Biblioteca de Cuidado ILS

Guía completa para cuidar en casa

Cuidar a un ser querido, paso a paso y sin miedo.

Un manual gratuito para las familias que de un día para el otro tienen que cuidar a un adulto mayor o a una persona con movilidad reducida. Del cuerpo a la mente, de la seguridad a la dignidad, y de quien recibe el cuidado a quien lo da.

7Partes
29Capítulos
5Idiomas
!

Aviso. Este manual es educativo y general. No reemplaza la evaluación de un profesional de la salud. Cada técnica debe revisarla y adaptarla un profesional antes de aplicarse.

Parte 6Vivir solo y tecnología

Quiénes somos

La Biblioteca de Cuidado ILS es una iniciativa de Inclusive Living International. Reúne, gratis y en cinco idiomas, lo esencial para cuidar en casa a un adulto mayor o a una persona con movilidad reducida: con dignidad y sin lastimar. Nuestro trabajo de evaluación profesional del hogar vive en iliapp.com. app@ilsili.com

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

La silla de ruedas

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La silla y sus frenos

El problema

Muchas caídas con silla de ruedas no pasan rodando por la calle. Pasan en el segundo en que la persona se para o se sienta y la silla, sin freno puesto, se corre justo cuando ella apoya su peso.

Qué pasa por dentro

La silla está hecha para moverse. Si no está frenada, cualquier peso que la persona ponga en un costado la empuja, y se va exactamente cuando más quieta tendría que estar. Por eso el freno no es un detalle: es lo primero.

Paso a paso

  1. Conoce las partes: las dos ruedas grandes de atrás con su aro para impulsar, las dos ruedas chicas de adelante que giran, los dos frenos (las palancas sobre las ruedas grandes), los reposapiés que se levantan o se sacan, los reposabrazos, las manijas de atrás para empujar, y las barritas antivuelco de atrás abajo.
  2. Antes de cualquier movimiento de la persona, traba los dos frenos. Los dos, no uno.
  3. Comprueba que frenó: empuja suave la silla. No debe correrse.
  4. Para que la persona ponga los pies en el piso, levanta o retira los reposapiés primero. Nunca que pise sobre el reposapiés.
  5. Cuando dejes a la persona sola, deja los dos frenos trabados y las barritas antivuelco en posición de seguridad.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes a la persona, ni hagas una transferencia, con un solo freno o sin freno.
  • Nunca empujes con los pies de la persona colgando o arrastrando.
  • Nunca uses la silla si un freno no agarra. Se arregla antes de usarla.

Cuándo pedir ayuda

Si un freno está flojo o no sostiene, si una rueda hace ruido o se traba, o si la silla se inclina sola, no la uses. Pide que la revise quien la entregó o un técnico.

2Sentarse bien

El problema

Pasar muchas horas mal sentado lastima sin que se note. Aparecen escaras (heridas por presión en la piel), dolor de espalda, y la persona se cansa más rápido. La buena noticia es que reconocer la buena postura es simple.

Qué pasa por dentro

La clave de todo es la pelvis: si está estable y bien atrás, apoyada contra el respaldo, el peso se reparte parejo en la cola y los muslos, y la persona se mantiene lo más erguida que su cuerpo permita. Cuando la pelvis se va hacia adelante, hacia un costado o hacia atrás, el peso deja de repartirse y cae sobre un solo punto. Ahí es donde la piel se lastima.

Quizás escuchaste la idea de "90-90-90" (caderas, rodillas y tobillos cerca de 90 grados). Sirve como referencia para una persona con buen control del tronco y sin problemas especiales, pero no es una regla para todos. Caderas rígidas, músculos tensos detrás del muslo o cambios en la columna pueden hacer que esa postura de ángulos rectos sea dolorosa o imposible de sostener, y que la persona se deslice. La meta no es forzar ángulos: es lograr la postura erguida más estable y cómoda para esa persona.

Las tres posturas de riesgo (para reconocerlas)

  • Deslizado hacia adelante (PAC-02): la cola se va al borde, la espalda se curva, el peso cae sobre el hueso de abajo (el sacro). Riesgo de escara.
  • Inclinado a un lado (PAC-03): todo el peso sobre una sola nalga y un costado. Riesgo de escara y de caída.
  • Rodillas más altas que la cadera (PAC-04): casi siempre por un reposapiés mal puesto o un asiento hundido. Empuja a la persona hacia atrás y carga el sacro.

Paso a paso (postura correcta, PAC-01)

  1. Cadera bien atrás, tocando el respaldo. Esto es lo más importante de todo.
  2. Espalda apoyada y lo más derecha que sea cómodo. Estar encorvado mucho rato daña la piel.
  3. Peso repartido parejo entre las dos nalgas, sin volcarse a un lado.
  4. Pies apoyados completos (talón y planta), no colgando ni en punta.
  5. Revisa cada cierto tiempo que no se haya deslizado ni inclinado, y corrígelo (ver ficha A5).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes a la persona deslizada o inclinada "un ratito". En piel frágil, una hora ya marca.
  • Nunca trates de obligar al cuerpo a un ángulo recto que le duele. Si no entra cómodo, hay que ajustar la silla, no a la persona.
  • Nunca tires hacia arriba de las axilas para enderezarla (ver ficha A5).

Cuándo pedir ayuda

Si la persona se desliza una y otra vez, no logra mantenerse erguida sola, o algún ángulo le causa dolor, no es para forzarlo: es la señal de pedir una evaluación de asiento a un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta. También si ves piel roja que no se aclara al sacar la presión, ampollas o una herida donde apoya.

3El cojín, cuidar la piel

El problema

La piel sobre los huesos de la cola y la cadera es la primera en lastimarse cuando alguien pasa muchas horas sentado. Un buen cojín reparte la presión, pero por sí solo no alcanza: hay que mover el peso seguido.

Qué pasa por dentro

Sentado, casi todo el peso de la persona cae sobre dos huesos pequeños. Sin amortiguación ni movimiento, esa presión corta la circulación de la piel en esa zona y, en cuestión de horas, empieza la lesión. El cojín reparte el peso sobre una superficie más grande, y los cambios de posición devuelven la circulación.

Paso a paso

  1. Usa un cojín pensado para esto (de espuma de buena densidad, de gel o de aire), no una almohada común. El tipo correcto lo elige mejor un profesional según el peso y el riesgo de la persona.
  2. Apóyalo con la cara correcta hacia arriba. Muchos tienen una marca o una funda con cierre atrás.
  3. Sienta a la persona bien atrás, centrada sobre el cojín.
  4. Haz alivios de presión seguido: cada 15 a 30 minutos, durante 30 a 90 segundos. Si la persona puede, que se incline hacia adelante o hacia cada lado para despegar la cola del asiento. Si no puede sola, ayúdala a hacerlo de forma rutinaria.
  5. Revisa la piel cada vez que pase a la cama. Busca zonas rojas que no se aclaran al sacar la presión.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses el cojín sin funda, o con la funda mojada.
  • Nunca uses cojines en forma de dona (donut): concentran la presión en el borde en lugar de repartirla.
  • Nunca arrastres ni raspes la cola de la persona al moverla: la fricción rompe la piel.
  • Nunca des por hecho que el cojín reemplaza los cambios de posición. No los reemplaza.

Cuándo pedir ayuda

Ante cualquier zona roja que no desaparece, ampolla o herida, para y consulta. Para elegir el cojín correcto, pide orientación a un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta.

4El reposapiés a la altura justa

El problema

Un reposapiés mal regulado cambia toda la postura. Si queda muy alto, sube las rodillas y empuja el peso al sacro. Si queda muy bajo o no se usa, los pies cuelgan y arrastran.

Qué pasa por dentro

Los pies son la base de la persona sentada. Si la base está mal, la cadera se desacomoda y el peso deja de repartirse. Reposapiés alto es igual a rodillas arriba, que es igual a sacro cargado. Pies colgando es igual a mala circulación e hinchazón en los tobillos.

Paso a paso

  1. Con la persona sentada bien atrás, regula el reposapiés para que el muslo quede apoyado parejo y el pie completo, sin que las rodillas suban más que la cadera.
  2. El pie debe apoyar completo, talón y planta, no en punta ni en el aire.
  3. Deja una luz mínima entre el reposapiés y el piso, alrededor de 2 pulgadas (5 cm), para que pase sin engancharse.
  4. Para que la persona se pare o se siente, levanta o retira el reposapiés primero, siempre.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes las rodillas más altas que la cadera por mucho rato.
  • Nunca empujes la silla con los pies fuera del reposapiés.
  • Nunca dejes que la persona se pare apoyándose sobre el reposapiés: la silla se vuelca hacia adelante.

Cuándo pedir ayuda

Si no logras que el pie apoye completo y la rodilla quede a la altura de la cadera, puede que la silla no sea del tamaño correcto para esa persona. Consulta a quien la entregó o a un terapeuta.

5Enderezar a la persona en la silla

El problema

Con las horas, la persona se desliza hacia adelante en el asiento. El reflejo es tirarla hacia arriba de los brazos o de las axilas, y eso lastima el hombro de ella y la espalda de quien cuida.

Qué pasa por dentro

Para volver a meter la cadera atrás no hay que "levantar" a la persona, hay que correrla hacia atrás. La fuerza sale de las piernas de quien cuida, no de la cintura. Si la persona puede empujar con sus propias piernas, ese empuje hace casi todo el trabajo.

Paso a paso

  1. Traba los dos frenos.
  2. Avísale a la persona qué van a hacer y pídele que colabore si puede. Nunca dejes que se cuelgue de tu cuello.
  3. Si puede ayudar: que cruce los brazos sobre el pecho, apoye los pies firme y, a la cuenta de tres, empuje con las piernas mientras tú guías la cadera hacia atrás.
  4. Para sujetar sin lastimar, usa un cinturón de transferencia alrededor de la cintura de la persona, no la ropa ni los brazos.
  5. Entre dos: cada uno se para a un lado, toman desde el cinturón o la cadera, y a la cuenta de tres la corren hacia atrás.
  6. Quien cuida: pies separados, rodillas dobladas, espalda recta, la persona cerca del cuerpo. Gira moviendo los pies, no torciendo la cintura (mira CUI-05).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca tires de las axilas ni de un solo brazo.
  • Nunca endereces a la persona con la silla sin frenar.
  • Nunca hagas la fuerza con la espalda doblada ni torciendo el cuerpo.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona no puede sostener nada de su propio peso sobre las piernas, ya no es un movimiento de ayuda: es un levantamiento, y se hace con una grúa o entre dos personas entrenadas, nunca a pulso. Si pesa más de lo que puedes mover con seguridad, o no colabora, detente y pide ayuda. Tu espalda también importa.

6Empujar la silla con seguridad

El problema

En piso plano, empujar parece fácil. Pero los desniveles, las rampas y los cordones de la vereda son donde la persona se cae hacia adelante o la silla se va de las manos.

Qué pasa por dentro

La silla tiene ruedas chicas adelante que se traban con cualquier escalón o pozo. Para pasar un desnivel hay que aliviar esas ruedas de adelante, inclinando la silla un poco hacia atrás con la barra basculante (la barrita de atrás abajo, que se pisa).

Paso a paso

En piso plano:

  1. Manijas firmes con las dos manos, paso tranquilo.
  2. Mira el piso adelante: pozos, cables, alfombras sueltas.

Para subir un cordón o escalón bajo (de frente):

  1. Acerca la silla de frente al borde.
  2. Pisa la barra basculante y baja las manijas para levantar las ruedas chicas de adelante.
  3. Apoya esas ruedas chicas arriba del escalón. Luego, con la fuerza de tus piernas, sube las ruedas grandes empujando y levantando suave de las manijas. La persona puede ayudar empujando los aros hacia adelante.

Para bajar un cordón o escalón bajo (de espaldas):

  1. Gira la silla: las ruedas grandes de atrás quedan en el borde y tú bajas primero, mirando hacia atrás.
  2. Baja despacio las ruedas grandes, controlando con las manijas, manteniendo la silla un poco inclinada hacia atrás para que las ruedas chicas no caigan de golpe. Nunca de frente y de golpe.

En rampa:

  1. Para subir, empuja desde atrás con el cuerpo cerca de la silla, que siempre mire hacia arriba de la pendiente.
  2. Para bajar una rampa suave, ve de frente, lento y controlado, manteniendo el peso de la persona hacia atrás. En una pendiente fuerte, o si la persona tiende a irse hacia adelante, baja de espaldas y despacio, o busca otro camino.

Si hace falta un segundo ayudante:

  1. El segundo ayudante sostiene el marco de la silla, nunca los reposapiés.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca bajes un escalón o una rampa empinada de frente y rápido.
  • Nunca sueltes las dos manijas en una bajada.
  • Nunca subas o bajes una escalera entera empujando solo. Para escaleras hacen falta dos o más personas, o un medio adecuado. Siempre que puedas, busca una rampa o un ascensor (mira el capítulo de escaleras).

Cuándo pedir ayuda

Ante escaleras, cordones altos o rampas muy empinadas, pide una segunda persona. Practica primero los movimientos con la silla vacía o con poco peso, hasta que te salgan firmes.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

La cama

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La cama y la sábana deslizante

El problema

Mover a alguien en la cama "a pulso", tirando de los brazos o de la ropa, lastima la piel de la persona y la espalda de quien cuida. La herramienta que cambia todo es una sábana deslizante.

Qué pasa por dentro

La piel de alguien que pasa muchas horas en cama es frágil. Arrastrarla genera fricción y cizalla (cuando la piel queda quieta y los huesos se mueven por debajo), y eso abre escaras. La sábana deslizante deja que el cuerpo se mueva sin raspar. Y una cama a la altura correcta evita que quien cuida trabaje doblado.

Paso a paso

  1. Si es una cama con manija o eléctrica, súbela hasta que la persona quede a la altura de tu cadera, así no doblas la espalda. Si tiene ruedas, trábalas.
  2. Coloca una sábana deslizante, o una sábana común doblada (la entremetida), bajo la persona, desde los hombros hasta los muslos. Es la que vas a usar para girarla y subirla.
  3. Conoce las barandas: a algunas personas las ayudan a girarse o a sentirse seguras, pero en alguien confundido pueden ser un peligro de atrapamiento o de caída al treparlas. Úsalas o no según lo indique el profesional.
  4. Antes de cualquier movimiento, avísale a la persona qué van a hacer y pídele que ayude si puede.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca arrastres a la persona tirando de la ropa, los brazos o las axilas.
  • Nunca trabajes con la cama baja y la espalda doblada.
  • Nunca subas las dos barandas "por las dudas" en alguien que se confunde: puede quedar atrapado o intentar treparlas.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona no puede colaborar nada y tú estás sola, no la muevas a pulso: consigue una segunda persona o una grúa. Para elegir la cama o las barandas correctas, consulta a un terapeuta o a quien entregó el equipo.

2El colchón antiescaras

El problema

Cuando alguien pasa la mayor parte del día y de la noche en la cama, un colchón común concentra el peso siempre en los mismos puntos. Un colchón antiescaras reparte o cambia esa presión y ayuda a prevenir las heridas.

Qué pasa por dentro

Acostado, el peso cae sobre el sacro, los talones, las caderas y los omóplatos. Un colchón de prevención reparte ese peso en más superficie. Hay dos grandes tipos: los de espuma especial de buena densidad, que siempre amortiguan, y los de aire alternante, que tienen celdas que se inflan y desinflan por turnos con una bomba, de modo que la zona que estuvo bajo presión un rato queda aliviada al siguiente. Pero algo es seguro y vale para todos: ningún colchón reemplaza los cambios de posición. Los reduce, no los elimina.

Paso a paso

  1. Si la persona pasa muchas horas en cama, no puede moverse sola o ya tiene la piel en riesgo, pregunta al profesional (médico, enfermería, fisio o terapeuta) qué tipo de colchón le conviene. A más riesgo, mejor superficie: la espuma de buena densidad es lo mínimo, y el aire alternante se reserva para quien casi no se mueve o ya tiene heridas.
  2. Si es de aire alternante, comprueba que la bomba esté enchufada, encendida y funcionando. Un colchón de aire apagado no protege.
  3. No pongas capas gruesas encima (varias sábanas, hules o empapadores apretados): anulan el efecto del colchón. Usa lo mínimo, bien estirado.
  4. Aun con el colchón, sigue girando a la persona y revisando la piel cada 2 horas (mira la ficha B6).
  5. Mantén la piel limpia y seca. La humedad, sobre todo por escapes de orina, lastima la piel igual que la presión.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses el colchón antiescaras como excusa para dejar de girar a la persona.
  • Nunca dejes la bomba de un colchón de aire apagada o desenchufada.
  • Nunca apiles hules o muchas sábanas encima: tapan la amortiguación.

Cuándo pedir ayuda

Para elegir el colchón correcto según el peso, la movilidad y el riesgo, consulta al profesional; lo ideal es que quede dentro de un plan de cuidado. Ante cualquier piel roja que no se aclara, ampolla o herida, para y consulta de inmediato.

3Boca arriba, bien alineado

El problema

Boca arriba parece la posición más cómoda, pero mal hecha carga el sacro y los talones, justo donde aparecen las escaras.

Qué pasa por dentro

Acostado de espaldas, el peso cae sobre el sacro (la base de la columna) y los talones. Si la cabecera está muy levantada, la persona resbala hacia los pies y se carga aún más el sacro. La clave es alinear el cuerpo y despegar los talones.

Paso a paso

  1. Acuesta a la persona derecha: cabeza, hombros, cadera y piernas en línea, sin torcer.
  2. Si necesita la cabecera levantada, que no pase de unos 30 grados, salvo que el médico indique más por respiración o para tragar.
  3. Pon una almohada fina bajo la cabeza y, si ayuda, una bajo los brazos.
  4. Despega los talones: coloca una almohada a lo largo debajo de las pantorrillas para que los talones queden en el aire, sin tocar el colchón.
  5. Cambia la posición cada 2 horas y revisa la piel del sacro y de los talones.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes los talones apoyados en el colchón muchas horas.
  • Nunca dejes la cabecera muy alta si la persona se desliza hacia los pies.
  • Nunca dejes a la persona torcida o con una pierna cruzada bajo la otra.

Cuándo pedir ayuda

Si ves piel roja que no se aclara en el sacro o los talones, ampollas o una herida, para y consulta. Si a la persona le cuesta respirar acostada o no tolera estar boca arriba, avisa al profesional.

4De lado, con almohadas

El problema

Estar de lado descarga el sacro, pero si la persona queda apoyada justo sobre el hueso de la cadera, se cambia un punto de presión por otro.

Qué pasa por dentro

La posición que cuida la piel no es totalmente de costado, sino inclinada unos 30 grados, con la espalda sostenida por una almohada. Así el peso se reparte entre la cadera y la espalda, y no cae sobre el hueso. Una almohada entre las rodillas evita que una pierna apriete a la otra.

Paso a paso

  1. Gira a la persona hacia un lado (mira la ficha B6).
  2. No la dejes totalmente de costado sobre la cadera: inclínala unos 30 grados hacia atrás y sostén la espalda con una almohada en cuña.
  3. Pon una almohada entre las rodillas y los tobillos, para que las piernas no se apoyen hueso contra hueso.
  4. Acomoda el brazo de abajo hacia adelante para que no quede aplastado, y apoya el de arriba sobre una almohada.
  5. Alterna los lados en cada cambio, cada 2 horas.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la dejes apoyada justo sobre el hueso de la cadera.
  • Nunca dejes el brazo de abajo atrapado bajo el cuerpo.
  • Nunca dejes las rodillas una sobre otra sin almohada en medio.

Cuándo pedir ayuda

Si no logras que quede cómoda y estable de lado, o si aparece piel roja sobre la cadera, consulta a un profesional. Ante escaras o piel lastimada, parar y consultar.

5Semi-sentado en la cama

El problema

Levantar la cabecera ayuda a respirar, comer o estar despierto, pero hace que la persona resbale hacia los pies y termine amontonada sobre el sacro.

Qué pasa por dentro

Cuando solo se levanta la cabeza, el cuerpo se desliza hacia abajo y la piel del sacro se arruga y se estira (cizalla). Para evitarlo, primero se levanta un poco la zona de las rodillas y después la cabeza, así la persona queda apoyada y no resbala.

Paso a paso

  1. Antes de levantar la cabecera, sube un poco la parte de las rodillas (si la cama lo permite) o pon una almohada bajo los muslos.
  2. Recién entonces levanta la cabecera hasta donde la persona esté cómoda, sin pasarte.
  3. Asegúrate de que la cadera quede en el pliegue de la cama, no más adelante.
  4. Apoya los brazos sobre almohadas y revisa que no quede torcida.
  5. Si se desliza hacia los pies, no la dejes así: súbela hacia la cabecera (ficha B7) en vez de tironearla desde arriba.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca levantes solo la cabeza dejando las piernas planas: se desliza y se lastima el sacro.
  • Nunca dejes a la persona amontonada sobre el sacro un largo rato.
  • Nunca la subas tirándola de las axilas.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona necesita estar muy incorporada para respirar o tragar, que el profesional indique el ángulo. Ante piel roja en el sacro, o tos al comer en esa posición, consulta.

6Girar a la persona en la cama

El problema

Hay que cambiar de lado cada 2 horas para que la piel descanse, pero girar a alguien tirando mal lastima a los dos.

Qué pasa por dentro

Girar no es darla vuelta a la fuerza: es rodarla en bloque, moviendo el hombro y la cadera juntos, usando la sábana deslizante. La fuerza sale de tus piernas, no de tu espalda. Casi siempre es más seguro entre dos.

Paso a paso

  1. Sube la cama a la altura de tu cadera y traba las ruedas.
  2. Baja la baranda del lado hacia el que vas a girarla; deja puesta la del otro lado.
  3. Cruza el brazo y el tobillo de la persona hacia el lado al que va a girar.
  4. Toma la sábana deslizante a la altura del hombro y de la cadera. Avisa, y a la cuenta de tres, rueda a la persona hacia ti en bloque, sin torcerle la espalda.
  5. Acomódala inclinada unos 30 grados con almohadas (ficha B4). Quien cuida: pies separados, rodillas dobladas, espalda recta.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la gires tirando de un brazo o de la ropa.
  • Nunca le tuerzas la espalda: el hombro y la cadera giran juntos.
  • Nunca hagas fuerza con la cama baja ni con la espalda doblada.

Cuándo pedir ayuda

Si pesa más de lo que puedes mover sola con seguridad, o no colabora, hazlo entre dos o con una grúa. Tu espalda también importa.

7Subir a la persona hacia la cabecera

El problema

Con las horas, la persona se escurre hacia los pies de la cama. El reflejo es subirla tirándola de las axilas, y eso le lastima los hombros y a ti la espalda.

Qué pasa por dentro

No hay que levantarla, hay que deslizarla hacia arriba con la sábana, mientras ella empuja con los pies si puede. Casi siempre es entre dos, uno a cada lado. Nunca se arrastra la piel.

Paso a paso

  1. Baja la cabecera para que quede plana, si la persona lo tolera. Sube la cama a tu altura y traba las ruedas.
  2. Quita la almohada de la cabeza y ponla contra la cabecera para que no se golpee.
  3. Pide a la persona que doble las rodillas, apoye los pies y, si puede, levante un poco la cabeza.
  4. Cada cuidador toma la sábana deslizante a la altura del hombro y de la cadera. A la cuenta de tres, la deslizan hacia la cabecera mientras la persona empuja con los pies.
  5. Hazlo en varios movimientos cortos en vez de uno grande. Cuida que los talones no se arrastren.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la subas tirándola de las axilas ni de un solo brazo.
  • Nunca arrastres la piel contra la sábana sin una sábana deslizante.
  • Nunca lo hagas sola si la persona no puede colaborar.

Cuándo pedir ayuda

Si no hay una segunda persona y la persona no puede empujar con los pies, usa una grúa o pide ayuda. Ante piel lastimada en talones o sacro, consulta.

8Sentar a la persona al borde de la cama

El problema

Sentarse al borde es el paso previo a pararse o pasar a la silla, y es donde muchos se marean o se van hacia un lado.

Qué pasa por dentro

La forma segura no es tirar a la persona hacia arriba de frente, sino rodarla de lado y usar el peso de sus piernas que bajan como contrapeso para subir el tronco. Al incorporarse de golpe puede bajar la presión y marearse, por eso se hace despacio y se espera.

Paso a paso

  1. Gira a la persona de lado, mirando hacia el borde por donde se va a sentar (ficha B6).
  2. Pasa un brazo bajo sus hombros y el otro sobre sus rodillas o espinillas.
  3. A la vez que bajas sus piernas fuera de la cama, sube su tronco hacia el costado. El peso de las piernas ayuda a subir el cuerpo.
  4. Déjala sentada con los pies apoyados en el piso y las manos a los costados. Quédate al frente sosteniéndola.
  5. Espera unos segundos a que no se maree antes de seguir. Si va a pararse o pasar a la silla, mira el capítulo de Transferencias.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la sientes tirándola hacia arriba de frente, de los brazos o del cuello.
  • Nunca la sueltes apenas se sienta: puede irse hacia un lado.
  • Nunca la pares de golpe si está mareada.

Cuándo pedir ayuda

Si se marea mucho, se pone pálida o no sostiene el tronco sentada, vuelve a acostarla y consulta. Si no puede sostener su peso para pasar a la silla, eso se hace con grúa o entre dos.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

Transferencias

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Antes de transferir: decidir y preparar

El problema

La mayoría de los accidentes al pasar a alguien de la cama a la silla no pasan por falta de fuerza, sino por falta de preparación: una silla sin frenar, un piso resbaloso, medias sin suela. Preparar bien es la mitad del trabajo.

Qué pasa por dentro

Primero hay una decisión: ¿esto es una transferencia o un levantamiento? Si la persona puede sostener aunque sea algo de su peso sobre una pierna y colaborar, es una transferencia y se puede hacer guiándola. Si no sostiene nada de su peso, es un levantamiento, y eso se hace con grúa o entre dos personas entrenadas, nunca a pulso (mira el capítulo de la Grúa).

Paso a paso

  1. Despeja el camino: sin alfombras sueltas, cables ni obstáculos entre la cama y la silla.
  2. Pon la silla del lado fuerte de la persona, pegada a la cama y en un ángulo de unos 30 a 45 grados. Traba los frenos y pruébalos empujando la silla.
  3. Saca o levanta los reposapiés y, si estorba, el reposabrazos del lado por donde va a pasar.
  4. Si es una cama regulable, déjala a la misma altura del asiento de la silla o apenas más alta.
  5. Ponle calzado cerrado con suela antideslizante. Nunca descalza, en medias lisas ni en chinelas sueltas.
  6. Ten a mano el cinturón de transferencia antes de empezar (ficha C2).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca transfieras a alguien que no sostiene nada de su peso tirándolo a pulso: eso es un levantamiento y va con grúa.
  • Nunca empieces con la silla sin frenar o con el camino lleno de obstáculos.
  • Nunca lo hagas con la persona descalza o en medias sin suela.

Cuándo pedir ayuda

Si no estás segura de si la persona puede sostener su peso, pregúntale al fisio o terapeuta cuál es su nivel de transferencia y con cuánta ayuda. Si pesa más de lo que puedes mover con seguridad, hazlo entre dos o con grúa.

2El cinturón de transferencia

El problema

El reflejo de agarrar a la persona de los brazos, las axilas o la ropa lastima a los dos. El cinturón de transferencia da un punto firme para sostenerla sin tirar de su cuerpo.

Qué pasa por dentro

El cinturón se coloca alrededor de la cintura y te da de dónde tomar con las dos manos, repartiendo la fuerza, sin colgarte de su hombro ni de su brazo. No sirve para levantar a alguien que no sostiene su peso; sirve para guiar y estabilizar a quien sí colabora.

Paso a paso

  1. Colócalo ajustado alrededor de la cintura, por encima de la ropa, nunca sobre la piel desnuda.
  2. Debe quedar firme pero no apretado: tienen que entrar tus dedos por debajo. Mete el sobrante para que no cuelgue.
  3. Tómalo con las dos manos por debajo, con las palmas hacia arriba, a los costados de la cintura.
  4. Úsalo para guiar el movimiento, no para tirar hacia arriba de golpe.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca lo pongas sobre la piel desnuda ni tan flojo que se suba al pecho.
  • Nunca lo uses para levantar a quien no sostiene su peso.
  • Nunca lo uses si la persona tiene una herida en el abdomen, una cirugía reciente o ciertos problemas del corazón: en esos casos hay que usar otro método. Pregunta al profesional.

Cuándo pedir ayuda

Si dudas de si el cinturón es seguro para esa persona por su estado, consulta a enfermería, al fisio o al médico antes de usarlo.

3Pararse, de la silla o la cama

El problema

Pararse es el momento de mayor riesgo: la persona se va hacia adelante, se marea o se cuelga del cuidador. Bien hecho, casi se para sola y tú solo la guías.

Qué pasa por dentro

Para pararse, el centro de peso tiene que quedar sobre los pies. Por eso primero se va al borde, se inclina hacia adelante (la nariz sobre los pies) y empuja con las manos. Quien cuida no la levanta: la acompaña.

Paso a paso

  1. Lleva a la persona al borde del asiento o de la cama, con los pies bien apoyados y un poco hacia atrás, debajo de las rodillas.
  2. Pregúntale si está mareada. Espera unos segundos antes de seguir; al incorporarse puede bajarle la presión.
  3. Ponte de frente, con tus pies por fuera de los suyos y una rodilla lista para bloquear las suyas, para que no resbalen.
  4. Toma el cinturón de transferencia con las dos manos. Pídele que se incline hacia adelante, la nariz sobre los pies, y empuje con las manos desde el asiento o los apoyabrazos.
  5. A la cuenta de tres, la guías a pararse. No la levantes tú: el empuje lo hace ella.
  6. Una vez de pie, espera a que encuentre el equilibrio antes de seguir.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes que se cuelgue de tu cuello o tus hombros: dirígele las manos al asiento o a los apoyabrazos.
  • Nunca la pares de golpe ni estando mareada.
  • Nunca la levantes a pulso si no puede empujar: eso es un levantamiento y va con grúa.

Cuándo pedir ayuda

Si no logra empujar con las piernas o se va hacia atrás, no insistas a la fuerza. Hazlo entre dos o con grúa, y consulta al fisio para ver qué ayuda necesita.

4De la cama a la silla

El problema

El paso de la cama a la silla junta dos riesgos: pararse y girar. Hecho con apuro o torciendo el cuerpo, es donde más caídas hay.

Qué pasa por dentro

No se gira a la persona torciéndole la espalda: se la hace pivotar dando pasitos cortos sobre la pierna más fuerte, hasta que la parte de atrás de sus rodillas toca el asiento. Recién ahí se sienta.

Paso a paso

  1. Prepara todo (ficha C1): silla del lado fuerte, frenada, a 30 a 45 grados; cinturón puesto; calzado con suela.
  2. Para a la persona siguiendo la ficha C3.
  3. De pie y estable, pídele que dé pasitos cortos girando hacia la silla, o guíala a pivotar moviendo los talones de a poco. Nunca le tuerzas la espalda: el cuerpo gira entero.
  4. Cuando sienta el asiento detrás de sus rodillas, pídele que busque con la mano el apoyabrazos más lejano.
  5. Que se incline hacia adelante y baje despacio, usando los apoyabrazos. Tú controlas el descenso con el cinturón (ficha C6).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le tuerzas la espalda para girarla: que gire con pasitos o pivotando entera.
  • Nunca la dejes caer de golpe en la silla.
  • Nunca hagas el giro con la silla sin frenar.

Cuándo pedir ayuda

Si no puede dar los pasos ni pivotar con seguridad, no la fuerces: hazlo entre dos o con grúa.

5De la silla a la cama

El problema

Volver a la cama parece más fácil, pero la cama cede y no tiene apoyabrazos, así que es fácil que la persona se vaya hacia atrás o de lado.

Qué pasa por dentro

Es el mismo giro de pie, al revés: pararse desde la silla, pivotar sobre la pierna fuerte hasta sentir el borde de la cama detrás de las rodillas, y sentarse despacio. Como la cama no se frena sola, hay que asegurarla y controlar el descenso.

Paso a paso

  1. Prepara: si la cama tiene ruedas, trábalas. Acerca la silla del lado fuerte, bien pegada a la cama.
  2. Para a la persona desde la silla (ficha C3).
  3. Guíala a pivotar con pasitos hasta que la parte de atrás de sus rodillas toque el borde de la cama.
  4. Pídele que apoye las manos en la cama, a los costados, y se incline un poco hacia adelante al bajar.
  5. Controla el descenso con el cinturón hasta que quede sentada, y recién después ayúdala a subir las piernas y acostarse (mira el capítulo de la Cama).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la dejes sentarse de golpe ni irse hacia atrás sin control.
  • Nunca lo hagas con la cama con ruedas sin trabar.
  • Nunca la sueltes apenas toca la cama: puede irse de lado.

Cuándo pedir ayuda

Si la cama es muy alta, muy blanda o muy baja y no logras una transferencia segura, consulta al terapeuta; quizás haga falta ajustar la altura o usar otro método.

6Sentarse despacio y con control

El problema

Sentarse mal, dejándose caer, golpea la columna, puede tumbar la silla hacia atrás y lastima a quien intenta frenar el golpe.

Qué pasa por dentro

Sentarse es lo contrario de pararse: el peso vuelve despacio hacia atrás y abajo, controlado por los brazos de la persona y por tus piernas, no por tu espalda. Bajar de golpe es lo que lastima.

Paso a paso

  1. Asegúrate de que la parte de atrás de las rodillas toque el asiento antes de empezar a bajar.
  2. Pídele que busque los dos apoyabrazos (o la cama a los costados) con las manos.
  3. Que se incline un poco hacia adelante y baje despacio, frenando con los brazos.
  4. Tú acompañas el descenso con el cinturón, con las rodillas dobladas y la espalda recta, sin aguantar su peso con la cintura.
  5. Una vez sentada, revisa que quede bien atrás y cómoda (en la silla, mira la postura de la ficha A2).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la dejes dejarse caer de golpe.
  • Nunca intentes frenar sola todo su peso con la espalda: si se va, acompaña el descenso, no lo resistas.
  • Nunca le quites el cinturón hasta que esté bien sentada y estable.

Cuándo pedir ayuda

Si sientes que tendrías que aguantar su peso para que no se caiga, es señal de que necesitas una segunda persona o una grúa. Y si la persona empieza a irse al piso, no la sostengas a la fuerza: acompáñala despacio hacia el piso protegiéndole la cabeza, y pide ayuda (mira el capítulo Después de una caída).

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

Caminar y marcha

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Antes de caminar: de pie y firme

El problema

Muchas caídas pasan en los primeros segundos de pararse, antes de dar el primer paso: la persona se incorpora, se marea y arranca a caminar sin estar firme.

Qué pasa por dentro

Al pararse puede bajar la presión y venir un mareo que dura unos segundos. Caminar requiere que el cuerpo esté equilibrado y la vista al frente. Si la persona está mareada, inestable o muy débil ese día, no es momento de caminar.

Paso a paso

  1. Que se pare bien primero (mira el capítulo de Transferencias): al borde, la nariz sobre los pies, empujando con las manos desde el asiento, no desde el bastón ni el andador.
  2. Una vez de pie, que espere unos segundos a encontrar el equilibrio antes de avanzar.
  3. Que mire hacia adelante, no a los pies, con la espalda derecha.
  4. Calzado cerrado con suela antideslizante, nunca descalza ni en chinelas.
  5. El camino despejado: sin alfombras sueltas, cables ni pisos mojados.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la apures a caminar apenas se para, sin esperar el equilibrio.
  • Nunca la dejes caminar mareada, muy débil o con el piso mojado.
  • Nunca uses el bastón o el andador para tirar de ella hacia arriba al pararse.

Cuándo pedir ayuda

Si se marea seguido al pararse, o cada día camina con más inseguridad, consulta al médico o al fisio. Antes de empezar a caminar a alguien que estuvo en cama o tras una cirugía, pregunta cuánto peso puede cargar y con cuánta ayuda.

2El bastón

El problema

El bastón ayuda solo si está a la altura correcta y en la mano correcta. Mal usado, desequilibra en lugar de sostener.

Qué pasa por dentro

El bastón da un punto de apoyo extra y ensancha la base, pero soporta poco peso: sirve para una inestabilidad leve, cuando alcanza con una mano. Va en la mano del lado contrario a la pierna débil, para repartir el peso como en el paso natural.

Paso a paso

  1. Altura: parada y derecha, el puño del bastón debe llegar al pliegue de la muñeca, con el codo apenas doblado.
  2. Lo sostiene con la mano del lado opuesto a la pierna débil o lastimada (si la pierna débil es la derecha, el bastón va en la mano izquierda).
  3. Lo lleva al costado, no adelante del cuerpo, a unos pocos centímetros del pie.
  4. Para caminar: adelanta el bastón y la pierna débil juntos, y después la pierna fuerte.
  5. Para pararse o sentarse no se apoya en el bastón: usa el apoyabrazos de la silla con la otra mano.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca lo lleves en la mano del mismo lado que la pierna débil.
  • Nunca lo uses para empujarse a pararse o a sentarse: el equilibrio no es confiable así.
  • Nunca lo uses si el regatón de goma de la punta está gastado o suelto.

Cuándo pedir ayuda

Si con el bastón sigue inseguro, o le aparece dolor en la espalda, el hombro o la muñeca, consulta al fisio: quizás necesite otra altura, un bastón de cuatro patas o un andador.

3El andador

El problema

El andador da más estabilidad que el bastón, pero también más formas de usarlo mal: pisar muy adentro, tirar de él para pararse, adelantarlo demasiado lejos.

Qué pasa por dentro

El andador se usa cuando hacen falta las dos manos para caminar seguro. Da una base amplia, pero solo sostiene si las cuatro patas o ruedas están apoyadas al dar el paso y la persona queda dentro del andador, no colgada hacia adelante.

Paso a paso

  1. Altura: igual que el bastón, los puños a la altura del pliegue de la muñeca, el codo apenas doblado.
  2. Para pararse: el andador adelante, con la abertura hacia la persona y las cuatro patas en el piso. Que se incline hacia adelante y empuje con los brazos desde el asiento, sin tirar del andador.
  3. Las cuatro patas o ruedas tienen que tocar el piso antes de dar el paso (en el andador simple, se apoya y recién se camina).
  4. La persona camina dentro del andador, sin pisar muy adentro ni adelantarlo demasiado lejos.
  5. Mira hacia adelante, no a los pies, y va despacio.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca tires del andador ni te apoyes en él para pararte: se puede volcar.
  • Nunca lo adelantes tanto que la persona quede colgada hacia adelante.
  • Nunca lo uses en escaleras (mira el capítulo de Escaleras).

Cuándo pedir ayuda

Para elegir el andador (simple, con ruedas, con asiento) y ajustar la altura, consulta al fisio o a quien entregó el equipo. Si la persona se cuelga del andador o lo arrastra, conviene revisar la técnica con un profesional.

4Caminar con el andador, paso a paso

El problema

Caminar con el andador tiene un orden. Hacerlo al revés, adelantando la pierna fuerte primero o pisando fuera de la base, desequilibra.

Qué pasa por dentro

El andador va primero, después la pierna débil, después la fuerte. Así el cuerpo siempre tiene la base de apoyo por delante antes de cargar el peso. La pierna débil entra primero porque el andador la protege.

Paso a paso

  1. Adelanta el andador una distancia corta, con las cuatro patas o ruedas en el piso.
  2. Da el paso primero con la pierna débil, hacia el centro del andador, no más allá de la barra de adelante.
  3. Después da el paso con la pierna fuerte, llevándola hasta donde está la débil o un poco más adelante.
  4. Repite: andador, pierna débil, pierna fuerte.
  5. Para girar, da pasitos cortos alrededor, sin cruzar los pies ni torcer el cuerpo de golpe.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca adelantes la pierna fuerte primero.
  • Nunca pises más allá de la barra delantera del andador.
  • Nunca gires de golpe pivoteando sobre los pies: da pasitos.

Cuándo pedir ayuda

Si se cansa enseguida, se queda sin aire o se le doblan las piernas al caminar, para y consulta. El fisio puede indicar distancias y descansos seguros.

5Acompañar a alguien que camina

El problema

Acompañar mal, agarrando del brazo o caminando adelante tirando, le quita estabilidad a la persona en lugar de darle seguridad.

Qué pasa por dentro

La persona camina más segura si marca ella el ritmo y tú la acompañas desde atrás y del lado más débil, listo para estabilizarla sin tirar. El cinturón de transferencia da un punto firme si hace falta sostener.

Paso a paso

  1. Si la persona es inestable, ponle el cinturón de transferencia antes de empezar.
  2. Camina medio paso atrás y del lado más débil, con una mano cerca del cinturón o de la cintura.
  3. Deja que ella marque el ritmo y la distancia. No la apures.
  4. Mantén el camino despejado y avísale de los desniveles, los escalones y los pisos mojados.
  5. Si se cansa, busca un lugar seguro para que descanse sentada.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la lleves tirándola del brazo ni caminando adelante de ella.
  • Nunca la dejes caminar sola por un piso mojado o con obstáculos.
  • Nunca le sueltes el cinturón en un tramo difícil, como una rampa o un escalón.

Cuándo pedir ayuda

Si para caminar necesita que la sostengas con las dos manos, ya no alcanza con acompañarla: pregunta al fisio si corresponde un andador o más ayuda.

6Si pierde el equilibrio o empieza a caer

El problema

El reflejo de aguantar a la persona a la fuerza para que no caiga es lo que más lesiona a los dos. No se trata de evitar la caída a cualquier costo, sino de hacerla controlada.

Qué pasa por dentro

Nadie puede frenar de golpe el peso de un cuerpo que se va. Si intentas sostenerlo, te lastimas la espalda y la persona igual cae, pero peor. Lo seguro es acompañar el descenso despacio y proteger la cabeza.

Paso a paso

  1. Si la tienes con el cinturón y empieza a irse, no la levantes: acércala a tu cuerpo y deja que baje despacio, deslizándose contra tu pierna hasta el piso.
  2. Guíala hacia el piso libre, lejos de muebles, mesas o el filo de la silla.
  3. Protégele la cabeza: es lo primero. Que no se golpee contra nada duro.
  4. Una vez en el piso, no la apures a levantarse. Quédate con ella y revisa si se lastimó.
  5. Para volver a levantarla, sigue el capítulo Después de una caída: si se golpeó la cabeza, no puede moverse o tiene mucho dolor, no la muevas y llama a emergencias.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca intentes frenar todo su peso a la fuerza para que no caiga.
  • Nunca la dejes caer hacia un mueble o el filo de la silla.
  • Nunca la levantes de golpe del piso sin revisar antes si se lastimó.

Cuándo pedir ayuda

Si se golpeó la cabeza, no puede moverse, tiene un dolor fuerte o no logras levantarla con seguridad, llama a emergencias o pide ayuda. Nunca la levantes sola del piso a pulso.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

Baño e higiene

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1El baño seguro, antes de abrir el agua

El problema

El baño es el lugar de más caídas de la casa: piso mojado, superficies duras y poco espacio. La mayoría de los accidentes se evita antes de abrir el agua, preparando el lugar.

Qué pasa por dentro

El agua sobre el azulejo es casi como hielo, y la piel mayor siente menos la temperatura, así que el agua muy caliente quema sin que la persona lo note a tiempo. Por eso se preparan los apoyos, el piso y la temperatura antes de empezar.

Paso a paso

  1. Barras de apoyo firmes, atornilladas a la pared, junto a la poceta y dentro de la ducha. Nunca uses el toallero ni barras con ventosa: no aguantan el peso.
  2. Alfombras antideslizantes dentro y fuera de la ducha, y en el piso. Saca las alfombras sueltas.
  3. Una silla de ducha o un banco para bañarse sentado (ficha E2). Una ducha de mano ayuda a enjuagar sin que la persona tenga que girar.
  4. Temperatura: baja el termotanque a un máximo de 49 °C (120 °F). Antes de empezar, prueba el agua en la cara interna de tu muñeca: tibia, nunca caliente.
  5. Ten todo a mano antes de abrir el agua: jabón, dos toallas, ropa limpia. Quita la traba de la puerta para poder entrar si hace falta.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses el toallero o una barra con ventosa como apoyo: ceden y la persona cae.
  • Nunca dejes que se bañe con el agua sin probar antes la temperatura.
  • Nunca dejes alfombras sueltas ni objetos en el piso del baño.

Cuándo pedir ayuda

Para colocar las barras en el lugar y la altura correctos, conviene un instalador o un terapeuta ocupacional. Si el baño es muy chico o tiene un escalón alto para entrar a la ducha, una evaluación del hogar ayuda a encontrar la mejor solución.

2La silla de ducha y el banco de bañera

El problema

Bañarse parado, sobre un piso mojado y por varios minutos, cansa y desequilibra. Sentarse saca casi todo el riesgo de caída.

Qué pasa por dentro

La silla de ducha deja bañarse sentado dentro de la ducha. El banco de bañera cruza el borde de la bañera: la persona se sienta del lado de afuera y se desliza hacia adentro, sin tener que pasar la pierna por encima del borde, que es donde más se cae.

Paso a paso

  1. Elige el asiento según el baño: silla con respaldo y patas antideslizantes para la ducha; banco que cruza el borde para la bañera.
  2. Si tiene ruedas o trabas, asegúrate de que estén frenadas antes de sentarse.
  3. Para la bañera: que la persona se siente en la parte del banco que queda fuera, y después deslice de a poco hasta quedar adentro, entrando una pierna por vez.
  4. Que quede con los pies apoyados en el piso y bien atrás en el asiento.
  5. Usa la ducha de mano para mojar y enjuagar sin pedirle que se gire ni se pare.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses una silla común o de plástico liviano dentro de la ducha: resbala y se vuelca.
  • Nunca le pidas que pase la pierna por encima del borde de la bañera estando parada.
  • Nunca la dejes sola y de pie sobre el piso mojado.

Cuándo pedir ayuda

Para elegir el asiento correcto y la altura, consulta al terapeuta o a quien entregó el equipo. Si la persona no puede sostenerse sentada sin ayuda, el baño se hace entre dos o, si no puede salir del lugar, en la cama (ficha E6).

3Bañar con dignidad, paso a paso

El problema

Para un adulto, que otro lo bañe puede ser lo más difícil de aceptar. Hecho con apuro o sin cuidado, se siente como una humillación; hecho con respeto, sigue siendo un momento de dignidad.

Qué pasa por dentro

La piel mayor es fina y se reseca, así que el agua tibia, el jabón suave y secar bien protegen tanto como la limpieza. Y el pudor importa tanto como el cuerpo: cubrir lo que no se está lavando cambia por completo cómo vive la persona ese momento.

Paso a paso

  1. Calienta el baño antes y cierra la puerta. Explícale qué vas a hacer, paso a paso.
  2. Cubre con una toalla lo que no estás lavando en ese momento, y deja que ella se lave sola todo lo que pueda.
  3. Lava de lo más limpio a lo más sucio: primero la cara, después el cuerpo y al final las partes íntimas. En la mujer, siempre de adelante hacia atrás.
  4. Usa un jabón suave y sin perfume. Enjuaga bien para que no quede jabón en la piel.
  5. Seca con toques suaves, sobre todo en los pliegues (debajo de los pechos, ingles, entre los dedos). Si la piel está seca, una crema hidratante ayuda.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la dejes desnuda y a la vista más de lo necesario: cubre lo que no estás lavando.
  • Nunca uses agua caliente ni jabones fuertes que resecan la piel.
  • Nunca dejes los pliegues húmedos: la humedad ahí lastima la piel.

Cuándo pedir ayuda

Si aparece piel roja, lastimada o con mal olor en los pliegues, o si la persona rechaza siempre el baño, consulta al profesional. La negativa a bañarse a veces tiene una causa de salud o de ánimo detrás.

4Ir a la poceta

El problema

Sentarse y levantarse de la poceta es una transferencia más, con el agravante del apuro, la ropa y el pudor. Es de los momentos donde más se cae.

Qué pasa por dentro

Una poceta baja obliga a bajar y subir mucho, y eso es difícil para rodillas y caderas mayores. Un elevador de poceta y barras de apoyo al lado acortan ese recorrido y dan de dónde sostenerse.

Paso a paso

  1. Si la poceta es baja, coloca un elevador. Pon barras de apoyo firmes al costado, atornilladas, nunca el toallero.
  2. Para sentarse, que la persona se acerque hasta que la parte de atrás de sus piernas toque la poceta.
  3. Que se sostenga de la barra de apoyo (no de ti ni del toallero) y baje despacio, como en cualquier transferencia (mira el capítulo de Transferencias).
  4. Sentada, sus pies tienen que tocar el piso. Si quedan colgando, el asiento está muy alto y es inestable.
  5. Dale privacidad si puede quedarse sola con seguridad, y deja la barra y, si hay, el botón de llamada a mano.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la dejes sostenerse del toallero o del portarrollos para sentarse o pararse.
  • Nunca la apures ni la dejes sin de dónde agarrarse.
  • Nunca uses un asiento tan alto que los pies le queden en el aire.

Cuándo pedir ayuda

Para colocar el elevador y las barras, consulta al terapeuta. Si empieza a perder el control del pipí o le da vergüenza pedir ayuda a tiempo, mira el capítulo sobre la incontinencia, que trata ese tema con respeto.

5El cambio y la higiene íntima

El problema

La higiene íntima y el cambio de pañal son lo que más pudor genera, para los dos. La clave es la rapidez, el respeto y cuidar la piel, que ahí se lastima fácil.

Qué pasa por dentro

La piel de la zona íntima, en contacto con la humedad, se irrita y se abre rápido. Limpiar bien, secar y cambiar a tiempo previene heridas dolorosas. Y el respeto (avisar, cubrir, no exponer de más) hace que la persona no lo viva como una humillación.

Paso a paso

  1. Ten todo listo antes: paños o toallitas, agua tibia, crema protectora, el cambio limpio. Ponte guantes.
  2. Avisa qué vas a hacer y cubre con una toalla lo que no estás limpiando.
  3. Limpia siempre de adelante hacia atrás, sobre todo en la mujer, para no arrastrar gérmenes.
  4. Seca bien con toques suaves y aplica una crema protectora si la piel está irritada.
  5. Cambia el pañal o la ropa apenas estén húmedos, sin esperar. Revisa la piel en cada cambio.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca limpies de atrás hacia adelante.
  • Nunca dejes a la persona con el pañal mojado un largo rato: la piel se lastima.
  • Nunca la expongas ni hagas comentarios que la avergüencen.

Cuándo pedir ayuda

Si aparece piel roja, ampollas, heridas o mal olor, consulta al profesional. Si la persona tiene una sonda o un catéter, ese cuidado lo indica y lo supervisa enfermería.

6El baño en cama

El problema

Cuando la persona no puede ir hasta el baño, igual hay que mantener la piel limpia. El baño en cama lo permite, sin que pase frío ni se lastime.

Qué pasa por dentro

Estar mucho tiempo en cama y con humedad reseca y lastima la piel. Un baño en cama, hecho por partes y manteniendo el calor, limpia sin enfriar a la persona ni cansarla de más.

Paso a paso

  1. Calienta el cuarto. Ten dos palanganas (o usa toallitas sin enjuague), jabón suave, toallas y el cambio limpio.
  2. Cubre a la persona con una toalla o una sábana fina y descubre solo la parte que estás lavando en cada momento.
  3. Lava de lo más limpio a lo más sucio: cara, cuello, brazos, pecho, abdomen, piernas, espalda y al final las partes íntimas (en la mujer, de adelante hacia atrás).
  4. Seca bien cada zona antes de pasar a la siguiente, sobre todo los pliegues. Revisa la piel mientras lavas.
  5. Cambia la sábana si hace falta (mira el capítulo de la Cama) y deja a la persona cómoda y abrigada.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca destapes todo el cuerpo a la vez: la persona se enfría y se siente expuesta.
  • Nunca dejes los pliegues o la espalda húmedos.
  • Nunca uses la misma agua o el mismo paño para la cara y para las partes íntimas.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona no se puede girar sola para lavarle la espalda, hazlo entre dos (mira el capítulo de la Cama). Ante piel lastimada o escaras, para y consulta.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

Vestir y alimentar

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Comer en la posición correcta

El problema

Comer acostado o recostado hacia atrás hace que la comida se vaya por el camino del aire en lugar del estómago. Eso se llama aspiración, y es una causa frecuente de neumonía en personas mayores.

Qué pasa por dentro

Al tragar, una pequeña tapa cierra la vía del aire para que la comida vaya al estómago. Si la persona está echada hacia atrás o con la cabeza colgando, esa tapa no protege bien y parte de la comida o el líquido entra a los pulmones. Estar sentado y derecho deja que la gravedad ayude.

Paso a paso

  1. Sienta a la persona bien derecha, lo más cerca posible de 90 grados. Si está en cama, levanta la cabecera hasta dejarla sentada.
  2. La barbilla va ligeramente hacia adelante, hacia el pecho, no hacia atrás. Echar la cabeza atrás dificulta tragar y es peligroso.
  3. Si un lado de la cara está más débil, siéntate de ese lado y pon la comida en el lado fuerte de la boca.
  4. Apaga la televisión y la radio. Un ambiente tranquilo ayuda a concentrarse en comer.
  5. Después de comer, que se quede sentada al menos 30 minutos antes de acostarse.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le des de comer acostada o con la cabeza hacia atrás.
  • Nunca la acuestes apenas termina de comer.
  • Nunca la apures ni le hables para que conteste con la boca llena.

Cuándo pedir ayuda

Si tose, se le pone la voz mojada o se ahoga al comer o beber, para y consulta. Quien evalúa y da las pautas seguras de deglución es el fonoaudiólogo (terapeuta del habla y la deglución) junto con el médico.

2Ayudar a comer, paso a paso

El problema

Dar de comer con apuro, bocados grandes o sin esperar a que trague, es lo que lleva al atragantamiento. La clave es la paciencia.

Qué pasa por dentro

Tragar es un trabajo coordinado que en la persona mayor va más lento. Bocados chicos, una cosa por vez y tiempo entre bocado y bocado le dan al cuerpo la chance de tragar bien antes del siguiente.

Paso a paso

  1. Deja que la persona coma sola todo lo que pueda: ella controla mejor el tamaño y el ritmo del bocado.
  2. Da bocados chicos y alterna comida con sorbos de líquido. Usa una cuchara pequeña.
  3. Espera a que trague del todo antes del siguiente bocado. Fíjate que no le quede comida guardada en el cachete.
  4. Ofrece la comida a la altura de sus ojos o un poco más abajo, sin que tenga que levantar la cabeza.
  5. Cuida la boca: dientes y dentadura limpios y bien puestos. La boca sucia es una causa importante de infección en el pulmón.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le metas un bocado antes de que haya tragado el anterior.
  • Nunca uses bombilla o pajita si el profesional no lo indicó: puede hacer que trague demasiado rápido.
  • Nunca le des de comer si está somnolienta o no está bien despierta.

Cuándo pedir ayuda

Si come cada vez menos, baja de peso o le cuesta más tragar, consulta. Hay cubiertos y vasos especiales (mango grueso, vaso con tapa) que ayudan a comer solo; el terapeuta ocupacional puede recomendarlos.

3Cuando tragar cuesta

El problema

A veces la dificultad para tragar (se llama disfagia) avanza despacio y la familia la nota tarde. Reconocer las señales a tiempo evita atragantamientos y neumonías.

Qué pasa por dentro

Cuando los músculos de la boca y la garganta no coordinan bien, la comida o el líquido pueden irse al pulmón sin que la persona lo sienta. Los líquidos finos, como el agua, son de los más difíciles de controlar.

Paso a paso

  1. Observa las señales: tos al comer o beber, voz mojada después de tragar, comida que se queda en la boca, babeo o miedo a comer.
  2. Si aparecen, no insistas a la fuerza ni cambies tú la comida por tu cuenta: avisa al médico o al fonoaudiólogo.
  3. El profesional decide si hay que espesar los líquidos o cambiar la textura de la comida. No lo decidas sola.
  4. Mantén siempre la posición erguida y la barbilla hacia adelante (ficha F1).
  5. Cuida mucho la higiene de la boca, que reduce el riesgo de infección si algo se va al pulmón.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le des líquidos finos a alguien que se atraganta con ellos sin consultar antes.
  • Nunca espeses los líquidos por tu cuenta sin indicación: la textura exacta la define el profesional.
  • Nunca obligues a comer a quien rechaza por miedo o por una dificultad real.

Cuándo pedir ayuda

Ante cualquiera de estas señales, consulta al médico o al fonoaudiólogo. Si la persona deja de comer o beber, se deshidrata o pierde peso rápido, busca ayuda pronto.

4Si se atraganta

El problema

El atragantamiento puede tapar la vía del aire en segundos. Saber qué hacer, y qué no, en ese momento puede salvar una vida.

Qué pasa por dentro

Si la persona tose fuerte, el aire todavía pasa y la tos es la mejor forma de sacar lo que se atoró. El problema grave es cuando no puede toser, hablar ni respirar: ahí la vía está tapada y hay que actuar rápido y llamar a emergencias.

Paso a paso

  1. Si tose con fuerza, anímala a seguir tosiendo. No le des golpes ni le metas los dedos en la boca.
  2. Si no puede toser, hablar ni respirar, o se pone morada, pide que alguien llame a emergencias ya.
  3. Inclínala un poco hacia adelante y dale hasta cinco golpes firmes con la base de la mano, entre los omóplatos.
  4. Si no sale, haz compresiones en la boca del estómago (maniobra de Heimlich): abrázala por detrás, un puño por encima del ombligo, y empuja hacia adentro y hacia arriba, hasta cinco veces.
  5. Alterna cinco golpes en la espalda y cinco compresiones hasta que salga o llegue la ayuda. Si pierde el conocimiento, sigue las indicaciones de emergencias.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le metas los dedos a ciegas en la boca: puedes empujar más adentro lo que se atoró.
  • Nunca le des de beber para empujar lo atragantado.
  • Nunca la dejes sola mientras se atraganta.

Cuándo pedir ayuda

Llama a emergencias apenas la persona no pueda toser, hablar o respirar. Y aunque se resuelva, conviene que la revise un médico. Lo ideal es que quien cuida haga un curso de primeros auxilios con práctica: leerlo no reemplaza haberlo practicado.

5Vestir y desvestir con un lado débil

El problema

Vestir a alguien con un brazo o una pierna débil, o con dolor, se vuelve una lucha si se hace en el orden equivocado. Hay una regla simple que lo cambia todo.

Qué pasa por dentro

La regla es: el lado débil entra primero y sale último. Al vestir, la ropa entra primero en el brazo o la pierna débil, que tiene menos movimiento; al desvestir, se saca primero del lado fuerte, que colabora.

Paso a paso

  1. Que la persona esté sentada y firme, mejor con apoyabrazos.
  2. Para vestir: mete primero el brazo o la pierna del lado débil en la manga o la pernera, y después el lado fuerte.
  3. Para desvestir: saca primero la ropa del lado fuerte, y al final la del lado débil.
  4. Elige ropa fácil: holgada, que abra adelante, con velcro o elástico en vez de botones chicos y cierres difíciles.
  5. Para los pies, calzado cerrado con suela antideslizante; un calzador de mango largo evita que la persona se agache de más.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca empieces a vestir por el lado fuerte: el débil después no entra bien y duele.
  • Nunca fuerces un brazo o una pierna con dolor o rígidos: ve despacio.
  • Nunca la dejes pararse en un solo pie para vestirse: que lo haga sentada.

Cuándo pedir ayuda

Si vestirse le genera mucho dolor, o un hombro o una cadera no se dejan mover, consulta al médico o al fisio. El terapeuta ocupacional puede mostrar técnicas y ropa adaptada para cada caso.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

La grúa

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Cuándo se usa la grúa

El problema

Cuando una persona no puede sostener nada de su peso, levantarla a pulso lastima a quien cuida y a ella. La grúa hace ese trabajo sin que nadie se lastime la espalda, y con más dignidad.

Qué pasa por dentro

La grúa levanta a la persona con una eslinga (una tela resistente que la sostiene) colgada de un brazo mecánico. Sirve cuando la persona no puede pararse ni colaborar en una transferencia. Si todavía sostiene algo de su peso, muchas veces alcanza con una transferencia común (mira el capítulo de Transferencias).

Paso a paso

  1. Usa la grúa cuando la persona no puede sostener su peso ni ayudar a pasar de la cama a la silla.
  2. Siempre que se pueda, hazlo entre dos personas: una maneja la grúa y otra acompaña y cuida a la persona.
  3. Antes de usarla la primera vez, pide que alguien con experiencia (terapeuta, enfermería o quien entregó el equipo) te enseñe en persona.
  4. Avísale a la persona qué vas a hacer en cada paso, aunque parezca que no entiende. Sentirse manipulada sin aviso da miedo.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca levantes a pulso a alguien que no sostiene su peso: para eso es la grúa.
  • Nunca uses la grúa por primera vez sin que alguien te haya enseñado.
  • Nunca la uses sola si la persona es pesada o no colabora: hazlo entre dos.

Cuándo pedir ayuda

Para saber si corresponde una grúa, qué modelo y qué eslinga, consulta al terapeuta o a enfermería. Ellos también indican cuántas personas hacen falta para esa persona en particular.

2Antes de usarla: elegir y revisar

El problema

La mayoría de los accidentes con grúa vienen de una eslinga equivocada, gastada o mal enganchada, o de pasar el peso máximo. Revisar antes evita casi todos.

Qué pasa por dentro

La eslinga tiene que ser del tamaño y el tipo correctos para esa persona y para lo que vas a hacer (hay eslingas distintas para bañar, para ir a la poceta, para la cama). Y tanto la eslinga como la grúa tienen un peso máximo que nunca hay que pasar.

Paso a paso

  1. Usa la eslinga del tamaño y el tipo indicados para esa persona. Una eslinga equivocada puede lastimar.
  2. Fíjate en el peso máximo de la eslinga y de la grúa. Nunca lo superes.
  3. Revisa la eslinga antes de cada uso: si tiene la tela deshilachada, rota, con agujeros o con costuras sueltas, no la uses y reemplázala.
  4. Si la grúa es eléctrica, asegúrate de que la batería esté cargada y de que el botón de parada de emergencia funcione.
  5. Despeja el camino entre el punto de partida y el destino antes de empezar.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses una eslinga gastada, rota o con costuras sueltas.
  • Nunca pases el peso máximo de la eslinga o de la grúa.
  • Nunca uses una eslinga de un tipo distinto al indicado solo porque es la que está a mano.

Cuándo pedir ayuda

Para elegir la eslinga correcta y aprender a revisarla, consulta a quien entregó el equipo o al terapeuta. Las grúas necesitan un mantenimiento periódico (en general cada seis meses); pregunta quién lo hace.

3Colocar la eslinga y elevar

El problema

Una eslinga mal puesta o un enganche mal hecho pueden hacer que la persona quede mal sostenida o resbale. La colocación es lo que más cuidado pide.

Qué pasa por dentro

La eslinga reparte el peso de la persona. Si está bien centrada y las tiras quedan planas y bien enganchadas, sostiene parejo. Muchas eslingas traen una etiqueta con el dibujo de cómo colocarlas según la columna.

Paso a paso

  1. Centra la eslinga con la persona: el centro va alineado con su columna, según la etiqueta de la eslinga.
  2. Pasa las tiras de las piernas bien planas, sin que la tela quede doblada ni arrugada.
  3. Engancha cada tira a la barra de la grúa exactamente como indica el manual de ese equipo.
  4. Eleva despacio y parejo, manteniendo a la persona lo más baja posible mientras la mueves. La barra nunca debe golpearle la cara.
  5. En las grúas de piso con ruedas, durante el movimiento las ruedas van libres (no frenadas) para que la grúa se acomode al peso, salvo que el manual de tu equipo indique lo contrario. Sigue siempre el manual.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca enganches las tiras de forma despareja o distinta a lo que dice el manual.
  • Nunca dejes la tela de las piernas doblada o arrugada bajo la persona.
  • Nunca subas a la persona más alto de lo necesario ni la muevas a los tirones.

Cuándo pedir ayuda

Si no estás segura de cómo centrar la eslinga o enganchar las tiras en tu modelo, no improvises: pide que te lo muestren. Cada grúa y cada eslinga tienen su forma exacta.

4Comodidad, piel y vigilancia

El problema

La eslinga sostiene a la persona apretando la tela contra el cuerpo. Si una tira queda mal puesta, puede comprimir y lastimar, y la persona no siempre lo va a decir.

Qué pasa por dentro

Algunas personas, sobre todo con cambios cognitivos o con menos sensibilidad, no se quejan aunque algo les moleste o les apriete. Por eso quien cuida no espera a que avise: revisa de forma activa que la eslinga esté cómoda y que ninguna tira esté comprimiendo.

Paso a paso

  1. Antes de elevar, comprueba que las tiras quedaron planas y que la tela no aprieta ni se enrolla en ningún lado.
  2. Mírale la cara mientras la elevas: un gesto de dolor o incomodidad es una señal, aunque no diga nada.
  3. No la dejes colgada en la eslinga más tiempo del necesario: solo el que dura la transferencia.
  4. Nunca la dejes sola mientras está en la grúa.
  5. Al bajarla, hazlo despacio y revisa la piel donde estuvieron las tiras, sobre todo si la usas seguido.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca asumas que está cómoda solo porque no se queja: revisa.
  • Nunca la dejes sola ni suspendida en el aire más de lo necesario.
  • Nunca ignores un gesto de dolor en su cara.

Cuándo pedir ayuda

Si ves piel roja, marcada o lastimada donde apoyan las tiras, o si la persona se queja al usar la eslinga, para y consulta al terapeuta o a enfermería. Quizás haga falta otra eslinga o ajustar cómo se coloca.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

Escaleras

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Antes de la escalera: la regla y la seguridad

El problema

La escalera junta todos los riesgos: desnivel, equilibrio y, al bajar, la posibilidad de caer hacia adelante varios escalones. Por eso conviene preparar la escalera y conocer la regla antes de subir o bajar a alguien.

Qué pasa por dentro

Hay una regla simple que ordena el movimiento: para subir, primero la pierna fuerte; para bajar, primero el bastón y la pierna débil. Así la pierna fuerte siempre carga el peso en el escalón firme y la débil queda protegida.

Paso a paso

  1. Pasamanos firme, mejor de los dos lados. Si solo hay de un lado, asegúrate de que sea sólido y esté bien fijado.
  2. Buena luz, con interruptores arriba y abajo de la escalera. Marca el borde de los escalones si cuesta verlos.
  3. Cintas o tiras antideslizantes en cada escalón. Saca alfombras o pasillos que se deslicen.
  4. La escalera despejada: sin objetos, sin macetas, sin cables.
  5. Un escalón por vez, sin apuro. La persona se sostiene del pasamanos con una mano y, si usa bastón, lo lleva en la otra.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca suban o bajen con cosas en las manos: las dos manos van para el pasamanos y el bastón.
  • Nunca lo hagan con poca luz o con la escalera llena de objetos.
  • Nunca vayan rápido ni salteando escalones.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona se cansa, se marea o se siente insegura en la escalera, no insistas: para y busca otra forma (ficha H4). Para colocar un segundo pasamanos o las cintas, cualquier instalador puede ayudar.

2Subir la escalera

El problema

Subir cansa y, si se hace en el orden equivocado, la pierna débil tiene que empujar todo el peso y falla. La regla de la pierna fuerte primero lo resuelve.

Qué pasa por dentro

Para subir, la pierna fuerte sube primero al escalón y tira del cuerpo hacia arriba; la débil la sigue después, sin tener que empujar sola. El bastón sube al final. Quien cuida va detrás para sostener si la persona se va hacia atrás.

Paso a paso

  1. La persona se sostiene del pasamanos con una mano y lleva el bastón en la otra (o el segundo pasamanos).
  2. Ponte detrás de ella y un poco hacia el lado débil, con una mano en el cinturón de transferencia.
  3. Que suba primero la pierna fuerte al escalón.
  4. Después que suba la pierna débil hasta el mismo escalón, y por último el bastón.
  5. Las dos piernas y el bastón quedan en el mismo escalón antes de seguir al siguiente. Un escalón por vez.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la pongas a subir primero con la pierna débil.
  • Nunca te pongas adelante al subir: si se va, cae hacia ti y hacia atrás.
  • Nunca subas dos escalones de una.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona no puede empujar con la pierna fuerte para subir, o se queda sin aire, para. Quizás haga falta otra solución (ficha H4) o subir entre dos.

3Bajar la escalera

El problema

Bajar es la dirección más peligrosa: una caída hacia adelante en la escalera puede ser de varios escalones. Acá el orden y la posición de quien cuida importan todavía más.

Qué pasa por dentro

Para bajar, primero baja el bastón al escalón de abajo, después la pierna débil, y al final la fuerte, que controla el descenso desde arriba. Quien cuida va adelante y un escalón más abajo, para frenar si la persona se va hacia adelante.

Paso a paso

  1. La persona se sostiene del pasamanos con una mano y lleva el bastón en la otra.
  2. Ponte adelante de ella, un escalón más abajo y hacia el lado débil, con una mano en el cinturón de transferencia.
  3. Que baje primero el bastón al escalón de abajo.
  4. Después que baje la pierna débil a ese escalón.
  5. Por último que baje la pierna fuerte. Un escalón por vez, sin apuro.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la pongas a bajar primero con la pierna fuerte.
  • Nunca te pongas detrás al bajar: si se va hacia adelante, no la puedes frenar.
  • Nunca la dejes mirar el celular o llevar cosas mientras baja.

Cuándo pedir ayuda

Si una pierna se le afloja al bajar, si se marea o si los dos no se sienten seguros, no bajen. Es la situación donde más conviene un salvaescaleras u otra solución (ficha H4).

4Cuándo no intentarlo y qué hacer en cambio

El problema

A veces la escalera deja de ser segura, y forzarla es de los riesgos más grandes en una casa. Saber cuándo parar y qué alternativas hay evita una caída grave.

Qué pasa por dentro

Cargar a alguien en brazos por la escalera, o bajarlo a la fuerza, es peligroso para los dos y es una causa frecuente de caídas serias. Cuando la persona ya no puede usar la escalera con seguridad, la solución no es insistir, sino cambiar la forma.

Paso a paso

  1. No intenten la escalera si la persona no sostiene su peso, está muy inestable, se queda sin aire o si los dos no se sienten seguros.
  2. Nunca la cargues en brazos por la escalera para resolverlo rápido.
  3. Mejoras simples primero: segundo pasamanos, cintas antideslizantes, mejor luz, medios escalones.
  4. Si la escalera sigue siendo un problema, evalúa un salvaescaleras (la silla motorizada sobre un riel) o una rampa donde se pueda.
  5. La solución más segura a veces es mudar lo que la persona usa a una sola planta: que el dormitorio, el baño y la cocina queden en el mismo nivel.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca cargues a la persona en brazos por la escalera.
  • Nunca la bajes o subas a la fuerza si alguno de los dos tiene miedo.
  • Nunca dejes que use la escalera sola si ya tuvo un casi accidente ahí.

Cuándo pedir ayuda

Para decidir entre salvaescaleras, rampa o reorganizar la casa en un nivel, una evaluación del hogar ayuda a ver qué conviene y qué se puede. El terapeuta y un instalador pueden orientarte según el caso.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

El bienestar del cuidador

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1No estás solo ni eres mala persona

El problema

Cuidar a alguien que amas puede dejarte agotado, irritable y con culpa por sentirte así. Mucha gente cree que es la única que se siente desbordada. No lo es: la carga es real y está estudiada.

Qué pasa por dentro

La investigación sobre cuidadores familiares es clara: alrededor de uno de cada tres llega a tener depresión, y más de la mitad atraviesa agotamiento en algún momento. No pasa por ser débil ni por querer poco a la persona: pasa porque cuidar, sostenido en el tiempo y muchas veces en soledad, desgasta a cualquiera.

Paso a paso

  1. Reconoce las señales en ti: cansancio que no se va con dormir, dormir mal, irritarte por cosas chicas, enfermarte seguido, perder interés en lo que te gustaba, sentir resentimiento o ganas de llorar sin motivo claro.
  2. Date cuenta de que la culpa, el enojo y la tristeza son normales en quien cuida. Sentirlos no te hace mala persona.
  3. Ponles nombre a esas emociones, en vez de tragártelas. Hablarlo con alguien de confianza ya alivia.
  4. Acepta que no puedes hacerlo todo ni hacerlo perfecto. Cuidar suficientemente bien es cuidar bien.
  5. Trata tu agotamiento como una señal para pedir apoyo, no como un fracaso.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca te exijas no sentir nunca enojo, culpa o cansancio: son parte de cuidar.
  • Nunca te aísles con esos sentimientos pensando que a nadie le pasa.
  • Nunca te hables con dureza por necesitar ayuda o descanso.

Cuándo pedir ayuda

Si te sientes sin esperanza, si nada te da alivio, o si aparecen pensamientos de hacerte daño, eso es una señal para buscar ayuda ahora: un médico, un profesional de salud mental o una línea de apoyo de tu país. Mereces cuidado tanto como la persona que cuidas.

2Cuidarte no es egoísmo

El problema

Muchos cuidadores dejan de dormir, de comer bien y de ver gente, convencidos de que descansar es abandonar a la persona. Es al revés: sin ti en pie, el cuidado se cae.

Qué pasa por dentro

Nadie puede dar de una taza vacía. El descanso, aunque sea corto, baja el agotamiento y te devuelve paciencia y claridad para cuidar. No es un lujo: es lo que hace sostenible el cuidado.

Paso a paso

  1. Busca descansos cortos en el día: unos minutos para respirar, salir al aire, tomar algo con calma.
  2. Cuida lo básico de tu cuerpo: dormir lo que puedas, comer a horas, moverte un poco.
  3. Mantén, aunque sea reducida, una cosa que te guste: leer, caminar, ver a una amiga, tu música.
  4. Considera el descanso con relevo (respiro): unas horas de un cuidador a domicilio, un centro de día, o que un familiar te reemplace para descansar de verdad.
  5. Trata esos momentos como parte del cuidado, no como tiempo robado.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes tu propia salud para cuando haya tiempo: ese tiempo no llega solo.
  • Nunca uses el alcohol, el cigarrillo o la comida como única forma de aguantar.
  • Nunca sientas que descansar es traicionar a la persona que cuidas.

Cuándo pedir ayuda

Si no logras ningún descanso porque no hay con quién dejar a la persona, pregunta por servicios de relevo o respiro en tu zona (centros de día, cuidadores a domicilio, estadías cortas). En muchos lugares existen, y a veces hay opciones de bajo costo.

3Pedir ayuda y no quedarte solo

El problema

La soledad es lo que más lastima al cuidador. Muchos cargan todo en silencio, sin pedir nada, hasta que el cuerpo o el ánimo se quiebran.

Qué pasa por dentro

Compartir la carga y hablar con otros que pasan por lo mismo baja la sensación de soledad y, según los estudios, mejora el ánimo de quien cuida. Pedir ayuda no es debilidad: es lo que sostiene en el tiempo.

Paso a paso

  1. Haz una lista de tareas concretas que otros pueden hacer (comprar, cocinar, acompañar un rato, llevar a un control) y reparte pedidos puntuales entre familia y amigos.
  2. Acepta la ayuda que ofrecen, aunque no lo hagan exactamente como tú. Hecho es mejor que perfecto.
  3. Busca un grupo de apoyo de cuidadores, presencial o en línea. Hablar con quien entiende alivia mucho.
  4. Conversa con el médico o un profesional de salud mental si el ánimo no levanta. Pedir esa ayuda es cuidarte.
  5. Si hay varios familiares, repartan turnos y decisiones, para que no recaiga todo en una sola persona.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca cargues todo solo pensando que es tu obligación hacerlo sin ayuda.
  • Nunca rechaces toda ayuda por no molestar: la mayoría quiere ayudar y no sabe cómo.
  • Nunca te encierres en el silencio con lo que sientes.

Cuándo pedir ayuda

Si sientes que ya no das más, que estás solo en esto o que el ánimo está muy bajo, habla con tu médico y busca un grupo de apoyo. Hay redes de cuidadores y servicios de orientación en casi todos los países; preguntar por ellos es un buen primer paso.

4Cuidar tu cuerpo: la espalda

El problema

Mover, girar y levantar a otra persona es la causa más común de lesiones de espalda en quien cuida. Una espalda lastimada deja a dos personas sin cuidado.

Qué pasa por dentro

La espalda se lastima cuando carga peso doblada o torcida. La fuerza segura sale de las piernas, no de la cintura. Las técnicas de los capítulos anteriores (transferencias, cama, grúa) no son solo para la persona: protegen tu cuerpo.

Paso a paso

  1. Acércate a la persona antes de moverla: cuanto más lejos, más sufre tu espalda.
  2. Dobla las rodillas y mantén la espalda recta. La fuerza sale de las piernas.
  3. Usa el cinturón de transferencia y los equipos (sábana deslizante, grúa) en lugar de tu pura fuerza.
  4. No gires la cintura con peso: mueve los pies para girar todo el cuerpo.
  5. Si algo pesa más de lo que puedes mover con seguridad, hazlo entre dos o con grúa. No es debilidad: es no lesionarte.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca levantes con la espalda doblada ni torcida.
  • Nunca cargues a pulso lo que debería ir con grúa o entre dos.
  • Nunca ignores un dolor de espalda que aparece o crece: es una alarma.

Cuándo pedir ayuda

Si te aparece dolor de espalda, hormigueo o debilidad en las piernas, consulta al médico. Un fisioterapeuta puede enseñarte a mover a la persona cuidando tu cuerpo, ajustado a tu caso.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

Subir y bajar del auto

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Antes de subir o bajar: preparar el auto

El problema

Subir y bajar de un auto es una transferencia más, con el agravante de que el asiento es bajo, el espacio es justo y hay que girar. Apurarse o agarrarse de la puerta es donde más se cae.

Qué pasa por dentro

El auto obliga a bajar, girar y meter las piernas casi a la vez. Si el lugar está preparado y la persona tiene de dónde sostenerse firme, el movimiento se vuelve seguro. La puerta no sirve como apoyo: se mueve sola.

Paso a paso

  1. Estaciona en piso plano y parejo, lejos del tránsito, y abre la puerta lo más que se pueda.
  2. Corre el asiento hacia atrás para dar lugar a las piernas, y reclínalo un poco si ayuda a entrar.
  3. Prepara un punto de apoyo firme: una manija de agarre para auto (de las que se encajan en la traba de la puerta) o el respaldo del asiento. Nunca la puerta.
  4. Ten a mano el cinturón de transferencia y, si usa bastón o andador, déjalos cerca, no en el baúl.
  5. Si la persona es pesada o no sostiene su peso, hazlo entre dos o con un asiento giratorio o tabla de transferencia. No lo fuerces sola.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes que se apoye en la puerta para entrar o salir: se mueve y la persona cae.
  • Nunca la levantes de los brazos ni de las axilas: usa el cinturón de transferencia, con la otra mano en su espalda.
  • Nunca lo hagas con el auto en una bajada o en piso disparejo.

Cuándo pedir ayuda

Si cada vez cuesta más o la persona ya casi no sostiene su peso, consulta al terapeuta por ayudas: cojín giratorio, tabla de transferencia, o un auto más alto o adaptado. Para casos sin sostén de peso, existen grúas para auto.

2Subir al auto sin torcerse

El problema

El error más común es entrar de frente, agachándose y torciendo la cintura. Así se pierde el equilibrio y se fuerza la espalda de los dos.

Qué pasa por dentro

La forma segura es primero la cola, después las piernas: la persona se sienta primero, de espaldas al asiento, y recién después mete las piernas. Así no tiene que girar parada ni entrar doblada.

Paso a paso

  1. Que la persona se pare de espaldas al asiento y retroceda hasta sentir el borde del asiento en la parte de atrás de sus piernas.
  2. Que se sostenga con la mano fuerte de la manija de agarre o del respaldo (no de la puerta) y baje despacio a sentarse, agachando la cabeza para no golpearla contra el marco.
  3. Ya sentada y bien atrás en el asiento, que meta una pierna por vez dentro del auto, girando el cuerpo de a poco hacia adelante.
  4. Un cojín giratorio en el asiento facilita ese giro sin torcer la cadera.
  5. Acomódala derecha y abróchale el cinturón de seguridad.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la hagas entrar de frente, primero las piernas: se tuerce y se cae.
  • Nunca la dejes agarrarse de la puerta para bajar al asiento.
  • Nunca olvides protegerle la cabeza al sentarse, para que no golpee el marco.

Cuándo pedir ayuda

Si no logra sentarse y girar las piernas sin que cargues su peso, hazlo entre dos o con un cojín giratorio o tabla de transferencia. El terapeuta puede mostrar la técnica para tu auto.

3Bajar del auto con seguridad

El problema

Al bajar, la persona tiende a salir de frente, pararse de golpe y agarrarse de la puerta. Es la parte donde más se cae.

Qué pasa por dentro

Bajar es subir al revés: primero salen las piernas al piso, después se sostiene de un punto firme y recién entonces se pone de pie. Salir con las piernas afuera y los pies bien apoyados evita el giro forzado.

Paso a paso

  1. Quítale el cinturón de seguridad y abre bien la puerta.
  2. Que gire el cuerpo de a poco y saque las piernas del auto hasta apoyar los dos pies en el piso, de frente hacia afuera.
  3. Que se sostenga con la mano fuerte de la manija de agarre o del marco (no de la puerta) y, con los pies bien apoyados, se ponga de pie empujando con las piernas.
  4. Tú la acompañas con una mano en el cinturón de transferencia y la otra lista cerca de su espalda. Dobla tus rodillas, no tu cintura.
  5. Una vez de pie, espera a que encuentre el equilibrio antes de darle el bastón o empezar a caminar.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la dejes pararse antes de tener los dos pies bien apoyados en el piso.
  • Nunca tires de ella hacia arriba a pulso: la fuerza la hace ella con las piernas.
  • Nunca la dejes salir agarrada de la puerta.

Cuándo pedir ayuda

Si no puede empujar con las piernas para pararse, no la levantes a la fuerza: hazlo entre dos, con grúa para auto o con un asiento giratorio. Ante dolor o mareo al bajar, espera sentada y consulta.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo

Después de una caída

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Lo primero: no levantarla de golpe

El problema

El reflejo de levantar enseguida a quien se cayó puede empeorar una lesión que todavía no se ve, como una fractura de cadera o un golpe en la cabeza. Lo primero no es levantar: es mirar.

Qué pasa por dentro

Una caída puede dejar una lesión que no se nota al instante. Mover a la persona antes de revisar puede agravar una fractura o una lesión de columna. Por eso se respira, se calma y se revisa antes de hacer nada.

Paso a paso

  1. Mantén la calma y quédate con la persona. No la levantes de inmediato.
  2. Pregúntale si le duele algo, si puede mover los brazos y las piernas, y si se golpeó la cabeza.
  3. Revisa si hay sangre, hinchazón, un miembro en posición rara, o si está confundida o muy adormecida.
  4. Si se golpeó la cabeza, perdió el conocimiento aunque sea un instante, no puede moverse, tiene un dolor fuerte (sobre todo en la cadera o la espalda), o está más confundida que de costumbre: no la muevas y llama a emergencias. Tápala para que no se enfríe y acompáñala donde está.
  5. Caso especial: si toma anticoagulantes (medicación para la sangre fina) y se golpeó la cabeza, busca atención médica aunque se sienta bien. El sangrado dentro de la cabeza puede aparecer horas después.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la levantes a las apuradas sin revisar primero si se lastimó.
  • Nunca muevas a alguien con un dolor fuerte, que no puede mover un miembro o con sospecha de fractura.
  • Nunca minimices un golpe en la cabeza, sobre todo si toma anticoagulantes.

Cuándo pedir ayuda

Ante cualquier duda, llama a emergencias: es mejor esperar la ayuda en el piso que mover a la persona y empeorar una lesión. Quédate con ella, háblale con calma y mantenla abrigada.

2Si no se lastimó: ayudarla a levantarse en etapas

El problema

Aun cuando la persona esté bien, levantarla a pulso es lo que más lastima la espalda de quien cuida, y puede tumbar a los dos. La forma segura es por etapas, con ella haciendo casi todo el trabajo.

Qué pasa por dentro

Una persona en el piso no puede ser alzada sin riesgo. Pero sí puede levantarse paso a paso, apoyándose en una silla firme, mientras quien cuida la guía y la estabiliza, sin cargar su peso.

Paso a paso

  1. Si revisaste y está sin lesión y se siente bien, deja pasar unos minutos en el piso para que se le pase cualquier mareo.
  2. Acerca una silla firme (sin ruedas) y, si tienes, un almohadón para apoyar las rodillas.
  3. Que la persona gire de costado y se ponga en cuatro apoyos (manos y rodillas), y que gatee hasta la silla.
  4. Que apoye las dos manos en el asiento y suba la pierna fuerte hasta dejar el pie bien plano en el piso (queda como arrodillada de una sola pierna).
  5. Que empuje con la pierna y los brazos para levantarse, gire y se siente en la silla. Tú la guías con una mano en el cinturón de transferencia o en la cadera, de pie cerca, sin levantarla tú.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la levantes a pulso del piso: la fuerza la hace ella, con las piernas y los brazos.
  • Nunca uses una silla con ruedas o que se pueda volcar como apoyo.
  • Nunca la apures: cada etapa a su tiempo.

Cuándo pedir ayuda

Si es muy pesada, no logra ponerse en cuatro apoyos, o está confundida, no insistas: llama a un vecino, a un familiar o a emergencias. Para quien se cae seguido, existe un cojín inflable que la levanta del piso sin esfuerzo. Y conviene practicar este método de la silla cuando todo está tranquilo, sobre todo si la persona vive sola.

3Después: vigilar y prevenir la próxima

El problema

Una caída no termina cuando la persona se levanta. Pueden aparecer molestias horas después y, sobre todo, hay que averiguar por qué se cayó para que no se repita.

Qué pasa por dentro

Algunas lesiones y síntomas (dolor, mareo, confusión) aparecen recién al rato. Y una caída casi siempre tiene una causa (presión baja, un medicamento, una infección, mala visión, desequilibrio) que, si no se busca, vuelve a hacer caer.

Paso a paso

  1. Después de levantarla, que descanse, y obsérvala los días siguientes: un dolor nuevo, mareo, más confusión, o que evite apoyar una pierna son señales de que algo se pasó por alto.
  2. Avisa al médico, aunque la caída parezca leve. Conviene una consulta para revisar por qué pasó.
  3. Revisa la casa: saca alfombras sueltas y cables, mejora la luz, pon barras de apoyo donde haga falta (mira los capítulos del baño y las escaleras).
  4. Deja un teléfono al alcance desde el piso, o mejor, un botón de alerta que la persona pueda usar si se cae y está sola (mira la parte sobre botones de alerta).
  5. Quedar mucho tiempo en el piso es peligroso por sí mismo: por eso el botón de alerta importa tanto en quien vive solo.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca trates una caída como si no hubiera pasado nada sin avisar al médico.
  • Nunca dejes sin resolver la causa: la próxima caída puede ser peor.
  • Nunca dejes a una persona que se cae sola sin una forma de pedir ayuda desde el piso.

Cuándo pedir ayuda

Si después de la caída aparece dolor, mareo, vómitos, confusión o evita mover una parte del cuerpo, consulta sin demora. Y para entender por qué se cae y cómo prevenirlo, el médico y el fisio pueden evaluar la marcha, la presión y la medicación.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 2 · Salud y medicación

Dar la medicación con seguridad

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La lista y el orden: el sistema que evita errores

El problema

Muchos adultos mayores toman varios remedios al día, a distintas horas, algunos con comida y otros no. Sin un sistema, es fácil saltear una toma, repetir otra o confundir pastillas parecidas.

Qué pasa por dentro

Los errores de medicación casi siempre vienen del desorden, no de la mala intención. Un sistema simple, una lista al día y un organizador, hace que la toma correcta sea la fácil, y deja todo listo para una emergencia.

Paso a paso

  1. Arma una lista al día de todo lo que toma: nombre, para qué es, quién lo recetó, y también vitaminas, hierbas y remedios de venta libre. Anota las alergias. Guárdala impresa y en el teléfono.
  2. Lleva esa lista (o las cajas) a cada consulta y a cualquier ida a emergencias. Actualízala después de cada visita al médico.
  3. Usa un pastillero semanal con casilleros por día y por momento (mañana, mediodía, noche). Llénalo en un lugar tranquilo y bien iluminado, sin apuro.
  4. Lo que no está en el pastillero, guárdalo en su caja original: la etiqueta tiene el nombre, la dosis y el vencimiento.
  5. Usa siempre la misma farmacia: así detectan cruces entre remedios y las renovaciones son más fáciles. Pide la renovación una semana antes de que se acabe.
  6. Guarda los remedios en un lugar seguro, bajo llave si hace falta, lejos de niños, y revisa los vencimientos.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca mezcles remedios sueltos sin etiqueta: si no sabes cuál es, pregunta en la farmacia.
  • Nunca llenes el pastillero a las apuradas o frente al televisor: ahí se cuelan los errores.
  • Nunca guardes los remedios al alcance de niños o de una persona confundida.

Cuándo pedir ayuda

Si la lista es larga o cambia seguido, el farmacéutico puede ayudarte a ordenarla y a ver si algún remedio se cruza con otro. Para quien se confunde con las tomas, existen pastilleros con alarma que avisan la hora.

2Dar la medicación sin errores

El problema

Dar un remedio parece simple, pero darlo a la hora equivocada, partido cuando no se debe, o cambiando la cantidad por cuenta propia, puede hacer daño. La regla es seguir al pie de la letra lo que indicó el médico.

Qué pasa por dentro

Tu rol es acompañar la toma, no decidir sobre ella. Cuando entregas el remedio correcto, a la persona correcta, en la cantidad que indicó el médico, a la hora indicada y de la forma indicada, el remedio hace lo que tiene que hacer.

Paso a paso

  1. Antes de cada toma, confirma cinco cosas: que sea la persona correcta, el remedio correcto, la cantidad que indicó el médico, la hora indicada y la forma indicada (por boca, en la piel, etc.).
  2. Pregunta al farmacéutico si cada remedio va con comida o sin comida, y a qué hora conviene.
  3. Entrega el remedio y acompaña, pero deja que la persona lo tome ella misma si puede. Quédate cerca y observa que lo trague bien.
  4. Nunca partas, tritures ni abras una pastilla sin preguntar antes al farmacéutico: muchas tienen una cubierta especial y partirlas puede ser peligroso o dejarlas sin efecto.
  5. Si le cuesta tragar, no improvises: pregunta al farmacéutico si ese remedio viene en líquido, parche u otra forma.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca cambies la cantidad, saltees una toma ni suspendas un remedio por tu cuenta: eso lo decide el médico.
  • Nunca tritures una pastilla para que pase mejor sin consultar antes.
  • Nunca le des un remedio de venta libre nuevo sin avisar al médico o al farmacéutico: puede cruzarse con los que ya toma.

Cuándo pedir ayuda

Ante cualquier duda sobre cómo, cuándo o con qué dar un remedio, pregunta al farmacéutico: es gratis y no necesita turno. Si la persona rechaza la medicación o no puede tragarla, avisa al médico en vez de forzar.

3Vigilar efectos y cuándo llamar

El problema

Aun tomado bien, un remedio puede dar efectos no deseados o cruzarse con otro. Quien cuida suele ser el primero en notar un cambio, y avisar a tiempo evita problemas serios.

Qué pasa por dentro

En los adultos mayores, los cruces entre remedios (o entre remedio y alcohol) pueden dar sueño, mareo o más riesgo de caídas. Notar y avisar esos cambios es parte del cuidado.

Paso a paso

  1. Lleva un cuaderno simple: anota cualquier cambio después de empezar o cambiar un remedio (sueño, mareo, náuseas, sarpullido, ánimo, confusión).
  2. Si aparece algo raro, avisa al médico o al farmacéutico que lo recetó. No esperes a la próxima consulta si te preocupa.
  3. Evita el alcohol con la medicación, salvo que el médico diga que está bien.
  4. Ten a mano los teléfonos de emergencia y del centro de toxicología. Si sospechas que tomó de más, llama antes de hacer nada.
  5. Ve a las consultas con la persona, con la lista o las cajas, y pregunta: para qué es cada remedio, hasta cuándo, qué hacer si se saltea una toma, y si hay alguno que ya no haga falta.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca ignores un efecto nuevo pensando que ya se le va a pasar.
  • Nunca mezcles alcohol con la medicación sin consultar.
  • Nunca esperes si sospechas que tomó de más: llama al centro de toxicología o a emergencias.

Cuándo pedir ayuda

Si aparece una reacción fuerte (hinchazón en la cara, dificultad para respirar, sarpullido que avanza), llama a emergencias. Para dudas sobre efectos o cruces, el farmacéutico y el médico son tu mejor apoyo.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 2 · Salud y medicación

Señales de alarma: cuándo llamar a emergencias

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Reconocer un ACV (derrame): la prueba rápida

El problema

En un ACV (derrame cerebral) cada minuto cuenta: el tratamiento que evita un daño permanente tiene una ventana de pocas horas. Reconocerlo rápido y llamar enseguida es lo que cambia el resultado.

Qué pasa por dentro

Un ACV aparece de golpe. Hay una prueba rápida y fácil de recordar que revisa cinco cosas. Si cualquiera falla, aunque sea una sola, se llama a emergencias de inmediato.

Paso a paso

  1. Equilibrio: ¿perdió de repente el equilibrio o le cuesta caminar?
  2. Ojos: ¿perdió o se le nubló la vista de golpe, en uno o los dos ojos?
  3. Cara: pídele que sonría. ¿Se le cae un lado de la cara?
  4. Brazos: pídele que levante los dos brazos. ¿Uno se le cae o no lo puede levantar?
  5. Habla: pídele que repita una frase simple. ¿Habla enredado o no le sale?

Tiempo: si cualquiera de estas señales aparece, aunque después se le pase, llama a emergencias ya. Anota a qué hora empezaron los síntomas: ese dato ayuda al médico a elegir el tratamiento.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca esperes a ver si se le pasa: en un ACV el tiempo perdido es daño.
  • Nunca la lleves tú al hospital en auto: llama a la ambulancia, que empieza a atender en el camino.
  • Nunca le des de comer, de beber ni medicación mientras esperas.

Cuándo pedir ayuda

Ante cualquiera de estas señales, llama a emergencias de tu país de inmediato. Aunque los síntomas duren poco y desaparezcan, igual hay que consultar: pudo ser un aviso de algo más grave.

2Reconocer un infarto y un paro

El problema

El infarto no siempre es el agarrarse el pecho de las películas. En adultos mayores, en mujeres y en personas con diabetes, las señales pueden ser suaves o raras, y por eso se ignoran.

Qué pasa por dentro

El infarto es una falta de sangre al corazón. Las señales clásicas y las suaves valen lo mismo: ante la duda, se llama. Si el corazón se detiene (paro), la persona se desploma y deja de responder: ahí cada segundo cuenta.

Paso a paso

  1. Señales de infarto: molestia en el pecho (presión, opresión, peso o dolor) que dura más de unos minutos o va y viene; dolor que se corre al brazo, la espalda, el cuello, la mandíbula o la boca del estómago; falta de aire; sudor frío, náuseas o mareo.
  2. En adultos mayores, mujeres y personas con diabetes, puede haber solo cansancio raro, falta de aire o náuseas, sin dolor de pecho. Igual hay que tomarlo en serio.
  3. Ante esas señales, llama a emergencias de inmediato. No la lleves tú en auto ni esperes a ver si mejora.
  4. No le des aspirina ni ninguna otra medicación por tu cuenta: solo si el personal de emergencias o el médico te lo indican.
  5. Paro: si la persona se desploma, no responde y no respira con normalidad, llama a emergencias enseguida. Quien atiende el teléfono puede guiarte paso a paso hasta que llegue la ambulancia.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca minimices señales suaves en un adulto mayor: pueden ser un infarto igual.
  • Nunca la lleves tú al hospital en un posible infarto o paro: llama a la ambulancia.
  • Nunca le des medicación por tu cuenta mientras esperas.

Cuándo pedir ayuda

Llama a emergencias ante cualquier sospecha de infarto o paro. Y hazte un favor: tomar un curso de primeros auxilios y de reanimación te prepara para esos minutos en los que la ayuda todavía está en camino.

3Otras urgencias y qué hacer mientras llega la ayuda

El problema

Hay otras situaciones que tampoco esperan, y en todas el primer paso es el mismo: llamar a emergencias y acompañar bien hasta que llegue la ayuda.

Qué pasa por dentro

En una urgencia, lo que haces en los primeros minutos importa, pero hacer de más puede dañar. Casi siempre lo mejor es llamar, mantener la calma y no mover ni dar nada por tu cuenta.

Paso a paso

  1. Llama a emergencias de inmediato ante: dificultad fuerte para respirar, sangrado que no para, una reacción alérgica con hinchazón en la cara o la garganta, una persona que no responde, una convulsión, o un atragantamiento que no se resuelve (mira el capítulo de alimentación).
  2. También ante una caída con golpe en la cabeza o sospecha de fractura (mira el capítulo "Después de una caída").
  3. Mientras esperas: quédate con la persona, háblale con calma, aflójale la ropa ajustada y mantenla abrigada y cómoda donde está.
  4. No le des de comer, de beber ni medicación, salvo que emergencias te lo indique.
  5. Ten a mano la lista de medicación y las condiciones de salud (la carpeta de emergencia del capítulo de medicación), y deja la puerta destrabada para que la ambulancia entre rápido.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dudes en llamar por miedo a molestar: es mejor una consulta de más que una ayuda que llega tarde.
  • Nunca muevas a la persona si sospechas una lesión de columna o una fractura.
  • Nunca le des comida, bebida o remedios mientras esperas, salvo indicación.

Cuándo pedir ayuda

La regla simple: ante la duda, llama. El personal de emergencias prefiere una llamada que resulta en nada antes que una ayuda que llega tarde.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 2 · Salud y medicación

Hidratación y cuidado diario de la salud

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La hidratación: por qué cuesta y cómo ayudar

El problema

Muchos adultos mayores toman poca agua, no porque no quieran, sino porque con la edad la sed se siente menos. Pueden estar deshidratados sin tener sed, y la deshidratación trae mareos, caídas, confusión y problemas de riñón.

Qué pasa por dentro

Con los años, el cuerpo guarda menos agua y la señal de sed se debilita. Por eso no se puede confiar solo en si tiene sed, toma. Hay que ofrecer líquido durante el día, sin esperar a que lo pida.

Paso a paso

  1. Ofrece pequeñas cantidades de líquido seguido a lo largo del día: con las comidas, con la medicación y entre actividades.
  2. Deja siempre un vaso o una botella al alcance, cerca de la cama o de la silla donde pasa el día.
  3. Varía: agua, infusiones suaves, caldos, gelatinas, y frutas con mucha agua (sandía, melón, naranja). Suma líquido sin que sea solo tomar agua.
  4. En días de calor, con fiebre o si está descompuesta, ofrece más.
  5. Si evita tomar para no ir tanto al baño, organiza idas al baño seguras y a horario en vez de que tome menos.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca confíes en la sed como única señal: a esta edad puede no aparecer.
  • Nunca fuerces grandes cantidades de golpe: mejor poco y seguido.
  • Nunca cambies por tu cuenta la cantidad de líquido si la persona tiene el corazón o los riñones delicados: en esos casos, el médico indica cuánto.

Cuándo pedir ayuda

Señales de deshidratación: boca seca, orina oscura o muy poca, cansancio, mareo o confusión. Si aparece confusión, casi no orina, no puede retener líquidos o se desmaya, consulta sin demora: puede ser una urgencia.

2Cuidar la piel: prevenir las llagas

El problema

Estar mucho tiempo en la misma posición, en cama o en silla, puede dañar la piel donde el hueso aprieta contra la superficie. Así aparecen las llagas por presión, que duelen, se infectan y cuestan mucho de curar.

Qué pasa por dentro

La piel sobre las partes con hueso (la rabadilla, las caderas, los talones, los codos, los hombros, la nuca) recibe todo el peso. Si la presión no se alivia cada tanto, el tejido se lastima desde adentro. Cambiar de posición y revisar la piel lo previene.

Paso a paso

  1. Cambia de posición seguido: en la cama, más o menos cada dos horas; en la silla, alivia el peso cada hora (o que ella misma se reacomode cada tanto si puede).
  2. Usa almohadas para separar las partes con hueso y para que los talones no apoyen contra el colchón.
  3. Revisa la piel todos los días, sobre todo en las partes con hueso. La señal temprana es un enrojecimiento que no se aclara al apretarlo (en piel más oscura, una zona más oscura, más tibia o más firme).
  4. Mantén la piel limpia y seca; cuida especialmente la humedad por incontinencia (mira la parte de dignidad íntima).
  5. Si pasa mucho tiempo en cama o silla, un cojín o colchón especial que reparte la presión ayuda mucho.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes a la persona horas en la misma posición sin aliviar el peso.
  • Nunca masajees una zona enrojecida sobre un hueso: puede empeorar el daño.
  • Nunca trates por tu cuenta una llaga ya abierta: eso lo ve un profesional de la salud.

Cuándo pedir ayuda

Si aparece un enrojecimiento que no se va, una ampolla o una herida sobre una parte con hueso, avisa al médico o a enfermería. Cuanto antes se trate, más fácil es.

3La observación diaria: fiebre, infección y cambios

El problema

Muchos problemas de salud avisan con cambios pequeños antes de volverse graves. Quien cuida, que ve a la persona todos los días, es quien mejor puede notarlos a tiempo.

Qué pasa por dentro

En los adultos mayores, una infección no siempre da fiebre alta: a veces el primer signo es una confusión nueva, más sueño, menos ganas de comer o una caída. Notar el cambio y avisar es lo que adelanta el cuidado.

Paso a paso

  1. Observa cada día lo básico: cómo come y toma, el ánimo, el sueño, la orina y la materia fecal, la respiración y la piel.
  2. Lleva un cuaderno simple y anota los cambios: sirve para ti y para mostrarle al médico.
  3. Toma en serio una confusión nueva, más somnolencia o una caída sin causa clara: pueden ser el primer aviso de una infección. Avisa al médico.
  4. Ante fiebre, no des medicación por tu cuenta (mira el capítulo de medicación): consulta qué hacer.
  5. La falta de líquido empeora el estreñimiento; si pasan varios días sin ir de cuerpo, con dolor o hinchazón, avisa al médico antes de dar nada.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca ignores un cambio brusco de ánimo o de lucidez pensando que es la edad.
  • Nunca des un remedio para la fiebre por tu cuenta sin consultar.
  • Nunca trates el estreñimiento con purgantes o remedios por tu cuenta sin preguntar.

Cuándo pedir ayuda

Si aparece fiebre con confusión, dificultad para respirar, dolor fuerte, o un cambio brusco que no entiendes, consulta sin demora. Ante señales de alarma serias, llama a emergencias (mira el capítulo de señales de alarma).

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 3 · Mente y comunicación

Demencia: cómo hablar y entender

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Entrar en su mundo: la regla de oro

El problema

Cuando alguien con demencia dice algo que no es real (que su mamá ya fallecida lo espera, que tiene que ir a trabajar, que alguien le robó), el primer impulso es corregir. Y corregir casi siempre termina en angustia, enojo o discusión.

Qué pasa por dentro

La demencia cambia el cerebro: la memoria, la orientación y el razonar ya no funcionan como antes. La persona no lo hace a propósito ni para molestar: su realidad es real para ella, y no puede cambiarla porque uno se lo explique. Discutir con la enfermedad no se gana nunca.

Paso a paso

  1. No discutas, no corrijas y no la pongas a prueba. La regla de oro es: validar lo que siente y redirigir con suavidad.
  2. Responde a la emoción, no al dato. Si pregunta por alguien que ya falleció, no le des la noticia otra vez: acompaña el cariño ("se nota cuánto la quieres") y lleva la charla a un recuerdo lindo o a otra actividad.
  3. Si insiste en "tengo que ir a trabajar" o "tengo que ir a casa", no la contradigas: valida ("trabajaste muchísimos años, te ganaste el descanso") y redirige a algo cómodo ("vamos a tomar un té juntos").
  4. Acepta la culpa aunque no la tengas: "perdón, me olvidé de avisarte" calma más que "ya te lo dije mil veces".
  5. No te lo tomes personal. Si te acusa de algo o no te reconoce, es la enfermedad hablando, no la persona.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca discutas ni trates de convencerla de la verdad cuando esa verdad la angustia.
  • Nunca le preguntes si se acuerda: la pone a prueba y la avergüenza.
  • Nunca le recuerdes que se olvida ("ya te lo dije", "cómo no te acuerdas").

Cuándo pedir ayuda

Si las situaciones difíciles se vuelven frecuentes o te superan, pide orientación al médico y, si puedes, a un grupo de cuidadores de personas con demencia. Aprender estas formas con otros alivia mucho.

2Cómo hablar para que sea más fácil

El problema

A medida que la demencia avanza, las palabras se complican: cuesta encontrarlas, seguir una frase larga o procesar varias cosas a la vez. Hablar como antes genera frustración en los dos.

Qué pasa por dentro

La persona entiende mejor lo simple, lo lento y lo cálido. Y lee mucho el tono y la cara: si uno está tranquilo, ella se tranquiliza; si uno se tensa, ella se tensa.

Paso a paso

  1. Acércate de frente y a su altura, despacio, y dile quién eres ("hola, mamá, soy Ana, tu hija"). La demencia reduce la visión de los costados, y aparecer de golpe asusta.
  2. Habla con frases cortas, una idea por vez, y da mucho tiempo para responder. Después, dale todavía más tiempo.
  3. Ofrece opciones simples, de sí o no, o entre dos: "¿quieres un té?" en vez de "¿qué quieres tomar?".
  4. Si no entiende una palabra, dilo de otra forma o con un gesto. Si repite la misma pregunta, repite la misma respuesta corta, con calma, como si fuera la primera vez.
  5. En vez de "¿te acuerdas cuando...?", usa "yo me acuerdo cuando...". Y recordar cosas de hace muchos años (su juventud, su trabajo, sus hijos de chicos) suele darle seguridad y alegría.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le hables de lejos, desde atrás o con la cara tapada por la mano.
  • Nunca le encadenes varias preguntas o instrucciones juntas.
  • Nunca uses un tono de reto ni le hables como a un niño.

Cuándo pedir ayuda

Si notas que no escucha o no ve bien, revisar audífonos y anteojos ayuda más de lo que parece: la sordera y la mala visión empeoran la confusión. Coméntalo con el médico.

3Cuando se agita: la conducta es un mensaje

El problema

A veces la persona se pone inquieta, camina sin parar, repite, se enoja o grita. No lo hace por capricho: cuando las palabras ya no alcanzan, la conducta es su forma de decir algo.

Qué pasa por dentro

Detrás de la agitación casi siempre hay una necesidad: dolor, hambre, sed, ganas de ir al baño, cansancio, o demasiado ruido y estímulo alrededor. El dolor, sobre todo, se pasa por alto. Quien cuida se vuelve un poco detective.

Paso a paso

  1. Ante la agitación, pregúntate qué puede estar necesitando: ¿le duele algo? ¿tiene hambre o sed? ¿necesita el baño? ¿está cansada? ¿hay demasiado ruido?
  2. Baja los estímulos: apaga el televisor, baja las luces fuertes, saca el desorden, deja una o dos personas en vez de muchas.
  3. Habla suave, sin discutir. Si está muy alterada o agresiva, da un paso atrás, dale espacio y vuelve a acercarte con calma en un momento.
  4. Redirige a algo que la calme: una música que le gusta, una actividad simple, dar una vuelta, algo rico para tomar.
  5. Si camina mucho, dale un lugar seguro para hacerlo, y cuida que tome líquido y coma algo.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la sujetes a la fuerza ni le levantes la voz: aumenta el miedo y la agitación.
  • Nunca discutas ni le exijas que se calme porque sí.
  • Nunca supongas que es maña: casi siempre es una necesidad o una molestia que no puede nombrar.

Cuándo pedir ayuda

Un cambio brusco de conducta puede ser dolor o una infección (mira el capítulo de cuidado diario): avisa al médico. Y si la agitación es muy fuerte, frecuente o peligrosa, el médico puede ayudar a encontrar la causa y el mejor manejo.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 3 · Mente y comunicación

Cuando ve cosas, acusa o se altera al atardecer

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Cuando ve o escucha cosas que no están

El problema

La persona puede ver, oír o sentir cosas que no están: alguien en el cuarto, un animal en la pared, una voz que la llama. Para ella son completamente reales, y discutirlo solo la asusta más.

Qué pasa por dentro

Esas visiones vienen del cambio en el cerebro, y aparecen más al caer la tarde. A veces se disparan por poca luz, sombras, reflejos en espejos o ventanas, o por confundir lo que pasa en la tele con la realidad.

Paso a paso

  1. No discutas si lo que ve es real o no. Para ella lo es.
  2. Responde a la emoción: si tiene miedo, dale calma y compañía ("estoy aquí contigo, estás a salvo").
  3. Si la visión no la asusta ni es peligrosa, a veces alcanza con acompañar y cambiar de tema o de actividad.
  4. Revisa el ambiente: prende más luz para borrar sombras, tapa reflejos de espejos o ventanas, y apaga la tele si la confunde.
  5. Cuida los anteojos y los audífonos: ver y oír mal alimenta las confusiones.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le discutas ni le digas que ahí no hay nada: la dejas sola con su miedo.
  • Nunca te burles ni le sigas la corriente con cosas que aumenten su miedo.
  • Nunca dejes el cuarto a oscuras y lleno de sombras al atardecer.

Cuándo pedir ayuda

Si las visiones aparecen de golpe, cambian mucho o la angustian, avisa al médico: pueden venir de una infección, de un cambio de medicación u otra causa. No le des ni le cambies remedios por tu cuenta.

2Cuando acusa o desconfía

El problema

Es muy común que la persona acuse de robarle, de esconderle cosas o de querer hacerle daño, muchas veces a quien más la cuida. Duele, pero no es contra ti: es la enfermedad.

Qué pasa por dentro

La persona guarda cosas en lugares seguros y después no recuerda dónde. Como no encuentra el objeto, la explicación que le queda es que alguien se lo llevó. No miente: su memoria es la que falla.

Paso a paso

  1. No te lo tomes personal y no te pongas a la defensiva.
  2. Responde al sentimiento: "qué feo sentir que algo desapareció, te ayudo a buscarlo".
  3. Búscalo con ella, sin pelear por quién tiene razón. Encontrarlo juntos calma más que discutir.
  4. Aprende sus escondites preferidos (cajones, carteras, debajo del colchón) para ubicar lo que desaparece.
  5. Ten repuestos de lo que más se pierde (anteojos, llaves) para bajar la angustia.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca discutas para probar que no le robaste: no se gana y la lastima.
  • Nunca la trates de mentirosa ni te ofendas: es la memoria, no la persona.
  • Nunca la dejes sola con la angustia sin acompañarla a buscar.

Cuándo pedir ayuda

Si las acusaciones son muy frecuentes, muy angustiantes o aparecen con miedo intenso, coméntalo con el médico. Y apóyate en un grupo de cuidadores: escuchar que a otros les pasa lo mismo alivia.

3El atardecer y el deambular

El problema

Muchas personas con demencia se ponen más confundidas, inquietas o angustiadas al caer la tarde. Es tan común que tiene nombre: el atardecer, o sundowning. Y esa inquietud muchas veces lleva a caminar sin parar o a querer salir.

Qué pasa por dentro

Al final del día se juntan el cansancio, el reloj interno desajustado y las sombras que crecen con la poca luz. Todo eso confunde más a un cerebro que ya viene trabajando de más.

Paso a paso

  1. Cuida la rutina: despertar, comidas y dormir a horarios parejos. Pon las actividades exigentes (baño, salidas, médico) en la mañana.
  2. Durante el día, luz natural y movimiento; evita las siestas largas y tardías y la cafeína desde la media tarde.
  3. Antes de que oscurezca, prende bien las luces para borrar sombras y cierra cortinas. A la noche, baja el ruido y los estímulos (tele fuerte, tareas) y pon música suave conocida.
  4. En plena crisis, no discutas: dale calma, acompáñala y llévala a algo tranquilo (mirar fotos, música, algo rico). Si quiere caminar, deja que lo haga en un lugar seguro.
  5. Para el deambular: que las salidas sean seguras (una traba alta, un timbre o campanita en la puerta), que lleve una identificación con un teléfono, y avisa a vecinos de confianza. Atiende lo que busca: baño, hambre, o ir a casa.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la sujetes a la fuerza para que deje de caminar: aumenta el miedo y el riesgo de lastimarse.
  • Nunca la dejes al atardecer en un cuarto a oscuras y lleno de sombras.
  • Nunca la encierres de un modo que sea peligroso en caso de incendio: seguro, pero nunca atrapada.

Cuándo pedir ayuda

Si el atardecer es muy intenso, si no logra dormir, o si el deambular se vuelve peligroso, avisa al médico para buscar la causa y la mejor forma de manejarlo. Un cambio brusco también puede ser dolor o una infección.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 3 · Mente y comunicación

El día a día con demencia: el baño, las comidas y la actividad

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1El baño sin pelear

El problema

El baño es el momento que más conflicto genera en la demencia. La persona se resiste, se asusta o se enoja. Casi nunca es por capricho: el agua, el frío, sentirse desnuda y expuesta, o no entender qué está pasando, dan miedo.

Qué pasa por dentro

Para alguien que no recuerda el para qué, que lo desnuden y lo mojen puede sentirse como una invasión. Si el baño es cálido, conocido, sin apuro y con dignidad, el miedo baja y la pelea desaparece.

Paso a paso

  1. No discutas si necesita bañarse o no. Prepara todo antes: toallas, jabón, champú y ropa a mano, y el agua lista a temperatura tibia agradable.
  2. Calienta el baño unos minutos antes. El frío es una de las causas más comunes del rechazo.
  3. Habla con calma y di "vamos a lavarnos" en vez de "tienes que bañarte": acompañas, no ordenas. Cuenta cada paso antes de hacerlo.
  4. Cuida el pudor: cubre con una toalla las partes que no estás lavando, y deja que ella se lave lo que pueda.
  5. Sé flexible: si hoy no quiere la ducha, ofrece un lavado por partes o vuelve a intentar más tarde. Un baño completo no tiene que ser diario; entre baños alcanza con lavados.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la obligues ni la apures: el apuro y la fuerza disparan el miedo.
  • Nunca la dejes desnuda y con frío esperando.
  • Nunca discutas para convencerla con razones: no funciona y la enoja.

Cuándo pedir ayuda

Para la parte de seguridad (barras de apoyo, silla de ducha, agua que no queme), mira el capítulo del baño. Si el rechazo es muy fuerte o aparece dolor al moverse, coméntalo con el médico o el terapeuta.

2Las comidas sin pelear

El problema

Con la demencia, comer se complica: a veces la persona no reconoce la comida, no sabe usar los cubiertos, se distrae, o no tiene hambre. Forzarla termina en pelea y en menos comida.

Qué pasa por dentro

El cerebro ya no organiza la escena de la comida como antes. Si el momento es tranquilo, simple y sin presión, la persona come mejor y con más gusto.

Paso a paso

  1. Baja el ruido y las distracciones: apaga la tele, buena luz, mesa despejada. Sirve una sola cosa por vez en el plato.
  2. Usa un plato de color que haga contraste con la comida, para que la vea bien.
  3. Ofrece comida que se pueda comer con la mano (sándwiches, trozos de pollo, fruta blanda): le devuelve independencia y dignidad cuando los cubiertos confunden.
  4. Corta en trozos chicos, no apures y come con ella: acompañar invita a comer.
  5. Si come poco, ofrece porciones chicas y seguido, y sus comidas preferidas. Cualquier alimento es mejor que ninguno: no hagas del momento una batalla.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la fuerces a comer ni la apures.
  • Nunca sirvas la comida muy caliente.
  • Nunca insistas con los cubiertos si la confunden: pasa a comida de mano.

Cuándo pedir ayuda

Si le cuesta tragar, tose o se atraganta al comer, no espeses los líquidos por tu cuenta: consulta a un fonoaudiólogo (mira el capítulo de vestir y alimentar). Si baja mucho de peso o casi no come, avisa al médico.

3La rutina y las actividades con sentido

El problema

Sin nada que hacer, la persona con demencia se aburre, se angustia y se agita. Y los días sin orden la confunden más. Una rutina y actividades simples le dan calma y sentido.

Qué pasa por dentro

Lo previsible tranquiliza: saber qué viene ahora baja la ansiedad. Y una actividad a su medida la hace sentir útil y conectada, aunque ya no pueda hacer cosas complejas.

Paso a paso

  1. Mantén una rutina pareja: bañarse, vestirse y comer más o menos a las mismas horas todos los días.
  2. Ofrece actividades simples y con sentido para ella: doblar toallas, mirar fotos, escuchar su música, regar plantas, caminar, ordenar cosas.
  3. Apunta al placer de hacer, no al resultado. No importa si dobla la toalla torcida: importa que se sienta bien y acompañada.
  4. Divide cada tarea en un paso por vez, y deja que haga sola todo lo que pueda. Conservar lo que aún puede hacer cuida su dignidad.
  5. Conecta con lo que fue su vida: su antiguo trabajo, sus gustos, sus canciones. Eso despierta recuerdos buenos y la calma.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le llenes el día de exigencias ni de tareas difíciles que la frustren.
  • Nunca le hagas todo para ir más rápido: pierde lo que todavía puede hacer.
  • Nunca la dejes el día entero sin nada que hacer: el aburrimiento alimenta la agitación.

Cuándo pedir ayuda

Un terapeuta ocupacional puede ayudarte a elegir actividades a la medida de la persona y de la etapa. Y si notas que se aburre o se agita mucho, repensar el día con un profesional ayuda.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 4 · Dignidad íntima

La incontinencia con dignidad

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La incontinencia no es culpa de nadie

El problema

Perder el control del pis o de la materia fecal avergüenza mucho, y muchas familias lo viven en silencio, como si fuera cosa de viejos inevitable. No lo es: es un problema de salud, común y muchas veces tratable.

Qué pasa por dentro

La incontinencia es un síntoma, no un destino. Puede venir de una infección de orina, estreñimiento, próstata, diabetes, un medicamento, músculos debilitados, o de no llegar a tiempo al baño por la movilidad o la memoria. Muchas de esas causas se tratan o hasta se curan.

Paso a paso

  1. No lo tomes como algo normal de la edad: por mínimo que sea, conviene que lo vea un médico para buscar la causa.
  2. Lleva un registro simple: cuándo pasa, cuánto toma, qué cambió. Eso ayuda al médico.
  3. Cuida la dignidad: habla del tema con naturalidad, sin reto ni cara de asco. "A cualquiera le puede pasar" calma; "te orinaste" humilla.
  4. Usa palabras de adulto, no de bebé, para hablar del baño. Respeta su pudor y su intimidad todo lo posible.
  5. Ojo con un signo clave en adultos mayores: una infección de orina muchas veces no da ardor, sino confusión de golpe, más sueño o agitación. Un cambio brusco así merece consulta.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la retes ni la hagas sentir culpable por un accidente.
  • Nunca le hables como a un niño ni muestres asco.
  • Nunca des por hecho que es la edad sin que un médico busque la causa.

Cuándo pedir ayuda

Todo caso de incontinencia merece una consulta médica. Avisa pronto si aparece de golpe, si hay ardor, sangre, fiebre o dolor de espalda, o si hay confusión nueva: puede ser una infección.

2La rutina del baño para prevenir accidentes

El problema

Muchos accidentes no pasan por falta de control, sino porque la persona no llega a tiempo: no encuentra el baño, no puede sacarse la ropa, o no avisa. Una rutina simple previene gran parte.

Qué pasa por dentro

Si el cuerpo no avisa a tiempo, ayuda adelantarse: ofrecer el baño a horario, antes de que apure. Y si el camino al baño es fácil, seguro y rápido, se evitan accidentes y caídas.

Paso a paso

  1. Ofrece el baño a horario: al levantarse, más o menos cada dos horas durante el día, después de cada comida y antes de dormir.
  2. Mira cuándo suelen pasar los accidentes y llévala al baño un poco antes de esa hora.
  3. Aprende sus señales (inquietud, caminar de un lado a otro, tironear la ropa, quedarse callada): pueden querer decir que necesita ir.
  4. Haz el camino fácil: luz de noche, paso despejado, barras de apoyo cerca de la poceta, y ropa fácil de bajar (elástico, velcro). Para la noche o poca movilidad, una silla con poceta al lado de la cama ayuda.
  5. No le quites el líquido del día (deshidratarse empeora todo); solo reduce justo antes de dormir, y baja el café y el alcohol, que irritan la vejiga.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la apures ni la hagas aguantar: el apuro causa accidentes y caídas.
  • Nunca le restrinjas el agua durante el día para que orine menos.
  • Nunca dejes el camino al baño a oscuras o con obstáculos.

Cuándo pedir ayuda

Si los accidentes aumentan a pesar de la rutina, coméntalo con el médico: puede haber una causa nueva. Un terapeuta puede sugerir cómo adaptar el baño y la ropa.

3El cambio con dignidad y el cuidado de la piel

El problema

Cuando hace falta usar pañal o ropa interior absorbente, el cambio puede vivirse como algo humillante. Hecho con respeto y a tiempo, cuida la piel y, sobre todo, la dignidad.

Qué pasa por dentro

La humedad atrapada contra la piel la irrita y la lastima rápido, y suma riesgo de infección y de llagas. Cambiar pronto, limpiar bien y proteger la piel evita todo eso. Y el tono con que se hace marca la diferencia entre sentirse cuidada o humillada.

Paso a paso

  1. Cuida la intimidad: cierra la puerta, calienta el ambiente, cuéntale cada paso y cubre lo que no estás limpiando.
  2. Cambia pronto cada vez que haga falta. No la dejes con humedad encima.
  3. Limpia con agua tibia y un jabón suave o toallitas, siempre de adelante hacia atrás (esto previene infecciones de orina).
  4. Seca con toques suaves, sin frotar, y cuando la piel esté seca, pon una crema barrera si te la recomendaron.
  5. Elige el talle y la absorción correctos (ajustado sin marcar ni apretar), deja que ella ayude en lo que pueda, y descarta lo usado de forma higiénica. Lávate las manos o usa guantes.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca muestres asco ni la trates como un objeto: es una persona, hazlo con calma y respeto.
  • Nunca la dejes mojada o sucia para después: la piel se lastima rápido.
  • Nunca limpies de atrás hacia adelante: arrastra bacterias y causa infecciones.

Cuándo pedir ayuda

Si la piel se pone roja, se pela, sale una herida que no cierra, o aparece fiebre, avisa al médico o a enfermería. Y recuerda: no tienes que poder con todo solo; pedir ayuda o un cuidador a domicilio para esta parte es válido y sano.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 4 · Dignidad íntima

El pudor, la intimidad y la autonomía: cuidar sin humillar

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La dignidad en cada momento íntimo

El problema

Bañarse, vestirse o ir al baño con ayuda de otra persona puede sentirse como perder la dignidad, sobre todo para alguien que toda su vida fue independiente y cuidó a otros. La forma de ayudar lo cambia todo.

Qué pasa por dentro

Ponte un segundo en su lugar: imagina que, después de toda una vida decidiendo por ti, alguien tiene que ayudarte a bañarte. El miedo y la vergüenza son reales. Cuidar el pudor calma ese miedo.

Paso a paso

  1. Golpea la puerta y espera antes de entrar, aunque esté abierta. Es su espacio.
  2. En el momento del baño o del cambio, cierra la puerta y las cortinas, y cubre con una toalla lo que no estás atendiendo. Que nunca quede expuesta de más.
  3. Cuenta cada paso antes de hacerlo y pide permiso antes de tocar su cuerpo o sus cosas.
  4. Habla bajo y con respeto. No comentes su situación íntima con vecinos ni delante de otros como si no estuviera.
  5. Si algo la incomoda, para y pregúntale cómo prefiere que lo hagas.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca la dejes desnuda o expuesta más de lo necesario.
  • Nunca hables de sus intimidades (pañales, accidentes) delante de otras personas.
  • Nunca entres de golpe ni le muevas sus cosas sin avisar.

Cuándo pedir ayuda

Si el cuidado íntimo te genera mucha tensión a ti o a la persona, un profesional o un cuidador con experiencia puede mostrarte formas de hacerlo con más calma y respeto.

2Dejar decidir: la autonomía cuida la dignidad

El problema

Cuando alguien necesita ayuda, es fácil empezar a decidir todo por él para ir más rápido. Pero quitarle las decisiones, incluso las chicas, le quita dignidad.

Qué pasa por dentro

Elegir su ropa, su horario o su comida le recuerda que sigue siendo dueño de su vida. Y hacer por sí mismo lo que todavía puede lo mantiene capaz y con autoestima.

Paso a paso

  1. Ofrece opciones reales: qué ropa ponerse, a qué hora bañarse, qué comer. Aunque sean pequeñas, importan.
  2. Deja que haga sola todo lo que pueda, aunque tarde más. Acompaña, no reemplaces.
  3. Explica lo que vas a hacer y pide su acuerdo. Tiene derecho a decir que no.
  4. Llámala por su nombre o como le gusta que le digan. Nada de apodos infantiles ni de hablarle como a un bebé.
  5. Habla con ella, no de ella. Aunque le cueste comunicarse, sigue siendo una persona presente.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca decidas todo por ella solo para ahorrar tiempo.
  • Nunca le hables como a un niño ni uses diminutivos que no eligió.
  • Nunca hables de ella en tercera persona como si no estuviera ahí.

Cuándo pedir ayuda

Si una decisión suya parece riesgosa (por ejemplo, agua muy caliente para su piel), no la impongas a la fuerza: ofrécele una alternativa y, si hace falta, consulta con el médico o el terapeuta.

3El cariño y la intimidad no se terminan con la edad

El problema

Se suele pensar que con la vejez o la enfermedad desaparece la necesidad de cariño, de cercanía o de intimidad. No es así, y negarlo también lastima la dignidad.

Qué pasa por dentro

La necesidad de sentirse querida, acompañada y respetada no se apaga. El contacto amable (una mano, un abrazo, sentarse cerca) calma, da seguridad y es parte del cuidado.

Paso a paso

  1. Ofrece contacto cálido y respetuoso: tomar la mano, un abrazo, peinar, una caricia en el hombro. Acompaña sin invadir.
  2. Respeta los vínculos de la persona: si tiene pareja, cuida su intimidad y su privacidad como la de cualquier adulto.
  3. No te burles ni trates como cosa rara sus muestras de afecto o su deseo de compañía.
  4. Cuida también el respeto social: que pueda arreglarse, vestirse a su gusto y verse bien la ayuda a sentirse ella misma.
  5. En demencia, acompaña la necesidad de cariño con calma; las situaciones íntimas difíciles o que generen dudas conviene hablarlas con la familia y un profesional.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca ridiculices ni avergüences a la persona por necesitar cariño o compañía.
  • Nunca trates su intimidad de pareja como algo que no le corresponde por su edad.
  • Nunca uses el contacto de forma brusca o sin avisar.

Cuándo pedir ayuda

Si surgen situaciones íntimas que generan dudas sobre el cuidado o sobre la capacidad de decidir de la persona (sobre todo con demencia), conviene conversarlas con la familia y con un profesional de la salud.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 5 · Seguridad y emergencias

Emergencias en casa: fuego, gas y cómo salir

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Las alarmas que avisan a tiempo

El problema

En un incendio puede haber solo uno o dos minutos para salir. Sin una alarma que avise, el humo llega a la persona dormida antes de que despierte. La mayoría de las muertes por incendio en casa ocurren donde no había alarma o no funcionaba.

Qué pasa por dentro

Una persona mayor o con movilidad reducida tarda más en reaccionar y en salir. Por eso el aviso temprano salva la vida: da el tiempo que el cuerpo necesita.

Paso a paso

  1. Pon detectores de humo en cada dormitorio, fuera de cada zona de dormir y en cada piso de la casa. Si se puede, que estén conectados entre sí: suena uno, suenan todos.
  2. Pon también detectores de monóxido de carbono, un gas que no se ve ni se huele, fuera de los dormitorios y en cada piso.
  3. Prueba todas las alarmas una vez por mes con el botón de prueba, y cambia las pilas cuando avisan. Cambia el aparato cada 10 años.
  4. Si la persona oye poco, consigue alarmas con luz que parpadea o con un vibrador para la cama.
  5. Si ella no puede probar las alarmas sola, hazlo tú: es parte del cuidado.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca saques la pila de una alarma para que deje de sonar y la dejes sin reponer.
  • Nunca pongas la alarma de humo pegada a la cocina: las falsas alarmas hacen que la desconecten. Déjala al menos a 3 metros (10 pies) del fuego.
  • Nunca ignores un detector de monóxido que suena: saca a todos al aire libre y llama a emergencias.

Cuándo pedir ayuda

Muchos cuerpos de bomberos instalan alarmas gratis o ayudan a revisar la casa. Si la persona vive sola, pídelo: es un servicio que existe en muchos lugares.

2El plan de salida

El problema

Cuando suena la alarma no es momento de pensar, sino de salir. Si nadie planeó cómo, una persona que camina despacio o usa silla puede quedar atrapada.

Qué pasa por dentro

Salir rápido depende de dos cosas: el aviso temprano y un plan practicado. Tener el camino pensado de antes ahorra los segundos que deciden todo.

Paso a paso

  1. Piensa dos salidas de cada cuarto, y revisa que los pasillos estén libres y que puertas y ventanas abran fácil. Si usa andador o silla, mide que pase por las puertas.
  2. Asigna a una persona que ayude a salir a quien tiene movilidad reducida, y a un segundo por si la primera no está.
  3. Si se puede, que el dormitorio sea en planta baja y cerca de una salida.
  4. De noche, deja al lado de la cama los anteojos, los audífonos, el bastón o la silla y el teléfono, para tomarlos al instante.
  5. Acuerda un punto de encuentro afuera, a distancia segura, para todos. Nunca uses el ascensor en un incendio: solo las escaleras. Si hay humo, agáchate y avanza por debajo.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca vuelvas a entrar a buscar cosas: una vez afuera, se queda afuera.
  • Nunca uses el ascensor durante un incendio.
  • Nunca bloquees las salidas con muebles o cajas.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona necesita ayuda especial para salir, avisa antes a los bomberos y a vecinos de confianza. Si el humo te encierra y no puedes salir: cierra las puertas entre tú y el fuego, tapa las rendijas con toallas, llama a emergencias con tu ubicación exacta y hazte ver en la ventana con una linterna o una tela clara.

3El gas, el oxígeno y la cocina

El problema

El fuego no siempre empieza con llamas a la vista. Una fuga de gas, un descuido en la cocina o el oxígeno medicinal mal cuidado pueden ser tan peligrosos como un incendio.

Qué pasa por dentro

El gas y el monóxido no se ven; el oxígeno hace que todo arda más rápido. Conocer estos peligros silenciosos evita la mayoría de los accidentes.

Paso a paso

  1. Si hueles a gas: no prendas ni apagues luces ni aparatos (una chispa basta), no enciendas fuego, abre ventanas, sal de la casa y llama a la compañía de gas o a emergencias desde afuera.
  2. Si la persona usa oxígeno medicinal, que nadie fume cerca y mantén el oxígeno lejos del fuego, al menos a 1,5 metros (5 pies) de estufas, hornallas o velas.
  3. En la cocina, no dejes ollas al fuego sin vigilar. Usa un temporizador que recuerde que algo se está cocinando, sobre todo si hay olvidos.
  4. Revisa que estufas, calentadores y braseros estén bien ventilados: el monóxido viene de aparatos a gas, leña o carbón mal ventilados.
  5. Nunca uses un generador, una parrilla o un motor a combustión dentro de la casa o el garaje cerrado.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca prendas un fósforo, un encendedor ni una luz si sospechas una fuga de gas.
  • Nunca fumes cerca del oxígeno medicinal.
  • Nunca dejes la cocina prendida sin vigilancia.

Cuándo pedir ayuda

Ante dolor de cabeza, náuseas o somnolencia raros en varias personas de la casa a la vez, sospecha monóxido: saca a todos al aire libre y llama a emergencias. Para revisar gas, calentadores y ventilación, llama a un técnico matriculado.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 5 · Seguridad y emergencias

La puerta, los desconocidos y las estafas

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La puerta y los desconocidos

El problema

Aparece alguien en la puerta: dice ser de la luz, del agua, un técnico o un vendedor. Presiona para entrar, para cobrar una reparación o para que se firme algo en el momento. Muchas veces es una estafa, y apunta a quien vive solo o se confunde fácil.

Qué pasa por dentro

El estafador usa el apuro y la autoridad: "es urgente", "soy de la compañía". Una persona mayor y amable tiende a confiar y a no querer quedar mal. Frenar y verificar corta el engaño.

Paso a paso

  1. No abras la puerta a quien no esperabas. Habla por la mirilla o por la ventana.
  2. Pide identificación, pero no alcanza con un carnet: si dice ser de una empresa, llámala tú al número oficial (el de la factura o la web), nunca al que esa persona te da.
  3. Nunca pagues ni firmes nada en el momento. Una empresa real te deja consultarlo con calma y con la familia.
  4. Si insiste o presiona, cierra la puerta y, si hace falta, llama a la policía o a un vecino.
  5. Para la persona que vive sola: deja pegado junto a la puerta un cartel con los teléfonos de la familia y de emergencias.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes entrar a un desconocido que llega sin aviso.
  • Nunca pagues una reparación urgente en efectivo en la puerta.
  • Nunca firmes papeles que no leíste con calma y con alguien de confianza.

Cuándo pedir ayuda

Si alguien rondó la casa o presionó a la persona, coméntalo con la familia y, si corresponde, con la policía. Si hay dudas de un cobro real, llama tú a la empresa al número oficial.

2El teléfono y las pantallas

El problema

Por teléfono, mensaje o internet llegan engaños muy bien armados: alguien que dice ser del banco o del gobierno y amenaza, un supuesto nieto que pide dinero urgente, un premio que hay que pagar para cobrar, o un amor que aparece en línea y termina pidiendo dinero.

Qué pasa por dentro

Todos usan lo mismo: urgencia, miedo, secreto y un pago raro (tarjetas de regalo, transferencias, criptomonedas, efectivo). Hoy incluso imitan la voz de un familiar. La regla de oro es una sola: frenar y verificar por otro lado.

Paso a paso

  1. Ante una llamada o mensaje inesperado que pide dinero o datos, no hagas nada en caliente. Corta y respira.
  2. Verifica por tu cuenta: llama al banco, al organismo o al familiar al número que tú ya conoces, nunca al que te dieron en la llamada o el mensaje.
  3. Nunca muevas dinero para protegerlo ni des claves, ni pagues con tarjetas de regalo o criptomonedas: ningún organismo real lo pide.
  4. No abras enlaces de mensajes inesperados; escribe tú la dirección oficial en el navegador.
  5. Acuerden en familia una palabra clave secreta: si llega un nieto pidiendo dinero, se la piden. El estafador no la sabe.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca des datos, claves o números de tarjeta a quien llamó o escribió sin que lo esperaras.
  • Nunca pagues por adelantado para cobrar un premio: si es de verdad, no se paga.
  • Nunca guardes el secreto que te pide un desconocido: el secreto es la trampa.

Cuándo pedir ayuda

Si hay dudas, frena y consulta con la familia o con el banco antes de pagar nada. Un segundo par de ojos detiene casi todas las estafas.

3Cómo proteger y qué hacer si ya pasó

El problema

Cualquiera puede caer, incluso gente preparada: los estafadores son muy buenos. La soledad y los olvidos aumentan el riesgo. Y la vergüenza hace que muchos no lo cuenten, lo que les hace perder aún más.

Qué pasa por dentro

Proteger no es controlar ni tratar a la persona como incapaz. Es acompañar, hablar del tema sin reto y poner unas pocas barreras simples que frenen el daño.

Paso a paso

  1. Hablen del tema seguido y sin vergüenza: saber cómo son las estafas es la mejor defensa.
  2. Acuerden una persona de confianza a quien consultar antes de mover dinero o ante algo urgente.
  3. Con permiso de la persona, revisen juntos los movimientos del banco cada tanto, para notar algo raro a tiempo.
  4. Pregunta en el banco por avisos de movimientos y por límites o doble confirmación para operaciones grandes.
  5. Si ya pasó: no la culpes. Llama enseguida al banco para frenar la cuenta, cambia las claves, junta los mensajes y comprobantes, y denúncialo a la policía y a la autoridad de defensa del consumidor.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca trates a la persona como tonta por haber caído: el reto la hace callar la próxima vez.
  • Nunca dejes pasar el tiempo si sospechas un fraude: cada hora cuenta para el banco.
  • Nunca le quites su autonomía de golpe por su bien: acompaña, no controles.

Cuándo pedir ayuda

Los teléfonos y organismos para denunciar varían según el país (policía, defensa del consumidor, líneas de fraude, el propio banco). Averigua los de tu lugar y tenlos a mano. Denunciar ayuda a frenar al estafador y a proteger a otros.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 6 · Vivir solo y tecnología

Vivir solo y la tecnología que cuida

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1El botón de alerta y la detección de caídas

El problema

Una caída cuando se está solo puede pasar de un susto a una emergencia grave. No es tanto el golpe: es el tiempo en el piso sin poder pedir ayuda, que puede traer deshidratación, llagas, frío y complicaciones serias.

Qué pasa por dentro

Cuanto más tarda la ayuda, peor es el desenlace. Por eso existe un aparato simple que avisa al instante: un botón que se lleva puesto y, al apretarlo, conecta con alguien que manda ayuda.

Paso a paso

  1. Consigue un botón de alerta (colgante, pulsera o reloj) que, al apretarlo, llame a un servicio o a la familia, con voz de ida y vuelta para hablar.
  2. Elige uno con detección automática de caídas: si la persona se cae y no puede apretar, el aparato avisa solo. Muchos que caen no alcanzan a apretar el botón.
  3. Que lo lleve puesto siempre, también en el baño y la ducha, donde pasan muchas caídas. Busca uno resistente al agua.
  4. Si sale de casa, un modelo con GPS y señal de celular sirve también afuera, sin depender del wifi.
  5. Practiquen apretarlo una vez para perder el miedo, y mantén actualizados los teléfonos de contacto.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca lo guardes en un cajón para que no se gaste: un botón en el cajón no salva a nadie.
  • Nunca te confíes solo del botón: sigue cuidando la casa para que no haya caídas (mira el capítulo de caminar y el de después de una caída).
  • Nunca dejes los datos de contacto sin actualizar.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona vive sola o ya tuvo caídas, un botón con detección de caídas es de las primeras cosas para sumar. Pregunta por las opciones que existen en tu país.

2Sensores, recordatorios y la casa que avisa

El problema

Vivir solo trae olvidos y momentos sin compañía: una medicación que no se toma, una hornalla encendida, una caída sin testigos. Hay tecnología simple que ayuda sin quitar independencia.

Qué pasa por dentro

Bien usada, la tecnología es una red de seguridad, no una jaula. La clave es elegir lo que resuelve el problema más urgente y respetar siempre la dignidad y la decisión de la persona.

Paso a paso

  1. Para la medicación: pastilleros que avisan con luz o sonido a la hora, o que avisan a la familia si no se toma la dosis (mira el capítulo de medicación).
  2. Un parlante de voz puede recordar citas y remedios, hacer llamadas sin manos y, en algunos, pedir ayuda hablando.
  3. Sensores de movimiento o de puerta avisan si algo se sale de lo común; elige los que cuidan la intimidad (de movimiento o de calor) antes que cámaras.
  4. Si se usan cámaras, solo con el permiso de la persona y nunca en el baño ni el dormitorio. La intimidad no se negocia.
  5. Empieza por un solo aparato, el de la necesidad más grande, y domínalo antes de sumar otro.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca pongas cámaras sin avisar ni sin permiso: vigilar a escondidas humilla y rompe la confianza.
  • Nunca llenes la casa de aparatos de golpe: confunden más de lo que ayudan.
  • Nunca uses la tecnología para controlar; úsala para acompañar.

Cuándo pedir ayuda

Un terapeuta ocupacional o un técnico pueden ayudarte a elegir lo justo para esa casa y esa persona. La telemedicina (consulta por video) también ahorra viajes difíciles.

3La soledad también se cuida

El problema

Vivir solo no es lo mismo que sentirse solo, pero muchas veces van juntos. Y la soledad sostenida no es solo tristeza: hace daño a la salud tanto como muchas enfermedades.

Qué pasa por dentro

La soledad larga se asocia a más depresión, deterioro de la memoria y problemas del corazón. Al revés, hacer cosas con otros y sentirse útil alarga la vida y mejora el ánimo. La tecnología ayuda, pero no reemplaza el contacto humano.

Paso a paso

  1. Arma una rutina de contacto: un llamado o una visita en días fijos, para que nadie pase demasiado tiempo sin hablar con alguien.
  2. Usa videollamadas para ver caras queridas, sobre todo si la familia vive lejos. Ver es más que oír.
  3. Busca actividades con otros a su medida: un grupo, un club, la iglesia, un taller, o tareas que la hagan sentir útil.
  4. Cuida lo que abre el mundo: anteojos, audífonos y una forma de transporte. La mala vista, la sordera y no poder salir encierran.
  5. Si notas que se aísla, se apaga o pierde el interés, no lo dejes pasar: acompáñala y, si hace falta, busca ayuda profesional.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses las pantallas como única compañía: una llamada no reemplaza un abrazo.
  • Nunca minimices el aislamiento como si fuera un detalle: es un riesgo de salud real.
  • Nunca decidas por ella sin contar con lo que quiere y disfruta.

Cuándo pedir ayuda

Si aparecen tristeza profunda, desgano que no cede o señales de depresión, habla con el médico. Y para quien cuida y también se siente solo, el capítulo del bienestar del cuidador es para ti.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 7 · El cuidador

Hay otros caminos, ayudas y derechos

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Las ayudas existen y son un derecho

El problema

Muchas familias creen que cuidar es algo que se hace solo, en silencio y a pulmón. Y se agotan sin saber que, en muchos lugares, existen ayudas que les corresponden y que nadie les contó.

Qué pasa por dentro

Pedir ayuda no es fallar: es cuidar mejor y durar más. El primer paso no es resolver todo, sino averiguar qué existe en tu lugar.

Paso a paso

  1. Averigua qué apoyos hay en tu país o ciudad. Según el lugar, pueden existir: ayuda de cuidadores a domicilio, centros de día, cuidado de respiro (alguien que te releva un rato), ayudas técnicas (silla, cama, barras) y subsidios o beneficios.
  2. Busca por varios caminos: el trabajador social del centro de salud o del hospital, la oficina u organismo de personas mayores o de discapacidad de tu zona, y las asociaciones de pacientes (de Alzheimer, de Parkinson y otras).
  3. Pregunta siempre "¿qué ayudas existen para esta situación?": muchas no se ofrecen solas, hay que pedirlas.
  4. Anota lo que averiguas y guarda los contactos: estos trámites llevan tiempo y conviene tener todo junto.
  5. Apóyate en otras familias que ya pasaron por esto: suelen conocer atajos que ningún folleto explica.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca des por hecho que no hay nada: muchas veces hay, pero no está a la vista.
  • Nunca te quedes con un solo no: pregunta en otro lado, las respuestas varían.
  • Nunca cargues con todo solo hasta agotarte: eso termina dañando a los dos.

Cuándo pedir ayuda

El trabajador social es la persona clave para orientarte sobre ayudas y trámites. Los apoyos y los requisitos cambian mucho de un país a otro: busca los de tu lugar.

2El equipo de profesionales que puedes sumar

El problema

A veces se espera que un solo médico resuelva todo. Pero cuidar bien a una persona mayor o con movilidad reducida suele necesitar varias miradas, cada una experta en algo distinto.

Qué pasa por dentro

No es lo mismo tratar una enfermedad que cuidar a toda la persona: su cuerpo, su mente, su casa y su ánimo. Un equipo cubre lo que una sola persona no puede.

Paso a paso

  1. El geriatra es el médico especializado en personas mayores: maneja varias enfermedades a la vez, cuida la función y la calidad de vida, y distingue qué es enfermedad y qué es parte de la edad.
  2. El terapeuta ocupacional ayuda a hacer la vida diaria más fácil y segura: cómo bañarse, vestirse, moverse en la casa y qué adaptar.
  3. El fisioterapeuta (kinesiólogo) trabaja la fuerza, el equilibrio y el caminar, y ayuda a prevenir caídas.
  4. El fonoaudiólogo trabaja el hablar y, muy importante, el tragar seguro cuando aparece la dificultad para comer.
  5. El trabajador social orienta sobre ayudas, trámites y recursos; la enfermería enseña cuidados y curaciones en casa.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca pienses que pedir más miradas es molestar: es el cuidado que la persona merece.
  • Nunca dejes de lado el tragar, el ánimo o la casa por atender solo la enfermedad.
  • Nunca te quedes sin preguntar a qué profesional te pueden derivar.

Cuándo pedir ayuda

Si la persona tiene varias enfermedades, muchos remedios o perdió autonomía, pide que la vea un geriatra y arma de a poco su equipo. El médico de cabecera puede ayudarte a derivar.

3Cambiar de camino y de profesional es tu derecho

El problema

Muchas familias se quedan con el primer médico, el primer diagnóstico o la primera respuesta, aunque algo no termine de funcionar, por miedo a ofender o a quedar mal.

Qué pasa por dentro

Buscar otra opinión o cambiar de profesional no es desconfiar: es buscar el mejor cuidado. Es un derecho de la persona y de su familia.

Paso a paso

  1. Si algo no convence o no mejora, pide una segunda opinión. Un buen profesional no se ofende: lo entiende.
  2. Para una persona mayor, muchas veces conviene pasar del médico de familia a un geriatra, que mira el conjunto y no solo una parte.
  3. Si un profesional no escucha, apura o trata sin respeto, tienes derecho a cambiarlo.
  4. Lleva a las consultas una lista de dudas y de los remedios que toma: ayuda a que te entiendan y a decidir mejor.
  5. Sé la voz de la persona cuando ella no puede: preguntar, repreguntar y pedir que le expliquen es parte de cuidar.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca te quedes con un cuidado que no funciona para no hacer problema.
  • Nunca cambies los remedios por tu cuenta al cambiar de profesional: que lo ordene un médico.
  • Nunca dejes a la persona sin voz: acompañarla a decidir es respetarla.

Cuándo pedir ayuda

Si no sabes a quién acudir o cómo cambiar, el trabajador social o una asociación de pacientes pueden orientarte. Nadie tiene que quedarse con el primer camino si hay uno mejor.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 7 · El cuidador

Cuidados que evitan daños serios

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La postura que se desliza: el peligro de la llaga sacra

El problema

Una persona sentada que poco a poco se resbala hacia adelante y queda hundida en la silla, con la espalda en forma de C, parece cómoda y tranquila. En realidad es una de las posturas más peligrosas, y muchos no la reconocen.

Qué pasa por dentro

Al deslizarse, la pelvis se va hacia atrás y todo el peso cae sobre el huesito de la cola (el sacro y el coxis). La piel queda atrapada contra el asiento mientras el hueso se mueve, y esa presión y ese roce sobre el hueso pueden abrir una llaga muy difícil de curar.

Paso a paso

  1. Aprende a reconocerla: la persona escurrida hacia adelante, sentada sobre la cola en vez de sobre los glúteos, con la espalda redondeada.
  2. No la dejes así aunque parezca cómoda: cuanto más tiempo, más riesgo de llaga y de resbalar de la silla.
  3. Reacomódala bien atrás en el asiento, con la cola contra el respaldo y la espalda apoyada y derecha (mira el capítulo de la silla de ruedas).
  4. Revisa seguido cómo está sentada, sobre todo si no puede reacomodarse sola.
  5. Si ya hay una zona roja en la cola que no se aclara, sácale la presión y avisa al equipo de salud.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca confundas quieta y hundida con cómoda y segura.
  • Nunca la dejes horas en esa postura sin reacomodarla.
  • Nunca ignores una marca roja sobre el sacro: es la primera señal de una llaga.

Cuándo pedir ayuda

Si se desliza una y otra vez, casi siempre la silla o el cojín no son los adecuados. Un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta puede ajustarlo. Ante una piel roja que no se aclara o una herida, consulta al equipo de salud.

2Sentarse bien para no lastimarse

El problema

La mayoría de las personas no está bien sentada en su silla, y eso se nota recién cuando aparece el dolor o la llaga. Una buena postura no es un lujo: previene heridas graves.

Qué pasa por dentro

Si los pies no apoyan bien, si el asiento es muy hondo o las rodillas quedan más altas que las caderas, el cuerpo se escurre hacia adelante. Sostener bien la pelvis es lo que evita ese deslizamiento.

Paso a paso

  1. La base firme y un buen cojín que reparta la presión son la clave; un asiento de tela que se hunde tira la pelvis hacia atrás (mira el capítulo de la silla de ruedas).
  2. Caderas y rodillas en ángulo recto, más o menos a 90 grados, con la pelvis bien atrás en el asiento.
  3. Que las rodillas no queden más altas que las caderas: cuando quedan más arriba, el peso se va al sacro y la persona resbala.
  4. Los pies bien apoyados, en el piso o en los apoyapiés a la altura justa, sin huecos debajo de los muslos.
  5. Si aun así se desliza, un cojín en cuña o un cinturón de pelvis bien puestos ayudan a sostenerla.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses una silla cualquiera para alguien que pasa muchas horas sentado.
  • Nunca dejes los pies colgando ni los apoyapiés a una altura que suba las rodillas.
  • Nunca elijas cojín ni ajustes la silla a ojo para alguien en riesgo: que lo guíe un profesional.

Cuándo pedir ayuda

La silla y el cojín se eligen a la medida de cada persona, y el cuerpo cambia con el tiempo. Un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta con experiencia en sedestación es quien mejor lo ajusta.

3Reposicionar, revisar la piel y la eslinga

El problema

Estar muchas horas sin moverse, una piel que nadie mira y una eslinga mal puesta son tres causas silenciosas de daño. Quien cuida puede prevenir las tres con gestos simples.

Qué pasa por dentro

La presión sostenida sobre un hueso corta la circulación de la piel; en pocas horas empieza el daño. Cambiar el peso de lugar y mirar la piel a tiempo lo evita.

Paso a paso

  1. Ayuda a cambiar el peso seguido: inclinarse adelante, ladearse a un lado y al otro, o levantarse un momento. Pequeños cambios cada un rato alivian mucho.
  2. No la dejes sentada sin moverse por horas; si no puede reacomodarse sola, hazlo tú cada cierto tiempo (mira el capítulo de hidratación y cuidado diario para el reposicionamiento en cama).
  3. Revisa la piel sobre los huesos: cola (sacro y coxis), glúteos, caderas, talones, codos. Una zona roja que no se aclara al sacar la presión es la alarma.
  4. Con la grúa, revisa que la eslinga quede bien puesta, sin pliegues ni partes que aprieten. La persona con demencia puede no quejarse aunque le moleste: fíjate tú (mira el capítulo de la grúa).
  5. En las transferencias, levanta sin arrastrar: el roce sobre la piel también abre llagas (mira el capítulo de transferencias).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes a la persona muchas horas en la misma posición.
  • Nunca supongas que si no se queja está bien: muchas no pueden avisar el dolor.
  • Nunca dejes a alguien sentado sobre la eslinga de traslado si no está hecha para eso.

Cuándo pedir ayuda

Ante una piel roja que no se aclara, una ampolla o una herida, avisa enseguida al equipo de salud (enfermería, médico). Una llaga se previene fácil y se cura muy difícil.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 7 · El cuidador

Cuando se niega a recibir ayuda

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Por qué dice que no

El problema

Muchas familias chocan con un muro: el padre o la madre no acepta ayuda, no quiere que entre nadie, insiste en que está bien. Y cada intento termina en discusión. Duele y agota.

Qué pasa por dentro

Casi nunca es capricho ni terquedad. Detrás del no suele haber miedo a perder la independencia, vergüenza, o no querer aceptar que algo cambió. Pedir ayuda, para alguien que se valió solo toda la vida, puede sentirse como perder el control de su propia vida.

Paso a paso

  1. Entiende que el rechazo habla de sus miedos, no de ti: no es que dude de tu cariño.
  2. Pregunta qué le da miedo y qué es lo que más le importa cuidar. Escuchar abre más puertas que insistir.
  3. Empieza la conversación temprano, antes de una crisis, cuando todavía no hay apuro ni pelea.
  4. No lo enfrentes con una lista de todo lo que ya no puede: reconoce primero lo que sí maneja bien.
  5. Avanza de a poco: un cambio pequeño aceptado vale más que un plan perfecto rechazado.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca lo trates de terco o de exagerado: lo cierra más.
  • Nunca decidas todo por encima de él si está lúcido: es su vida.
  • Nunca esperes a una caída o una urgencia para recién hablar del tema.

Cuándo pedir ayuda

Si el rechazo lo pone en riesgo real y no hay forma de avanzar, el médico, un geriatra o un trabajador social pueden ayudar a destrabar la conversación desde un lugar más neutral.

2Cómo acercar la ayuda sin pelear

El problema

Aunque haga falta, meter a un cuidador o un cambio en la rutina de golpe suele terminar en un no rotundo. La forma de proponerlo cambia todo.

Qué pasa por dentro

La persona acepta mejor lo que siente que elige y que no la deja afuera. Cuando la ayuda llega despacio y con respeto, el miedo baja y la puerta se abre.

Paso a paso

  1. Empieza chico: una visita corta, una ayuda puntual, una persona que pasa un rato a dar una mano.
  2. Presenta al cuidador de a poco: primero un café o una charla, después acompañar al médico, y recién más adelante las tareas.
  3. Enmárcalo de un modo que no hiera: "es una ayuda para mí" o "alguien que te acompañe", en vez de "ya no puedes solo".
  4. Ofrece opciones reales para que mantenga el control: quién, qué días, a qué hora.
  5. Elige las batallas: no todo es igual de urgente. Cuida lo que hace a la seguridad y suelta lo que es solo costumbre o gusto.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le impongas un cuidador sin que participe de la decisión.
  • Nunca le quites de golpe todo lo que hacía: deja que siga haciendo lo que puede.
  • Nunca conviertas cada detalle en pelea: que gane la seguridad, no el orgullo de ninguno de los dos.

Cuándo pedir ayuda

El objetivo no es tomar el control de su vida, sino que decida con la información y el acompañamiento que necesita. Un trabajador social o un geriatra pueden ayudarte a armar este paso a paso.

3El manejo y los límites de la seguridad

El problema

Hay un punto donde la libertad de la persona choca con su seguridad y la de otros. El caso más típico y más difícil es el de seguir manejando cuando ya no es seguro.

Qué pasa por dentro

Manejar es independencia pura; pedir que deje de hacerlo toca algo muy hondo. Por eso, cuanto antes y con más respeto se hable, mejor sale.

Paso a paso

  1. Habla del tema temprano, antes de que sea una urgencia, y revisa seguido la vista y el oído.
  2. Si ya hay dudas, propón una evaluación de manejo con un profesional o un tercero objetivo, en vez de que sea un juicio de la familia. A un extraño le cuesta menos aceptarlo.
  3. Ofrece alternativas para que no pierda su mundo: llevarlo tú, un servicio de transporte, acompañarlo a sus salidas.
  4. Distingue lo que es gusto de lo que es peligro real: la autonomía no desaparece con la edad, y una decisión poco prudente sigue siendo suya si está lúcido.
  5. Cuando la seguridad pesa más que todo (se pierde, se cae, lo estafan), suma al médico y al trabajador social para evaluar el riesgo con calma.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca le saques las llaves a escondidas como primera medida: rompe la confianza.
  • Nunca uses la fuerza ni el engaño para convencerlo.
  • Nunca olvides que, si está lúcido, la decisión final sobre su vida es suya.

Cuándo pedir ayuda

Si hay un riesgo serio y la persona no puede verlo (por ejemplo, por un deterioro que recién empieza), el médico, un geriatra o un trabajador social pueden orientar sobre los pasos, que cambian según el país.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 7 · El cuidador

Compartir el cuidado: los hermanos y pedir ayuda

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Cuando uno carga con todo

El problema

En casi todas las familias hay un hijo o hija que termina haciendo casi todo, mientras los demás aparecen poco. Eso trae cansancio, bronca y una culpa rara por sentir esa bronca.

Qué pasa por dentro

La bronca y hasta la envidia (de los hermanos que siguen con su vida, de quien recibió más) son normales y muy comunes. No hablan de mala persona: hablan de una carga repartida de forma injusta. Aceptar más ayuda alivia el peso y baja el resentimiento.

Paso a paso

  1. Date permiso de sentir lo que sientes: el enojo y el cansancio no te hacen mal hijo ni mala hija.
  2. Pon en palabras lo que llevas: muchas veces los demás no dimensionan todo lo que hace una sola persona.
  3. Suelta la idea de "nadie lo hace como yo": delegar imperfecto es mejor que hacer todo y quemarte.
  4. Pide ayuda concreta antes de llegar al límite, no después.
  5. Si tus hermanos no pueden o no quieren, amplía el círculo: otros parientes, vecinos, amigos, servicios.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca guardes todo hasta explotar: el silencio agranda la bronca.
  • Nunca esperes que adivinen lo que necesitas: hay que pedirlo.
  • Nunca te midas con una vara imposible: ya estás haciendo muchísimo.

Cuándo pedir ayuda

Si la bronca o la tristeza te ganan seguido, habla con alguien: un grupo de cuidadores, un terapeuta, o el capítulo del bienestar del cuidador de este manual. No tienes que sostenerlo en soledad.

2Cómo pedir ayuda a los hermanos sin que termine en pelea

El problema

"Ayuden más" casi nunca funciona: es vago y suena a reproche. Pedir bien es lo que cambia las cosas.

Qué pasa por dentro

La gente responde mejor a un pedido claro, concreto y posible que a un reclamo general. Y cada uno ayuda distinto: uno con tiempo, otro con dinero, otro con trámites.

Paso a paso

  1. Pide cosas concretas y manejables: "¿puedes llevar a mamá al médico el martes?" en vez de "ayúdame más".
  2. Dale a cada hermano una tarea a su medida y a su posibilidad: quien vive lejos puede ocuparse de papeles, cuentas o turnos por teléfono.
  3. Reúnan a la familia para repartir, mejor cara a cara o por videollamada, con todos a la vez.
  4. Si alguien no responde a los mensajes, prueba algo distinto: una carta escrita a mano sorprende y a veces destraba lo que el chat no logra.
  5. Agradece lo que sí hacen: el reconocimiento suma más manos que el reproche.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca pidas ayuda en general: pide una tarea con día y hora.
  • Nunca conviertas el pedido en una lista de culpas: cierra puertas.
  • Nunca descartes la ayuda distinta: el dinero, los trámites o las llamadas también cuidan.

Cuándo pedir ayuda

Si las peleas entre hermanos traban todo, un trabajador social o un mediador familiar pueden ayudar a ordenar la conversación sin que escale.

3Repartir y organizar el cuidado

El problema

Sin un reparto claro, todo cae sobre la misma persona y nadie sabe bien quién hace qué. Un poco de organización descarga muchísimo.

Qué pasa por dentro

No todos pueden dar lo mismo: unos tienen tiempo, otros dinero, otros viven cerca o lejos. Repartir según lo que cada uno puede dar es más justo y más sostenible.

Paso a paso

  1. Hagan una lista de todo lo que se necesita: cuidado diario, médicos, compras, cuentas, limpieza, compañía.
  2. Repartan según lo que cada uno puede dar de verdad: horas, dinero, trámites, llamados, fines de semana.
  3. Acuerden quién es el contacto principal y quién lo reemplaza si falta, para que siempre haya alguien.
  4. Turnen el respiro: que quien carga más tenga días libres reales, cubiertos por otro o por un servicio.
  5. Anoten el plan en un lugar compartido y revísenlo cada tanto: las necesidades cambian.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca dejes todo en la memoria y la buena voluntad: lo escrito se cumple más.
  • Nunca cargues el respiro solo en una persona: quien cuida también necesita descansar.
  • Nunca dejes el plan fijo para siempre: revísenlo cuando algo cambie.

Cuándo pedir ayuda

Si la familia es chica, vive lejos o no alcanza, mira el capítulo de caminos, ayudas y derechos: hay apoyos y servicios que pueden sumar manos. Un trabajador social orienta.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 7 · El cuidador

La culpa, el enojo y las noches sin dormir

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1La culpa y el enojo son normales

El problema

Casi todo cuidador siente, en algún momento, enojo, resentimiento o ganas de que esto termine, y enseguida una culpa enorme por haberlo sentido. Ese ida y vuelta agota por dentro.

Qué pasa por dentro

La culpa y el enojo no te hacen mala persona ni mal hijo. Son la respuesta esperable de una carga muy grande y muchas veces injusta. La culpa, justamente, suele venir de cuánto te importa.

Paso a paso

  1. Nómbralo en lugar de tragarlo: "estoy cansado", "estoy enojado", "necesito un respiro". Ponerle nombre baja la presión.
  2. Cambia la culpa por algo más justo: en vez de "soy un mal hijo", "estoy en una situación difícil y hago lo que puedo".
  3. Date permiso de no ser perfecto: nadie cuida bien las veinticuatro horas sin equivocarse nunca.
  4. Suelta la vara imposible: ya estás haciendo muchísimo, aunque algunos días salgan mal.
  5. Habla de lo que sientes con alguien de confianza o un grupo de cuidadores: nombrarlo con otros alivia.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca te castigues por sentir lo que cualquiera sentiría en tu lugar.
  • Nunca guardes todo en silencio: la culpa callada crece.
  • Nunca midas tu cariño por lo perfecto que seas: se mide por lo que estás haciendo.

Cuándo pedir ayuda

Si la culpa o la tristeza no aflojan, hablar con un profesional ayuda de verdad. No es debilidad: es cuidarte para poder cuidar.

2Cuidar tu descanso no es egoísmo

El problema

Muchos cuidadores sienten que descansar es abandonar a quien depende de ellos. Así llegan al agotamiento, y ahí el cuidado y el cuidador se ponen en riesgo.

Qué pasa por dentro

El descanso no es un premio por cuidar bien: es la condición para poder seguir cuidando. Nadie da bien desde el vacío. Y un cuidador agotado se equivoca más.

Paso a paso

  1. Protege un rato regular solo para ti, aunque sean veinte o treinta minutos: empieza a devolverte algo tuyo.
  2. Pide relevos reales: que otra persona o un servicio cubra para que puedas dormir o salir.
  3. Cuida tu salud básica: comer, moverte, dormir. No es lujo, es lo que te sostiene.
  4. Toma en serio el cansancio: dormir muy poco afecta el juicio parecido al alcohol, y aparecen errores con la medicación o al manejar.
  5. Acepta que descansar te hace mejor cuidador, no peor: la persona que cuidas también te necesita entero el año que viene.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca trates tu descanso como algo que no te ganaste.
  • Nunca manejes ni des medicación al límite del agotamiento: el riesgo es real.
  • Nunca dejes tu propia salud para cuando haya tiempo: ese tiempo hay que hacerlo.

Cuándo pedir ayuda

Si no logras ningún respiro por más que lo intentas, el capítulo de caminos, ayudas y derechos te muestra apoyos posibles. Un trabajador social puede ayudarte a conseguir relevos.

3Las noches y cuándo buscar ayuda

El problema

Las noches son de lo más duro: la persona se despierta, se levanta, hay que acompañarla, y el cuidador casi no duerme. El cansancio se acumula y pesa en todo.

Qué pasa por dentro

Que la persona se despierte mucho de noche puede tener una causa que se puede tratar: dolor, una infección de orina, un efecto de algún remedio, o la confusión del atardecer. No siempre es "así y ya".

Paso a paso

  1. Si se despierta seguido de noche, cuéntaselo al médico: a veces hay una causa tratable detrás (mira el capítulo de medicación y el de demencia).
  2. Reparte las noches si puedes: que alguien más cubra algunas, o un servicio de noche, para que duermas seguido de a ratos.
  3. Cuida tu propio sueño: una rutina, menos pantalla antes de dormir, aprovechar las siestas cuando la persona descansa.
  4. Presta atención a tu ánimo: una tristeza que no afloja, el desgano o sentirte sin esperanza son señales para pedir ayuda. La depresión del cuidador es común y tiene tratamiento.
  5. No esperes a tocar fondo: pedir ayuda temprano es más fácil y más efectivo.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca asumas que el despertar nocturno no tiene solución sin consultarlo.
  • Nunca cargues todas las noches solo, mes tras mes, sin buscar relevo.
  • Nunca ignores las señales de depresión en ti: merecen atención como cualquier otra salud.

Cuándo pedir ayuda

Si te sientes sin esperanza, muy triste o sobrepasado la mayor parte del tiempo, habla con un profesional de salud o con alguien de confianza. Es un tema sensible y no tienes que atravesarlo en soledad; hay ayuda y apoyo disponibles.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 7 · El cuidador

Poner los papeles en orden antes de la crisis

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1Por qué hacerlo antes de la crisis

El problema

Muchas familias descubren, justo cuando más lo necesitan, que no pueden tomar decisiones legales ni de dinero por su ser querido, porque nunca se firmaron los papeles. Y para entonces, a veces, ya es tarde.

Qué pasa por dentro

La mayoría de estos documentos se firman mientras la persona todavía entiende y decide por sí misma. Después de un ACV grave o una demencia avanzada, puede que ya no pueda firmarlos, y la familia queda sin herramientas, a veces frente a trámites lentos y costosos.

Paso a paso

  1. Empieza temprano, cuando la persona está bien y puede decidir con calma. No es apurar el final: es ordenar para cuidar mejor.
  2. Habla del tema sin dramatizar: son papeles que conviene tener a cualquier edad, no algo solo de enfermos.
  3. Deja que la persona elija: a quién designa, qué quiere y qué no. Es su voz la que tiene que quedar registrada.
  4. Anota dónde están los documentos importantes y quién los tiene.
  5. Consulta a un profesional de tu país (abogado o notario): cada lugar tiene sus propias reglas y nombres.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca esperes a la urgencia para recién pensar en esto.
  • Nunca decidas por la persona si todavía puede decidir ella: el papel registra su voluntad, no la tuya.
  • Nunca copies lo que hizo otra familia de otro país: las reglas cambian.

Cuándo pedir ayuda

Un abogado, un notario o un trabajador social de tu zona te dice qué documentos existen y cuáles convienen en tu caso. Es la persona indicada para esto.

2Qué conviene tener en orden

El problema

Cuando llega un problema de salud serio, la familia necesita poder actuar: pagar, decidir, gestionar. Sin los papeles adecuados, hasta lo más simple se traba.

Qué pasa por dentro

Existen documentos pensados justo para esto: dejar dicho quién decide y qué se quiere, por si la persona un día no puede hacerlo. Los nombres y las formas cambian según el país, pero la idea es la misma.

Paso a paso

  1. Un documento que diga quién puede decidir sobre temas de dinero y legales si la persona no puede (suele llamarse "poder", pero el nombre cambia por país).
  2. Un documento sobre los deseos de salud: qué tratamientos quiere o no, y quién habla por ella si no puede (las "directivas" o "voluntades anticipadas").
  3. Tener claro dónde están los documentos clave: identidad, salud, banco, seguros, propiedades.
  4. Resolver de forma legal el acceso a las cuentas y al pago de gastos, con ayuda profesional, nunca por tu cuenta.
  5. Una lista a mano de médicos, medicación, diagnósticos y contactos de emergencia.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca manejes el dinero de otra persona sin una base legal: te expone a ti y a ella.
  • Nunca asumas que "ya está hablado" alcanza: lo que vale es lo que quedó por escrito y en regla.
  • Nunca uses un modelo de internet sin revisarlo con un profesional de tu país.

Cuándo pedir ayuda

Qué documentos aplican, cómo se firman y qué validez tienen es algo que define un abogado o un notario de tu lugar. Llévale la lista de lo que te preocupa.

3Cómo hablarlo y con quién

El problema

Sacar el tema de los papeles puede sonar a "ya te estás muriendo" y cerrar la conversación. La forma de plantearlo es lo que abre o cierra la puerta.

Qué pasa por dentro

La persona acepta mejor cuando siente que decide ella y que esto la protege, no que se la deja de lado. Es un acto de cuidado, no de despojo.

Paso a paso

  1. Enmárcalo como algo de todos y de cualquier edad: "yo también tendría que tener esto en orden".
  2. Pon el foco en su voluntad: se trata de que quede claro lo que ella quiere, para que se respete.
  3. Hazlo en varias charlas tranquilas, no en una sola y con apuro.
  4. Inclúyela en cada paso mientras pueda decidir: ella elige a quién designa y qué quiere.
  5. Busca a un profesional neutral (abogado, notario, trabajador social) que ordene todo según las reglas de tu país.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca uses el miedo para convencerla.
  • Nunca tomes el control de sus cosas a sus espaldas: rompe la confianza y puede ser ilegal.
  • Nunca dejes a la persona afuera de decisiones sobre su propia vida si está lúcida.

Cuándo pedir ayuda

Si el tema genera tensión o no sabes por dónde empezar, un trabajador social o un abogado de tu zona pueden guiar la conversación y el trámite. Cada país tiene su camino.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

Parte 7 · El cuidador

Del hospital a la casa

Contenido en revisión profesional antes de su publicación.

1El alta llega de golpe: qué pedir antes de salir

El problema

El alta suele llegar de un día para el otro: te entregan una pila de papeles e instrucciones rápidas mientras subes a la persona al auto. Pasar de la vigilancia del hospital a la casa, así de golpe, es uno de los momentos más delicados de toda la recuperación.

Qué pasa por dentro

Lo que se entiende y se organiza antes de salir marca la diferencia entre una buena recuperación y una vuelta al hospital. No es momento de apurarse ni de quedarse con dudas.

Paso a paso

  1. Pide por escrito el resumen del alta: qué pasó, qué cambió y qué hay que seguir haciendo.
  2. Pide la lista completa y actualizada de la medicación, con dosis, horarios y qué cambió respecto de antes. Los errores con los remedios son la causa más común de volver al hospital.
  3. Pregunta por las señales de alarma, pero concretas: cuáles llaman a urgencias ya y cuáles solo hay que vigilar. Pide que te las aclaren.
  4. Consigue un teléfono directo del equipo que la atendió, no la central del hospital.
  5. Antes de salir, deja agendado el control de seguimiento (idealmente en la primera semana) y pregunta si dejaron indicada enfermería, kinesiología o terapia ocupacional a domicilio. Si vas a hacer alguna curación o tarea, pide que te la muestren y practícala ahí.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca salgas con dudas por no hacer perder tiempo: preguntar es parte del cuidado.
  • Nunca te quedes solo con instrucciones habladas: que quede todo por escrito.
  • Nunca dejes el control de seguimiento para llamar después: agéndalo antes de salir.

Cuándo pedir ayuda

El equipo de alta (médico, enfermería, trabajador social del hospital) está para esto. Si algo no quedó claro, pídelo antes de irte, no en casa a las ocho de la noche.

2Preparar la casa y la ayuda antes de que llegue

El problema

Muchas familias arman todo después de que la persona ya llegó, y ahí aparecen los problemas: no entra al baño, no puede subir la escalera, falta la cama o la silla. Preparar antes evita el caos.

Qué pasa por dentro

La persona vuelve distinta de como se fue: más débil, quizás con menos movilidad. La casa tiene que estar lista para recibirla así, no como estaba antes.

Paso a paso

  1. Decide dónde va a dormir: si el cuarto está arriba y no puede con la escalera, arma un lugar en planta baja antes del día del alta (mira el capítulo de escaleras).
  2. Despeja los caminos y haz seguro el baño: saca lo que haga tropezar, revisa la luz y los apoyos (mira los capítulos de caídas y de baño).
  3. Consigue con tiempo el equipo que haga falta: cama, silla de ruedas, andador, banco de ducha, silla con poceta. Tarda en llegar, así que empieza ya.
  4. Organiza ayuda para los primeros días: alguien que acompañe o un servicio, para no quedar solo con todo de golpe (mira los capítulos de hermanos y del cuidador).
  5. Ten la medicación comprada y comida en la casa antes de que llegue.

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca esperes a que llegue para recién ver dónde la acuestas.
  • Nunca dejes la escalera como único camino si no puede subirla.
  • Nunca encargues el equipo el mismo día: no llega a tiempo.

Cuándo pedir ayuda

Si no sabes qué equipo hace falta ni cómo conseguirlo, el trabajador social del hospital o el equipo de alta te orientan. Pídelo antes de salir.

3Los primeros días en casa

El problema

Los primeros días en casa son los de mayor riesgo. El alivio de estar de vuelta se mezcla con el miedo de no saber qué es normal y qué es para preocuparse.

Qué pasa por dentro

La recuperación sigue en casa. Seguir bien la medicación, ir al control y actuar a tiempo ante una señal de alarma es lo que evita una recaída.

Paso a paso

  1. Da la medicación exactamente según la lista nueva, no como se daba antes. Cuidado con repetir el mismo remedio con dos nombres distintos (mira el capítulo de medicación).
  2. Ten a la vista los papeles del alta y la lista de señales de alarma, por ejemplo en la puerta del refrigerador.
  3. No faltes al control de seguimiento: ir en los primeros días baja mucho el riesgo de volver al hospital.
  4. Si algo se siente mal (fiebre, dolor que no cede, una herida más roja, cambios en cómo respira o en cómo está de la cabeza), llama temprano. Si tu instinto dice que algo anda mal, casi siempre tiene razón.
  5. Cuídate también tú: turna con otros, descansa, y acepta que sentirse sobrepasado al principio es normal (mira los capítulos del cuidador y de la culpa).

Lo que nunca hay que hacer

  • Nunca mezcles la medicación vieja con la nueva sin confirmarlo.
  • Nunca esperes a ver si se pasa ante una señal de alarma clara: llama.
  • Nunca cargues los primeros días en soledad si puedes sumar manos: es mejor tener ayuda de más y soltarla después que quedarse corto.

Cuándo pedir ayuda

Ante una señal de alarma, usa el teléfono directo del equipo o los servicios de emergencia de tu zona. Para lo demás, el médico de seguimiento y el trabajador social te acompañan en esta etapa.

¿Y la casa?

Esta biblioteca es gratuita. iliapp.com es un servicio profesional que evalúa el hogar para hacerlo más seguro.

Conocer iliapp.com

A complete guide to caring at home

Caring for a loved one, step by step and without fear.

A free guide for families who suddenly have to care for an older adult or a person with reduced mobility. From the body to the mind, from safety to dignity, and from the person receiving care to the one giving it.

7Parts
29Chapters
5Languages
!

Notice. This guide is educational and general. It does not replace assessment by a health professional. Each technique should be reviewed and adapted by a professional before use.

Part 6Living alone and technology

Who we are

The ILS Care Library is an initiative by Inclusive Living International. It gathers, free and in five languages, the essentials for caring at home for an older adult or a person with reduced mobility: with dignity and without harm. Our professional home-assessment work lives at iliapp.com. app@ilsili.com

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

The wheelchair

Content under professional review before publication.

1The chair and its brakes

The problem

Most wheelchair falls do not happen rolling down the street. They happen in the second when the person stands up or sits down and the chair, with no brake on, rolls away just as they put their weight on it.

What is happening underneath

The chair is built to move. If it is not braked, any weight the person puts on one side pushes it, and it rolls away exactly when it should be still. That is why the brake is not a detail: it comes first.

Step by step

  1. Get to know the parts: the two large rear wheels with their hand rims, the two small front wheels that swivel (casters), the two brakes (the levers over the large wheels), the footrests that lift up or come off, the armrests, the push handles at the back, and the anti-tip bars low at the back.
  2. Before any movement of the person, lock both brakes. Both, not one.
  3. Check that it is braked: push the chair gently. It must not roll.
  4. To let the person put their feet on the floor, lift or remove the footrests first. Never let them step on the footrest.
  5. When you leave the person alone, keep both brakes locked and the anti-tip bars in the safe position.

What you must never do

  • Never leave the person, or do a transfer, with only one brake or no brake.
  • Never push with the person's feet hanging or dragging.
  • Never use the chair if a brake does not hold. Fix it before using it.

When to ask for help

If a brake is loose or does not hold, if a wheel makes noise or sticks, or if the chair tips on its own, do not use it. Ask whoever supplied it, or a technician, to check it.

2Sitting well

The problem

Spending many hours badly seated harms the body without showing it. Pressure sores (skin wounds from pressure), back pain, and faster tiredness appear. The good news is that recognizing good posture is simple.

What is happening underneath

The key to everything is the pelvis: if it is stable and well back, resting against the backrest, the weight spreads evenly across the buttocks and thighs, and the person stays as upright as their body allows. When the pelvis slides forward, leans to one side, or rolls back, the weight stops spreading and lands on a single point. That is where the skin gets hurt.

You may have heard the idea of "90-90-90" (hips, knees and ankles near 90 degrees). It works as a reference for a person with good trunk control and no special needs, but it is not a rule for everyone. Stiff hips, tight muscles behind the thigh, or changes in the spine can make that right-angle posture painful or impossible to hold, and can make the person slide. The goal is not to force angles: it is to find the most stable, comfortable upright posture for that person.

The three risk postures (to recognize them)

  • Slid forward (PAC-02): the bottom moves to the edge, the back curves, the weight lands on the lower bone (the sacrum). Risk of a pressure sore.
  • Leaning to one side (PAC-03): all the weight on one buttock and one side. Risk of a sore and of falling.
  • Knees higher than hips (PAC-04): almost always from a badly set footrest or a sunken seat. It pushes the person back and loads the sacrum.

Step by step (correct posture, PAC-01)

  1. Hips well back, touching the backrest. This is the most important thing of all.
  2. Back supported and as straight as is comfortable. Slouching for a long time damages the skin.
  3. Weight spread evenly between both buttocks, not tipped to one side.
  4. Feet flat (heel and sole), not hanging or on tiptoe.
  5. Check from time to time that the person has not slid or leaned, and correct it (see card A5).

What you must never do

  • Never leave the person slid down or leaning "just for a bit." On fragile skin, one hour already leaves a mark.
  • Never try to force the body into a right angle that hurts. If it does not fit comfortably, adjust the chair, not the person.
  • Never pull up under the armpits to straighten them (see card A5).

When to ask for help

If the person slides again and again, cannot stay upright on their own, or an angle causes pain, it is not something to force: it is the sign to ask an occupational therapist or physiotherapist for a seating assessment. Also if you see redness that does not fade when the pressure is removed, blisters, or a wound where they rest.

3The cushion, protecting the skin

The problem

The skin over the bones of the bottom and hips is the first to break down when someone spends many hours seated. A good cushion spreads the pressure, but on its own it is not enough: the weight has to be moved often.

What is happening underneath

Seated, almost all the person's weight lands on two small bones. Without cushioning and movement, that pressure cuts off the blood supply to the skin there and, within hours, the injury begins. The cushion spreads the weight over a larger surface, and the changes of position bring the circulation back.

Step by step

  1. Use a cushion made for this (good-density foam, gel, or air), not an ordinary pillow. The right type is best chosen by a professional, based on the person's weight and risk.
  2. Place it with the correct face up. Many have a label or a cover with a zipper at the back.
  3. Seat the person well back, centered on the cushion.
  4. Do pressure relief often: every 15 to 30 minutes, for 30 to 90 seconds. If the person can, have them lean forward or to each side to lift the bottom off the seat. If they cannot do it alone, help them do it routinely.
  5. Check the skin every time the person moves to bed. Look for red areas that do not fade when the pressure is removed.

What you must never do

  • Never use the cushion without a cover, or with a wet cover.
  • Never use donut-shaped cushions: they concentrate pressure on the rim instead of spreading it.
  • Never drag or scrape the person's bottom when moving them: friction breaks the skin.
  • Never assume the cushion replaces the changes of position. It does not.

When to ask for help

For any red area that does not go away, blister, or wound, stop and consult. To choose the right cushion, ask an occupational therapist or physiotherapist for guidance.

4The footrest at the right height

The problem

A badly set footrest changes the whole posture. If it sits too high, it raises the knees and pushes the weight onto the sacrum. If it sits too low or is not used, the feet hang and drag.

What is happening underneath

The feet are the base of the seated person. If the base is wrong, the hip shifts and the weight stops spreading. Footrest too high means knees up, which means a loaded sacrum. Feet hanging means poor circulation and swollen ankles.

Step by step

  1. With the person seated well back, set the footrest so the thigh rests evenly and the whole foot is supported, without the knees rising higher than the hip.
  2. The foot should be flat, heel and sole, not on tiptoe or in the air.
  3. Leave a small gap between the footrest and the floor, about 2 inches (5 cm), so it does not catch.
  4. To let the person stand up or sit down, lift or remove the footrest first, always.

What you must never do

  • Never leave the knees higher than the hips for a long time.
  • Never push the chair with the feet off the footrest.
  • Never let the person stand up by pressing on the footrest: the chair tips forward.

When to ask for help

If you cannot get the foot fully supported and the knee level with the hip, the chair may not be the right size for that person. Ask whoever supplied it, or a therapist.

5Straightening the person in the chair

The problem

Over the hours, the person slides forward in the seat. The reflex is to pull them up by the arms or the armpits, and that hurts their shoulder and the caregiver's back.

What is happening underneath

To get the hips back you do not "lift" the person, you slide them back. The force comes from the caregiver's legs, not the lower back. If the person can push with their own legs, that push does almost all the work.

Step by step

  1. Lock both brakes.
  2. Tell the person what you are going to do and ask them to help if they can. Never let them hang from your neck.
  3. If they can help: have them cross their arms over the chest, plant their feet firmly and, on the count of three, push with their legs while you guide the hips back.
  4. To hold them without hurting, use a transfer belt around the person's waist, not their clothing or arms.
  5. With two people: one on each side, hold the belt or the hips, and on the count of three slide the person back.
  6. The caregiver: feet apart, knees bent, back straight, the person close to your body. Turn by moving your feet, not by twisting your waist (see CUI-05).

What you must never do

  • Never pull under the armpits or by a single arm.
  • Never straighten the person with the chair unbraked.
  • Never make the effort with a bent or twisted back.

When to ask for help

If the person cannot hold any of their own weight on their legs, it is no longer an assist: it is a lift, and a lift is done with a hoist or by two trained people, never by raw strength. If they weigh more than you can move safely, or they do not cooperate, stop and ask for help. Your back matters too.

6Pushing the chair safely

The problem

On flat ground, pushing seems easy. But the level changes, the ramps, and the street curbs are where the person falls forward or the chair gets away.

What is happening underneath

The chair has small front wheels that catch on any step or hole. To get over a level change you have to relieve those front wheels, tilting the chair slightly back with the tipping bar (the small bar low at the back, that you press with your foot).

Step by step

On flat ground:

  1. Firm hands on both handles, a calm pace.
  2. Watch the floor ahead: holes, cables, loose rugs.

To go up a curb or low step (facing forward):

  1. Bring the chair forward to the edge.
  2. Press the tipping bar and lower the handles to lift the small front wheels.
  3. Rest those small wheels on top of the step. Then, using your leg strength, bring the large wheels up by pushing and lifting gently on the handles. The person can help by pushing the rims forward.

To go down a curb or low step (backward):

  1. Turn the chair: the large rear wheels are at the edge and you step down first, looking back.
  2. Lower the large wheels slowly, controlling with the handles, keeping the chair tilted slightly back so the small wheels do not drop suddenly. Never facing forward and abruptly.

On a ramp:

  1. To go up, push from behind with your body close to the chair, which always faces up the slope.
  2. To go down a gentle ramp, go forward, slow and controlled, keeping the person's weight back. On a steep slope, or if the person tends to fall forward, go down backward and slowly, or find another route.

If a second helper is needed:

  1. The second helper holds the frame of the chair, never the footrests.

What you must never do

  • Never go down a step or a steep ramp facing forward and fast.
  • Never let go of both handles on a descent.
  • Never go up or down a full flight of stairs pushing alone. Stairs need two or more people, or a proper means. Whenever you can, find a ramp or an elevator (see the stairs chapter).

When to ask for help

For stairs, high curbs, or very steep ramps, ask for a second person. Practice the movements first with the chair empty or with little weight, until they feel steady.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

The bed

Content under professional review before publication.

1The bed and the slide sheet

The problem

Moving someone in bed by sheer force, pulling on the arms or the clothing, hurts the person's skin and the caregiver's back. The tool that changes everything is a slide sheet.

What is happening underneath

The skin of someone who spends many hours in bed is fragile. Dragging them creates friction and shear (when the skin stays still while the bones move underneath), and that opens pressure sores. The slide sheet lets the body move without scraping. And a bed at the right height keeps the caregiver from working bent over.

Step by step

  1. If it is a crank or electric bed, raise it until the person is at the height of your hip, so you do not bend your back. If it has wheels, lock them.
  2. Place a slide sheet, or a folded regular sheet (a draw sheet), under the person, from the shoulders to the thighs. This is what you will use to turn and to boost them.
  3. Get to know the side rails: they help some people turn or feel secure, but in someone who is confused they can be a danger of entrapment or of falling when trying to climb them. Use them or not as the professional advises.
  4. Before any movement, tell the person what you are going to do and ask them to help if they can.

What you must never do

  • Never drag the person by pulling on their clothing, arms, or armpits.
  • Never work with the bed low and your back bent.
  • Never raise both side rails "just in case" on someone who gets confused: they may get trapped or try to climb them.

When to ask for help

If the person cannot help at all and you are alone, do not move them by force: get a second person or a hoist. To choose the right bed or side rails, ask a therapist or whoever supplied the equipment.

2The pressure-relief mattress

The problem

When someone spends most of the day and night in bed, an ordinary mattress concentrates the weight on the same points every time. A pressure-relief mattress spreads or shifts that pressure and helps prevent wounds.

What is happening underneath

Lying down, the weight lands on the sacrum, the heels, the hips, and the shoulder blades. A prevention mattress spreads that weight over more surface. There are two main types: special good-density foam, which always cushions, and alternating-air ones, which have cells that inflate and deflate in turns with a pump, so the area that was under pressure for a while is relieved on the next cycle. But one thing is certain and applies to all: no mattress replaces the changes of position. It reduces them, it does not eliminate them.

Step by step

  1. If the person spends many hours in bed, cannot move on their own, or already has skin at risk, ask the professional (doctor, nurse, physiotherapist, or therapist) which type of mattress suits them. The higher the risk, the better the surface: good-density foam is the minimum, and alternating air is reserved for those who barely move or already have wounds.
  2. If it is alternating air, check that the pump is plugged in, on, and working. An air mattress that is off does not protect.
  3. Do not put thick layers on top (several sheets, plastic covers, or tight pads): they cancel out the mattress's effect. Use the minimum, well stretched out.
  4. Even with the mattress, keep turning the person and checking the skin every 2 hours (see card B6).
  5. Keep the skin clean and dry. Moisture, especially from urine leaks, harms the skin just like pressure.

What you must never do

  • Never use the pressure-relief mattress as an excuse to stop turning the person.
  • Never leave the pump of an air mattress off or unplugged.
  • Never pile up plastic covers or many sheets on top: they block the cushioning.

When to ask for help

To choose the right mattress for the person's weight, mobility, and risk, ask the professional; ideally it should be part of a care plan. For any red skin that does not fade, blister, or wound, stop and consult immediately.

3On the back, well aligned

The problem

Lying on the back seems the most comfortable position, but done badly it loads the sacrum and the heels, exactly where pressure sores appear.

What is happening underneath

Lying on the back, the weight falls on the sacrum (the base of the spine) and the heels. If the head of the bed is raised too high, the person slides toward the feet and loads the sacrum even more. The key is to align the body and to lift the heels off.

Step by step

  1. Lay the person straight: head, shoulders, hips, and legs in line, not twisted.
  2. If the head of the bed needs to be raised, keep it no more than about 30 degrees, unless the doctor indicates more for breathing or swallowing.
  3. Place a thin pillow under the head and, if it helps, one under the arms.
  4. Lift the heels off: place a pillow lengthwise under the calves so the heels float, not touching the mattress.
  5. Change the position every 2 hours and check the skin of the sacrum and the heels.

What you must never do

  • Never leave the heels resting on the mattress for many hours.
  • Never leave the head of the bed very high if the person slides toward the feet.
  • Never leave the person twisted or with one leg crossed under the other.

When to ask for help

If you see red skin that does not fade on the sacrum or heels, blisters, or a wound, stop and consult. If the person struggles to breathe lying down or does not tolerate being on their back, tell the professional.

4On the side, with pillows

The problem

Being on the side relieves the sacrum, but if the person rests right on the hip bone, you simply trade one pressure point for another.

What is happening underneath

The position that protects the skin is not fully on the side, but tilted about 30 degrees, with the back supported by a pillow. That way the weight is shared between the hip and the back, and does not land on the bone. A pillow between the knees keeps one leg from pressing on the other.

Step by step

  1. Turn the person to one side (see card B6).
  2. Do not leave them fully on their side on the hip: tilt them about 30 degrees back and support the back with a wedge pillow.
  3. Place a pillow between the knees and the ankles, so the legs do not rest bone against bone.
  4. Bring the lower arm forward so it is not crushed, and rest the upper arm on a pillow.
  5. Alternate sides at each change, every 2 hours.

What you must never do

  • Never leave them resting right on the hip bone.
  • Never leave the lower arm trapped under the body.
  • Never leave the knees one on top of the other without a pillow between them.

When to ask for help

If you cannot get them comfortable and stable on their side, or if red skin appears over the hip, consult a professional. For pressure sores or injured skin, stop and consult.

5Semi-sitting in bed

The problem

Raising the head of the bed helps with breathing, eating, or staying awake, but it makes the person slide toward the feet and end up slumped on the sacrum.

What is happening underneath

When only the head is raised, the body slides down and the skin of the sacrum wrinkles and stretches (shear). To avoid this, first raise the knee area a little and then the head, so the person is propped and does not slide.

Step by step

  1. Before raising the head of the bed, raise the knee section a little (if the bed allows it) or place a pillow under the thighs.
  2. Only then raise the head of the bed to where the person is comfortable, without overdoing it.
  3. Make sure the hips sit in the fold of the bed, not further forward.
  4. Rest the arms on pillows and check that they are not twisted.
  5. If they slide toward the feet, do not leave them like that: boost them toward the head of the bed (card B7) instead of pulling from above.

What you must never do

  • Never raise only the head while the legs stay flat: they slide and the sacrum gets hurt.
  • Never leave the person slumped on the sacrum for a long time.
  • Never boost them by pulling on the armpits.

When to ask for help

If the person needs to be quite upright to breathe or swallow, let the professional set the angle. For red skin on the sacrum, or coughing while eating in that position, consult.

6Turning the person in bed

The problem

You have to change sides every 2 hours so the skin can rest, but turning someone by pulling badly hurts you both.

What is happening underneath

Turning is not flipping them over by force: it is rolling them as one unit, moving the shoulder and hip together, using the slide sheet. The force comes from your legs, not your back. It is almost always safer with two people.

Step by step

  1. Raise the bed to the height of your hip and lock the wheels.
  2. Lower the side rail on the side you are turning them toward; leave the one on the other side up.
  3. Cross the person's arm and ankle toward the side they will turn to.
  4. Take the slide sheet at the shoulder and the hip. Give warning, and on the count of three, roll the person toward you as one unit, without twisting their back.
  5. Settle them tilted about 30 degrees with pillows (card B4). The caregiver: feet apart, knees bent, back straight.

What you must never do

  • Never turn them by pulling on one arm or on the clothing.
  • Never twist their back: shoulder and hip turn together.
  • Never make the effort with the bed low or your back bent.

When to ask for help

If they weigh more than you can move alone safely, or do not cooperate, do it with two people or a hoist. Your back matters too.

7Boosting the person toward the head of the bed

The problem

Over the hours, the person slips toward the foot of the bed. The reflex is to boost them by pulling on the armpits, and that hurts their shoulders and your back.

What is happening underneath

You do not "lift" them, you slide them up with the sheet, while they push with their feet if they can. It is almost always with two people, one on each side. The skin is never dragged.

Step by step

  1. Lower the head of the bed flat, if the person tolerates it. Raise the bed to your height and lock the wheels.
  2. Take the pillow from under the head and place it against the headboard so they do not bump it.
  3. Ask the person to bend their knees, plant their feet, and, if they can, lift their head a little.
  4. Each caregiver takes the slide sheet at the shoulder and the hip. On the count of three, they slide them toward the head of the bed while the person pushes with their feet.
  5. Do it in several short moves instead of one big one. Make sure the heels do not drag.

What you must never do

  • Never boost them by pulling on the armpits or by a single arm.
  • Never drag the skin against the sheet without a slide sheet.
  • Never do it alone if the person cannot help.

When to ask for help

If there is no second person and the person cannot push with their feet, use a hoist or ask for help. For injured skin on the heels or sacrum, consult.

8Sitting the person on the edge of the bed

The problem

Sitting on the edge is the step before standing or moving to the chair, and it is where many people get dizzy or fall to one side.

What is happening underneath

The safe way is not to pull the person straight up from the front, but to roll them onto their side and use the weight of their legs coming down as a counterbalance to raise the trunk. Sitting up suddenly can drop the blood pressure and cause dizziness, so it is done slowly and with a pause.

Step by step

  1. Turn the person onto their side, facing the edge where they will sit (card B6).
  2. Pass one arm under their shoulders and the other over their knees or shins.
  3. As you lower their legs off the bed, raise their trunk toward the side. The weight of the legs helps raise the body.
  4. Leave them sitting with their feet flat on the floor and their hands at their sides. Stay in front, supporting them.
  5. Wait a few seconds to make sure they are not dizzy before continuing. If they are going to stand or move to the chair, see the Transfers chapter.

What you must never do

  • Never sit them up by pulling straight up from the front, by the arms, or by the neck.
  • Never let go the moment they sit: they may fall to one side.
  • Never stand them up suddenly if they are dizzy.

When to ask for help

If they get very dizzy, turn pale, or cannot hold their trunk upright while sitting, lay them back down and consult. If they cannot bear their own weight to move to the chair, that is done with a hoist or with two people.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

Transfers

Content under professional review before publication.

1Before transferring: decide and prepare

The problem

Most accidents when moving someone from bed to chair do not come from a lack of strength, but from a lack of preparation: an unlocked chair, a slippery floor, socks with no grip. Preparing well is half the job.

What is happening underneath

First there is a decision: is this a transfer or a lift? If the person can bear at least some of their weight on one leg and cooperate, it is a transfer and can be done by guiding them. If they bear none of their weight, it is a lift, and that is done with a hoist or by two trained people, never by sheer force (see the Hoist chapter).

Step by step

  1. Clear the path: no loose rugs, cords, or obstacles between the bed and the chair.
  2. Place the chair on the person's stronger side, against the bed and at an angle of about 30 to 45 degrees. Lock the brakes and test them by pushing the chair.
  3. Remove or lift the footrests and, if it is in the way, the armrest on the side they will move across.
  4. If it is an adjustable bed, set it to the same height as the chair seat or slightly higher.
  5. Put closed shoes with a non-slip sole on them. Never barefoot, in smooth socks, or in loose slippers.
  6. Have the transfer belt within reach before you begin (card C2).

What you must never do

  • Never transfer someone who bears none of their weight by pulling them by force: that is a lift, and it needs a hoist.
  • Never start with the chair unlocked or with the path full of obstacles.
  • Never do it with the person barefoot or in socks with no grip.

When to ask for help

If you are not sure whether the person can bear their weight, ask the physiotherapist or therapist what their transfer level is and how much help they need. If they weigh more than you can move safely, do it with two people or a hoist.

2The transfer belt

The problem

The reflex of grabbing the person by the arms, the armpits, or the clothing hurts you both. The transfer belt gives a firm point to hold them without pulling on their body.

What is happening underneath

The belt goes around the waist and gives you something to take with both hands, spreading the force, without hanging from their shoulder or their arm. It is not for lifting someone who bears no weight; it is for guiding and steadying someone who does cooperate.

Step by step

  1. Place it snugly around the waist, over the clothing, never against bare skin.
  2. It should be firm but not tight: your fingers should fit underneath. Tuck the excess in so it does not hang.
  3. Hold it with both hands from below, palms facing up, at the sides of the waist.
  4. Use it to guide the movement, not to pull straight up suddenly.

What you must never do

  • Never put it on bare skin or so loose that it rides up to the chest.
  • Never use it to lift someone who bears no weight.
  • Never use it if the person has an abdominal wound, recent surgery, or certain heart conditions: in those cases a different method must be used. Ask the professional.

When to ask for help

If you have doubts about whether the belt is safe for that person given their condition, consult the nurse, physiotherapist, or doctor before using it.

3Standing up, from the chair or the bed

The problem

Standing is the moment of greatest risk: the person lurches forward, gets dizzy, or hangs on the caregiver. Done well, they almost stand on their own and you only guide them.

What is happening underneath

To stand, the center of weight has to come over the feet. That is why first they move to the edge, lean forward (nose over toes), and push with their hands. The caregiver does not lift them: they accompany them.

Step by step

  1. Bring the person to the edge of the seat or the bed, with their feet flat and a little back, under the knees.
  2. Ask if they are dizzy. Wait a few seconds before continuing; their blood pressure may drop as they rise.
  3. Stand in front, with your feet outside theirs and one knee ready to block theirs so they do not slip.
  4. Take the transfer belt with both hands. Ask them to lean forward, nose over toes, and push with their hands from the seat or the armrests.
  5. On the count of three, you guide them up. Do not lift them: the push is theirs.
  6. Once standing, wait for them to find their balance before continuing.

What you must never do

  • Never let them hang from your neck or shoulders: direct their hands to the seat or the armrests.
  • Never stand them up suddenly or while they are dizzy.
  • Never lift them by force if they cannot push: that is a lift, and it needs a hoist.

When to ask for help

If they cannot push with their legs or fall backward, do not insist by force. Do it with two people or a hoist, and consult the physiotherapist about what help they need.

4From the bed to the chair

The problem

Moving from the bed to the chair combines two risks: standing and turning. Done in a rush or by twisting the body, it is where most falls happen.

What is happening underneath

You do not turn the person by twisting their back: you have them pivot by taking small steps on the stronger leg, until the back of their knees touches the seat. Only then do they sit.

Step by step

  1. Prepare everything (card C1): chair on the stronger side, locked, at 30 to 45 degrees; belt on; shoes with grip.
  2. Stand the person up following card C3.
  3. Standing and steady, ask them to take small steps turning toward the chair, or guide them to pivot by moving the heels little by little. Never twist their back: the whole body turns.
  4. When they feel the seat behind their knees, ask them to reach for the far armrest with their hand.
  5. Have them lean forward and lower slowly, using the armrests. You control the descent with the belt (card C6).

What you must never do

  • Never twist their back to turn them: let them turn with small steps or pivot as one.
  • Never let them drop suddenly into the chair.
  • Never do the turn with the chair unlocked.

When to ask for help

If they cannot take the steps or pivot safely, do not force it: do it with two people or a hoist.

5From the chair to the bed

The problem

Going back to bed seems easier, but the bed gives way and has no armrests, so it is easy for the person to fall backward or to one side.

What is happening underneath

It is the same standing turn, in reverse: stand up from the chair, pivot on the strong leg until the edge of the bed is felt behind the knees, and sit down slowly. Since the bed does not brake on its own, you have to secure it and control the descent.

Step by step

  1. Prepare: if the bed has wheels, lock them. Bring the chair on the stronger side, snug against the bed.
  2. Stand the person up from the chair (card C3).
  3. Guide them to pivot with small steps until the back of their knees touches the edge of the bed.
  4. Ask them to place their hands on the bed at the sides and lean forward a little as they lower.
  5. Control the descent with the belt until they are seated, and only then help them lift their legs and lie down (see the Bed chapter).

What you must never do

  • Never let them sit down suddenly or fall backward without control.
  • Never do it with a wheeled bed that is not locked.
  • Never let go the moment they touch the bed: they may fall to one side.

When to ask for help

If the bed is very high, very soft, or very low and you cannot achieve a safe transfer, consult the therapist; the height may need adjusting or a different method may be needed.

6Sitting down slowly and with control

The problem

Sitting badly, dropping down, jars the spine, can tip the chair backward, and hurts whoever tries to stop the fall.

What is happening underneath

Sitting is the opposite of standing: the weight comes back slowly, down and back, controlled by the person's arms and by your legs, not by your back. Dropping down is what causes injury.

Step by step

  1. Make sure the back of the knees touches the seat before starting to lower.
  2. Ask them to reach for both armrests (or the bed at the sides) with their hands.
  3. Have them lean forward a little and lower slowly, braking with their arms.
  4. You accompany the descent with the belt, knees bent and back straight, without bearing their weight with your waist.
  5. Once seated, check that they are well back and comfortable (in the chair, see the posture in card A2).

What you must never do

  • Never let them drop down suddenly.
  • Never try to stop their whole weight alone with your back: if they go, accompany the descent, do not resist it.
  • Never remove the belt until they are well seated and stable.

When to ask for help

If you feel you would have to bear their weight to keep them from falling, that is a sign you need a second person or a hoist. And if the person starts going to the floor, do not hold them by force: accompany them slowly to the floor, protecting their head, and call for help (see the After a Fall chapter).

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

Walking and gait

Content under professional review before publication.

1Before walking: standing and steady

The problem

Many falls happen in the first seconds of standing, before the first step: the person rises, gets dizzy, and starts walking before being steady.

What is happening underneath

On standing, the blood pressure may drop and bring a few seconds of dizziness. Walking requires the body to be balanced and the gaze forward. If the person is dizzy, unsteady, or very weak that day, it is not the time to walk.

Step by step

  1. Have them stand up well first (see the Transfers chapter): at the edge, nose over toes, pushing with the hands from the seat, not from the cane or walker.
  2. Once standing, have them wait a few seconds to find their balance before moving.
  3. Have them look forward, not at their feet, with a straight back.
  4. Closed shoes with a non-slip sole, never barefoot or in loose slippers.
  5. A clear path: no loose rugs, cords, or wet floors.

What you must never do

  • Never rush them to walk the moment they stand, without waiting for balance.
  • Never let them walk dizzy, very weak, or on a wet floor.
  • Never use the cane or walker to pull them up when standing.

When to ask for help

If they often get dizzy on standing, or walk less steadily each day, consult the doctor or physiotherapist. Before walking someone who has been in bed or after surgery, ask how much weight they can bear and how much help they need.

2The cane

The problem

The cane helps only if it is at the right height and in the right hand. Used wrongly, it unbalances instead of supporting.

What is happening underneath

The cane gives an extra point of support and widens the base, but it bears little weight: it is for mild unsteadiness, when one hand is enough. It goes in the hand on the side opposite the weak leg, to share the weight as in a natural step.

Step by step

  1. Height: standing straight, the top of the cane should reach the crease of the wrist, with the elbow slightly bent.
  2. Hold it in the hand on the side opposite the weak or injured leg (if the weak leg is the right one, the cane goes in the left hand).
  3. Carry it at the side, not in front of the body, a few centimeters out from the foot.
  4. To walk: advance the cane and the weak leg together, then the strong leg.
  5. To stand up or sit down, do not lean on the cane: use the chair's armrest with the other hand.

What you must never do

  • Never hold it in the hand on the same side as the weak leg.
  • Never use it to push yourself up to stand or down to sit: balance is not reliable that way.
  • Never use it if the rubber tip at the bottom is worn or loose.

When to ask for help

If the person is still unsteady with the cane, or develops pain in the back, shoulder, or wrist, consult the physiotherapist: they may need a different height, a four-point cane, or a walker.

3The walker

The problem

The walker gives more stability than the cane, but also more ways to use it wrong: stepping too far in, pulling on it to stand, advancing it too far ahead.

What is happening underneath

The walker is used when both hands are needed to walk safely. It gives a wide base, but it only supports if the four legs or wheels are on the ground when stepping and the person stays inside the walker, not hanging forward.

Step by step

  1. Height: same as the cane, the handles at the crease of the wrist, the elbow slightly bent.
  2. To stand: the walker in front, with the open side toward the person and the four legs on the floor. Have them lean forward and push up with their arms from the seat, without pulling on the walker.
  3. The four legs or wheels must touch the floor before taking a step (with a standard walker, set it down first, then walk).
  4. The person walks inside the walker, without stepping too far in or advancing it too far ahead.
  5. Look forward, not at the feet, and go slowly.

What you must never do

  • Never pull on the walker or lean on it to stand up: it can tip over.
  • Never advance it so far that the person hangs forward.
  • Never use it on stairs (see the Stairs chapter).

When to ask for help

To choose the walker (standard, with wheels, with a seat) and adjust the height, consult the physiotherapist or whoever supplied the equipment. If the person hangs from the walker or drags it, the technique should be reviewed with a professional.

4Walking with the walker, step by step

The problem

Walking with the walker has an order. Doing it backward, advancing the strong leg first or stepping outside the base, throws off balance.

What is happening underneath

The walker goes first, then the weak leg, then the strong one. That way the body always has the base of support ahead before bearing weight. The weak leg goes first because the walker protects it.

Step by step

  1. Advance the walker a short distance, with the four legs or wheels on the floor.
  2. Step first with the weak leg, toward the center of the walker, not past the front bar.
  3. Then step with the strong leg, bringing it to where the weak one is or a little ahead.
  4. Repeat: walker, weak leg, strong leg.
  5. To turn, take small steps around, without crossing the feet or twisting the body suddenly.

What you must never do

  • Never advance the strong leg first.
  • Never step past the front bar of the walker.
  • Never turn suddenly by pivoting on the feet: take small steps.

When to ask for help

If they tire quickly, run out of breath, or their legs buckle while walking, stop and consult. The physiotherapist can set safe distances and rests.

5Walking alongside someone

The problem

Accompanying badly, grabbing the arm or walking in front and pulling, takes away the person's stability instead of giving them security.

What is happening underneath

The person walks more safely if they set the pace and you accompany them from behind and on the weaker side, ready to steady them without pulling. The transfer belt gives a firm point if support is needed.

Step by step

  1. If the person is unsteady, put the transfer belt on them before starting.
  2. Walk half a step behind and on the weaker side, with one hand near the belt or the waist.
  3. Let them set the pace and the distance. Do not rush them.
  4. Keep the path clear and warn them of level changes, steps, and wet floors.
  5. If they tire, find a safe place for them to rest seated.

What you must never do

  • Never lead them by pulling on the arm or by walking in front of them.
  • Never let them walk alone on a wet floor or with obstacles.
  • Never let go of the belt on a difficult stretch, like a ramp or a step.

When to ask for help

If they need you to hold them with both hands to walk, accompanying is no longer enough: ask the physiotherapist whether a walker or more help is appropriate.

6If they lose balance or start to fall

The problem

The reflex of holding the person up by force so they do not fall is what injures you both the most. It is not about preventing the fall at any cost, but about making it controlled.

What is happening underneath

No one can suddenly stop the weight of a body that is going down. If you try to hold it up, you hurt your back and the person falls anyway, but worse. The safe thing is to accompany the descent slowly and protect the head.

Step by step

  1. If you have them with the belt and they start to go, do not lift them: bring them close to your body and let them lower slowly, sliding against your leg to the floor.
  2. Guide them toward clear floor, away from furniture, tables, or the edge of the chair.
  3. Protect their head: that is first. Keep them from hitting anything hard.
  4. Once on the floor, do not rush them to get up. Stay with them and check whether they are hurt.
  5. To get them up again, follow the After a Fall chapter: if they hit their head, cannot move, or have severe pain, do not move them and call emergency services.

What you must never do

  • Never try to stop their whole weight by force so they do not fall.
  • Never let them fall toward furniture or the edge of the chair.
  • Never lift them up suddenly from the floor without first checking whether they are hurt.

When to ask for help

If they hit their head, cannot move, have severe pain, or you cannot get them up safely, call emergency services or ask for help. Never lift them off the floor alone by force.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

Bathing and hygiene

Content under professional review before publication.

1The safe bathroom, before the water runs

The problem

The bathroom is the place with the most falls in the home: wet floor, hard surfaces, and little space. Most accidents are avoided before the water runs, by preparing the place.

What is happening underneath

Water on tile is almost like ice, and older skin senses temperature less, so very hot water burns without the person noticing in time. That is why you prepare the supports, the floor, and the temperature before starting.

Step by step

  1. Firm grab bars, screwed into the wall, beside the toilet and inside the shower. Never use the towel rack or suction-cup bars: they do not hold weight.
  2. Non-slip mats inside and outside the shower, and on the floor. Remove loose rugs.
  3. A shower chair or a bench to bathe seated (card E2). A handheld showerhead helps with rinsing without the person having to turn.
  4. Temperature: lower the water heater to a maximum of 49 °C (120 °F). Before starting, test the water on the inner side of your wrist: warm, never hot.
  5. Have everything within reach before the water runs: soap, two towels, clean clothes. Remove the door lock so you can get in if needed.

What you must never do

  • Never use the towel rack or a suction-cup bar as a support: they give way and the person falls.
  • Never let them bathe without testing the water temperature first.
  • Never leave loose rugs or objects on the bathroom floor.

When to ask for help

To place the grab bars at the right spot and height, an installer or an occupational therapist is best. If the bathroom is very small or has a high step to enter the shower, a home assessment helps find the best solution.

2The shower chair and the tub bench

The problem

Bathing while standing, on a wet floor and for several minutes, tires and unbalances. Sitting removes almost all the fall risk.

What is happening underneath

The shower chair lets the person bathe seated inside the shower. The tub bench straddles the edge of the tub: the person sits on the outside part and slides in, without having to lift a leg over the edge, which is where most falls happen.

Step by step

  1. Choose the seat to fit the bathroom: a chair with a backrest and non-slip legs for the shower; a bench that straddles the edge for the tub.
  2. If it has wheels or locks, make sure they are locked before sitting.
  3. For the tub: have the person sit on the part of the bench that is outside, then slide in little by little until inside, bringing one leg in at a time.
  4. Have them end up with their feet flat on the floor and well back on the seat.
  5. Use the handheld showerhead to wet and rinse without asking them to turn or stand.

What you must never do

  • Never use an ordinary or lightweight plastic chair inside the shower: it slips and tips over.
  • Never ask them to lift a leg over the edge of the tub while standing.
  • Never leave them alone and standing on the wet floor.

When to ask for help

To choose the right seat and height, consult the therapist or whoever supplied the equipment. If the person cannot stay seated without help, the bath is done with two people or, if they cannot leave the spot, in bed (card E6).

3Bathing with dignity, step by step

The problem

For an adult, being bathed by another can be the hardest thing to accept. Done in a rush or carelessly, it feels like a humiliation; done with respect, it remains a moment of dignity.

What is happening underneath

Older skin is thin and dries out, so warm water, mild soap, and drying well protect as much as the cleaning itself. And modesty matters as much as the body: covering what is not being washed completely changes how the person experiences that moment.

Step by step

  1. Warm the bathroom beforehand and close the door. Explain what you are going to do, step by step.
  2. Cover with a towel what you are not washing at that moment, and let them wash on their own whatever they can.
  3. Wash from cleanest to dirtiest: first the face, then the body, and last the private areas. For a woman, always front to back.
  4. Use a mild, fragrance-free soap. Rinse well so no soap is left on the skin.
  5. Dry with gentle pats, especially in the folds (under the breasts, the groin, between the toes). If the skin is dry, a moisturizing cream helps.

What you must never do

  • Never leave them naked and exposed more than necessary: cover what you are not washing.
  • Never use hot water or harsh soaps that dry out the skin.
  • Never leave the folds damp: moisture there harms the skin.

When to ask for help

If red, injured, or foul-smelling skin appears in the folds, or if the person always refuses to bathe, consult the professional. Refusing to bathe sometimes has a health or mood cause behind it.

4Going to the toilet

The problem

Sitting down and standing up from the toilet is another transfer, with the added pressure of haste, clothing, and modesty. It is one of the moments where falls happen most.

What is happening underneath

A low toilet forces a lot of lowering and rising, which is hard for older knees and hips. A raised toilet seat and grab bars at the side shorten that distance and give something to hold onto.

Step by step

  1. If the toilet is low, fit a raised seat. Put firm grab bars at the side, screwed in, never the towel rack.
  2. To sit, have the person come close until the backs of their legs touch the toilet.
  3. Have them hold the grab bar (not you, not the towel rack) and lower slowly, as in any transfer (see the Transfers chapter).
  4. Seated, their feet must touch the floor. If they dangle, the seat is too high and unstable.
  5. Give them privacy if they can stay alone safely, and leave the grab bar and, if there is one, the call button within reach.

What you must never do

  • Never let them hold the towel rack or the paper holder to sit or stand.
  • Never rush them or leave them with nothing to hold onto.
  • Never use a seat so high that their feet hang in the air.

When to ask for help

To fit the raised seat and the grab bars, consult the therapist. If they begin to lose bladder control or feel ashamed to ask for help in time, see the chapter on incontinence, which treats the subject with respect.

5Changing and intimate hygiene

The problem

Intimate hygiene and changing a brief are what create the most embarrassment, for both. The key is speed, respect, and protecting the skin, which is easily injured there.

What is happening underneath

The skin of the intimate area, in contact with moisture, gets irritated and breaks down quickly. Cleaning well, drying, and changing in time prevent painful wounds. And respect (warning, covering, not exposing more than needed) keeps the person from experiencing it as a humiliation.

Step by step

  1. Have everything ready beforehand: cloths or wipes, warm water, barrier cream, the clean change. Put on gloves.
  2. Say what you are going to do and cover with a towel what you are not cleaning.
  3. Always clean front to back, especially in a woman, so as not to carry germs.
  4. Dry well with gentle pats and apply a barrier cream if the skin is irritated.
  5. Change the brief or the clothing as soon as they are damp, without waiting. Check the skin at each change.

What you must never do

  • Never clean from back to front.
  • Never leave the person in a wet brief for a long time: the skin gets injured.
  • Never expose them or make comments that embarrass them.

When to ask for help

If red skin, blisters, wounds, or a bad smell appear, consult the professional. If the person has a tube or a catheter, that care is directed and supervised by nursing.

6The bed bath

The problem

When the person cannot get to the bathroom, the skin still has to be kept clean. The bed bath makes this possible, without them getting cold or hurt.

What is happening underneath

Spending a long time in bed and with moisture dries out and injures the skin. A bed bath, done in sections and keeping the warmth, cleans without chilling the person or tiring them too much.

Step by step

  1. Warm the room. Have two basins (or use no-rinse wipes), mild soap, towels, and the clean change.
  2. Cover the person with a towel or a thin sheet and uncover only the part you are washing at each moment.
  3. Wash from cleanest to dirtiest: face, neck, arms, chest, abdomen, legs, back, and last the private areas (in a woman, front to back).
  4. Dry each area well before moving to the next, especially the folds. Check the skin while you wash.
  5. Change the sheet if needed (see the Bed chapter) and leave the person comfortable and warm.

What you must never do

  • Never uncover the whole body at once: the person gets cold and feels exposed.
  • Never leave the folds or the back damp.
  • Never use the same water or the same cloth for the face and for the private areas.

When to ask for help

If the person cannot turn on their own to wash their back, do it with two people (see the Bed chapter). For injured skin or pressure sores, stop and consult.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

Dressing and feeding

Content under professional review before publication.

1Eating in the right position

The problem

Eating lying down or leaning back makes the food go down the airway instead of to the stomach. This is called aspiration, and it is a frequent cause of pneumonia in older people.

What is happening underneath

When swallowing, a small flap closes the airway so food goes to the stomach. If the person is leaning back or with their head hanging, that flap does not protect well and some of the food or liquid enters the lungs. Sitting upright lets gravity help.

Step by step

  1. Sit the person well upright, as close to 90 degrees as possible. If they are in bed, raise the head of the bed until they are sitting.
  2. The chin goes slightly forward, toward the chest, not back. Tilting the head back makes swallowing harder and is dangerous.
  3. If one side of the face is weaker, sit on that side and place the food on the strong side of the mouth.
  4. Turn off the television and the radio. A calm environment helps them focus on eating.
  5. After eating, have them stay seated for at least 30 minutes before lying down.

What you must never do

  • Never feed them lying down or with the head tilted back.
  • Never lay them down right after they finish eating.
  • Never rush them or talk to them so they answer with their mouth full.

When to ask for help

If they cough, get a wet voice, or choke while eating or drinking, stop and consult. The one who evaluates and gives safe swallowing guidance is the speech-language pathologist (speech and swallowing therapist) together with the doctor.

2Helping someone eat, step by step

The problem

Feeding in a rush, with big bites, or without waiting for them to swallow, is what leads to choking. The key is patience.

What is happening underneath

Swallowing is a coordinated job that goes more slowly in an older person. Small bites, one thing at a time, and time between bites give the body the chance to swallow well before the next.

Step by step

  1. Let the person eat on their own whatever they can: they control the size and pace of the bite better.
  2. Give small bites and alternate food with sips of liquid. Use a small spoon.
  3. Wait until they have fully swallowed before the next bite. Check that no food is left stored in the cheek.
  4. Offer the food at the level of their eyes or a little below, without their having to raise their head.
  5. Care for the mouth: teeth and dentures clean and well-fitted. A dirty mouth is an important cause of lung infection.

What you must never do

  • Never put in a bite before they have swallowed the previous one.
  • Never use a straw if the professional has not indicated it: it can make them swallow too fast.
  • Never feed them if they are drowsy or not fully awake.

When to ask for help

If they eat less and less, lose weight, or have more trouble swallowing, consult. There are special utensils and cups (thick handle, cup with a lid) that help them eat on their own; the occupational therapist can recommend them.

3When swallowing is hard

The problem

Sometimes difficulty swallowing (called dysphagia) advances slowly and the family notices it late. Recognizing the signs in time prevents choking and pneumonia.

What is happening underneath

When the muscles of the mouth and throat do not coordinate well, food or liquid can go to the lungs without the person feeling it. Thin liquids, like water, are among the hardest to control.

Step by step

  1. Watch the signs: coughing while eating or drinking, a wet voice after swallowing, food that stays in the mouth, drooling, or fear of eating.
  2. If they appear, do not insist by force or change the food on your own: tell the doctor or the speech-language pathologist.
  3. The professional decides whether to thicken liquids or change the texture of the food. Do not decide it on your own.
  4. Always keep the upright position and the chin forward (card F1).
  5. Take great care with mouth hygiene, which reduces the risk of infection if something goes to the lungs.

What you must never do

  • Never give thin liquids to someone who chokes on them without consulting first.
  • Never thicken liquids on your own without instruction: the exact texture is set by the professional.
  • Never force someone to eat who refuses out of fear or a real difficulty.

When to ask for help

At any of these signs, consult the doctor or the speech-language pathologist. If the person stops eating or drinking, gets dehydrated, or loses weight quickly, seek help soon.

4If they choke

The problem

Choking can block the airway in seconds. Knowing what to do, and what not to do, in that moment can save a life.

What is happening underneath

If the person coughs hard, air is still passing and the cough is the best way to bring up what is stuck. The serious problem is when they cannot cough, speak, or breathe: then the airway is blocked and you must act fast and call emergency services.

Step by step

  1. If they cough hard, encourage them to keep coughing. Do not hit them or put your fingers in their mouth.
  2. If they cannot cough, speak, or breathe, or they turn blue, have someone call emergency services now.
  3. Lean them slightly forward and give up to five firm blows with the heel of your hand, between the shoulder blades.
  4. If it does not come out, do abdominal thrusts (Heimlich maneuver): hug them from behind, a fist just above the navel, and push inward and upward, up to five times.
  5. Alternate five back blows and five thrusts until it comes out or help arrives. If they lose consciousness, follow the instructions of emergency services.

What you must never do

  • Never put your fingers blindly in their mouth: you may push what is stuck deeper.
  • Never give them a drink to push down what is choking them.
  • Never leave them alone while they are choking.

When to ask for help

Call emergency services as soon as the person cannot cough, speak, or breathe. And even if it resolves, a doctor should check them. Ideally, the caregiver should take a hands-on first-aid course: reading about it does not replace having practiced it.

5Dressing and undressing with a weak side

The problem

Dressing someone with a weak arm or leg, or with pain, becomes a struggle if it is done in the wrong order. There is a simple rule that changes everything.

What is happening underneath

The rule is: the weak side goes in first and comes out last. When dressing, the clothing goes first onto the weak arm or leg, which has less movement; when undressing, it comes off the strong side first, which cooperates.

Step by step

  1. Have the person seated and steady, ideally with armrests.
  2. To dress: put the arm or leg of the weak side into the sleeve or trouser leg first, then the strong side.
  3. To undress: take the clothing off the strong side first, and the weak side last.
  4. Choose easy clothing: loose, front-opening, with velcro or elastic instead of small buttons and difficult zippers.
  5. For the feet, closed shoes with a non-slip sole; a long-handled shoehorn keeps the person from bending over too much.

What you must never do

  • Never start dressing on the strong side: the weak one then does not go in well and it hurts.
  • Never force an arm or leg that is in pain or stiff: go slowly.
  • Never let them stand on one foot to get dressed: have them do it seated.

When to ask for help

If dressing causes a lot of pain, or a shoulder or hip will not move, consult the doctor or physiotherapist. The occupational therapist can show techniques and adaptive clothing for each case.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

The hoist

Content under professional review before publication.

1When the hoist is used

The problem

When a person cannot bear any of their weight, lifting them by sheer force hurts both the caregiver and them. The hoist does that job without anyone hurting their back, and with more dignity.

What is happening underneath

The hoist lifts the person with a sling (a strong fabric that holds them) hanging from a mechanical arm. It is for when the person cannot stand or help in a transfer. If they still bear some of their weight, an ordinary transfer is often enough (see the Transfers chapter).

Step by step

  1. Use the hoist when the person cannot bear their weight or help to move from the bed to the chair.
  2. Whenever possible, do it with two people: one operates the hoist and the other accompanies and looks after the person.
  3. Before using it for the first time, ask someone experienced (therapist, nurse, or whoever supplied the equipment) to teach you in person.
  4. Tell the person what you are going to do at each step, even if they seem not to understand. Being handled without warning is frightening.

What you must never do

  • Never lift by force someone who cannot bear their weight: that is what the hoist is for.
  • Never use the hoist for the first time without someone having taught you.
  • Never use it alone if the person is heavy or does not cooperate: do it with two people.

When to ask for help

To know whether a hoist is appropriate, which model, and which sling, consult the therapist or nurse. They also tell you how many people are needed for that particular person.

2Before using it: choose and inspect

The problem

Most hoist accidents come from the wrong, worn, or badly attached sling, or from exceeding the maximum weight. Inspecting beforehand prevents almost all of them.

What is happening underneath

The sling must be the right size and type for that person and for what you are going to do (there are different slings for bathing, for the toilet, for the bed). And both the sling and the hoist have a maximum weight that must never be exceeded.

Step by step

  1. Use the sling of the size and type indicated for that person. The wrong sling can cause injury.
  2. Check the maximum weight of the sling and of the hoist. Never exceed it.
  3. Inspect the sling before each use: if the fabric is frayed, torn, has holes, or has loose stitching, do not use it and replace it.
  4. If the hoist is electric, make sure the battery is charged and that the emergency stop button works.
  5. Clear the path between the starting point and the destination before you begin.

What you must never do

  • Never use a worn, torn, or loose-stitched sling.
  • Never exceed the maximum weight of the sling or the hoist.
  • Never use a sling of a different type than the one indicated just because it is the one at hand.

When to ask for help

To choose the right sling and learn to inspect it, consult whoever supplied the equipment or the therapist. Hoists need periodic servicing (generally every six months); ask who does it.

3Positioning the sling and lifting

The problem

A badly placed sling or a badly made attachment can leave the person poorly supported or sliding. Positioning is what requires the most care.

What is happening underneath

The sling spreads the person's weight. If it is well centered and the straps lie flat and are well attached, it supports evenly. Many slings come with a label showing how to position them relative to the spine.

Step by step

  1. Center the sling with the person: the center is aligned with their spine, according to the sling's label.
  2. Pass the leg straps so they lie flat, without the fabric being folded or wrinkled.
  3. Attach each strap to the hoist's bar exactly as that equipment's manual indicates.
  4. Lift slowly and evenly, keeping the person as low as possible while you move them. The bar must never hit their face.
  5. On wheeled floor hoists, during the move the casters are left free (not braked) so the hoist adjusts to the weight, unless your equipment's manual indicates otherwise. Always follow the manual.

What you must never do

  • Never attach the straps unevenly or differently from what the manual says.
  • Never leave the leg fabric folded or wrinkled under the person.
  • Never raise the person higher than necessary or move them with jerks.

When to ask for help

If you are not sure how to center the sling or attach the straps on your model, do not improvise: ask to be shown. Each hoist and each sling has its exact method.

4Comfort, skin, and watchfulness

The problem

The sling holds the person by pressing the fabric against the body. If a strap is badly placed, it can compress and injure, and the person will not always say so.

What is happening underneath

Some people, especially with cognitive changes or with reduced sensation, do not complain even if something bothers or pinches them. That is why the caregiver does not wait to be told: they actively check that the sling is comfortable and that no strap is compressing.

Step by step

  1. Before lifting, check that the straps lie flat and that the fabric does not pinch or roll anywhere.
  2. Watch their face as you lift: a look of pain or discomfort is a signal, even if they say nothing.
  3. Do not leave them hanging in the sling longer than necessary: only as long as the transfer lasts.
  4. Never leave them alone while in the hoist.
  5. When lowering them, do it slowly and check the skin where the straps were, especially if you use it often.

What you must never do

  • Never assume they are comfortable just because they do not complain: check.
  • Never leave them alone or suspended in the air longer than necessary.
  • Never ignore a look of pain on their face.

When to ask for help

If you see red, marked, or injured skin where the straps rest, or if the person complains when the sling is used, stop and consult the therapist or nurse. Another sling may be needed, or an adjustment to how it is placed.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

Stairs

Content under professional review before publication.

1Before the stairs: the rule and safety

The problem

The staircase combines every risk: a drop, balance, and, going down, the chance of falling forward several steps. That is why it helps to prepare the staircase and know the rule before taking someone up or down.

What is happening underneath

There is a simple rule that orders the movement: going up, the strong leg first; going down, the cane and the weak leg first. That way the strong leg always bears the weight on the firm step and the weak one stays protected.

Step by step

  1. A firm handrail, ideally on both sides. If there is only one, make sure it is solid and well fixed.
  2. Good light, with switches at the top and bottom of the stairs. Mark the edge of the steps if they are hard to see.
  3. Non-slip strips or treads on each step. Remove rugs or runners that slide.
  4. A clear staircase: no objects, no plant pots, no cords.
  5. One step at a time, without rushing. The person holds the handrail with one hand and, if they use a cane, carries it in the other.

What you must never do

  • Never go up or down with things in your hands: both hands are for the handrail and the cane.
  • Never do it in poor light or with the staircase full of objects.
  • Never go fast or skip steps.

When to ask for help

If the person tires, gets dizzy, or feels unsafe on the stairs, do not insist: stop and find another way (card H4). To fit a second handrail or the treads, any installer can help.

2Going up the stairs

The problem

Going up is tiring and, if done in the wrong order, the weak leg has to push all the weight and gives way. The rule of the strong leg first solves it.

What is happening underneath

To go up, the strong leg steps up first and pulls the body upward; the weak one follows after, without having to push alone. The cane goes up last. The caregiver stays behind to support if the person goes backward.

Step by step

  1. The person holds the handrail with one hand and carries the cane in the other (or the second handrail).
  2. Stand behind them and a little toward the weak side, with one hand on the transfer belt.
  3. Have them step up first with the strong leg onto the step.
  4. Then have the weak leg come up to the same step, and last the cane.
  5. Both legs and the cane end up on the same step before going on to the next. One step at a time.

What you must never do

  • Never have them step up first with the weak leg.
  • Never stand in front when going up: if they fall, they fall toward you and backward.
  • Never go up two steps at once.

When to ask for help

If the person cannot push with the strong leg to go up, or runs out of breath, stop. Another solution may be needed (card H4) or going up with two people.

3Going down the stairs

The problem

Going down is the more dangerous direction: a forward fall on the stairs can be several steps. Here the order and the caregiver's position matter even more.

What is happening underneath

To go down, the cane goes down first to the lower step, then the weak leg, and last the strong one, which controls the descent from above. The caregiver goes in front and one step below, to stop the person if they go forward.

Step by step

  1. The person holds the handrail with one hand and carries the cane in the other.
  2. Stand in front of them, one step below and toward the weak side, with one hand on the transfer belt.
  3. Have the cane go down first to the lower step.
  4. Then have the weak leg come down to that step.
  5. Last, have the strong leg come down. One step at a time, without rushing.

What you must never do

  • Never have them step down first with the strong leg.
  • Never stand behind when going down: if they go forward, you cannot stop them.
  • Never let them look at the phone or carry things while going down.

When to ask for help

If a leg gives way as they go down, if they get dizzy, or if you both do not feel safe, do not go down. This is the situation where a stairlift or another solution is most worthwhile (card H4).

4When not to attempt it and what to do instead

The problem

Sometimes the staircase stops being safe, and forcing it is one of the biggest risks in a home. Knowing when to stop and what alternatives exist prevents a serious fall.

What is happening underneath

Carrying someone in your arms up the stairs, or bringing them down by force, is dangerous for both and is a frequent cause of serious falls. When the person can no longer use the stairs safely, the solution is not to insist but to change the approach.

Step by step

  1. Do not attempt the stairs if the person cannot bear their weight, is very unsteady, runs out of breath, or if you both do not feel safe.
  2. Never carry the person in your arms up the stairs to solve it quickly.
  3. Simple improvements first: a second handrail, non-slip treads, better light, half-steps.
  4. If the staircase is still a problem, consider a stairlift (the motorized chair on a rail) or a ramp where possible.
  5. The safest solution is sometimes to move what the person uses to a single floor: so the bedroom, the bathroom, and the kitchen are on the same level.

What you must never do

  • Never carry the person in your arms up the stairs.
  • Never take them up or down by force if either of you is afraid.
  • Never let them use the stairs alone if they have already had a near-fall there.

When to ask for help

To decide between a stairlift, a ramp, or reorganizing the home on one level, a home assessment helps see what is best and what is possible. The therapist and an installer can guide you according to the case.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

Caregiver wellbeing

Content under professional review before publication.

1You are not alone, and you are not a bad person

The problem

Caring for someone you love can leave you exhausted, irritable, and guilty for feeling that way. Many people believe they are the only one who feels overwhelmed. They are not: the burden is real and it has been studied.

What is happening underneath

Research on family caregivers is clear: about one in three develops depression, and more than half goes through burnout at some point. It is not because of being weak or loving the person too little: it is because caring, sustained over time and often in solitude, wears anyone down.

Step by step

  1. Recognize the signs in yourself: tiredness that sleep does not cure, sleeping badly, snapping at small things, getting sick often, losing interest in what you used to enjoy, feeling resentment, or the urge to cry for no clear reason.
  2. Realize that guilt, anger, and sadness are normal in a caregiver. Feeling them does not make you a bad person.
  3. Name those emotions instead of swallowing them. Talking about it with someone you trust already helps.
  4. Accept that you cannot do everything or do it perfectly. Caring well enough is caring well.
  5. Treat your exhaustion as a sign to ask for support, not as a failure.

What you must never do

  • Never demand of yourself that you never feel anger, guilt, or tiredness: they are part of caring.
  • Never isolate yourself with those feelings, thinking no one else has them.
  • Never speak harshly to yourself for needing help or rest.

When to ask for help

If you feel hopeless, if nothing brings you relief, or if thoughts of harming yourself appear, that is a sign to seek help now: a doctor, a mental health professional, or a support line in your country. You deserve care as much as the person you care for.

2Caring for yourself is not selfish

The problem

Many caregivers stop sleeping, eating well, and seeing people, convinced that resting is abandoning the person. It is the other way around: without you standing, the care collapses.

What is happening underneath

No one can pour from an empty cup. Rest, even short, lowers exhaustion and gives you back patience and clarity to care. It is not a luxury: it is what makes care sustainable.

Step by step

  1. Look for short breaks in the day: a few minutes to breathe, step outside, have something calmly.
  2. Care for the basics of your body: sleep what you can, eat on time, move a little.
  3. Keep, even reduced, one thing you enjoy: reading, walking, seeing a friend, your music.
  4. Consider respite care: a few hours from an in-home caregiver, an adult day center, or a relative covering for you so you can really rest.
  5. Treat those moments as part of the care, not as stolen time.

What you must never do

  • Never leave your own health for when there is time: that time does not come on its own.
  • Never use alcohol, cigarettes, or food as the only way to cope.
  • Never feel that resting is betraying the person you care for.

When to ask for help

If you cannot get any rest because there is no one to leave the person with, ask about respite services in your area (adult day centers, in-home caregivers, short stays). In many places they exist, and sometimes there are low-cost options.

3Asking for help and not staying alone

The problem

Loneliness is what hurts the caregiver most. Many carry everything in silence, asking for nothing, until the body or the spirit breaks.

What is happening underneath

Sharing the load and talking with others going through the same thing lowers the feeling of loneliness and, according to studies, improves the caregiver's mood. Asking for help is not weakness: it is what sustains over time.

Step by step

  1. Make a list of concrete tasks others can do (shopping, cooking, sitting with the person for a while, taking them to an appointment) and spread specific requests among family and friends.
  2. Accept the help offered, even if they do not do it exactly like you. Done is better than perfect.
  3. Look for a caregiver support group, in person or online. Talking with someone who understands helps a lot.
  4. Talk to the doctor or a mental health professional if your mood does not lift. Asking for that help is caring for yourself.
  5. If there are several relatives, share shifts and decisions, so it does not all fall on one person.

What you must never do

  • Never carry everything alone thinking it is your duty to do it without help.
  • Never refuse all help so as not to be a bother: most people want to help and do not know how.
  • Never shut yourself in silence with what you feel.

When to ask for help

If you feel you cannot go on, that you are alone in this, or that your mood is very low, talk to your doctor and find a support group. There are caregiver networks and guidance services in almost every country; asking about them is a good first step.

4Caring for your body: the back

The problem

Moving, turning, and lifting another person is the most common cause of back injuries in caregivers. An injured back leaves two people without care.

What is happening underneath

The back gets injured when it bears weight bent or twisted. Safe strength comes from the legs, not the waist. The techniques from earlier chapters (transfers, bed, hoist) are not only for the person: they protect your body.

Step by step

  1. Get close to the person before moving them: the farther away, the more your back suffers.
  2. Bend your knees and keep your back straight. The strength comes from the legs.
  3. Use the transfer belt and the equipment (slide sheet, hoist) instead of pure strength.
  4. Do not twist your waist with weight: move your feet to turn your whole body.
  5. If something weighs more than you can move safely, do it with two people or a hoist. It is not weakness: it is not injuring yourself.

What you must never do

  • Never lift with your back bent or twisted.
  • Never lift by force what should go with a hoist or two people.
  • Never ignore back pain that appears or grows: it is an alarm.

When to ask for help

If you get back pain, tingling, or weakness in the legs, consult the doctor. A physiotherapist can teach you to move the person while protecting your body, adapted to your case.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

Getting in and out of the car

Content under professional review before publication.

1Before getting in or out: prepare the car

The problem

Getting in and out of a car is another transfer, with the added difficulty that the seat is low, the space is tight, and you have to turn. Rushing or holding the door is where most falls happen.

What is happening underneath

The car forces you to lower, turn, and bring the legs in almost at once. If the place is prepared and the person has something firm to hold, the movement becomes safe. The door is no support: it swings on its own.

Step by step

  1. Park on flat, even ground, away from traffic, and open the door as wide as possible.
  2. Slide the seat back to make room for the legs, and recline it a little if it helps to get in.
  3. Prepare a firm handhold: a car assist handle (the kind that fits into the door latch) or the seat back. Never the door.
  4. Have the transfer belt within reach and, if they use a cane or walker, leave them close, not in the trunk.
  5. If the person is heavy or does not bear their weight, do it with two people or with a swivel seat or transfer board. Do not force it alone.

What you must never do

  • Never let them lean on the door to get in or out: it moves and the person falls.
  • Never lift them by the arms or armpits: use the transfer belt, with your other hand on their back.
  • Never do it with the car on a slope or on uneven ground.

When to ask for help

If it gets harder and harder or the person barely bears their weight, consult the therapist about aids: a swivel cushion, a transfer board, or a higher or adapted car. For cases without weight-bearing, car hoists exist.

2Getting into the car without twisting

The problem

The most common mistake is going in facing forward, bending down and twisting the waist. That way balance is lost and both backs are strained.

What is happening underneath

The safe way is bottom first, then the legs: the person sits down first, with their back to the seat, and only then brings the legs in. That way they do not have to turn while standing or get in bent over.

Step by step

  1. Have the person stand with their back to the seat and step back until they feel the edge of the seat behind their legs.
  2. Have them hold with the strong hand onto the assist handle or the seat back (not the door) and lower slowly to sit, ducking the head so as not to hit it on the frame.
  3. Once seated and well back in the seat, have them bring one leg at a time into the car, turning the body little by little toward the front.
  4. A swivel cushion on the seat makes that turn easier without twisting the hip.
  5. Settle them upright and fasten their seatbelt.

What you must never do

  • Never have them get in facing forward, legs first: they twist and fall.
  • Never let them hold the door to lower onto the seat.
  • Never forget to protect their head as they sit, so they do not hit the frame.

When to ask for help

If they cannot sit and turn their legs without you bearing their weight, do it with two people or with a swivel cushion or transfer board. The therapist can show the technique for your car.

3Getting out of the car safely

The problem

Getting out, the person tends to come out facing forward, stand up suddenly, and grab the door. It is the part where most falls happen.

What is happening underneath

Getting out is getting in reversed: first the legs come out to the ground, then they hold a firm point, and only then do they stand. Coming out with the legs outside and the feet well planted avoids the forced turn.

Step by step

  1. Remove their seatbelt and open the door wide.
  2. Have them turn the body little by little and bring the legs out of the car until both feet are planted on the ground, facing outward.
  3. Have them hold with the strong hand onto the assist handle or the frame (not the door) and, with the feet well planted, stand up pushing with the legs.
  4. You accompany them with one hand on the transfer belt and the other ready near their back. Bend your knees, not your waist.
  5. Once standing, wait for them to find their balance before handing them the cane or starting to walk.

What you must never do

  • Never let them stand before having both feet well planted on the ground.
  • Never pull them up by force: the strength is theirs, from the legs.
  • Never let them come out holding the door.

When to ask for help

If they cannot push with the legs to stand, do not lift them by force: do it with two people, with a car hoist, or with a swivel seat. At pain or dizziness on getting out, wait seated and consult.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 1 · Moving and caring for the body

After a fall

Content under professional review before publication.

1First: do not lift them suddenly

The problem

The reflex to lift someone right after they fall can worsen an injury you cannot yet see, like a hip fracture or a head injury. The first thing is not to lift: it is to look.

What is happening underneath

A fall can leave an injury that is not noticeable at once. Moving the person before checking can worsen a fracture or a spinal injury. That is why you breathe, stay calm, and check before doing anything.

Step by step

  1. Stay calm and stay with the person. Do not lift them right away.
  2. Ask if anything hurts, if they can move their arms and legs, and if they hit their head.
  3. Check for blood, swelling, a limb in an odd position, or whether they are confused or very drowsy.
  4. If they hit their head, lost consciousness even for a moment, cannot move, have severe pain (especially in the hip or back), or are more confused than usual: do not move them and call emergency services. Cover them so they do not get cold and stay with them where they are.
  5. Special case: if they take blood thinners (anticoagulant medication) and hit their head, seek medical attention even if they feel fine. Bleeding inside the head can appear hours later.

What you must never do

  • Never lift them in a rush without first checking whether they are hurt.
  • Never move someone with severe pain, who cannot move a limb, or with a suspected fracture.
  • Never minimize a head hit, especially if they take blood thinners.

When to ask for help

At any doubt, call emergency services: it is better to wait for help on the floor than to move the person and worsen an injury. Stay with them, speak calmly, and keep them warm.

2If they are not hurt: helping them up in stages

The problem

Even when the person is fine, lifting them by force is what most injures the caregiver's back, and it can topple both. The safe way is in stages, with them doing almost all the work.

What is happening underneath

A person on the floor cannot be hauled up without risk. But they can get up step by step, leaning on a firm chair, while the caregiver guides and steadies them, without bearing their weight.

Step by step

  1. If you have checked and they are uninjured and feel fine, let a few minutes pass on the floor so any dizziness fades.
  2. Bring a firm chair (no wheels) and, if you have one, a cushion to pad the knees.
  3. Have the person roll onto their side and get onto all fours (hands and knees), and crawl to the chair.
  4. Have them place both hands on the seat and bring the strong leg up until the foot is flat on the floor (a half-kneel).
  5. Have them push up with the leg and arms, turn, and sit on the chair. You guide with one hand on the transfer belt or on the hip, standing close, without lifting them yourself.

What you must never do

  • Never haul them up off the floor: the strength is theirs, from the legs and arms.
  • Never use a chair with wheels or one that can tip over as a support.
  • Never rush them: each stage in its time.

When to ask for help

If they are very heavy, cannot get onto all fours, or are confused, do not insist: call a neighbor, a relative, or emergency services. For someone who falls often, an inflatable lift cushion that raises them off the floor without effort exists. And it helps to practice this chair method while everything is calm, especially if the person lives alone.

3Afterward: watch and prevent the next one

The problem

A fall does not end when the person gets up. Discomfort can appear hours later and, above all, you have to find out why they fell so it does not happen again.

What is happening underneath

Some injuries and symptoms (pain, dizziness, confusion) appear only later. And a fall almost always has a cause (low blood pressure, a medication, an infection, poor vision, imbalance) that, if not found, makes them fall again.

Step by step

  1. After helping them up, have them rest, and watch them over the following days: new pain, dizziness, more confusion, or avoiding putting weight on a leg are signs that something was missed.
  2. Tell the doctor, even if the fall seems minor. A visit to check why it happened is worthwhile.
  3. Check the home: remove loose rugs and cords, improve the lighting, put grab bars where needed (see the bathroom and stairs chapters).
  4. Leave a phone within reach from the floor, or better, an alert button the person can use if they fall and are alone (see the part on alert buttons).
  5. Staying a long time on the floor is dangerous in itself: that is why the alert button matters so much for someone who lives alone.

What you must never do

  • Never treat a fall as if nothing happened without telling the doctor.
  • Never leave the cause unresolved: the next fall may be worse.
  • Never leave a person who falls and lives alone without a way to call for help from the floor.

When to ask for help

If after the fall pain, dizziness, vomiting, confusion appear, or they avoid moving a part of the body, consult without delay. And to understand why they fall and how to prevent it, the doctor and the physiotherapist can assess gait, blood pressure, and medication.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 2 · Health and medication

Giving medication safely

Content under professional review before publication.

1The list and the order: the system that prevents errors

The problem

Many older adults take several medicines a day, at different times, some with food and some not. Without a system, it is easy to skip one dose, repeat another, or confuse pills that look alike.

What is happening underneath

Medication errors almost always come from disorder, not from bad intent. A simple system, an up-to-date list and an organizer, makes the correct dose the easy one, and keeps everything ready for an emergency.

Step by step

  1. Make an up-to-date list of everything they take: name, what it is for, who prescribed it, and also vitamins, herbs, and over-the-counter medicines. Note allergies. Keep it printed and on the phone.
  2. Bring that list (or the boxes) to every appointment and to any trip to the emergency room. Update it after every doctor's visit.
  3. Use a weekly pill organizer with compartments by day and by time (morning, noon, night). Fill it in a quiet, well-lit place, without rushing.
  4. What is not in the organizer, keep in its original box: the label has the name, the dose, and the expiry date.
  5. Always use the same pharmacy: that way they catch crossovers between medicines and refills are easier. Request the refill a week before it runs out.
  6. Store the medicines in a safe place, locked if needed, away from children, and check the expiry dates.

What you must never do

  • Never mix loose, unlabeled medicines: if you do not know which one it is, ask at the pharmacy.
  • Never fill the organizer in a rush or in front of the TV: that is where errors slip in.
  • Never store the medicines within reach of children or of a confused person.

When to ask for help

If the list is long or changes often, the pharmacist can help you organize it and see whether one medicine crosses with another. For someone who gets confused with doses, pill organizers with alarms that signal the time exist.

2Giving medication without errors

The problem

Giving a medicine seems simple, but giving it at the wrong time, split when it should not be, or changing the amount on your own, can do harm. The rule is to follow exactly what the doctor indicated.

What is happening underneath

Your role is to accompany the dose, not to decide about it. When you hand over the right medicine, to the right person, in the amount the doctor indicated, at the indicated time and in the indicated way, the medicine does what it is meant to do.

Step by step

  1. Before each dose, confirm five things: that it is the right person, the right medicine, the amount the doctor indicated, the indicated time, and the indicated way (by mouth, on the skin, etc.).
  2. Ask the pharmacist whether each medicine goes with food or without food, and at what time it is best.
  3. Hand over the medicine and accompany, but let the person take it themselves if they can. Stay close and watch that they swallow it well.
  4. Never split, crush, or open a pill without first asking the pharmacist: many have a special coating, and splitting them can be dangerous or leave them without effect.
  5. If swallowing is hard, do not improvise: ask the pharmacist whether that medicine comes as a liquid, a patch, or another form.

What you must never do

  • Never change the amount, skip a dose, or stop a medicine on your own: that is the doctor's decision.
  • Never crush a pill to make it go down better without consulting first.
  • Never give a new over-the-counter medicine without telling the doctor or pharmacist: it can cross with the ones they already take.

When to ask for help

At any doubt about how, when, or with what to give a medicine, ask the pharmacist: it is free and needs no appointment. If the person refuses the medication or cannot swallow it, tell the doctor instead of forcing it.

3Watching for effects and when to call

The problem

Even taken correctly, a medicine can cause unwanted effects or cross with another. The caregiver is usually the first to notice a change, and reporting it in time prevents serious problems.

What is happening underneath

In older adults, crossovers between medicines (or between medicine and alcohol) can cause drowsiness, dizziness, or a higher risk of falls. Noticing and reporting those changes is part of care.

Step by step

  1. Keep a simple notebook: write down any change after starting or changing a medicine (drowsiness, dizziness, nausea, rash, mood, confusion).
  2. If something odd appears, tell the doctor or the pharmacist who prescribed it. Do not wait for the next appointment if you are worried.
  3. Avoid alcohol with the medication, unless the doctor says it is fine.
  4. Keep the emergency and poison control numbers within reach. If you suspect they took too much, call before doing anything.
  5. Go to appointments with the person, with the list or the boxes, and ask: what each medicine is for, until when, what to do if a dose is skipped, and whether any is no longer needed.

What you must never do

  • Never ignore a new effect thinking it will pass on its own.
  • Never mix alcohol with the medication without consulting.
  • Never wait if you suspect they took too much: call the poison control center or emergency services.

When to ask for help

If a strong reaction appears (swelling in the face, difficulty breathing, a spreading rash), call emergency services. For doubts about effects or crossovers, the pharmacist and the doctor are your best support.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 2 · Health and medication

Warning signs: when to call emergency services

Content under professional review before publication.

1Recognizing a stroke: the quick test

The problem

In a stroke, every minute counts: the treatment that prevents permanent damage has a window of only a few hours. Recognizing it quickly and calling right away is what changes the outcome.

What is happening underneath

A stroke comes on suddenly. There is a quick, easy-to-remember test that checks five things. If any one fails, even just one, call emergency services immediately.

Step by step

  1. Balance: did they suddenly lose their balance or have trouble walking?
  2. Eyes: did their vision suddenly go or blur, in one or both eyes?
  3. Face: ask them to smile. Does one side of the face droop?
  4. Arms: ask them to raise both arms. Does one drift down or can they not lift it?
  5. Speech: ask them to repeat a simple sentence. Is speech slurred or unable to come out?

Time: if any of these signs appears, even if it then goes away, call emergency services now. Note the time the symptoms started: that detail helps the doctor choose the treatment.

What you must never do

  • Never wait to see if it passes: in a stroke, lost time is damage.
  • Never drive them to the hospital yourself: call the ambulance, which starts treating on the way.
  • Never give them food, drink, or medication while you wait.

When to ask for help

At any of these signs, call your country's emergency number immediately. Even if the symptoms last only briefly and disappear, you still have to get them checked: it may have been a warning of something more serious.

2Recognizing a heart attack and cardiac arrest

The problem

A heart attack is not always the chest-clutching of the movies. In older adults, in women, and in people with diabetes, the signs can be mild or unusual, and so they get ignored.

What is happening underneath

A heart attack is a lack of blood to the heart. The classic signs and the mild ones count the same: when in doubt, call. If the heart stops (cardiac arrest), the person collapses and stops responding: there, every second counts.

Step by step

  1. Heart attack signs: chest discomfort (pressure, tightness, heaviness, or pain) lasting more than a few minutes or coming and going; pain spreading to the arm, the back, the neck, the jaw, or the pit of the stomach; shortness of breath; cold sweat, nausea, or dizziness.
  2. In older adults, women, and people with diabetes, there may be only unusual fatigue, shortness of breath, or nausea, with no chest pain. Take it seriously all the same.
  3. At those signs, call emergency services immediately. Do not drive them yourself or wait to see if it improves.
  4. Do not give aspirin or any other medication on your own: only if emergency staff or the doctor tell you to.
  5. Cardiac arrest: if the person collapses, does not respond, and is not breathing normally, call emergency services right away. The person answering the phone can guide you step by step until the ambulance arrives.

What you must never do

  • Never minimize mild signs in an older adult: they may be a heart attack all the same.
  • Never drive them to the hospital yourself in a possible heart attack or cardiac arrest: call the ambulance.
  • Never give medication on your own while you wait.

When to ask for help

Call emergency services at any suspicion of a heart attack or cardiac arrest. And do yourself a favor: taking a first-aid and CPR course prepares you for those minutes when help is still on the way.

3Other emergencies and what to do while help arrives

The problem

There are other situations that also do not wait, and in all of them the first step is the same: call emergency services and stay with the person until help arrives.

What is happening underneath

In an emergency, what you do in the first minutes matters, but doing too much can harm. Almost always the best thing is to call, stay calm, and not move or give anything on your own.

Step by step

  1. Call emergency services immediately at: severe difficulty breathing, bleeding that will not stop, an allergic reaction with swelling of the face or throat, a person who does not respond, a seizure, or choking that does not resolve (see the feeding chapter).
  2. Also at a fall with a head hit or a suspected fracture (see the chapter "After a fall").
  3. While you wait: stay with the person, speak calmly, loosen tight clothing, and keep them warm and comfortable where they are.
  4. Do not give them food, drink, or medication, unless emergency services tell you to.
  5. Have the medication list and the health conditions within reach (the emergency folder from the medication chapter), and leave the door unlocked so the ambulance can get in quickly.

What you must never do

  • Never hesitate to call for fear of being a bother: it is better to be evaluated than to have help arrive too late.
  • Never move the person if you suspect a spinal injury or a fracture.
  • Never give food, drink, or medicines while you wait, unless instructed.

When to ask for help

The simple rule: when in doubt, call. Emergency staff would rather take a call that turns out to be nothing than have help arrive too late.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 2 · Health and medication

Hydration and daily health care

Content under professional review before publication.

1Hydration: why it is hard and how to help

The problem

Many older adults drink little water, not because they do not want to, but because with age thirst is felt less. They can be dehydrated without feeling thirsty, and dehydration brings dizziness, falls, confusion, and kidney problems.

What is happening underneath

With the years, the body holds less water and the thirst signal weakens. That is why you cannot rely only on "if they are thirsty, they drink." You have to offer fluids during the day, without waiting for them to ask.

Step by step

  1. Offer small amounts of fluid often throughout the day: with meals, with medication, and between activities.
  2. Always leave a glass or a bottle within reach, near the bed or the chair where they spend the day.
  3. Vary: water, mild infusions, broths, gelatins, and fruits with a lot of water (watermelon, melon, orange). Add fluid without it being only drinking water.
  4. On hot days, with fever, or if they are unwell, offer more.
  5. If they avoid drinking so as not to go to the bathroom so much, organize safe, scheduled bathroom trips instead of them drinking less.

What you must never do

  • Never rely on thirst as the only sign: at this age it may not appear.
  • Never force large amounts at once: better little and often.
  • Never change the amount of fluid on your own if the person has a delicate heart or kidneys: in those cases, the doctor sets how much.

When to ask for help

Signs of dehydration: dry mouth, dark or very scarce urine, fatigue, dizziness, or confusion. If confusion appears, they barely urinate, cannot keep fluids down, or faint, consult without delay: it may be an emergency.

2Caring for the skin: preventing pressure sores

The problem

Spending a long time in the same position, in bed or in a chair, can damage the skin where the bone presses against the surface. That is how pressure sores appear, which hurt, get infected, and are hard to heal.

What is happening underneath

The skin over the bony parts (the tailbone, the hips, the heels, the elbows, the shoulders, the back of the head) takes all the weight. If the pressure is not relieved now and then, the tissue is injured from inside. Changing position and checking the skin prevents it.

Step by step

  1. Change position often: in bed, roughly every two hours; in the chair, relieve the weight every hour (or have them shift themselves now and then if they can).
  2. Use pillows to separate the bony parts and so the heels do not rest against the mattress.
  3. Check the skin every day, especially on the bony parts. The early sign is redness that does not fade when you press it (on darker skin, an area that is darker, warmer, or firmer).
  4. Keep the skin clean and dry; pay special attention to moisture from incontinence (see the part on intimate dignity).
  5. If they spend a lot of time in bed or a chair, a special cushion or mattress that distributes the pressure helps a great deal.

What you must never do

  • Never leave the person for hours in the same position without relieving the weight.
  • Never massage a reddened area over a bone: it can worsen the damage.
  • Never treat an already open sore on your own: that is for a health professional.

When to ask for help

If redness that does not go away, a blister, or a wound appears over a bony part, tell the doctor or nurse. The sooner it is treated, the easier it is.

3Daily observation: fever, infection, and changes

The problem

Many health problems give warning through small changes before becoming serious. The caregiver, who sees the person every day, is the one who can best notice them in time.

What is happening underneath

In older adults, an infection does not always bring a high fever: sometimes the first sign is new confusion, more sleepiness, less appetite, or a fall. Noticing the change and reporting it is what gets care started sooner.

Step by step

  1. Observe the basics every day: how they eat and drink, the mood, the sleep, the urine and the stools, the breathing and the skin.
  2. Keep a simple notebook and write down the changes: it helps you and helps to show the doctor.
  3. Take seriously new confusion, more drowsiness, or a fall with no clear cause: they can be the first warning of an infection. Tell the doctor.
  4. At a fever, do not give medication on your own (see the medication chapter): ask what to do.
  5. Lack of fluid worsens constipation; if several days pass without a bowel movement, with pain or swelling, tell the doctor before giving anything.

What you must never do

  • Never ignore a sudden change in mood or alertness thinking it is just age.
  • Never give a fever medicine on your own without consulting.
  • Never treat constipation with laxatives or remedies on your own without asking.

When to ask for help

If fever with confusion, difficulty breathing, severe pain, or a sudden change you do not understand appears, consult without delay. At serious warning signs, call emergency services (see the warning signs chapter).

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 3 · Mind and communication

Dementia: how to talk and understand

Content under professional review before publication.

1Entering their world: the golden rule

The problem

When someone with dementia says something that is not real (that their long-deceased mother is waiting for them, that they have to go to work, that someone robbed them), the first impulse is to correct. And correcting almost always ends in distress, anger, or argument.

What is happening underneath

Dementia changes the brain: memory, orientation, and reasoning no longer work as before. The person is not doing it on purpose or to annoy you: their reality is real to them, and they cannot change it because you explain it to them. You never win an argument with the disease.

Step by step

  1. Do not argue, do not correct, and do not put them to the test. The golden rule is: validate what they feel and redirect gently.
  2. Respond to the emotion, not the fact. If they ask about someone who has died, do not give the news again: accompany the affection ("I can tell how much you love her") and steer the talk to a fond memory or another activity.
  3. If they insist "I have to go to work" or "I have to go home," do not contradict them: validate ("you worked so many years, you have earned the rest") and redirect to something comforting ("let's have a tea together").
  4. Accept the blame even if it is not yours: "sorry, I forgot to tell you" calms more than "I already told you a thousand times."
  5. Do not take it personally. If they accuse you of something or do not recognize you, it is the disease talking, not the person.

What you must never do

  • Never argue or try to convince them of the truth when that truth distresses them.
  • Never ask whether they remember: it puts them to the test and shames them.
  • Never remind them that they forget ("I already told you," "how can you not remember").

When to ask for help

If the difficult situations become frequent or overwhelm you, ask the doctor for guidance and, if you can, a support group for caregivers of people with dementia. Learning these ways with others helps a great deal.

2How to talk so it is easier

The problem

As dementia advances, words get harder: it is hard to find them, to follow a long sentence, or to process several things at once. Talking as before creates frustration in both.

What is happening underneath

The person understands the simple, the slow, and the warm better. And they read the tone and the face a lot: if you are calm, they calm down; if you tense up, they tense up.

Step by step

  1. Approach from the front and at their eye level, slowly, and tell them who you are ("hi, Mom, I'm Ana, your daughter"). Dementia reduces side vision, and appearing suddenly is frightening.
  2. Speak in short sentences, one idea at a time, and give plenty of time to respond. Then give even more time.
  3. Offer simple choices, yes or no, or between two: "would you like a tea?" instead of "what would you like to drink?".
  4. If they do not understand a word, say it another way or with a gesture. If they repeat the same question, repeat the same short answer, calmly, as if it were the first time.
  5. Instead of "do you remember when...?", use "I remember when...". And recalling things from long ago (their youth, their work, their children as little ones) usually gives them security and joy.

What you must never do

  • Never talk to them from far away, from behind, or with your face covered by your hand.
  • Never chain several questions or instructions together.
  • Never use a scolding tone or talk to them like a child.

When to ask for help

If you notice they do not hear or see well, checking hearing aids and glasses helps more than it seems: deafness and poor vision worsen confusion. Mention it to the doctor.

3When they get agitated: the behavior is a message

The problem

Sometimes the person gets restless, paces without stopping, repeats, gets angry, or shouts. They do not do it out of whim: when words no longer suffice, behavior is their way of saying something.

What is happening underneath

Behind agitation there is almost always a need: pain, hunger, thirst, needing the bathroom, tiredness, or too much noise and stimulation around. Pain, above all, gets overlooked. The caregiver becomes a bit of a detective.

Step by step

  1. At agitation, ask yourself what they may be needing: does something hurt? are they hungry or thirsty? do they need the bathroom? are they tired? is there too much noise?
  2. Lower the stimulation: turn off the TV, dim the bright lights, clear the clutter, leave one or two people instead of many.
  3. Speak softly, without arguing. If they are very upset or aggressive, take a step back, give them space, and approach again calmly in a moment.
  4. Redirect to something that calms them: music they like, a simple activity, a walk, something nice to drink.
  5. If they pace a lot, give them a safe place to do it, and make sure they drink fluids and eat something.

What you must never do

  • Never restrain them by force or raise your voice: it increases fear and agitation.
  • Never argue or demand that they calm down just because.
  • Never assume it is stubbornness: it is almost always a need or a discomfort they cannot name.

When to ask for help

A sudden change in behavior can be pain or an infection (see the daily care chapter): tell the doctor. And if the agitation is very strong, frequent, or dangerous, the doctor can help find the cause and the best management.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 3 · Mind and communication

When they see things, accuse, or get upset at dusk

Content under professional review before publication.

1When they see or hear things that are not there

The problem

The person may see, hear, or feel things that are not there: someone in the room, an animal on the wall, a voice calling them. To them they are completely real, and arguing about it only frightens them more.

What is happening underneath

Those visions come from the change in the brain, and they appear more as evening falls. Sometimes they are triggered by poor light, shadows, reflections in mirrors or windows, or by mistaking what happens on TV for reality.

Step by step

  1. Do not argue about whether what they see is real or not. To them, it is.
  2. Respond to the emotion: if they are afraid, give them calm and company ("I'm here with you, you are safe").
  3. If the vision does not frighten them and is not dangerous, sometimes it is enough to stay with them and change the subject or activity.
  4. Check the environment: turn on more light to erase shadows, cover reflections from mirrors or windows, and turn off the TV if it confuses them.
  5. Take care of glasses and hearing aids: seeing and hearing badly feeds the confusions.

What you must never do

  • Never argue or tell them there is nothing there: you leave them alone with their fear.
  • Never mock them or play along with things that increase their fear.
  • Never leave the room dark and full of shadows at dusk.

When to ask for help

If the visions appear suddenly, change a lot, or distress them, tell the doctor: they may come from an infection, a medication change, or another cause. Do not give or change medicines on your own.

2When they accuse or distrust

The problem

It is very common for the person to accuse you of stealing, of hiding things, or of wanting to harm them, often the very one who cares for them most. It hurts, but it is not against you: it is the disease.

What is happening underneath

The person puts things in safe places and then does not remember where. Since they cannot find the object, the explanation left to them is that someone took it. They are not lying: it is their memory that fails.

Step by step

  1. Do not take it personally and do not get defensive.
  2. Respond to the feeling: "how awful to feel that something disappeared, I'll help you look for it."
  3. Look for it with them, without fighting over who is right. Finding it together calms more than arguing.
  4. Learn their favorite hiding spots (drawers, handbags, under the mattress) to locate what disappears.
  5. Keep spares of what gets lost most (glasses, keys) to lower the distress.

What you must never do

  • Never argue to prove that you did not steal it: you cannot win, and it hurts them.
  • Never call them a liar or take offense: it is the memory, not the person.
  • Never leave them alone with the distress without helping them look.

When to ask for help

If the accusations are very frequent, very distressing, or come with intense fear, mention it to the doctor. And lean on a support group: hearing that the same happens to others brings relief.

3Sundowning and wandering

The problem

Many people with dementia become more confused, restless, or anxious as evening falls. It is so common that it has a name: sundowning. And that restlessness often leads to pacing without stopping or wanting to go out.

What is happening underneath

At the end of the day, fatigue, the off-kilter internal clock, and the shadows that grow with the low light all come together. All of that confuses a brain that is already working overtime even more.

Step by step

  1. Care for the routine: waking, meals, and sleep at steady times. Put the demanding activities (bathing, outings, doctor) in the morning.
  2. During the day, natural light and movement; avoid long, late naps and caffeine from mid-afternoon on.
  3. Before it gets dark, turn the lights on well to erase shadows and close the curtains. At night, lower the noise and the stimulation (loud TV, chores) and play soft, familiar music.
  4. In the middle of an episode, do not argue: give them calm, stay with them, and steer them to something quiet (looking at photos, music, something nice). If they want to walk, let them do it in a safe place.
  5. For wandering: make the exits safe (a high latch, a buzzer or small bell on the door), have them carry an ID with a phone number, and tell trusted neighbors. Attend to what they are looking for: bathroom, hunger, or "going home."

What you must never do

  • Never restrain them by force to make them stop walking: it increases fear and the risk of injury.
  • Never leave them at dusk in a room that is dark and full of shadows.
  • Never lock them in a way that would be dangerous in a fire: secure, but never trapped.

When to ask for help

If the sundowning is very intense, if they cannot sleep, or if the wandering becomes dangerous, tell the doctor to look for the cause and the best way to manage it. A sudden change can also be pain or an infection.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 3 · Mind and communication

Daily life with dementia: bathing, meals, and activity

Content under professional review before publication.

1Bathing without a fight

The problem

Bathing is the moment that creates the most conflict in dementia. The person resists, gets scared, or gets angry. It is almost never out of whim: the water, the cold, feeling naked and exposed, or not understanding what is happening, are frightening.

What is happening underneath

For someone who does not remember the purpose, being undressed and wet can feel like an invasion. If the bath is warm, familiar, unhurried, and dignified, the fear drops and the fight disappears.

Step by step

  1. Do not argue about whether they need a bath or not. Prepare everything in advance: towels, soap, shampoo, and clothes within reach, and the water ready at a pleasant warm temperature.
  2. Warm the bathroom a few minutes before. Cold is one of the most common causes of refusal.
  3. Speak calmly and say "let's wash up" instead of "you have to bathe": you accompany, you do not order. Tell each step before doing it.
  4. Protect their modesty: cover the parts you are not washing with a towel, and let them wash what they can.
  5. Be flexible: if today they do not want the shower, offer a wash by parts or try again later. A full bath does not have to be daily; between baths, washes are enough.

What you must never do

  • Never force or rush them: rushing and force trigger the fear.
  • Never leave them naked and cold, waiting.
  • Never argue to convince them with reasons: it does not work and it angers them.

When to ask for help

For the safety part (grab bars, shower chair, water that does not burn), see the bathing chapter. If the refusal is very strong or pain appears on moving, mention it to the doctor or therapist.

2Meals without a fight

The problem

With dementia, eating gets complicated: sometimes the person does not recognize the food, does not know how to use the utensils, gets distracted, or is not hungry. Forcing them ends in a fight and in less food.

What is happening underneath

The brain no longer organizes the meal scene as before. If the moment is calm, simple, and without pressure, the person eats better and with more pleasure.

Step by step

  1. Lower the noise and the distractions: turn off the TV, good light, a clear table. Serve one thing at a time on the plate.
  2. Use a plate of a color that contrasts with the food, so they see it well.
  3. Offer food that can be eaten by hand (sandwiches, pieces of chicken, soft fruit): it gives back independence and dignity when utensils confuse.
  4. Cut into small pieces, do not rush, and eat with them: company invites eating.
  5. If they eat little, offer small portions often, and their favorite foods. Any food is better than none: do not make the moment a battle.

What you must never do

  • Never force them to eat or rush them.
  • Never serve food very hot.
  • Never insist on the utensils if they confuse them: switch to finger food.

When to ask for help

If they have trouble swallowing, cough, or choke while eating, do not thicken liquids on your own: consult a speech therapist (see the dressing and feeding chapter). If they lose a lot of weight or barely eat, tell the doctor.

3Routine and meaningful activities

The problem

With nothing to do, the person with dementia gets bored, anxious, and agitated. And days without order confuse them more. A routine and simple activities give them calm and meaning.

What is happening underneath

The predictable is calming: knowing what comes next lowers anxiety. And an activity suited to them makes them feel useful and connected, even if they can no longer do complex things.

Step by step

  1. Keep a steady routine: bathing, dressing, and eating at roughly the same times every day.
  2. Offer simple activities that are meaningful to them: folding towels, looking at photos, listening to their music, watering plants, walking, tidying things.
  3. Aim for the pleasure of doing, not the result. It does not matter if they fold the towel crooked: what matters is that they feel good and accompanied.
  4. Break each task into one step at a time, and let them do on their own everything they can. Preserving what they can still do protects their dignity.
  5. Connect with what their life was: their old job, their tastes, their songs. That awakens good memories and calms them.

What you must never do

  • Never fill their day with demands or difficult tasks that frustrate them.
  • Never do everything for them to go faster: they lose what they can still do.
  • Never leave them the whole day with nothing to do: boredom feeds agitation.

When to ask for help

An occupational therapist can help you choose activities suited to the person and the stage. And if you notice they get bored or very agitated, rethinking the day with a professional helps.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 4 · Intimate dignity

Incontinence with dignity

Content under professional review before publication.

1Incontinence is no one's fault

The problem

Losing control of urine or stool is very embarrassing, and many families live it in silence, as if it were an inevitable "old-age thing." It is not: it is a health problem, common and often treatable.

What is happening underneath

Incontinence is a symptom, not a destiny. It can come from a urinary infection, constipation, the prostate, diabetes, a medication, weakened muscles, or from not reaching the bathroom in time because of mobility or memory. Many of those causes can be treated or even cured.

Step by step

  1. Do not take it as a normal part of age: however minor, it is worth having a doctor look for the cause.
  2. Keep a simple record: when it happens, how much they drink, what changed. That helps the doctor.
  3. Protect dignity: speak about it naturally, without scolding or a look of disgust. "Anyone can have an accident" calms; "you wet yourself" humiliates.
  4. Use adult words, not baby talk, to refer to the bathroom. Respect their modesty and privacy as much as possible.
  5. Watch for a key sign in older adults: a urinary infection often does not cause burning, but sudden confusion, more sleepiness, or agitation. A sudden change like that deserves a consultation.

What you must never do

  • Never scold them or make them feel guilty for an accident.
  • Never talk to them like a child or show disgust.
  • Never assume it is "just age" without a doctor looking for the cause.

When to ask for help

Every case of incontinence deserves a medical consultation. Report it promptly if it appears suddenly, if there is burning, blood, fever, or back pain, or if there is new confusion: it may be an infection.

2The bathroom routine to prevent accidents

The problem

Many accidents do not happen from lack of control, but because the person does not get there in time: they cannot find the bathroom, cannot get their clothes off, or do not tell anyone. A simple routine prevents a large part.

What is happening underneath

If the body does not warn in time, it helps to get ahead: offer the bathroom on a schedule, before it becomes urgent. And if the path to the bathroom is easy, safe, and quick, accidents and falls are avoided.

Step by step

  1. Offer the bathroom on a schedule: on waking, roughly every two hours during the day, after each meal, and before sleep.
  2. Watch when accidents tend to happen and take them to the bathroom a little before that time.
  3. Learn their signs (restlessness, pacing back and forth, pulling at clothes, going quiet): they may mean they need to go.
  4. Make the path easy: a night light, a clear way, grab bars near the toilet, and clothing that is easy to lower (elastic, velcro). For the night or limited mobility, a bedside commode chair helps.
  5. Do not take away their daytime fluids (getting dehydrated makes everything worse); only cut back right before sleep, and reduce coffee and alcohol, which irritate the bladder.

What you must never do

  • Never rush them or make them hold it: rushing causes accidents and falls.
  • Never restrict their water during the day so they urinate less.
  • Never leave the path to the bathroom dark or with obstacles.

When to ask for help

If accidents increase despite the routine, mention it to the doctor: there may be a new cause. A therapist can suggest how to adapt the bathroom and the clothing.

3The change with dignity and skin care

The problem

When a brief or absorbent underwear is needed, the change can feel humiliating. Done with respect and in good time, it protects the skin and, above all, the dignity.

What is happening underneath

Moisture trapped against the skin irritates and injures it quickly, and adds the risk of infection and sores. Changing promptly, cleaning well, and protecting the skin prevents all of that. And the tone in which it is done makes the difference between feeling cared for or humiliated.

Step by step

  1. Protect privacy: close the door, warm the room, tell them each step, and cover what you are not cleaning.
  2. Change promptly each time it is needed. Do not leave them with moisture on the skin.
  3. Clean with warm water and a mild soap or wipes, always front to back (this prevents urinary infections).
  4. Dry with gentle pats, without rubbing, and when the skin is dry, apply a barrier cream if one was recommended.
  5. Choose the right size and absorbency (snug without marking or pinching), let them help with what they can, and dispose of the used product hygienically. Wash your hands or use gloves.

What you must never do

  • Never show disgust or treat them like an object: it is a person, do it calmly and with respect.
  • Never leave them wet or soiled "for later": the skin gets injured fast.
  • Never clean from back to front: it drags bacteria and causes infections.

When to ask for help

If the skin turns red, peels, a wound appears that does not close, or fever appears, tell the doctor or nurse. And remember: you do not have to manage everything alone; asking for help or an in-home caregiver for this part is valid and healthy.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 4 · Intimate dignity

Modesty, intimacy, and autonomy: caring without humiliating

Content under professional review before publication.

1Dignity in every intimate moment

The problem

Bathing, dressing, or using the bathroom with another person's help can feel like losing your dignity, especially for someone who was independent all their life and cared for others. The way you help changes everything.

What is happening underneath

Put yourself in their place for a second: imagine that, after a whole life deciding for yourself, someone has to help you bathe. The fear and shame are real. Protecting modesty calms that fear.

Step by step

  1. Knock on the door and wait before entering, even if it is open. It is their space.
  2. At the moment of the bath or the change, close the door and the curtains, and cover with a towel what you are not attending to. They should never be more exposed than necessary.
  3. Tell each step before doing it, and ask permission before touching their body or their things.
  4. Speak quietly and with respect. Do not discuss their intimate situation with neighbors or in front of others as if they were not there.
  5. If something makes them uncomfortable, stop and ask how they prefer you to do it.

What you must never do

  • Never leave them naked or exposed more than necessary.
  • Never talk about their private matters (briefs, accidents) in front of other people.
  • Never burst in or move their things without warning.

When to ask for help

If intimate care creates a lot of tension for you or for the person, a professional or an experienced caregiver can show you ways to do it with more calm and respect.

2Letting them decide: autonomy protects dignity

The problem

When someone needs help, it is easy to start deciding everything for them to go faster. But taking away their decisions, even the small ones, takes away their dignity.

What is happening underneath

Choosing their clothes, their schedule, or their food reminds them that they are still in charge of their life. And doing for themselves what they still can keeps them capable and with self-esteem.

Step by step

  1. Offer real choices: what clothes to wear, what time to bathe, what to eat. Even small ones matter.
  2. Let them do on their own everything they can, even if it takes longer. Accompany, do not replace.
  3. Explain what you are going to do and ask for their agreement. They have the right to say no.
  4. Call them by their name or how they like to be addressed. No childish nicknames and no talking to them like a baby.
  5. Talk with them, not about them. Even if communicating is hard for them, they are still a present person.

What you must never do

  • Never decide everything for them just to save time.
  • Never talk to them like a child or use diminutives they did not choose.
  • Never talk about them in the third person as if they were not there.

When to ask for help

If a choice of theirs seems risky (for example, water too hot for their skin), do not impose by force: offer them an alternative and, if needed, consult the doctor or therapist.

3Affection and intimacy do not end with age

The problem

People often think that with old age or illness the need for affection, closeness, or intimacy disappears. It is not so, and denying it also harms dignity.

What is happening underneath

The need to feel loved, accompanied, and respected does not switch off. Kind contact (a hand, a hug, sitting close) calms, gives security, and is part of care.

Step by step

  1. Offer warm and respectful contact: holding their hand, a hug, combing their hair, a touch on the shoulder. Accompany without invading.
  2. Respect the person's bonds: if they have a partner, protect their intimacy and privacy as you would any adult's.
  3. Do not mock or treat their displays of affection or their wish for company as something strange.
  4. Care for social respect too: being able to groom, dress to their taste, and look good helps them feel like themselves.
  5. In dementia, accompany the need for affection calmly; difficult intimate situations or ones that raise doubts are best discussed with the family and a professional.

What you must never do

  • Never ridicule or shame the person for needing affection or company.
  • Never treat their intimacy as a couple as something that does not belong to them because of their age.
  • Never use contact abruptly or without warning.

When to ask for help

If intimate situations arise that raise doubts about care or about the person's capacity to decide (especially with dementia), it is best to discuss them with the family and a health professional.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 5 · Safety and emergencies

Emergencies at home: fire, gas, and how to get out

Content under professional review before publication.

1The alarms that warn in time

The problem

In a fire there may be only one or two minutes to get out. Without an alarm to warn, the smoke reaches the sleeping person before they wake up. Most home fire deaths happen where there was no alarm or it did not work.

What is happening underneath

An older person or one with reduced mobility takes longer to react and to get out. That is why early warning saves lives: it gives the time the body needs.

Step by step

  1. Put smoke alarms in every bedroom, outside each sleeping area, and on every level of the home. If you can, have them interconnected: one sounds, they all sound.
  2. Put carbon monoxide alarms too (a gas you cannot see or smell), outside the bedrooms and on every level.
  3. Test all the alarms once a month with the test button, and change the batteries when they signal. Replace the device every 10 years.
  4. If the person hears poorly, get alarms with a flashing light or a bed shaker.
  5. If they cannot test the alarms on their own, do it yourself: it is part of the care.

What you must never do

  • Never take the battery out of an alarm to make it stop sounding and leave it without replacing it.
  • Never put the smoke alarm right next to the kitchen: false alarms make people disconnect it. Leave it at least 10 feet (3 m) from the stove.
  • Never ignore a carbon monoxide alarm that sounds: get everyone out to fresh air and call emergency services.

When to ask for help

Many fire departments install alarms for free or help check the home. If the person lives alone, ask for it: it is a service that exists in many places.

2The escape plan

The problem

When the alarm sounds, it is not the time to think but to get out. If no one planned how, a person who walks slowly or uses a wheelchair can get trapped.

What is happening underneath

Getting out fast depends on two things: early warning and a practiced plan. Having the route thought out beforehand saves the seconds that decide everything.

Step by step

  1. Think of two ways out of each room, and check that the hallways are clear and that doors and windows open easily. If they use a walker or wheelchair, measure that it fits through the doors.
  2. Assign one person to help the one with reduced mobility get out, and a second one in case the first is not there.
  3. If possible, have the bedroom on the ground floor and near an exit.
  4. At night, leave by the bed the glasses, hearing aids, cane or wheelchair, and phone, to grab them instantly.
  5. Agree on a meeting point outside, at a safe distance, for everyone. Never use the elevator in a fire: only the stairs. If there is smoke, get low and move underneath it.

What you must never do

  • Never go back in to get things: once outside, you stay outside.
  • Never use the elevator during a fire.
  • Never block the exits with furniture or boxes.

When to ask for help

If the person needs special help to get out, tell the fire department and trusted neighbors in advance. If smoke traps you and you cannot get out: close the doors between you and the fire, seal the cracks with towels, call emergency services with your exact location, and make yourself seen at the window with a flashlight or a light-colored cloth.

3Gas, oxygen, and the kitchen

The problem

Fire does not always start with visible flames. A gas leak, a slip in the kitchen, or poorly handled medical oxygen can be as dangerous as a fire.

What is happening underneath

Gas and carbon monoxide cannot be seen; oxygen makes everything burn faster. Knowing these silent dangers prevents most accidents.

Step by step

  1. If you smell gas: do not turn lights or appliances on or off (a spark is enough), do not light a flame, open windows, leave the house, and call the gas company or emergency services from outside.
  2. If the person uses medical oxygen, let no one smoke nearby and keep the oxygen away from fire, at least 5 feet (1.5 m) from heaters, burners, or candles.
  3. In the kitchen, do not leave pots on the heat unattended. Use a timer that reminds you something is cooking, especially if there is forgetfulness.
  4. Check that heaters, water heaters, and braziers are well ventilated: carbon monoxide comes from gas, wood, or coal appliances that are poorly ventilated.
  5. Never run a generator, a grill, or a combustion engine inside the house or a closed garage.

What you must never do

  • Never light a match, a lighter, or a light if you suspect a gas leak.
  • Never smoke near medical oxygen.
  • Never leave the stove on unattended.

When to ask for help

At unusual headache, nausea, or drowsiness in several people in the house at the same time, suspect carbon monoxide: get everyone out to fresh air and call emergency services. To check gas, water heaters, and ventilation, call a licensed technician.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 5 · Safety and emergencies

The door, strangers, and scams

Content under professional review before publication.

1The door and strangers

The problem

Someone shows up at the door: they say they are from the electric or water company, a technician, or a salesperson. They pressure to come in, to charge for a repair, or to get something signed on the spot. Often it is a scam, and it targets those who live alone or get confused easily.

What is happening underneath

The scammer uses haste and authority: "it's urgent," "I'm from the company." An older, kind person tends to trust and not want to look bad. Stopping and verifying cuts off the deception.

Step by step

  1. Do not open the door to someone you were not expecting. Talk through the peephole or the window.
  2. Ask for identification, but an ID card is not enough: if they say they are from a company, you call it at the official number (from the bill or the website), never the one that person gives you.
  3. Never pay or sign anything on the spot. A real company lets you check it calmly and with the family.
  4. If they insist or pressure, close the door and, if needed, call the police or a neighbor.
  5. For the person who lives alone: leave a sign by the door with the phone numbers of the family and of emergency services.

What you must never do

  • Never let in a stranger who arrives unannounced.
  • Never pay for an "urgent" repair in cash at the door.
  • Never sign papers you have not read calmly and with someone you trust.

When to ask for help

If someone prowled around the house or pressured the person, mention it to the family and, if appropriate, to the police. If there is doubt about a real charge, you call the company at the official number.

2The phone and the screens

The problem

By phone, message, or internet come very well-crafted deceptions: someone claiming to be from the bank or the government who threatens, a supposed grandchild asking for urgent money, a "prize" you must pay to collect, or a love who appears online and ends up asking for money.

What is happening underneath

They all use the same thing: urgency, fear, secrecy, and an odd payment (gift cards, transfers, cryptocurrency, cash). Today they even imitate a relative's voice. The golden rule is only one: stop and verify another way.

Step by step

  1. At an unexpected call or message asking for money or data, do nothing in the heat of the moment. Hang up and breathe.
  2. Verify on your own: call the bank, the agency, or the relative at the number you already know, never the one they gave you in the call or message.
  3. Never move money "to protect it" or give passwords, and never pay with gift cards or cryptocurrency: no real agency asks for that.
  4. Do not open links in unexpected messages; you type the official address into the browser yourself.
  5. Agree on a secret code word in the family: if a "grandchild" calls asking for money, they ask for it. The scammer does not know it.

What you must never do

  • Never give data, passwords, or card numbers to someone who called or wrote without you expecting it.
  • Never pay in advance to collect a prize: if it is real, you do not pay.
  • Never keep the secret a stranger asks of you: the secret is the trap.

When to ask for help

If in doubt, stop and check with the family or the bank before paying anything. A second pair of eyes stops almost every scam.

3How to protect and what to do if it already happened

The problem

Anyone can fall for it, even prepared people: the scammers are very good. Loneliness and forgetfulness raise the risk. And shame makes many not tell, which makes them lose even more.

What is happening underneath

Protecting is not controlling or treating the person as incapable. It is accompanying, talking about the topic without scolding, and putting up a few simple barriers that stop the harm.

Step by step

  1. Talk about it often and without shame: knowing how scams work is the best defense.
  2. Agree on a trusted person to consult before moving money or facing something "urgent."
  3. With the person's permission, review the bank movements together now and then, to notice something odd in time.
  4. Ask the bank about movement alerts and about limits or double confirmation for large operations.
  5. If it already happened: do not blame them. Call the bank right away to freeze the account, change the passwords, gather the messages and receipts, and report it to the police and the consumer-protection authority.

What you must never do

  • Never treat the person as foolish for falling for it: scolding makes them stay quiet next time.
  • Never let time pass if you suspect fraud: every hour counts for the bank.
  • Never strip away their autonomy all at once "for their own good": accompany, do not control.

When to ask for help

The numbers and agencies to report vary by country (police, consumer protection, fraud lines, the bank itself). Find out the ones for your place and keep them handy. Reporting helps stop the scammer and protect others.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 6 · Living alone and technology

Living alone and the technology that cares

Content under professional review before publication.

1The alert button and fall detection

The problem

A fall when alone can go from a scare to a serious emergency. It is not so much the impact: it is the time on the floor without being able to call for help, which can bring dehydration, pressure sores, cold, and serious complications.

What is happening underneath

The longer help takes, the worse the outcome. That is why a simple device exists that warns instantly: a button worn on the body that, when pressed, connects to someone who sends help.

Step by step

  1. Get an alert button (pendant, wristband, or watch) that, when pressed, calls a service or the family, with two-way voice to talk.
  2. Choose one with automatic fall detection: if the person falls and cannot press, the device alerts on its own. Many who fall cannot reach the button.
  3. Have them wear it always, including in the bathroom and shower, where many falls happen. Look for one that is water-resistant.
  4. If they leave home, a model with GPS and a cellular signal works outside too, without depending on Wi-Fi.
  5. Practice pressing it once to lose the fear, and keep the contact phone numbers up to date.

What you must never do

  • Never keep it in a drawer "so it does not wear out": a button in a drawer saves no one.
  • Never rely on the button alone: keep making the home fall-safe (see the walking chapter and the after-a-fall chapter).
  • Never leave the contact details un-updated.

When to ask for help

If the person lives alone or has already had falls, a button with fall detection is among the first things to add. Ask about the options that exist in your country.

2Sensors, reminders, and the home that warns

The problem

Living alone brings forgetfulness and moments without company: a medication not taken, a burner left on, a fall with no witnesses. There is simple technology that helps without taking away independence.

What is happening underneath

Used well, technology is a safety net, not a cage. The key is to choose what solves the most urgent problem and to always respect the person's dignity and decision.

Step by step

  1. For medication: pill dispensers that signal with light or sound at the right time, or that alert the family if a dose is not taken (see the medication chapter).
  2. A voice speaker can remind of appointments and medicines, make hands-free calls, and, in some, call for help by speaking.
  3. Motion or door sensors warn if something is out of the ordinary; choose those that protect privacy (motion or heat) over cameras.
  4. If cameras are used, only with the person's permission and never in the bathroom or bedroom. Privacy is not negotiable.
  5. Start with a single device, the one for the biggest need, and master it before adding another.

What you must never do

  • Never put up cameras without telling or without permission: secret surveillance humiliates and breaks trust.
  • Never fill the home with devices all at once: they confuse more than they help.
  • Never use technology to control; use it to accompany.

When to ask for help

An occupational therapist or a technician can help you choose what is right for that home and that person. Telehealth (a video consultation) also saves difficult trips.

3Loneliness also needs care

The problem

Living alone is not the same as feeling alone, but they often go together. And sustained loneliness is not just sadness: it harms health as much as many illnesses.

What is happening underneath

Long loneliness is associated with more depression, memory decline, and heart problems. Conversely, doing things with others and feeling useful lengthens life and lifts the mood. Technology helps, but it does not replace human contact.

Step by step

  1. Set up a contact routine: a call or a visit on fixed days, so no one goes too long without talking to someone.
  2. Use video calls to see beloved faces, especially if the family lives far away. Seeing is more than hearing.
  3. Look for activities with others suited to them: a group, a club, the church, a workshop, or tasks that make them feel useful.
  4. Care for what opens the world: glasses, hearing aids, and a way to get around. Poor sight, deafness, and not being able to go out shut a person in.
  5. If you notice they withdraw, dim, or lose interest, do not let it pass: stay with them and, if needed, seek professional help.

What you must never do

  • Never use screens as the only company: a call does not replace a hug.
  • Never minimize isolation as if it were a detail: it is a real health risk.
  • Never decide for them without taking into account what they want and enjoy.

When to ask for help

If deep sadness, listlessness that does not ease, or signs of depression appear, talk to the doctor. And for the caregiver who also feels alone, the caregiver wellbeing chapter is for you.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 7 · The caregiver

There are other paths, supports, and rights

Content under professional review before publication.

1Supports exist, and they are a right

The problem

Many families believe that caregiving is something you do alone, in silence, on your own strength. And they burn out without knowing that, in many places, there are supports they are entitled to and that no one told them about.

What is happening underneath

Asking for help is not failing: it is caring better and lasting longer. The first step is not to solve everything, but to find out what exists in your place.

Step by step

  1. Find out what supports exist in your country or city. Depending on the place, there may be: home caregiver help, adult day centers, respite care (someone who relieves you for a while), technical aids (wheelchair, bed, grab bars), and subsidies or benefits.
  2. Look through several channels: the social worker at the clinic or the hospital, the office or agency for older adults or for disability in your area, and patient associations (Alzheimer's, Parkinson's, and others).
  3. Always ask "what supports exist for this situation?": many are not offered on their own, you have to request them.
  4. Write down what you find out and keep the contacts: these procedures take time and it helps to have everything together.
  5. Lean on other families who have already been through this: they often know shortcuts that no brochure explains.

What you must never do

  • Never take it for granted that "there is nothing": often there is, but it is not in plain sight.
  • Never settle for a single "no": ask elsewhere, the answers vary.
  • Never carry it all alone until you burn out: that ends up harming both of you.

When to ask for help

The social worker is the key person to guide you about supports and procedures. The supports and the requirements change a lot from one country to another: look up the ones for your place.

2The team of professionals you can add

The problem

Sometimes a single doctor is expected to solve everything. But caring well for an older person or one with reduced mobility usually needs several perspectives, each expert in something different.

What is happening underneath

Treating an illness is not the same as caring for the whole person: their body, their mind, their home, and their mood. A team covers what one person alone cannot.

Step by step

  1. The geriatrician is the doctor specialized in older people: they manage several illnesses at once, care for function and quality of life, and distinguish what is illness from what is part of aging.
  2. The occupational therapist helps make daily life easier and safer: how to bathe, dress, move around the home, and what to adapt.
  3. The physical therapist works on strength, balance, and walking, and helps prevent falls.
  4. The speech therapist works on speaking and, very importantly, on safe swallowing when difficulty eating appears.
  5. The social worker guides on supports, procedures, and resources; nursing teaches care and wound care at home.

What you must never do

  • Never think that asking for more perspectives is "being a nuisance": it is the care the person deserves.
  • Never set aside swallowing, mood, or the home by attending only to the illness.
  • Never go without asking which professional you can be referred to.

When to ask for help

If the person has several illnesses, many medicines, or has lost autonomy, ask for them to be seen by a geriatrician and build their team little by little. The primary care doctor can help you with referrals.

3Changing the path and the professional is your right

The problem

Many families stay with the first doctor, the first diagnosis, or the first answer, even when something does not quite work, out of fear of offending or looking bad.

What is happening underneath

Seeking another opinion or changing professional is not distrust: it is seeking the best care. It is a right of the person and their family.

Step by step

  1. If something does not convince you or does not improve, ask for a second opinion. A good professional does not take offense: they understand.
  2. For an older person, it is often worth moving from the family doctor to a geriatrician, who looks at the whole and not just one part.
  3. If a professional does not listen, rushes, or treats without respect, you have the right to change them.
  4. Bring to the appointments a list of questions and of the medicines being taken: it helps them understand you and decide better.
  5. Be the voice of the person when they cannot: asking, asking again, and requesting explanations is part of caring.

What you must never do

  • Never stay with care that does not work "to avoid making trouble."
  • Never change the medicines on your own when changing professional: have a doctor order it.
  • Never leave the person without a voice: accompanying them in deciding is respecting them.

When to ask for help

If you do not know whom to turn to or how to change, the social worker or a patient association can guide you. No one has to stay with the first path if there is a better one.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 7 · The caregiver

Care that prevents serious harm

Content under professional review before publication.

1The posture that slides: the danger of the sacral sore

The problem

A seated person who little by little slides forward and ends up sunken in the chair, with the back in a C shape, looks comfortable and calm. In reality it is one of the most dangerous postures, and many do not recognize it.

What is happening underneath

As they slide, the pelvis goes backward and all the weight falls on the tailbone (the sacrum and the coccyx). The skin stays trapped against the seat while the bone moves, and that pressure and rubbing over the bone can open a sore that is very hard to heal.

Step by step

  1. Learn to recognize it: the person slipped forward, sitting on the tailbone instead of on the buttocks, with the back rounded.
  2. Do not leave them like that even if it looks comfortable: the longer it lasts, the greater the risk of a sore and of sliding off the chair.
  3. Reposition them well back in the seat, with the tailbone against the backrest and the back supported and straight (see the wheelchair chapter).
  4. Check often how they are sitting, especially if they cannot reposition themselves.
  5. If there is already a red area on the tailbone that does not fade, take the pressure off it and tell the health team.

What you must never do

  • Never confuse "still and sunken" with "comfortable and safe."
  • Never leave them for hours in that posture without repositioning.
  • Never ignore a red mark over the sacrum: it is the first sign of a sore.

When to ask for help

If they slide again and again, almost always the chair or the cushion is not the right one. An occupational therapist or physical therapist can adjust it. At redness that does not fade or a wound, consult the health team.

2Sitting well so as not to get hurt

The problem

Most people are not well seated in their chair, and that shows only when the pain or the sore appears. Good posture is not a luxury: it prevents serious wounds.

What is happening underneath

If the feet are not well supported, if the seat is too deep, or the knees end up higher than the hips, the body slips forward. Supporting the pelvis well is what prevents that sliding.

Step by step

  1. A firm base and a good cushion that distributes pressure are the key; a fabric seat that sags pulls the pelvis backward (see the wheelchair chapter).
  2. Hips and knees at a right angle, roughly 90 degrees, with the pelvis well back in the seat.
  3. Make sure the knees do not end up higher than the hips: when they are higher, the weight shifts to the sacrum and the person slides.
  4. The feet well supported, on the floor or on the footrests at the right height, with no gaps under the thighs.
  5. If they still slide, a wedge cushion or a pelvic belt, properly placed, help to hold them.

What you must never do

  • Never use just "any chair" for someone who spends many hours seated.
  • Never leave the feet dangling or the footrests at a height that raises the knees.
  • Never choose a cushion or adjust the chair "by eye" for someone at risk: have a professional guide it.

When to ask for help

The chair and the cushion are chosen to fit each person, and the body changes over time. An occupational therapist or physical therapist experienced in seating is the one who best adjusts it.

3Reposition, check the skin, and the sling

The problem

Many hours without moving, skin that no one looks at, and a poorly placed sling are three silent causes of harm. The caregiver can prevent all three with simple gestures.

What is happening underneath

Sustained pressure over a bone cuts off the skin's circulation; within a few hours the damage begins. Shifting the weight and looking at the skin in time prevents it.

Step by step

  1. Help shift the weight often: lean forward, tilt to one side and the other, or stand up for a moment. Small changes every little while relieve a lot.
  2. Do not leave them sitting without moving for hours; if they cannot reposition themselves, do it yourself every so often (see the hydration and daily care chapter for repositioning in bed).
  3. Check the skin over the bones: tailbone (sacrum and coccyx), buttocks, hips, heels, elbows. A red area that does not fade when the pressure is removed is the warning.
  4. With the hoist, check that the sling sits well, with no folds or parts that pinch. The person with dementia may not complain even if it bothers them: check it yourself (see the hoist chapter).
  5. In transfers, lift without dragging: rubbing on the skin also opens sores (see the transfers chapter).

What you must never do

  • Never leave the person for many hours in the same position.
  • Never assume that "if they do not complain, they are fine": many cannot report the pain.
  • Never leave someone sitting on the transfer sling if it is not made for that.

When to ask for help

At redness that does not fade, a blister, or a wound, tell the health team right away (nursing, doctor). A sore is easy to prevent and very hard to heal.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 7 · The caregiver

When they refuse to accept help

Content under professional review before publication.

1Why they say no

The problem

Many families hit a wall: the father or mother does not accept help, does not want anyone to come in, insists they are fine. And every attempt ends in an argument. It hurts and it exhausts.

What is happening underneath

It is almost never whim or stubbornness. Behind the "no" there is usually fear of losing independence, embarrassment, or not wanting to accept that something has changed. Asking for help, for someone who managed on their own all their life, can feel like losing control of their own life.

Step by step

  1. Understand that the refusal speaks of their fears, not of you: it is not that they doubt your love.
  2. Ask what they are afraid of and what matters most to them to protect. Listening opens more doors than insisting.
  3. Start the conversation early, before a crisis, while there is still no rush or fight.
  4. Do not confront them with a list of all they can no longer do: first acknowledge what they do handle well.
  5. Move little by little: a small change accepted is worth more than a perfect plan rejected.

What you must never do

  • Never call them stubborn or dramatic: it closes them off more.
  • Never decide everything over their head if they are cognitively intact: it is their life.
  • Never wait for a fall or an emergency to finally talk about it.

When to ask for help

If the refusal puts them at real risk and there is no way forward, the doctor, a geriatrician, or a social worker can help unlock the conversation from a more neutral place.

2How to bring help in without fighting

The problem

Even when it is needed, bringing in a caregiver or a change in routine all at once usually ends in a flat "no." The way of proposing it changes everything.

What is happening underneath

The person accepts better what they feel they choose and that does not leave them out. When help arrives slowly and with respect, the fear drops and the door opens.

Step by step

  1. Start small: a short visit, a one-off help, a person who comes by "for a while to lend a hand."
  2. Introduce the caregiver gradually: first a coffee or a chat, then going along to the doctor, and only later the tasks.
  3. Frame it in a way that does not hurt: "it's a help for me" or "someone to keep you company," instead of "you can't manage alone anymore."
  4. Offer real options so they keep control: who, which days, what time.
  5. Choose your battles: not everything is equally urgent. Protect what affects safety and let go of what is only habit or taste.

What you must never do

  • Never impose a caregiver without them taking part in the decision.
  • Never take away all at once everything they used to do: let them keep doing what they can.
  • Never turn every detail into a fight: let safety win, not the pride of either of you.

When to ask for help

The goal is not to take control of their life, but for them to decide with the information and support they need. A social worker or a geriatrician can help you build this step by step.

3Driving and the limits of safety

The problem

There is a point where the person's freedom clashes with their safety and that of others. The most typical and most difficult case is continuing to drive when it is no longer safe.

What is happening underneath

Driving is pure independence; asking them to stop touches something very deep. That is why the sooner and the more respectfully it is talked about, the better it goes.

Step by step

  1. Talk about it early, before it is an emergency, and check vision and hearing often.
  2. If there are already doubts, propose a driving evaluation by a professional or an objective third party, rather than it being a family judgment. A stranger finds it easier to accept.
  3. Offer alternatives so they do not lose their world: you driving them, a transport service, going along on their outings.
  4. Distinguish what is taste from what is real danger: autonomy does not disappear with age, and an "unwise" decision is still theirs if they are cognitively intact.
  5. When safety outweighs everything (they get lost, fall, or are scammed), bring in the doctor and the social worker to assess the risk calmly.

What you must never do

  • Never take the keys away secretly as a first step: it breaks trust.
  • Never use force or deception to "convince" them.
  • Never forget that, if they are cognitively intact, the final decision about their life is theirs.

When to ask for help

If there is a serious risk and the person cannot see it (for example, because of a decline that is just beginning), the doctor, a geriatrician, or a social worker can advise on the steps, which change from one country to another.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 7 · The caregiver

Sharing the care: siblings and asking for help

Content under professional review before publication.

1When one person carries it all

The problem

In almost every family there is one son or daughter who ends up doing nearly everything, while the others "show up rarely." That brings exhaustion, anger, and a strange guilt for feeling that anger.

What is happening underneath

Anger and even envy (of the siblings who go on with their lives, of whoever got more) are normal and very common. They do not make you a bad person: they speak of a load shared unfairly. Accepting more help eases the weight and lowers the resentment.

Step by step

  1. Give yourself permission to feel what you feel: the anger and the tiredness do not make you a bad son or daughter.
  2. Put into words what you carry: often the others do not grasp all that a single person does.
  3. Let go of the idea that "no one does it like me": delegating imperfectly is better than doing it all and burning out.
  4. Ask for concrete help before reaching your limit, not after.
  5. If your siblings cannot or will not, widen the circle: other relatives, neighbors, friends, services.

What you must never do

  • Never hold it all in until you explode: silence grows the anger.
  • Never expect them to guess what you need: it has to be asked.
  • Never measure yourself by an impossible standard: you are already doing a great deal.

When to ask for help

If the anger or the sadness keep getting the better of you, talk to someone: a caregiver group, a therapist, or the caregiver-wellbeing chapter of this manual. You do not have to carry it alone.

2How to ask siblings for help without it ending in a fight

The problem

"Help more" almost never works: it is vague and sounds like a reproach. Asking well is what changes things.

What is happening underneath

People respond better to a clear, concrete, doable request than to a general complaint. And each one helps differently: one with time, another with money, another with paperwork.

Step by step

  1. Ask for concrete, manageable things: "can you take Mom to the doctor on Tuesday?" instead of "help me more."
  2. Give each sibling a task suited to them and to what they can do: someone who lives far away can handle papers, accounts, or phone appointments.
  3. Gather the family to divide it up, better face to face or by video call, with everyone at once.
  4. If someone does not answer messages, try something different: a handwritten letter is surprising and sometimes unlocks what a chat cannot.
  5. Thank them for what they do do: recognition brings more hands than reproach.

What you must never do

  • Never ask for "help" in general: ask for a task with a day and a time.
  • Never turn the request into a list of blame: it closes doors.
  • Never dismiss the different kind of help: money, paperwork, or calls are caregiving too.

When to ask for help

If the fights between siblings block everything, a social worker or a family mediator can help order the conversation so it does not escalate.

3Divide and organize the care

The problem

Without a clear division, everything falls on the same person and no one quite knows who does what. A little organization takes a huge weight off.

What is happening underneath

Not everyone can give the same: some have time, others money, others live near or far. Dividing it by what each one can give is fairer and more sustainable.

Step by step

  1. Make a list of everything that is needed: daily care, doctors, shopping, accounts, cleaning, company.
  2. Divide it by what each one can really give: hours, money, paperwork, calls, weekends.
  3. Agree on who is the main contact and who replaces them if absent, so there is always someone.
  4. Rotate the respite: let whoever carries the most have real days off, covered by another or by a service.
  5. Write the plan in a shared place and review it now and then: needs change.

What you must never do

  • Never leave it all to memory and goodwill: what is written down gets done more.
  • Never put the respite on one person alone: the one who cares also needs to rest.
  • Never leave the plan fixed forever: review it when something changes.

When to ask for help

If the family is small, lives far away, or is not enough, see the chapter on paths, supports, and rights: there are supports and services that can add hands. A social worker can guide you.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 7 · The caregiver

Guilt, anger, and sleepless nights

Content under professional review before publication.

1Guilt and anger are normal

The problem

Almost every caregiver feels, at some point, anger, resentment, or a wish for this to end, and right after a huge guilt for having felt it. That back-and-forth wears you down inside.

What is happening underneath

Guilt and anger do not make you a bad person or a bad son or daughter. They are the expected response to a very large and often unfair load. Guilt, in fact, usually comes from how much you care.

Step by step

  1. Name it instead of swallowing it: "I am tired," "I am angry," "I need a break." Naming it lowers the pressure.
  2. Trade the guilt for something fairer: instead of "I am a bad son," "I am in a hard situation and I do what I can."
  3. Give yourself permission not to be perfect: no one cares well twenty-four hours a day without ever making a mistake.
  4. Let go of the impossible standard: you are already doing a great deal, even if some days go badly.
  5. Talk about what you feel with someone you trust or a caregiver group: naming it with others relieves.

What you must never do

  • Never punish yourself for feeling what anyone would feel in your place.
  • Never keep it all in silence: guilt kept quiet grows.
  • Never measure your love by how perfect you are: it is measured by what you are doing.

When to ask for help

If the guilt or the sadness does not ease, talking to a professional really helps. It is not weakness: it is caring for yourself so you can keep caring.

2Caring for your rest is not selfish

The problem

Many caregivers feel that resting is abandoning the person who depends on them. That is how they reach exhaustion, and there both the care and the caregiver are put at risk.

What is happening underneath

Rest is not a reward for caring well: it is the condition for being able to keep caring. No one gives well from emptiness. And an exhausted caregiver makes more mistakes.

Step by step

  1. Protect a regular bit of time just for yourself, even twenty or thirty minutes: start giving something of your own back to you.
  2. Ask for real relief: have another person or a service cover so you can sleep or go out.
  3. Take care of your basic health: eating, moving, sleeping. It is not a luxury, it is what holds you up.
  4. Take the tiredness seriously: sleeping very little affects judgment much like alcohol, and errors appear with medication or while driving.
  5. Accept that resting makes you a better caregiver, not a worse one: the person you care for also needs you whole next year.

What you must never do

  • Never treat your rest as something you "did not earn."
  • Never drive or give medication at the edge of exhaustion: the risk is real.
  • Never put off your own health for "when there is time": that time has to be made.

When to ask for help

If you cannot get any respite no matter how hard you try, the chapter on paths, supports, and rights shows you possible supports. A social worker can help you get relief.

3The nights and when to seek help

The problem

The nights are among the hardest: the person wakes, gets up, has to be accompanied, and the caregiver barely sleeps. The tiredness piles up and weighs on everything.

What is happening underneath

The person waking a lot at night may have a cause that can be treated: pain, a urinary infection, an effect of some medicine, or the confusion of sundowning. It is not always "just the way it is."

Step by step

  1. If they wake often at night, tell the doctor: sometimes there is a treatable cause behind it (see the medication chapter and the dementia chapter).
  2. Share the nights if you can: have someone else cover some, or an overnight service, so you sleep through in stretches.
  3. Take care of your own sleep: a routine, less screen before bed, taking naps when the person rests.
  4. Pay attention to your mood: a sadness that does not ease, listlessness, or feeling hopeless are signs to ask for help. Caregiver depression is common and treatable.
  5. Do not wait to hit bottom: asking for help early is easier and more effective.

What you must never do

  • Never assume the night waking "has no solution" without checking it.
  • Never carry every night alone, month after month, without seeking relief.
  • Never ignore the signs of depression in yourself: they deserve attention like any other health.

When to ask for help

If you feel hopeless, very sad, or overwhelmed most of the time, talk to a health professional or someone you trust. It is a sensitive topic and you do not have to go through it alone; help and support are available.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 7 · The caregiver

Putting the paperwork in order before the crisis

Content under professional review before publication.

1Why do it before the crisis

The problem

Many families discover, just when they need it most, that they cannot make legal or money decisions for their loved one, because the papers were never signed. And by then, sometimes, it is too late.

What is happening underneath

Most of these documents are signed while the person still understands and decides for themselves. After a serious stroke or advanced dementia, they may no longer be able to sign them, and the family is left without tools, sometimes facing slow and costly procedures.

Step by step

  1. Start early, when the person is well and can decide calmly. It is not rushing the end: it is getting organized to care better.
  2. Talk about it without drama: these are papers worth having at any age, not something only for the sick.
  3. Let the person choose: whom they name, what they want and do not want. It is their voice that has to be on record.
  4. Note where the important documents are and who has them.
  5. Consult a professional in your country (lawyer or notary): each place has its own rules and names.

What you must never do

  • Never wait for the emergency to only then think about this.
  • Never decide for the person if they can still decide themselves: the paper records their will, not yours.
  • Never copy what another family did in another country: the rules change.

When to ask for help

A lawyer, a notary, or a social worker in your area tells you which documents exist and which suit your case. They are the right person for this.

2What is worth having in order

The problem

When a serious health problem arrives, the family needs to be able to act: pay, decide, manage. Without the right papers, even the simplest thing gets stuck.

What is happening underneath

There are documents designed for exactly this: to set down who decides and what is wanted, in case the person one day cannot do it. The names and the forms change by country, but the idea is the same.

Step by step

  1. A document that says who can decide on money and legal matters if the person cannot (often called a "power of attorney," but the name changes by country).
  2. A document about health wishes: which treatments they want or not, and who speaks for them if they cannot (the "advance directives" or "living will").
  3. Knowing clearly where the key documents are: identity, health, bank, insurance, property.
  4. Settling legally the access to accounts and the payment of expenses, with professional help, never on your own.
  5. A list at hand of doctors, medication, diagnoses, and emergency contacts.

What you must never do

  • Never handle another person's money without a legal basis: it exposes both you and them.
  • Never assume that "it is already talked about" is enough: what counts is what is in writing and in order.
  • Never use a template from the internet without reviewing it with a professional in your country.

When to ask for help

Which documents apply, how they are signed, and what validity they have is something a lawyer or notary in your place defines. Bring them the list of what worries you.

3How to talk about it and with whom

The problem

Bringing up the topic of paperwork can sound like "you are already dying" and close the conversation. The way of raising it is what opens or closes the door.

What is happening underneath

The person accepts it better when they feel they decide and that this protects them, not that they are being set aside. It is an act of care, not of dispossession.

Step by step

  1. Frame it as something for everyone and at any age: "I should have this in order too."
  2. Put the focus on their will: it is about making clear what they want, so it is respected.
  3. Do it over several calm talks, not in a single rushed one.
  4. Include them at every step while they can decide: they choose whom they name and what they want.
  5. Look for a neutral professional (lawyer, notary, social worker) who arranges it all according to your country's rules.

What you must never do

  • Never use fear to convince them.
  • Never take control of their affairs behind their back: it breaks trust and may be illegal.
  • Never leave the person out of decisions about their own life if they are cognitively intact.

When to ask for help

If the topic creates tension or you do not know where to start, a social worker or a lawyer in your area can guide the conversation and the procedure. Each country has its own path.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Part 7 · The caregiver

From hospital to home

Content under professional review before publication.

1Discharge comes suddenly: what to ask before leaving

The problem

Discharge usually comes from one day to the next: you are handed a stack of papers and rapid instructions while getting the person into the car. Going from hospital supervision to home, so suddenly, is one of the most delicate moments of the whole recovery.

What is happening underneath

What you understand and organize before leaving makes the difference between a good recovery and a return to the hospital. It is not the time to rush or to leave with doubts.

Step by step

  1. Ask in writing for the discharge summary: what happened, what changed, and what must be kept up.
  2. Ask for the complete, updated medication list, with doses, times, and what changed from before. Medication errors are the most common cause of going back to the hospital.
  3. Ask about the warning signs, but specific ones: which call for the emergency room right away and which only need watching. Ask them to clarify.
  4. Get a direct phone number for the team that treated them, not the hospital switchboard.
  5. Before leaving, have the follow-up appointment scheduled (ideally within the first week) and ask whether home nursing, physical therapy, or occupational therapy was ordered. If you will be doing any wound care or task, ask them to show you and practice it there.

What you must never do

  • Never leave with doubts to avoid "wasting time": asking is part of caregiving.
  • Never settle for spoken instructions only: have everything in writing.
  • Never leave the follow-up appointment "to call about later": schedule it before leaving.

When to ask for help

The discharge team (doctor, nursing, hospital social worker) is there for this. If something was not clear, ask before you leave, not at home at eight at night.

2Prepare the home and the help before they arrive

The problem

Many families set everything up after the person has already arrived, and that is when the problems appear: they cannot get into the bathroom, cannot climb the stairs, the bed or the chair is missing. Preparing beforehand avoids the chaos.

What is happening underneath

The person comes back different from how they left: weaker, perhaps with less mobility. The home has to be ready to receive them like that, not as it was before.

Step by step

  1. Decide where they will sleep: if the bedroom is upstairs and they cannot manage the stairs, set up a place on the ground floor before discharge day (see the stairs chapter).
  2. Clear the paths and make the bathroom safe: remove what could trip them, check the light and the supports (see the falls and bathing chapters).
  3. Get the needed equipment in good time: bed, wheelchair, walker, shower bench, commode chair. It takes a while to arrive, so start now.
  4. Arrange help for the first days: someone to accompany or a service, so you are not left alone with it all at once (see the siblings and caregiver chapters).
  5. Have the medication bought and food in the house before they arrive.

What you must never do

  • Never wait until they arrive to only then see where you will lay them down.
  • Never leave the stairs as the only route if they cannot climb them.
  • Never order the equipment the same day: it will not arrive in time.

When to ask for help

If you do not know what equipment is needed or how to get it, the hospital social worker or the discharge team can guide you. Ask before leaving.

3The first days at home

The problem

The first days at home are the highest-risk ones. The relief of being back mixes with the fear of not knowing what is normal and what is cause for concern.

What is happening underneath

The recovery continues at home. Following the medication well, going to the follow-up, and acting in time at a warning sign is what prevents a relapse.

Step by step

  1. Give the medication exactly according to the new list, not the way it was given before. Beware of repeating the same medicine under two different names (see the medication chapter).
  2. Keep the discharge papers and the warning-sign list in plain sight, for example on the refrigerator door.
  3. Do not miss the follow-up appointment: going in the first days greatly lowers the risk of going back to the hospital.
  4. If something feels wrong (fever, pain that does not ease, a wound getting redder, changes in how they breathe or how their mind is), call early. If your instinct says something is wrong, it is almost always right.
  5. Take care of yourself too: take turns with others, rest, and accept that feeling overwhelmed at first is normal (see the caregiver and guilt chapters).

What you must never do

  • Never mix the old medication with the new one without confirming it.
  • Never wait to "see if it passes" at a clear warning sign: call.
  • Never carry the first days alone if you can add hands: it is better to have help to spare and let it go later than to come up short.

When to ask for help

At a warning sign, use the team's direct phone or the emergency services in your area. For everything else, the follow-up doctor and the social worker accompany you in this stage.

What about the home?

This library is free. iliapp.com is a professional service that assesses the home to make it safer.

Discover iliapp.com

Guia completo para cuidar em casa

Cuidar de quem você ama, passo a passo e sem medo.

Um guia gratuito para as famílias que, de um dia para o outro, precisam cuidar de um idoso ou de uma pessoa com mobilidade reduzida. Do corpo à mente, da segurança à dignidade, e de quem recebe o cuidado a quem o oferece.

7Partes
29Capítulos
5Idiomas
!

Aviso. Este guia é educativo e geral. Não substitui a avaliação de um profissional de saúde. Cada técnica deve ser revisada e adaptada por um profissional antes de ser aplicada.

Parte 6Viver sozinho e tecnologia

Quem somos

A Biblioteca de Cuidado ILS é uma iniciativa da Inclusive Living International. Reúne, gratuitamente e em cinco idiomas, o essencial para cuidar em casa de um idoso ou de uma pessoa com mobilidade reduzida: com dignidade e sem machucar. Nosso trabalho de avaliação profissional do lar está em iliapp.com. app@ilsili.com

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

A cadeira de rodas

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A cadeira e seus freios

O problema

A maioria das quedas com cadeira de rodas não acontece rolando pela rua. Acontece no segundo em que a pessoa se levanta ou se senta e a cadeira, sem o freio acionado, escorrega justo quando ela apoia o peso.

O que acontece por dentro

A cadeira foi feita para se mover. Se não estiver freada, qualquer peso que a pessoa coloque de um lado a empurra, e ela escapa exatamente quando deveria estar parada. Por isso o freio não é um detalhe: é a primeira coisa.

Passo a passo

  1. Conheça as partes: as duas rodas grandes de trás com o aro para impulsionar, as duas rodas pequenas da frente que giram (rodízios), os dois freios (as alavancas sobre as rodas grandes), os apoios para os pés que levantam ou se retiram, os apoios de braço, as alças de trás para empurrar, e as barrinhas antitombo embaixo, atrás.
  2. Antes de qualquer movimento da pessoa, trave os dois freios. Os dois, não um.
  3. Confirme que freou: empurre a cadeira de leve. Ela não deve se mover.
  4. Para a pessoa colocar os pés no chão, levante ou retire os apoios para os pés primeiro. Nunca deixe que ela pise sobre o apoio.
  5. Quando deixar a pessoa sozinha, mantenha os dois freios travados e as barrinhas antitombo na posição de segurança.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe a pessoa, nem faça uma transferência, com apenas um freio ou sem freio.
  • Nunca empurre com os pés da pessoa pendurados ou se arrastando.
  • Nunca use a cadeira se um freio não segura. Conserte antes de usar.

Quando pedir ajuda

Se um freio está frouxo ou não segura, se uma roda faz barulho ou trava, ou se a cadeira se inclina sozinha, não a use. Peça que quem a entregou, ou um técnico, a revise.

2Sentar-se bem

O problema

Passar muitas horas mal sentado machuca sem que se perceba. Surgem úlceras de pressão (feridas na pele por pressão), dor nas costas, e a pessoa se cansa mais rápido. A boa notícia é que reconhecer a boa postura é simples.

O que acontece por dentro

A chave de tudo é a pelve: se está estável e bem para trás, apoiada no encosto, o peso se distribui de forma uniforme pelos glúteos e pelas coxas, e a pessoa fica o mais ereta que o corpo dela permitir. Quando a pelve vai para a frente, para um lado ou para trás, o peso deixa de se distribuir e cai sobre um único ponto. É ali que a pele se machuca.

Talvez você tenha ouvido a ideia do "90-90-90" (quadril, joelhos e tornozelos perto de 90 graus). Serve como referência para uma pessoa com bom controle de tronco e sem necessidades especiais, mas não é uma regra para todos. Quadris rígidos, músculos tensos atrás da coxa ou mudanças na coluna podem tornar essa postura de ângulos retos dolorosa ou impossível de manter, e fazer a pessoa escorregar. A meta não é forçar ângulos: é alcançar a postura ereta mais estável e confortável para aquela pessoa.

As três posturas de risco (para reconhecê-las)

  • Escorregado para a frente (PAC-02): o bumbum vai para a beirada, as costas se curvam, o peso cai sobre o osso de baixo (o sacro). Risco de úlcera.
  • Inclinado para um lado (PAC-03): todo o peso sobre um glúteo e um lado. Risco de úlcera e de queda.
  • Joelhos mais altos que o quadril (PAC-04): quase sempre por um apoio para os pés mal ajustado ou um assento afundado. Empurra a pessoa para trás e sobrecarrega o sacro.

Passo a passo (postura correta, PAC-01)

  1. Quadril bem para trás, encostando no encosto. Isto é o mais importante de tudo.
  2. Costas apoiadas e o mais retas que for confortável. Ficar curvado por muito tempo danifica a pele.
  3. Peso distribuído de forma uniforme entre os dois glúteos, sem pender para um lado.
  4. Pés totalmente apoiados (calcanhar e sola), não pendurados nem na ponta.
  5. Verifique de tempos em tempos que a pessoa não escorregou nem se inclinou, e corrija (veja a ficha A5).

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe a pessoa escorregada ou inclinada "só um pouquinho". Em pele frágil, uma hora já marca.
  • Nunca tente forçar o corpo a um ângulo reto que dói. Se não fica confortável, ajuste a cadeira, não a pessoa.
  • Nunca puxe por baixo das axilas para endireitá-la (veja a ficha A5).

Quando pedir ajuda

Se a pessoa escorrega repetidamente, não consegue se manter ereta sozinha, ou algum ângulo causa dor, não é para forçar: é o sinal de pedir uma avaliação de assento a um terapeuta ocupacional ou fisioterapeuta. Também se você vir vermelhidão que não clareia ao retirar a pressão, bolhas ou uma ferida onde a pessoa apoia.

3A almofada, cuidar da pele

O problema

A pele sobre os ossos do bumbum e do quadril é a primeira a se ferir quando alguém passa muitas horas sentado. Uma boa almofada distribui a pressão, mas sozinha não basta: é preciso mover o peso com frequência.

O que acontece por dentro

Sentado, quase todo o peso da pessoa cai sobre dois ossos pequenos. Sem amortecimento nem movimento, essa pressão corta a circulação da pele naquela zona e, em poucas horas, a lesão começa. A almofada distribui o peso por uma superfície maior, e as mudanças de posição trazem a circulação de volta.

Passo a passo

  1. Use uma almofada feita para isso (de espuma de boa densidade, de gel ou de ar), não um travesseiro comum. O tipo certo é melhor escolhido por um profissional, conforme o peso e o risco da pessoa.
  2. Apoie-a com a face correta para cima. Muitas têm uma etiqueta ou uma capa com zíper atrás.
  3. Sente a pessoa bem para trás, centrada sobre a almofada.
  4. Faça alívios de pressão com frequência: a cada 15 a 30 minutos, durante 30 a 90 segundos. Se a pessoa puder, peça que se incline para a frente ou para cada lado para descolar o bumbum do assento. Se não puder sozinha, ajude-a a fazer isso de forma rotineira.
  5. Verifique a pele toda vez que a pessoa for para a cama. Procure áreas vermelhas que não clareiam ao retirar a pressão.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca use a almofada sem capa, ou com a capa molhada.
  • Nunca use almofadas em forma de rosca (donut): concentram a pressão na borda em vez de distribuí-la.
  • Nunca arraste nem raspe o bumbum da pessoa ao movê-la: o atrito rompe a pele.
  • Nunca presuma que a almofada substitui as mudanças de posição. Não substitui.

Quando pedir ajuda

Diante de qualquer área vermelha que não desaparece, bolha ou ferida, pare e consulte. Para escolher a almofada certa, peça orientação a um terapeuta ocupacional ou fisioterapeuta.

4O apoio para os pés na altura certa

O problema

Um apoio para os pés mal regulado muda toda a postura. Se fica muito alto, levanta os joelhos e empurra o peso para o sacro. Se fica muito baixo ou não é usado, os pés ficam pendurados e se arrastam.

O que acontece por dentro

Os pés são a base da pessoa sentada. Se a base está errada, o quadril se desacomoda e o peso deixa de se distribuir. Apoio muito alto é igual a joelhos para cima, que é igual a sacro sobrecarregado. Pés pendurados é igual a má circulação e inchaço nos tornozelos.

Passo a passo

  1. Com a pessoa sentada bem para trás, regule o apoio para que a coxa fique apoiada por igual e o pé inteiro apoiado, sem que os joelhos subam mais que o quadril.
  2. O pé deve apoiar inteiro, calcanhar e sola, não na ponta nem no ar.
  3. Deixe uma folga mínima entre o apoio e o chão, cerca de 2 polegadas (5 cm), para não enganchar.
  4. Para a pessoa se levantar ou se sentar, levante ou retire o apoio para os pés primeiro, sempre.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe os joelhos mais altos que o quadril por muito tempo.
  • Nunca empurre a cadeira com os pés fora do apoio.
  • Nunca deixe a pessoa se levantar apoiando-se sobre o apoio para os pés: a cadeira tomba para a frente.

Quando pedir ajuda

Se você não conseguir que o pé apoie inteiro e o joelho fique na altura do quadril, pode ser que a cadeira não seja do tamanho certo para aquela pessoa. Consulte quem a entregou ou um terapeuta.

5Endireitar a pessoa na cadeira

O problema

Com as horas, a pessoa escorrega para a frente no assento. O reflexo é puxá-la para cima pelos braços ou pelas axilas, e isso machuca o ombro dela e as costas de quem cuida.

O que acontece por dentro

Para encaixar o quadril de novo para trás não se deve "levantar" a pessoa, deve-se deslizá-la para trás. A força sai das pernas de quem cuida, não da cintura. Se a pessoa puder empurrar com as próprias pernas, esse empurrão faz quase todo o trabalho.

Passo a passo

  1. Trave os dois freios.
  2. Avise a pessoa o que vão fazer e peça que colabore se puder. Nunca deixe que ela se pendure no seu pescoço.
  3. Se ela puder ajudar: que cruze os braços sobre o peito, apoie os pés firmes e, na contagem de três, empurre com as pernas enquanto você guia o quadril para trás.
  4. Para segurar sem machucar, use um cinto de transferência ao redor da cintura da pessoa, não a roupa nem os braços.
  5. Entre duas pessoas: uma de cada lado, segurem o cinto ou o quadril, e na contagem de três deslizem a pessoa para trás.
  6. Quem cuida: pés afastados, joelhos dobrados, costas retas, a pessoa perto do corpo. Gire movendo os pés, não torcendo a cintura (veja CUI-05).

O que nunca se deve fazer

  • Nunca puxe pelas axilas nem por um único braço.
  • Nunca endireite a pessoa com a cadeira sem freio.
  • Nunca faça força com as costas dobradas ou torcendo o corpo.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa não consegue sustentar nada do próprio peso sobre as pernas, já não é um movimento de ajuda: é um levantamento, e um levantamento se faz com um guincho ou entre duas pessoas treinadas, nunca na força. Se ela pesa mais do que você pode mover com segurança, ou não colabora, pare e peça ajuda. As suas costas também importam.

6Empurrar a cadeira com segurança

O problema

No piso plano, empurrar parece fácil. Mas os desníveis, as rampas e os meios-fios da calçada são onde a pessoa cai para a frente ou a cadeira escapa das mãos.

O que acontece por dentro

A cadeira tem rodas pequenas na frente que travam em qualquer degrau ou buraco. Para passar um desnível é preciso aliviar essas rodas da frente, inclinando a cadeira um pouco para trás com a barra basculante (a barrinha de trás embaixo, que se pisa).

Passo a passo

No piso plano:

  1. Mãos firmes nas duas alças, passo tranquilo.
  2. Olhe o chão à frente: buracos, cabos, tapetes soltos.

Para subir um meio-fio ou degrau baixo (de frente):

  1. Aproxime a cadeira de frente da borda.
  2. Pise na barra basculante e baixe as alças para levantar as rodas pequenas da frente.
  3. Apoie essas rodas pequenas em cima do degrau. Depois, com a força das suas pernas, suba as rodas grandes empurrando e levantando de leve pelas alças. A pessoa pode ajudar empurrando os aros para a frente.

Para descer um meio-fio ou degrau baixo (de costas):

  1. Gire a cadeira: as rodas grandes de trás ficam na borda e você desce primeiro, olhando para trás.
  2. Baixe devagar as rodas grandes, controlando pelas alças, mantendo a cadeira um pouco inclinada para trás para que as rodas pequenas não caiam de repente. Nunca de frente e de repente.

Na rampa:

  1. Para subir, empurre por trás com o corpo perto da cadeira, que sempre olhe para cima da inclinação.
  2. Para descer uma rampa suave, vá de frente, devagar e controlado, mantendo o peso da pessoa para trás. Em uma inclinação forte, ou se a pessoa tende a ir para a frente, desça de costas e devagar, ou procure outro caminho.

Se for preciso um segundo ajudante:

  1. O segundo ajudante segura a estrutura da cadeira, nunca os apoios para os pés.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca desça um degrau ou uma rampa íngreme de frente e rápido.
  • Nunca solte as duas alças em uma descida.
  • Nunca suba ou desça uma escada inteira empurrando sozinho. Escadas exigem duas ou mais pessoas, ou um meio adequado. Sempre que puder, procure uma rampa ou um elevador (veja o capítulo de escadas).

Quando pedir ajuda

Diante de escadas, meios-fios altos ou rampas muito íngremes, peça uma segunda pessoa. Pratique os movimentos primeiro com a cadeira vazia ou com pouco peso, até que saiam firmes.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

A cama

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A cama e o lençol deslizante

O problema

Mover alguém na cama na força, puxando pelos braços ou pela roupa, machuca a pele da pessoa e as costas de quem cuida. A ferramenta que muda tudo é um lençol deslizante.

O que acontece por dentro

A pele de quem passa muitas horas na cama é frágil. Arrastá-la gera atrito e cisalhamento (quando a pele fica parada e os ossos se movem por baixo), e isso abre úlceras. O lençol deslizante deixa o corpo se mover sem raspar. E uma cama na altura certa evita que quem cuida trabalhe curvado.

Passo a passo

  1. Se for uma cama com manivela ou elétrica, levante-a até a pessoa ficar na altura do seu quadril, para não curvar as costas. Se tiver rodas, trave-as.
  2. Coloque um lençol deslizante, ou um lençol comum dobrado (o lençol móvel), sob a pessoa, dos ombros até as coxas. É o que você vai usar para virá-la e para subi-la.
  3. Conheça as grades: ajudam algumas pessoas a se virar ou a se sentir seguras, mas em alguém confuso podem ser um perigo de aprisionamento ou de queda ao tentar escalá-las. Use-as ou não conforme o profissional indicar.
  4. Antes de qualquer movimento, avise a pessoa o que vão fazer e peça que ajude se puder.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca arraste a pessoa puxando pela roupa, pelos braços ou pelas axilas.
  • Nunca trabalhe com a cama baixa e as costas curvadas.
  • Nunca levante as duas grades "por precaução" em alguém que se confunde: pode ficar preso ou tentar escalá-las.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa não puder colaborar nada e você estiver sozinha, não a mova na força: consiga uma segunda pessoa ou um guincho. Para escolher a cama ou as grades certas, consulte um terapeuta ou quem entregou o equipamento.

2O colchão antiescaras

O problema

Quando alguém passa a maior parte do dia e da noite na cama, um colchão comum concentra o peso sempre nos mesmos pontos. Um colchão antiescaras distribui ou alterna essa pressão e ajuda a prevenir as feridas.

O que acontece por dentro

Deitado, o peso cai sobre o sacro, os calcanhares, os quadris e as omoplatas. Um colchão de prevenção distribui esse peso por mais superfície. Há dois grandes tipos: os de espuma especial de boa densidade, que sempre amortecem, e os de ar alternante, que têm células que se inflam e desinflam por turnos com uma bomba, de modo que a zona que esteve sob pressão por um tempo é aliviada no ciclo seguinte. Mas uma coisa é certa e vale para todos: nenhum colchão substitui as mudanças de posição. Ele as reduz, não as elimina.

Passo a passo

  1. Se a pessoa passa muitas horas na cama, não consegue se mover sozinha ou já tem a pele em risco, pergunte ao profissional (médico, enfermagem, fisio ou terapeuta) que tipo de colchão lhe convém. Quanto maior o risco, melhor a superfície: a espuma de boa densidade é o mínimo, e o ar alternante é reservado para quem quase não se move ou já tem feridas.
  2. Se for de ar alternante, verifique que a bomba esteja ligada na tomada, acesa e funcionando. Um colchão de ar desligado não protege.
  3. Não ponha camadas grossas por cima (vários lençóis, plásticos ou absorventes apertados): anulam o efeito do colchão. Use o mínimo, bem esticado.
  4. Mesmo com o colchão, continue virando a pessoa e revisando a pele a cada 2 horas (veja a ficha B6).
  5. Mantenha a pele limpa e seca. A umidade, sobretudo por escapes de urina, machuca a pele tanto quanto a pressão.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca use o colchão antiescaras como desculpa para deixar de virar a pessoa.
  • Nunca deixe a bomba de um colchão de ar desligada ou fora da tomada.
  • Nunca empilhe plásticos ou muitos lençóis por cima: tapam o amortecimento.

Quando pedir ajuda

Para escolher o colchão certo conforme o peso, a mobilidade e o risco, consulte o profissional; o ideal é que faça parte de um plano de cuidado. Diante de qualquer pele vermelha que não clareia, bolha ou ferida, pare e consulte imediatamente.

3De barriga para cima, bem alinhado

O problema

De barriga para cima parece a posição mais confortável, mas malfeita sobrecarrega o sacro e os calcanhares, justo onde aparecem as úlceras.

O que acontece por dentro

Deitado de costas, o peso cai sobre o sacro (a base da coluna) e os calcanhares. Se a cabeceira estiver muito levantada, a pessoa escorrega para os pés e sobrecarrega ainda mais o sacro. A chave é alinhar o corpo e descolar os calcanhares.

Passo a passo

  1. Deite a pessoa reta: cabeça, ombros, quadril e pernas em linha, sem torcer.
  2. Se precisar da cabeceira levantada, que não passe de uns 30 graus, salvo se o médico indicar mais por respiração ou para engolir.
  3. Ponha um travesseiro fino sob a cabeça e, se ajudar, um sob os braços.
  4. Descole os calcanhares: coloque um travesseiro ao comprido sob as panturrilhas para que os calcanhares fiquem no ar, sem tocar o colchão.
  5. Mude a posição a cada 2 horas e revise a pele do sacro e dos calcanhares.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe os calcanhares apoiados no colchão por muitas horas.
  • Nunca deixe a cabeceira muito alta se a pessoa escorrega para os pés.
  • Nunca deixe a pessoa torta ou com uma perna cruzada sob a outra.

Quando pedir ajuda

Se você vir pele vermelha que não clareia no sacro ou nos calcanhares, bolhas ou uma ferida, pare e consulte. Se a pessoa tem dificuldade para respirar deitada ou não tolera ficar de barriga para cima, avise o profissional.

4De lado, com travesseiros

O problema

Ficar de lado alivia o sacro, mas se a pessoa fica apoiada justo sobre o osso do quadril, troca-se um ponto de pressão por outro.

O que acontece por dentro

A posição que cuida da pele não é totalmente de lado, mas inclinada uns 30 graus, com as costas sustentadas por um travesseiro. Assim o peso se reparte entre o quadril e as costas, e não cai sobre o osso. Um travesseiro entre os joelhos evita que uma perna aperte a outra.

Passo a passo

  1. Vire a pessoa para um lado (veja a ficha B6).
  2. Não a deixe totalmente de lado sobre o quadril: incline-a uns 30 graus para trás e sustente as costas com um travesseiro em cunha.
  3. Ponha um travesseiro entre os joelhos e os tornozelos, para que as pernas não se apoiem osso contra osso.
  4. Acomode o braço de baixo para a frente para que não fique esmagado, e apoie o de cima sobre um travesseiro.
  5. Alterne os lados a cada mudança, a cada 2 horas.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a deixe apoiada justo sobre o osso do quadril.
  • Nunca deixe o braço de baixo preso sob o corpo.
  • Nunca deixe os joelhos um sobre o outro sem travesseiro no meio.

Quando pedir ajuda

Se você não conseguir deixá-la confortável e estável de lado, ou se aparecer pele vermelha sobre o quadril, consulte um profissional. Para úlceras ou pele machucada, pare e consulte.

5Semi-sentado na cama

O problema

Levantar a cabeceira ajuda a respirar, comer ou ficar acordado, mas faz a pessoa escorregar para os pés e terminar amontoada sobre o sacro.

O que acontece por dentro

Quando só se levanta a cabeça, o corpo escorrega para baixo e a pele do sacro se enruga e se estica (cisalhamento). Para evitar, primeiro se levanta um pouco a zona dos joelhos e depois a cabeça, assim a pessoa fica apoiada e não escorrega.

Passo a passo

  1. Antes de levantar a cabeceira, suba um pouco a parte dos joelhos (se a cama permitir) ou ponha um travesseiro sob as coxas.
  2. Só então levante a cabeceira até onde a pessoa esteja confortável, sem exagerar.
  3. Verifique que o quadril fique na dobra da cama, não mais à frente.
  4. Apoie os braços sobre travesseiros e revise que não fique torta.
  5. Se escorregar para os pés, não a deixe assim: suba-a para a cabeceira (ficha B7) em vez de puxá-la de cima.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca levante só a cabeça deixando as pernas planas: ela escorrega e machuca o sacro.
  • Nunca deixe a pessoa amontoada sobre o sacro por muito tempo.
  • Nunca a suba puxando pelas axilas.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa precisa ficar bem ereta para respirar ou engolir, que o profissional indique o ângulo. Diante de pele vermelha no sacro, ou tosse ao comer nessa posição, consulte.

6Virar a pessoa na cama

O problema

É preciso mudar de lado a cada 2 horas para a pele descansar, mas virar alguém puxando mal machuca os dois.

O que acontece por dentro

Virar não é dar a volta na força: é rolá-la em bloco, movendo o ombro e o quadril juntos, usando o lençol deslizante. A força sai das suas pernas, não das costas. Quase sempre é mais seguro entre dois.

Passo a passo

  1. Suba a cama à altura do seu quadril e trave as rodas.
  2. Baixe a grade do lado para o qual vai virá-la; deixe a do outro lado em pé.
  3. Cruze o braço e o tornozelo da pessoa para o lado ao qual vai virar.
  4. Pegue o lençol deslizante na altura do ombro e do quadril. Avise, e na contagem de três, role a pessoa para você em bloco, sem torcer as costas dela.
  5. Acomode-a inclinada uns 30 graus com travesseiros (ficha B4). Quem cuida: pés afastados, joelhos dobrados, costas retas.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a vire puxando por um braço ou pela roupa.
  • Nunca torça as costas dela: ombro e quadril giram juntos.
  • Nunca faça força com a cama baixa nem com as costas curvadas.

Quando pedir ajuda

Se ela pesa mais do que você pode mover sozinha com segurança, ou não colabora, faça entre dois ou com um guincho. As suas costas também importam.

7Subir a pessoa para a cabeceira

O problema

Com as horas, a pessoa escorrega para os pés da cama. O reflexo é subi-la puxando pelas axilas, e isso machuca os ombros dela e as suas costas.

O que acontece por dentro

Não se deve levantá-la, deve-se deslizá-la para cima com o lençol, enquanto ela empurra com os pés se puder. Quase sempre é entre dois, um de cada lado. A pele nunca é arrastada.

Passo a passo

  1. Baixe a cabeceira para que fique plana, se a pessoa tolerar. Suba a cama à sua altura e trave as rodas.
  2. Tire o travesseiro da cabeça e ponha-o contra a cabeceira para que ela não se bata.
  3. Peça à pessoa que dobre os joelhos, apoie os pés e, se puder, levante um pouco a cabeça.
  4. Cada cuidador pega o lençol deslizante na altura do ombro e do quadril. Na contagem de três, deslizam-na para a cabeceira enquanto a pessoa empurra com os pés.
  5. Faça em vários movimentos curtos em vez de um grande. Cuide para que os calcanhares não se arrastem.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a suba puxando pelas axilas nem por um só braço.
  • Nunca arraste a pele contra o lençol sem um lençol deslizante.
  • Nunca o faça sozinha se a pessoa não puder colaborar.

Quando pedir ajuda

Se não houver uma segunda pessoa e a pessoa não puder empurrar com os pés, use um guincho ou peça ajuda. Diante de pele machucada nos calcanhares ou no sacro, consulte.

8Sentar a pessoa na beira da cama

O problema

Sentar na beira é o passo anterior a levantar-se ou passar para a cadeira, e é onde muitos ficam tontos ou caem para um lado.

O que acontece por dentro

A forma segura não é puxar a pessoa para cima de frente, mas rolá-la de lado e usar o peso das pernas que descem como contrapeso para subir o tronco. Ao se levantar de repente, a pressão pode cair e dar tontura, por isso se faz devagar e com pausa.

Passo a passo

  1. Vire a pessoa de lado, olhando para a beira por onde vai se sentar (ficha B6).
  2. Passe um braço sob os ombros dela e o outro sobre os joelhos ou as canelas.
  3. Ao mesmo tempo que baixa as pernas dela para fora da cama, suba o tronco para o lado. O peso das pernas ajuda a subir o corpo.
  4. Deixe-a sentada com os pés apoiados no chão e as mãos ao lado. Fique à frente, sustentando-a.
  5. Espere alguns segundos para confirmar que não está tonta antes de continuar. Se for levantar-se ou passar para a cadeira, veja o capítulo de Transferências.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a sente puxando para cima de frente, pelos braços ou pelo pescoço.
  • Nunca a solte assim que sentar: pode cair para um lado.
  • Nunca a levante de repente se estiver tonta.

Quando pedir ajuda

Se ela ficar muito tonta, pálida ou não sustentar o tronco sentada, deite-a de novo e consulte. Se não puder sustentar o próprio peso para passar para a cadeira, isso se faz com guincho ou entre dois.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

Transferências

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Antes de transferir: decidir e preparar

O problema

A maioria dos acidentes ao passar alguém da cama para a cadeira não acontece por falta de força, mas por falta de preparação: uma cadeira sem travar, um piso escorregadio, meias sem solado. Preparar bem é metade do trabalho.

O que acontece por dentro

Primeiro há uma decisão: isto é uma transferência ou um levantamento? Se a pessoa consegue sustentar ao menos parte do seu peso sobre uma perna e colaborar, é uma transferência e pode ser feita guiando-a. Se não sustenta nada do seu peso, é um levantamento, e isso se faz com guincho ou entre duas pessoas treinadas, nunca na força (veja o capítulo do Guincho).

Passo a passo

  1. Desobstrua o caminho: sem tapetes soltos, fios ou obstáculos entre a cama e a cadeira.
  2. Coloque a cadeira no lado forte da pessoa, encostada na cama e num ângulo de uns 30 a 45 graus. Trave os freios e teste-os empurrando a cadeira.
  3. Tire ou levante os apoios para os pés e, se atrapalhar, o braço da cadeira do lado por onde ela vai passar.
  4. Se for uma cama ajustável, deixe-a na mesma altura do assento da cadeira ou um pouco mais alta.
  5. Calce-a com sapatos fechados de sola antiderrapante. Nunca descalça, em meias lisas ou em chinelos soltos.
  6. Tenha o cinto de transferência à mão antes de começar (ficha C2).

O que nunca se deve fazer

  • Nunca transfira alguém que não sustenta nada do seu peso puxando-o na força: isso é um levantamento e se faz com guincho.
  • Nunca comece com a cadeira sem travar ou com o caminho cheio de obstáculos.
  • Nunca o faça com a pessoa descalça ou em meias sem solado.

Quando pedir ajuda

Se você não tem certeza se a pessoa consegue sustentar o seu peso, pergunte ao fisio ou terapeuta qual é o nível de transferência dela e quanta ajuda precisa. Se pesa mais do que você consegue mover com segurança, faça entre dois ou com guincho.

2O cinto de transferência

O problema

O reflexo de agarrar a pessoa pelos braços, pelas axilas ou pela roupa machuca os dois. O cinto de transferência dá um ponto firme para sustentá-la sem puxar o corpo dela.

O que acontece por dentro

O cinto é colocado em volta da cintura e dá onde segurar com as duas mãos, distribuindo a força, sem se pendurar no ombro ou no braço dela. Não serve para levantar alguém que não sustenta o seu peso; serve para guiar e estabilizar quem colabora.

Passo a passo

  1. Coloque-o ajustado em volta da cintura, por cima da roupa, nunca sobre a pele nua.
  2. Deve ficar firme mas não apertado: os seus dedos têm que passar por baixo. Guarde a sobra para que não fique pendurada.
  3. Segure-o com as duas mãos por baixo, com as palmas para cima, nas laterais da cintura.
  4. Use-o para guiar o movimento, não para puxar para cima de repente.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca o coloque sobre a pele nua nem tão frouxo que suba até o peito.
  • Nunca o use para levantar quem não sustenta o seu peso.
  • Nunca o use se a pessoa tem uma ferida no abdômen, uma cirurgia recente ou certos problemas do coração: nesses casos é preciso usar outro método. Pergunte ao profissional.

Quando pedir ajuda

Se você tem dúvidas sobre se o cinto é seguro para essa pessoa pelo estado dela, consulte a enfermagem, o fisio ou o médico antes de usá-lo.

3Levantar-se, da cadeira ou da cama

O problema

Levantar-se é o momento de maior risco: a pessoa vai para a frente, fica tonta ou se pendura no cuidador. Bem feito, ela quase se levanta sozinha e você só a guia.

O que acontece por dentro

Para levantar-se, o centro de peso precisa ficar sobre os pés. Por isso primeiro vai para a beira, inclina-se para a frente (o nariz sobre os pés) e empurra com as mãos. Quem cuida não a levanta: a acompanha.

Passo a passo

  1. Leve a pessoa para a beira do assento ou da cama, com os pés bem apoiados e um pouco para trás, embaixo dos joelhos.
  2. Pergunte se ela está tonta. Espere alguns segundos antes de continuar; ao se levantar a pressão pode cair.
  3. Fique de frente, com os seus pés por fora dos dela e um joelho pronto para bloquear os dela, para que não escorreguem.
  4. Segure o cinto de transferência com as duas mãos. Peça que ela se incline para a frente, o nariz sobre os pés, e empurre com as mãos a partir do assento ou dos braços da cadeira.
  5. Na contagem de três, você a guia a levantar-se. Não a levante: o empurrão é dela.
  6. Uma vez de pé, espere que ela encontre o equilíbrio antes de continuar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe que ela se pendure no seu pescoço ou nos seus ombros: direcione as mãos dela ao assento ou aos braços da cadeira.
  • Nunca a levante de repente nem estando tonta.
  • Nunca a levante na força se ela não consegue empurrar: isso é um levantamento e se faz com guincho.

Quando pedir ajuda

Se ela não consegue empurrar com as pernas ou vai para trás, não insista na força. Faça entre dois ou com guincho, e consulte o fisio para ver de que ajuda ela precisa.

4Da cama para a cadeira

O problema

A passagem da cama para a cadeira junta dois riscos: levantar-se e girar. Feito com pressa ou torcendo o corpo, é onde mais há quedas.

O que acontece por dentro

Não se gira a pessoa torcendo as costas dela: faz-se ela pivotar dando passinhos curtos sobre a perna mais forte, até que a parte de trás dos joelhos toque o assento. Só então ela se senta.

Passo a passo

  1. Prepare tudo (ficha C1): cadeira no lado forte, travada, a 30 a 45 graus; cinto colocado; calçado com solado.
  2. Levante a pessoa seguindo a ficha C3.
  3. De pé e estável, peça que ela dê passinhos curtos girando para a cadeira, ou guie-a a pivotar movendo os calcanhares aos poucos. Nunca torça as costas dela: o corpo gira inteiro.
  4. Quando ela sentir o assento atrás dos joelhos, peça que busque com a mão o braço da cadeira mais distante.
  5. Que ela se incline para a frente e desça devagar, usando os braços da cadeira. Você controla a descida com o cinto (ficha C6).

O que nunca se deve fazer

  • Nunca torça as costas dela para girá-la: que ela gire com passinhos ou pivotando inteira.
  • Nunca a deixe cair de repente na cadeira.
  • Nunca faça o giro com a cadeira sem travar.

Quando pedir ajuda

Se ela não consegue dar os passos nem pivotar com segurança, não a force: faça entre dois ou com guincho.

5Da cadeira para a cama

O problema

Voltar para a cama parece mais fácil, mas a cama cede e não tem braços, então é fácil a pessoa ir para trás ou para o lado.

O que acontece por dentro

É o mesmo giro de pé, ao contrário: levantar-se da cadeira, pivotar sobre a perna forte até sentir a beira da cama atrás dos joelhos, e sentar-se devagar. Como a cama não trava sozinha, é preciso assegurá-la e controlar a descida.

Passo a passo

  1. Prepare: se a cama tem rodas, trave-as. Aproxime a cadeira do lado forte, bem encostada na cama.
  2. Levante a pessoa da cadeira (ficha C3).
  3. Guie-a a pivotar com passinhos até que a parte de trás dos joelhos toque a beira da cama.
  4. Peça que ela apoie as mãos na cama, nas laterais, e se incline um pouco para a frente ao descer.
  5. Controle a descida com o cinto até que ela fique sentada, e só depois ajude-a a subir as pernas e deitar-se (veja o capítulo da Cama).

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a deixe sentar-se de repente nem ir para trás sem controle.
  • Nunca o faça com a cama com rodas sem travar.
  • Nunca a solte assim que tocar a cama: pode ir para o lado.

Quando pedir ajuda

Se a cama é muito alta, muito mole ou muito baixa e você não consegue uma transferência segura, consulte o terapeuta; talvez seja preciso ajustar a altura ou usar outro método.

6Sentar-se devagar e com controle

O problema

Sentar-se mal, deixando-se cair, machuca a coluna, pode tombar a cadeira para trás e machuca quem tenta segurar o tombo.

O que acontece por dentro

Sentar-se é o contrário de levantar-se: o peso volta devagar para trás e para baixo, controlado pelos braços da pessoa e pelas suas pernas, não pelas suas costas. Descer de repente é o que machuca.

Passo a passo

  1. Assegure-se de que a parte de trás dos joelhos toque o assento antes de começar a descer.
  2. Peça que ela busque os dois braços da cadeira (ou a cama nas laterais) com as mãos.
  3. Que ela se incline um pouco para a frente e desça devagar, freando com os braços.
  4. Você acompanha a descida com o cinto, com os joelhos dobrados e as costas retas, sem aguentar o peso dela com a cintura.
  5. Uma vez sentada, verifique que fique bem para trás e confortável (na cadeira, veja a postura da ficha A2).

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a deixe deixar-se cair de repente.
  • Nunca tente frear sozinha todo o peso dela com as costas: se ela for, acompanhe a descida, não a resista.
  • Nunca tire o cinto até que ela esteja bem sentada e estável.

Quando pedir ajuda

Se você sente que teria que aguentar o peso dela para que não caia, é sinal de que precisa de uma segunda pessoa ou de um guincho. E se a pessoa começar a ir ao chão, não a segure na força: acompanhe-a devagar até o chão protegendo a cabeça dela, e peça ajuda (veja o capítulo Depois de uma queda).

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

Caminhar e marcha

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Antes de caminhar: de pé e firme

O problema

Muitas quedas acontecem nos primeiros segundos ao se levantar, antes do primeiro passo: a pessoa se levanta, fica tonta e começa a caminhar sem estar firme.

O que acontece por dentro

Ao se levantar, a pressão pode cair e vir uma tontura que dura alguns segundos. Caminhar exige que o corpo esteja equilibrado e o olhar para a frente. Se a pessoa está tonta, instável ou muito fraca naquele dia, não é hora de caminhar.

Passo a passo

  1. Que ela se levante bem primeiro (veja o capítulo de Transferências): na beira, o nariz sobre os pés, empurrando com as mãos a partir do assento, não do bastão nem do andador.
  2. Uma vez de pé, que espere alguns segundos para encontrar o equilíbrio antes de avançar.
  3. Que olhe para a frente, não para os pés, com as costas retas.
  4. Calçado fechado com sola antiderrapante, nunca descalça nem em chinelos.
  5. O caminho desobstruído: sem tapetes soltos, fios ou pisos molhados.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a apresse a caminhar assim que se levanta, sem esperar o equilíbrio.
  • Nunca a deixe caminhar tonta, muito fraca ou com o piso molhado.
  • Nunca use o bastão ou o andador para puxá-la para cima ao se levantar.

Quando pedir ajuda

Se ela fica tonta com frequência ao se levantar, ou a cada dia caminha com mais insegurança, consulte o médico ou o fisio. Antes de começar a caminhar com alguém que esteve de cama ou após uma cirurgia, pergunte quanto peso pode sustentar e quanta ajuda precisa.

2O bastão

O problema

O bastão ajuda só se estiver na altura certa e na mão certa. Mal usado, desequilibra em vez de sustentar.

O que acontece por dentro

O bastão dá um ponto de apoio extra e alarga a base, mas sustenta pouco peso: serve para uma instabilidade leve, quando basta uma mão. Vai na mão do lado contrário à perna fraca, para distribuir o peso como no passo natural.

Passo a passo

  1. Altura: de pé e reta, o punho do bastão deve chegar à dobra do punho, com o cotovelo levemente dobrado.
  2. Segura-o com a mão do lado oposto à perna fraca ou machucada (se a perna fraca é a direita, o bastão vai na mão esquerda).
  3. Leva-o ao lado, não à frente do corpo, a poucos centímetros do pé.
  4. Para caminhar: avança o bastão e a perna fraca juntos, e depois a perna forte.
  5. Para levantar-se ou sentar-se não se apoia no bastão: usa o braço da cadeira com a outra mão.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca o leve na mão do mesmo lado que a perna fraca.
  • Nunca o use para se empurrar a levantar ou a sentar: o equilíbrio não é confiável assim.
  • Nunca o use se a ponteira de borracha da ponta estiver gasta ou solta.

Quando pedir ajuda

Se com o bastão continua inseguro, ou aparece dor nas costas, no ombro ou no punho, consulte o fisio: talvez precise de outra altura, de um bastão de quatro pontas ou de um andador.

3O andador

O problema

O andador dá mais estabilidade que o bastão, mas também mais formas de usá-lo mal: pisar muito para dentro, puxá-lo para se levantar, avançá-lo longe demais.

O que acontece por dentro

O andador é usado quando são precisas as duas mãos para caminhar com segurança. Dá uma base ampla, mas só sustenta se as quatro pernas ou rodas estiverem apoiadas ao dar o passo e a pessoa ficar dentro do andador, não pendurada para a frente.

Passo a passo

  1. Altura: igual ao bastão, os punhos na altura da dobra do punho, o cotovelo levemente dobrado.
  2. Para se levantar: o andador à frente, com a abertura voltada para a pessoa e as quatro pernas no chão. Que ela se incline para a frente e empurre com os braços a partir do assento, sem puxar o andador.
  3. As quatro pernas ou rodas têm que tocar o chão antes de dar o passo (no andador simples, apoia-se e só então se caminha).
  4. A pessoa caminha dentro do andador, sem pisar muito para dentro nem avançá-lo longe demais.
  5. Olha para a frente, não para os pés, e vai devagar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca puxe o andador nem se apoie nele para se levantar: pode tombar.
  • Nunca o avance tanto que a pessoa fique pendurada para a frente.
  • Nunca o use em escadas (veja o capítulo de Escadas).

Quando pedir ajuda

Para escolher o andador (simples, com rodas, com assento) e ajustar a altura, consulte o fisio ou quem entregou o equipamento. Se a pessoa se pendura no andador ou o arrasta, convém revisar a técnica com um profissional.

4Caminhar com o andador, passo a passo

O problema

Caminhar com o andador tem uma ordem. Fazer ao contrário, avançando a perna forte primeiro ou pisando fora da base, desequilibra.

O que acontece por dentro

O andador vai primeiro, depois a perna fraca, depois a forte. Assim o corpo sempre tem a base de apoio à frente antes de carregar o peso. A perna fraca entra primeiro porque o andador a protege.

Passo a passo

  1. Avança o andador uma distância curta, com as quatro pernas ou rodas no chão.
  2. Dá o passo primeiro com a perna fraca, para o centro do andador, não além da barra da frente.
  3. Depois dá o passo com a perna forte, levando-a até onde está a fraca ou um pouco à frente.
  4. Repete: andador, perna fraca, perna forte.
  5. Para virar, dá passinhos curtos ao redor, sem cruzar os pés nem torcer o corpo de repente.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca avance a perna forte primeiro.
  • Nunca pise além da barra da frente do andador.
  • Nunca vire de repente pivotando sobre os pés: dê passinhos.

Quando pedir ajuda

Se ela se cansa logo, fica sem ar ou as pernas dobram ao caminhar, pare e consulte. O fisio pode indicar distâncias e descansos seguros.

5Acompanhar alguém que caminha

O problema

Acompanhar mal, agarrando pelo braço ou caminhando à frente puxando, tira a estabilidade da pessoa em vez de dar segurança.

O que acontece por dentro

A pessoa caminha mais segura se for ela a marcar o ritmo e você a acompanhar por trás e do lado mais fraco, pronto para estabilizá-la sem puxar. O cinto de transferência dá um ponto firme se for preciso sustentar.

Passo a passo

  1. Se a pessoa é instável, coloque-lhe o cinto de transferência antes de começar.
  2. Caminhe meio passo atrás e do lado mais fraco, com uma mão perto do cinto ou da cintura.
  3. Deixe que ela marque o ritmo e a distância. Não a apresse.
  4. Mantenha o caminho desobstruído e avise-a dos desníveis, dos degraus e dos pisos molhados.
  5. Se ela se cansa, procure um lugar seguro para que descanse sentada.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a leve puxando pelo braço nem caminhando à frente dela.
  • Nunca a deixe caminhar sozinha por um piso molhado ou com obstáculos.
  • Nunca solte o cinto num trecho difícil, como uma rampa ou um degrau.

Quando pedir ajuda

Se para caminhar ela precisa que você a sustente com as duas mãos, já não basta acompanhá-la: pergunte ao fisio se cabe um andador ou mais ajuda.

6Se perde o equilíbrio ou começa a cair

O problema

O reflexo de segurar a pessoa à força para que não caia é o que mais lesiona os dois. Não se trata de evitar a queda a qualquer custo, mas de torná-la controlada.

O que acontece por dentro

Ninguém consegue frear de repente o peso de um corpo que vai cair. Se você tentar segurá-lo, machuca as costas e a pessoa cai do mesmo jeito, mas pior. O seguro é acompanhar a descida devagar e proteger a cabeça.

Passo a passo

  1. Se você a segura com o cinto e ela começa a ir, não a levante: aproxime-a do seu corpo e deixe que desça devagar, deslizando contra a sua perna até o chão.
  2. Guie-a para o chão livre, longe de móveis, mesas ou da beira da cadeira.
  3. Proteja a cabeça dela: é o primeiro. Que não se bata em nada duro.
  4. Uma vez no chão, não a apresse a se levantar. Fique com ela e veja se ela se machucou.
  5. Para voltar a levantá-la, siga o capítulo Depois de uma queda: se bateu a cabeça, não consegue se mover ou tem muita dor, não a mova e chame a emergência.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca tente frear todo o peso dela à força para que não caia.
  • Nunca a deixe cair em direção a um móvel ou à beira da cadeira.
  • Nunca a levante de repente do chão sem antes ver se ela se machucou.

Quando pedir ajuda

Se bateu a cabeça, não consegue se mover, tem uma dor forte ou você não consegue levantá-la com segurança, chame a emergência ou peça ajuda. Nunca a levante sozinha do chão na força.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

Banho e higiene

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1O banheiro seguro, antes de abrir a água

O problema

O banheiro é o lugar de mais quedas da casa: piso molhado, superfícies duras e pouco espaço. A maioria dos acidentes se evita antes de abrir a água, preparando o lugar.

O que acontece por dentro

A água sobre o azulejo é quase como gelo, e a pele mais velha sente menos a temperatura, então a água muito quente queima sem que a pessoa perceba a tempo. Por isso se preparam os apoios, o piso e a temperatura antes de começar.

Passo a passo

  1. Barras de apoio firmes, parafusadas na parede, ao lado do vaso sanitário e dentro do chuveiro. Nunca use o toalheiro nem barras com ventosa: não aguentam o peso.
  2. Tapetes antiderrapantes dentro e fora do chuveiro, e no piso. Tire os tapetes soltos.
  3. Uma cadeira de banho ou um banco para se banhar sentado (ficha E2). Um chuveiro de mão ajuda a enxaguar sem que a pessoa tenha que girar.
  4. Temperatura: baixe o aquecedor a um máximo de 49 °C (120 °F). Antes de começar, teste a água na parte interna do seu punho: morna, nunca quente.
  5. Tenha tudo à mão antes de abrir a água: sabonete, duas toalhas, roupa limpa. Tire a tranca da porta para poder entrar se for preciso.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca use o toalheiro ou uma barra com ventosa como apoio: cedem e a pessoa cai.
  • Nunca deixe que ela se banhe sem testar antes a temperatura da água.
  • Nunca deixe tapetes soltos nem objetos no piso do banheiro.

Quando pedir ajuda

Para colocar as barras no lugar e na altura corretos, convém um instalador ou um terapeuta ocupacional. Se o banheiro é muito pequeno ou tem um degrau alto para entrar no chuveiro, uma avaliação do lar ajuda a encontrar a melhor solução.

2A cadeira de banho e o banco de banheira

O problema

Banhar-se de pé, sobre um piso molhado e por vários minutos, cansa e desequilibra. Sentar-se tira quase todo o risco de queda.

O que acontece por dentro

A cadeira de banho permite banhar-se sentado dentro do chuveiro. O banco de banheira cruza a borda da banheira: a pessoa se senta no lado de fora e desliza para dentro, sem ter que passar a perna por cima da borda, que é onde mais se cai.

Passo a passo

  1. Escolha o assento conforme o banheiro: cadeira com encosto e pés antiderrapantes para o chuveiro; banco que cruza a borda para a banheira.
  2. Se tiver rodas ou travas, certifique-se de que estejam freadas antes de sentar.
  3. Para a banheira: que a pessoa se sente na parte do banco que fica de fora, e depois deslize aos poucos até ficar dentro, entrando uma perna por vez.
  4. Que fique com os pés apoiados no piso e bem para trás no assento.
  5. Use o chuveiro de mão para molhar e enxaguar sem pedir que ela se gire ou se levante.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca use uma cadeira comum ou de plástico leve dentro do chuveiro: escorrega e tomba.
  • Nunca peça que ela passe a perna por cima da borda da banheira estando de pé.
  • Nunca a deixe sozinha e de pé sobre o piso molhado.

Quando pedir ajuda

Para escolher o assento certo e a altura, consulte o terapeuta ou quem entregou o equipamento. Se a pessoa não consegue se sustentar sentada sem ajuda, o banho se faz entre dois ou, se ela não pode sair do lugar, na cama (ficha E6).

3Banhar com dignidade, passo a passo

O problema

Para um adulto, ser banhado por outro pode ser o mais difícil de aceitar. Feito com pressa ou sem cuidado, sente-se como uma humilhação; feito com respeito, continua sendo um momento de dignidade.

O que acontece por dentro

A pele mais velha é fina e resseca, então a água morna, o sabonete suave e secar bem protegem tanto quanto a limpeza. E o pudor importa tanto quanto o corpo: cobrir o que não se está lavando muda por completo como a pessoa vive aquele momento.

Passo a passo

  1. Aqueça o banheiro antes e feche a porta. Explique o que você vai fazer, passo a passo.
  2. Cubra com uma toalha o que não está lavando naquele momento, e deixe que ela se lave sozinha tudo o que puder.
  3. Lave do mais limpo ao mais sujo: primeiro o rosto, depois o corpo e por último as partes íntimas. Na mulher, sempre da frente para trás.
  4. Use um sabonete suave e sem perfume. Enxágue bem para que não fique sabonete na pele.
  5. Seque com toques suaves, sobretudo nas dobras (debaixo dos seios, virilhas, entre os dedos). Se a pele estiver seca, um creme hidratante ajuda.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a deixe nua e à vista mais do que o necessário: cubra o que não está lavando.
  • Nunca use água quente nem sabonetes fortes que ressecam a pele.
  • Nunca deixe as dobras úmidas: a umidade ali machuca a pele.

Quando pedir ajuda

Se aparecer pele vermelha, machucada ou com mau cheiro nas dobras, ou se a pessoa recusa sempre o banho, consulte o profissional. A recusa de tomar banho às vezes tem uma causa de saúde ou de ânimo por trás.

4Ir ao vaso sanitário

O problema

Sentar-se e levantar-se do vaso sanitário é mais uma transferência, com o agravante da pressa, da roupa e do pudor. É um dos momentos onde mais se cai.

O que acontece por dentro

Um vaso baixo obriga a descer e subir muito, e isso é difícil para joelhos e quadris mais velhos. Um elevador de vaso e barras de apoio ao lado encurtam esse percurso e dão onde se segurar.

Passo a passo

  1. Se o vaso é baixo, coloque um elevador. Ponha barras de apoio firmes ao lado, parafusadas, nunca o toalheiro.
  2. Para sentar, que a pessoa se aproxime até que a parte de trás das pernas toque o vaso.
  3. Que se segure na barra de apoio (não em você nem no toalheiro) e desça devagar, como em qualquer transferência (veja o capítulo de Transferências).
  4. Sentada, os pés dela têm que tocar o piso. Se ficarem pendurados, o assento está muito alto e é instável.
  5. Dê privacidade se ela puder ficar sozinha com segurança, e deixe a barra e, se houver, o botão de chamada à mão.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a deixe se segurar no toalheiro ou no porta-papel para sentar ou levantar.
  • Nunca a apresse nem a deixe sem onde se agarrar.
  • Nunca use um assento tão alto que os pés fiquem no ar.

Quando pedir ajuda

Para colocar o elevador e as barras, consulte o terapeuta. Se ela começa a perder o controle do xixi ou tem vergonha de pedir ajuda a tempo, veja o capítulo sobre a incontinência, que trata esse tema com respeito.

5A troca e a higiene íntima

O problema

A higiene íntima e a troca de fralda são o que mais constrangimento gera, para os dois. A chave é a rapidez, o respeito e cuidar da pele, que ali se machuca fácil.

O que acontece por dentro

A pele da zona íntima, em contato com a umidade, se irrita e se abre rápido. Limpar bem, secar e trocar a tempo previne feridas dolorosas. E o respeito (avisar, cobrir, não expor demais) faz com que a pessoa não viva isso como uma humilhação.

Passo a passo

  1. Tenha tudo pronto antes: panos ou lenços, água morna, creme protetor, a troca limpa. Coloque luvas.
  2. Avise o que você vai fazer e cubra com uma toalha o que não está limpando.
  3. Limpe sempre da frente para trás, sobretudo na mulher, para não arrastar germes.
  4. Seque bem com toques suaves e aplique um creme protetor se a pele estiver irritada.
  5. Troque a fralda ou a roupa assim que estiverem úmidas, sem esperar. Revise a pele a cada troca.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca limpe de trás para frente.
  • Nunca deixe a pessoa com a fralda molhada por muito tempo: a pele se machuca.
  • Nunca a exponha nem faça comentários que a envergonhem.

Quando pedir ajuda

Se aparecer pele vermelha, bolhas, feridas ou mau cheiro, consulte o profissional. Se a pessoa tem uma sonda ou um cateter, esse cuidado é indicado e supervisionado pela enfermagem.

6O banho na cama

O problema

Quando a pessoa não pode ir até o banheiro, mesmo assim é preciso manter a pele limpa. O banho na cama permite isso, sem que ela passe frio nem se machuque.

O que acontece por dentro

Ficar muito tempo na cama e com umidade resseca e machuca a pele. Um banho na cama, feito por partes e mantendo o calor, limpa sem esfriar a pessoa nem cansá-la demais.

Passo a passo

  1. Aqueça o quarto. Tenha duas bacias (ou use lenços sem enxágue), sabonete suave, toalhas e a troca limpa.
  2. Cubra a pessoa com uma toalha ou um lençol fino e descubra só a parte que está lavando em cada momento.
  3. Lave do mais limpo ao mais sujo: rosto, pescoço, braços, peito, abdômen, pernas, costas e por último as partes íntimas (na mulher, da frente para trás).
  4. Seque bem cada zona antes de passar à seguinte, sobretudo as dobras. Revise a pele enquanto lava.
  5. Troque o lençol se for preciso (veja o capítulo da Cama) e deixe a pessoa confortável e agasalhada.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca descubra o corpo todo de uma vez: a pessoa se esfria e se sente exposta.
  • Nunca deixe as dobras ou as costas úmidas.
  • Nunca use a mesma água ou o mesmo pano para o rosto e para as partes íntimas.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa não consegue se girar sozinha para lavar as costas, faça entre dois (veja o capítulo da Cama). Diante de pele machucada ou escaras, pare e consulte.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

Vestir e alimentar

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Comer na posição correta

O problema

Comer deitado ou recostado para trás faz a comida ir pelo caminho do ar em vez do estômago. Isso se chama aspiração, e é uma causa frequente de pneumonia em pessoas idosas.

O que acontece por dentro

Ao engolir, uma pequena tampa fecha a via do ar para que a comida vá ao estômago. Se a pessoa está recostada para trás ou com a cabeça pendendo, essa tampa não protege bem e parte da comida ou do líquido entra nos pulmões. Estar sentado e ereto deixa a gravidade ajudar.

Passo a passo

  1. Sente a pessoa bem ereta, o mais próximo possível de 90 graus. Se estiver na cama, levante a cabeceira até deixá-la sentada.
  2. O queixo vai levemente para a frente, em direção ao peito, não para trás. Inclinar a cabeça para trás dificulta engolir e é perigoso.
  3. Se um lado do rosto está mais fraco, sente-se desse lado e ponha a comida no lado forte da boca.
  4. Desligue a televisão e o rádio. Um ambiente tranquilo ajuda a se concentrar em comer.
  5. Depois de comer, que ela fique sentada pelo menos 30 minutos antes de se deitar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca dê de comer deitada ou com a cabeça para trás.
  • Nunca a deite assim que termina de comer.
  • Nunca a apresse nem fale para que ela responda com a boca cheia.

Quando pedir ajuda

Se ela tosse, fica com a voz molhada ou se engasga ao comer ou beber, pare e consulte. Quem avalia e dá as orientações seguras de deglutição é o fonoaudiólogo (terapeuta da fala e da deglutição) junto com o médico.

2Ajudar a comer, passo a passo

O problema

Dar de comer com pressa, bocados grandes ou sem esperar que engula, é o que leva ao engasgo. A chave é a paciência.

O que acontece por dentro

Engolir é um trabalho coordenado que na pessoa idosa vai mais devagar. Bocados pequenos, uma coisa por vez e tempo entre um bocado e outro dão ao corpo a chance de engolir bem antes do seguinte.

Passo a passo

  1. Deixe a pessoa comer sozinha tudo o que puder: ela controla melhor o tamanho e o ritmo do bocado.
  2. Dê bocados pequenos e alterne comida com goles de líquido. Use uma colher pequena.
  3. Espere que ela engula por completo antes do próximo bocado. Observe que não fique comida guardada na bochecha.
  4. Ofereça a comida na altura dos olhos dela ou um pouco abaixo, sem que tenha que levantar a cabeça.
  5. Cuide da boca: dentes e dentadura limpos e bem colocados. A boca suja é uma causa importante de infecção no pulmão.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca coloque um bocado antes que ela tenha engolido o anterior.
  • Nunca use canudo se o profissional não indicou: pode fazê-la engolir rápido demais.
  • Nunca dê de comer se ela está sonolenta ou não está bem acordada.

Quando pedir ajuda

Se ela come cada vez menos, perde peso ou tem mais dificuldade para engolir, consulte. Há talheres e copos especiais (cabo grosso, copo com tampa) que ajudam a comer sozinho; o terapeuta ocupacional pode recomendá-los.

3Quando engolir é difícil

O problema

Às vezes a dificuldade para engolir (chama-se disfagia) avança devagar e a família percebe tarde. Reconhecer os sinais a tempo evita engasgos e pneumonias.

O que acontece por dentro

Quando os músculos da boca e da garganta não coordenam bem, a comida ou o líquido podem ir para o pulmão sem que a pessoa sinta. Os líquidos finos, como a água, estão entre os mais difíceis de controlar.

Passo a passo

  1. Observe os sinais: tosse ao comer ou beber, voz molhada depois de engolir, comida que fica na boca, baba ou medo de comer.
  2. Se aparecerem, não insista na força nem mude você a comida por conta própria: avise o médico ou o fonoaudiólogo.
  3. O profissional decide se é preciso espessar os líquidos ou mudar a textura da comida. Não decida sozinha.
  4. Mantenha sempre a posição ereta e o queixo para a frente (ficha F1).
  5. Cuide muito da higiene da boca, que reduz o risco de infecção se algo for para o pulmão.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca dê líquidos finos a alguém que se engasga com eles sem consultar antes.
  • Nunca espesse os líquidos por conta própria sem indicação: a textura exata é definida pelo profissional.
  • Nunca obrigue a comer quem recusa por medo ou por uma dificuldade real.

Quando pedir ajuda

Diante de qualquer um desses sinais, consulte o médico ou o fonoaudiólogo. Se a pessoa para de comer ou beber, se desidrata ou perde peso rápido, procure ajuda logo.

4Se ela se engasga

O problema

O engasgo pode tapar a via do ar em segundos. Saber o que fazer, e o que não, naquele momento pode salvar uma vida.

O que acontece por dentro

Se a pessoa tosse forte, o ar ainda passa e a tosse é a melhor forma de tirar o que entalou. O problema grave é quando ela não consegue tossir, falar nem respirar: aí a via está tapada e é preciso agir rápido e chamar a emergência.

Passo a passo

  1. Se tosse com força, incentive-a a continuar tossindo. Não dê tapas nem ponha os dedos na boca dela.
  2. Se ela não consegue tossir, falar nem respirar, ou fica roxa, peça que alguém chame a emergência já.
  3. Incline-a um pouco para a frente e dê até cinco golpes firmes com a base da mão, entre as omoplatas.
  4. Se não sair, faça compressões na boca do estômago (manobra de Heimlich): abrace-a por trás, um punho acima do umbigo, e empurre para dentro e para cima, até cinco vezes.
  5. Alterne cinco golpes nas costas e cinco compressões até sair ou chegar a ajuda. Se ela perder a consciência, siga as orientações da emergência.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca ponha os dedos às cegas na boca dela: pode empurrar mais para dentro o que entalou.
  • Nunca dê de beber para empurrar o que está engasgado.
  • Nunca a deixe sozinha enquanto se engasga.

Quando pedir ajuda

Chame a emergência assim que a pessoa não puder tossir, falar ou respirar. E mesmo que se resolva, convém que um médico a examine. O ideal é que quem cuida faça um curso de primeiros socorros com prática: ler não substitui ter praticado.

5Vestir e despir com um lado fraco

O problema

Vestir alguém com um braço ou uma perna fraca, ou com dor, vira uma luta se for feito na ordem errada. Há uma regra simples que muda tudo.

O que acontece por dentro

A regra é: o lado fraco entra primeiro e sai por último. Ao vestir, a roupa entra primeiro no braço ou na perna fraca, que tem menos movimento; ao despir, sai primeiro do lado forte, que colabora.

Passo a passo

  1. Que a pessoa esteja sentada e firme, melhor com braços de apoio.
  2. Para vestir: coloque primeiro o braço ou a perna do lado fraco na manga ou na perna da calça, e depois o lado forte.
  3. Para despir: tire primeiro a roupa do lado forte, e por último a do lado fraco.
  4. Escolha roupa fácil: folgada, que abra na frente, com velcro ou elástico em vez de botões pequenos e zíperes difíceis.
  5. Para os pés, calçado fechado com sola antiderrapante; uma calçadeira de cabo longo evita que a pessoa se abaixe demais.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca comece a vestir pelo lado forte: o fraco depois não entra bem e dói.
  • Nunca force um braço ou uma perna com dor ou rígidos: vá devagar.
  • Nunca a deixe ficar em pé num só pé para se vestir: que o faça sentada.

Quando pedir ajuda

Se vestir-se causa muita dor, ou um ombro ou um quadril não se deixam mover, consulte o médico ou o fisio. O terapeuta ocupacional pode mostrar técnicas e roupa adaptada para cada caso.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

O elevador de transferência

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Quando se usa o elevador

O problema

Quando uma pessoa não consegue sustentar nada do seu peso, levantá-la na força machuca quem cuida e ela. O elevador faz esse trabalho sem que ninguém machuque as costas, e com mais dignidade.

O que acontece por dentro

O elevador levanta a pessoa com um sling (uma tela resistente que a sustenta) pendurado num braço mecânico. Serve quando a pessoa não consegue se levantar nem colaborar numa transferência. Se ainda sustenta parte do seu peso, muitas vezes basta uma transferência comum (veja o capítulo de Transferências).

Passo a passo

  1. Use o elevador quando a pessoa não consegue sustentar o peso nem ajudar a passar da cama para a cadeira.
  2. Sempre que possível, faça entre duas pessoas: uma maneja o elevador e a outra acompanha e cuida da pessoa.
  3. Antes de usá-lo pela primeira vez, peça que alguém com experiência (terapeuta, enfermagem ou quem entregou o equipamento) lhe ensine pessoalmente.
  4. Avise a pessoa do que você vai fazer em cada passo, mesmo que pareça não entender. Sentir-se manipulada sem aviso dá medo.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca levante na força alguém que não sustenta o peso: para isso serve o elevador.
  • Nunca use o elevador pela primeira vez sem que alguém tenha lhe ensinado.
  • Nunca o use sozinha se a pessoa é pesada ou não colabora: faça entre dois.

Quando pedir ajuda

Para saber se cabe um elevador, qual modelo e qual sling, consulte o terapeuta ou a enfermagem. Eles também indicam quantas pessoas são necessárias para aquela pessoa em particular.

2Antes de usar: escolher e revisar

O problema

A maioria dos acidentes com elevador vem de um sling errado, gasto ou mal enganchado, ou de passar o peso máximo. Revisar antes evita quase todos.

O que acontece por dentro

O sling tem que ser do tamanho e do tipo corretos para aquela pessoa e para o que você vai fazer (há slings diferentes para banhar, para o vaso sanitário, para a cama). E tanto o sling quanto o elevador têm um peso máximo que nunca se deve passar.

Passo a passo

  1. Use o sling do tamanho e do tipo indicados para aquela pessoa. Um sling errado pode machucar.
  2. Veja o peso máximo do sling e do elevador. Nunca o ultrapasse.
  3. Revise o sling antes de cada uso: se a tela está desfiada, rasgada, com furos ou com costuras soltas, não o use e substitua.
  4. Se o elevador é elétrico, certifique-se de que a bateria esteja carregada e de que o botão de parada de emergência funcione.
  5. Desobstrua o caminho entre o ponto de partida e o destino antes de começar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca use um sling gasto, rasgado ou com costuras soltas.
  • Nunca passe o peso máximo do sling ou do elevador.
  • Nunca use um sling de um tipo diferente do indicado só porque é o que está à mão.

Quando pedir ajuda

Para escolher o sling correto e aprender a revisá-lo, consulte quem entregou o equipamento ou o terapeuta. Os elevadores precisam de manutenção periódica (em geral a cada seis meses); pergunte quem a faz.

3Colocar o sling e elevar

O problema

Um sling mal colocado ou um engate mal feito podem deixar a pessoa mal sustentada ou escorregando. A colocação é o que mais cuidado pede.

O que acontece por dentro

O sling distribui o peso da pessoa. Se está bem centrado e as tiras ficam planas e bem enganchadas, sustenta por igual. Muitos slings trazem uma etiqueta com o desenho de como colocá-los conforme a coluna.

Passo a passo

  1. Centre o sling com a pessoa: o centro fica alinhado com a coluna dela, conforme a etiqueta do sling.
  2. Passe as tiras das pernas bem planas, sem que a tela fique dobrada nem amassada.
  3. Enganche cada tira na barra do elevador exatamente como indica o manual daquele equipamento.
  4. Eleve devagar e por igual, mantendo a pessoa o mais baixa possível enquanto a move. A barra nunca deve bater no rosto dela.
  5. Nos elevadores de piso com rodízios, durante o movimento os rodízios ficam livres (não freados) para que o elevador se acomode ao peso, salvo que o manual do seu equipamento indique o contrário. Siga sempre o manual.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca enganche as tiras de forma desigual ou diferente do que diz o manual.
  • Nunca deixe a tela das pernas dobrada ou amassada sob a pessoa.
  • Nunca suba a pessoa mais alto do que o necessário nem a mova aos trancos.

Quando pedir ajuda

Se você não tem certeza de como centrar o sling ou enganchar as tiras no seu modelo, não improvise: peça que lhe mostrem. Cada elevador e cada sling têm a sua forma exata.

4Conforto, pele e vigilância

O problema

O sling sustenta a pessoa apertando a tela contra o corpo. Se uma tira fica mal colocada, pode comprimir e machucar, e a pessoa nem sempre vai dizer.

O que acontece por dentro

Algumas pessoas, sobretudo com mudanças cognitivas ou com menos sensibilidade, não se queixam mesmo que algo as incomode ou aperte. Por isso quem cuida não espera que avisem: revisa de forma ativa que o sling esteja confortável e que nenhuma tira esteja comprimindo.

Passo a passo

  1. Antes de elevar, verifique que as tiras ficaram planas e que a tela não aperta nem se enrola em nenhum lugar.
  2. Olhe o rosto dela enquanto a eleva: um gesto de dor ou desconforto é um sinal, mesmo que não diga nada.
  3. Não a deixe pendurada no sling mais tempo do que o necessário: só o que dura a transferência.
  4. Nunca a deixe sozinha enquanto está no elevador.
  5. Ao baixá-la, faça devagar e revise a pele onde estiveram as tiras, sobretudo se você o usa com frequência.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca presuma que ela está confortável só porque não se queixa: revise.
  • Nunca a deixe sozinha nem suspensa no ar mais do que o necessário.
  • Nunca ignore um gesto de dor no rosto dela.

Quando pedir ajuda

Se você vê pele vermelha, marcada ou machucada onde apoiam as tiras, ou se a pessoa se queixa ao usar o sling, pare e consulte o terapeuta ou a enfermagem. Talvez seja preciso outro sling ou ajustar como se coloca.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

Escadas

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Antes da escada: a regra e a segurança

O problema

A escada junta todos os riscos: desnível, equilíbrio e, ao descer, a possibilidade de cair para a frente vários degraus. Por isso convém preparar a escada e conhecer a regra antes de subir ou descer com alguém.

O que acontece por dentro

Há uma regra simples que ordena o movimento: para subir, primeiro a perna forte; para descer, primeiro a bengala e a perna fraca. Assim a perna forte sempre carrega o peso no degrau firme e a fraca fica protegida.

Passo a passo

  1. Corrimão firme, melhor dos dois lados. Se só há de um lado, certifique-se de que seja sólido e esteja bem fixado.
  2. Boa luz, com interruptores em cima e embaixo da escada. Marque a borda dos degraus se for difícil vê-los.
  3. Fitas ou tiras antiderrapantes em cada degrau. Tire tapetes ou passadeiras que escorreguem.
  4. A escada desobstruída: sem objetos, sem vasos, sem fios.
  5. Um degrau por vez, sem pressa. A pessoa se segura no corrimão com uma mão e, se usa bengala, a leva na outra.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca suba ou desça com coisas nas mãos: as duas mãos vão para o corrimão e a bengala.
  • Nunca faça com pouca luz ou com a escada cheia de objetos.
  • Nunca vá rápido nem pulando degraus.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa se cansa, fica tonta ou se sente insegura na escada, não insista: pare e procure outra forma (ficha H4). Para colocar um segundo corrimão ou as fitas, qualquer instalador pode ajudar.

2Subir a escada

O problema

Subir cansa e, se for feito na ordem errada, a perna fraca tem que empurrar todo o peso e falha. A regra da perna forte primeiro resolve.

O que acontece por dentro

Para subir, a perna forte sobe primeiro ao degrau e puxa o corpo para cima; a fraca a segue depois, sem ter que empurrar sozinha. A bengala sobe por último. Quem cuida vai atrás para sustentar se a pessoa for para trás.

Passo a passo

  1. A pessoa se segura no corrimão com uma mão e leva a bengala na outra (ou o segundo corrimão).
  2. Fique atrás dela e um pouco para o lado fraco, com uma mão no cinto de transferência.
  3. Que suba primeiro a perna forte ao degrau.
  4. Depois que suba a perna fraca até o mesmo degrau, e por último a bengala.
  5. As duas pernas e a bengala ficam no mesmo degrau antes de seguir ao próximo. Um degrau por vez.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a faça subir primeiro com a perna fraca.
  • Nunca fique à frente ao subir: se ela for, cai em sua direção e para trás.
  • Nunca suba dois degraus de uma vez.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa não consegue empurrar com a perna forte para subir, ou fica sem ar, pare. Talvez seja preciso outra solução (ficha H4) ou subir entre dois.

3Descer a escada

O problema

Descer é a direção mais perigosa: uma queda para a frente na escada pode ser de vários degraus. Aqui a ordem e a posição de quem cuida importam ainda mais.

O que acontece por dentro

Para descer, primeiro desce a bengala ao degrau de baixo, depois a perna fraca, e por último a forte, que controla a descida de cima. Quem cuida vai à frente e um degrau mais abaixo, para frear se a pessoa for para a frente.

Passo a passo

  1. A pessoa se segura no corrimão com uma mão e leva a bengala na outra.
  2. Fique à frente dela, um degrau mais abaixo e para o lado fraco, com uma mão no cinto de transferência.
  3. Que desça primeiro a bengala ao degrau de baixo.
  4. Depois que desça a perna fraca a esse degrau.
  5. Por último que desça a perna forte. Um degrau por vez, sem pressa.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a faça descer primeiro com a perna forte.
  • Nunca fique atrás ao descer: se ela for para a frente, você não consegue frear.
  • Nunca a deixe olhar o celular ou levar coisas enquanto desce.

Quando pedir ajuda

Se uma perna falha ao descer, se ela fica tonta ou se os dois não se sentem seguros, não desçam. É a situação onde mais convém uma cadeira elevadora de escada ou outra solução (ficha H4).

4Quando não tentar e o que fazer em vez disso

O problema

Às vezes a escada deixa de ser segura, e forçá-la é um dos maiores riscos de uma casa. Saber quando parar e que alternativas existem evita uma queda grave.

O que acontece por dentro

Carregar alguém no colo pela escada, ou descê-lo na força, é perigoso para os dois e é uma causa frequente de quedas sérias. Quando a pessoa já não pode usar a escada com segurança, a solução não é insistir, mas mudar a forma.

Passo a passo

  1. Não tentem a escada se a pessoa não sustenta o peso, está muito instável, fica sem ar ou se os dois não se sentem seguros.
  2. Nunca a carregue no colo pela escada para resolver rápido.
  3. Melhorias simples primeiro: segundo corrimão, fitas antiderrapantes, melhor luz, meios degraus.
  4. Se a escada continua sendo um problema, avalie uma cadeira elevadora de escada (a cadeira motorizada sobre um trilho) ou uma rampa onde for possível.
  5. A solução mais segura às vezes é mudar o que a pessoa usa para um só andar: que o quarto, o banheiro e a cozinha fiquem no mesmo nível.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca carregue a pessoa no colo pela escada.
  • Nunca a desça ou suba na força se algum dos dois tem medo.
  • Nunca deixe que use a escada sozinha se já teve um quase acidente ali.

Quando pedir ajuda

Para decidir entre cadeira elevadora, rampa ou reorganizar a casa em um nível, uma avaliação do lar ajuda a ver o que convém e o que é possível. O terapeuta e um instalador podem orientá-lo conforme o caso.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

O bem-estar do cuidador

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Você não está sozinho nem é má pessoa

O problema

Cuidar de alguém que você ama pode deixá-lo esgotado, irritado e com culpa por se sentir assim. Muita gente acha que é a única que se sente sobrecarregada. Não é: a carga é real e está estudada.

O que acontece por dentro

A pesquisa sobre cuidadores familiares é clara: cerca de um em cada três chega a ter depressão, e mais da metade atravessa esgotamento em algum momento. Não é por ser fraco nem por amar pouco a pessoa: é porque cuidar, sustentado ao longo do tempo e muitas vezes na solidão, desgasta qualquer um.

Passo a passo

  1. Reconheça os sinais em você: cansaço que não passa com o sono, dormir mal, irritar-se por coisas pequenas, adoecer com frequência, perder o interesse no que gostava, sentir ressentimento ou vontade de chorar sem motivo claro.
  2. Perceba que a culpa, a raiva e a tristeza são normais em quem cuida. Senti-las não faz de você uma má pessoa.
  3. Dê nome a essas emoções, em vez de engoli-las. Falar disso com alguém de confiança já alivia.
  4. Aceite que você não pode fazer tudo nem fazer perfeito. Cuidar suficientemente bem é cuidar bem.
  5. Trate o seu esgotamento como um sinal para pedir apoio, não como um fracasso.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca exija de si nunca sentir raiva, culpa ou cansaço: fazem parte de cuidar.
  • Nunca se isole com esses sentimentos pensando que não acontece com ninguém.
  • Nunca fale consigo com dureza por precisar de ajuda ou descanso.

Quando pedir ajuda

Se você se sente sem esperança, se nada lhe dá alívio, ou se aparecem pensamentos de se machucar, isso é um sinal para procurar ajuda agora: um médico, um profissional de saúde mental ou uma linha de apoio do seu país. Você merece cuidado tanto quanto a pessoa que cuida.

2Cuidar de você não é egoísmo

O problema

Muitos cuidadores deixam de dormir, de comer bem e de ver pessoas, convencidos de que descansar é abandonar a pessoa. É o contrário: sem você de pé, o cuidado desaba.

O que acontece por dentro

Ninguém pode dar de uma xícara vazia. O descanso, mesmo curto, baixa o esgotamento e lhe devolve paciência e clareza para cuidar. Não é um luxo: é o que torna o cuidado sustentável.

Passo a passo

  1. Procure descansos curtos no dia: alguns minutos para respirar, sair ao ar livre, tomar algo com calma.
  2. Cuide do básico do seu corpo: dormir o que puder, comer nos horários, mover-se um pouco.
  3. Mantenha, mesmo que reduzida, uma coisa de que você goste: ler, caminhar, ver uma amiga, a sua música.
  4. Considere o descanso com revezamento (respiro): algumas horas de um cuidador em domicílio, um centro-dia, ou que um familiar o substitua para descansar de verdade.
  5. Trate esses momentos como parte do cuidado, não como tempo roubado.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe a sua própria saúde para quando houver tempo: esse tempo não chega sozinho.
  • Nunca use o álcool, o cigarro ou a comida como única forma de aguentar.
  • Nunca sinta que descansar é trair a pessoa que você cuida.

Quando pedir ajuda

Se você não consegue nenhum descanso porque não há com quem deixar a pessoa, pergunte por serviços de revezamento ou respiro na sua região (centros-dia, cuidadores em domicílio, estadias curtas). Em muitos lugares existem, e às vezes há opções de baixo custo.

3Pedir ajuda e não ficar sozinho

O problema

A solidão é o que mais machuca o cuidador. Muitos carregam tudo em silêncio, sem pedir nada, até que o corpo ou o ânimo se quebram.

O que acontece por dentro

Compartilhar a carga e falar com outros que passam pelo mesmo baixa a sensação de solidão e, segundo os estudos, melhora o ânimo de quem cuida. Pedir ajuda não é fraqueza: é o que sustenta ao longo do tempo.

Passo a passo

  1. Faça uma lista de tarefas concretas que outros podem fazer (comprar, cozinhar, acompanhar um pouco, levar a uma consulta) e distribua pedidos pontuais entre família e amigos.
  2. Aceite a ajuda que oferecem, mesmo que não façam exatamente como você. Feito é melhor que perfeito.
  3. Procure um grupo de apoio de cuidadores, presencial ou on-line. Falar com quem entende alivia muito.
  4. Converse com o médico ou um profissional de saúde mental se o ânimo não levanta. Pedir essa ajuda é cuidar de você.
  5. Se há vários familiares, dividam turnos e decisões, para que não recaia tudo numa só pessoa.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca carregue tudo sozinho pensando que é a sua obrigação fazer sem ajuda.
  • Nunca recuse toda ajuda para não incomodar: a maioria quer ajudar e não sabe como.
  • Nunca se feche no silêncio com o que sente.

Quando pedir ajuda

Se você sente que já não aguenta, que está sozinho nisso ou que o ânimo está muito baixo, fale com o seu médico e procure um grupo de apoio. Há redes de cuidadores e serviços de orientação em quase todos os países; perguntar por eles é um bom primeiro passo.

4Cuidar do seu corpo: as costas

O problema

Mover, girar e levantar outra pessoa é a causa mais comum de lesões nas costas em quem cuida. Costas machucadas deixam duas pessoas sem cuidado.

O que acontece por dentro

As costas se machucam quando carregam peso dobradas ou torcidas. A força segura sai das pernas, não da cintura. As técnicas dos capítulos anteriores (transferências, cama, elevador) não são só para a pessoa: protegem o seu corpo.

Passo a passo

  1. Aproxime-se da pessoa antes de movê-la: quanto mais longe, mais as suas costas sofrem.
  2. Dobre os joelhos e mantenha as costas retas. A força sai das pernas.
  3. Use o cinto de transferência e os equipamentos (lençol deslizante, elevador) em vez da sua pura força.
  4. Não gire a cintura com peso: mova os pés para girar o corpo todo.
  5. Se algo pesa mais do que você consegue mover com segurança, faça entre dois ou com elevador. Não é fraqueza: é não se lesionar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca levante com as costas dobradas ou torcidas.
  • Nunca carregue na força o que deveria ir com elevador ou entre dois.
  • Nunca ignore uma dor nas costas que aparece ou cresce: é um alarme.

Quando pedir ajuda

Se aparecer dor nas costas, formigamento ou fraqueza nas pernas, consulte o médico. Um fisioterapeuta pode lhe ensinar a mover a pessoa cuidando do seu corpo, ajustado ao seu caso.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

Entrar e sair do carro

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Antes de entrar ou sair: preparar o carro

O problema

Entrar e sair de um carro é mais uma transferência, com o agravante de que o banco é baixo, o espaço é justo e é preciso girar. Apressar-se ou segurar-se na porta é onde mais se cai.

O que acontece por dentro

O carro obriga a baixar, girar e colocar as pernas quase ao mesmo tempo. Se o lugar está preparado e a pessoa tem onde se segurar firme, o movimento fica seguro. A porta não serve de apoio: ela se move sozinha.

Passo a passo

  1. Estacione em piso plano e nivelado, longe do trânsito, e abra a porta o máximo possível.
  2. Recue o banco para dar lugar às pernas, e recline-o um pouco se ajudar a entrar.
  3. Prepare um ponto de apoio firme: uma alça de apoio para carro (das que se encaixam na trava da porta) ou o encosto do banco. Nunca a porta.
  4. Tenha à mão o cinto de transferência e, se usa bengala ou andador, deixe-os por perto, não no porta-malas.
  5. Se a pessoa é pesada ou não sustenta o peso, faça entre dois ou com um banco giratório ou tábua de transferência. Não force sozinha.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe que ela se apoie na porta para entrar ou sair: ela se move e a pessoa cai.
  • Nunca a levante pelos braços nem pelas axilas: use o cinto de transferência, com a outra mão nas costas dela.
  • Nunca faça com o carro numa descida ou em piso irregular.

Quando pedir ajuda

Se cada vez custa mais ou a pessoa já quase não sustenta o peso, consulte o terapeuta sobre ajudas: almofada giratória, tábua de transferência, ou um carro mais alto ou adaptado. Para casos sem sustentação de peso, existem guinchos para carro.

2Entrar no carro sem se torcer

O problema

O erro mais comum é entrar de frente, abaixando-se e torcendo a cintura. Assim se perde o equilíbrio e se força a coluna dos dois.

O que acontece por dentro

A forma segura é primeiro o bumbum, depois as pernas: a pessoa se senta primeiro, de costas para o banco, e só depois coloca as pernas. Assim não tem que girar de pé nem entrar dobrada.

Passo a passo

  1. Que a pessoa fique de costas para o banco e recue até sentir a beira do banco na parte de trás das pernas.
  2. Que se segure com a mão forte na alça de apoio ou no encosto (não na porta) e desça devagar para se sentar, abaixando a cabeça para não batê-la no batente.
  3. Já sentada e bem para trás no banco, que coloque uma perna por vez dentro do carro, girando o corpo aos poucos para a frente.
  4. Uma almofada giratória no banco facilita esse giro sem torcer o quadril.
  5. Ajeite-a reta e prenda o cinto de segurança.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a faça entrar de frente, primeiro as pernas: ela se torce e cai.
  • Nunca a deixe segurar-se na porta para descer ao banco.
  • Nunca esqueça de proteger a cabeça dela ao sentar, para que não bata no batente.

Quando pedir ajuda

Se ela não consegue sentar e girar as pernas sem que você carregue o peso dela, faça entre dois ou com uma almofada giratória ou tábua de transferência. O terapeuta pode mostrar a técnica para o seu carro.

3Sair do carro com segurança

O problema

Ao sair, a pessoa tende a sair de frente, levantar-se de repente e segurar-se na porta. É a parte onde mais se cai.

O que acontece por dentro

Sair é entrar ao contrário: primeiro saem as pernas para o chão, depois se segura num ponto firme e só então se levanta. Sair com as pernas para fora e os pés bem apoiados evita o giro forçado.

Passo a passo

  1. Tire o cinto de segurança dela e abra bem a porta.
  2. Que gire o corpo aos poucos e tire as pernas do carro até apoiar os dois pés no chão, de frente para fora.
  3. Que se segure com a mão forte na alça de apoio ou no batente (não na porta) e, com os pés bem apoiados, se levante empurrando com as pernas.
  4. Você a acompanha com uma mão no cinto de transferência e a outra pronta perto das costas dela. Dobre os joelhos, não a cintura.
  5. Uma vez de pé, espere que ela encontre o equilíbrio antes de lhe dar a bengala ou começar a caminhar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a deixe levantar-se antes de ter os dois pés bem apoiados no chão.
  • Nunca a puxe para cima na força: a força é dela, das pernas.
  • Nunca a deixe sair segurando-se na porta.

Quando pedir ajuda

Se ela não consegue empurrar com as pernas para se levantar, não a levante na força: faça entre dois, com guincho para carro ou com um banco giratório. Diante de dor ou tontura ao sair, espere sentada e consulte.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 1 · Mover e cuidar do corpo

Depois de uma queda

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1O primeiro: não levantá-la de repente

O problema

O reflexo de levantar logo quem caiu pode piorar uma lesão que ainda não se vê, como uma fratura de quadril ou um golpe na cabeça. O primeiro não é levantar: é olhar.

O que acontece por dentro

Uma queda pode deixar uma lesão que não se nota na hora. Mover a pessoa antes de revisar pode agravar uma fratura ou uma lesão de coluna. Por isso se respira, se acalma e se revisa antes de fazer qualquer coisa.

Passo a passo

  1. Mantenha a calma e fique com a pessoa. Não a levante de imediato.
  2. Pergunte se algo dói, se ela consegue mover os braços e as pernas, e se bateu a cabeça.
  3. Veja se há sangue, inchaço, um membro em posição estranha, ou se ela está confusa ou muito sonolenta.
  4. Se bateu a cabeça, perdeu a consciência mesmo que por um instante, não consegue se mover, tem uma dor forte (sobretudo no quadril ou nas costas), ou está mais confusa que de costume: não a mova e chame a emergência. Cubra-a para que não esfrie e fique com ela onde está.
  5. Caso especial: se ela toma anticoagulantes (medicação para o sangue fino) e bateu a cabeça, procure atendimento médico mesmo que se sinta bem. O sangramento dentro da cabeça pode aparecer horas depois.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a levante às pressas sem antes ver se ela se machucou.
  • Nunca mova alguém com uma dor forte, que não consegue mover um membro ou com suspeita de fratura.
  • Nunca minimize um golpe na cabeça, sobretudo se ela toma anticoagulantes.

Quando pedir ajuda

Diante de qualquer dúvida, chame a emergência: é melhor esperar a ajuda no chão do que mover a pessoa e piorar uma lesão. Fique com ela, fale com calma e mantenha-a agasalhada.

2Se não se machucou: ajudá-la a levantar-se em etapas

O problema

Mesmo quando a pessoa está bem, levantá-la na força é o que mais machuca as costas de quem cuida, e pode derrubar os dois. A forma segura é por etapas, com ela fazendo quase todo o trabalho.

O que acontece por dentro

Uma pessoa no chão não pode ser erguida sem risco. Mas pode levantar-se passo a passo, apoiando-se numa cadeira firme, enquanto quem cuida a guia e a estabiliza, sem carregar o peso dela.

Passo a passo

  1. Se você revisou e ela está sem lesão e se sente bem, deixe passar alguns minutos no chão para que passe qualquer tontura.
  2. Aproxime uma cadeira firme (sem rodas) e, se tiver, uma almofada para apoiar os joelhos.
  3. Que a pessoa gire de lado e fique de quatro apoios (mãos e joelhos), e que engatinhe até a cadeira.
  4. Que apoie as duas mãos no assento e suba a perna forte até deixar o pé bem plano no chão (fica como ajoelhada de uma perna só).
  5. Que empurre com a perna e os braços para se levantar, gire e se sente na cadeira. Você a guia com uma mão no cinto de transferência ou no quadril, de pé perto, sem levantá-la você.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a levante na força do chão: a força é dela, com as pernas e os braços.
  • Nunca use uma cadeira com rodas ou que possa tombar como apoio.
  • Nunca a apresse: cada etapa no seu tempo.

Quando pedir ajuda

Se ela é muito pesada, não consegue ficar de quatro apoios, ou está confusa, não insista: chame um vizinho, um familiar ou a emergência. Para quem cai com frequência, existe uma almofada inflável que a levanta do chão sem esforço. E convém praticar esse método da cadeira quando tudo está tranquilo, sobretudo se a pessoa vive sozinha.

3Depois: vigiar e prevenir a próxima

O problema

Uma queda não termina quando a pessoa se levanta. Podem aparecer incômodos horas depois e, sobretudo, é preciso descobrir por que ela caiu para que não se repita.

O que acontece por dentro

Algumas lesões e sintomas (dor, tontura, confusão) aparecem só depois de um tempo. E uma queda quase sempre tem uma causa (pressão baixa, um medicamento, uma infecção, má visão, desequilíbrio) que, se não for procurada, volta a fazer cair.

Passo a passo

  1. Depois de levantá-la, que descanse, e observe-a nos dias seguintes: uma dor nova, tontura, mais confusão, ou que evite apoiar uma perna são sinais de que algo passou despercebido.
  2. Avise o médico, mesmo que a queda pareça leve. Convém uma consulta para revisar por que aconteceu.
  3. Revise a casa: tire tapetes soltos e fios, melhore a luz, ponha barras de apoio onde for preciso (veja os capítulos do banheiro e das escadas).
  4. Deixe um telefone ao alcance a partir do chão, ou melhor, um botão de alerta que a pessoa possa usar se cair e estiver sozinha (veja a parte sobre botões de alerta).
  5. Ficar muito tempo no chão é perigoso por si só: por isso o botão de alerta importa tanto em quem vive sozinho.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca trate uma queda como se não tivesse acontecido nada sem avisar o médico.
  • Nunca deixe a causa sem resolver: a próxima queda pode ser pior.
  • Nunca deixe uma pessoa que cai sozinha sem uma forma de pedir ajuda a partir do chão.

Quando pedir ajuda

Se depois da queda aparecer dor, tontura, vômitos, confusão ou ela evitar mover uma parte do corpo, consulte sem demora. E para entender por que ela cai e como prevenir, o médico e o fisio podem avaliar a marcha, a pressão e a medicação.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 2 · Saúde e medicação

Dar a medicação com segurança

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A lista e a ordem: o sistema que evita erros

O problema

Muitos idosos tomam vários remédios por dia, em horários diferentes, alguns com comida e outros não. Sem um sistema, é fácil pular uma tomada, repetir outra ou confundir comprimidos parecidos.

O que acontece por dentro

Os erros de medicação quase sempre vêm da desordem, não da má intenção. Um sistema simples, uma lista atualizada e um organizador, faz com que a tomada correta seja a fácil, e deixa tudo pronto para uma emergência.

Passo a passo

  1. Monte uma lista atualizada de tudo o que ele toma: nome, para que serve, quem receitou, e também vitaminas, ervas e remédios de venda livre. Anote as alergias. Guarde-a impressa e no telefone.
  2. Leve essa lista (ou as caixas) a cada consulta e a qualquer ida à emergência. Atualize-a depois de cada visita ao médico.
  3. Use um porta-comprimidos semanal com compartimentos por dia e por momento (manhã, meio-dia, noite). Encha-o num lugar tranquilo e bem iluminado, sem pressa.
  4. O que não está no porta-comprimidos, guarde na caixa original: o rótulo tem o nome, a dose e a validade.
  5. Use sempre a mesma farmácia: assim detectam cruzamentos entre remédios e as renovações ficam mais fáceis. Peça a renovação uma semana antes de acabar.
  6. Guarde os remédios num lugar seguro, trancado se for preciso, longe de crianças, e revise as validades.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca misture remédios soltos sem rótulo: se não sabe qual é, pergunte na farmácia.
  • Nunca encha o porta-comprimidos às pressas ou em frente à televisão: é aí que se infiltram os erros.
  • Nunca guarde os remédios ao alcance de crianças ou de uma pessoa confusa.

Quando pedir ajuda

Se a lista é longa ou muda com frequência, o farmacêutico pode ajudar a organizá-la e a ver se algum remédio se cruza com outro. Para quem se confunde com as tomadas, existem porta-comprimidos com alarme que avisam a hora.

2Dar a medicação sem erros

O problema

Dar um remédio parece simples, mas dá-lo na hora errada, partido quando não se deve, ou mudando a quantidade por conta própria, pode fazer mal. A regra é seguir à risca o que o médico indicou.

O que acontece por dentro

O seu papel é acompanhar a tomada, não decidir sobre ela. Quando você entrega o remédio certo, à pessoa certa, na quantidade que o médico indicou, na hora indicada e da forma indicada, o remédio faz o que deve fazer.

Passo a passo

  1. Antes de cada tomada, confirme cinco coisas: que seja a pessoa certa, o remédio certo, a quantidade que o médico indicou, a hora indicada e a forma indicada (pela boca, na pele, etc.).
  2. Pergunte ao farmacêutico se cada remédio vai com comida ou sem comida, e a que hora convém.
  3. Entregue o remédio e acompanhe, mas deixe que a pessoa o tome sozinha se puder. Fique perto e observe que ela o engula bem.
  4. Nunca parta, triture nem abra um comprimido sem perguntar antes ao farmacêutico: muitos têm um revestimento especial e parti-los pode ser perigoso ou deixá-los sem efeito.
  5. Se ela tem dificuldade para engolir, não improvise: pergunte ao farmacêutico se esse remédio vem em líquido, adesivo ou outra forma.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca mude a quantidade, pule uma tomada nem suspenda um remédio por conta própria: isso quem decide é o médico.
  • Nunca triture um comprimido para passar melhor sem consultar antes.
  • Nunca dê um remédio de venda livre novo sem avisar o médico ou o farmacêutico: pode se cruzar com os que ela já toma.

Quando pedir ajuda

Diante de qualquer dúvida sobre como, quando ou com que dar um remédio, pergunte ao farmacêutico: é grátis e não precisa de agendamento. Se a pessoa recusa a medicação ou não consegue engoli-la, avise o médico em vez de forçar.

3Vigiar efeitos e quando ligar

O problema

Mesmo tomado bem, um remédio pode dar efeitos indesejados ou cruzar-se com outro. Quem cuida costuma ser o primeiro a notar uma mudança, e avisar a tempo evita problemas sérios.

O que acontece por dentro

Nos idosos, os cruzamentos entre remédios (ou entre remédio e álcool) podem dar sono, tontura ou mais risco de quedas. Notar e avisar essas mudanças é parte do cuidado.

Passo a passo

  1. Mantenha um caderno simples: anote qualquer mudança depois de começar ou mudar um remédio (sono, tontura, náuseas, erupção na pele, ânimo, confusão).
  2. Se aparecer algo estranho, avise o médico ou o farmacêutico que o receitou. Não espere a próxima consulta se você está preocupado.
  3. Evite o álcool com a medicação, a menos que o médico diga que está bem.
  4. Tenha à mão os telefones de emergência e do centro de intoxicações. Se suspeitar que tomou demais, ligue antes de fazer qualquer coisa.
  5. Vá às consultas com a pessoa, com a lista ou as caixas, e pergunte: para que serve cada remédio, até quando, o que fazer se pular uma tomada, e se há algum que já não seja preciso.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca ignore um efeito novo pensando que já vai passar.
  • Nunca misture álcool com a medicação sem consultar.
  • Nunca espere se suspeitar que tomou demais: ligue ao centro de intoxicações ou à emergência.

Quando pedir ajuda

Se aparecer uma reação forte (inchaço no rosto, dificuldade para respirar, erupção que avança), chame a emergência. Para dúvidas sobre efeitos ou cruzamentos, o farmacêutico e o médico são o seu melhor apoio.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 2 · Saúde e medicação

Sinais de alarme: quando chamar a emergência

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Reconhecer um AVC (derrame): o teste rápido

O problema

Num AVC (derrame cerebral) cada minuto conta: o tratamento que evita um dano permanente tem uma janela de poucas horas. Reconhecê-lo rápido e ligar logo é o que muda o resultado.

O que acontece por dentro

Um AVC aparece de repente. Há um teste rápido e fácil de lembrar que verifica cinco coisas. Se qualquer uma falhar, mesmo que seja uma só, liga-se para a emergência de imediato.

Passo a passo

  1. Equilíbrio: perdeu de repente o equilíbrio ou tem dificuldade para caminhar?
  2. Olhos: perdeu ou embaçou a vista de repente, em um ou nos dois olhos?
  3. Rosto: peça que ela sorria. Cai um lado do rosto?
  4. Braços: peça que ela levante os dois braços. Um cai ou ela não consegue levantar?
  5. Fala: peça que ela repita uma frase simples. Fala enrolado ou não sai?

Tempo: se qualquer um destes sinais aparecer, mesmo que depois passe, ligue para a emergência já. Anote a que hora começaram os sintomas: esse dado ajuda o médico a escolher o tratamento.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca espere para ver se passa: num AVC o tempo perdido é dano.
  • Nunca a leve você ao hospital de carro: chame a ambulância, que começa a atender no caminho.
  • Nunca lhe dê de comer, de beber nem medicação enquanto espera.

Quando pedir ajuda

Diante de qualquer um destes sinais, ligue para a emergência do seu país de imediato. Mesmo que os sintomas durem pouco e desapareçam, é preciso consultar igual: pode ter sido um aviso de algo mais grave.

2Reconhecer um infarto e uma parada

O problema

O infarto nem sempre é o agarrar o peito dos filmes. Em idosos, em mulheres e em pessoas com diabetes, os sinais podem ser leves ou estranhos, e por isso são ignorados.

O que acontece por dentro

O infarto é uma falta de sangue ao coração. Os sinais clássicos e os leves valem o mesmo: diante da dúvida, liga-se. Se o coração para (parada), a pessoa desaba e deixa de responder: aí cada segundo conta.

Passo a passo

  1. Sinais de infarto: desconforto no peito (pressão, aperto, peso ou dor) que dura mais de alguns minutos ou vai e vem; dor que corre para o braço, as costas, o pescoço, a mandíbula ou a boca do estômago; falta de ar; suor frio, náuseas ou tontura.
  2. Em idosos, mulheres e pessoas com diabetes, pode haver só cansaço estranho, falta de ar ou náuseas, sem dor no peito. Ainda assim é preciso levar a sério.
  3. Diante desses sinais, ligue para a emergência de imediato. Não a leve você de carro nem espere para ver se melhora.
  4. Não lhe dê aspirina nem nenhuma outra medicação por conta própria: só se o pessoal da emergência ou o médico indicarem.
  5. Parada: se a pessoa desaba, não responde e não respira normalmente, ligue para a emergência logo. Quem atende o telefone pode guiá-lo passo a passo até a ambulância chegar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca minimize sinais leves num idoso: podem ser um infarto do mesmo jeito.
  • Nunca a leve você ao hospital num possível infarto ou parada: chame a ambulância.
  • Nunca lhe dê medicação por conta própria enquanto espera.

Quando pedir ajuda

Ligue para a emergência diante de qualquer suspeita de infarto ou parada. E faça um favor a si: fazer um curso de primeiros socorros e de RCP prepara você para esses minutos em que a ajuda ainda está a caminho.

3Outras urgências e o que fazer enquanto a ajuda chega

O problema

Há outras situações que também não esperam, e em todas o primeiro passo é o mesmo: chamar a emergência e acompanhar bem até a ajuda chegar.

O que acontece por dentro

Numa urgência, o que você faz nos primeiros minutos importa, mas fazer demais pode prejudicar. Quase sempre o melhor é ligar, manter a calma e não mover nem dar nada por conta própria.

Passo a passo

  1. Ligue para a emergência de imediato diante de: dificuldade forte para respirar, sangramento que não para, uma reação alérgica com inchaço no rosto ou na garganta, uma pessoa que não responde, uma convulsão, ou um engasgo que não se resolve (veja o capítulo de alimentação).
  2. Também diante de uma queda com golpe na cabeça ou suspeita de fratura (veja o capítulo "Depois de uma queda").
  3. Enquanto espera: fique com a pessoa, fale com calma, afrouxe a roupa apertada e mantenha-a agasalhada e confortável onde está.
  4. Não lhe dê de comer, de beber nem medicação, a menos que a emergência indique.
  5. Tenha à mão a lista de medicação e as condições de saúde (a pasta de emergência do capítulo de medicação), e deixe a porta destrancada para a ambulância entrar rápido.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca hesite em ligar por medo de incomodar: é melhor uma consulta a mais do que uma ajuda que chega tarde.
  • Nunca mova a pessoa se você suspeita de uma lesão de coluna ou de uma fratura.
  • Nunca lhe dê comida, bebida ou remédios enquanto espera, salvo indicação.

Quando pedir ajuda

A regra simples: diante da dúvida, ligue. O pessoal da emergência prefere uma chamada que dá em nada a uma ajuda que chega tarde.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 2 · Saúde e medicação

Hidratação e cuidado diário da saúde

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A hidratação: por que custa e como ajudar

O problema

Muitos idosos bebem pouca água, não porque não queiram, mas porque com a idade a sede se sente menos. Podem estar desidratados sem ter sede, e a desidratação traz tonturas, quedas, confusão e problemas de rim.

O que acontece por dentro

Com os anos, o corpo guarda menos água e o sinal da sede enfraquece. Por isso não se pode confiar só em se tem sede, bebe. É preciso oferecer líquido ao longo do dia, sem esperar que ele peça.

Passo a passo

  1. Ofereça pequenas quantidades de líquido com frequência ao longo do dia: com as refeições, com a medicação e entre atividades.
  2. Deixe sempre um copo ou uma garrafa ao alcance, perto da cama ou da cadeira onde passa o dia.
  3. Varie: água, infusões suaves, caldos, gelatinas, e frutas com muita água (melancia, melão, laranja). Some líquido sem que seja só beber água.
  4. Em dias de calor, com febre ou se está indisposta, ofereça mais.
  5. Se evita beber para não ir tanto ao banheiro, organize idas ao banheiro seguras e com horário em vez de beber menos.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca confie na sede como único sinal: nessa idade pode não aparecer.
  • Nunca force grandes quantidades de uma vez: melhor pouco e com frequência.
  • Nunca mude por conta própria a quantidade de líquido se a pessoa tem o coração ou os rins delicados: nesses casos, o médico indica quanto.

Quando pedir ajuda

Sinais de desidratação: boca seca, urina escura ou muito pouca, cansaço, tontura ou confusão. Se aparecer confusão, quase não urina, não consegue reter líquidos ou desmaia, consulte sem demora: pode ser uma urgência.

2Cuidar da pele: prevenir as escaras

O problema

Ficar muito tempo na mesma posição, na cama ou na cadeira, pode danificar a pele onde o osso aperta contra a superfície. Assim aparecem as escaras por pressão, que doem, infeccionam e custam muito a curar.

O que acontece por dentro

A pele sobre as partes com osso (o cóccix, os quadris, os calcanhares, os cotovelos, os ombros, a nuca) recebe todo o peso. Se a pressão não é aliviada de tempos em tempos, o tecido se lesa por dentro. Mudar de posição e revisar a pele previne isso.

Passo a passo

  1. Mude de posição com frequência: na cama, mais ou menos a cada duas horas; na cadeira, alivie o peso a cada hora (ou que ela mesma se reacomode de vez em quando se puder).
  2. Use almofadas para separar as partes com osso e para que os calcanhares não apoiem contra o colchão.
  3. Revise a pele todos os dias, sobretudo nas partes com osso. O sinal precoce é uma vermelhidão que não clareia ao apertar (em pele mais escura, uma zona mais escura, mais morna ou mais firme).
  4. Mantenha a pele limpa e seca; cuide especialmente da umidade por incontinência (veja a parte de dignidade íntima).
  5. Se passa muito tempo na cama ou na cadeira, uma almofada ou colchão especial que reparte a pressão ajuda muito.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe a pessoa horas na mesma posição sem aliviar o peso.
  • Nunca massageie uma zona avermelhada sobre um osso: pode piorar o dano.
  • Nunca trate por conta própria uma escara já aberta: isso quem vê é um profissional de saúde.

Quando pedir ajuda

Se aparecer uma vermelhidão que não passa, uma bolha ou uma ferida sobre uma parte com osso, avise o médico ou a enfermagem. Quanto antes for tratada, mais fácil é.

3A observação diária: febre, infecção e mudanças

O problema

Muitos problemas de saúde avisam com mudanças pequenas antes de se tornarem graves. Quem cuida, que vê a pessoa todos os dias, é quem melhor pode notá-las a tempo.

O que acontece por dentro

Nos idosos, uma infecção nem sempre dá febre alta: às vezes o primeiro sinal é uma confusão nova, mais sono, menos vontade de comer ou uma queda. Notar a mudança e avisar é o que adianta o cuidado.

Passo a passo

  1. Observe cada dia o básico: como come e bebe, o ânimo, o sono, a urina e as fezes, a respiração e a pele.
  2. Mantenha um caderno simples e anote as mudanças: serve para você e para mostrar ao médico.
  3. Leve a sério uma confusão nova, mais sonolência ou uma queda sem causa clara: podem ser o primeiro aviso de uma infecção. Avise o médico.
  4. Diante de febre, não dê medicação por conta própria (veja o capítulo de medicação): consulte o que fazer.
  5. A falta de líquido piora a prisão de ventre; se passam vários dias sem evacuar, com dor ou inchaço, avise o médico antes de dar nada.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca ignore uma mudança brusca de ânimo ou de lucidez pensando que é a idade.
  • Nunca dê um remédio para a febre por conta própria sem consultar.
  • Nunca trate a prisão de ventre com purgantes ou remédios por conta própria sem perguntar.

Quando pedir ajuda

Se aparecer febre com confusão, dificuldade para respirar, dor forte, ou uma mudança brusca que você não entende, consulte sem demora. Diante de sinais de alarme sérios, ligue para a emergência (veja o capítulo de sinais de alarme).

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 3 · Mente e comunicação

Demência: como falar e entender

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Entrar no mundo dela: a regra de ouro

O problema

Quando alguém com demência diz algo que não é real (que a mãe já falecida o espera, que tem que ir trabalhar, que alguém o roubou), o primeiro impulso é corrigir. E corrigir quase sempre termina em angústia, raiva ou discussão.

O que acontece por dentro

A demência muda o cérebro: a memória, a orientação e o raciocínio já não funcionam como antes. A pessoa não faz de propósito nem para incomodar: a realidade dela é real para ela, e ela não pode mudá-la porque alguém explica. Discutir com a doença nunca se ganha.

Passo a passo

  1. Não discuta, não corrija e não a coloque à prova. A regra de ouro é: validar o que ela sente e redirecionar com suavidade.
  2. Responda à emoção, não ao dado. Se ela pergunta por alguém que já faleceu, não dê a notícia de novo: acompanhe o carinho ("dá para ver o quanto você a ama") e leve a conversa para uma lembrança boa ou outra atividade.
  3. Se ela insiste em "tenho que ir trabalhar" ou "tenho que ir para casa", não a contradiga: valide ("você trabalhou muitos anos, mereceu o descanso") e redirecione para algo confortável ("vamos tomar um chá juntos").
  4. Aceite a culpa mesmo sem tê-la: "desculpa, esqueci de te avisar" acalma mais que "já te disse mil vezes".
  5. Não leve para o lado pessoal. Se ela te acusa de algo ou não te reconhece, é a doença falando, não a pessoa.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca discuta nem tente convencê-la da verdade quando essa verdade a angustia.
  • Nunca pergunte se ela se lembra: isso a coloca à prova e a envergonha.
  • Nunca a lembre de que ela esquece ("já te disse", "como você não se lembra").

Quando pedir ajuda

Se as situações difíceis ficam frequentes ou te superam, peça orientação ao médico e, se puder, a um grupo de cuidadores de pessoas com demência. Aprender essas formas com outros alivia muito.

2Como falar para que seja mais fácil

O problema

À medida que a demência avança, as palavras se complicam: custa encontrá-las, seguir uma frase longa ou processar várias coisas ao mesmo tempo. Falar como antes gera frustração nos dois.

O que acontece por dentro

A pessoa entende melhor o simples, o lento e o caloroso. E lê muito o tom e o rosto: se você está tranquilo, ela se tranquiliza; se você se tensiona, ela se tensiona.

Passo a passo

  1. Aproxime-se de frente e na altura dela, devagar, e diga quem você é ("oi, mãe, sou a Ana, sua filha"). A demência reduz a visão dos lados, e aparecer de repente assusta.
  2. Fale com frases curtas, uma ideia por vez, e dê bastante tempo para responder. Depois, dê ainda mais tempo.
  3. Ofereça opções simples, de sim ou não, ou entre duas: "você quer um chá?" em vez de "o que você quer tomar?".
  4. Se ela não entende uma palavra, diga de outra forma ou com um gesto. Se repete a mesma pergunta, repita a mesma resposta curta, com calma, como se fosse a primeira vez.
  5. Em vez de "você se lembra de quando...?", use "eu me lembro de quando...". E lembrar coisas de muitos anos atrás (a juventude, o trabalho, os filhos pequenos) costuma lhe dar segurança e alegria.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca fale com ela de longe, por trás ou com o rosto tapado pela mão.
  • Nunca encadeie várias perguntas ou instruções juntas.
  • Nunca use um tom de bronca nem fale com ela como com uma criança.

Quando pedir ajuda

Se você nota que ela não escuta ou não vê bem, revisar aparelhos auditivos e óculos ajuda mais do que parece: a surdez e a má visão pioram a confusão. Comente com o médico.

3Quando se agita: o comportamento é uma mensagem

O problema

Às vezes a pessoa fica inquieta, anda sem parar, repete, se irrita ou grita. Não faz por capricho: quando as palavras já não alcançam, o comportamento é a forma dela de dizer algo.

O que acontece por dentro

Por trás da agitação quase sempre há uma necessidade: dor, fome, sede, vontade de ir ao banheiro, cansaço, ou ruído e estímulo demais ao redor. A dor, sobretudo, passa despercebida. Quem cuida vira um pouco detetive.

Passo a passo

  1. Diante da agitação, pergunte-se do que ela pode estar precisando: dói algo? está com fome ou sede? precisa do banheiro? está cansada? há ruído demais?
  2. Baixe os estímulos: desligue a televisão, baixe as luzes fortes, tire a bagunça, deixe uma ou duas pessoas em vez de muitas.
  3. Fale baixo, sem discutir. Se está muito alterada ou agressiva, dê um passo atrás, dê espaço a ela e volte a se aproximar com calma daqui a pouco.
  4. Redirecione para algo que a acalme: uma música de que ela gosta, uma atividade simples, dar uma volta, algo gostoso para tomar.
  5. Se anda muito, dê a ela um lugar seguro para fazê-lo, e cuide para que beba líquido e coma algo.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a segure à força nem levante a voz: aumenta o medo e a agitação.
  • Nunca discuta nem exija que ela se acalme só porque sim.
  • Nunca suponha que é manha: quase sempre é uma necessidade ou um incômodo que ela não consegue nomear.

Quando pedir ajuda

Uma mudança brusca de comportamento pode ser dor ou uma infecção (veja o capítulo de cuidado diário): avise o médico. E se a agitação é muito forte, frequente ou perigosa, o médico pode ajudar a encontrar a causa e o melhor manejo.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 3 · Mente e comunicação

Quando vê coisas, acusa ou se altera ao entardecer

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Quando vê ou escuta coisas que não estão

O problema

A pessoa pode ver, ouvir ou sentir coisas que não estão: alguém no quarto, um animal na parede, uma voz que a chama. Para ela são completamente reais, e discutir isso só a assusta mais.

O que acontece por dentro

Essas visões vêm da mudança no cérebro, e aparecem mais ao cair da tarde. Às vezes se disparam por pouca luz, sombras, reflexos em espelhos ou janelas, ou por confundir o que passa na televisão com a realidade.

Passo a passo

  1. Não discuta se o que ela vê é real ou não. Para ela, é.
  2. Responda à emoção: se ela tem medo, dê calma e companhia ("estou aqui com você, você está segura").
  3. Se a visão não a assusta nem é perigosa, às vezes basta acompanhar e mudar de assunto ou de atividade.
  4. Revise o ambiente: acenda mais luz para apagar sombras, cubra reflexos de espelhos ou janelas, e desligue a televisão se a confunde.
  5. Cuide dos óculos e dos aparelhos auditivos: ver e ouvir mal alimenta as confusões.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca discuta com ela nem diga que ali não há nada: você a deixa sozinha com o medo.
  • Nunca zombe nem siga a corrente com coisas que aumentem o medo dela.
  • Nunca deixe o quarto às escuras e cheio de sombras ao entardecer.

Quando pedir ajuda

Se as visões aparecem de repente, mudam muito ou a angustiam, avise o médico: podem vir de uma infecção, de uma mudança de medicação ou outra causa. Não dê nem mude remédios por conta própria.

2Quando acusa ou desconfia

O problema

É muito comum que a pessoa acuse de roubá-la, de esconder coisas ou de querer lhe fazer mal, muitas vezes quem mais a cuida. Dói, mas não é contra você: é a doença.

O que acontece por dentro

A pessoa guarda coisas em lugares seguros e depois não lembra onde. Como não encontra o objeto, a explicação que lhe resta é que alguém o levou. Ela não mente: é a memória que falha.

Passo a passo

  1. Não leve para o lado pessoal e não fique na defensiva.
  2. Responda ao sentimento: "que ruim sentir que algo sumiu, eu te ajudo a procurar".
  3. Procure com ela, sem brigar por quem tem razão. Encontrar juntos acalma mais que discutir.
  4. Aprenda os esconderijos preferidos dela (gavetas, bolsas, embaixo do colchão) para localizar o que some.
  5. Tenha reservas do que mais se perde (óculos, chaves) para baixar a angústia.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca discuta para provar que não a roubou: não se ganha e a machuca.
  • Nunca a chame de mentirosa nem se ofenda: é a memória, não a pessoa.
  • Nunca a deixe sozinha com a angústia sem acompanhá-la a procurar.

Quando pedir ajuda

Se as acusações são muito frequentes, muito angustiantes ou aparecem com medo intenso, comente com o médico. E apoie-se num grupo de cuidadores: ouvir que o mesmo acontece com outros alivia.

3O entardecer e o perambular

O problema

Muitas pessoas com demência ficam mais confusas, inquietas ou angustiadas ao cair da tarde. É tão comum que tem nome: o entardecer, ou sundowning. E essa inquietação muitas vezes leva a andar sem parar ou a querer sair.

O que acontece por dentro

No fim do dia se juntam o cansaço, o relógio interno desajustado e as sombras que crescem com a pouca luz. Tudo isso confunde mais um cérebro que já vem trabalhando demais.

Passo a passo

  1. Cuide da rotina: acordar, refeições e dormir em horários parecidos. Ponha as atividades exigentes (banho, saídas, médico) na manhã.
  2. Durante o dia, luz natural e movimento; evite as sonecas longas e tardias e a cafeína a partir do meio da tarde.
  3. Antes de escurecer, acenda bem as luzes para apagar sombras e feche as cortinas. À noite, baixe o ruído e os estímulos (televisão alta, tarefas) e ponha música suave conhecida.
  4. Em plena crise, não discuta: dê calma, acompanhe-a e leve-a para algo tranquilo (ver fotos, música, algo gostoso). Se ela quer andar, deixe que o faça num lugar seguro.
  5. Para o perambular: que as saídas sejam seguras (uma tranca alta, uma campainha ou sininho na porta), que ela leve uma identificação com um telefone, e avise vizinhos de confiança. Atenda ao que ela procura: banheiro, fome, ou ir para casa.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a segure à força para que pare de andar: aumenta o medo e o risco de se machucar.
  • Nunca a deixe ao entardecer num quarto às escuras e cheio de sombras.
  • Nunca a tranque de um modo que seja perigoso em caso de incêndio: seguro, mas nunca presa.

Quando pedir ajuda

Se o entardecer é muito intenso, se ela não consegue dormir, ou se o perambular fica perigoso, avise o médico para procurar a causa e a melhor forma de manejá-lo. Uma mudança brusca também pode ser dor ou uma infecção.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 3 · Mente e comunicação

O dia a dia com demência: o banho, as refeições e a atividade

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1O banho sem brigar

O problema

O banho é o momento que mais gera conflito na demência. A pessoa se resiste, se assusta ou se irrita. Quase nunca é por capricho: a água, o frio, sentir-se nua e exposta, ou não entender o que está acontecendo, dão medo.

O que acontece por dentro

Para alguém que não lembra o para quê, ser despida e molhada pode parecer uma invasão. Se o banho é caloroso, conhecido, sem pressa e com dignidade, o medo baixa e a briga desaparece.

Passo a passo

  1. Não discuta se ela precisa se banhar ou não. Prepare tudo antes: toalhas, sabonete, xampu e roupa à mão, e a água pronta numa temperatura morna agradável.
  2. Aqueça o banheiro alguns minutos antes. O frio é uma das causas mais comuns da recusa.
  3. Fale com calma e diga "vamos nos lavar" em vez de "você tem que se banhar": você acompanha, não ordena. Conte cada passo antes de fazê-lo.
  4. Cuide do pudor: cubra com uma toalha as partes que você não está lavando, e deixe que ela se lave no que puder.
  5. Seja flexível: se hoje ela não quer o chuveiro, ofereça uma lavagem por partes ou tente de novo mais tarde. Um banho completo não precisa ser diário; entre banhos bastam as lavagens.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a obrigue nem a apresse: a pressa e a força disparam o medo.
  • Nunca a deixe nua e com frio esperando.
  • Nunca discuta para convencê-la com razões: não funciona e a irrita.

Quando pedir ajuda

Para a parte de segurança (barras de apoio, cadeira de banho, água que não queime), veja o capítulo do banho. Se a recusa é muito forte ou aparece dor ao se mover, comente com o médico ou o terapeuta.

2As refeições sem brigar

O problema

Com a demência, comer se complica: às vezes a pessoa não reconhece a comida, não sabe usar os talheres, se distrai, ou não tem fome. Forçá-la termina em briga e em menos comida.

O que acontece por dentro

O cérebro já não organiza a cena da comida como antes. Se o momento é tranquilo, simples e sem pressão, a pessoa come melhor e com mais gosto.

Passo a passo

  1. Baixe o ruído e as distrações: desligue a televisão, boa luz, mesa livre. Sirva uma só coisa por vez no prato.
  2. Use um prato de cor que faça contraste com a comida, para que ela a veja bem.
  3. Ofereça comida que se possa comer com a mão (sanduíches, pedaços de frango, fruta macia): devolve independência e dignidade quando os talheres confundem.
  4. Corte em pedaços pequenos, não apresse e coma com ela: acompanhar convida a comer.
  5. Se come pouco, ofereça porções pequenas e com frequência, e as comidas preferidas dela. Qualquer alimento é melhor que nenhum: não faça do momento uma batalha.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a force a comer nem a apresse.
  • Nunca sirva a comida muito quente.
  • Nunca insista com os talheres se a confundem: passe para comida de mão.

Quando pedir ajuda

Se ela tem dificuldade para engolir, tosse ou se engasga ao comer, não engrosse os líquidos por conta própria: consulte um fonoaudiólogo (veja o capítulo de vestir e alimentar). Se perde muito peso ou quase não come, avise o médico.

3A rotina e as atividades com sentido

O problema

Sem nada para fazer, a pessoa com demência se entedia, se angustia e se agita. E os dias sem ordem a confundem mais. Uma rotina e atividades simples lhe dão calma e sentido.

O que acontece por dentro

O previsível tranquiliza: saber o que vem agora baixa a ansiedade. E uma atividade na medida dela a faz sentir-se útil e conectada, mesmo que já não possa fazer coisas complexas.

Passo a passo

  1. Mantenha uma rotina regular: banhar-se, vestir-se e comer mais ou menos nos mesmos horários todos os dias.
  2. Ofereça atividades simples e com sentido para ela: dobrar toalhas, ver fotos, ouvir a música dela, regar plantas, caminhar, organizar coisas.
  3. Mire no prazer de fazer, não no resultado. Não importa se ela dobra a toalha torta: importa que se sinta bem e acompanhada.
  4. Divida cada tarefa em um passo por vez, e deixe que faça sozinha tudo o que puder. Conservar o que ainda pode fazer cuida da dignidade dela.
  5. Conecte com o que foi a vida dela: o antigo trabalho, os gostos, as canções. Isso desperta boas lembranças e a acalma.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca encha o dia dela de exigências nem de tarefas difíceis que a frustrem.
  • Nunca faça tudo por ela para ir mais rápido: ela perde o que ainda pode fazer.
  • Nunca a deixe o dia inteiro sem nada para fazer: o tédio alimenta a agitação.

Quando pedir ajuda

Um terapeuta ocupacional pode ajudar a escolher atividades na medida da pessoa e da etapa. E se você nota que ela se entedia ou se agita muito, repensar o dia com um profissional ajuda.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 4 · Dignidade íntima

A incontinência com dignidade

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A incontinência não é culpa de ninguém

O problema

Perder o controle do xixi ou das fezes envergonha muito, e muitas famílias vivem isso em silêncio, como se fosse coisa de idoso inevitável. Não é: é um problema de saúde, comum e muitas vezes tratável.

O que acontece por dentro

A incontinência é um sintoma, não um destino. Pode vir de uma infecção urinária, prisão de ventre, próstata, diabetes, um medicamento, músculos enfraquecidos, ou de não chegar a tempo ao banheiro pela mobilidade ou pela memória. Muitas dessas causas se tratam ou até se curam.

Passo a passo

  1. Não tome como algo normal da idade: por mínimo que seja, convém que um médico veja para procurar a causa.
  2. Mantenha um registro simples: quando acontece, quanto ela bebe, o que mudou. Isso ajuda o médico.
  3. Cuide da dignidade: fale do tema com naturalidade, sem bronca nem cara de nojo. "Com qualquer um pode acontecer" acalma; "você se mijou" humilha.
  4. Use palavras de adulto, não de bebê, para falar do banheiro. Respeite o pudor e a intimidade dela o máximo possível.
  5. Atenção a um sinal-chave nos idosos: uma infecção urinária muitas vezes não dá ardência, mas confusão de repente, mais sono ou agitação. Uma mudança brusca assim merece consulta.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a repreenda nem a faça sentir-se culpada por um acidente.
  • Nunca fale com ela como com uma criança nem mostre nojo.
  • Nunca dê como certo que é a idade sem que um médico procure a causa.

Quando pedir ajuda

Todo caso de incontinência merece uma consulta médica. Avise logo se aparecer de repente, se houver ardência, sangue, febre ou dor nas costas, ou se houver confusão nova: pode ser uma infecção.

2A rotina do banheiro para prevenir acidentes

O problema

Muitos acidentes não acontecem por falta de controle, mas porque a pessoa não chega a tempo: não encontra o banheiro, não consegue tirar a roupa, ou não avisa. Uma rotina simples previne grande parte.

O que acontece por dentro

Se o corpo não avisa a tempo, ajuda antecipar-se: oferecer o banheiro em horário, antes que aperte. E se o caminho ao banheiro é fácil, seguro e rápido, evitam-se acidentes e quedas.

Passo a passo

  1. Ofereça o banheiro em horário: ao levantar, mais ou menos a cada duas horas durante o dia, depois de cada refeição e antes de dormir.
  2. Veja quando costumam acontecer os acidentes e leve-a ao banheiro um pouco antes desse horário.
  3. Aprenda os sinais dela (inquietação, andar de um lado para outro, puxar a roupa, ficar calada): podem querer dizer que precisa ir.
  4. Faça o caminho fácil: luz noturna, passagem livre, barras de apoio perto do vaso sanitário, e roupa fácil de baixar (elástico, velcro). Para a noite ou pouca mobilidade, uma cadeira com vaso ao lado da cama ajuda.
  5. Não tire o líquido do dia (desidratar-se piora tudo); só reduza pouco antes de dormir, e baixe o café e o álcool, que irritam a bexiga.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a apresse nem a faça segurar: a pressa causa acidentes e quedas.
  • Nunca restrinja a água dela durante o dia para que urine menos.
  • Nunca deixe o caminho ao banheiro às escuras ou com obstáculos.

Quando pedir ajuda

Se os acidentes aumentam apesar da rotina, comente com o médico: pode haver uma causa nova. Um terapeuta pode sugerir como adaptar o banheiro e a roupa.

3A troca com dignidade e o cuidado da pele

O problema

Quando é preciso usar fralda ou roupa íntima absorvente, a troca pode ser vivida como algo humilhante. Feita com respeito e a tempo, cuida da pele e, sobretudo, da dignidade.

O que acontece por dentro

A umidade presa contra a pele a irrita e a machuca rápido, e soma risco de infecção e de feridas. Trocar logo, limpar bem e proteger a pele evita tudo isso. E o tom com que se faz marca a diferença entre sentir-se cuidada ou humilhada.

Passo a passo

  1. Cuide da intimidade: feche a porta, aqueça o ambiente, conte cada passo e cubra o que não está limpando.
  2. Troque logo cada vez que for preciso. Não a deixe com umidade em cima.
  3. Limpe com água morna e um sabão suave ou lenços, sempre da frente para trás (isso previne infecções urinárias).
  4. Seque com toques suaves, sem esfregar, e quando a pele estiver seca, ponha um creme barreira se o recomendaram.
  5. Escolha o tamanho e a absorção corretos (ajustado sem marcar nem apertar), deixe que ela ajude no que puder, e descarte o usado de forma higiênica. Lave as mãos ou use luvas.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca mostre nojo nem a trate como um objeto: é uma pessoa, faça com calma e respeito.
  • Nunca a deixe molhada ou suja para depois: a pele se machuca rápido.
  • Nunca limpe de trás para a frente: arrasta bactérias e causa infecções.

Quando pedir ajuda

Se a pele fica vermelha, descasca, sai uma ferida que não fecha, ou aparece febre, avise o médico ou a enfermagem. E lembre: você não tem que dar conta de tudo sozinho; pedir ajuda ou um cuidador em domicílio para esta parte é válido e saudável.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 4 · Dignidade íntima

O pudor, a intimidade e a autonomia: cuidar sem humilhar

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A dignidade em cada momento íntimo

O problema

Banhar-se, vestir-se ou ir ao banheiro com a ajuda de outra pessoa pode ser sentido como perder a dignidade, sobretudo para alguém que a vida toda foi independente e cuidou de outros. A forma de ajudar muda tudo.

O que acontece por dentro

Coloque-se um segundo no lugar dela: imagine que, depois de uma vida inteira decidindo por você, alguém tem que ajudar você a se banhar. O medo e a vergonha são reais. Cuidar do pudor acalma esse medo.

Passo a passo

  1. Bata na porta e espere antes de entrar, mesmo que esteja aberta. É o espaço dela.
  2. No momento do banho ou da troca, feche a porta e as cortinas, e cubra com uma toalha o que você não está cuidando. Que ela nunca fique exposta além do necessário.
  3. Conte cada passo antes de fazê-lo e peça permissão antes de tocar o corpo ou as coisas dela.
  4. Fale baixo e com respeito. Não comente a situação íntima dela com vizinhos nem diante de outros como se ela não estivesse.
  5. Se algo a incomoda, pare e pergunte como ela prefere que você faça.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a deixe nua ou exposta mais do que o necessário.
  • Nunca fale das intimidades dela (fraldas, acidentes) diante de outras pessoas.
  • Nunca entre de repente nem mexa nas coisas dela sem avisar.

Quando pedir ajuda

Se o cuidado íntimo gera muita tensão em você ou na pessoa, um profissional ou um cuidador com experiência pode mostrar formas de fazê-lo com mais calma e respeito.

2Deixar decidir: a autonomia cuida da dignidade

O problema

Quando alguém precisa de ajuda, é fácil começar a decidir tudo por ele para ir mais rápido. Mas tirar dele as decisões, mesmo as pequenas, tira a dignidade.

O que acontece por dentro

Escolher a roupa, o horário ou a comida lembra a ela que continua dona da própria vida. E fazer por si mesma o que ainda pode a mantém capaz e com autoestima.

Passo a passo

  1. Ofereça opções reais: que roupa vestir, a que horas se banhar, o que comer. Mesmo pequenas, importam.
  2. Deixe que faça sozinha tudo o que puder, mesmo que demore mais. Acompanhe, não substitua.
  3. Explique o que você vai fazer e peça a concordância dela. Ela tem o direito de dizer não.
  4. Chame-a pelo nome ou como ela gosta de ser chamada. Nada de apelidos infantis nem de falar com ela como com um bebê.
  5. Fale com ela, não dela. Mesmo que tenha dificuldade para se comunicar, continua sendo uma pessoa presente.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca decida tudo por ela só para economizar tempo.
  • Nunca fale com ela como com uma criança nem use diminutivos que ela não escolheu.
  • Nunca fale dela na terceira pessoa como se ela não estivesse ali.

Quando pedir ajuda

Se uma decisão dela parece arriscada (por exemplo, água muito quente para a pele), não a imponha à força: ofereça uma alternativa e, se for preciso, consulte o médico ou o terapeuta.

3O carinho e a intimidade não terminam com a idade

O problema

Costuma-se pensar que com a velhice ou a doença desaparece a necessidade de carinho, de proximidade ou de intimidade. Não é assim, e negá-lo também fere a dignidade.

O que acontece por dentro

A necessidade de se sentir querida, acompanhada e respeitada não se apaga. O contato gentil (uma mão, um abraço, sentar-se perto) acalma, dá segurança e é parte do cuidado.

Passo a passo

  1. Ofereça contato caloroso e respeitoso: segurar a mão, um abraço, pentear, um carinho no ombro. Acompanhe sem invadir.
  2. Respeite os vínculos da pessoa: se ela tem companheiro, cuide da intimidade e da privacidade dela como a de qualquer adulto.
  3. Não zombe nem trate como coisa estranha as demonstrações de afeto ou o desejo de companhia dela.
  4. Cuide também do respeito social: poder se arrumar, vestir-se ao seu gosto e ficar bem ajuda a pessoa a se sentir ela mesma.
  5. Na demência, acompanhe a necessidade de carinho com calma; as situações íntimas difíceis ou que gerem dúvidas convém conversá-las com a família e um profissional.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca ridicularize nem envergonhe a pessoa por precisar de carinho ou companhia.
  • Nunca trate a intimidade de casal dela como algo que não lhe corresponde pela idade.
  • Nunca use o contato de forma brusca ou sem avisar.

Quando pedir ajuda

Se surgem situações íntimas que geram dúvidas sobre o cuidado ou sobre a capacidade de decidir da pessoa (sobretudo com demência), convém conversá-las com a família e com um profissional de saúde.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 5 · Segurança e emergências

Emergências em casa: fogo, gás e como sair

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Os alarmes que avisam a tempo

O problema

Num incêndio pode haver só um ou dois minutos para sair. Sem um alarme que avise, a fumaça chega à pessoa dormindo antes de ela acordar. A maioria das mortes por incêndio em casa acontece onde não havia alarme ou ele não funcionava.

O que acontece por dentro

Uma pessoa idosa ou com mobilidade reduzida demora mais para reagir e para sair. Por isso o aviso precoce salva a vida: dá o tempo que o corpo precisa.

Passo a passo

  1. Ponha detectores de fumaça em cada quarto, fora de cada zona de dormir e em cada andar da casa. Se possível, que estejam conectados entre si: toca um, tocam todos.
  2. Ponha também detectores de monóxido de carbono, um gás que não se vê nem se cheira, fora dos quartos e em cada andar.
  3. Teste todos os alarmes uma vez por mês com o botão de teste, e troque as pilhas quando avisam. Troque o aparelho a cada 10 anos.
  4. Se a pessoa ouve pouco, consiga alarmes com luz que pisca ou com um vibrador para a cama.
  5. Se ela não pode testar os alarmes sozinha, faça você: é parte do cuidado.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca tire a pilha de um alarme para que pare de tocar e o deixe sem repor.
  • Nunca ponha o alarme de fumaça colado à cozinha: os alarmes falsos fazem com que o desconectem. Deixe-o a pelo menos 3 metros (10 pés) do fogo.
  • Nunca ignore um detector de monóxido que toca: tire todos para o ar livre e ligue para a emergência.

Quando pedir ajuda

Muitos corpos de bombeiros instalam alarmes de graça ou ajudam a revisar a casa. Se a pessoa mora sozinha, peça: é um serviço que existe em muitos lugares.

2O plano de saída

O problema

Quando o alarme toca não é momento de pensar, mas de sair. Se ninguém planejou como, uma pessoa que caminha devagar ou usa cadeira pode ficar presa.

O que acontece por dentro

Sair rápido depende de duas coisas: o aviso precoce e um plano praticado. Ter o caminho pensado de antes poupa os segundos que decidem tudo.

Passo a passo

  1. Pense em duas saídas de cada cômodo, e revise que os corredores estejam livres e que portas e janelas abram fácil. Se usa andador ou cadeira, meça que passe pelas portas.
  2. Designe uma pessoa que ajude a sair quem tem mobilidade reduzida, e um segundo caso a primeira não esteja.
  3. Se possível, que o quarto seja no térreo e perto de uma saída.
  4. À noite, deixe ao lado da cama os óculos, os aparelhos auditivos, a bengala ou a cadeira e o telefone, para pegá-los na hora.
  5. Combine um ponto de encontro lá fora, a distância segura, para todos. Nunca use o elevador num incêndio: só as escadas. Se há fumaça, abaixe-se e avance por baixo.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca volte a entrar para buscar coisas: uma vez fora, fica fora.
  • Nunca use o elevador durante um incêndio.
  • Nunca bloqueie as saídas com móveis ou caixas.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa precisa de ajuda especial para sair, avise antes os bombeiros e vizinhos de confiança. Se a fumaça te prende e você não consegue sair: feche as portas entre você e o fogo, tape as frestas com toalhas, ligue para a emergência com sua localização exata e faça-se ver na janela com uma lanterna ou um pano claro.

3O gás, o oxigênio e a cozinha

O problema

O fogo nem sempre começa com chamas à vista. Um vazamento de gás, um descuido na cozinha ou o oxigênio medicinal mal cuidado podem ser tão perigosos quanto um incêndio.

O que acontece por dentro

O gás e o monóxido não se veem; o oxigênio faz tudo arder mais rápido. Conhecer esses perigos silenciosos evita a maioria dos acidentes.

Passo a passo

  1. Se você sente cheiro de gás: não acenda nem apague luzes nem aparelhos (uma faísca basta), não acenda fogo, abra janelas, saia da casa e ligue para a companhia de gás ou para a emergência de fora.
  2. Se a pessoa usa oxigênio medicinal, que ninguém fume perto e mantenha o oxigênio longe do fogo, a pelo menos 1,5 metro (5 pés) de fogões, bocas de fogão ou velas.
  3. Na cozinha, não deixe panelas no fogo sem vigiar. Use um temporizador que lembre que algo está cozinhando, sobretudo se há esquecimentos.
  4. Revise que aquecedores, esquentadores e braseiros estejam bem ventilados: o monóxido vem de aparelhos a gás, lenha ou carvão mal ventilados.
  5. Nunca use um gerador, uma churrasqueira ou um motor a combustão dentro da casa ou da garagem fechada.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca acenda um fósforo, um isqueiro nem uma luz se suspeita de um vazamento de gás.
  • Nunca fume perto do oxigênio medicinal.
  • Nunca deixe a cozinha acesa sem vigilância.

Quando pedir ajuda

Diante de dor de cabeça, náusea ou sonolência estranhas em várias pessoas da casa ao mesmo tempo, suspeite de monóxido: tire todos para o ar livre e ligue para a emergência. Para revisar gás, esquentadores e ventilação, chame um técnico habilitado.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 5 · Segurança e emergências

A porta, os desconhecidos e os golpes

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A porta e os desconhecidos

O problema

Aparece alguém na porta: diz ser da luz, da água, um técnico ou um vendedor. Pressiona para entrar, para cobrar um conserto ou para que se assine algo na hora. Muitas vezes é um golpe, e mira em quem mora sozinho ou se confunde com facilidade.

O que acontece por dentro

O golpista usa a pressa e a autoridade: "é urgente", "sou da companhia". Uma pessoa idosa e gentil tende a confiar e a não querer ficar mal. Frear e verificar corta o engano.

Passo a passo

  1. Não abra a porta a quem você não esperava. Fale pelo olho mágico ou pela janela.
  2. Peça identificação, mas um crachá não basta: se diz ser de uma empresa, ligue você para ela no número oficial (o da fatura ou do site), nunca no que essa pessoa te dá.
  3. Nunca pague nem assine nada na hora. Uma empresa de verdade deixa você consultar com calma e com a família.
  4. Se insiste ou pressiona, feche a porta e, se for preciso, chame a polícia ou um vizinho.
  5. Para quem mora sozinho: deixe colado ao lado da porta um cartaz com os telefones da família e da emergência.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe entrar um desconhecido que chega sem avisar.
  • Nunca pague um conserto urgente em dinheiro na porta.
  • Nunca assine papéis que não leu com calma e com alguém de confiança.

Quando pedir ajuda

Se alguém rondou a casa ou pressionou a pessoa, comente com a família e, se for o caso, com a polícia. Se há dúvida sobre uma cobrança real, ligue você para a empresa no número oficial.

2O telefone e as telas

O problema

Por telefone, mensagem ou internet chegam enganos muito bem montados: alguém que diz ser do banco ou do governo e ameaça, um suposto neto que pede dinheiro urgente, um prêmio que é preciso pagar para receber, ou um amor que aparece on-line e termina pedindo dinheiro.

O que acontece por dentro

Todos usam o mesmo: urgência, medo, segredo e um pagamento estranho (vales-presente, transferências, criptomoedas, dinheiro vivo). Hoje até imitam a voz de um familiar. A regra de ouro é uma só: frear e verificar por outro caminho.

Passo a passo

  1. Diante de uma ligação ou mensagem inesperada que pede dinheiro ou dados, não faça nada no calor do momento. Desligue e respire.
  2. Verifique por conta própria: ligue para o banco, para o órgão ou para o familiar no número que você já conhece, nunca no que te deram na ligação ou na mensagem.
  3. Nunca mova dinheiro para protegê-lo nem dê senhas, nem pague com vales-presente ou criptomoedas: nenhum órgão de verdade pede isso.
  4. Não abra links de mensagens inesperadas; digite você o endereço oficial no navegador.
  5. Combinem na família uma palavra-chave secreta: se chega um neto pedindo dinheiro, pedem a ela. O golpista não a sabe.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca dê dados, senhas ou números de cartão a quem ligou ou escreveu sem que você esperasse.
  • Nunca pague adiantado para receber um prêmio: se é de verdade, não se paga.
  • Nunca guarde o segredo que um desconhecido te pede: o segredo é a armadilha.

Quando pedir ajuda

Se há dúvidas, freie e consulte a família ou o banco antes de pagar nada. Um segundo par de olhos detém quase todos os golpes.

3Como proteger e o que fazer se já aconteceu

O problema

Qualquer um pode cair, até gente preparada: os golpistas são muito bons. A solidão e os esquecimentos aumentam o risco. E a vergonha faz com que muitos não contem, o que os faz perder ainda mais.

O que acontece por dentro

Proteger não é controlar nem tratar a pessoa como incapaz. É acompanhar, falar do tema sem bronca e pôr algumas poucas barreiras simples que freiem o dano.

Passo a passo

  1. Falem do tema com frequência e sem vergonha: saber como são os golpes é a melhor defesa.
  2. Combinem uma pessoa de confiança a quem consultar antes de mover dinheiro ou diante de algo urgente.
  3. Com a permissão da pessoa, revisem juntos os movimentos do banco de vez em quando, para notar algo estranho a tempo.
  4. Pergunte ao banco sobre avisos de movimentações e sobre limites ou dupla confirmação para operações grandes.
  5. Se já aconteceu: não a culpe. Ligue na hora para o banco para travar a conta, troque as senhas, junte as mensagens e comprovantes, e denuncie à polícia e ao órgão de defesa do consumidor.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca trate a pessoa como tola por ter caído: a bronca a faz calar na próxima vez.
  • Nunca deixe o tempo passar se suspeita de uma fraude: cada hora conta para o banco.
  • Nunca tire a autonomia dela de repente "para o bem dela": acompanhe, não controle.

Quando pedir ajuda

Os telefones e órgãos para denunciar variam conforme o país (polícia, defesa do consumidor, linhas de fraude, o próprio banco). Descubra os do seu lugar e tenha-os à mão. Denunciar ajuda a frear o golpista e a proteger outros.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 6 · Viver sozinho e tecnologia

Viver sozinho e a tecnologia que cuida

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1O botão de alerta e a detecção de quedas

O problema

Uma queda quando se está sozinho pode passar de um susto a uma emergência grave. Não é tanto a pancada: é o tempo no chão sem poder pedir ajuda, que pode trazer desidratação, feridas, frio e complicações sérias.

O que acontece por dentro

Quanto mais a ajuda demora, pior é o desfecho. Por isso existe um aparelho simples que avisa na hora: um botão que se usa no corpo e, ao apertá-lo, conecta com alguém que manda ajuda.

Passo a passo

  1. Consiga um botão de alerta (pingente, pulseira ou relógio) que, ao apertá-lo, ligue para um serviço ou para a família, com voz de ida e volta para falar.
  2. Escolha um com detecção automática de quedas: se a pessoa cai e não consegue apertar, o aparelho avisa sozinho. Muitos que caem não conseguem apertar o botão.
  3. Que o use sempre, também no banheiro e no chuveiro, onde acontecem muitas quedas. Procure um resistente à água.
  4. Se sai de casa, um modelo com GPS e sinal de celular serve também fora, sem depender do wi-fi.
  5. Pratiquem apertá-lo uma vez para perder o medo, e mantenha atualizados os telefones de contato.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca o guarde numa gaveta para que não se gaste: um botão na gaveta não salva ninguém.
  • Nunca confie só no botão: continue cuidando da casa para que não haja quedas (veja o capítulo de caminhar e o de depois de uma queda).
  • Nunca deixe os dados de contato sem atualizar.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa mora sozinha ou já teve quedas, um botão com detecção de quedas é das primeiras coisas para somar. Pergunte pelas opções que existem no seu país.

2Sensores, lembretes e a casa que avisa

O problema

Viver sozinho traz esquecimentos e momentos sem companhia: uma medicação que não se toma, uma boca de fogão acesa, uma queda sem testemunhas. Há tecnologia simples que ajuda sem tirar a independência.

O que acontece por dentro

Bem usada, a tecnologia é uma rede de segurança, não uma jaula. A chave é escolher o que resolve o problema mais urgente e respeitar sempre a dignidade e a decisão da pessoa.

Passo a passo

  1. Para a medicação: porta-comprimidos que avisam com luz ou som na hora, ou que avisam a família se a dose não é tomada (veja o capítulo de medicação).
  2. Um alto-falante de voz pode lembrar consultas e remédios, fazer ligações sem as mãos e, em alguns, pedir ajuda falando.
  3. Sensores de movimento ou de porta avisam se algo foge do comum; escolha os que cuidam da intimidade (de movimento ou de calor) em vez de câmeras.
  4. Se forem usadas câmeras, só com a permissão da pessoa e nunca no banheiro nem no quarto. A intimidade não se negocia.
  5. Comece por um só aparelho, o da necessidade maior, e domine-o antes de somar outro.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca ponha câmeras sem avisar nem sem permissão: vigiar às escondidas humilha e quebra a confiança.
  • Nunca encha a casa de aparelhos de uma vez: confundem mais do que ajudam.
  • Nunca use a tecnologia para controlar; use-a para acompanhar.

Quando pedir ajuda

Um terapeuta ocupacional ou um técnico podem ajudar a escolher o certo para aquela casa e aquela pessoa. A telemedicina (consulta por vídeo) também poupa viagens difíceis.

3A solidão também se cuida

O problema

Viver sozinho não é o mesmo que sentir-se sozinho, mas muitas vezes andam juntos. E a solidão sustentada não é só tristeza: faz mal à saúde tanto quanto muitas doenças.

O que acontece por dentro

A solidão longa se associa a mais depressão, perda de memória e problemas do coração. Ao contrário, fazer coisas com outros e sentir-se útil prolonga a vida e melhora o ânimo. A tecnologia ajuda, mas não substitui o contato humano.

Passo a passo

  1. Monte uma rotina de contato: uma ligação ou uma visita em dias fixos, para que ninguém passe tempo demais sem falar com alguém.
  2. Use videochamadas para ver rostos queridos, sobretudo se a família mora longe. Ver é mais que ouvir.
  3. Procure atividades com outros na medida dela: um grupo, um clube, a igreja, uma oficina, ou tarefas que a façam sentir-se útil.
  4. Cuide do que abre o mundo: óculos, aparelhos auditivos e uma forma de transporte. A vista ruim, a surdez e não poder sair prendem.
  5. Se você nota que ela se isola, se apaga ou perde o interesse, não deixe passar: acompanhe-a e, se preciso, busque ajuda profissional.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca use as telas como única companhia: uma ligação não substitui um abraço.
  • Nunca minimize o isolamento como se fosse um detalhe: é um risco de saúde real.
  • Nunca decida por ela sem contar com o que ela quer e gosta.

Quando pedir ajuda

Se aparecem tristeza profunda, desânimo que não cede ou sinais de depressão, fale com o médico. E para quem cuida e também se sente sozinho, o capítulo do bem-estar do cuidador é para você.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 7 · O cuidador

Há outros caminhos, ajudas e direitos

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1As ajudas existem e são um direito

O problema

Muitas famílias acreditam que cuidar é algo que se faz sozinho, em silêncio e no esforço próprio. E se esgotam sem saber que, em muitos lugares, existem ajudas que lhes correspondem e que ninguém lhes contou.

O que acontece por dentro

Pedir ajuda não é falhar: é cuidar melhor e durar mais. O primeiro passo não é resolver tudo, mas descobrir o que existe no seu lugar.

Passo a passo

  1. Descubra que apoios há no seu país ou cidade. Conforme o lugar, podem existir: ajuda de cuidadores a domicílio, centros-dia, cuidado de descanso (alguém que te rende um tempo), ajudas técnicas (cadeira, cama, barras) e subsídios ou benefícios.
  2. Busque por vários caminhos: o assistente social do centro de saúde ou do hospital, o escritório ou órgão de pessoas idosas ou de deficiência da sua zona, e as associações de pacientes (de Alzheimer, de Parkinson e outras).
  3. Pergunte sempre "que ajudas existem para esta situação?": muitas não são oferecidas sozinhas, é preciso pedi-las.
  4. Anote o que descobre e guarde os contatos: esses trâmites levam tempo e convém ter tudo junto.
  5. Apoie-se em outras famílias que já passaram por isso: costumam conhecer atalhos que nenhum folheto explica.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca dê por certo que não há nada: muitas vezes há, mas não está à vista.
  • Nunca fique com um só não: pergunte em outro lugar, as respostas variam.
  • Nunca carregue tudo sozinho até se esgotar: isso acaba prejudicando os dois.

Quando pedir ajuda

O assistente social é a pessoa-chave para te orientar sobre ajudas e trâmites. Os apoios e os requisitos mudam muito de um país para outro: busque os do seu lugar.

2A equipe de profissionais que você pode somar

O problema

Às vezes se espera que um só médico resolva tudo. Mas cuidar bem de uma pessoa idosa ou com mobilidade reduzida costuma precisar de vários olhares, cada um especialista em algo diferente.

O que acontece por dentro

Não é o mesmo tratar uma doença e cuidar da pessoa inteira: o corpo, a mente, a casa e o ânimo. Uma equipe cobre o que uma só pessoa não consegue.

Passo a passo

  1. O geriatra é o médico especializado em pessoas idosas: maneja várias doenças ao mesmo tempo, cuida da função e da qualidade de vida, e distingue o que é doença e o que é parte da idade.
  2. O terapeuta ocupacional ajuda a tornar a vida diária mais fácil e segura: como tomar banho, vestir-se, mover-se na casa e o que adaptar.
  3. O fisioterapeuta trabalha a força, o equilíbrio e o caminhar, e ajuda a prevenir quedas.
  4. O fonoaudiólogo trabalha o falar e, muito importante, o engolir seguro quando aparece a dificuldade para comer.
  5. O assistente social orienta sobre ajudas, trâmites e recursos; a enfermagem ensina cuidados e curativos em casa.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca pense que pedir mais olhares é incomodar: é o cuidado que a pessoa merece.
  • Nunca deixe de lado o engolir, o ânimo ou a casa por atender só a doença.
  • Nunca fique sem perguntar para que profissional podem te encaminhar.

Quando pedir ajuda

Se a pessoa tem várias doenças, muitos remédios ou perdeu autonomia, peça que a veja um geriatra e monte aos poucos a equipe dela. O médico de família pode ajudar a encaminhar.

3Mudar de caminho e de profissional é seu direito

O problema

Muitas famílias ficam com o primeiro médico, o primeiro diagnóstico ou a primeira resposta, mesmo quando algo não acaba de funcionar, por medo de ofender ou de ficar mal.

O que acontece por dentro

Buscar outra opinião ou trocar de profissional não é desconfiar: é buscar o melhor cuidado. É um direito da pessoa e da sua família.

Passo a passo

  1. Se algo não convence ou não melhora, peça uma segunda opinião. Um bom profissional não se ofende: entende.
  2. Para uma pessoa idosa, muitas vezes convém passar do médico de família a um geriatra, que olha o conjunto e não só uma parte.
  3. Se um profissional não escuta, apressa ou trata sem respeito, você tem o direito de trocá-lo.
  4. Leve às consultas uma lista de dúvidas e dos remédios que toma: ajuda a que te entendam e a decidir melhor.
  5. Seja a voz da pessoa quando ela não pode: perguntar, reperguntar e pedir que expliquem é parte de cuidar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca fique com um cuidado que não funciona "para não fazer problema".
  • Nunca troque os remédios por conta própria ao mudar de profissional: que um médico ordene.
  • Nunca deixe a pessoa sem voz: acompanhá-la a decidir é respeitá-la.

Quando pedir ajuda

Se você não sabe a quem recorrer ou como mudar, o assistente social ou uma associação de pacientes podem te orientar. Ninguém tem que ficar com o primeiro caminho se há um melhor.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 7 · O cuidador

Cuidados que evitam danos sérios

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A postura que escorrega: o perigo da escara sacral

O problema

Uma pessoa sentada que aos poucos escorrega para a frente e fica afundada na cadeira, com as costas em forma de C, parece confortável e tranquila. Na verdade é uma das posturas mais perigosas, e muitos não a reconhecem.

O que acontece por dentro

Ao escorregar, a pélvis vai para trás e todo o peso cai sobre o ossinho do bumbum (o sacro e o cóccix). A pele fica presa contra o assento enquanto o osso se move, e essa pressão e esse atrito sobre o osso podem abrir uma ferida muito difícil de curar.

Passo a passo

  1. Aprenda a reconhecê-la: a pessoa escorregada para a frente, sentada sobre o cóccix em vez de sobre os glúteos, com as costas arredondadas.
  2. Não a deixe assim mesmo que pareça confortável: quanto mais tempo, maior o risco de ferida e de escorregar da cadeira.
  3. Reacomode-a bem para trás no assento, com o cóccix contra o encosto e as costas apoiadas e retas (veja o capítulo da cadeira de rodas).
  4. Revise com frequência como ela está sentada, sobretudo se não pode se reacomodar sozinha.
  5. Se já há uma área vermelha no cóccix que não clareia, tire a pressão dela e avise a equipe de saúde.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca confunda quieta e afundada com confortável e segura.
  • Nunca a deixe horas nessa postura sem reacomodá-la.
  • Nunca ignore uma marca vermelha sobre o sacro: é o primeiro sinal de uma ferida.

Quando pedir ajuda

Se ela escorrega várias e várias vezes, quase sempre a cadeira ou a almofada não são as adequadas. Um terapeuta ocupacional ou fisioterapeuta pode ajustá-las. Diante de uma pele vermelha que não clareia ou de uma ferida, consulte a equipe de saúde.

2Sentar-se bem para não se machucar

O problema

A maioria das pessoas não está bem sentada na sua cadeira, e isso se nota só quando aparece a dor ou a ferida. Uma boa postura não é luxo: previne feridas graves.

O que acontece por dentro

Se os pés não apoiam bem, se o assento é muito fundo ou os joelhos ficam mais altos que os quadris, o corpo escorrega para a frente. Sustentar bem a pélvis é o que evita esse deslizamento.

Passo a passo

  1. A base firme e uma boa almofada que reparta a pressão são a chave; um assento de tecido que afunda joga a pélvis para trás (veja o capítulo da cadeira de rodas).
  2. Quadris e joelhos em ângulo reto, mais ou menos a 90 graus, com a pélvis bem para trás no assento.
  3. Que os joelhos não fiquem mais altos que os quadris: quando ficam mais acima, o peso vai para o sacro e a pessoa escorrega.
  4. Os pés bem apoiados, no chão ou nos apoios para os pés na altura certa, sem vãos embaixo das coxas.
  5. Se mesmo assim escorrega, uma almofada em cunha ou um cinto de pélvis bem colocados ajudam a sustentá-la.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca use uma cadeira qualquer para alguém que passa muitas horas sentado.
  • Nunca deixe os pés pendurados nem os apoios para os pés a uma altura que suba os joelhos.
  • Nunca escolha almofada nem ajuste a cadeira no olho para alguém em risco: que um profissional oriente.

Quando pedir ajuda

A cadeira e a almofada se escolhem na medida de cada pessoa, e o corpo muda com o tempo. Um terapeuta ocupacional ou fisioterapeuta com experiência em postura sentada é quem melhor ajusta.

3Reposicionar, revisar a pele e a slinga

O problema

Ficar muitas horas sem se mover, uma pele que ninguém olha e uma slinga mal colocada são três causas silenciosas de dano. Quem cuida pode prevenir as três com gestos simples.

O que acontece por dentro

A pressão sustentada sobre um osso corta a circulação da pele; em poucas horas começa o dano. Mudar o peso de lugar e olhar a pele a tempo evita isso.

Passo a passo

  1. Ajude a mudar o peso com frequência: inclinar-se para a frente, virar-se para um lado e para o outro, ou levantar-se um momento. Pequenas mudanças de tempos em tempos aliviam muito.
  2. Não a deixe sentada sem se mover por horas; se não pode se reacomodar sozinha, faça você de tempos em tempos (veja o capítulo de hidratação e cuidado diário para o reposicionamento na cama).
  3. Revise a pele sobre os ossos: cóccix (sacro e cóccix), glúteos, quadris, calcanhares, cotovelos. Uma área vermelha que não clareia ao tirar a pressão é o alarme.
  4. Com o elevador, revise que a slinga fique bem colocada, sem pregas nem partes que apertem. A pessoa com demência pode não se queixar mesmo que a incomode: fique você de olho (veja o capítulo do elevador).
  5. Nas transferências, levante sem arrastar: o atrito sobre a pele também abre feridas (veja o capítulo de transferências).

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe a pessoa muitas horas na mesma posição.
  • Nunca suponha que se não se queixa está bem: muitas não conseguem avisar a dor.
  • Nunca deixe alguém sentado sobre a slinga de transferência se ela não é feita para isso.

Quando pedir ajuda

Diante de uma pele vermelha que não clareia, uma bolha ou uma ferida, avise na hora a equipe de saúde (enfermagem, médico). Uma ferida previne-se fácil e cura-se muito difícil.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 7 · O cuidador

Quando se recusa a receber ajuda

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Por que diz que não

O problema

Muitas famílias batem num muro: o pai ou a mãe não aceita ajuda, não quer que ninguém entre, insiste que está bem. E cada tentativa termina em discussão. Dói e esgota.

O que acontece por dentro

Quase nunca é capricho nem teimosia. Por trás do não costuma haver medo de perder a independência, vergonha, ou não querer aceitar que algo mudou. Pedir ajuda, para alguém que se virou sozinho a vida toda, pode parecer perder o controle da própria vida.

Passo a passo

  1. Entenda que a recusa fala dos medos dela, não de você: não é que duvide do seu carinho.
  2. Pergunte do que ela tem medo e o que mais lhe importa preservar. Escutar abre mais portas do que insistir.
  3. Comece a conversa cedo, antes de uma crise, quando ainda não há pressa nem briga.
  4. Não a confronte com uma lista de tudo o que já não pode: reconheça primeiro o que ela faz bem.
  5. Avance aos poucos: uma pequena mudança aceita vale mais que um plano perfeito recusado.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca a chame de teimosa ou exagerada: a fecha mais.
  • Nunca decida tudo por cima dela se está lúcida: é a vida dela.
  • Nunca espere uma queda ou uma urgência para só então falar do tema.

Quando pedir ajuda

Se a recusa a coloca em risco real e não há como avançar, o médico, um geriatra ou um assistente social podem ajudar a destravar a conversa a partir de um lugar mais neutro.

2Como aproximar a ajuda sem brigar

O problema

Mesmo que seja preciso, colocar um cuidador ou uma mudança na rotina de uma vez costuma terminar num não rotundo. A forma de propor muda tudo.

O que acontece por dentro

A pessoa aceita melhor o que sente que escolhe e que não a deixa de fora. Quando a ajuda chega devagar e com respeito, o medo baixa e a porta se abre.

Passo a passo

  1. Comece pequeno: uma visita curta, uma ajuda pontual, uma pessoa que passa um tempo para dar uma mão.
  2. Apresente o cuidador aos poucos: primeiro um café ou uma conversa, depois acompanhar ao médico, e só mais adiante as tarefas.
  3. Enquadre de um jeito que não machuque: "é uma ajuda para mim" ou "alguém para te acompanhar", em vez de "você já não consegue sozinho".
  4. Ofereça opções reais para que mantenha o controle: quem, que dias, a que hora.
  5. Escolha as batalhas: nem tudo é igualmente urgente. Cuide do que afeta a segurança e solte o que é só costume ou gosto.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca lhe imponha um cuidador sem que participe da decisão.
  • Nunca tire de uma vez tudo o que ela fazia: deixe que siga fazendo o que pode.
  • Nunca transforme cada detalhe em briga: que ganhe a segurança, não o orgulho de nenhum dos dois.

Quando pedir ajuda

O objetivo não é tomar o controle da vida dela, mas que decida com a informação e o acompanhamento de que precisa. Um assistente social ou um geriatra podem ajudar a montar esse passo a passo.

3A direção e os limites da segurança

O problema

Há um ponto onde a liberdade da pessoa colide com a sua segurança e a dos outros. O caso mais típico e mais difícil é continuar dirigindo quando já não é seguro.

O que acontece por dentro

Dirigir é independência pura; pedir que pare toca algo muito fundo. Por isso, quanto antes e com mais respeito se falar, melhor sai.

Passo a passo

  1. Fale do tema cedo, antes de ser uma urgência, e revise com frequência a visão e a audição.
  2. Se já há dúvidas, proponha uma avaliação de direção com um profissional ou um terceiro objetivo, em vez de ser um julgamento da família. A um estranho custa menos aceitar.
  3. Ofereça alternativas para que não perca o seu mundo: levá-la você, um serviço de transporte, acompanhá-la nas saídas.
  4. Distinga o que é gosto do que é perigo real: a autonomia não desaparece com a idade, e uma decisão pouco prudente continua sendo dela se está lúcida.
  5. Quando a segurança pesa mais que tudo (se perde, cai, é enganada), some o médico e o assistente social para avaliar o risco com calma.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca tire as chaves às escondidas como primeira medida: quebra a confiança.
  • Nunca use a força nem o engano para convencê-la.
  • Nunca esqueça que, se está lúcida, a decisão final sobre a vida dela é dela.

Quando pedir ajuda

Se há um risco sério e a pessoa não consegue vê-lo (por exemplo, por um declínio que está começando), o médico, um geriatra ou um assistente social podem orientar sobre os passos, que mudam conforme o país.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 7 · O cuidador

Compartilhar o cuidado: os irmãos e pedir ajuda

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Quando um carrega com tudo

O problema

Em quase todas as famílias há um filho ou filha que termina fazendo quase tudo, enquanto os demais aparecem pouco. Isso traz cansaço, raiva e uma culpa estranha por sentir essa raiva.

O que acontece por dentro

A raiva e até a inveja (dos irmãos que seguem com a vida, de quem recebeu mais) são normais e muito comuns. Não dizem que você é má pessoa: dizem de uma carga repartida de forma injusta. Aceitar mais ajuda alivia o peso e baixa o ressentimento.

Passo a passo

  1. Dê a si mesmo permissão de sentir o que sente: a raiva e o cansaço não fazem de você um mau filho ou má filha.
  2. Coloque em palavras o que carrega: muitas vezes os demais não dimensionam tudo o que uma só pessoa faz.
  3. Solte a ideia de "ninguém faz como eu": delegar imperfeito é melhor que fazer tudo e se esgotar.
  4. Peça ajuda concreta antes de chegar ao limite, não depois.
  5. Se seus irmãos não podem ou não querem, amplie o círculo: outros parentes, vizinhos, amigos, serviços.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca guarde tudo até explodir: o silêncio aumenta a raiva.
  • Nunca espere que adivinhem o que você precisa: é preciso pedir.
  • Nunca se meça com uma régua impossível: você já está fazendo muitíssimo.

Quando pedir ajuda

Se a raiva ou a tristeza te vencem com frequência, fale com alguém: um grupo de cuidadores, um terapeuta, ou o capítulo do bem-estar do cuidador deste manual. Você não tem que sustentar isso na solidão.

2Como pedir ajuda aos irmãos sem terminar em briga

O problema

"Ajudem mais" quase nunca funciona: é vago e soa a reprovação. Pedir bem é o que muda as coisas.

O que acontece por dentro

As pessoas respondem melhor a um pedido claro, concreto e possível do que a uma reclamação geral. E cada um ajuda diferente: um com tempo, outro com dinheiro, outro com trâmites.

Passo a passo

  1. Peça coisas concretas e manejáveis: "você pode levar a mãe ao médico na terça?" em vez de "me ajude mais".
  2. Dê a cada irmão uma tarefa na medida dele e da sua possibilidade: quem mora longe pode cuidar de papéis, contas ou agendamentos por telefone.
  3. Reúnam a família para repartir, melhor cara a cara ou por videochamada, com todos ao mesmo tempo.
  4. Se alguém não responde às mensagens, tente algo diferente: uma carta escrita à mão surpreende e às vezes destrava o que o chat não consegue.
  5. Agradeça o que sim fazem: o reconhecimento soma mais mãos que a reprovação.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca peça ajuda em geral: peça uma tarefa com dia e hora.
  • Nunca transforme o pedido numa lista de culpas: fecha portas.
  • Nunca descarte a ajuda diferente: o dinheiro, os trâmites ou as ligações também cuidam.

Quando pedir ajuda

Se as brigas entre irmãos travam tudo, um assistente social ou um mediador familiar podem ajudar a ordenar a conversa sem que escale.

3Repartir e organizar o cuidado

O problema

Sem um reparto claro, tudo cai sobre a mesma pessoa e ninguém sabe bem quem faz o quê. Um pouco de organização descarrega muitíssimo.

O que acontece por dentro

Nem todos podem dar o mesmo: uns têm tempo, outros dinheiro, outros moram perto ou longe. Repartir conforme o que cada um pode dar é mais justo e mais sustentável.

Passo a passo

  1. Façam uma lista de tudo o que se precisa: cuidado diário, médicos, compras, contas, limpeza, companhia.
  2. Repartam conforme o que cada um pode dar de verdade: horas, dinheiro, trâmites, ligações, fins de semana.
  3. Combinem quem é o contato principal e quem o substitui se faltar, para que sempre haja alguém.
  4. Revezem o descanso: que quem carrega mais tenha dias livres reais, cobertos por outro ou por um serviço.
  5. Anotem o plano num lugar compartilhado e revisem de tempos em tempos: as necessidades mudam.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca deixe tudo na memória e na boa vontade: o que está escrito se cumpre mais.
  • Nunca ponha o descanso só numa pessoa: quem cuida também precisa descansar.
  • Nunca deixe o plano fixo para sempre: revisem quando algo mudar.

Quando pedir ajuda

Se a família é pequena, mora longe ou não dá conta, veja o capítulo de caminhos, ajudas e direitos: há apoios e serviços que podem somar mãos. Um assistente social orienta.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 7 · O cuidador

A culpa, a raiva e as noites sem dormir

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A culpa e a raiva são normais

O problema

Quase todo cuidador sente, em algum momento, raiva, ressentimento ou vontade de que isso termine, e logo uma culpa enorme por ter sentido. Esse vai e vem esgota por dentro.

O que acontece por dentro

A culpa e a raiva não fazem de você má pessoa nem mau filho. São a resposta esperável de uma carga muito grande e muitas vezes injusta. A culpa, justamente, costuma vir de quanto você se importa.

Passo a passo

  1. Nomeie em vez de engolir: "estou cansado", "estou com raiva", "preciso de um descanso". Dar nome baixa a pressão.
  2. Troque a culpa por algo mais justo: em vez de "sou um mau filho", "estou numa situação difícil e faço o que posso".
  3. Dê a si mesmo permissão de não ser perfeito: ninguém cuida bem vinte e quatro horas sem nunca errar.
  4. Solte a régua impossível: você já está fazendo muitíssimo, ainda que alguns dias deem errado.
  5. Fale do que sente com alguém de confiança ou um grupo de cuidadores: nomear com outros alivia.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca se castigue por sentir o que qualquer um sentiria no seu lugar.
  • Nunca guarde tudo em silêncio: a culpa calada cresce.
  • Nunca meça o seu carinho pelo quão perfeito você é: mede-se pelo que você está fazendo.

Quando pedir ajuda

Se a culpa ou a tristeza não afrouxam, falar com um profissional ajuda de verdade. Não é fraqueza: é cuidar de você para poder cuidar.

2Cuidar do seu descanso não é egoísmo

O problema

Muitos cuidadores sentem que descansar é abandonar quem depende deles. Assim chegam ao esgotamento, e aí o cuidado e o cuidador entram em risco.

O que acontece por dentro

O descanso não é um prêmio por cuidar bem: é a condição para poder seguir cuidando. Ninguém dá bem a partir do vazio. E um cuidador esgotado erra mais.

Passo a passo

  1. Proteja um tempo regular só para você, mesmo que sejam vinte ou trinta minutos: comece a devolver algo seu.
  2. Peça revezamentos reais: que outra pessoa ou um serviço cubra para que você possa dormir ou sair.
  3. Cuide da sua saúde básica: comer, mover-se, dormir. Não é luxo, é o que te sustenta.
  4. Leve o cansaço a sério: dormir muito pouco afeta o juízo parecido com o álcool, e aparecem erros com a medicação ou ao dirigir.
  5. Aceite que descansar te faz melhor cuidador, não pior: a pessoa que você cuida também precisa de você inteiro no ano que vem.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca trate o seu descanso como algo que você não mereceu.
  • Nunca dirija nem dê medicação no limite do esgotamento: o risco é real.
  • Nunca deixe a sua própria saúde para quando houver tempo: esse tempo é preciso criar.

Quando pedir ajuda

Se você não consegue nenhum descanso por mais que tente, o capítulo de caminhos, ajudas e direitos mostra apoios possíveis. Um assistente social pode ajudar a conseguir revezamentos.

3As noites e quando buscar ajuda

O problema

As noites são das partes mais duras: a pessoa acorda, se levanta, é preciso acompanhá-la, e o cuidador quase não dorme. O cansaço se acumula e pesa em tudo.

O que acontece por dentro

Que a pessoa acorde muito de noite pode ter uma causa que se pode tratar: dor, uma infecção de urina, um efeito de algum remédio, ou a confusão do entardecer. Nem sempre é "é assim e pronto".

Passo a passo

  1. Se acorda com frequência de noite, conte ao médico: às vezes há uma causa tratável por trás (veja o capítulo de medicação e o de demência).
  2. Reparta as noites se puder: que outra pessoa cubra algumas, ou um serviço noturno, para que você durma seguido em partes.
  3. Cuide do seu próprio sono: uma rotina, menos tela antes de dormir, aproveitar os cochilos quando a pessoa descansa.
  4. Preste atenção ao seu ânimo: uma tristeza que não afrouxa, o desânimo ou sentir-se sem esperança são sinais para pedir ajuda. A depressão do cuidador é comum e tem tratamento.
  5. Não espere tocar o fundo: pedir ajuda cedo é mais fácil e mais efetivo.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca presuma que o despertar noturno não tem solução sem consultá-lo.
  • Nunca carregue todas as noites sozinho, mês após mês, sem buscar revezamento.
  • Nunca ignore os sinais de depressão em você: merecem atenção como qualquer outra saúde.

Quando pedir ajuda

Se você se sente sem esperança, muito triste ou sobrecarregado a maior parte do tempo, fale com um profissional de saúde ou com alguém de confiança. É um tema sensível e você não tem que atravessá-lo sozinho; há ajuda e apoio disponíveis.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 7 · O cuidador

Colocar os documentos em ordem antes da crise

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1Por que fazê-lo antes da crise

O problema

Muitas famílias descobrem, justo quando mais precisam, que não podem tomar decisões legais nem de dinheiro pelo seu ente querido, porque os papéis nunca foram assinados. E para então, às vezes, já é tarde.

O que acontece por dentro

A maioria desses documentos se assina enquanto a pessoa ainda entende e decide por si mesma. Depois de um AVC grave ou de uma demência avançada, pode ser que já não consiga assiná-los, e a família fica sem ferramentas, às vezes diante de trâmites lentos e custosos.

Passo a passo

  1. Comece cedo, quando a pessoa está bem e pode decidir com calma. Não é apressar o fim: é organizar para cuidar melhor.
  2. Fale do tema sem dramatizar: são papéis que convém ter em qualquer idade, não algo só de doentes.
  3. Deixe a pessoa escolher: quem designa, o que quer e o que não quer. É a voz dela que tem de ficar registrada.
  4. Anote onde estão os documentos importantes e quem os tem.
  5. Consulte um profissional do seu país (advogado ou tabelião): cada lugar tem as suas próprias regras e nomes.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca espere a urgência para só então pensar nisso.
  • Nunca decida pela pessoa se ela ainda pode decidir: o papel registra a vontade dela, não a sua.
  • Nunca copie o que outra família fez em outro país: as regras mudam.

Quando pedir ajuda

Um advogado, um tabelião ou um assistente social da sua zona diz quais documentos existem e quais convêm no seu caso. É a pessoa indicada para isto.

2O que convém ter em ordem

O problema

Quando chega um problema de saúde sério, a família precisa poder agir: pagar, decidir, gerir. Sem os papéis adequados, até o mais simples trava.

O que acontece por dentro

Existem documentos pensados justo para isto: deixar dito quem decide e o que se quer, caso a pessoa um dia não possa fazê-lo. Os nomes e as formas mudam conforme o país, mas a ideia é a mesma.

Passo a passo

  1. Um documento que diga quem pode decidir sobre temas de dinheiro e legais se a pessoa não pode (costuma chamar-se "procuração", mas o nome muda por país).
  2. Um documento sobre os desejos de saúde: quais tratamentos quer ou não, e quem fala por ela se não pode (as "diretivas" ou "vontades antecipadas").
  3. Ter claro onde estão os documentos chave: identidade, saúde, banco, seguros, propriedades.
  4. Resolver de forma legal o acesso às contas e ao pagamento de gastos, com ajuda profissional, nunca por conta própria.
  5. Uma lista à mão de médicos, medicação, diagnósticos e contatos de emergência.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca administre o dinheiro de outra pessoa sem uma base legal: expõe você e ela.
  • Nunca presuma que "já está conversado" basta: o que vale é o que ficou por escrito e em ordem.
  • Nunca use um modelo da internet sem revisá-lo com um profissional do seu país.

Quando pedir ajuda

Quais documentos se aplicam, como se assinam e que validade têm é algo que define um advogado ou um tabelião do seu lugar. Leve a ele a lista do que te preocupa.

3Como conversar sobre isso e com quem

O problema

Trazer o tema dos papéis pode soar a "você já está morrendo" e fechar a conversa. A forma de propor é o que abre ou fecha a porta.

O que acontece por dentro

A pessoa aceita melhor quando sente que decide ela e que isto a protege, não que a deixam de lado. É um ato de cuidado, não de espólio.

Passo a passo

  1. Enquadre como algo de todos e de qualquer idade: "eu também deveria ter isto em ordem".
  2. Ponha o foco na vontade dela: trata-se de que fique claro o que ela quer, para que se respeite.
  3. Faça em várias conversas tranquilas, não numa só e com pressa.
  4. Inclua-a em cada passo enquanto possa decidir: ela escolhe quem designa e o que quer.
  5. Busque um profissional neutro (advogado, tabelião, assistente social) que organize tudo conforme as regras do seu país.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca use o medo para convencê-la.
  • Nunca tome o controle das coisas dela pelas costas: quebra a confiança e pode ser ilegal.
  • Nunca deixe a pessoa de fora de decisões sobre a própria vida se está lúcida.

Quando pedir ajuda

Se o tema gera tensão ou você não sabe por onde começar, um assistente social ou um advogado da sua zona podem guiar a conversa e o trâmite. Cada país tem o seu caminho.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Parte 7 · O cuidador

Do hospital para casa

Conteúdo em revisão profissional antes da publicação.

1A alta chega de repente: o que pedir antes de sair

O problema

A alta costuma chegar de um dia para o outro: entregam a você uma pilha de papéis e instruções rápidas enquanto coloca a pessoa no carro. Passar da vigilância do hospital para casa, assim de repente, é um dos momentos mais delicados de toda a recuperação.

O que acontece por dentro

O que se entende e se organiza antes de sair marca a diferença entre uma boa recuperação e uma volta ao hospital. Não é hora de se apressar nem de ficar com dúvidas.

Passo a passo

  1. Peça por escrito o resumo da alta: o que aconteceu, o que mudou e o que é preciso continuar fazendo.
  2. Peça a lista completa e atualizada da medicação, com doses, horários e o que mudou em relação a antes. Os erros com os remédios são a causa mais comum de voltar ao hospital.
  3. Pergunte pelos sinais de alarme, mas concretos: quais chamam a urgência já e quais só é preciso vigiar. Peça que esclareçam.
  4. Consiga um telefone direto da equipe que a atendeu, não a central do hospital.
  5. Antes de sair, deixe agendado o retorno de acompanhamento (idealmente na primeira semana) e pergunte se indicaram enfermagem, fisioterapia ou terapia ocupacional a domicílio. Se você vai fazer algum curativo ou tarefa, peça que mostrem e pratique ali.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca saia com dúvidas para não fazer perder tempo: perguntar é parte do cuidado.
  • Nunca fique só com instruções faladas: que fique tudo por escrito.
  • Nunca deixe o retorno de acompanhamento para ligar depois: agende antes de sair.

Quando pedir ajuda

A equipe de alta (médico, enfermagem, assistente social do hospital) está para isso. Se algo não ficou claro, peça antes de ir, não em casa às oito da noite.

2Preparar a casa e a ajuda antes de chegar

O problema

Muitas famílias organizam tudo depois que a pessoa já chegou, e aí aparecem os problemas: não entra no banheiro, não consegue subir a escada, falta a cama ou a cadeira. Preparar antes evita o caos.

O que acontece por dentro

A pessoa volta diferente de como saiu: mais fraca, talvez com menos mobilidade. A casa tem que estar pronta para recebê-la assim, não como estava antes.

Passo a passo

  1. Decida onde vai dormir: se o quarto fica em cima e não consegue com a escada, organize um lugar no piso térreo antes do dia da alta (veja o capítulo de escadas).
  2. Despeje os caminhos e torne o banheiro seguro: tire o que faça tropeçar, revise a luz e os apoios (veja os capítulos de quedas e de banho).
  3. Consiga com tempo o equipamento que faça falta: cama, cadeira de rodas, andador, banco de chuveiro, cadeira com vaso sanitário. Demora a chegar, então comece já.
  4. Organize ajuda para os primeiros dias: alguém que acompanhe ou um serviço, para não ficar sozinho com tudo de uma vez (veja os capítulos de irmãos e do cuidador).
  5. Tenha a medicação comprada e comida em casa antes de chegar.

O que nunca se deve fazer

  • Nunca espere a pessoa chegar para só então ver onde a deita.
  • Nunca deixe a escada como único caminho se não consegue subi-la.
  • Nunca encomende o equipamento no mesmo dia: não chega a tempo.

Quando pedir ajuda

Se você não sabe qual equipamento faz falta nem como consegui-lo, o assistente social do hospital ou a equipe de alta orientam. Peça antes de sair.

3Os primeiros dias em casa

O problema

Os primeiros dias em casa são os de maior risco. O alívio de estar de volta se mistura com o medo de não saber o que é normal e o que é para se preocupar.

O que acontece por dentro

A recuperação continua em casa. Seguir bem a medicação, ir ao retorno e agir a tempo diante de um sinal de alarme é o que evita uma recaída.

Passo a passo

  1. Dê a medicação exatamente conforme a lista nova, não como se dava antes. Cuidado em repetir o mesmo remédio com dois nomes diferentes (veja o capítulo de medicação).
  2. Tenha à vista os papéis da alta e a lista de sinais de alarme, por exemplo na porta da geladeira.
  3. Não falte ao retorno de acompanhamento: ir nos primeiros dias baixa muito o risco de voltar ao hospital.
  4. Se algo se sente mal (febre, dor que não cede, uma ferida mais vermelha, mudanças em como respira ou em como está da cabeça), ligue cedo. Se o seu instinto diz que algo está errado, quase sempre tem razão.
  5. Cuide-se também: reveze com outros, descanse, e aceite que sentir-se sobrecarregado no começo é normal (veja os capítulos do cuidador e da culpa).

O que nunca se deve fazer

  • Nunca misture a medicação velha com a nova sem confirmar.
  • Nunca espere para ver se passa diante de um sinal de alarme claro: ligue.
  • Nunca carregue os primeiros dias na solidão se pode somar mãos: é melhor ter ajuda a mais e soltá-la depois do que ficar curto.

Quando pedir ajuda

Diante de um sinal de alarme, use o telefone direto da equipe ou os serviços de emergência da sua zona. Para o resto, o médico de acompanhamento e o assistente social acompanham você nesta etapa.

E a casa?

Esta biblioteca é gratuita. iliapp.com é um serviço profissional que avalia o lar para torná-lo mais seguro.

Conhecer iliapp.com

Un guide complet pour prendre soin à la maison

Prendre soin d'un proche, pas à pas et sans peur.

Un guide gratuit pour les familles qui doivent, du jour au lendemain, prendre soin d'une personne âgée ou à mobilité réduite. Du corps à l'esprit, de la sécurité à la dignité, et de la personne aidée à celle qui aide.

7Parties
29Chapitres
5Langues
!

Avis. Ce guide est éducatif et général. Il ne remplace pas l'évaluation d'un professionnel de santé. Chaque technique doit être revue et adaptée par un professionnel avant d'être appliquée.

Partie 6Vivre seul et technologie

Qui sommes-nous

La Bibliothèque de Soin ILS est une initiative d'Inclusive Living International. Elle réunit, gratuitement et en cinq langues, l'essentiel pour prendre soin à la maison d'une personne âgée ou à mobilité réduite : avec dignité et sans blesser. Notre travail d'évaluation professionnelle du logement se trouve sur iliapp.com. app@ilsili.com

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Le fauteuil roulant

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Le fauteuil et ses freins

Le problème

La plupart des chutes en fauteuil roulant n'arrivent pas en roulant dans la rue. Elles arrivent à la seconde où la personne se lève ou s'assoit et où le fauteuil, frein non serré, glisse juste au moment où elle pose son poids.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le fauteuil est fait pour bouger. S'il n'est pas freiné, tout poids que la personne pose d'un côté le pousse, et il part exactement quand il devrait rester immobile. Voilà pourquoi le frein n'est pas un détail : il vient en premier.

Pas à pas

  1. Apprenez à connaître les parties : les deux grandes roues arrière avec leur main courante pour avancer, les deux petites roues avant qui pivotent (roulettes), les deux freins (les leviers au-dessus des grandes roues), les repose-pieds qui se relèvent ou se retirent, les accoudoirs, les poignées arrière pour pousser, et les barres anti-bascule en bas, à l'arrière.
  2. Avant tout mouvement de la personne, serrez les deux freins. Les deux, pas un seul.
  3. Vérifiez qu'il est freiné : poussez doucement le fauteuil. Il ne doit pas bouger.
  4. Pour que la personne pose les pieds au sol, relevez ou retirez d'abord les repose-pieds. Ne la laissez jamais marcher sur le repose-pied.
  5. Quand vous laissez la personne seule, gardez les deux freins serrés et les barres anti-bascule en position de sécurité.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais la personne, et ne faites jamais un transfert, avec un seul frein ou sans frein.
  • Ne poussez jamais avec les pieds de la personne qui pendent ou qui traînent.
  • N'utilisez jamais le fauteuil si un frein ne tient pas. Réparez-le avant de l'utiliser.

Quand demander de l'aide

Si un frein est lâche ou ne tient pas, si une roue fait du bruit ou se bloque, ou si le fauteuil penche tout seul, ne l'utilisez pas. Demandez à celui qui l'a fourni, ou à un technicien, de le vérifier.

2Bien s'asseoir

Le problème

Passer de longues heures mal assis fait mal sans que cela se voie. Apparaissent des escarres (plaies de la peau dues à la pression), des douleurs de dos, et la personne se fatigue plus vite. La bonne nouvelle, c'est que reconnaître une bonne posture est simple.

Ce qui se passe à l'intérieur

La clé de tout, c'est le bassin : s'il est stable et bien en arrière, appuyé contre le dossier, le poids se répartit également sur les fesses et les cuisses, et la personne reste aussi droite que son corps le permet. Quand le bassin part en avant, sur le côté ou en arrière, le poids cesse de se répartir et tombe sur un seul point. C'est là que la peau se blesse.

Vous avez peut-être entendu l'idée du « 90-90-90 » (hanches, genoux et chevilles proches de 90 degrés). Cela sert de repère pour une personne avec un bon contrôle du tronc et sans besoins particuliers, mais ce n'est pas une règle pour tout le monde. Des hanches raides, des muscles tendus derrière la cuisse ou des changements de la colonne peuvent rendre cette posture à angles droits douloureuse ou impossible à tenir, et faire glisser la personne. Le but n'est pas de forcer des angles : c'est d'obtenir la posture droite la plus stable et la plus confortable pour cette personne.

Les trois postures à risque (pour les reconnaître)

  • Glissé vers l'avant (PAC-02) : le bas du dos part vers le bord, le dos se courbe, le poids tombe sur l'os du bas (le sacrum). Risque d'escarre.
  • Penché d'un côté (PAC-03) : tout le poids sur une fesse et un côté. Risque d'escarre et de chute.
  • Genoux plus hauts que les hanches (PAC-04) : presque toujours à cause d'un repose-pieds mal réglé ou d'une assise affaissée. Cela repousse la personne en arrière et surcharge le sacrum.

Pas à pas (posture correcte, PAC-01)

  1. Hanches bien en arrière, contre le dossier. C'est le plus important de tout.
  2. Dos appuyé et aussi droit que c'est confortable. Rester courbé longtemps abîme la peau.
  3. Poids réparti également entre les deux fesses, sans pencher d'un côté.
  4. Pieds posés à plat (talon et plante), ni pendants ni sur la pointe.
  5. Vérifiez de temps en temps que la personne n'a pas glissé ni penché, et corrigez (voir fiche A5).

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais la personne glissée ou penchée « juste un instant ». Sur une peau fragile, une heure laisse déjà une marque.
  • N'essayez jamais de forcer le corps dans un angle droit qui fait mal. Si cela ne rentre pas confortablement, ajustez le fauteuil, pas la personne.
  • Ne tirez jamais sous les aisselles pour la redresser (voir fiche A5).

Quand demander de l'aide

Si la personne glisse encore et encore, n'arrive pas à rester droite seule, ou si un angle cause de la douleur, il ne faut pas forcer : c'est le signe de demander une évaluation de l'assise à un ergothérapeute ou un kinésithérapeute. De même si vous voyez une rougeur qui ne pâlit pas quand on retire la pression, des cloques ou une plaie là où la personne s'appuie.

3Le coussin, protéger la peau

Le problème

La peau sur les os des fesses et des hanches est la première à s'abîmer quand quelqu'un passe de longues heures assis. Un bon coussin répartit la pression, mais à lui seul il ne suffit pas : il faut déplacer le poids souvent.

Ce qui se passe à l'intérieur

Assis, presque tout le poids de la personne tombe sur deux petits os. Sans amorti ni mouvement, cette pression coupe la circulation de la peau à cet endroit et, en quelques heures, la lésion commence. Le coussin répartit le poids sur une plus grande surface, et les changements de position font revenir la circulation.

Pas à pas

  1. Utilisez un coussin prévu pour cela (en mousse de bonne densité, en gel ou à air), pas un oreiller ordinaire. Le bon type est mieux choisi par un professionnel, selon le poids et le risque de la personne.
  2. Posez-le avec la bonne face vers le haut. Beaucoup ont une étiquette ou une housse avec une fermeture à l'arrière.
  3. Asseyez la personne bien en arrière, centrée sur le coussin.
  4. Faites des soulagements de pression souvent : toutes les 15 à 30 minutes, pendant 30 à 90 secondes. Si la personne le peut, qu'elle se penche en avant ou de chaque côté pour décoller les fesses de l'assise. Si elle ne peut pas seule, aidez-la à le faire de façon régulière.
  5. Vérifiez la peau chaque fois que la personne passe au lit. Cherchez des zones rouges qui ne pâlissent pas quand on retire la pression.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'utilisez jamais le coussin sans housse, ou avec une housse mouillée.
  • N'utilisez jamais de coussins en forme d'anneau (donut) : ils concentrent la pression sur le bord au lieu de la répartir.
  • Ne traînez ni ne raclez jamais les fesses de la personne en la déplaçant : le frottement déchire la peau.
  • Ne supposez jamais que le coussin remplace les changements de position. Il ne les remplace pas.

Quand demander de l'aide

Devant toute zone rouge qui ne disparaît pas, cloque ou plaie, arrêtez et consultez. Pour choisir le bon coussin, demandez conseil à un ergothérapeute ou un kinésithérapeute.

4Le repose-pieds à la bonne hauteur

Le problème

Un repose-pieds mal réglé change toute la posture. S'il est trop haut, il relève les genoux et pousse le poids sur le sacrum. S'il est trop bas ou pas utilisé, les pieds pendent et traînent.

Ce qui se passe à l'intérieur

Les pieds sont la base de la personne assise. Si la base est mauvaise, la hanche se décale et le poids cesse de se répartir. Repose-pieds trop haut égale genoux relevés, ce qui égale sacrum surchargé. Pieds qui pendent égale mauvaise circulation et chevilles enflées.

Pas à pas

  1. La personne assise bien en arrière, réglez le repose-pieds pour que la cuisse repose de façon régulière et que tout le pied soit soutenu, sans que les genoux montent plus haut que la hanche.
  2. Le pied doit être posé entier, talon et plante, ni sur la pointe ni en l'air.
  3. Laissez un petit espace entre le repose-pieds et le sol, environ 2 pouces (5 cm), pour qu'il n'accroche pas.
  4. Pour que la personne se lève ou s'assoie, relevez ou retirez d'abord le repose-pieds, toujours.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais les genoux plus hauts que les hanches longtemps.
  • Ne poussez jamais le fauteuil avec les pieds hors du repose-pieds.
  • Ne laissez jamais la personne se lever en s'appuyant sur le repose-pieds : le fauteuil bascule en avant.

Quand demander de l'aide

Si vous n'arrivez pas à ce que le pied soit posé entier et le genou à la hauteur de la hanche, le fauteuil n'est peut-être pas de la bonne taille pour cette personne. Consultez celui qui l'a fourni ou un thérapeute.

5Redresser la personne dans le fauteuil

Le problème

Au fil des heures, la personne glisse vers l'avant dans l'assise. Le réflexe est de la tirer vers le haut par les bras ou les aisselles, et cela blesse son épaule et le dos de celui qui aide.

Ce qui se passe à l'intérieur

Pour remettre les hanches en arrière, il ne faut pas « soulever » la personne, il faut la faire glisser en arrière. La force vient des jambes de l'aidant, pas du bas du dos. Si la personne peut pousser avec ses propres jambes, cette poussée fait presque tout le travail.

Pas à pas

  1. Serrez les deux freins.
  2. Prévenez la personne de ce que vous allez faire et demandez-lui de coopérer si elle peut. Ne la laissez jamais s'accrocher à votre cou.
  3. Si elle peut aider : qu'elle croise les bras sur la poitrine, pose les pieds fermement et, au compte de trois, pousse avec les jambes pendant que vous guidez les hanches en arrière.
  4. Pour la tenir sans la blesser, utilisez une ceinture de transfert autour de la taille de la personne, pas ses vêtements ni ses bras.
  5. À deux : un de chaque côté, tenez la ceinture ou les hanches, et au compte de trois faites glisser la personne en arrière.
  6. L'aidant : pieds écartés, genoux fléchis, dos droit, la personne près du corps. Tournez en déplaçant les pieds, pas en tordant la taille (voir CUI-05).

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne tirez jamais sous les aisselles ni par un seul bras.
  • Ne redressez jamais la personne avec le fauteuil non freiné.
  • Ne faites jamais l'effort avec le dos plié ou en tordant le corps.

Quand demander de l'aide

Si la personne ne peut soutenir aucune part de son propre poids sur ses jambes, ce n'est plus une aide : c'est un soulèvement, et un soulèvement se fait avec un lève-personne ou à deux personnes formées, jamais à la force. Si elle pèse plus que ce que vous pouvez déplacer en sécurité, ou si elle ne coopère pas, arrêtez et demandez de l'aide. Votre dos compte aussi.

6Pousser le fauteuil en sécurité

Le problème

Sur sol plat, pousser semble facile. Mais les dénivelés, les rampes et les bordures de trottoir sont là où la personne bascule en avant ou où le fauteuil échappe des mains.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le fauteuil a de petites roues à l'avant qui se bloquent sur la moindre marche ou le moindre trou. Pour passer un dénivelé, il faut soulager ces roues avant, en inclinant le fauteuil un peu en arrière avec la barre de bascule (la petite barre en bas à l'arrière, que l'on pousse du pied).

Pas à pas

Sur sol plat :

  1. Mains fermes sur les deux poignées, allure tranquille.
  2. Regardez le sol devant : trous, câbles, tapis non fixés.

Pour monter une bordure ou une marche basse (de face) :

  1. Approchez le fauteuil de face du bord.
  2. Poussez la barre de bascule et abaissez les poignées pour soulever les petites roues avant.
  3. Posez ces petites roues sur la marche. Puis, avec la force de vos jambes, faites monter les grandes roues en poussant et en soulevant doucement les poignées. La personne peut aider en poussant les mains courantes vers l'avant.

Pour descendre une bordure ou une marche basse (en arrière) :

  1. Tournez le fauteuil : les grandes roues arrière sont au bord et vous descendez d'abord, en regardant derrière.
  2. Faites descendre lentement les grandes roues, en contrôlant par les poignées, en gardant le fauteuil un peu incliné en arrière pour que les petites roues ne tombent pas d'un coup. Jamais de face et brusquement.

Sur une rampe :

  1. Pour monter, poussez par l'arrière, le corps près du fauteuil, qui regarde toujours vers le haut de la pente.
  2. Pour descendre une rampe douce, allez de face, lentement et en contrôlant, en gardant le poids de la personne en arrière. Sur une pente forte, ou si la personne a tendance à basculer en avant, descendez en arrière et lentement, ou cherchez un autre chemin.

S'il faut un deuxième aidant :

  1. Le deuxième aidant tient le cadre du fauteuil, jamais les repose-pieds.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne descendez jamais une marche ou une rampe raide de face et vite.
  • Ne lâchez jamais les deux poignées dans une descente.
  • Ne montez ni ne descendez jamais un escalier entier en poussant seul. Les escaliers demandent deux personnes ou plus, ou un moyen adapté. Chaque fois que c'est possible, cherchez une rampe ou un ascenseur (voir le chapitre des escaliers).

Quand demander de l'aide

Devant des escaliers, des bordures hautes ou des rampes très raides, demandez une deuxième personne. Entraînez-vous d'abord avec le fauteuil vide ou peu chargé, jusqu'à ce que les gestes soient sûrs.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Le lit

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Le lit et le drap de glisse

Le problème

Bouger quelqu'un dans le lit à la force, en tirant sur les bras ou les vêtements, blesse la peau de la personne et le dos de l'aidant. L'outil qui change tout, c'est un drap de glisse.

Ce qui se passe à l'intérieur

La peau de quelqu'un qui passe de longues heures au lit est fragile. La traîner crée de la friction et du cisaillement (quand la peau reste immobile pendant que les os bougent en dessous), et cela ouvre des escarres. Le drap de glisse laisse le corps bouger sans frotter. Et un lit à la bonne hauteur évite à l'aidant de travailler courbé.

Pas à pas

  1. Si c'est un lit à manivelle ou électrique, montez-le jusqu'à ce que la personne soit à la hauteur de votre hanche, pour ne pas plier le dos. S'il a des roues, bloquez-les.
  2. Placez un drap de glisse, ou un drap ordinaire plié (l'alèse), sous la personne, des épaules aux cuisses. C'est ce que vous utiliserez pour la tourner et pour la remonter.
  3. Connaissez les barrières : elles aident certaines personnes à se tourner ou à se sentir en sécurité, mais chez une personne confuse elles peuvent être un danger de coincement ou de chute en essayant de les escalader. Utilisez-les ou non selon l'avis du professionnel.
  4. Avant tout mouvement, prévenez la personne de ce que vous allez faire et demandez-lui d'aider si elle peut.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne traînez jamais la personne en tirant sur ses vêtements, ses bras ou ses aisselles.
  • Ne travaillez jamais avec le lit bas et le dos plié.
  • Ne montez jamais les deux barrières « au cas où » chez quelqu'un qui se confond : il peut se coincer ou essayer de les escalader.

Quand demander de l'aide

Si la personne ne peut pas du tout coopérer et que vous êtes seule, ne la déplacez pas à la force : trouvez une deuxième personne ou un lève-personne. Pour choisir le lit ou les barrières adaptés, consultez un thérapeute ou celui qui a fourni le matériel.

2Le matelas anti-escarre

Le problème

Quand quelqu'un passe la plus grande partie du jour et de la nuit au lit, un matelas ordinaire concentre le poids toujours aux mêmes points. Un matelas anti-escarre répartit ou déplace cette pression et aide à prévenir les plaies.

Ce qui se passe à l'intérieur

Allongé, le poids tombe sur le sacrum, les talons, les hanches et les omoplates. Un matelas de prévention répartit ce poids sur plus de surface. Il y a deux grands types : ceux en mousse spéciale de bonne densité, qui amortissent toujours, et ceux à air alterné, dont les cellules se gonflent et se dégonflent à tour de rôle avec une pompe, de sorte que la zone restée sous pression un moment est soulagée au cycle suivant. Mais une chose est sûre et vaut pour tous : aucun matelas ne remplace les changements de position. Il les réduit, il ne les supprime pas.

Pas à pas

  1. Si la personne passe de longues heures au lit, ne peut pas bouger seule ou a déjà la peau à risque, demandez au professionnel (médecin, infirmier, kiné ou ergothérapeute) quel type de matelas lui convient. Plus le risque est élevé, meilleure la surface : la mousse de bonne densité est le minimum, et l'air alterné est réservé à ceux qui ne bougent presque pas ou ont déjà des plaies.
  2. S'il est à air alterné, vérifiez que la pompe est branchée, allumée et fonctionne. Un matelas à air éteint ne protège pas.
  3. Ne mettez pas de couches épaisses par-dessus (plusieurs draps, alèses plastiques ou protections serrées) : elles annulent l'effet du matelas. Utilisez le minimum, bien tendu.
  4. Même avec le matelas, continuez à tourner la personne et à vérifier la peau toutes les 2 heures (voir fiche B6).
  5. Gardez la peau propre et sèche. L'humidité, surtout due aux fuites d'urine, blesse la peau autant que la pression.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'utilisez jamais le matelas anti-escarre comme prétexte pour cesser de tourner la personne.
  • Ne laissez jamais la pompe d'un matelas à air éteinte ou débranchée.
  • N'empilez jamais des alèses plastiques ou beaucoup de draps par-dessus : ils bloquent l'amortissement.

Quand demander de l'aide

Pour choisir le bon matelas selon le poids, la mobilité et le risque, consultez le professionnel ; l'idéal est qu'il fasse partie d'un plan de soins. Devant toute peau rouge qui ne pâlit pas, cloque ou plaie, arrêtez et consultez immédiatement.

3Sur le dos, bien aligné

Le problème

Sur le dos semble la position la plus confortable, mais mal faite elle surcharge le sacrum et les talons, justement là où apparaissent les escarres.

Ce qui se passe à l'intérieur

Couché sur le dos, le poids tombe sur le sacrum (la base de la colonne) et les talons. Si la tête du lit est trop relevée, la personne glisse vers les pieds et surcharge encore plus le sacrum. La clé est d'aligner le corps et de décoller les talons.

Pas à pas

  1. Allongez la personne droite : tête, épaules, hanches et jambes en ligne, sans torsion.
  2. Si la tête du lit doit être relevée, qu'elle ne dépasse pas environ 30 degrés, sauf si le médecin indique plus pour la respiration ou la déglutition.
  3. Placez un oreiller fin sous la tête et, si cela aide, un sous les bras.
  4. Décollez les talons : placez un oreiller dans le sens de la longueur sous les mollets pour que les talons restent en l'air, sans toucher le matelas.
  5. Changez la position toutes les 2 heures et vérifiez la peau du sacrum et des talons.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais les talons posés sur le matelas pendant de longues heures.
  • Ne laissez jamais la tête du lit très haute si la personne glisse vers les pieds.
  • Ne laissez jamais la personne tordue ou avec une jambe croisée sous l'autre.

Quand demander de l'aide

Si vous voyez une peau rouge qui ne pâlit pas sur le sacrum ou les talons, des cloques ou une plaie, arrêtez et consultez. Si la personne a du mal à respirer allongée ou ne tolère pas le dos, prévenez le professionnel.

4Sur le côté, avec des oreillers

Le problème

Être sur le côté soulage le sacrum, mais si la personne repose juste sur l'os de la hanche, on échange un point de pression contre un autre.

Ce qui se passe à l'intérieur

La position qui protège la peau n'est pas totalement sur le côté, mais inclinée d'environ 30 degrés, le dos soutenu par un oreiller. Ainsi le poids se partage entre la hanche et le dos, et ne tombe pas sur l'os. Un oreiller entre les genoux empêche une jambe d'appuyer sur l'autre.

Pas à pas

  1. Tournez la personne sur un côté (voir fiche B6).
  2. Ne la laissez pas totalement sur le côté sur la hanche : inclinez-la d'environ 30 degrés vers l'arrière et soutenez le dos avec un oreiller en coin.
  3. Placez un oreiller entre les genoux et les chevilles, pour que les jambes ne reposent pas os contre os.
  4. Amenez le bras du dessous vers l'avant pour qu'il ne soit pas écrasé, et posez celui du dessus sur un oreiller.
  5. Alternez les côtés à chaque changement, toutes les 2 heures.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais reposer juste sur l'os de la hanche.
  • Ne laissez jamais le bras du dessous coincé sous le corps.
  • Ne laissez jamais les genoux l'un sur l'autre sans oreiller entre les deux.

Quand demander de l'aide

Si vous n'arrivez pas à la mettre confortable et stable sur le côté, ou si une peau rouge apparaît sur la hanche, consultez un professionnel. Pour des escarres ou une peau blessée, arrêtez et consultez.

5Semi-assis dans le lit

Le problème

Relever la tête du lit aide à respirer, manger ou rester éveillé, mais cela fait glisser la personne vers les pieds et la fait finir tassée sur le sacrum.

Ce qui se passe à l'intérieur

Quand on ne relève que la tête, le corps glisse vers le bas et la peau du sacrum se plisse et s'étire (cisaillement). Pour l'éviter, on relève d'abord un peu la zone des genoux puis la tête, ainsi la personne est calée et ne glisse pas.

Pas à pas

  1. Avant de relever la tête du lit, relevez un peu la section des genoux (si le lit le permet) ou placez un oreiller sous les cuisses.
  2. Relevez alors la tête du lit jusqu'où la personne est à l'aise, sans excès.
  3. Assurez-vous que les hanches soient dans le pli du lit, pas plus en avant.
  4. Posez les bras sur des oreillers et vérifiez qu'elle n'est pas tordue.
  5. Si elle glisse vers les pieds, ne la laissez pas ainsi : remontez-la vers la tête du lit (fiche B7) au lieu de tirer par le haut.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne relevez jamais que la tête en laissant les jambes à plat : elle glisse et le sacrum se blesse.
  • Ne laissez jamais la personne tassée sur le sacrum longtemps.
  • Ne la remontez jamais en tirant sur les aisselles.

Quand demander de l'aide

Si la personne doit être bien redressée pour respirer ou avaler, laissez le professionnel fixer l'angle. Devant une peau rouge sur le sacrum, ou une toux en mangeant dans cette position, consultez.

6Tourner la personne dans le lit

Le problème

Il faut changer de côté toutes les 2 heures pour que la peau se repose, mais tourner quelqu'un en tirant mal vous blesse tous les deux.

Ce qui se passe à l'intérieur

Tourner, ce n'est pas la retourner de force : c'est la rouler d'un bloc, en bougeant l'épaule et la hanche ensemble, à l'aide du drap de glisse. La force vient de vos jambes, pas de votre dos. C'est presque toujours plus sûr à deux.

Pas à pas

  1. Montez le lit à la hauteur de votre hanche et bloquez les roues.
  2. Baissez la barrière du côté vers lequel vous allez la tourner ; laissez celle de l'autre côté relevée.
  3. Croisez le bras et la cheville de la personne vers le côté où elle va tourner.
  4. Prenez le drap de glisse à la hauteur de l'épaule et de la hanche. Prévenez, et au compte de trois, roulez la personne vers vous d'un bloc, sans tordre son dos.
  5. Installez-la inclinée d'environ 30 degrés avec des oreillers (fiche B4). L'aidant : pieds écartés, genoux fléchis, dos droit.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la tournez jamais en tirant sur un bras ou sur les vêtements.
  • Ne tordez jamais son dos : épaule et hanche tournent ensemble.
  • Ne faites jamais l'effort avec le lit bas ni le dos plié.

Quand demander de l'aide

Si elle pèse plus que ce que vous pouvez déplacer seule en sécurité, ou ne coopère pas, faites-le à deux ou avec un lève-personne. Votre dos compte aussi.

7Remonter la personne vers la tête du lit

Le problème

Au fil des heures, la personne glisse vers le pied du lit. Le réflexe est de la remonter en tirant sur les aisselles, et cela blesse ses épaules et votre dos.

Ce qui se passe à l'intérieur

Il ne faut pas la soulever, il faut la faire glisser vers le haut avec le drap, pendant qu'elle pousse avec les pieds si elle peut. C'est presque toujours à deux, un de chaque côté. La peau n'est jamais traînée.

Pas à pas

  1. Baissez la tête du lit à plat, si la personne le tolère. Montez le lit à votre hauteur et bloquez les roues.
  2. Retirez l'oreiller de sous la tête et placez-le contre la tête de lit pour qu'elle ne s'y cogne pas.
  3. Demandez à la personne de plier les genoux, poser les pieds et, si elle peut, lever un peu la tête.
  4. Chaque aidant prend le drap de glisse à la hauteur de l'épaule et de la hanche. Au compte de trois, ils la font glisser vers la tête du lit pendant qu'elle pousse avec les pieds.
  5. Faites-le en plusieurs petits mouvements plutôt qu'un grand. Veillez à ce que les talons ne traînent pas.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la remontez jamais en tirant sur les aisselles ni par un seul bras.
  • Ne traînez jamais la peau contre le drap sans drap de glisse.
  • Ne le faites jamais seule si la personne ne peut pas aider.

Quand demander de l'aide

S'il n'y a pas de deuxième personne et que la personne ne peut pas pousser avec les pieds, utilisez un lève-personne ou demandez de l'aide. Devant une peau blessée aux talons ou au sacrum, consultez.

8Asseoir la personne au bord du lit

Le problème

S'asseoir au bord est l'étape avant de se lever ou de passer au fauteuil, et c'est là que beaucoup ont des vertiges ou basculent sur un côté.

Ce qui se passe à l'intérieur

La façon sûre n'est pas de tirer la personne vers le haut de face, mais de la rouler sur le côté et d'utiliser le poids de ses jambes qui descendent comme contrepoids pour relever le tronc. En se redressant d'un coup, la tension peut chuter et donner des vertiges, c'est pourquoi on le fait lentement et avec une pause.

Pas à pas

  1. Tournez la personne sur le côté, face au bord par lequel elle va s'asseoir (fiche B6).
  2. Passez un bras sous ses épaules et l'autre sur ses genoux ou ses tibias.
  3. En même temps que vous descendez ses jambes hors du lit, relevez son tronc vers le côté. Le poids des jambes aide à relever le corps.
  4. Laissez-la assise, les pieds à plat au sol et les mains de chaque côté. Restez devant, en la soutenant.
  5. Attendez quelques secondes pour vérifier qu'elle n'a pas de vertige avant de continuer. Si elle va se lever ou passer au fauteuil, voir le chapitre des Transferts.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne l'asseyez jamais en tirant vers le haut de face, par les bras ou par le cou.
  • Ne la lâchez jamais dès qu'elle est assise : elle peut basculer sur un côté.
  • Ne la levez jamais d'un coup si elle a des vertiges.

Quand demander de l'aide

Si elle a beaucoup de vertiges, pâlit ou ne tient pas le tronc assise, recouchez-la et consultez. Si elle ne peut pas soutenir son propre poids pour passer au fauteuil, cela se fait avec un lève-personne ou à deux.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Les transferts

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Avant de transférer : décider et préparer

Le problème

La plupart des accidents en faisant passer quelqu'un du lit au fauteuil ne viennent pas d'un manque de force, mais d'un manque de préparation : un fauteuil non freiné, un sol glissant, des chaussettes sans semelle. Bien préparer, c'est la moitié du travail.

Ce qui se passe à l'intérieur

D'abord il y a une décision : est-ce un transfert ou un soulèvement ? Si la personne peut supporter au moins une partie de son poids sur une jambe et coopérer, c'est un transfert et il peut se faire en la guidant. Si elle ne supporte rien de son poids, c'est un soulèvement, et cela se fait avec un lève-personne ou à deux personnes formées, jamais à la force (voir le chapitre du Lève-personne).

Pas à pas

  1. Dégagez le chemin : pas de tapis qui glissent, de fils ni d'obstacles entre le lit et le fauteuil.
  2. Placez le fauteuil du côté fort de la personne, contre le lit et à un angle d'environ 30 à 45 degrés. Bloquez les freins et testez-les en poussant le fauteuil.
  3. Retirez ou relevez les repose-pieds et, si elle gêne, l'accoudoir du côté par lequel elle va passer.
  4. Si c'est un lit réglable, mettez-le à la même hauteur que l'assise du fauteuil ou un peu plus haut.
  5. Chaussez-la avec des chaussures fermées à semelle antidérapante. Jamais pieds nus, en chaussettes lisses ni en chaussons lâches.
  6. Ayez la ceinture de transfert à portée de main avant de commencer (fiche C2).

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne transférez jamais quelqu'un qui ne supporte rien de son poids en le tirant à la force : c'est un soulèvement, et cela demande un lève-personne.
  • Ne commencez jamais avec le fauteuil non freiné ou avec le chemin plein d'obstacles.
  • Ne le faites jamais avec la personne pieds nus ou en chaussettes sans semelle.

Quand demander de l'aide

Si vous n'êtes pas sûre que la personne peut supporter son poids, demandez au kiné ou à l'ergothérapeute quel est son niveau de transfert et de combien d'aide elle a besoin. Si elle pèse plus que ce que vous pouvez déplacer en sécurité, faites-le à deux ou avec un lève-personne.

2La ceinture de transfert

Le problème

Le réflexe d'attraper la personne par les bras, les aisselles ou les vêtements vous blesse tous les deux. La ceinture de transfert donne un point ferme pour la soutenir sans tirer sur son corps.

Ce qui se passe à l'intérieur

La ceinture se place autour de la taille et vous donne de quoi tenir à deux mains, en répartissant la force, sans vous suspendre à son épaule ni à son bras. Elle ne sert pas à soulever quelqu'un qui ne supporte pas son poids ; elle sert à guider et à stabiliser celui qui coopère.

Pas à pas

  1. Placez-la ajustée autour de la taille, par-dessus les vêtements, jamais sur la peau nue.
  2. Elle doit être ferme mais pas serrée : vos doigts doivent passer en dessous. Rentrez l'excédent pour qu'il ne pende pas.
  3. Tenez-la à deux mains par en dessous, paumes vers le haut, sur les côtés de la taille.
  4. Utilisez-la pour guider le mouvement, pas pour tirer vers le haut d'un coup.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la mettez jamais sur la peau nue ni si lâche qu'elle remonte vers la poitrine.
  • Ne l'utilisez jamais pour soulever celui qui ne supporte pas son poids.
  • Ne l'utilisez jamais si la personne a une plaie à l'abdomen, une chirurgie récente ou certains problèmes cardiaques : dans ces cas, il faut une autre méthode. Demandez au professionnel.

Quand demander de l'aide

Si vous avez des doutes sur la sécurité de la ceinture pour cette personne au vu de son état, consultez l'infirmier, le kiné ou le médecin avant de l'utiliser.

3Se lever, du fauteuil ou du lit

Le problème

Se lever est le moment le plus à risque : la personne part en avant, a des vertiges ou se suspend à l'aidant. Bien fait, elle se lève presque seule et vous ne faites que la guider.

Ce qui se passe à l'intérieur

Pour se lever, le centre du poids doit venir au-dessus des pieds. C'est pourquoi d'abord elle va au bord, se penche en avant (le nez au-dessus des orteils) et pousse avec les mains. L'aidant ne la soulève pas : il l'accompagne.

Pas à pas

  1. Amenez la personne au bord de l'assise ou du lit, les pieds bien à plat et un peu en arrière, sous les genoux.
  2. Demandez si elle a des vertiges. Attendez quelques secondes avant de continuer ; sa tension peut baisser en se relevant.
  3. Placez-vous de face, vos pieds à l'extérieur des siens et un genou prêt à bloquer les siens, pour qu'ils ne glissent pas.
  4. Tenez la ceinture de transfert à deux mains. Demandez-lui de se pencher en avant, le nez au-dessus des orteils, et de pousser avec les mains depuis l'assise ou les accoudoirs.
  5. Au compte de trois, vous la guidez à se lever. Ne la soulevez pas : la poussée est la sienne.
  6. Une fois debout, attendez qu'elle trouve son équilibre avant de continuer.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais se suspendre à votre cou ou à vos épaules : dirigez ses mains vers l'assise ou les accoudoirs.
  • Ne la levez jamais d'un coup ni quand elle a des vertiges.
  • Ne la soulevez jamais à la force si elle ne peut pas pousser : c'est un soulèvement, et cela demande un lève-personne.

Quand demander de l'aide

Si elle ne peut pas pousser avec les jambes ou part en arrière, n'insistez pas à la force. Faites-le à deux ou avec un lève-personne, et consultez le kiné pour voir de quelle aide elle a besoin.

4Du lit au fauteuil

Le problème

Le passage du lit au fauteuil réunit deux risques : se lever et tourner. Fait dans la précipitation ou en tordant le corps, c'est là qu'il y a le plus de chutes.

Ce qui se passe à l'intérieur

On ne tourne pas la personne en lui tordant le dos : on la fait pivoter en faisant de petits pas sur la jambe la plus forte, jusqu'à ce que l'arrière de ses genoux touche l'assise. C'est seulement alors qu'elle s'assoit.

Pas à pas

  1. Préparez tout (fiche C1) : fauteuil du côté fort, freiné, à 30 à 45 degrés ; ceinture mise ; chaussures à semelle.
  2. Levez la personne en suivant la fiche C3.
  3. Debout et stable, demandez-lui de faire de petits pas en tournant vers le fauteuil, ou guidez-la à pivoter en bougeant les talons petit à petit. Ne lui tordez jamais le dos : le corps tourne entier.
  4. Quand elle sent l'assise derrière ses genoux, demandez-lui d'aller chercher de la main l'accoudoir le plus éloigné.
  5. Qu'elle se penche en avant et descende lentement, en utilisant les accoudoirs. Vous contrôlez la descente avec la ceinture (fiche C6).

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne lui tordez jamais le dos pour la tourner : qu'elle tourne à petits pas ou en pivotant entière.
  • Ne la laissez jamais tomber d'un coup dans le fauteuil.
  • Ne faites jamais le pivot avec le fauteuil non freiné.

Quand demander de l'aide

Si elle ne peut pas faire les pas ni pivoter en sécurité, ne forcez pas : faites-le à deux ou avec un lève-personne.

5Du fauteuil au lit

Le problème

Revenir au lit semble plus facile, mais le lit cède et n'a pas d'accoudoirs, alors il est facile que la personne parte en arrière ou sur le côté.

Ce qui se passe à l'intérieur

C'est le même pivot debout, à l'envers : se lever du fauteuil, pivoter sur la jambe forte jusqu'à sentir le bord du lit derrière les genoux, et s'asseoir lentement. Comme le lit ne se freine pas seul, il faut le sécuriser et contrôler la descente.

Pas à pas

  1. Préparez : si le lit a des roues, bloquez-les. Approchez le fauteuil du côté fort, bien contre le lit.
  2. Levez la personne du fauteuil (fiche C3).
  3. Guidez-la à pivoter à petits pas jusqu'à ce que l'arrière de ses genoux touche le bord du lit.
  4. Demandez-lui d'appuyer les mains sur le lit, sur les côtés, et de se pencher un peu en avant en descendant.
  5. Contrôlez la descente avec la ceinture jusqu'à ce qu'elle soit assise, et seulement après aidez-la à monter les jambes et à s'allonger (voir le chapitre du Lit).

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais s'asseoir d'un coup ni partir en arrière sans contrôle.
  • Ne le faites jamais avec un lit à roues non bloqué.
  • Ne la lâchez jamais dès qu'elle touche le lit : elle peut basculer sur le côté.

Quand demander de l'aide

Si le lit est très haut, très mou ou très bas et que vous n'obtenez pas un transfert sûr, consultez le thérapeute ; il faudra peut-être ajuster la hauteur ou utiliser une autre méthode.

6S'asseoir lentement et avec contrôle

Le problème

S'asseoir mal, en se laissant tomber, secoue la colonne, peut faire basculer le fauteuil en arrière et blesse celui qui essaie d'arrêter la chute.

Ce qui se passe à l'intérieur

S'asseoir est l'inverse de se lever : le poids revient lentement vers l'arrière et le bas, contrôlé par les bras de la personne et par vos jambes, pas par votre dos. Descendre d'un coup, c'est ce qui blesse.

Pas à pas

  1. Assurez-vous que l'arrière des genoux touche l'assise avant de commencer à descendre.
  2. Demandez-lui d'aller chercher les deux accoudoirs (ou le lit sur les côtés) avec les mains.
  3. Qu'elle se penche un peu en avant et descende lentement, en freinant avec les bras.
  4. Vous accompagnez la descente avec la ceinture, genoux fléchis et dos droit, sans soutenir son poids avec votre taille.
  5. Une fois assise, vérifiez qu'elle est bien en arrière et confortable (dans le fauteuil, voir la posture de la fiche A2).

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais se laisser tomber d'un coup.
  • N'essayez jamais d'arrêter seule tout son poids avec votre dos : si elle part, accompagnez la descente, ne la résistez pas.
  • Ne retirez jamais la ceinture avant qu'elle soit bien assise et stable.

Quand demander de l'aide

Si vous sentez que vous devriez supporter son poids pour qu'elle ne tombe pas, c'est le signe qu'il vous faut une deuxième personne ou un lève-personne. Et si la personne commence à aller au sol, ne la retenez pas à la force : accompagnez-la lentement vers le sol en protégeant sa tête, et demandez de l'aide (voir le chapitre Après une chute).

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Marcher et la marche

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Avant de marcher : debout et stable

Le problème

Beaucoup de chutes arrivent dans les premières secondes après s'être levé, avant le premier pas : la personne se redresse, a un vertige et se met à marcher sans être stable.

Ce qui se passe à l'intérieur

En se levant, la tension peut baisser et provoquer un vertige de quelques secondes. Marcher demande que le corps soit en équilibre et le regard vers l'avant. Si la personne a des vertiges, est instable ou très faible ce jour-là, ce n'est pas le moment de marcher.

Pas à pas

  1. Qu'elle se lève bien d'abord (voir le chapitre des Transferts) : au bord, le nez au-dessus des orteils, en poussant avec les mains depuis l'assise, pas depuis la canne ni le déambulateur.
  2. Une fois debout, qu'elle attende quelques secondes pour trouver son équilibre avant d'avancer.
  3. Qu'elle regarde devant elle, pas ses pieds, le dos droit.
  4. Des chaussures fermées à semelle antidérapante, jamais pieds nus ni en chaussons lâches.
  5. Le chemin dégagé : pas de tapis qui glissent, de fils ni de sols mouillés.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la pressez jamais de marcher dès qu'elle se lève, sans attendre l'équilibre.
  • Ne la laissez jamais marcher avec des vertiges, très faible ou sur un sol mouillé.
  • N'utilisez jamais la canne ou le déambulateur pour la tirer vers le haut en se levant.

Quand demander de l'aide

Si elle a souvent des vertiges en se levant, ou marche chaque jour avec plus d'insécurité, consultez le médecin ou le kiné. Avant de faire marcher quelqu'un qui est resté au lit ou après une chirurgie, demandez quel poids il peut supporter et de combien d'aide il a besoin.

2La canne

Le problème

La canne aide seulement si elle est à la bonne hauteur et dans la bonne main. Mal utilisée, elle déséquilibre au lieu de soutenir.

Ce qui se passe à l'intérieur

La canne donne un point d'appui en plus et élargit la base, mais supporte peu de poids : elle sert pour une instabilité légère, quand une main suffit. Elle va dans la main du côté opposé à la jambe faible, pour répartir le poids comme dans le pas naturel.

Pas à pas

  1. Hauteur : debout et droite, le pommeau de la canne doit arriver au pli du poignet, le coude légèrement fléchi.
  2. Elle la tient dans la main du côté opposé à la jambe faible ou blessée (si la jambe faible est la droite, la canne va dans la main gauche).
  3. Elle la porte sur le côté, pas devant le corps, à quelques centimètres du pied.
  4. Pour marcher : avancer la canne et la jambe faible ensemble, puis la jambe forte.
  5. Pour se lever ou s'asseoir, ne pas s'appuyer sur la canne : utiliser l'accoudoir du fauteuil avec l'autre main.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la portez jamais dans la main du même côté que la jambe faible.
  • Ne l'utilisez jamais pour vous pousser à vous lever ou à vous asseoir : l'équilibre n'est pas fiable ainsi.
  • Ne l'utilisez jamais si l'embout en caoutchouc du bout est usé ou desserré.

Quand demander de l'aide

Si la personne reste instable avec la canne, ou développe une douleur au dos, à l'épaule ou au poignet, consultez le kiné : il lui faut peut-être une autre hauteur, une canne à quatre pieds ou un déambulateur.

3Le déambulateur

Le problème

Le déambulateur donne plus de stabilité que la canne, mais aussi plus de façons de mal l'utiliser : poser le pied trop à l'intérieur, tirer dessus pour se lever, l'avancer trop loin.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le déambulateur s'utilise quand les deux mains sont nécessaires pour marcher en sécurité. Il donne une base large, mais ne soutient que si les quatre pieds ou roues sont posés au moment du pas et que la personne reste à l'intérieur du déambulateur, pas suspendue vers l'avant.

Pas à pas

  1. Hauteur : comme la canne, les poignées au niveau du pli du poignet, le coude légèrement fléchi.
  2. Pour se lever : le déambulateur devant, l'ouverture vers la personne et les quatre pieds au sol. Qu'elle se penche en avant et pousse avec les bras depuis l'assise, sans tirer sur le déambulateur.
  3. Les quatre pieds ou roues doivent toucher le sol avant de faire un pas (avec un déambulateur simple, on le pose puis on marche).
  4. La personne marche à l'intérieur du déambulateur, sans poser le pied trop à l'intérieur ni l'avancer trop loin.
  5. Elle regarde devant elle, pas ses pieds, et va lentement.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne tirez jamais sur le déambulateur et ne vous appuyez jamais dessus pour vous lever : il peut basculer.
  • Ne l'avancez jamais au point que la personne soit suspendue vers l'avant.
  • Ne l'utilisez jamais dans les escaliers (voir le chapitre des Escaliers).

Quand demander de l'aide

Pour choisir le déambulateur (simple, à roues, avec siège) et régler la hauteur, consultez le kiné ou celui qui a fourni le matériel. Si la personne se suspend au déambulateur ou le traîne, il vaut mieux revoir la technique avec un professionnel.

4Marcher avec le déambulateur, pas à pas

Le problème

Marcher avec le déambulateur suit un ordre. Le faire à l'envers, avancer la jambe forte d'abord ou poser le pied hors de la base, déséquilibre.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le déambulateur va en premier, puis la jambe faible, puis la forte. Ainsi le corps a toujours la base d'appui devant avant de porter le poids. La jambe faible passe en premier parce que le déambulateur la protège.

Pas à pas

  1. Avancez le déambulateur sur une courte distance, les quatre pieds ou roues au sol.
  2. Faites le pas d'abord avec la jambe faible, vers le centre du déambulateur, pas au-delà de la barre avant.
  3. Faites ensuite le pas avec la jambe forte, en l'amenant là où est la faible ou un peu en avant.
  4. Répétez : déambulateur, jambe faible, jambe forte.
  5. Pour tourner, faites de petits pas autour, sans croiser les pieds ni tordre le corps d'un coup.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'avancez jamais la jambe forte en premier.
  • Ne posez jamais le pied au-delà de la barre avant du déambulateur.
  • Ne tournez jamais d'un coup en pivotant sur les pieds : faites de petits pas.

Quand demander de l'aide

Si elle se fatigue vite, manque de souffle ou que ses jambes se dérobent en marchant, arrêtez et consultez. Le kiné peut fixer des distances et des pauses sûres.

5Accompagner quelqu'un qui marche

Le problème

Mal accompagner, en attrapant le bras ou en marchant devant et en tirant, enlève à la personne sa stabilité au lieu de lui donner de la sécurité.

Ce qui se passe à l'intérieur

La personne marche plus en sécurité si c'est elle qui donne le rythme et que vous l'accompagnez de derrière et du côté le plus faible, prêt à la stabiliser sans tirer. La ceinture de transfert donne un point ferme s'il faut soutenir.

Pas à pas

  1. Si la personne est instable, mettez-lui la ceinture de transfert avant de commencer.
  2. Marchez un demi-pas en arrière et du côté le plus faible, une main près de la ceinture ou de la taille.
  3. Laissez-la donner le rythme et la distance. Ne la pressez pas.
  4. Gardez le chemin dégagé et prévenez-la des dénivelés, des marches et des sols mouillés.
  5. Si elle se fatigue, cherchez un endroit sûr pour qu'elle se repose assise.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la conduisez jamais en tirant sur le bras ni en marchant devant elle.
  • Ne la laissez jamais marcher seule sur un sol mouillé ou avec des obstacles.
  • Ne lâchez jamais la ceinture sur un passage difficile, comme une rampe ou une marche.

Quand demander de l'aide

Si pour marcher elle a besoin que vous la teniez à deux mains, l'accompagner ne suffit plus : demandez au kiné si un déambulateur ou plus d'aide est indiqué.

6Si elle perd l'équilibre ou commence à tomber

Le problème

Le réflexe de retenir la personne à la force pour qu'elle ne tombe pas est ce qui vous blesse le plus tous les deux. Il ne s'agit pas d'éviter la chute à tout prix, mais de la rendre contrôlée.

Ce qui se passe à l'intérieur

Personne ne peut arrêter d'un coup le poids d'un corps qui s'en va. Si vous essayez de le retenir, vous vous blessez le dos et la personne tombe quand même, mais en pire. Le sûr est d'accompagner la descente lentement et de protéger la tête.

Pas à pas

  1. Si vous la tenez avec la ceinture et qu'elle commence à partir, ne la soulevez pas : rapprochez-la de votre corps et laissez-la descendre lentement, en glissant contre votre jambe jusqu'au sol.
  2. Guidez-la vers le sol dégagé, loin des meubles, des tables ou du bord du fauteuil.
  3. Protégez sa tête : c'est le premier geste. Qu'elle ne se cogne contre rien de dur.
  4. Une fois au sol, ne la pressez pas de se relever. Restez avec elle et vérifiez si elle est blessée.
  5. Pour la relever, suivez le chapitre Après une chute : si elle s'est cogné la tête, ne peut pas bouger ou a une douleur forte, ne la bougez pas et appelez les secours.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'essayez jamais d'arrêter tout son poids à la force pour qu'elle ne tombe pas.
  • Ne la laissez jamais tomber vers un meuble ou le bord du fauteuil.
  • Ne la relevez jamais d'un coup du sol sans vérifier d'abord si elle est blessée.

Quand demander de l'aide

Si elle s'est cogné la tête, ne peut pas bouger, a une douleur forte ou que vous n'arrivez pas à la relever en sécurité, appelez les secours ou demandez de l'aide. Ne la relevez jamais seule du sol à la force.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Toilette et hygiène

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1La salle de bain sûre, avant d'ouvrir l'eau

Le problème

La salle de bain est l'endroit où il y a le plus de chutes à la maison : sol mouillé, surfaces dures et peu d'espace. La plupart des accidents s'évitent avant d'ouvrir l'eau, en préparant le lieu.

Ce qui se passe à l'intérieur

L'eau sur le carrelage, c'est presque comme de la glace, et la peau âgée sent moins la température, alors l'eau très chaude brûle sans que la personne s'en rende compte à temps. C'est pourquoi on prépare les appuis, le sol et la température avant de commencer.

Pas à pas

  1. Des barres d'appui solides, vissées au mur, à côté des toilettes et dans la douche. N'utilisez jamais le porte-serviettes ni des barres à ventouse : ils ne supportent pas le poids.
  2. Des tapis antidérapants dedans et dehors de la douche, et sur le sol. Retirez les tapis qui glissent.
  3. Une chaise de douche ou un banc pour se laver assis (fiche E2). Une douchette à main aide à rincer sans que la personne ait à se tourner.
  4. Température : baissez le chauffe-eau à un maximum de 49 °C (120 °F). Avant de commencer, testez l'eau sur l'intérieur de votre poignet : tiède, jamais chaude.
  5. Ayez tout à portée de main avant d'ouvrir l'eau : savon, deux serviettes, des vêtements propres. Retirez le verrou de la porte pour pouvoir entrer si besoin.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'utilisez jamais le porte-serviettes ou une barre à ventouse comme appui : ils cèdent et la personne tombe.
  • Ne la laissez jamais se laver sans avoir testé la température de l'eau d'abord.
  • Ne laissez jamais de tapis qui glissent ni d'objets sur le sol de la salle de bain.

Quand demander de l'aide

Pour poser les barres au bon endroit et à la bonne hauteur, mieux vaut un installateur ou un ergothérapeute. Si la salle de bain est très petite ou a une marche haute pour entrer dans la douche, une évaluation du logement aide à trouver la meilleure solution.

2La chaise de douche et le banc de baignoire

Le problème

Se laver debout, sur un sol mouillé et pendant plusieurs minutes, fatigue et déséquilibre. S'asseoir enlève presque tout le risque de chute.

Ce qui se passe à l'intérieur

La chaise de douche permet de se laver assis dans la douche. Le banc de baignoire enjambe le bord de la baignoire : la personne s'assoit du côté extérieur et glisse vers l'intérieur, sans avoir à passer la jambe par-dessus le bord, là où l'on tombe le plus.

Pas à pas

  1. Choisissez le siège selon la salle de bain : chaise avec dossier et pieds antidérapants pour la douche ; banc qui enjambe le bord pour la baignoire.
  2. S'il a des roues ou des freins, assurez-vous qu'ils sont bloqués avant de s'asseoir.
  3. Pour la baignoire : que la personne s'assoie sur la partie du banc qui est dehors, puis glisse peu à peu jusqu'à être à l'intérieur, en faisant entrer une jambe à la fois.
  4. Qu'elle finisse les pieds à plat au sol et bien en arrière sur le siège.
  5. Utilisez la douchette à main pour mouiller et rincer sans lui demander de se tourner ni de se lever.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'utilisez jamais une chaise ordinaire ou en plastique léger dans la douche : elle glisse et bascule.
  • Ne lui demandez jamais de passer la jambe par-dessus le bord de la baignoire en étant debout.
  • Ne la laissez jamais seule et debout sur le sol mouillé.

Quand demander de l'aide

Pour choisir le bon siège et la hauteur, consultez le thérapeute ou celui qui a fourni le matériel. Si la personne ne peut pas tenir assise sans aide, la toilette se fait à deux ou, si elle ne peut pas quitter l'endroit, au lit (fiche E6).

3Laver dans la dignité, pas à pas

Le problème

Pour un adulte, être lavé par un autre peut être le plus difficile à accepter. Fait dans la précipitation ou sans soin, cela ressemble à une humiliation ; fait avec respect, cela reste un moment de dignité.

Ce qui se passe à l'intérieur

La peau âgée est fine et se dessèche, alors l'eau tiède, le savon doux et bien sécher protègent autant que le lavage lui-même. Et la pudeur compte autant que le corps : couvrir ce qu'on ne lave pas change complètement la façon dont la personne vit ce moment.

Pas à pas

  1. Chauffez la salle de bain avant et fermez la porte. Expliquez ce que vous allez faire, étape par étape.
  2. Couvrez avec une serviette ce que vous ne lavez pas à ce moment-là, et laissez-la se laver seule tout ce qu'elle peut.
  3. Lavez du plus propre au plus sale : d'abord le visage, puis le corps et en dernier les parties intimes. Chez la femme, toujours de l'avant vers l'arrière.
  4. Utilisez un savon doux et sans parfum. Rincez bien pour qu'il ne reste pas de savon sur la peau.
  5. Séchez par tapotements doux, surtout dans les plis (sous les seins, l'aine, entre les orteils). Si la peau est sèche, une crème hydratante aide.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais nue et exposée plus que nécessaire : couvrez ce que vous ne lavez pas.
  • N'utilisez jamais d'eau chaude ni de savons forts qui dessèchent la peau.
  • Ne laissez jamais les plis humides : l'humidité y blesse la peau.

Quand demander de l'aide

Si une peau rouge, blessée ou malodorante apparaît dans les plis, ou si la personne refuse toujours de se laver, consultez le professionnel. Le refus de se laver a parfois une cause de santé ou d'humeur derrière.

4Aller aux toilettes

Le problème

S'asseoir et se relever des toilettes est un transfert de plus, avec en plus la hâte, les vêtements et la pudeur. C'est l'un des moments où l'on tombe le plus.

Ce qui se passe à l'intérieur

Des toilettes basses obligent à descendre et à monter beaucoup, ce qui est difficile pour des genoux et des hanches âgés. Un rehausseur de toilettes et des barres d'appui sur le côté raccourcissent ce trajet et donnent de quoi se tenir.

Pas à pas

  1. Si les toilettes sont basses, posez un rehausseur. Mettez des barres d'appui solides sur le côté, vissées, jamais le porte-serviettes.
  2. Pour s'asseoir, que la personne s'approche jusqu'à ce que l'arrière de ses jambes touche la cuvette.
  3. Qu'elle se tienne à la barre d'appui (pas à vous, pas au porte-serviettes) et descende lentement, comme dans tout transfert (voir le chapitre des Transferts).
  4. Assise, ses pieds doivent toucher le sol. S'ils pendent, le siège est trop haut et instable.
  5. Donnez-lui de l'intimité si elle peut rester seule en sécurité, et laissez la barre et, s'il y en a un, le bouton d'appel à portée de main.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais se tenir au porte-serviettes ou au dérouleur pour s'asseoir ou se lever.
  • Ne la pressez jamais et ne la laissez jamais sans rien pour se tenir.
  • N'utilisez jamais un siège si haut que ses pieds pendent dans le vide.

Quand demander de l'aide

Pour poser le rehausseur et les barres, consultez le thérapeute. Si elle commence à perdre le contrôle du pipi ou a honte de demander de l'aide à temps, voir le chapitre sur l'incontinence, qui traite ce sujet avec respect.

5Le change et l'hygiène intime

Le problème

L'hygiène intime et le change sont ce qui crée le plus de gêne, pour les deux. La clé, c'est la rapidité, le respect et le soin de la peau, qui se blesse facilement à cet endroit.

Ce qui se passe à l'intérieur

La peau de la zone intime, au contact de l'humidité, s'irrite et s'ouvre vite. Bien nettoyer, sécher et changer à temps prévient des plaies douloureuses. Et le respect (prévenir, couvrir, ne pas exposer plus que nécessaire) fait que la personne ne le vit pas comme une humiliation.

Pas à pas

  1. Ayez tout prêt avant : linges ou lingettes, eau tiède, crème protectrice, le change propre. Mettez des gants.
  2. Prévenez de ce que vous allez faire et couvrez avec une serviette ce que vous ne nettoyez pas.
  3. Nettoyez toujours de l'avant vers l'arrière, surtout chez la femme, pour ne pas déplacer de germes.
  4. Séchez bien par tapotements doux et appliquez une crème protectrice si la peau est irritée.
  5. Changez la protection ou les vêtements dès qu'ils sont humides, sans attendre. Vérifiez la peau à chaque change.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne nettoyez jamais de l'arrière vers l'avant.
  • Ne laissez jamais la personne avec une protection mouillée longtemps : la peau se blesse.
  • Ne l'exposez jamais et ne faites jamais de commentaires qui la mettent mal à l'aise.

Quand demander de l'aide

Si une peau rouge, des cloques, des plaies ou une mauvaise odeur apparaissent, consultez le professionnel. Si la personne a une sonde ou un cathéter, ce soin est indiqué et supervisé par un infirmier.

6La toilette au lit

Le problème

Quand la personne ne peut pas aller jusqu'à la salle de bain, il faut quand même garder la peau propre. La toilette au lit le permet, sans qu'elle prenne froid ni se blesse.

Ce qui se passe à l'intérieur

Passer longtemps au lit et avec de l'humidité dessèche et blesse la peau. Une toilette au lit, faite par parties et en gardant la chaleur, lave sans refroidir la personne ni la fatiguer de trop.

Pas à pas

  1. Chauffez la pièce. Ayez deux bassines (ou utilisez des lingettes sans rinçage), du savon doux, des serviettes et le change propre.
  2. Couvrez la personne avec une serviette ou un drap fin et ne découvrez que la partie que vous lavez à chaque moment.
  3. Lavez du plus propre au plus sale : visage, cou, bras, poitrine, abdomen, jambes, dos et en dernier les parties intimes (chez la femme, de l'avant vers l'arrière).
  4. Séchez bien chaque zone avant de passer à la suivante, surtout les plis. Vérifiez la peau pendant que vous lavez.
  5. Changez le drap si besoin (voir le chapitre du Lit) et laissez la personne confortable et au chaud.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne découvrez jamais tout le corps d'un coup : la personne se refroidit et se sent exposée.
  • Ne laissez jamais les plis ou le dos humides.
  • N'utilisez jamais la même eau ou le même linge pour le visage et pour les parties intimes.

Quand demander de l'aide

Si la personne ne peut pas se tourner seule pour qu'on lui lave le dos, faites-le à deux (voir le chapitre du Lit). Devant une peau blessée ou des escarres, arrêtez et consultez.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Habiller et nourrir

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Manger dans la bonne position

Le problème

Manger allongé ou penché en arrière fait passer la nourriture par les voies respiratoires au lieu de l'estomac. Cela s'appelle une fausse route, et c'est une cause fréquente de pneumonie chez les personnes âgées.

Ce qui se passe à l'intérieur

En avalant, un petit clapet ferme les voies respiratoires pour que la nourriture aille à l'estomac. Si la personne est penchée en arrière ou la tête pendante, ce clapet protège mal et une partie de la nourriture ou du liquide entre dans les poumons. Être assis bien droit laisse la gravité aider.

Pas à pas

  1. Asseyez la personne bien droite, le plus près possible de 90 degrés. Si elle est au lit, relevez la tête du lit jusqu'à ce qu'elle soit assise.
  2. Le menton va légèrement vers l'avant, vers la poitrine, pas vers l'arrière. Pencher la tête en arrière rend l'avalement plus difficile et c'est dangereux.
  3. Si un côté du visage est plus faible, asseyez-vous de ce côté et placez la nourriture du côté fort de la bouche.
  4. Éteignez la télévision et la radio. Un environnement calme aide à se concentrer sur le repas.
  5. Après le repas, qu'elle reste assise au moins 30 minutes avant de s'allonger.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la nourrissez jamais allongée ou la tête en arrière.
  • Ne l'allongez jamais dès qu'elle a fini de manger.
  • Ne la pressez jamais et ne lui parlez pas pour qu'elle réponde la bouche pleine.

Quand demander de l'aide

Si elle tousse, a la voix mouillée ou s'étouffe en mangeant ou en buvant, arrêtez et consultez. Celui qui évalue et donne les consignes sûres de déglutition est l'orthophoniste (thérapeute de la parole et de la déglutition) avec le médecin.

2Aider à manger, pas à pas

Le problème

Donner à manger dans la précipitation, à grosses bouchées ou sans attendre qu'elle avale, est ce qui mène à l'étouffement. La clé, c'est la patience.

Ce qui se passe à l'intérieur

Avaler est un travail coordonné qui, chez la personne âgée, va plus lentement. De petites bouchées, une chose à la fois et du temps entre les bouchées donnent au corps la possibilité de bien avaler avant la suivante.

Pas à pas

  1. Laissez la personne manger seule tout ce qu'elle peut : elle contrôle mieux la taille et le rythme de la bouchée.
  2. Donnez de petites bouchées et alternez nourriture et gorgées de liquide. Utilisez une petite cuillère.
  3. Attendez qu'elle ait complètement avalé avant la bouchée suivante. Vérifiez qu'il ne reste pas de nourriture stockée dans la joue.
  4. Offrez la nourriture à hauteur de ses yeux ou un peu en dessous, sans qu'elle ait à lever la tête.
  5. Prenez soin de la bouche : dents et dentier propres et bien posés. Une bouche sale est une cause importante d'infection pulmonaire.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne mettez jamais une bouchée avant qu'elle ait avalé la précédente.
  • N'utilisez jamais de paille si le professionnel ne l'a pas indiqué : cela peut la faire avaler trop vite.
  • Ne la nourrissez jamais si elle est somnolente ou pas bien réveillée.

Quand demander de l'aide

Si elle mange de moins en moins, perd du poids ou a plus de mal à avaler, consultez. Il existe des couverts et des verres spéciaux (manche épais, verre avec couvercle) qui aident à manger seul ; l'ergothérapeute peut les recommander.

3Quand avaler est difficile

Le problème

Parfois la difficulté à avaler (appelée dysphagie) avance lentement et la famille la remarque tard. Reconnaître les signes à temps évite étouffements et pneumonies.

Ce qui se passe à l'intérieur

Quand les muscles de la bouche et de la gorge ne se coordonnent pas bien, la nourriture ou le liquide peuvent aller aux poumons sans que la personne le sente. Les liquides clairs, comme l'eau, sont parmi les plus difficiles à contrôler.

Pas à pas

  1. Observez les signes : toux en mangeant ou en buvant, voix mouillée après avoir avalé, nourriture qui reste dans la bouche, bave ou peur de manger.
  2. S'ils apparaissent, n'insistez pas à la force et ne changez pas la nourriture de vous-même : prévenez le médecin ou l'orthophoniste.
  3. Le professionnel décide s'il faut épaissir les liquides ou changer la texture de la nourriture. Ne le décidez pas seule.
  4. Gardez toujours la position assise droite et le menton vers l'avant (fiche F1).
  5. Prenez grand soin de l'hygiène de la bouche, qui réduit le risque d'infection si quelque chose va aux poumons.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne donnez jamais de liquides clairs à quelqu'un qui s'étouffe avec eux sans consulter d'abord.
  • N'épaississez jamais les liquides de vous-même sans indication : la texture exacte est fixée par le professionnel.
  • N'obligez jamais à manger quelqu'un qui refuse par peur ou par une difficulté réelle.

Quand demander de l'aide

Devant l'un de ces signes, consultez le médecin ou l'orthophoniste. Si la personne cesse de manger ou de boire, se déshydrate ou perd du poids vite, cherchez de l'aide rapidement.

4Si elle s'étouffe

Le problème

L'étouffement peut bloquer les voies respiratoires en quelques secondes. Savoir quoi faire, et quoi ne pas faire, à ce moment-là peut sauver une vie.

Ce qui se passe à l'intérieur

Si la personne tousse fort, l'air passe encore et la toux est le meilleur moyen de faire sortir ce qui est coincé. Le problème grave, c'est quand elle ne peut ni tousser, ni parler, ni respirer : alors les voies sont bloquées et il faut agir vite et appeler les secours.

Pas à pas

  1. Si elle tousse fort, encouragez-la à continuer de tousser. Ne lui donnez pas de coups et ne mettez pas vos doigts dans sa bouche.
  2. Si elle ne peut ni tousser, ni parler, ni respirer, ou si elle devient bleue, demandez à quelqu'un d'appeler les secours tout de suite.
  3. Penchez-la un peu vers l'avant et donnez jusqu'à cinq tapes fermes avec le talon de la main, entre les omoplates.
  4. Si cela ne sort pas, faites des compressions sur le creux de l'estomac (manœuvre de Heimlich) : enlacez-la par derrière, un poing au-dessus du nombril, et poussez vers l'intérieur et vers le haut, jusqu'à cinq fois.
  5. Alternez cinq tapes dans le dos et cinq compressions jusqu'à ce que cela sorte ou que l'aide arrive. Si elle perd connaissance, suivez les consignes des secours.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne mettez jamais vos doigts à l'aveugle dans sa bouche : vous pourriez enfoncer plus loin ce qui est coincé.
  • Ne lui donnez jamais à boire pour pousser ce qui l'étouffe.
  • Ne la laissez jamais seule pendant qu'elle s'étouffe.

Quand demander de l'aide

Appelez les secours dès que la personne ne peut plus tousser, parler ou respirer. Et même si cela se résout, un médecin devrait l'examiner. L'idéal est que l'aidant suive un cours de premiers secours avec pratique : le lire ne remplace pas l'avoir pratiqué.

5Habiller et déshabiller avec un côté faible

Le problème

Habiller quelqu'un avec un bras ou une jambe faible, ou avec une douleur, devient une lutte si on le fait dans le mauvais ordre. Il y a une règle simple qui change tout.

Ce qui se passe à l'intérieur

La règle est : le côté faible entre en premier et sort en dernier. En habillant, le vêtement entre d'abord sur le bras ou la jambe faible, qui a moins de mouvement ; en déshabillant, on l'enlève d'abord du côté fort, qui coopère.

Pas à pas

  1. Que la personne soit assise et stable, de préférence avec des accoudoirs.
  2. Pour habiller : enfilez d'abord le bras ou la jambe du côté faible dans la manche ou la jambe du pantalon, puis le côté fort.
  3. Pour déshabiller : retirez d'abord le vêtement du côté fort, et le côté faible en dernier.
  4. Choisissez des vêtements faciles : amples, à ouverture devant, avec velcro ou élastique au lieu de petits boutons et de fermetures difficiles.
  5. Pour les pieds, des chaussures fermées à semelle antidérapante ; un chausse-pied à long manche évite que la personne se penche de trop.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne commencez jamais à habiller par le côté fort : le faible n'entre ensuite pas bien et cela fait mal.
  • Ne forcez jamais un bras ou une jambe douloureux ou raides : allez lentement.
  • Ne la laissez jamais se tenir sur un pied pour s'habiller : qu'elle le fasse assise.

Quand demander de l'aide

Si s'habiller cause beaucoup de douleur, ou qu'une épaule ou une hanche refuse de bouger, consultez le médecin ou le kiné. L'ergothérapeute peut montrer des techniques et des vêtements adaptés à chaque cas.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Le lève-personne

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Quand utiliser le lève-personne

Le problème

Quand une personne ne peut supporter aucune partie de son poids, la soulever à la force blesse l'aidant et elle. Le lève-personne fait ce travail sans que personne se blesse le dos, et avec plus de dignité.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le lève-personne soulève la personne avec un harnais (un tissu solide qui la soutient) suspendu à un bras mécanique. Il sert quand la personne ne peut ni se lever ni coopérer à un transfert. Si elle supporte encore une partie de son poids, un transfert ordinaire suffit souvent (voir le chapitre des Transferts).

Pas à pas

  1. Utilisez le lève-personne quand la personne ne peut pas supporter son poids ni aider à passer du lit au fauteuil.
  2. Chaque fois que possible, faites-le à deux : l'un manœuvre le lève-personne et l'autre accompagne et s'occupe de la personne.
  3. Avant de l'utiliser pour la première fois, demandez à quelqu'un d'expérimenté (thérapeute, infirmier ou celui qui a fourni le matériel) de vous montrer en personne.
  4. Prévenez la personne de ce que vous allez faire à chaque étape, même si elle semble ne pas comprendre. Être manipulée sans avertissement fait peur.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne soulevez jamais à la force quelqu'un qui ne supporte pas son poids : c'est à cela que sert le lève-personne.
  • N'utilisez jamais le lève-personne pour la première fois sans que quelqu'un vous ait montré.
  • Ne l'utilisez jamais seule si la personne est lourde ou ne coopère pas : faites-le à deux.

Quand demander de l'aide

Pour savoir si un lève-personne convient, quel modèle et quel harnais, consultez le thérapeute ou l'infirmier. Ils indiquent aussi combien de personnes sont nécessaires pour cette personne en particulier.

2Avant de l'utiliser : choisir et inspecter

Le problème

La plupart des accidents avec un lève-personne viennent d'un harnais inadapté, usé ou mal accroché, ou du dépassement du poids maximum. Inspecter avant les évite presque tous.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le harnais doit être de la bonne taille et du bon type pour cette personne et pour ce que vous allez faire (il existe différents harnais pour la toilette, pour les toilettes, pour le lit). Et le harnais comme le lève-personne ont un poids maximum qu'il ne faut jamais dépasser.

Pas à pas

  1. Utilisez le harnais de la taille et du type indiqués pour cette personne. Un harnais inadapté peut blesser.
  2. Vérifiez le poids maximum du harnais et du lève-personne. Ne le dépassez jamais.
  3. Inspectez le harnais avant chaque usage : si le tissu est effiloché, déchiré, troué ou que les coutures sont défaites, ne l'utilisez pas et remplacez-le.
  4. Si le lève-personne est électrique, assurez-vous que la batterie est chargée et que le bouton d'arrêt d'urgence fonctionne.
  5. Dégagez le chemin entre le point de départ et la destination avant de commencer.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'utilisez jamais un harnais usé, déchiré ou aux coutures défaites.
  • Ne dépassez jamais le poids maximum du harnais ou du lève-personne.
  • N'utilisez jamais un harnais d'un type différent de celui indiqué juste parce que c'est celui qui est à portée de main.

Quand demander de l'aide

Pour choisir le bon harnais et apprendre à l'inspecter, consultez celui qui a fourni le matériel ou le thérapeute. Les lève-personnes ont besoin d'un entretien périodique (en général tous les six mois) ; demandez qui le fait.

3Mettre le harnais et soulever

Le problème

Un harnais mal placé ou un accrochage mal fait peuvent laisser la personne mal soutenue ou glisser. La mise en place est ce qui demande le plus de soin.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le harnais répartit le poids de la personne. S'il est bien centré et que les sangles restent à plat et bien accrochées, il soutient de façon égale. Beaucoup de harnais ont une étiquette montrant comment les placer par rapport à la colonne.

Pas à pas

  1. Centrez le harnais avec la personne : le centre est aligné avec sa colonne, selon l'étiquette du harnais.
  2. Passez les sangles des jambes bien à plat, sans que le tissu soit plié ni froissé.
  3. Accrochez chaque sangle à la barre du lève-personne exactement comme l'indique le manuel de cet appareil.
  4. Soulevez lentement et de façon égale, en gardant la personne le plus bas possible pendant que vous la déplacez. La barre ne doit jamais lui heurter le visage.
  5. Sur les lève-personnes au sol à roulettes, pendant le déplacement les roulettes restent libres (non freinées) pour que l'appareil s'ajuste au poids, sauf si le manuel de votre appareil indique le contraire. Suivez toujours le manuel.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'accrochez jamais les sangles de façon inégale ou différente de ce que dit le manuel.
  • Ne laissez jamais le tissu des jambes plié ou froissé sous la personne.
  • Ne montez jamais la personne plus haut que nécessaire et ne la déplacez pas par à-coups.

Quand demander de l'aide

Si vous n'êtes pas sûre de comment centrer le harnais ou accrocher les sangles sur votre modèle, n'improvisez pas : demandez qu'on vous montre. Chaque lève-personne et chaque harnais a sa méthode exacte.

4Confort, peau et vigilance

Le problème

Le harnais soutient la personne en pressant le tissu contre le corps. Si une sangle est mal placée, elle peut comprimer et blesser, et la personne ne le dira pas toujours.

Ce qui se passe à l'intérieur

Certaines personnes, surtout avec des changements cognitifs ou une sensibilité réduite, ne se plaignent pas même si quelque chose les gêne ou les serre. C'est pourquoi l'aidant n'attend pas qu'on l'avertisse : il vérifie activement que le harnais est confortable et qu'aucune sangle ne comprime.

Pas à pas

  1. Avant de soulever, vérifiez que les sangles sont à plat et que le tissu ne serre ni ne s'enroule nulle part.
  2. Regardez son visage pendant que vous soulevez : un geste de douleur ou d'inconfort est un signal, même si elle ne dit rien.
  3. Ne la laissez pas suspendue dans le harnais plus longtemps que nécessaire : seulement le temps du transfert.
  4. Ne la laissez jamais seule pendant qu'elle est dans le lève-personne.
  5. En la descendant, faites-le lentement et vérifiez la peau là où étaient les sangles, surtout si vous l'utilisez souvent.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne supposez jamais qu'elle est à l'aise juste parce qu'elle ne se plaint pas : vérifiez.
  • Ne la laissez jamais seule ni suspendue en l'air plus que nécessaire.
  • N'ignorez jamais un geste de douleur sur son visage.

Quand demander de l'aide

Si vous voyez une peau rouge, marquée ou blessée là où les sangles reposent, ou si la personne se plaint quand le harnais est utilisé, arrêtez et consultez le thérapeute ou l'infirmier. Il faudra peut-être un autre harnais ou ajuster la façon de le placer.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Les escaliers

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Avant l'escalier : la règle et la sécurité

Le problème

L'escalier réunit tous les risques : le dénivelé, l'équilibre et, à la descente, la possibilité de tomber en avant sur plusieurs marches. C'est pourquoi il vaut mieux préparer l'escalier et connaître la règle avant de monter ou descendre quelqu'un.

Ce qui se passe à l'intérieur

Il y a une règle simple qui ordonne le mouvement : pour monter, d'abord la jambe forte ; pour descendre, d'abord la canne et la jambe faible. Ainsi la jambe forte porte toujours le poids sur la marche ferme et la faible reste protégée.

Pas à pas

  1. Une rampe solide, de préférence des deux côtés. S'il n'y en a qu'une, assurez-vous qu'elle soit solide et bien fixée.
  2. Une bonne lumière, avec des interrupteurs en haut et en bas de l'escalier. Marquez le bord des marches si elles sont difficiles à voir.
  3. Des bandes antidérapantes sur chaque marche. Retirez les tapis ou chemins qui glissent.
  4. L'escalier dégagé : pas d'objets, pas de pots de fleurs, pas de fils.
  5. Une marche à la fois, sans se presser. La personne tient la rampe d'une main et, si elle utilise une canne, la porte de l'autre.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne montez ni ne descendez jamais avec des choses dans les mains : les deux mains sont pour la rampe et la canne.
  • Ne le faites jamais avec peu de lumière ou avec l'escalier encombré d'objets.
  • N'allez jamais vite et ne sautez jamais de marches.

Quand demander de l'aide

Si la personne se fatigue, a des vertiges ou se sent en insécurité dans l'escalier, n'insistez pas : arrêtez et cherchez une autre façon (fiche H4). Pour poser une deuxième rampe ou les bandes, n'importe quel installateur peut aider.

2Monter l'escalier

Le problème

Monter fatigue et, si on le fait dans le mauvais ordre, la jambe faible doit pousser tout le poids et lâche. La règle de la jambe forte d'abord la résout.

Ce qui se passe à l'intérieur

Pour monter, la jambe forte monte d'abord sur la marche et tire le corps vers le haut ; la faible suit ensuite, sans avoir à pousser seule. La canne monte en dernier. L'aidant reste derrière pour soutenir si la personne part en arrière.

Pas à pas

  1. La personne tient la rampe d'une main et porte la canne de l'autre (ou la deuxième rampe).
  2. Placez-vous derrière elle et un peu du côté faible, une main sur la ceinture de transfert.
  3. Qu'elle monte d'abord la jambe forte sur la marche.
  4. Ensuite, que la jambe faible monte jusqu'à la même marche, et en dernier la canne.
  5. Les deux jambes et la canne se retrouvent sur la même marche avant de passer à la suivante. Une marche à la fois.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la faites jamais monter d'abord avec la jambe faible.
  • Ne vous placez jamais devant en montant : si elle tombe, elle tombe vers vous et en arrière.
  • Ne montez jamais deux marches d'un coup.

Quand demander de l'aide

Si la personne ne peut pas pousser avec la jambe forte pour monter, ou manque de souffle, arrêtez. Il faudra peut-être une autre solution (fiche H4) ou monter à deux.

3Descendre l'escalier

Le problème

Descendre est la direction la plus dangereuse : une chute en avant dans l'escalier peut être de plusieurs marches. Ici l'ordre et la position de l'aidant comptent encore plus.

Ce qui se passe à l'intérieur

Pour descendre, la canne descend d'abord sur la marche du bas, puis la jambe faible, et en dernier la forte, qui contrôle la descente depuis le haut. L'aidant va devant et une marche plus bas, pour retenir si la personne part en avant.

Pas à pas

  1. La personne tient la rampe d'une main et porte la canne de l'autre.
  2. Placez-vous devant elle, une marche plus bas et du côté faible, une main sur la ceinture de transfert.
  3. Que la canne descende d'abord sur la marche du bas.
  4. Ensuite, que la jambe faible descende sur cette marche.
  5. En dernier, que la jambe forte descende. Une marche à la fois, sans se presser.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la faites jamais descendre d'abord avec la jambe forte.
  • Ne vous placez jamais derrière en descendant : si elle part en avant, vous ne pouvez pas la retenir.
  • Ne la laissez jamais regarder son téléphone ni porter des choses en descendant.

Quand demander de l'aide

Si une jambe lâche en descendant, si elle a des vertiges ou si vous ne vous sentez pas en sécurité tous les deux, ne descendez pas. C'est la situation où un monte-escalier ou une autre solution est le plus utile (fiche H4).

4Quand ne pas l'essayer et que faire à la place

Le problème

Parfois l'escalier cesse d'être sûr, et le forcer est l'un des plus grands risques d'une maison. Savoir quand s'arrêter et quelles alternatives existent évite une chute grave.

Ce qui se passe à l'intérieur

Porter quelqu'un dans ses bras dans l'escalier, ou le descendre de force, est dangereux pour les deux et est une cause fréquente de chutes graves. Quand la personne ne peut plus utiliser l'escalier en sécurité, la solution n'est pas d'insister, mais de changer de méthode.

Pas à pas

  1. N'essayez pas l'escalier si la personne ne supporte pas son poids, est très instable, manque de souffle ou si vous ne vous sentez pas en sécurité tous les deux.
  2. Ne la portez jamais dans vos bras dans l'escalier pour régler vite.
  3. D'abord des améliorations simples : une deuxième rampe, des bandes antidérapantes, une meilleure lumière, des demi-marches.
  4. Si l'escalier reste un problème, envisagez un monte-escalier (le fauteuil motorisé sur un rail) ou une rampe là où c'est possible.
  5. La solution la plus sûre est parfois de déplacer ce que la personne utilise sur un seul niveau : que la chambre, la salle de bain et la cuisine soient au même étage.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne portez jamais la personne dans vos bras dans l'escalier.
  • Ne la montez ni ne la descendez jamais de force si l'un de vous a peur.
  • Ne la laissez jamais utiliser l'escalier seule si elle a déjà failli tomber là.

Quand demander de l'aide

Pour choisir entre un monte-escalier, une rampe ou réorganiser le logement sur un niveau, une évaluation du logement aide à voir ce qui convient et ce qui est possible. Le thérapeute et un installateur peuvent vous guider selon le cas.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Le bien-être de l'aidant

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Vous n'êtes pas seul et vous n'êtes pas une mauvaise personne

Le problème

S'occuper de quelqu'un qu'on aime peut vous laisser épuisé, irritable et coupable de vous sentir ainsi. Beaucoup pensent être les seuls à se sentir débordés. Ce n'est pas le cas : la charge est réelle et elle est étudiée.

Ce qui se passe à l'intérieur

La recherche sur les aidants familiaux est claire : environ un sur trois développe une dépression, et plus de la moitié traverse un épuisement à un moment donné. Ce n'est pas par faiblesse ni par manque d'amour pour la personne : c'est parce qu'aider, sur la durée et souvent dans la solitude, use n'importe qui.

Pas à pas

  1. Reconnaissez les signes en vous : une fatigue que le sommeil ne soigne pas, mal dormir, vous emporter pour de petites choses, tomber malade souvent, perdre l'intérêt pour ce que vous aimiez, ressentir de la rancœur ou l'envie de pleurer sans raison claire.
  2. Comprenez que la culpabilité, la colère et la tristesse sont normales chez un aidant. Les ressentir ne fait pas de vous une mauvaise personne.
  3. Nommez ces émotions au lieu de les ravaler. En parler avec quelqu'un de confiance soulage déjà.
  4. Acceptez de ne pas pouvoir tout faire ni le faire parfaitement. Aider suffisamment bien, c'est bien aider.
  5. Traitez votre épuisement comme un signal pour demander du soutien, pas comme un échec.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne vous exigez jamais de ne jamais ressentir colère, culpabilité ou fatigue : elles font partie d'aider.
  • Ne vous isolez jamais avec ces sentiments en pensant que cela n'arrive à personne.
  • Ne vous parlez jamais durement parce que vous avez besoin d'aide ou de repos.

Quand demander de l'aide

Si vous vous sentez sans espoir, si rien ne vous soulage, ou si des pensées de vous faire du mal apparaissent, c'est un signal pour chercher de l'aide maintenant : un médecin, un professionnel de santé mentale ou une ligne de soutien de votre pays. Vous méritez du soin autant que la personne dont vous vous occupez.

2Prendre soin de vous n'est pas de l'égoïsme

Le problème

Beaucoup d'aidants cessent de dormir, de bien manger et de voir du monde, convaincus que se reposer, c'est abandonner la personne. C'est l'inverse : sans vous debout, le soin s'effondre.

Ce qui se passe à l'intérieur

Personne ne peut verser d'une tasse vide. Le repos, même court, fait baisser l'épuisement et vous rend de la patience et de la clarté pour aider. Ce n'est pas un luxe : c'est ce qui rend le soin tenable.

Pas à pas

  1. Cherchez de courtes pauses dans la journée : quelques minutes pour respirer, sortir prendre l'air, prendre quelque chose au calme.
  2. Prenez soin du minimum de votre corps : dormir ce que vous pouvez, manger aux heures, bouger un peu.
  3. Gardez, même réduite, une chose qui vous plaît : lire, marcher, voir une amie, votre musique.
  4. Envisagez le répit : quelques heures d'un aidant à domicile, un accueil de jour, ou un proche qui vous remplace pour vous reposer vraiment.
  5. Traitez ces moments comme une partie du soin, pas comme du temps volé.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais votre propre santé pour quand il y aura le temps : ce temps ne vient pas tout seul.
  • N'utilisez jamais l'alcool, la cigarette ou la nourriture comme seule façon de tenir.
  • Ne ressentez jamais que vous reposer, c'est trahir la personne dont vous vous occupez.

Quand demander de l'aide

Si vous n'obtenez aucun repos parce qu'il n'y a personne avec qui laisser la personne, renseignez-vous sur les services de répit de votre région (accueils de jour, aidants à domicile, séjours courts). Dans beaucoup d'endroits, ils existent, et il y a parfois des options peu coûteuses.

3Demander de l'aide et ne pas rester seul

Le problème

La solitude est ce qui blesse le plus l'aidant. Beaucoup portent tout en silence, sans rien demander, jusqu'à ce que le corps ou le moral cèdent.

Ce qui se passe à l'intérieur

Partager la charge et parler avec d'autres qui vivent la même chose fait baisser le sentiment de solitude et, selon les études, améliore le moral de l'aidant. Demander de l'aide n'est pas une faiblesse : c'est ce qui tient sur la durée.

Pas à pas

  1. Faites une liste de tâches concrètes que d'autres peuvent faire (courses, cuisine, tenir compagnie un moment, accompagner à un rendez-vous) et répartissez des demandes précises entre famille et amis.
  2. Acceptez l'aide qu'on vous offre, même si on ne le fait pas exactement comme vous. Fait vaut mieux que parfait.
  3. Cherchez un groupe de soutien d'aidants, en présentiel ou en ligne. Parler avec quelqu'un qui comprend soulage beaucoup.
  4. Parlez au médecin ou à un professionnel de santé mentale si le moral ne remonte pas. Demander cette aide, c'est prendre soin de vous.
  5. S'il y a plusieurs proches, répartissez les tours et les décisions, pour que tout ne retombe pas sur une seule personne.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne portez jamais tout seul en pensant que c'est votre devoir de le faire sans aide.
  • Ne refusez jamais toute aide pour ne pas déranger : la plupart veulent aider et ne savent pas comment.
  • Ne vous enfermez jamais dans le silence avec ce que vous ressentez.

Quand demander de l'aide

Si vous sentez que vous n'en pouvez plus, que vous êtes seul là-dedans ou que le moral est très bas, parlez à votre médecin et cherchez un groupe de soutien. Il existe des réseaux d'aidants et des services d'orientation dans presque tous les pays ; se renseigner est un bon premier pas.

4Prendre soin de votre corps : le dos

Le problème

Déplacer, tourner et soulever une autre personne est la cause la plus fréquente de blessures au dos chez l'aidant. Un dos blessé laisse deux personnes sans soin.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le dos se blesse quand il porte du poids penché ou tordu. La force sûre vient des jambes, pas de la taille. Les techniques des chapitres précédents (transferts, lit, lève-personne) ne sont pas seulement pour la personne : elles protègent votre corps.

Pas à pas

  1. Approchez-vous de la personne avant de la déplacer : plus c'est loin, plus votre dos souffre.
  2. Pliez les genoux et gardez le dos droit. La force vient des jambes.
  3. Utilisez la ceinture de transfert et les équipements (drap de glissement, lève-personne) au lieu de votre seule force.
  4. Ne tordez pas la taille avec du poids : déplacez les pieds pour tourner tout le corps.
  5. Si quelque chose pèse plus que ce que vous pouvez déplacer en sécurité, faites-le à deux ou avec un lève-personne. Ce n'est pas une faiblesse : c'est ne pas se blesser.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne soulevez jamais le dos penché ou tordu.
  • Ne soulevez jamais à la force ce qui devrait aller avec un lève-personne ou à deux.
  • N'ignorez jamais une douleur au dos qui apparaît ou grandit : c'est une alarme.

Quand demander de l'aide

Si une douleur au dos, des fourmillements ou une faiblesse dans les jambes apparaissent, consultez le médecin. Un kinésithérapeute peut vous apprendre à déplacer la personne en protégeant votre corps, adapté à votre cas.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Monter et descendre de voiture

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Avant de monter ou descendre : préparer la voiture

Le problème

Monter et descendre d'une voiture est un transfert de plus, avec en plus le fait que le siège est bas, l'espace est juste et il faut tourner. Se presser ou s'accrocher à la portière, c'est là qu'on tombe le plus.

Ce qui se passe à l'intérieur

La voiture oblige à descendre, tourner et rentrer les jambes presque en même temps. Si l'endroit est préparé et que la personne a de quoi se tenir fermement, le mouvement devient sûr. La portière ne sert pas d'appui : elle bouge toute seule.

Pas à pas

  1. Garez-vous sur un sol plat et régulier, loin de la circulation, et ouvrez la portière le plus possible.
  2. Reculez le siège pour faire de la place aux jambes, et inclinez-le un peu si cela aide à entrer.
  3. Préparez un point d'appui ferme : une poignée d'appui pour voiture (de celles qui se fixent dans la gâche de la portière) ou le dossier du siège. Jamais la portière.
  4. Ayez la ceinture de transfert à portée de main et, si la personne utilise une canne ou un déambulateur, laissez-les à proximité, pas dans le coffre.
  5. Si la personne est lourde ou ne supporte pas son poids, faites-le à deux ou avec un siège pivotant ou une planche de transfert. Ne forcez pas seule.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais s'appuyer sur la portière pour entrer ou sortir : elle bouge et la personne tombe.
  • Ne la soulevez jamais par les bras ni les aisselles : utilisez la ceinture de transfert, l'autre main sur son dos.
  • Ne le faites jamais avec la voiture dans une pente ou sur un sol inégal.

Quand demander de l'aide

Si cela devient de plus en plus difficile ou que la personne ne supporte presque plus son poids, consultez le thérapeute pour des aides : un coussin pivotant, une planche de transfert, ou une voiture plus haute ou adaptée. Pour les cas sans appui du poids, des lève-personnes pour voiture existent.

2Monter en voiture sans se tordre

Le problème

L'erreur la plus courante est d'entrer de face, en se baissant et en tordant la taille. Ainsi on perd l'équilibre et on force le dos des deux.

Ce qui se passe à l'intérieur

La façon sûre, c'est les fesses d'abord, puis les jambes : la personne s'assoit d'abord, dos au siège, et ne rentre les jambes qu'ensuite. Ainsi elle n'a pas à tourner debout ni à entrer penchée.

Pas à pas

  1. Que la personne se tienne dos au siège et recule jusqu'à sentir le bord du siège à l'arrière de ses jambes.
  2. Qu'elle se tienne de la main forte à la poignée d'appui ou au dossier (pas à la portière) et descende lentement pour s'asseoir, en baissant la tête pour ne pas la cogner contre le cadre.
  3. Une fois assise et bien au fond du siège, qu'elle rentre une jambe à la fois dans la voiture, en tournant le corps peu à peu vers l'avant.
  4. Un coussin pivotant sur le siège facilite ce demi-tour sans tordre la hanche.
  5. Installez-la droite et attachez sa ceinture de sécurité.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la faites jamais entrer de face, les jambes d'abord : elle se tord et tombe.
  • Ne la laissez jamais se tenir à la portière pour descendre sur le siège.
  • N'oubliez jamais de protéger sa tête en s'asseyant, pour qu'elle ne cogne pas le cadre.

Quand demander de l'aide

Si elle n'arrive pas à s'asseoir et à tourner les jambes sans que vous portiez son poids, faites-le à deux ou avec un coussin pivotant ou une planche de transfert. Le thérapeute peut montrer la technique pour votre voiture.

3Descendre de voiture en sécurité

Le problème

En descendant, la personne a tendance à sortir de face, à se lever d'un coup et à s'accrocher à la portière. C'est la partie où l'on tombe le plus.

Ce qui se passe à l'intérieur

Descendre, c'est monter à l'envers : d'abord les jambes sortent au sol, puis on se tient à un point ferme et seulement alors on se lève. Sortir les jambes dehors et les pieds bien plantés évite le demi-tour forcé.

Pas à pas

  1. Détachez sa ceinture de sécurité et ouvrez bien la portière.
  2. Qu'elle tourne le corps peu à peu et sorte les jambes de la voiture jusqu'à poser les deux pieds au sol, face vers l'extérieur.
  3. Qu'elle se tienne de la main forte à la poignée d'appui ou au cadre (pas à la portière) et, les pieds bien plantés, se lève en poussant avec les jambes.
  4. Vous l'accompagnez, une main sur la ceinture de transfert et l'autre prête près de son dos. Pliez les genoux, pas la taille.
  5. Une fois debout, attendez qu'elle trouve son équilibre avant de lui donner la canne ou de commencer à marcher.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais se lever avant d'avoir les deux pieds bien plantés au sol.
  • Ne la tirez jamais vers le haut à la force : la force vient d'elle, des jambes.
  • Ne la laissez jamais sortir en se tenant à la portière.

Quand demander de l'aide

Si elle ne peut pas pousser avec les jambes pour se lever, ne la soulevez pas de force : faites-le à deux, avec un lève-personne pour voiture ou un siège pivotant. En cas de douleur ou de vertige à la descente, attendez assise et consultez.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 1 · Bouger et prendre soin du corps

Après une chute

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1D'abord : ne pas la relever d'un coup

Le problème

Le réflexe de relever tout de suite celui qui est tombé peut aggraver une blessure qu'on ne voit pas encore, comme une fracture de la hanche ou un coup à la tête. La première chose n'est pas de relever : c'est de regarder.

Ce qui se passe à l'intérieur

Une chute peut laisser une blessure qui ne se remarque pas sur le moment. Déplacer la personne avant de vérifier peut aggraver une fracture ou une lésion de la colonne. C'est pourquoi on respire, on se calme et on vérifie avant de faire quoi que ce soit.

Pas à pas

  1. Gardez votre calme et restez avec la personne. Ne la relevez pas tout de suite.
  2. Demandez-lui si quelque chose lui fait mal, si elle peut bouger les bras et les jambes, et si elle s'est cogné la tête.
  3. Vérifiez s'il y a du sang, un gonflement, un membre dans une position étrange, ou si elle est confuse ou très somnolente.
  4. Si elle s'est cogné la tête, a perdu connaissance même un instant, ne peut pas bouger, a une douleur forte (surtout à la hanche ou au dos), ou est plus confuse que d'habitude : ne la déplacez pas et appelez les secours. Couvrez-la pour qu'elle n'ait pas froid et restez avec elle là où elle est.
  5. Cas particulier : si elle prend des anticoagulants (médicaments pour fluidifier le sang) et s'est cogné la tête, cherchez une aide médicale même si elle se sent bien. Le saignement à l'intérieur de la tête peut apparaître des heures plus tard.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la relevez jamais à la hâte sans vérifier d'abord si elle est blessée.
  • Ne déplacez jamais quelqu'un avec une douleur forte, qui ne peut pas bouger un membre ou avec une suspicion de fracture.
  • Ne minimisez jamais un coup à la tête, surtout si elle prend des anticoagulants.

Quand demander de l'aide

Au moindre doute, appelez les secours : il vaut mieux attendre l'aide au sol que de déplacer la personne et aggraver une blessure. Restez avec elle, parlez-lui calmement et gardez-la au chaud.

2Si elle n'est pas blessée : l'aider à se relever par étapes

Le problème

Même quand la personne va bien, la soulever à la force est ce qui blesse le plus le dos de l'aidant, et cela peut faire tomber les deux. La façon sûre est par étapes, avec elle faisant presque tout le travail.

Ce qui se passe à l'intérieur

Une personne au sol ne peut pas être soulevée sans risque. Mais elle peut se relever pas à pas, en s'appuyant sur une chaise ferme, pendant que l'aidant la guide et la stabilise, sans porter son poids.

Pas à pas

  1. Si vous avez vérifié et qu'elle est sans blessure et se sent bien, laissez passer quelques minutes au sol pour que tout vertige se dissipe.
  2. Approchez une chaise ferme (sans roulettes) et, si vous en avez, un coussin pour protéger les genoux.
  3. Que la personne se tourne sur le côté et se mette à quatre pattes (mains et genoux), et qu'elle rampe jusqu'à la chaise.
  4. Qu'elle pose les deux mains sur l'assise et monte la jambe forte jusqu'à poser le pied bien à plat au sol (elle se retrouve à demi agenouillée sur une jambe).
  5. Qu'elle pousse avec la jambe et les bras pour se relever, se tourne et s'assoie sur la chaise. Vous la guidez, une main sur la ceinture de transfert ou sur la hanche, debout tout près, sans la soulever vous-même.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la soulevez jamais à la force depuis le sol : la force vient d'elle, des jambes et des bras.
  • N'utilisez jamais une chaise à roulettes ou qui peut basculer comme appui.
  • Ne la pressez jamais : chaque étape en son temps.

Quand demander de l'aide

Si elle est très lourde, n'arrive pas à se mettre à quatre pattes, ou est confuse, n'insistez pas : appelez un voisin, un proche ou les secours. Pour qui tombe souvent, il existe un coussin de levage gonflable qui la relève du sol sans effort. Et il vaut mieux s'entraîner à cette méthode de la chaise quand tout est calme, surtout si la personne vit seule.

3Ensuite : surveiller et prévenir la prochaine

Le problème

Une chute ne se termine pas quand la personne se relève. Des gênes peuvent apparaître des heures plus tard et, surtout, il faut découvrir pourquoi elle est tombée pour que cela ne se reproduise pas.

Ce qui se passe à l'intérieur

Certaines blessures et certains symptômes (douleur, vertige, confusion) n'apparaissent qu'un peu plus tard. Et une chute a presque toujours une cause (tension basse, un médicament, une infection, une mauvaise vue, un déséquilibre) qui, si on ne la cherche pas, fait retomber.

Pas à pas

  1. Après l'avoir relevée, qu'elle se repose, et surveillez-la les jours suivants : une douleur nouvelle, des vertiges, plus de confusion, ou le fait d'éviter d'appuyer sur une jambe sont des signes que quelque chose a été manqué.
  2. Prévenez le médecin, même si la chute paraît légère. Une consultation pour vérifier pourquoi cela est arrivé vaut la peine.
  3. Vérifiez le logement : retirez les tapis qui glissent et les fils, améliorez la lumière, posez des barres d'appui là où il le faut (voyez les chapitres de la salle de bain et des escaliers).
  4. Laissez un téléphone à portée depuis le sol, ou mieux, un bouton d'alerte que la personne peut utiliser si elle tombe et est seule (voyez la partie sur les boutons d'alerte).
  5. Rester longtemps au sol est dangereux en soi : c'est pourquoi le bouton d'alerte compte tant pour qui vit seul.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne traitez jamais une chute comme s'il ne s'était rien passé sans prévenir le médecin.
  • Ne laissez jamais la cause sans la résoudre : la prochaine chute peut être pire.
  • Ne laissez jamais une personne qui tombe et vit seule sans un moyen d'appeler à l'aide depuis le sol.

Quand demander de l'aide

Si après la chute apparaissent douleur, vertige, vomissements, confusion ou qu'elle évite de bouger une partie du corps, consultez sans tarder. Et pour comprendre pourquoi elle tombe et comment le prévenir, le médecin et le kinésithérapeute peuvent évaluer la marche, la tension et les médicaments.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 2 · Santé et médicaments

Donner les médicaments en sécurité

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1La liste et l'ordre : le système qui évite les erreurs

Le problème

Beaucoup de personnes âgées prennent plusieurs médicaments par jour, à des heures différentes, certains avec de la nourriture et d'autres non. Sans système, il est facile de sauter une prise, d'en répéter une autre ou de confondre des comprimés qui se ressemblent.

Ce qui se passe à l'intérieur

Les erreurs de médicaments viennent presque toujours du désordre, pas de la mauvaise intention. Un système simple, une liste à jour et un pilulier, rend la prise correcte la plus facile, et garde tout prêt pour une urgence.

Pas à pas

  1. Établissez une liste à jour de tout ce qu'elle prend : nom, à quoi cela sert, qui l'a prescrit, et aussi les vitamines, les plantes et les médicaments en vente libre. Notez les allergies. Gardez-la imprimée et sur le téléphone.
  2. Apportez cette liste (ou les boîtes) à chaque consultation et à toute visite aux urgences. Mettez-la à jour après chaque visite chez le médecin.
  3. Utilisez un pilulier hebdomadaire avec des compartiments par jour et par moment (matin, midi, soir). Remplissez-le dans un endroit calme et bien éclairé, sans vous presser.
  4. Ce qui n'est pas dans le pilulier, gardez-le dans sa boîte d'origine : l'étiquette porte le nom, la dose et la date de péremption.
  5. Utilisez toujours la même pharmacie : ainsi on repère les croisements entre médicaments et les renouvellements sont plus faciles. Demandez le renouvellement une semaine avant la fin.
  6. Rangez les médicaments dans un endroit sûr, sous clé si nécessaire, loin des enfants, et vérifiez les dates de péremption.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne mélangez jamais des médicaments en vrac sans étiquette : si vous ne savez pas lequel c'est, demandez à la pharmacie.
  • Ne remplissez jamais le pilulier à la hâte ou devant la télévision : c'est là que les erreurs se glissent.
  • Ne rangez jamais les médicaments à portée des enfants ou d'une personne confuse.

Quand demander de l'aide

Si la liste est longue ou change souvent, le pharmacien peut vous aider à l'organiser et à voir si un médicament se croise avec un autre. Pour qui se trompe dans les prises, il existe des piluliers à alarme qui signalent l'heure.

2Donner les médicaments sans erreurs

Le problème

Donner un médicament paraît simple, mais le donner à la mauvaise heure, coupé alors qu'il ne le faut pas, ou en changeant la quantité de soi-même, peut nuire. La règle est de suivre à la lettre ce que le médecin a indiqué.

Ce qui se passe à l'intérieur

Votre rôle est d'accompagner la prise, pas de décider à sa place. Quand vous remettez le bon médicament, à la bonne personne, dans la quantité que le médecin a indiquée, à l'heure indiquée et de la façon indiquée, le médicament fait ce qu'il doit faire.

Pas à pas

  1. Avant chaque prise, confirmez cinq choses : que ce soit la bonne personne, le bon médicament, la quantité que le médecin a indiquée, l'heure indiquée et la façon indiquée (par la bouche, sur la peau, etc.).
  2. Demandez au pharmacien si chaque médicament se prend avec ou sans nourriture, et à quelle heure il vaut mieux.
  3. Remettez le médicament et accompagnez, mais laissez la personne le prendre elle-même si elle le peut. Restez tout près et veillez à ce qu'elle l'avale bien.
  4. Ne coupez, n'écrasez ni n'ouvrez jamais un comprimé sans demander d'abord au pharmacien : beaucoup ont un enrobage spécial, et les couper peut être dangereux ou les rendre sans effet.
  5. Si elle a du mal à avaler, n'improvisez pas : demandez au pharmacien si ce médicament existe en liquide, en patch ou sous une autre forme.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne changez jamais la quantité, ne sautez pas une prise ni n'arrêtez un médicament de votre propre chef : c'est le médecin qui décide.
  • N'écrasez jamais un comprimé pour qu'il passe mieux sans consulter d'abord.
  • Ne donnez jamais un nouveau médicament en vente libre sans prévenir le médecin ou le pharmacien : il peut se croiser avec ceux qu'elle prend déjà.

Quand demander de l'aide

Au moindre doute sur comment, quand ou avec quoi donner un médicament, demandez au pharmacien : c'est gratuit et sans rendez-vous. Si la personne refuse le médicament ou ne peut pas l'avaler, prévenez le médecin au lieu de forcer.

3Surveiller les effets et quand appeler

Le problème

Même bien pris, un médicament peut donner des effets indésirables ou se croiser avec un autre. L'aidant est souvent le premier à remarquer un changement, et le signaler à temps évite des problèmes graves.

Ce qui se passe à l'intérieur

Chez les personnes âgées, les croisements entre médicaments (ou entre médicament et alcool) peuvent donner de la somnolence, des vertiges ou un risque accru de chutes. Remarquer et signaler ces changements fait partie du soin.

Pas à pas

  1. Tenez un carnet simple : notez tout changement après avoir commencé ou changé un médicament (somnolence, vertige, nausées, éruption, humeur, confusion).
  2. Si quelque chose d'étrange apparaît, prévenez le médecin ou le pharmacien qui l'a prescrit. N'attendez pas la prochaine consultation si vous êtes inquiet.
  3. Évitez l'alcool avec les médicaments, sauf si le médecin dit que c'est bon.
  4. Gardez à portée les numéros des secours et du centre antipoison. Si vous soupçonnez qu'elle en a pris trop, appelez avant de faire quoi que ce soit.
  5. Allez aux consultations avec la personne, avec la liste ou les boîtes, et demandez : à quoi sert chaque médicament, jusqu'à quand, que faire si une prise est sautée, et s'il y en a un qui n'est plus nécessaire.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'ignorez jamais un effet nouveau en pensant que cela passera tout seul.
  • Ne mélangez jamais l'alcool avec les médicaments sans consulter.
  • N'attendez jamais si vous soupçonnez qu'elle en a pris trop : appelez le centre antipoison ou les secours.

Quand demander de l'aide

Si une réaction forte apparaît (gonflement du visage, difficulté à respirer, éruption qui s'étend), appelez les secours. Pour des doutes sur les effets ou les croisements, le pharmacien et le médecin sont votre meilleur soutien.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 2 · Santé et médicaments

Signes d'alerte : quand appeler les secours

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Reconnaître un AVC : le test rapide

Le problème

Dans un AVC, chaque minute compte : le traitement qui évite des séquelles permanentes a une fenêtre de quelques heures seulement. Le reconnaître vite et appeler tout de suite, c'est ce qui change l'issue.

Ce qui se passe à l'intérieur

Un AVC survient d'un coup. Il existe un test rapide et facile à retenir qui vérifie cinq choses. Si une seule échoue, on appelle les secours immédiatement.

Pas à pas

  1. Équilibre : a-t-elle soudain perdu l'équilibre ou a-t-elle du mal à marcher ?
  2. Yeux : a-t-elle perdu ou brouillé la vue d'un coup, d'un œil ou des deux ?
  3. Visage : demandez-lui de sourire. Un côté du visage s'affaisse-t-il ?
  4. Bras : demandez-lui de lever les deux bras. L'un retombe-t-il ou ne peut-elle pas le lever ?
  5. Parole : demandez-lui de répéter une phrase simple. Parle-t-elle de façon confuse ou n'arrive-t-elle pas à parler ?

Temps : si l'un de ces signes apparaît, même s'il disparaît ensuite, appelez les secours maintenant. Notez l'heure à laquelle les symptômes ont commencé : ce détail aide le médecin à choisir le traitement.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'attendez jamais de voir si cela passe : dans un AVC, le temps perdu, c'est des séquelles.
  • Ne la conduisez jamais vous-même à l'hôpital : appelez l'ambulance, qui commence à soigner en chemin.
  • Ne lui donnez jamais à manger, à boire ni de médicament pendant que vous attendez.

Quand demander de l'aide

Devant l'un de ces signes, appelez le numéro d'urgence de votre pays immédiatement. Même si les symptômes durent peu et disparaissent, il faut tout de même consulter : cela a pu être l'avertissement de quelque chose de plus grave.

2Reconnaître un infarctus et un arrêt cardiaque

Le problème

Un infarctus n'est pas toujours le fait de se tenir la poitrine des films. Chez les personnes âgées, chez les femmes et chez les personnes diabétiques, les signes peuvent être discrets ou inhabituels, et on les ignore donc.

Ce qui se passe à l'intérieur

L'infarctus est un manque de sang au cœur. Les signes classiques et les signes discrets comptent autant : en cas de doute, on appelle. Si le cœur s'arrête (arrêt cardiaque), la personne s'effondre et cesse de répondre : là, chaque seconde compte.

Pas à pas

  1. Signes d'infarctus : une gêne à la poitrine (pression, serrement, pesanteur ou douleur) qui dure plus de quelques minutes ou va et vient ; une douleur qui s'étend au bras, au dos, au cou, à la mâchoire ou au creux de l'estomac ; un essoufflement ; des sueurs froides, des nausées ou des vertiges.
  2. Chez les personnes âgées, les femmes et les personnes diabétiques, il peut n'y avoir qu'une fatigue inhabituelle, un essoufflement ou des nausées, sans douleur à la poitrine. Il faut le prendre au sérieux quand même.
  3. Devant ces signes, appelez les secours immédiatement. Ne la conduisez pas vous-même et n'attendez pas de voir si cela s'améliore.
  4. Ne lui donnez pas d'aspirine ni aucun autre médicament de votre propre chef : seulement si les secours ou le médecin vous le disent.
  5. Arrêt cardiaque : si la personne s'effondre, ne répond pas et ne respire pas normalement, appelez les secours tout de suite. La personne qui répond au téléphone peut vous guider pas à pas jusqu'à l'arrivée de l'ambulance.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne minimisez jamais des signes discrets chez une personne âgée : cela peut être un infarctus quand même.
  • Ne la conduisez jamais vous-même à l'hôpital en cas d'infarctus ou d'arrêt cardiaque possible : appelez l'ambulance.
  • Ne lui donnez jamais de médicament de votre propre chef pendant que vous attendez.

Quand demander de l'aide

Appelez les secours au moindre soupçon d'infarctus ou d'arrêt cardiaque. Et faites-vous une faveur : suivre une formation aux premiers secours et à la réanimation vous prépare à ces minutes où l'aide est encore en chemin.

3Autres urgences et que faire en attendant l'aide

Le problème

Il y a d'autres situations qui n'attendent pas non plus, et dans toutes le premier pas est le même : appeler les secours et bien accompagner jusqu'à l'arrivée de l'aide.

Ce qui se passe à l'intérieur

Dans une urgence, ce que vous faites dans les premières minutes compte, mais en faire trop peut nuire. Presque toujours, le mieux est d'appeler, de garder son calme et de ne pas déplacer ni rien donner de soi-même.

Pas à pas

  1. Appelez les secours immédiatement devant : une difficulté forte à respirer, un saignement qui ne s'arrête pas, une réaction allergique avec gonflement du visage ou de la gorge, une personne qui ne répond pas, une convulsion, ou un étouffement qui ne se résout pas (voyez le chapitre de l'alimentation).
  2. Également devant une chute avec un coup à la tête ou une suspicion de fracture (voyez le chapitre « Après une chute »).
  3. En attendant : restez avec la personne, parlez-lui calmement, desserrez les vêtements trop serrés et gardez-la au chaud et à l'aise là où elle est.
  4. Ne lui donnez pas à manger, à boire ni de médicament, sauf si les secours vous le disent.
  5. Ayez à portée la liste des médicaments et les problèmes de santé (le dossier d'urgence du chapitre des médicaments), et laissez la porte déverrouillée pour que l'ambulance entre vite.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'hésitez jamais à appeler par peur de déranger : il vaut mieux être évalué que de voir l'aide arriver trop tard.
  • Ne déplacez jamais la personne si vous soupçonnez une lésion de la colonne ou une fracture.
  • Ne lui donnez jamais à manger, à boire ou des médicaments en attendant, sauf indication.

Quand demander de l'aide

La règle simple : en cas de doute, appelez. Les secours préfèrent un appel qui ne donne rien à une aide qui arrive trop tard.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 2 · Santé et médicaments

Hydratation et soin quotidien de la santé

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1L'hydratation : pourquoi c'est difficile et comment aider

Le problème

Beaucoup de personnes âgées boivent peu d'eau, non pas parce qu'elles ne veulent pas, mais parce qu'avec l'âge la soif se ressent moins. Elles peuvent être déshydratées sans avoir soif, et la déshydratation entraîne des vertiges, des chutes, de la confusion et des problèmes de reins.

Ce qui se passe à l'intérieur

Avec les années, le corps garde moins d'eau et le signal de la soif s'affaiblit. C'est pourquoi on ne peut pas se fier seulement à « si elle a soif, elle boit ». Il faut proposer du liquide tout au long de la journée, sans attendre qu'elle le demande.

Pas à pas

  1. Proposez de petites quantités de liquide souvent au long de la journée : aux repas, avec les médicaments et entre les activités.
  2. Laissez toujours un verre ou une bouteille à portée, près du lit ou du fauteuil où elle passe la journée.
  3. Variez : eau, infusions douces, bouillons, gelées, et fruits riches en eau (pastèque, melon, orange). Ajoutez du liquide sans que ce soit seulement boire de l'eau.
  4. Les jours de chaleur, en cas de fièvre ou si elle est souffrante, proposez davantage.
  5. Si elle évite de boire pour ne pas aller souvent aux toilettes, organisez des passages aux toilettes sûrs et à horaire fixe plutôt qu'elle ne boive moins.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne vous fiez jamais à la soif comme seul signe : à cet âge elle peut ne pas apparaître.
  • Ne forcez jamais de grandes quantités d'un coup : mieux vaut peu et souvent.
  • Ne changez jamais de vous-même la quantité de liquide si la personne a le cœur ou les reins fragiles : dans ces cas, le médecin fixe combien.

Quand demander de l'aide

Signes de déshydratation : bouche sèche, urines foncées ou très rares, fatigue, vertiges ou confusion. Si une confusion apparaît, qu'elle n'urine presque plus, ne garde pas les liquides ou s'évanouit, consultez sans tarder : cela peut être une urgence.

2Prendre soin de la peau : prévenir les escarres

Le problème

Rester longtemps dans la même position, au lit ou au fauteuil, peut abîmer la peau là où l'os appuie contre la surface. C'est ainsi qu'apparaissent les escarres, qui font mal, s'infectent et sont longues à guérir.

Ce qui se passe à l'intérieur

La peau au-dessus des parties osseuses (le coccyx, les hanches, les talons, les coudes, les épaules, la nuque) reçoit tout le poids. Si la pression n'est pas soulagée de temps en temps, le tissu s'abîme de l'intérieur. Changer de position et vérifier la peau le prévient.

Pas à pas

  1. Changez de position souvent : au lit, environ toutes les deux heures ; au fauteuil, soulagez le poids toutes les heures (ou qu'elle se réinstalle elle-même de temps en temps si elle le peut).
  2. Utilisez des coussins pour séparer les parties osseuses et pour que les talons ne reposent pas contre le matelas.
  3. Vérifiez la peau tous les jours, surtout sur les parties osseuses. Le signe précoce est une rougeur qui ne s'efface pas quand on appuie (sur une peau plus foncée, une zone plus foncée, plus chaude ou plus ferme).
  4. Gardez la peau propre et sèche ; soignez particulièrement l'humidité due à l'incontinence (voyez la partie sur la dignité intime).
  5. Si elle passe beaucoup de temps au lit ou au fauteuil, un coussin ou un matelas spécial qui répartit la pression aide beaucoup.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais la personne des heures dans la même position sans soulager le poids.
  • Ne massez jamais une zone rougie au-dessus d'un os : cela peut aggraver les dégâts.
  • Ne traitez jamais vous-même une escarre déjà ouverte : cela relève d'un professionnel de santé.

Quand demander de l'aide

Si une rougeur qui ne part pas, une ampoule ou une plaie apparaît sur une partie osseuse, prévenez le médecin ou l'infirmière. Plus tôt c'est traité, plus c'est facile.

3L'observation quotidienne : fièvre, infection et changements

Le problème

Beaucoup de problèmes de santé préviennent par de petits changements avant de devenir graves. L'aidant, qui voit la personne tous les jours, est celui qui peut le mieux les remarquer à temps.

Ce qui se passe à l'intérieur

Chez les personnes âgées, une infection ne donne pas toujours une forte fièvre : parfois le premier signe est une confusion nouvelle, plus de somnolence, moins d'appétit ou une chute. Remarquer le changement et le signaler, c'est ce qui avance le soin.

Pas à pas

  1. Observez chaque jour l'essentiel : comment elle mange et boit, l'humeur, le sommeil, les urines et les selles, la respiration et la peau.
  2. Tenez un carnet simple et notez les changements : cela vous sert et sert à montrer au médecin.
  3. Prenez au sérieux une confusion nouvelle, plus de somnolence ou une chute sans cause claire : ce peut être le premier avertissement d'une infection. Prévenez le médecin.
  4. Devant une fièvre, ne donnez pas de médicament de vous-même (voyez le chapitre des médicaments) : demandez quoi faire.
  5. Le manque de liquide aggrave la constipation ; si plusieurs jours passent sans selles, avec douleur ou ballonnement, prévenez le médecin avant de rien donner.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'ignorez jamais un changement brusque d'humeur ou de lucidité en pensant que c'est l'âge.
  • Ne donnez jamais un médicament contre la fièvre de vous-même sans consulter.
  • Ne traitez jamais la constipation avec des laxatifs ou des remèdes de vous-même sans demander.

Quand demander de l'aide

Si une fièvre avec confusion, une difficulté à respirer, une douleur forte, ou un changement brusque que vous ne comprenez pas apparaît, consultez sans tarder. Devant des signes d'alerte sérieux, appelez les secours (voyez le chapitre des signes d'alerte).

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 3 · Esprit et communication

La démence : comment parler et comprendre

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Entrer dans son monde : la règle d'or

Le problème

Quand une personne atteinte de démence dit quelque chose qui n'est pas réel (que sa mère déjà décédée l'attend, qu'elle doit aller travailler, que quelqu'un l'a volée), le premier réflexe est de corriger. Et corriger finit presque toujours en angoisse, en colère ou en dispute.

Ce qui se passe à l'intérieur

La démence change le cerveau : la mémoire, l'orientation et le raisonnement ne fonctionnent plus comme avant. La personne ne le fait pas exprès ni pour embêter : sa réalité est réelle pour elle, et elle ne peut pas la changer parce qu'on la lui explique. On ne gagne jamais une dispute avec la maladie.

Pas à pas

  1. Ne discutez pas, ne corrigez pas et ne la mettez pas à l'épreuve. La règle d'or est : valider ce qu'elle ressent et rediriger en douceur.
  2. Répondez à l'émotion, pas au fait. Si elle demande quelqu'un qui est décédé, ne lui annoncez pas la nouvelle à nouveau : accompagnez la tendresse (« on voit combien tu l'aimes ») et amenez la conversation vers un beau souvenir ou une autre activité.
  3. Si elle insiste « je dois aller travailler » ou « je dois rentrer à la maison », ne la contredisez pas : validez (« tu as travaillé tant d'années, tu as mérité le repos ») et redirigez vers quelque chose de réconfortant (« allons prendre un thé ensemble »).
  4. Acceptez la faute même si elle n'est pas la vôtre : « pardon, j'ai oublié de te prévenir » apaise plus que « je te l'ai déjà dit mille fois ».
  5. Ne le prenez pas personnellement. Si elle vous accuse de quelque chose ou ne vous reconnaît pas, c'est la maladie qui parle, pas la personne.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne discutez jamais et n'essayez jamais de la convaincre de la vérité quand cette vérité l'angoisse.
  • Ne lui demandez jamais si elle se souvient : cela la met à l'épreuve et la fait honte.
  • Ne lui rappelez jamais qu'elle oublie (« je te l'ai déjà dit », « comment tu ne te souviens pas »).

Quand demander de l'aide

Si les situations difficiles deviennent fréquentes ou vous dépassent, demandez conseil au médecin et, si possible, à un groupe de soutien pour aidants de personnes atteintes de démence. Apprendre ces manières avec d'autres soulage beaucoup.

2Comment parler pour que ce soit plus facile

Le problème

À mesure que la démence avance, les mots se compliquent : il est difficile de les trouver, de suivre une longue phrase ou de traiter plusieurs choses à la fois. Parler comme avant crée de la frustration chez les deux.

Ce qui se passe à l'intérieur

La personne comprend mieux le simple, le lent et le chaleureux. Et elle lit beaucoup le ton et le visage : si vous êtes calme, elle se calme ; si vous vous tendez, elle se tend.

Pas à pas

  1. Approchez-vous de face et à sa hauteur, lentement, et dites-lui qui vous êtes (« bonjour, maman, c'est Ana, ta fille »). La démence réduit la vision sur les côtés, et apparaître d'un coup fait peur.
  2. Parlez avec des phrases courtes, une idée à la fois, et laissez beaucoup de temps pour répondre. Ensuite, laissez encore plus de temps.
  3. Proposez des choix simples, par oui ou non, ou entre deux : « tu veux un thé ? » au lieu de « qu'est-ce que tu veux boire ? ».
  4. Si elle ne comprend pas un mot, dites-le autrement ou avec un geste. Si elle répète la même question, répétez la même réponse courte, calmement, comme si c'était la première fois.
  5. Au lieu de « tu te souviens quand...? », utilisez « moi je me souviens quand... ». Et se rappeler des choses d'il y a longtemps (sa jeunesse, son travail, ses enfants petits) lui apporte souvent sécurité et joie.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne lui parlez jamais de loin, de derrière ou avec le visage caché par la main.
  • N'enchaînez jamais plusieurs questions ou consignes ensemble.
  • N'utilisez jamais un ton de reproche ni ne lui parlez comme à un enfant.

Quand demander de l'aide

Si vous remarquez qu'elle n'entend pas ou ne voit pas bien, vérifier les appareils auditifs et les lunettes aide plus qu'il n'y paraît : la surdité et la mauvaise vue aggravent la confusion. Parlez-en au médecin.

3Quand elle s'agite : le comportement est un message

Le problème

Parfois la personne devient agitée, marche sans s'arrêter, répète, se fâche ou crie. Elle ne le fait pas par caprice : quand les mots ne suffisent plus, le comportement est sa façon de dire quelque chose.

Ce qui se passe à l'intérieur

Derrière l'agitation il y a presque toujours un besoin : douleur, faim, soif, envie d'aller aux toilettes, fatigue, ou trop de bruit et de stimulation autour. La douleur, surtout, passe inaperçue. L'aidant devient un peu détective.

Pas à pas

  1. Devant l'agitation, demandez-vous de quoi elle peut avoir besoin : a-t-elle mal quelque part ? a-t-elle faim ou soif ? a-t-elle besoin des toilettes ? est-elle fatiguée ? y a-t-il trop de bruit ?
  2. Baissez les stimulations : éteignez la télévision, baissez les lumières fortes, retirez le désordre, laissez une ou deux personnes au lieu de beaucoup.
  3. Parlez doucement, sans discuter. Si elle est très agitée ou agressive, faites un pas en arrière, laissez-lui de l'espace et rapprochez-vous à nouveau calmement dans un moment.
  4. Redirigez vers quelque chose qui l'apaise : une musique qu'elle aime, une activité simple, faire un tour, quelque chose de bon à boire.
  5. Si elle marche beaucoup, donnez-lui un endroit sûr pour le faire, et veillez à ce qu'elle boive et mange quelque chose.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la maîtrisez jamais de force et n'élevez jamais la voix : cela augmente la peur et l'agitation.
  • Ne discutez jamais et n'exigez jamais qu'elle se calme juste parce que.
  • Ne supposez jamais que c'est un caprice : c'est presque toujours un besoin ou une gêne qu'elle ne peut pas nommer.

Quand demander de l'aide

Un changement brusque de comportement peut être une douleur ou une infection (voyez le chapitre du soin quotidien) : prévenez le médecin. Et si l'agitation est très forte, fréquente ou dangereuse, le médecin peut aider à trouver la cause et la meilleure prise en charge.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 3 · Esprit et communication

Quand elle voit des choses, accuse ou s'agite en fin de journée

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Quand elle voit ou entend des choses qui ne sont pas là

Le problème

La personne peut voir, entendre ou sentir des choses qui ne sont pas là : quelqu'un dans la chambre, un animal sur le mur, une voix qui l'appelle. Pour elle, elles sont tout à fait réelles, et en discuter ne fait que l'effrayer davantage.

Ce qui se passe à l'intérieur

Ces visions viennent du changement dans le cerveau, et apparaissent davantage à la tombée du jour. Parfois elles sont déclenchées par un manque de lumière, des ombres, des reflets dans les miroirs ou les fenêtres, ou par la confusion entre ce qui se passe à la télévision et la réalité.

Pas à pas

  1. Ne discutez pas pour savoir si ce qu'elle voit est réel ou non. Pour elle, ça l'est.
  2. Répondez à l'émotion : si elle a peur, donnez-lui du calme et de la présence (« je suis là avec toi, tu es en sécurité »).
  3. Si la vision ne l'effraie pas et n'est pas dangereuse, parfois il suffit de l'accompagner et de changer de sujet ou d'activité.
  4. Vérifiez l'environnement : allumez plus de lumière pour effacer les ombres, couvrez les reflets des miroirs ou des fenêtres, et éteignez la télévision si elle la trouble.
  5. Prenez soin des lunettes et des appareils auditifs : mal voir et mal entendre nourrit les confusions.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne discutez jamais et ne lui dites jamais qu'il n'y a rien là : vous la laissez seule avec sa peur.
  • Ne vous moquez jamais et n'entrez pas dans son jeu avec des choses qui augmentent sa peur.
  • Ne laissez jamais la chambre dans le noir et pleine d'ombres à la tombée du jour.

Quand demander de l'aide

Si les visions apparaissent d'un coup, changent beaucoup ou l'angoissent, prévenez le médecin : elles peuvent venir d'une infection, d'un changement de médicament ou d'une autre cause. Ne donnez ni ne changez les médicaments de vous-même.

2Quand elle accuse ou se méfie

Le problème

Il est très fréquent que la personne accuse de la voler, de cacher des choses ou de vouloir lui faire du mal, souvent celui qui la soigne le plus. Cela fait mal, mais ce n'est pas contre vous : c'est la maladie.

Ce qui se passe à l'intérieur

La personne range des choses dans des endroits sûrs puis ne se souvient plus où. Comme elle ne trouve pas l'objet, l'explication qui lui reste est que quelqu'un l'a pris. Elle ne ment pas : c'est sa mémoire qui défaille.

Pas à pas

  1. Ne le prenez pas personnellement et ne vous mettez pas sur la défensive.
  2. Répondez au sentiment : « c'est pénible de sentir que quelque chose a disparu, je vais t'aider à le chercher ».
  3. Cherchez-le avec elle, sans vous disputer pour savoir qui a raison. Le trouver ensemble apaise plus que discuter.
  4. Apprenez ses cachettes préférées (tiroirs, sacs, sous le matelas) pour localiser ce qui disparaît.
  5. Gardez des doubles de ce qui se perd le plus (lunettes, clés) pour faire baisser l'angoisse.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne discutez jamais pour prouver que vous ne l'avez pas volée : on ne gagne pas, et cela la blesse.
  • Ne la traitez jamais de menteuse et ne vous vexez pas : c'est la mémoire, pas la personne.
  • Ne la laissez jamais seule avec l'angoisse sans l'accompagner à chercher.

Quand demander de l'aide

Si les accusations sont très fréquentes, très angoissantes ou s'accompagnent d'une peur intense, parlez-en au médecin. Et appuyez-vous sur un groupe de soutien : entendre que la même chose arrive à d'autres soulage.

3La fin de journée et la déambulation

Le problème

Beaucoup de personnes atteintes de démence deviennent plus confuses, agitées ou angoissées à la tombée du jour. C'est si fréquent que cela porte un nom : le « coucher du soleil », ou sundowning. Et cette agitation conduit souvent à marcher sans arrêt ou à vouloir sortir.

Ce qui se passe à l'intérieur

En fin de journée se conjuguent la fatigue, l'horloge interne déréglée et les ombres qui s'allongent avec la faible lumière. Tout cela embrouille encore plus un cerveau qui travaille déjà trop.

Pas à pas

  1. Soignez la routine : réveil, repas et coucher à des horaires réguliers. Mettez les activités exigeantes (toilette, sorties, médecin) le matin.
  2. Pendant la journée, lumière naturelle et mouvement ; évitez les siestes longues et tardives et la caféine à partir du milieu de l'après-midi.
  3. Avant qu'il fasse nuit, allumez bien les lumières pour effacer les ombres et fermez les rideaux. Le soir, baissez le bruit et les stimulations (télévision forte, tâches) et mettez une musique douce et familière.
  4. En pleine crise, ne discutez pas : donnez-lui du calme, accompagnez-la et amenez-la vers quelque chose de tranquille (regarder des photos, de la musique, quelque chose de bon). Si elle veut marcher, laissez-la le faire dans un endroit sûr.
  5. Pour la déambulation : que les sorties soient sûres (un verrou en hauteur, une sonnette ou une clochette à la porte), qu'elle porte une identification avec un numéro de téléphone, et prévenez des voisins de confiance. Répondez à ce qu'elle cherche : toilettes, faim, ou « rentrer à la maison ».

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la maîtrisez jamais de force pour qu'elle cesse de marcher : cela augmente la peur et le risque de blessure.
  • Ne la laissez jamais à la tombée du jour dans une pièce sombre et pleine d'ombres.
  • Ne l'enfermez jamais d'une façon qui serait dangereuse en cas d'incendie : en sécurité, mais jamais piégée.

Quand demander de l'aide

Si la fin de journée est très intense, si elle n'arrive pas à dormir, ou si la déambulation devient dangereuse, prévenez le médecin pour chercher la cause et la meilleure façon de la gérer. Un changement brusque peut aussi être une douleur ou une infection.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 3 · Esprit et communication

Le quotidien avec la démence : la toilette, les repas et l'activité

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1La toilette sans se disputer

Le problème

La toilette est le moment qui crée le plus de conflit dans la démence. La personne résiste, prend peur ou se fâche. Ce n'est presque jamais un caprice : l'eau, le froid, se sentir nue et exposée, ou ne pas comprendre ce qui se passe, font peur.

Ce qui se passe à l'intérieur

Pour quelqu'un qui ne se souvient pas du pourquoi, être déshabillée et mouillée peut être ressenti comme une invasion. Si la toilette est chaude, familière, sans hâte et digne, la peur baisse et la dispute disparaît.

Pas à pas

  1. Ne discutez pas pour savoir si elle a besoin d'une toilette ou non. Préparez tout à l'avance : serviettes, savon, shampoing et vêtements à portée, et l'eau prête à une température tiède agréable.
  2. Chauffez la salle de bain quelques minutes avant. Le froid est l'une des causes les plus fréquentes du refus.
  3. Parlez calmement et dites « on va se laver » au lieu de « tu dois te laver » : vous accompagnez, vous n'ordonnez pas. Annoncez chaque étape avant de la faire.
  4. Préservez la pudeur : couvrez d'une serviette les parties que vous ne lavez pas, et laissez-la se laver ce qu'elle peut.
  5. Soyez flexible : si aujourd'hui elle ne veut pas la douche, proposez un lavage par parties ou réessayez plus tard. Un bain complet n'a pas à être quotidien ; entre les bains, des lavages suffisent.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la forcez ni ne la pressez jamais : la hâte et la force déclenchent la peur.
  • Ne la laissez jamais nue et au froid à attendre.
  • Ne discutez jamais pour la convaincre avec des raisons : ça ne marche pas et ça la fâche.

Quand demander de l'aide

Pour la partie sécurité (barres d'appui, chaise de douche, eau qui ne brûle pas), voyez le chapitre de la toilette. Si le refus est très fort ou qu'une douleur apparaît au mouvement, parlez-en au médecin ou au thérapeute.

2Les repas sans se disputer

Le problème

Avec la démence, manger se complique : parfois la personne ne reconnaît pas la nourriture, ne sait pas utiliser les couverts, se distrait, ou n'a pas faim. La forcer finit en dispute et en moins de nourriture.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le cerveau n'organise plus la scène du repas comme avant. Si le moment est calme, simple et sans pression, la personne mange mieux et avec plus de plaisir.

Pas à pas

  1. Baissez le bruit et les distractions : éteignez la télévision, bonne lumière, table dégagée. Servez une seule chose à la fois dans l'assiette.
  2. Utilisez une assiette d'une couleur qui contraste avec la nourriture, pour qu'elle la voie bien.
  3. Proposez de la nourriture qui se mange avec les doigts (sandwichs, morceaux de poulet, fruit mou) : cela redonne indépendance et dignité quand les couverts embrouillent.
  4. Coupez en petits morceaux, ne pressez pas et mangez avec elle : la compagnie invite à manger.
  5. Si elle mange peu, proposez de petites portions souvent, et ses plats préférés. N'importe quelle nourriture vaut mieux que rien : ne faites pas du moment une bataille.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la forcez jamais à manger et ne la pressez jamais.
  • Ne servez jamais la nourriture très chaude.
  • N'insistez jamais avec les couverts s'ils l'embrouillent : passez à la nourriture à manger avec les doigts.

Quand demander de l'aide

Si elle a du mal à avaler, tousse ou s'étouffe en mangeant, n'épaississez pas les liquides de vous-même : consultez un orthophoniste (voyez le chapitre habiller et nourrir). Si elle perd beaucoup de poids ou ne mange presque pas, prévenez le médecin.

3La routine et les activités qui ont du sens

Le problème

Sans rien à faire, la personne atteinte de démence s'ennuie, s'angoisse et s'agite. Et les journées sans ordre l'embrouillent davantage. Une routine et des activités simples lui donnent du calme et du sens.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le prévisible rassure : savoir ce qui vient maintenant fait baisser l'anxiété. Et une activité à sa mesure la fait se sentir utile et connectée, même si elle ne peut plus faire des choses complexes.

Pas à pas

  1. Tenez une routine régulière : se laver, s'habiller et manger à peu près aux mêmes heures chaque jour.
  2. Proposez des activités simples et qui ont du sens pour elle : plier des serviettes, regarder des photos, écouter sa musique, arroser des plantes, marcher, ranger des choses.
  3. Visez le plaisir de faire, pas le résultat. Peu importe si elle plie la serviette de travers : ce qui compte, c'est qu'elle se sente bien et accompagnée.
  4. Découpez chaque tâche en une étape à la fois, et laissez-la faire seule tout ce qu'elle peut. Préserver ce qu'elle peut encore faire protège sa dignité.
  5. Reliez à ce qu'a été sa vie : son ancien travail, ses goûts, ses chansons. Cela réveille de bons souvenirs et l'apaise.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne remplissez jamais sa journée d'exigences ni de tâches difficiles qui la frustrent.
  • Ne faites jamais tout à sa place pour aller plus vite : elle perd ce qu'elle peut encore faire.
  • Ne la laissez jamais toute la journée sans rien à faire : l'ennui nourrit l'agitation.

Quand demander de l'aide

Un ergothérapeute peut vous aider à choisir des activités à la mesure de la personne et du stade. Et si vous remarquez qu'elle s'ennuie ou s'agite beaucoup, repenser la journée avec un professionnel aide.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 4 · Dignité intime

L'incontinence avec dignité

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1L'incontinence n'est la faute de personne

Le problème

Perdre le contrôle de l'urine ou des selles fait très honte, et beaucoup de familles le vivent en silence, comme si c'était un « truc de vieux » inévitable. Ce n'est pas le cas : c'est un problème de santé, fréquent et souvent traitable.

Ce qui se passe à l'intérieur

L'incontinence est un symptôme, pas une fatalité. Elle peut venir d'une infection urinaire, d'une constipation, de la prostate, du diabète, d'un médicament, de muscles affaiblis, ou du fait de ne pas arriver à temps aux toilettes à cause de la mobilité ou de la mémoire. Beaucoup de ces causes se traitent ou même se guérissent.

Pas à pas

  1. Ne le prenez pas comme quelque chose de normal avec l'âge : même minime, il vaut mieux qu'un médecin en cherche la cause.
  2. Tenez un relevé simple : quand cela arrive, combien elle boit, ce qui a changé. Cela aide le médecin.
  3. Préservez la dignité : parlez-en avec naturel, sans reproche ni air de dégoût. « Cela peut arriver à n'importe qui » apaise ; « tu t'es uriné dessus » humilie.
  4. Utilisez des mots d'adulte, pas de bébé, pour parler des toilettes. Respectez sa pudeur et son intimité autant que possible.
  5. Attention à un signe clé chez les personnes âgées : une infection urinaire ne donne souvent pas de brûlure, mais une confusion soudaine, plus de somnolence ou de l'agitation. Un changement brusque comme cela mérite une consultation.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la réprimandez jamais et ne la faites jamais se sentir coupable d'un accident.
  • Ne lui parlez jamais comme à un enfant et ne montrez jamais de dégoût.
  • Ne tenez jamais pour acquis que « c'est l'âge » sans qu'un médecin en cherche la cause.

Quand demander de l'aide

Tout cas d'incontinence mérite une consultation médicale. Signalez-le vite s'il apparaît d'un coup, s'il y a brûlure, sang, fièvre ou douleur au dos, ou s'il y a une confusion nouvelle : cela peut être une infection.

2La routine des toilettes pour prévenir les accidents

Le problème

Beaucoup d'accidents n'arrivent pas par manque de contrôle, mais parce que la personne n'arrive pas à temps : elle ne trouve pas les toilettes, ne peut pas retirer ses vêtements, ou ne prévient pas. Une routine simple en prévient une grande partie.

Ce qui se passe à l'intérieur

Si le corps ne prévient pas à temps, il aide d'anticiper : proposer les toilettes à horaire, avant que cela ne presse. Et si le chemin vers les toilettes est facile, sûr et rapide, on évite les accidents et les chutes.

Pas à pas

  1. Proposez les toilettes à horaire : au lever, environ toutes les deux heures dans la journée, après chaque repas et avant de dormir.
  2. Observez quand les accidents ont tendance à se produire et emmenez-la aux toilettes un peu avant cette heure.
  3. Apprenez ses signes (agitation, faire les cent pas, tirer sur ses vêtements, se taire) : ils peuvent vouloir dire qu'elle a besoin d'y aller.
  4. Rendez le chemin facile : une veilleuse, un passage dégagé, des barres d'appui près de la cuvette, et des vêtements faciles à baisser (élastique, velcro). Pour la nuit ou une mobilité réduite, une chaise percée près du lit aide.
  5. Ne lui retirez pas les liquides de la journée (se déshydrater aggrave tout) ; réduisez seulement juste avant de dormir, et baissez le café et l'alcool, qui irritent la vessie.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la pressez jamais et ne la faites jamais se retenir : la hâte cause des accidents et des chutes.
  • Ne lui restreignez jamais l'eau dans la journée pour qu'elle urine moins.
  • Ne laissez jamais le chemin vers les toilettes dans le noir ou avec des obstacles.

Quand demander de l'aide

Si les accidents augmentent malgré la routine, parlez-en au médecin : il peut y avoir une cause nouvelle. Un thérapeute peut suggérer comment adapter les toilettes et les vêtements.

3Le change avec dignité et le soin de la peau

Le problème

Quand une protection ou des sous-vêtements absorbants sont nécessaires, le change peut être vécu comme humiliant. Fait avec respect et à temps, il protège la peau et, surtout, la dignité.

Ce qui se passe à l'intérieur

L'humidité emprisonnée contre la peau l'irrite et l'abîme vite, et ajoute un risque d'infection et de plaies. Changer vite, bien nettoyer et protéger la peau évite tout cela. Et le ton avec lequel on le fait fait la différence entre se sentir soignée ou humiliée.

Pas à pas

  1. Préservez l'intimité : fermez la porte, chauffez la pièce, annoncez chaque étape et couvrez ce que vous ne nettoyez pas.
  2. Changez vite chaque fois que c'est nécessaire. Ne la laissez pas avec de l'humidité sur la peau.
  3. Nettoyez à l'eau tiède et avec un savon doux ou des lingettes, toujours de l'avant vers l'arrière (cela prévient les infections urinaires).
  4. Séchez par petites tapes douces, sans frotter, et quand la peau est sèche, appliquez une crème barrière si on vous l'a recommandée.
  5. Choisissez la bonne taille et la bonne absorption (ajustée sans marquer ni serrer), laissez-la aider dans ce qu'elle peut, et jetez le produit usagé de façon hygiénique. Lavez-vous les mains ou portez des gants.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne montrez jamais de dégoût et ne la traitez jamais comme un objet : c'est une personne, faites-le avec calme et respect.
  • Ne la laissez jamais mouillée ou souillée « pour plus tard » : la peau s'abîme vite.
  • Ne nettoyez jamais de l'arrière vers l'avant : cela entraîne des bactéries et cause des infections.

Quand demander de l'aide

Si la peau rougit, pèle, qu'une plaie apparaît et ne se referme pas, ou qu'une fièvre apparaît, prévenez le médecin ou l'infirmière. Et rappelez-vous : vous n'avez pas à tout assumer seul ; demander de l'aide ou un aidant à domicile pour cette partie est valable et sain.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 4 · Dignité intime

La pudeur, l'intimité et l'autonomie : soigner sans humilier

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1La dignité dans chaque moment intime

Le problème

Se laver, s'habiller ou aller aux toilettes avec l'aide d'une autre personne peut être ressenti comme perdre sa dignité, surtout pour quelqu'un qui a été indépendant toute sa vie et a pris soin des autres. La façon d'aider change tout.

Ce qui se passe à l'intérieur

Mettez-vous une seconde à sa place : imaginez qu'après toute une vie à décider pour vous-même, quelqu'un doive vous aider à vous laver. La peur et la honte sont réelles. Préserver la pudeur apaise cette peur.

Pas à pas

  1. Frappez à la porte et attendez avant d'entrer, même si elle est ouverte. C'est son espace.
  2. Au moment du bain ou du change, fermez la porte et les rideaux, et couvrez d'une serviette ce que vous ne soignez pas. Qu'elle ne soit jamais exposée plus que nécessaire.
  3. Annoncez chaque étape avant de la faire et demandez la permission avant de toucher son corps ou ses affaires.
  4. Parlez à voix basse et avec respect. Ne commentez pas sa situation intime avec les voisins ni devant d'autres comme si elle n'était pas là.
  5. Si quelque chose la gêne, arrêtez-vous et demandez-lui comment elle préfère que vous fassiez.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la laissez jamais nue ou exposée plus que nécessaire.
  • Ne parlez jamais de ses intimités (protections, accidents) devant d'autres personnes.
  • N'entrez jamais d'un coup et ne déplacez jamais ses affaires sans prévenir.

Quand demander de l'aide

Si le soin intime génère beaucoup de tension chez vous ou chez la personne, un professionnel ou un aidant expérimenté peut vous montrer des façons de le faire avec plus de calme et de respect.

2Laisser décider : l'autonomie protège la dignité

Le problème

Quand quelqu'un a besoin d'aide, il est facile de se mettre à tout décider à sa place pour aller plus vite. Mais lui retirer les décisions, même les petites, lui retire sa dignité.

Ce qui se passe à l'intérieur

Choisir ses vêtements, son horaire ou sa nourriture lui rappelle qu'elle reste maîtresse de sa vie. Et faire elle-même ce qu'elle peut encore la maintient capable et avec de l'estime de soi.

Pas à pas

  1. Proposez de vrais choix : quels vêtements mettre, à quelle heure se laver, quoi manger. Même petits, ils comptent.
  2. Laissez-la faire seule tout ce qu'elle peut, même si cela prend plus de temps. Accompagnez, ne remplacez pas.
  3. Expliquez ce que vous allez faire et demandez son accord. Elle a le droit de dire non.
  4. Appelez-la par son nom ou comme elle aime qu'on l'appelle. Pas de surnoms enfantins ni de lui parler comme à un bébé.
  5. Parlez avec elle, pas d'elle. Même si communiquer lui est difficile, elle reste une personne présente.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne décidez jamais tout à sa place juste pour gagner du temps.
  • Ne lui parlez jamais comme à un enfant et n'utilisez jamais de diminutifs qu'elle n'a pas choisis.
  • Ne parlez jamais d'elle à la troisième personne comme si elle n'était pas là.

Quand demander de l'aide

Si l'une de ses décisions semble risquée (par exemple, de l'eau trop chaude pour sa peau), ne l'imposez pas de force : proposez-lui une alternative et, si nécessaire, consultez le médecin ou le thérapeute.

3L'affection et l'intimité ne s'arrêtent pas avec l'âge

Le problème

On pense souvent qu'avec la vieillesse ou la maladie, le besoin d'affection, de proximité ou d'intimité disparaît. Ce n'est pas le cas, et le nier blesse aussi la dignité.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le besoin de se sentir aimée, accompagnée et respectée ne s'éteint pas. Le contact bienveillant (une main, un câlin, s'asseoir près d'elle) apaise, rassure et fait partie du soin.

Pas à pas

  1. Proposez un contact chaleureux et respectueux : tenir la main, un câlin, coiffer, une caresse sur l'épaule. Accompagnez sans envahir.
  2. Respectez les liens de la personne : si elle a un conjoint, préservez son intimité et sa vie privée comme celles de tout adulte.
  3. Ne vous moquez pas et ne traitez pas comme une chose étrange ses marques d'affection ou son désir de compagnie.
  4. Prenez soin aussi du respect social : pouvoir se faire belle, s'habiller à son goût et avoir bonne allure l'aide à se sentir elle-même.
  5. En cas de démence, accompagnez le besoin d'affection avec calme ; les situations intimes difficiles ou qui soulèvent des doutes méritent d'être discutées avec la famille et un professionnel.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne ridiculisez jamais et ne faites jamais honte à la personne d'avoir besoin d'affection ou de compagnie.
  • Ne traitez jamais son intimité de couple comme quelque chose qui ne lui revient pas à cause de son âge.
  • N'utilisez jamais le contact de façon brusque ou sans prévenir.

Quand demander de l'aide

Si des situations intimes surviennent qui soulèvent des doutes sur le soin ou sur la capacité de la personne à décider (surtout en cas de démence), il vaut mieux en discuter avec la famille et un professionnel de santé.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 5 · Sécurité et urgences

Urgences à la maison : le feu, le gaz et comment sortir

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Les alarmes qui préviennent à temps

Le problème

Lors d'un incendie, il peut n'y avoir qu'une ou deux minutes pour sortir. Sans alarme qui prévienne, la fumée atteint la personne endormie avant qu'elle ne se réveille. La plupart des décès par incendie à la maison surviennent là où il n'y avait pas d'alarme ou elle ne fonctionnait pas.

Ce qui se passe à l'intérieur

Une personne âgée ou à mobilité réduite met plus de temps à réagir et à sortir. C'est pourquoi l'alerte précoce sauve la vie : elle donne le temps dont le corps a besoin.

Pas à pas

  1. Mettez des détecteurs de fumée dans chaque chambre, à l'extérieur de chaque espace de couchage et à chaque étage de la maison. Si possible, qu'ils soient interconnectés : l'un sonne, ils sonnent tous.
  2. Mettez aussi des détecteurs de monoxyde de carbone (un gaz qu'on ne voit ni ne sent), à l'extérieur des chambres et à chaque étage.
  3. Testez toutes les alarmes une fois par mois avec le bouton de test, et changez les piles quand elles le signalent. Remplacez l'appareil tous les 10 ans.
  4. Si la personne entend mal, procurez-vous des alarmes avec une lumière clignotante ou un vibreur pour le lit.
  5. Si elle ne peut pas tester les alarmes seule, faites-le vous-même : cela fait partie du soin.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne retirez jamais la pile d'une alarme pour qu'elle cesse de sonner en la laissant sans la remplacer.
  • Ne mettez jamais l'alarme de fumée collée à la cuisine : les fausses alarmes poussent à la débrancher. Laissez-la à au moins 3 mètres (10 pieds) du feu.
  • N'ignorez jamais un détecteur de monoxyde qui sonne : faites sortir tout le monde à l'air libre et appelez les urgences.

Quand demander de l'aide

Beaucoup de services de pompiers installent des alarmes gratuitement ou aident à vérifier la maison. Si la personne vit seule, demandez-le : c'est un service qui existe dans bien des endroits.

2Le plan de sortie

Le problème

Quand l'alarme sonne, ce n'est pas le moment de réfléchir mais de sortir. Si personne n'a prévu comment, une personne qui marche lentement ou utilise un fauteuil peut rester piégée.

Ce qui se passe à l'intérieur

Sortir vite dépend de deux choses : l'alerte précoce et un plan répété. Avoir le chemin pensé à l'avance fait gagner les secondes qui décident de tout.

Pas à pas

  1. Pensez à deux sorties de chaque pièce, et vérifiez que les couloirs sont dégagés et que portes et fenêtres s'ouvrent facilement. Si elle utilise un déambulateur ou un fauteuil, mesurez qu'il passe par les portes.
  2. Désignez une personne pour aider à sortir celle à mobilité réduite, et une deuxième au cas où la première ne serait pas là.
  3. Si possible, que la chambre soit au rez-de-chaussée et près d'une sortie.
  4. La nuit, laissez près du lit les lunettes, les appareils auditifs, la canne ou le fauteuil et le téléphone, pour les saisir à l'instant.
  5. Convenez d'un point de rendez-vous dehors, à distance sûre, pour tous. N'utilisez jamais l'ascenseur lors d'un incendie : seulement les escaliers. S'il y a de la fumée, baissez-vous et avancez en dessous.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne rentrez jamais chercher des affaires : une fois dehors, on reste dehors.
  • N'utilisez jamais l'ascenseur pendant un incendie.
  • Ne bloquez jamais les sorties avec des meubles ou des cartons.

Quand demander de l'aide

Si la personne a besoin d'une aide spéciale pour sortir, prévenez à l'avance les pompiers et des voisins de confiance. Si la fumée vous enferme et que vous ne pouvez pas sortir : fermez les portes entre vous et le feu, bouchez les fentes avec des serviettes, appelez les urgences avec votre position exacte, et faites-vous voir à la fenêtre avec une lampe ou un linge clair.

3Le gaz, l'oxygène et la cuisine

Le problème

Le feu ne commence pas toujours par des flammes visibles. Une fuite de gaz, une distraction en cuisine ou l'oxygène médical mal géré peuvent être aussi dangereux qu'un incendie.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le gaz et le monoxyde ne se voient pas ; l'oxygène fait tout brûler plus vite. Connaître ces dangers silencieux évite la plupart des accidents.

Pas à pas

  1. Si vous sentez le gaz : n'allumez ni n'éteignez lumières ou appareils (une étincelle suffit), n'allumez pas de flamme, ouvrez les fenêtres, sortez de la maison et appelez la compagnie de gaz ou les urgences depuis l'extérieur.
  2. Si la personne utilise de l'oxygène médical, que personne ne fume à proximité et gardez l'oxygène loin du feu, à au moins 1,5 mètre (5 pieds) des chauffages, des brûleurs ou des bougies.
  3. À la cuisine, ne laissez pas de casseroles sur le feu sans surveillance. Utilisez une minuterie qui rappelle que quelque chose cuit, surtout s'il y a des oublis.
  4. Vérifiez que chauffages, chauffe-eau et braseros sont bien ventilés : le monoxyde vient d'appareils au gaz, au bois ou au charbon mal ventilés.
  5. N'utilisez jamais un générateur, un barbecue ou un moteur à combustion à l'intérieur de la maison ou d'un garage fermé.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'allumez jamais une allumette, un briquet ni une lumière si vous soupçonnez une fuite de gaz.
  • Ne fumez jamais près de l'oxygène médical.
  • Ne laissez jamais la cuisinière allumée sans surveillance.

Quand demander de l'aide

Devant des maux de tête, des nausées ou une somnolence inhabituels chez plusieurs personnes de la maison en même temps, soupçonnez le monoxyde : faites sortir tout le monde à l'air libre et appelez les urgences. Pour vérifier le gaz, les chauffe-eau et la ventilation, appelez un technicien agréé.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 5 · Sécurité et urgences

La porte, les inconnus et les arnaques

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1La porte et les inconnus

Le problème

Quelqu'un se présente à la porte : il dit être de l'électricité, de l'eau, un technicien ou un vendeur. Il pousse à entrer, à faire payer une réparation ou à faire signer quelque chose sur le moment. Souvent c'est une arnaque, et elle vise ceux qui vivent seuls ou se confondent facilement.

Ce qui se passe à l'intérieur

L'escroc utilise la hâte et l'autorité : « c'est urgent », « je suis de la compagnie ». Une personne âgée et aimable a tendance à faire confiance et à ne pas vouloir mal paraître. S'arrêter et vérifier coupe court à la tromperie.

Pas à pas

  1. N'ouvrez pas la porte à quelqu'un que vous n'attendiez pas. Parlez par le judas ou par la fenêtre.
  2. Demandez une pièce d'identité, mais une carte ne suffit pas : s'il dit être d'une entreprise, appelez-la vous-même au numéro officiel (celui de la facture ou du site), jamais celui que cette personne vous donne.
  3. Ne payez et ne signez jamais rien sur le moment. Une vraie entreprise vous laisse vérifier tranquillement et avec la famille.
  4. S'il insiste ou fait pression, fermez la porte et, si nécessaire, appelez la police ou un voisin.
  5. Pour la personne qui vit seule : laissez collé près de la porte un panneau avec les numéros de la famille et des urgences.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais entrer un inconnu qui arrive à l'improviste.
  • Ne payez jamais une réparation « urgente » en espèces à la porte.
  • Ne signez jamais de papiers que vous n'avez pas lus tranquillement et avec quelqu'un de confiance.

Quand demander de l'aide

Si quelqu'un a rôdé autour de la maison ou a fait pression sur la personne, parlez-en à la famille et, le cas échéant, à la police. En cas de doute sur un paiement réel, appelez vous-même l'entreprise au numéro officiel.

2Le téléphone et les écrans

Le problème

Par téléphone, message ou internet arrivent des tromperies très bien ficelées : quelqu'un qui dit être de la banque ou du gouvernement et qui menace, un prétendu petit-fils qui demande de l'argent urgent, un « prix » qu'il faut payer pour le toucher, ou un amour qui apparaît en ligne et finit par demander de l'argent.

Ce qui se passe à l'intérieur

Tous utilisent la même chose : urgence, peur, secret et un paiement bizarre (cartes cadeaux, virements, cryptomonnaies, espèces). Aujourd'hui ils imitent même la voix d'un proche. La règle d'or est unique : s'arrêter et vérifier par un autre moyen.

Pas à pas

  1. Devant un appel ou un message inattendu qui demande de l'argent ou des données, ne faites rien à chaud. Raccrochez et respirez.
  2. Vérifiez par vous-même : appelez la banque, l'organisme ou le proche au numéro que vous connaissez déjà, jamais celui qu'on vous a donné dans l'appel ou le message.
  3. Ne déplacez jamais d'argent « pour le protéger » et ne donnez pas de mots de passe, et ne payez jamais avec des cartes cadeaux ou des cryptomonnaies : aucun organisme réel ne le demande.
  4. N'ouvrez pas les liens des messages inattendus ; tapez vous-même l'adresse officielle dans le navigateur.
  5. Convenez en famille d'un mot de passe secret : si un « petit-fils » appelle en demandant de l'argent, on le lui demande. L'escroc ne le connaît pas.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne donnez jamais de données, de mots de passe ou de numéros de carte à quelqu'un qui a appelé ou écrit sans que vous l'attendiez.
  • Ne payez jamais d'avance pour toucher un prix : si c'est vrai, on ne paie pas.
  • Ne gardez jamais le secret qu'un inconnu vous demande : le secret est le piège.

Quand demander de l'aide

En cas de doute, arrêtez-vous et vérifiez avec la famille ou la banque avant de payer quoi que ce soit. Une deuxième paire d'yeux arrête presque toutes les arnaques.

3Comment protéger et que faire si c'est déjà arrivé

Le problème

N'importe qui peut se faire avoir, même des gens avertis : les escrocs sont très bons. La solitude et les oublis augmentent le risque. Et la honte fait que beaucoup ne le racontent pas, ce qui leur fait perdre encore plus.

Ce qui se passe à l'intérieur

Protéger n'est pas contrôler ni traiter la personne comme incapable. C'est accompagner, parler du sujet sans gronder et poser quelques barrières simples qui freinent le dommage.

Pas à pas

  1. Parlez-en souvent et sans honte : savoir comment fonctionnent les arnaques est la meilleure défense.
  2. Convenez d'une personne de confiance à consulter avant de déplacer de l'argent ou devant quelque chose d'« urgent ».
  3. Avec l'accord de la personne, examinez ensemble les mouvements de la banque de temps en temps, pour repérer quelque chose d'anormal à temps.
  4. Demandez à la banque des alertes de mouvements et des plafonds ou une double confirmation pour les grosses opérations.
  5. Si c'est déjà arrivé : ne la blâmez pas. Appelez tout de suite la banque pour bloquer le compte, changez les mots de passe, rassemblez les messages et les reçus, et signalez-le à la police et à l'autorité de protection des consommateurs.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne traitez jamais la personne de naïve pour s'être fait avoir : la gronder la fait se taire la prochaine fois.
  • Ne laissez jamais passer le temps si vous soupçonnez une fraude : chaque heure compte pour la banque.
  • Ne lui retirez jamais son autonomie d'un coup « pour son bien » : accompagnez, ne contrôlez pas.

Quand demander de l'aide

Les numéros et les organismes pour signaler varient selon le pays (police, protection des consommateurs, lignes anti-fraude, la banque elle-même). Renseignez-vous sur ceux de votre lieu et gardez-les à portée. Signaler aide à arrêter l'escroc et à protéger les autres.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 6 · Vivre seul et technologie

Vivre seul et la technologie qui prend soin

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Le bouton d'alerte et la détection de chute

Le problème

Une chute quand on est seul peut passer d'une frayeur à une urgence grave. Ce n'est pas tant le choc : c'est le temps au sol sans pouvoir appeler à l'aide, qui peut entraîner déshydratation, escarres, froid et complications sérieuses.

Ce qui se passe à l'intérieur

Plus l'aide tarde, pire est l'issue. C'est pourquoi il existe un petit appareil simple qui prévient à l'instant : un bouton porté sur soi qui, une fois pressé, met en lien avec quelqu'un qui envoie de l'aide.

Pas à pas

  1. Procurez-vous un bouton d'alerte (pendentif, bracelet ou montre) qui, une fois pressé, appelle un service ou la famille, avec une voix dans les deux sens pour parler.
  2. Choisissez-en un avec détection automatique de chute : si la personne tombe et ne peut pas presser, l'appareil prévient tout seul. Beaucoup de ceux qui tombent n'arrivent pas à presser le bouton.
  3. Qu'elle le porte toujours, aussi dans la salle de bain et la douche, où surviennent beaucoup de chutes. Cherchez-en un résistant à l'eau.
  4. Si elle sort de chez elle, un modèle avec GPS et signal cellulaire sert aussi dehors, sans dépendre du Wi-Fi.
  5. Entraînez-vous à le presser une fois pour perdre la peur, et gardez à jour les numéros de contact.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne le rangez jamais dans un tiroir « pour qu'il ne s'use pas » : un bouton dans un tiroir ne sauve personne.
  • Ne vous fiez jamais au bouton seul : continuez à rendre la maison sûre contre les chutes (voyez le chapitre de la marche et celui d'après une chute).
  • Ne laissez jamais les coordonnées sans les mettre à jour.

Quand demander de l'aide

Si la personne vit seule ou a déjà fait des chutes, un bouton avec détection de chute est parmi les premières choses à ajouter. Renseignez-vous sur les options qui existent dans votre pays.

2Capteurs, rappels et la maison qui prévient

Le problème

Vivre seul amène des oublis et des moments sans compagnie : un médicament non pris, une plaque de cuisson allumée, une chute sans témoin. Il existe une technologie simple qui aide sans retirer l'indépendance.

Ce qui se passe à l'intérieur

Bien utilisée, la technologie est un filet de sécurité, pas une cage. La clé est de choisir ce qui résout le problème le plus urgent et de toujours respecter la dignité et la décision de la personne.

Pas à pas

  1. Pour les médicaments : des piluliers qui préviennent par lumière ou son à l'heure, ou qui alertent la famille si une dose n'est pas prise (voyez le chapitre des médicaments).
  2. Une enceinte vocale peut rappeler les rendez-vous et les médicaments, passer des appels mains libres et, sur certaines, appeler à l'aide en parlant.
  3. Des capteurs de mouvement ou de porte préviennent si quelque chose sort de l'ordinaire ; choisissez ceux qui préservent l'intimité (mouvement ou chaleur) plutôt que des caméras.
  4. Si des caméras sont utilisées, seulement avec l'accord de la personne et jamais dans la salle de bain ni la chambre. L'intimité ne se négocie pas.
  5. Commencez par un seul appareil, celui du plus grand besoin, et maîtrisez-le avant d'en ajouter un autre.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne posez jamais de caméras sans prévenir ni sans permission : surveiller en cachette humilie et brise la confiance.
  • Ne remplissez jamais la maison d'appareils d'un coup : ils embrouillent plus qu'ils n'aident.
  • N'utilisez jamais la technologie pour contrôler ; utilisez-la pour accompagner.

Quand demander de l'aide

Un ergothérapeute ou un technicien peut vous aider à choisir ce qui convient à cette maison et à cette personne. La télémédecine (une consultation par vidéo) épargne aussi des déplacements difficiles.

3La solitude aussi se soigne

Le problème

Vivre seul n'est pas la même chose que se sentir seul, mais souvent les deux vont ensemble. Et la solitude prolongée n'est pas seulement de la tristesse : elle nuit à la santé autant que bien des maladies.

Ce qui se passe à l'intérieur

La solitude longue est associée à plus de dépression, de déclin de la mémoire et de problèmes du cœur. À l'inverse, faire des choses avec d'autres et se sentir utile allonge la vie et améliore l'humeur. La technologie aide, mais elle ne remplace pas le contact humain.

Pas à pas

  1. Mettez en place une routine de contact : un appel ou une visite à jours fixes, pour que personne ne passe trop de temps sans parler à quelqu'un.
  2. Utilisez les appels vidéo pour voir des visages aimés, surtout si la famille vit loin. Voir est plus qu'entendre.
  3. Cherchez des activités avec d'autres à sa mesure : un groupe, un club, l'église, un atelier, ou des tâches qui la font se sentir utile.
  4. Prenez soin de ce qui ouvre le monde : lunettes, appareils auditifs et un moyen de se déplacer. La mauvaise vue, la surdité et ne pas pouvoir sortir enferment.
  5. Si vous remarquez qu'elle s'isole, s'éteint ou perd l'intérêt, ne laissez pas passer : accompagnez-la et, si besoin, cherchez une aide professionnelle.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'utilisez jamais les écrans comme seule compagnie : un appel ne remplace pas un câlin.
  • Ne minimisez jamais l'isolement comme un détail : c'est un vrai risque de santé.
  • Ne décidez jamais à sa place sans tenir compte de ce qu'elle veut et apprécie.

Quand demander de l'aide

Si une tristesse profonde, un découragement qui ne cède pas ou des signes de dépression apparaissent, parlez-en au médecin. Et pour l'aidant qui se sent seul lui aussi, le chapitre du bien-être de l'aidant est pour vous.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 7 · L'aidant

Il existe d'autres chemins, des aides et des droits

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Les aides existent et sont un droit

Le problème

Beaucoup de familles croient qu'aider est quelque chose qu'on fait seul, en silence, à la force du poignet. Et elles s'épuisent sans savoir que, dans bien des endroits, il existe des aides qui leur reviennent et dont personne ne leur a parlé.

Ce qui se passe à l'intérieur

Demander de l'aide n'est pas échouer : c'est mieux prendre soin et tenir plus longtemps. La première étape n'est pas de tout résoudre, mais de découvrir ce qui existe dans votre lieu.

Pas à pas

  1. Renseignez-vous sur les aides qui existent dans votre pays ou ville. Selon le lieu, il peut y avoir : de l'aide d'auxiliaires à domicile, des accueils de jour, du répit (quelqu'un qui vous relaie un moment), des aides techniques (fauteuil, lit, barres) et des allocations ou prestations.
  2. Cherchez par plusieurs voies : le travailleur social du centre de santé ou de l'hôpital, le bureau ou l'organisme des personnes âgées ou du handicap de votre secteur, et les associations de patients (Alzheimer, Parkinson et autres).
  3. Demandez toujours « quelles aides existent pour cette situation ? » : beaucoup ne sont pas proposées d'elles-mêmes, il faut les demander.
  4. Notez ce que vous découvrez et gardez les contacts : ces démarches prennent du temps et il vaut mieux tout avoir ensemble.
  5. Appuyez-vous sur d'autres familles déjà passées par là : elles connaissent souvent des raccourcis qu'aucune brochure n'explique.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne tenez jamais pour acquis qu'« il n'y a rien » : souvent il y a quelque chose, mais ce n'est pas en évidence.
  • Ne vous contentez jamais d'un seul « non » : demandez ailleurs, les réponses varient.
  • Ne portez jamais tout seul jusqu'à l'épuisement : cela finit par nuire à tous les deux.

Quand demander de l'aide

Le travailleur social est la personne clé pour vous orienter sur les aides et les démarches. Les aides et les conditions changent beaucoup d'un pays à l'autre : renseignez-vous sur celles de votre lieu.

2L'équipe de professionnels que vous pouvez réunir

Le problème

On attend parfois qu'un seul médecin résolve tout. Mais bien prendre soin d'une personne âgée ou à mobilité réduite demande souvent plusieurs regards, chacun expert en quelque chose de différent.

Ce qui se passe à l'intérieur

Traiter une maladie n'est pas la même chose que prendre soin de toute la personne : son corps, son esprit, son logement et son moral. Une équipe couvre ce qu'une seule personne ne peut pas.

Pas à pas

  1. Le gériatre est le médecin spécialisé pour les personnes âgées : il gère plusieurs maladies à la fois, prend soin de la fonction et de la qualité de vie, et distingue ce qui est maladie de ce qui relève de l'âge.
  2. L'ergothérapeute aide à rendre la vie quotidienne plus facile et plus sûre : comment se laver, s'habiller, se déplacer dans le logement et quoi adapter.
  3. Le kinésithérapeute travaille la force, l'équilibre et la marche, et aide à prévenir les chutes.
  4. L'orthophoniste travaille la parole et, très important, la déglutition sûre quand apparaît la difficulté à manger.
  5. Le travailleur social oriente sur les aides, les démarches et les ressources ; le personnel infirmier enseigne les soins et les pansements à la maison.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne pensez jamais que demander plus de regards, c'est « déranger » : c'est le soin que la personne mérite.
  • Ne laissez jamais de côté la déglutition, le moral ou le logement en ne traitant que la maladie.
  • Ne restez jamais sans demander vers quel professionnel on peut vous orienter.

Quand demander de l'aide

Si la personne a plusieurs maladies, beaucoup de médicaments ou a perdu son autonomie, demandez qu'un gériatre la voie et constituez peu à peu son équipe. Le médecin traitant peut vous aider à l'orienter.

3Changer de chemin et de professionnel est votre droit

Le problème

Beaucoup de familles restent avec le premier médecin, le premier diagnostic ou la première réponse, même quand quelque chose ne fonctionne pas tout à fait, par peur de vexer ou de mal paraître.

Ce qui se passe à l'intérieur

Chercher un autre avis ou changer de professionnel n'est pas de la méfiance : c'est chercher le meilleur soin. C'est un droit de la personne et de sa famille.

Pas à pas

  1. Si quelque chose ne convainc pas ou ne s'améliore pas, demandez un deuxième avis. Un bon professionnel ne se vexe pas : il comprend.
  2. Pour une personne âgée, il vaut souvent mieux passer du médecin de famille à un gériatre, qui regarde l'ensemble et non une seule partie.
  3. Si un professionnel n'écoute pas, presse ou traite sans respect, vous avez le droit d'en changer.
  4. Apportez aux consultations une liste de questions et des médicaments pris : cela aide à se faire comprendre et à mieux décider.
  5. Soyez la voix de la personne quand elle ne peut pas : demander, redemander et faire expliquer fait partie du soin.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne restez jamais avec un soin qui ne fonctionne pas « pour ne pas faire d'histoires ».
  • Ne changez jamais les médicaments de vous-même en changeant de professionnel : qu'un médecin le prescrive.
  • Ne laissez jamais la personne sans voix : l'accompagner dans la décision, c'est la respecter.

Quand demander de l'aide

Si vous ne savez pas vers qui vous tourner ni comment changer, le travailleur social ou une association de patients peut vous orienter. Personne n'a à rester avec le premier chemin s'il en existe un meilleur.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 7 · L'aidant

Les soins qui évitent des dommages graves

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1La posture qui glisse : le danger de l'escarre sacrée

Le problème

Une personne assise qui peu à peu glisse vers l'avant et finit affaissée dans le fauteuil, le dos en forme de C, paraît à l'aise et tranquille. En réalité c'est l'une des postures les plus dangereuses, et beaucoup ne la reconnaissent pas.

Ce qui se passe à l'intérieur

En glissant, le bassin part en arrière et tout le poids tombe sur le petit os du bas (le sacrum et le coccyx). La peau reste coincée contre l'assise pendant que l'os bouge, et cette pression et ce frottement sur l'os peuvent ouvrir une plaie très difficile à guérir.

Pas à pas

  1. Apprenez à la reconnaître : la personne glissée vers l'avant, assise sur le coccyx au lieu des fesses, le dos arrondi.
  2. Ne la laissez pas ainsi même si cela paraît confortable : plus cela dure, plus le risque de plaie et de glisser du fauteuil augmente.
  3. Réinstallez-la bien au fond de l'assise, le coccyx contre le dossier et le dos soutenu et droit (voyez le chapitre du fauteuil roulant).
  4. Vérifiez souvent comment elle est assise, surtout si elle ne peut pas se réinstaller seule.
  5. S'il y a déjà une zone rouge sur le coccyx qui ne s'estompe pas, retirez-en la pression et prévenez l'équipe de santé.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne confondez jamais « immobile et affaissée » avec « confortable et en sécurité ».
  • Ne la laissez jamais des heures dans cette posture sans la réinstaller.
  • N'ignorez jamais une marque rouge sur le sacrum : c'est le premier signe d'une plaie.

Quand demander de l'aide

Si elle glisse encore et encore, presque toujours le fauteuil ou le coussin ne conviennent pas. Un ergothérapeute ou un kinésithérapeute peut le régler. Devant une rougeur qui ne s'estompe pas ou une plaie, consultez l'équipe de santé.

2Bien s'asseoir pour ne pas se blesser

Le problème

La plupart des gens ne sont pas bien assis dans leur fauteuil, et cela ne se voit que lorsque la douleur ou la plaie apparaît. Une bonne posture n'est pas un luxe : elle prévient des plaies graves.

Ce qui se passe à l'intérieur

Si les pieds ne sont pas bien soutenus, si l'assise est trop profonde ou si les genoux finissent plus haut que les hanches, le corps glisse vers l'avant. Bien soutenir le bassin est ce qui évite ce glissement.

Pas à pas

  1. Une base ferme et un bon coussin qui répartit la pression sont la clé ; une assise en toile qui s'affaisse tire le bassin en arrière (voyez le chapitre du fauteuil roulant).
  2. Hanches et genoux à angle droit, à peu près à 90 degrés, le bassin bien au fond de l'assise.
  3. Que les genoux ne finissent pas plus haut que les hanches : quand ils sont plus haut, le poids part vers le sacrum et la personne glisse.
  4. Les pieds bien soutenus, au sol ou sur les repose-pieds à la bonne hauteur, sans vides sous les cuisses.
  5. Si malgré tout elle glisse, un coussin en coin ou une ceinture de bassin bien posés aident à la maintenir.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'utilisez jamais un fauteuil « quelconque » pour quelqu'un qui passe de longues heures assis.
  • Ne laissez jamais les pieds pendre ni les repose-pieds à une hauteur qui relève les genoux.
  • Ne choisissez jamais un coussin ni ne réglez le fauteuil « à l'œil » pour quelqu'un à risque : faites-le guider par un professionnel.

Quand demander de l'aide

Le fauteuil et le coussin se choisissent à la mesure de chaque personne, et le corps change avec le temps. Un ergothérapeute ou un kinésithérapeute expérimenté en position assise est celui qui les règle le mieux.

3Repositionner, vérifier la peau et la sangle

Le problème

De longues heures sans bouger, une peau que personne ne regarde et une sangle mal posée sont trois causes silencieuses de dommage. L'aidant peut prévenir les trois par des gestes simples.

Ce qui se passe à l'intérieur

La pression soutenue sur un os coupe la circulation de la peau ; en quelques heures le dommage commence. Déplacer le poids et regarder la peau à temps l'évite.

Pas à pas

  1. Aidez à déplacer le poids souvent : se pencher en avant, s'incliner d'un côté puis de l'autre, ou se lever un moment. De petits changements de temps en temps soulagent beaucoup.
  2. Ne la laissez pas assise sans bouger pendant des heures ; si elle ne peut pas se réinstaller seule, faites-le vous-même de temps en temps (voyez le chapitre de l'hydratation et du soin quotidien pour le repositionnement au lit).
  3. Vérifiez la peau sur les os : coccyx (sacrum et coccyx), fesses, hanches, talons, coudes. Une zone rouge qui ne s'estompe pas une fois la pression retirée est l'alarme.
  4. Avec le lève-personne, vérifiez que la sangle est bien posée, sans plis ni parties qui serrent. La personne atteinte de démence peut ne pas se plaindre même si cela la gêne : vérifiez vous-même (voyez le chapitre du lève-personne).
  5. Lors des transferts, soulevez sans traîner : le frottement sur la peau ouvre aussi des plaies (voyez le chapitre des transferts).

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais la personne de longues heures dans la même position.
  • Ne supposez jamais que « si elle ne se plaint pas, tout va bien » : beaucoup ne peuvent pas signaler la douleur.
  • Ne laissez jamais quelqu'un assis sur la sangle de transfert si elle n'est pas faite pour cela.

Quand demander de l'aide

Devant une rougeur qui ne s'estompe pas, une cloque ou une plaie, prévenez tout de suite l'équipe de santé (personnel infirmier, médecin). Une plaie se prévient facilement et se guérit très difficilement.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 7 · L'aidant

Quand elle refuse de recevoir de l'aide

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Pourquoi elle dit non

Le problème

Beaucoup de familles se heurtent à un mur : le père ou la mère n'accepte pas d'aide, ne veut laisser entrer personne, insiste qu'elle va bien. Et chaque tentative finit en dispute. Cela fait mal et épuise.

Ce qui se passe à l'intérieur

Ce n'est presque jamais un caprice ni de l'entêtement. Derrière le « non » il y a souvent la peur de perdre l'indépendance, la honte, ou le refus d'accepter que quelque chose a changé. Demander de l'aide, pour quelqu'un qui s'est débrouillé seul toute sa vie, peut se ressentir comme perdre le contrôle de sa propre vie.

Pas à pas

  1. Comprenez que le refus parle de ses peurs, pas de vous : ce n'est pas qu'elle doute de votre affection.
  2. Demandez ce qui lui fait peur et ce qui compte le plus pour elle de préserver. Écouter ouvre plus de portes qu'insister.
  3. Commencez la conversation tôt, avant une crise, tant qu'il n'y a pas encore d'urgence ni de dispute.
  4. Ne la confrontez pas à une liste de tout ce qu'elle ne peut plus faire : reconnaissez d'abord ce qu'elle gère bien.
  5. Avancez peu à peu : un petit changement accepté vaut mieux qu'un plan parfait refusé.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne la traitez jamais d'entêtée ou d'exagérée : cela la ferme davantage.
  • Ne décidez jamais de tout par-dessus elle si elle est lucide : c'est sa vie.
  • N'attendez jamais une chute ou une urgence pour enfin aborder le sujet.

Quand demander de l'aide

Si le refus la met en danger réel et qu'il n'y a aucune issue, le médecin, un gériatre ou un travailleur social peut aider à débloquer la conversation depuis un endroit plus neutre.

2Comment amener l'aide sans se disputer

Le problème

Même quand c'est nécessaire, faire entrer un aidant ou un changement de routine d'un coup finit souvent par un « non » catégorique. La façon de le proposer change tout.

Ce qui se passe à l'intérieur

La personne accepte mieux ce qu'elle a le sentiment de choisir et qui ne la met pas à l'écart. Quand l'aide arrive lentement et avec respect, la peur baisse et la porte s'ouvre.

Pas à pas

  1. Commencez petit : une visite courte, une aide ponctuelle, une personne qui passe « un moment pour donner un coup de main ».
  2. Présentez l'aidant peu à peu : d'abord un café ou une discussion, puis l'accompagner chez le médecin, et seulement plus tard les tâches.
  3. Formulez-le d'une manière qui ne blesse pas : « c'est une aide pour moi » ou « quelqu'un pour te tenir compagnie », au lieu de « tu ne peux plus te débrouiller seul ».
  4. Proposez de vraies options pour qu'elle garde le contrôle : qui, quels jours, à quelle heure.
  5. Choisissez vos batailles : tout n'est pas aussi urgent. Préservez ce qui touche à la sécurité et lâchez ce qui n'est qu'habitude ou goût.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne lui imposez jamais un aidant sans qu'elle participe à la décision.
  • Ne lui retirez jamais d'un coup tout ce qu'elle faisait : laissez-la continuer ce qu'elle peut.
  • Ne transformez jamais chaque détail en dispute : que la sécurité l'emporte, pas l'orgueil de l'un ou de l'autre.

Quand demander de l'aide

Le but n'est pas de prendre le contrôle de sa vie, mais qu'elle décide avec l'information et l'accompagnement dont elle a besoin. Un travailleur social ou un gériatre peut vous aider à construire ce pas à pas.

3La conduite et les limites de la sécurité

Le problème

Il y a un point où la liberté de la personne entre en conflit avec sa sécurité et celle des autres. Le cas le plus typique et le plus difficile est de continuer à conduire quand ce n'est plus sûr.

Ce qui se passe à l'intérieur

Conduire, c'est l'indépendance pure ; lui demander d'arrêter touche quelque chose de très profond. C'est pourquoi plus tôt et plus respectueusement on en parle, mieux cela se passe.

Pas à pas

  1. Parlez-en tôt, avant que ce soit une urgence, et vérifiez souvent la vue et l'ouïe.
  2. S'il y a déjà des doutes, proposez une évaluation de conduite par un professionnel ou un tiers objectif, plutôt qu'un jugement de la famille. Un étranger a moins de mal à le faire accepter.
  3. Proposez des alternatives pour qu'elle ne perde pas son monde : la conduire vous-même, un service de transport, l'accompagner dans ses sorties.
  4. Distinguez ce qui est goût de ce qui est danger réel : l'autonomie ne disparaît pas avec l'âge, et une décision « peu prudente » reste la sienne si elle est lucide.
  5. Quand la sécurité l'emporte sur tout (elle se perd, tombe, se fait arnaquer), associez le médecin et le travailleur social pour évaluer le risque avec calme.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne lui retirez jamais les clés en cachette en première mesure : cela brise la confiance.
  • N'utilisez jamais la force ni la tromperie pour la « convaincre ».
  • N'oubliez jamais que, si elle est lucide, la décision finale sur sa vie lui appartient.

Quand demander de l'aide

S'il y a un risque sérieux et que la personne ne peut pas le voir (par exemple à cause d'un déclin qui commence), le médecin, un gériatre ou un travailleur social peut orienter sur les démarches, qui changent d'un pays à l'autre.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 7 · L'aidant

Partager le soin : la fratrie et demander de l'aide

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Quand une seule personne porte tout

Le problème

Dans presque toutes les familles, il y a un fils ou une fille qui finit par presque tout faire, tandis que les autres « se montrent peu ». Cela amène de l'épuisement, de la colère, et une culpabilité étrange de ressentir cette colère.

Ce qui se passe à l'intérieur

La colère et même la jalousie (envers les frères et sœurs qui continuent leur vie, envers celui qui a reçu plus) sont normales et très fréquentes. Elles ne font pas de vous une mauvaise personne : elles parlent d'une charge répartie injustement. Accepter plus d'aide allège le poids et fait baisser le ressentiment.

Pas à pas

  1. Donnez-vous la permission de ressentir ce que vous ressentez : la colère et la fatigue ne font pas de vous un mauvais fils ou une mauvaise fille.
  2. Mettez en mots ce que vous portez : souvent les autres ne mesurent pas tout ce qu'une seule personne fait.
  3. Lâchez l'idée que « personne ne le fait comme moi » : déléguer imparfaitement vaut mieux que tout faire et s'épuiser.
  4. Demandez une aide concrète avant d'atteindre votre limite, pas après.
  5. Si vos frères et sœurs ne peuvent pas ou ne veulent pas, élargissez le cercle : d'autres proches, des voisins, des amis, des services.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne gardez jamais tout en vous jusqu'à exploser : le silence agrandit la colère.
  • N'attendez jamais qu'ils devinent ce dont vous avez besoin : il faut le demander.
  • Ne vous mesurez jamais à une barre impossible : vous faites déjà énormément.

Quand demander de l'aide

Si la colère ou la tristesse prennent souvent le dessus, parlez à quelqu'un : un groupe d'aidants, un thérapeute, ou le chapitre du bien-être de l'aidant de ce manuel. Vous n'avez pas à le porter seul.

2Comment demander de l'aide à la fratrie sans que cela finisse en dispute

Le problème

« Aidez plus » ne marche presque jamais : c'est vague et cela sonne comme un reproche. Bien demander, c'est ce qui change les choses.

Ce qui se passe à l'intérieur

Les gens répondent mieux à une demande claire, concrète et faisable qu'à une plainte générale. Et chacun aide différemment : l'un avec du temps, l'autre avec de l'argent, l'autre avec des démarches.

Pas à pas

  1. Demandez des choses concrètes et gérables : « peux-tu emmener maman chez le médecin mardi ? » au lieu de « aide-moi plus ».
  2. Donnez à chaque frère ou sœur une tâche à sa mesure et selon ses possibilités : qui vit loin peut s'occuper des papiers, des comptes ou des rendez-vous par téléphone.
  3. Réunissez la famille pour répartir, de préférence en face à face ou par visioconférence, tous en même temps.
  4. Si quelqu'un ne répond pas aux messages, essayez autre chose : une lettre écrite à la main surprend et débloque parfois ce que le chat n'obtient pas.
  5. Remerciez pour ce qu'ils font : la reconnaissance amène plus de mains que le reproche.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne demandez jamais « de l'aide » en général : demandez une tâche avec un jour et une heure.
  • Ne transformez jamais la demande en liste de reproches : cela ferme les portes.
  • N'écartez jamais l'aide différente : l'argent, les démarches ou les appels, c'est aussi prendre soin.

Quand demander de l'aide

Si les disputes entre frères et sœurs bloquent tout, un travailleur social ou un médiateur familial peut aider à ordonner la conversation sans qu'elle dégénère.

3Répartir et organiser le soin

Le problème

Sans répartition claire, tout retombe sur la même personne et personne ne sait vraiment qui fait quoi. Un peu d'organisation soulage énormément.

Ce qui se passe à l'intérieur

Tout le monde ne peut pas donner la même chose : certains ont du temps, d'autres de l'argent, d'autres vivent près ou loin. Répartir selon ce que chacun peut donner est plus juste et plus tenable.

Pas à pas

  1. Faites une liste de tout ce qu'il faut : soin quotidien, médecins, courses, comptes, ménage, compagnie.
  2. Répartissez selon ce que chacun peut vraiment donner : heures, argent, démarches, appels, week-ends.
  3. Convenez de qui est le contact principal et de qui le remplace en cas d'absence, pour qu'il y ait toujours quelqu'un.
  4. Alternez le répit : que celui qui porte le plus ait de vrais jours de repos, couverts par un autre ou par un service.
  5. Notez le plan dans un endroit partagé et révisez-le de temps en temps : les besoins changent.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne laissez jamais tout à la mémoire et à la bonne volonté : ce qui est écrit se réalise davantage.
  • Ne faites jamais reposer le répit sur une seule personne : celui qui soigne a aussi besoin de se reposer.
  • Ne laissez jamais le plan figé pour toujours : révisez-le quand quelque chose change.

Quand demander de l'aide

Si la famille est petite, vit loin ou ne suffit pas, voyez le chapitre des chemins, des aides et des droits : il existe des aides et des services qui peuvent ajouter des mains. Un travailleur social oriente.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 7 · L'aidant

La culpabilité, la colère et les nuits sans sommeil

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1La culpabilité et la colère sont normales

Le problème

Presque tout aidant ressent, à un moment, de la colère, du ressentiment ou l'envie que cela s'arrête, et juste après une énorme culpabilité de l'avoir ressenti. Ce va-et-vient épuise de l'intérieur.

Ce qui se passe à l'intérieur

La culpabilité et la colère ne font pas de vous une mauvaise personne ni un mauvais fils ou une mauvaise fille. Elles sont la réponse attendue à une charge très lourde et souvent injuste. La culpabilité, justement, vient souvent de tout ce qui vous tient à cœur.

Pas à pas

  1. Nommez-le au lieu de l'avaler : « je suis fatigué », « je suis en colère », « j'ai besoin d'une pause ». Le nommer fait baisser la pression.
  2. Échangez la culpabilité contre quelque chose de plus juste : au lieu de « je suis un mauvais fils », « je suis dans une situation difficile et je fais ce que je peux ».
  3. Donnez-vous la permission de ne pas être parfait : personne ne soigne bien vingt-quatre heures sur vingt-quatre sans jamais se tromper.
  4. Lâchez la barre impossible : vous faites déjà énormément, même si certains jours se passent mal.
  5. Parlez de ce que vous ressentez avec quelqu'un de confiance ou un groupe d'aidants : le nommer avec d'autres soulage.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne vous punissez jamais de ressentir ce que n'importe qui ressentirait à votre place.
  • Ne gardez jamais tout en silence : la culpabilité gardée pour soi grandit.
  • Ne mesurez jamais votre affection à votre perfection : elle se mesure à ce que vous faites.

Quand demander de l'aide

Si la culpabilité ou la tristesse ne se relâchent pas, parler à un professionnel aide vraiment. Ce n'est pas de la faiblesse : c'est prendre soin de vous pour pouvoir prendre soin.

2Prendre soin de votre repos n'est pas de l'égoïsme

Le problème

Beaucoup d'aidants sentent que se reposer, c'est abandonner la personne qui dépend d'eux. C'est ainsi qu'ils atteignent l'épuisement, et là le soin comme l'aidant sont mis en danger.

Ce qui se passe à l'intérieur

Le repos n'est pas une récompense pour avoir bien soigné : c'est la condition pour pouvoir continuer à soigner. Personne ne donne bien à partir du vide. Et un aidant épuisé se trompe davantage.

Pas à pas

  1. Protégez un moment régulier rien que pour vous, même vingt ou trente minutes : commencez à vous rendre quelque chose à vous.
  2. Demandez de vrais relais : qu'une autre personne ou un service prenne le relais pour que vous puissiez dormir ou sortir.
  3. Prenez soin de votre santé de base : manger, bouger, dormir. Ce n'est pas un luxe, c'est ce qui vous tient debout.
  4. Prenez la fatigue au sérieux : dormir très peu altère le jugement un peu comme l'alcool, et des erreurs apparaissent avec les médicaments ou au volant.
  5. Acceptez que se reposer fait de vous un meilleur aidant, pas un pire : la personne que vous soignez a aussi besoin de vous entier l'an prochain.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne traitez jamais votre repos comme quelque chose que vous « n'avez pas mérité ».
  • Ne conduisez jamais et ne donnez jamais de médicaments au bord de l'épuisement : le risque est réel.
  • Ne remettez jamais votre propre santé à « quand il y aura le temps » : ce temps, il faut le créer.

Quand demander de l'aide

Si vous n'obtenez aucun répit malgré tous vos efforts, le chapitre des chemins, des aides et des droits vous montre des appuis possibles. Un travailleur social peut vous aider à obtenir des relais.

3Les nuits et quand chercher de l'aide

Le problème

Les nuits sont parmi les plus dures : la personne se réveille, se lève, il faut l'accompagner, et l'aidant ne dort presque pas. La fatigue s'accumule et pèse sur tout.

Ce qui se passe à l'intérieur

Que la personne se réveille beaucoup la nuit peut avoir une cause que l'on peut traiter : une douleur, une infection urinaire, un effet d'un médicament, ou la confusion du soir. Ce n'est pas toujours « c'est comme ça, voilà ».

Pas à pas

  1. Si elle se réveille souvent la nuit, dites-le au médecin : parfois il y a une cause traitable derrière (voyez le chapitre des médicaments et celui de la démence).
  2. Partagez les nuits si vous le pouvez : que quelqu'un d'autre en couvre certaines, ou un service de nuit, pour que vous dormiez d'affilée par moments.
  3. Prenez soin de votre propre sommeil : une routine, moins d'écran avant de dormir, profiter des siestes quand la personne se repose.
  4. Faites attention à votre moral : une tristesse qui ne se relâche pas, l'abattement ou le sentiment d'être sans espoir sont des signes pour demander de l'aide. La dépression de l'aidant est fréquente et se soigne.
  5. N'attendez pas de toucher le fond : demander de l'aide tôt est plus facile et plus efficace.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne supposez jamais que le réveil nocturne « n'a pas de solution » sans le faire vérifier.
  • Ne portez jamais toutes les nuits seul, mois après mois, sans chercher de relais.
  • N'ignorez jamais les signes de dépression en vous : ils méritent attention comme toute autre santé.

Quand demander de l'aide

Si vous vous sentez sans espoir, très triste ou dépassé la plupart du temps, parlez à un professionnel de santé ou à quelqu'un de confiance. C'est un sujet sensible et vous n'avez pas à le traverser seul ; de l'aide et du soutien existent.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 7 · L'aidant

Mettre les papiers en ordre avant la crise

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1Pourquoi le faire avant la crise

Le problème

Beaucoup de familles découvrent, juste au moment où elles en ont le plus besoin, qu'elles ne peuvent pas prendre de décisions juridiques ni financières pour leur proche, parce que les papiers n'ont jamais été signés. Et à ce moment-là, parfois, il est déjà trop tard.

Ce qui se passe à l'intérieur

La plupart de ces documents se signent tant que la personne comprend encore et décide par elle-même. Après un AVC grave ou une démence avancée, elle peut ne plus pouvoir les signer, et la famille se retrouve sans outils, parfois face à des démarches lentes et coûteuses.

Pas à pas

  1. Commencez tôt, quand la personne va bien et peut décider au calme. Ce n'est pas presser la fin : c'est s'organiser pour mieux prendre soin.
  2. Parlez-en sans dramatiser : ce sont des papiers qu'il vaut mieux avoir à tout âge, pas seulement pour les malades.
  3. Laissez la personne choisir : qui elle désigne, ce qu'elle veut et ne veut pas. C'est sa voix qui doit être consignée.
  4. Notez où sont les documents importants et qui les détient.
  5. Consultez un professionnel de votre pays (avocat ou notaire) : chaque endroit a ses propres règles et noms.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'attendez jamais l'urgence pour seulement alors y penser.
  • Ne décidez jamais à la place de la personne si elle peut encore décider : le papier consigne sa volonté, pas la vôtre.
  • Ne copiez jamais ce qu'a fait une autre famille d'un autre pays : les règles changent.

Quand demander de l'aide

Un avocat, un notaire ou un travailleur social de votre secteur vous dit quels documents existent et lesquels conviennent à votre cas. C'est la personne indiquée pour cela.

2Ce qu'il vaut mieux avoir en ordre

Le problème

Quand un problème de santé sérieux arrive, la famille a besoin de pouvoir agir : payer, décider, gérer. Sans les bons papiers, même le plus simple se bloque.

Ce qui se passe à l'intérieur

Il existe des documents pensés justement pour cela : consigner qui décide et ce que l'on veut, au cas où la personne ne pourrait un jour plus le faire. Les noms et les formes changent selon le pays, mais l'idée est la même.

Pas à pas

  1. Un document qui dit qui peut décider sur les questions d'argent et juridiques si la personne ne le peut pas (souvent appelé « procuration », mais le nom change selon le pays).
  2. Un document sur les souhaits de santé : quels traitements elle veut ou non, et qui parle pour elle si elle ne le peut pas (les « directives anticipées »).
  3. Savoir clairement où sont les documents clés : identité, santé, banque, assurances, biens.
  4. Régler légalement l'accès aux comptes et le paiement des dépenses, avec l'aide d'un professionnel, jamais de votre propre chef.
  5. Une liste à portée de main des médecins, des médicaments, des diagnostics et des contacts d'urgence.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne gérez jamais l'argent d'une autre personne sans base légale : cela vous expose, vous et elle.
  • Ne supposez jamais qu'« on en a déjà parlé » suffit : ce qui compte, c'est ce qui est écrit et en règle.
  • N'utilisez jamais un modèle d'internet sans le faire vérifier par un professionnel de votre pays.

Quand demander de l'aide

Quels documents s'appliquent, comment ils se signent et quelle validité ils ont, c'est ce que définit un avocat ou un notaire de votre lieu. Apportez-lui la liste de ce qui vous préoccupe.

3Comment en parler et avec qui

Le problème

Aborder le sujet des papiers peut sonner comme « tu es déjà en train de mourir » et fermer la conversation. La façon de l'aborder est ce qui ouvre ou ferme la porte.

Ce qui se passe à l'intérieur

La personne l'accepte mieux quand elle sent que c'est elle qui décide et que cela la protège, et non qu'on la met de côté. C'est un acte de soin, pas de dépossession.

Pas à pas

  1. Présentez-le comme quelque chose pour tout le monde et à tout âge : « moi aussi je devrais avoir cela en ordre ».
  2. Mettez l'accent sur sa volonté : il s'agit de rendre clair ce qu'elle veut, pour que ce soit respecté.
  3. Faites-le sur plusieurs discussions tranquilles, pas en une seule et dans la précipitation.
  4. Incluez-la à chaque étape tant qu'elle peut décider : c'est elle qui choisit qui elle désigne et ce qu'elle veut.
  5. Cherchez un professionnel neutre (avocat, notaire, travailleur social) qui met tout en ordre selon les règles de votre pays.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'utilisez jamais la peur pour la convaincre.
  • Ne prenez jamais le contrôle de ses affaires dans son dos : cela brise la confiance et peut être illégal.
  • Ne laissez jamais la personne en dehors des décisions sur sa propre vie si elle est lucide.

Quand demander de l'aide

Si le sujet crée des tensions ou que vous ne savez pas par où commencer, un travailleur social ou un avocat de votre secteur peut guider la conversation et la démarche. Chaque pays a son chemin.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Partie 7 · L'aidant

De l'hôpital à la maison

Contenu en cours de relecture professionnelle avant publication.

1La sortie arrive d'un coup : que demander avant de partir

Le problème

La sortie arrive souvent du jour au lendemain : on vous remet une pile de papiers et des consignes rapides pendant que vous installez la personne dans la voiture. Passer de la surveillance de l'hôpital à la maison, aussi brusquement, est l'un des moments les plus délicats de toute la récupération.

Ce qui se passe à l'intérieur

Ce que l'on comprend et organise avant de partir fait la différence entre une bonne récupération et un retour à l'hôpital. Ce n'est pas le moment de se précipiter ni de partir avec des doutes.

Pas à pas

  1. Demandez par écrit le compte rendu de sortie : ce qui s'est passé, ce qui a changé et ce qu'il faut continuer.
  2. Demandez la liste complète et à jour des médicaments, avec doses, horaires et ce qui a changé par rapport à avant. Les erreurs de médicaments sont la cause la plus fréquente de retour à l'hôpital.
  3. Demandez les signes d'alerte, mais concrets : lesquels appellent les urgences tout de suite et lesquels demandent seulement une surveillance. Demandez qu'on vous les précise.
  4. Obtenez un numéro de téléphone direct de l'équipe qui l'a soignée, pas le standard de l'hôpital.
  5. Avant de partir, faites programmer le rendez-vous de suivi (idéalement dans la première semaine) et demandez si des soins infirmiers, de la kinésithérapie ou de l'ergothérapie à domicile ont été prescrits. Si vous devez faire un pansement ou une tâche, demandez qu'on vous le montre et exercez-vous sur place.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne partez jamais avec des doutes pour ne pas « faire perdre du temps » : demander fait partie du soin.
  • Ne vous contentez jamais de consignes orales : que tout soit par écrit.
  • Ne laissez jamais le rendez-vous de suivi « à rappeler plus tard » : programmez-le avant de partir.

Quand demander de l'aide

L'équipe de sortie (médecin, personnel infirmier, travailleur social de l'hôpital) est là pour cela. Si quelque chose n'était pas clair, demandez avant de partir, pas à la maison à huit heures du soir.

2Préparer le logement et l'aide avant l'arrivée

Le problème

Beaucoup de familles organisent tout après l'arrivée de la personne, et c'est là que les problèmes apparaissent : elle n'entre pas dans la salle de bains, elle ne peut pas monter l'escalier, le lit ou le fauteuil manque. Préparer à l'avance évite le chaos.

Ce qui se passe à l'intérieur

La personne revient différente de comme elle est partie : plus faible, peut-être avec moins de mobilité. Le logement doit être prêt à la recevoir ainsi, pas comme avant.

Pas à pas

  1. Décidez où elle va dormir : si la chambre est à l'étage et qu'elle ne peut pas gérer l'escalier, installez un endroit au rez-de-chaussée avant le jour de la sortie (voyez le chapitre des escaliers).
  2. Dégagez les passages et sécurisez la salle de bains : enlevez ce qui peut faire trébucher, vérifiez la lumière et les appuis (voyez les chapitres des chutes et de la toilette).
  3. Procurez-vous à temps l'équipement nécessaire : lit, fauteuil roulant, déambulateur, banc de douche, chaise percée. Cela met du temps à arriver, alors commencez tout de suite.
  4. Organisez de l'aide pour les premiers jours : quelqu'un pour accompagner ou un service, pour ne pas rester seul avec tout d'un coup (voyez les chapitres de la fratrie et de l'aidant).
  5. Ayez les médicaments achetés et de la nourriture à la maison avant son arrivée.

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • N'attendez jamais qu'elle arrive pour seulement alors voir où la coucher.
  • Ne laissez jamais l'escalier comme seul chemin si elle ne peut pas le monter.
  • Ne commandez jamais l'équipement le jour même : il n'arrive pas à temps.

Quand demander de l'aide

Si vous ne savez pas quel équipement il faut ni comment l'obtenir, le travailleur social de l'hôpital ou l'équipe de sortie vous orientent. Demandez avant de partir.

3Les premiers jours à la maison

Le problème

Les premiers jours à la maison sont les plus à risque. Le soulagement d'être de retour se mêle à la peur de ne pas savoir ce qui est normal et ce qui est inquiétant.

Ce qui se passe à l'intérieur

La récupération continue à la maison. Bien suivre les médicaments, aller au suivi et agir à temps devant un signe d'alerte est ce qui évite une rechute.

Pas à pas

  1. Donnez les médicaments exactement selon la nouvelle liste, pas comme on les donnait avant. Attention à répéter le même médicament sous deux noms différents (voyez le chapitre des médicaments).
  2. Gardez bien en vue les papiers de sortie et la liste des signes d'alerte, par exemple sur la porte du réfrigérateur.
  3. Ne manquez pas le rendez-vous de suivi : y aller dans les premiers jours réduit beaucoup le risque de retour à l'hôpital.
  4. Si quelque chose ne va pas (fièvre, douleur qui ne cède pas, une plaie plus rouge, des changements dans la respiration ou dans l'état mental), appelez tôt. Si votre instinct dit que quelque chose ne va pas, il a presque toujours raison.
  5. Prenez aussi soin de vous : alternez avec d'autres, reposez-vous, et acceptez que se sentir dépassé au début est normal (voyez les chapitres de l'aidant et de la culpabilité).

Ce qu'il ne faut jamais faire

  • Ne mélangez jamais l'ancien médicament avec le nouveau sans le confirmer.
  • N'attendez jamais « de voir si ça passe » devant un signe d'alerte clair : appelez.
  • Ne portez jamais les premiers jours seul si vous pouvez ajouter des mains : mieux vaut avoir de l'aide en trop et la relâcher ensuite que d'en manquer.

Quand demander de l'aide

Devant un signe d'alerte, utilisez le téléphone direct de l'équipe ou les services d'urgence de votre secteur. Pour le reste, le médecin de suivi et le travailleur social vous accompagnent à cette étape.

Et le logement ?

Cette bibliothèque est gratuite. iliapp.com est un service professionnel qui évalue le logement pour le rendre plus sûr.

Découvrir iliapp.com

Una guida completa per assistere a casa

Prendersi cura di una persona cara, passo dopo passo e senza paura.

Una guida gratuita per le famiglie che, da un giorno all'altro, devono assistere una persona anziana o con mobilità ridotta. Dal corpo alla mente, dalla sicurezza alla dignità, e da chi riceve la cura a chi la offre.

7Parti
29Capitoli
5Lingue
!

Avviso. Questa guida è educativa e generale. Non sostituisce la valutazione di un professionista della salute. Ogni tecnica deve essere rivista e adattata da un professionista prima dell'uso.

Chi siamo

La Biblioteca di Cura ILS è un'iniziativa di Inclusive Living International. Raccoglie, gratuitamente e in cinque lingue, l'essenziale per assistere a casa una persona anziana o con mobilità ridotta: con dignità e senza far male. Il nostro lavoro di valutazione professionale della casa è su iliapp.com. app@ilsili.com

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

La sedia a rotelle

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1La sedia e i suoi freni

Il problema

La maggior parte delle cadute con la sedia a rotelle non avviene rotolando per strada. Avviene nel secondo in cui la persona si alza o si siede e la sedia, con il freno non inserito, scivola proprio quando lei vi appoggia il peso.

Cosa succede dentro

La sedia è fatta per muoversi. Se non è frenata, qualsiasi peso che la persona appoggia da un lato la spinge, e parte esattamente quando dovrebbe restare ferma. Per questo il freno non è un dettaglio: viene prima di tutto.

Passo dopo passo

  1. Impara a conoscere le parti: le due ruote grandi posteriori con il corrimano per spingere, le due ruote piccole anteriori che girano (ruote piroettanti), i due freni (le leve sopra le ruote grandi), le pedane poggiapiedi che si sollevano o si tolgono, i braccioli, le maniglie posteriori per spingere, e le barrette antiribaltamento in basso, dietro.
  2. Prima di qualsiasi movimento della persona, inserisci entrambi i freni. Tutti e due, non uno.
  3. Verifica che sia frenata: spingi piano la sedia. Non deve muoversi.
  4. Perché la persona appoggi i piedi a terra, solleva o togli prima le pedane. Non lasciare mai che calpesti la pedana.
  5. Quando lasci la persona da sola, tieni entrambi i freni inseriti e le barrette antiribaltamento in posizione di sicurezza.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciare mai la persona, né fare un trasferimento, con un solo freno o senza freno.
  • Non spingere mai con i piedi della persona penzolanti o che strisciano.
  • Non usare mai la sedia se un freno non tiene. Si ripara prima di usarla.

Quando chiedere aiuto

Se un freno è lasco o non tiene, se una ruota fa rumore o si blocca, o se la sedia si inclina da sola, non usarla. Chiedi a chi l'ha fornita, o a un tecnico, di controllarla.

2Sedersi bene

Il problema

Passare molte ore seduti male fa male senza che si veda. Compaiono piaghe da decubito (lesioni della pelle da pressione), dolore alla schiena, e la persona si stanca più in fretta. La buona notizia è che riconoscere la postura giusta è semplice.

Cosa succede dentro

La chiave di tutto è il bacino: se è stabile e ben indietro, appoggiato allo schienale, il peso si distribuisce in modo uniforme su glutei e cosce, e la persona resta eretta quanto il suo corpo permette. Quando il bacino va in avanti, da un lato o indietro, il peso smette di distribuirsi e cade su un solo punto. È lì che la pelle si lesiona.

Forse hai sentito l'idea del "90-90-90" (anche, ginocchia e caviglie vicine a 90 gradi). Serve come riferimento per una persona con buon controllo del tronco e senza esigenze particolari, ma non è una regola per tutti. Anche rigide, muscoli tesi dietro la coscia o cambiamenti della colonna possono rendere quella postura ad angoli retti dolorosa o impossibile da mantenere, e far scivolare la persona. L'obiettivo non è forzare angoli: è ottenere la postura eretta più stabile e comoda per quella persona.

Le tre posture a rischio (per riconoscerle)

  • Scivolato in avanti (PAC-02): il sedere va verso il bordo, la schiena si curva, il peso cade sull'osso in basso (l'osso sacro). Rischio di piaga.
  • Inclinato da un lato (PAC-03): tutto il peso su un gluteo e un lato. Rischio di piaga e di caduta.
  • Ginocchia più alte dei fianchi (PAC-04): quasi sempre per una pedana mal regolata o una seduta affossata. Spinge la persona indietro e sovraccarica l'osso sacro.

Passo dopo passo (postura corretta, PAC-01)

  1. Fianchi ben indietro, a contatto con lo schienale. Questo è il più importante di tutto.
  2. Schiena appoggiata e dritta quanto è comodo. Stare curvi a lungo danneggia la pelle.
  3. Peso distribuito in modo uniforme tra i due glutei, senza pendere da un lato.
  4. Piedi appoggiati per intero (tallone e pianta), non penzolanti né sulla punta.
  5. Controlla di tanto in tanto che la persona non sia scivolata o inclinata, e correggi (vedi scheda A5).

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciare mai la persona scivolata o inclinata "solo un attimo". Su una pelle fragile, un'ora lascia già il segno.
  • Non cercare mai di forzare il corpo in un angolo retto che fa male. Se non entra comodo, regola la sedia, non la persona.
  • Non tirare mai sotto le ascelle per raddrizzarla (vedi scheda A5).

Quando chiedere aiuto

Se la persona scivola di continuo, non riesce a restare eretta da sola, o un angolo le causa dolore, non va forzato: è il segnale per chiedere una valutazione della seduta a un terapista occupazionale o a un fisioterapista. Anche se vedi un rossore che non schiarisce quando si toglie la pressione, vesciche o una ferita dove la persona si appoggia.

3Il cuscino, proteggere la pelle

Il problema

La pelle sopra le ossa del sedere e dei fianchi è la prima a rovinarsi quando qualcuno passa molte ore seduto. Un buon cuscino distribuisce la pressione, ma da solo non basta: bisogna spostare il peso spesso.

Cosa succede dentro

Da seduti, quasi tutto il peso della persona cade su due piccole ossa. Senza ammortizzazione né movimento, quella pressione blocca la circolazione della pelle in quel punto e, nel giro di ore, la lesione comincia. Il cuscino distribuisce il peso su una superficie più ampia, e i cambi di posizione fanno tornare la circolazione.

Passo dopo passo

  1. Usa un cuscino pensato per questo (in schiuma di buona densità, in gel o ad aria), non un cuscino comune. Il tipo giusto è meglio sceglierlo con un professionista, in base al peso e al rischio della persona.
  2. Appoggialo con il lato corretto verso l'alto. Molti hanno un'etichetta o una fodera con la cerniera dietro.
  3. Fai sedere la persona ben indietro, centrata sul cuscino.
  4. Fai scarichi di pressione spesso: ogni 15-30 minuti, per 30-90 secondi. Se la persona può, che si inclini in avanti o su ciascun lato per staccare il sedere dalla seduta. Se non può da sola, aiutala a farlo in modo regolare.
  5. Controlla la pelle ogni volta che la persona passa a letto. Cerca zone rosse che non schiariscono quando si toglie la pressione.

Cosa non si deve mai fare

  • Non usare mai il cuscino senza fodera, o con la fodera bagnata.
  • Non usare mai cuscini a forma di ciambella (donut): concentrano la pressione sul bordo invece di distribuirla.
  • Non trascinare né strofinare mai il sedere della persona quando la sposti: l'attrito rompe la pelle.
  • Non dare mai per scontato che il cuscino sostituisca i cambi di posizione. Non li sostituisce.

Quando chiedere aiuto

Davanti a qualsiasi zona rossa che non scompare, vescica o ferita, fermati e consulta. Per scegliere il cuscino giusto, chiedi consiglio a un terapista occupazionale o a un fisioterapista.

4La pedana poggiapiedi all'altezza giusta

Il problema

Una pedana mal regolata cambia tutta la postura. Se è troppo alta, alza le ginocchia e spinge il peso sull'osso sacro. Se è troppo bassa o non si usa, i piedi penzolano e strisciano.

Cosa succede dentro

I piedi sono la base della persona seduta. Se la base è sbagliata, l'anca si sposta e il peso smette di distribuirsi. Pedana troppo alta significa ginocchia in su, che significa osso sacro sovraccarico. Piedi penzolanti significa cattiva circolazione e caviglie gonfie.

Passo dopo passo

  1. Con la persona seduta ben indietro, regola la pedana in modo che la coscia sia appoggiata in modo uniforme e il piede intero sostenuto, senza che le ginocchia salgano più in alto dell'anca.
  2. Il piede deve appoggiare intero, tallone e pianta, non sulla punta né in aria.
  3. Lascia uno spazio minimo tra la pedana e il pavimento, circa 2 pollici (5 cm), perché non si impigli.
  4. Perché la persona si alzi o si sieda, solleva o togli prima la pedana, sempre.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciare mai le ginocchia più alte dei fianchi a lungo.
  • Non spingere mai la sedia con i piedi fuori dalla pedana.
  • Non lasciare mai che la persona si alzi appoggiandosi sulla pedana: la sedia si ribalta in avanti.

Quando chiedere aiuto

Se non riesci a far appoggiare il piede intero e a tenere il ginocchio all'altezza dell'anca, la sedia potrebbe non essere della misura giusta per quella persona. Consulta chi l'ha fornita o un terapista.

5Raddrizzare la persona nella sedia

Il problema

Con le ore, la persona scivola in avanti nella seduta. Il riflesso è tirarla in su per le braccia o per le ascelle, e questo fa male alla sua spalla e alla schiena di chi assiste.

Cosa succede dentro

Per rimettere i fianchi indietro non si deve "sollevare" la persona, si deve farla scivolare indietro. La forza viene dalle gambe di chi assiste, non dalla zona lombare. Se la persona può spingere con le proprie gambe, quella spinta fa quasi tutto il lavoro.

Passo dopo passo

  1. Inserisci entrambi i freni.
  2. Avvisa la persona di cosa state per fare e chiedile di collaborare se può. Non lasciare mai che si aggrappi al tuo collo.
  3. Se può aiutare: che incroci le braccia sul petto, appoggi i piedi con fermezza e, al conto di tre, spinga con le gambe mentre tu guidi i fianchi indietro.
  4. Per sostenerla senza farle male, usa una cintura di trasferimento attorno alla vita della persona, non i vestiti né le braccia.
  5. In due: uno per lato, tenete la cintura o i fianchi, e al conto di tre fate scivolare la persona indietro.
  6. Chi assiste: piedi divaricati, ginocchia piegate, schiena dritta, la persona vicina al corpo. Gira spostando i piedi, non torcendo la vita (vedi CUI-05).

Cosa non si deve mai fare

  • Non tirare mai sotto le ascelle né per un solo braccio.
  • Non raddrizzare mai la persona con la sedia non frenata.
  • Non fare mai lo sforzo con la schiena piegata o torcendo il corpo.

Quando chiedere aiuto

Se la persona non riesce a sostenere alcuna parte del proprio peso sulle gambe, non è più un aiuto: è un sollevamento, e un sollevamento si fa con un sollevatore o tra due persone addestrate, mai a forza di braccia. Se pesa più di quanto puoi spostare in sicurezza, o non collabora, fermati e chiedi aiuto. Anche la tua schiena conta.

6Spingere la sedia in sicurezza

Il problema

Sul pavimento piano, spingere sembra facile. Ma i dislivelli, le rampe e i cordoli del marciapiede sono dove la persona cade in avanti o la sedia sfugge di mano.

Cosa succede dentro

La sedia ha ruote piccole davanti che si bloccano su qualsiasi gradino o buca. Per superare un dislivello bisogna alleggerire quelle ruote anteriori, inclinando la sedia un po' indietro con la barra di ribaltamento (la barretta in basso dietro, che si preme con il piede).

Passo dopo passo

Sul pavimento piano:

  1. Mani salde su entrambe le maniglie, passo tranquillo.
  2. Guarda il pavimento davanti: buche, cavi, tappeti non fissati.

Per salire un cordolo o un gradino basso (di fronte):

  1. Avvicina la sedia di fronte al bordo.
  2. Premi la barra di ribaltamento e abbassa le maniglie per sollevare le piccole ruote anteriori.
  3. Appoggia quelle ruote piccole sopra il gradino. Poi, con la forza delle tue gambe, fai salire le ruote grandi spingendo e sollevando piano le maniglie. La persona può aiutare spingendo i corrimani in avanti.

Per scendere un cordolo o un gradino basso (all'indietro):

  1. Gira la sedia: le ruote grandi posteriori sono al bordo e tu scendi per primo, guardando indietro.
  2. Fai scendere lentamente le ruote grandi, controllando con le maniglie, tenendo la sedia un po' inclinata indietro perché le ruote piccole non cadano di colpo. Mai di fronte e bruscamente.

Su una rampa:

  1. Per salire, spingi da dietro con il corpo vicino alla sedia, che guarda sempre verso la salita.
  2. Per scendere una rampa dolce, vai di fronte, lento e controllato, tenendo il peso della persona indietro. Su una pendenza forte, o se la persona tende ad andare in avanti, scendi all'indietro e lentamente, oppure cerca un'altra strada.

Se serve un secondo aiutante:

  1. Il secondo aiutante tiene il telaio della sedia, mai le pedane.

Cosa non si deve mai fare

  • Non scendere mai un gradino o una rampa ripida di fronte e in fretta.
  • Non lasciare mai entrambe le maniglie in una discesa.
  • Non salire né scendere mai un'intera scala spingendo da solo. Le scale richiedono due o più persone, o un mezzo adeguato. Ogni volta che puoi, cerca una rampa o un ascensore (vedi il capitolo delle scale).

Quando chiedere aiuto

Davanti a scale, cordoli alti o rampe molto ripide, chiedi una seconda persona. Esercitati prima con la sedia vuota o con poco peso, finché i movimenti non sono sicuri.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Il letto

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Il letto e il telo ad alto scorrimento

Il problema

Spostare qualcuno nel letto a forza, tirando le braccia o i vestiti, fa male alla pelle della persona e alla schiena di chi assiste. Lo strumento che cambia tutto è un telo ad alto scorrimento.

Cosa succede dentro

La pelle di chi passa molte ore a letto è fragile. Trascinarla crea attrito e taglio (quando la pelle resta ferma mentre le ossa si muovono sotto), e questo apre le piaghe. Il telo ad alto scorrimento lascia muovere il corpo senza sfregare. E un letto all'altezza giusta evita che chi assiste lavori piegato.

Passo dopo passo

  1. Se è un letto a manovella o elettrico, alzalo finché la persona è all'altezza del tuo fianco, così non pieghi la schiena. Se ha le ruote, bloccale.
  2. Metti un telo ad alto scorrimento, o un lenzuolo comune piegato (la traversa), sotto la persona, dalle spalle alle cosce. È quello che userai per girarla e per tirarla su.
  3. Conosci le sponde: aiutano alcune persone a girarsi o a sentirsi sicure, ma in chi è confuso possono essere un pericolo di intrappolamento o di caduta nel tentativo di scavalcarle. Usale o no secondo l'indicazione del professionista.
  4. Prima di qualsiasi movimento, avvisa la persona di cosa farete e chiedile di aiutare se può.

Cosa non si deve mai fare

  • Non trascinare mai la persona tirando i vestiti, le braccia o le ascelle.
  • Non lavorare mai con il letto basso e la schiena piegata.
  • Non alzare mai entrambe le sponde "per sicurezza" in chi si confonde: può restare intrappolato o tentare di scavalcarle.

Quando chiedere aiuto

Se la persona non può collaborare affatto e tu sei sola, non spostarla a forza: trova una seconda persona o un sollevatore. Per scegliere il letto o le sponde giuste, consulta un terapista o chi ha fornito l'attrezzatura.

2Il materasso antidecubito

Il problema

Quando qualcuno passa la maggior parte del giorno e della notte a letto, un materasso comune concentra il peso sempre negli stessi punti. Un materasso antidecubito distribuisce o sposta quella pressione e aiuta a prevenire le ferite.

Cosa succede dentro

Sdraiati, il peso cade sull'osso sacro, sui talloni, sui fianchi e sulle scapole. Un materasso di prevenzione distribuisce quel peso su più superficie. Ci sono due grandi tipi: quelli in schiuma speciale di buona densità, che ammortizzano sempre, e quelli ad aria alternata, con celle che si gonfiano e si sgonfiano a turno con una pompa, così che la zona rimasta sotto pressione per un po' viene sollevata nel ciclo successivo. Ma una cosa è certa e vale per tutti: nessun materasso sostituisce i cambi di posizione. Li riduce, non li elimina.

Passo dopo passo

  1. Se la persona passa molte ore a letto, non riesce a muoversi da sola o ha già la pelle a rischio, chiedi al professionista (medico, infermiere, fisio o terapista) quale tipo di materasso le conviene. Più alto è il rischio, migliore la superficie: la schiuma di buona densità è il minimo, e l'aria alternata è riservata a chi quasi non si muove o ha già ferite.
  2. Se è ad aria alternata, verifica che la pompa sia collegata, accesa e funzionante. Un materasso ad aria spento non protegge.
  3. Non mettere strati spessi sopra (più lenzuola, teli di plastica o traverse strette): annullano l'effetto del materasso. Usa il minimo, ben teso.
  4. Anche con il materasso, continua a girare la persona e a controllare la pelle ogni 2 ore (vedi scheda B6).
  5. Mantieni la pelle pulita e asciutta. L'umidità, soprattutto da perdite di urina, danneggia la pelle quanto la pressione.

Cosa non si deve mai fare

  • Non usare mai il materasso antidecubito come scusa per smettere di girare la persona.
  • Non lasciare mai la pompa di un materasso ad aria spenta o scollegata.
  • Non accumulare mai teli di plastica o molte lenzuola sopra: bloccano l'ammortizzazione.

Quando chiedere aiuto

Per scegliere il materasso giusto in base al peso, alla mobilità e al rischio, consulta il professionista; l'ideale è che faccia parte di un piano di cura. Davanti a qualsiasi pelle rossa che non schiarisce, vescica o ferita, fermati e consulta subito.

3Supino, ben allineato

Il problema

Supino sembra la posizione più comoda, ma fatta male sovraccarica l'osso sacro e i talloni, proprio dove compaiono le piaghe.

Cosa succede dentro

Sdraiato sulla schiena, il peso cade sull'osso sacro (la base della colonna) e sui talloni. Se la testiera è troppo sollevata, la persona scivola verso i piedi e carica ancora di più il sacro. La chiave è allineare il corpo e staccare i talloni.

Passo dopo passo

  1. Sdraia la persona dritta: testa, spalle, fianchi e gambe in linea, senza torcere.
  2. Se serve la testiera sollevata, che non superi circa 30 gradi, salvo che il medico indichi di più per la respirazione o per deglutire.
  3. Metti un cuscino sottile sotto la testa e, se aiuta, uno sotto le braccia.
  4. Stacca i talloni: metti un cuscino per lungo sotto i polpacci così che i talloni restino in aria, senza toccare il materasso.
  5. Cambia la posizione ogni 2 ore e controlla la pelle dell'osso sacro e dei talloni.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciare mai i talloni appoggiati sul materasso per molte ore.
  • Non lasciare mai la testiera molto alta se la persona scivola verso i piedi.
  • Non lasciare mai la persona storta o con una gamba incrociata sotto l'altra.

Quando chiedere aiuto

Se vedi pelle rossa che non schiarisce sul sacro o sui talloni, vesciche o una ferita, fermati e consulta. Se la persona fatica a respirare da sdraiata o non tollera la posizione supina, avvisa il professionista.

4Su un fianco, con i cuscini

Il problema

Stare su un fianco scarica il sacro, ma se la persona appoggia proprio sull'osso dell'anca, si scambia un punto di pressione con un altro.

Cosa succede dentro

La posizione che protegge la pelle non è completamente di fianco, ma inclinata di circa 30 gradi, con la schiena sostenuta da un cuscino. Così il peso si divide tra l'anca e la schiena, e non cade sull'osso. Un cuscino tra le ginocchia evita che una gamba prema sull'altra.

Passo dopo passo

  1. Gira la persona su un fianco (vedi scheda B6).
  2. Non lasciarla completamente di fianco sull'anca: inclinala di circa 30 gradi all'indietro e sostieni la schiena con un cuscino a cuneo.
  3. Metti un cuscino tra le ginocchia e le caviglie, così le gambe non appoggiano osso contro osso.
  4. Porta il braccio di sotto in avanti perché non resti schiacciato, e appoggia quello di sopra su un cuscino.
  5. Alterna i lati a ogni cambio, ogni 2 ore.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciarla mai appoggiata proprio sull'osso dell'anca.
  • Non lasciare mai il braccio di sotto intrappolato sotto il corpo.
  • Non lasciare mai le ginocchia una sull'altra senza cuscino in mezzo.

Quando chiedere aiuto

Se non riesci a metterla comoda e stabile sul fianco, o se compare pelle rossa sull'anca, consulta un professionista. Per piaghe o pelle ferita, fermati e consulta.

5Semi-seduto nel letto

Il problema

Sollevare la testiera aiuta a respirare, mangiare o restare svegli, ma fa scivolare la persona verso i piedi e la fa finire ammucchiata sul sacro.

Cosa succede dentro

Quando si solleva solo la testa, il corpo scivola in basso e la pelle del sacro si raggrinzisce e si stira (taglio). Per evitarlo, prima si solleva un po' la zona delle ginocchia e poi la testa, così la persona è puntellata e non scivola.

Passo dopo passo

  1. Prima di sollevare la testiera, alza un po' la sezione delle ginocchia (se il letto lo permette) o metti un cuscino sotto le cosce.
  2. Solo allora solleva la testiera fin dove la persona è comoda, senza esagerare.
  3. Assicurati che i fianchi siano nella piega del letto, non più avanti.
  4. Appoggia le braccia su cuscini e controlla che non sia storta.
  5. Se scivola verso i piedi, non lasciarla così: tirala su verso la testiera (scheda B7) invece di tirarla dall'alto.

Cosa non si deve mai fare

  • Non sollevare mai solo la testa lasciando le gambe piatte: scivola e si fa male al sacro.
  • Non lasciare mai la persona ammucchiata sul sacro a lungo.
  • Non tirarla mai su per le ascelle.

Quando chiedere aiuto

Se la persona deve stare ben sollevata per respirare o deglutire, lascia che sia il professionista a indicare l'angolo. Davanti a pelle rossa sul sacro, o tosse mentre mangia in quella posizione, consulta.

6Girare la persona nel letto

Il problema

Bisogna cambiare lato ogni 2 ore perché la pelle riposi, ma girare qualcuno tirando male fa male a entrambi.

Cosa succede dentro

Girare non è ribaltarla a forza: è rotolarla in blocco, muovendo la spalla e il fianco insieme, usando il telo ad alto scorrimento. La forza viene dalle tue gambe, non dalla schiena. Quasi sempre è più sicuro in due.

Passo dopo passo

  1. Alza il letto all'altezza del tuo fianco e blocca le ruote.
  2. Abbassa la sponda dal lato verso cui la girerai; lascia su quella dell'altro lato.
  3. Incrocia il braccio e la caviglia della persona verso il lato in cui girerà.
  4. Prendi il telo all'altezza della spalla e del fianco. Avvisa, e al conto di tre, rotola la persona verso di te in blocco, senza torcerle la schiena.
  5. Sistemala inclinata di circa 30 gradi con i cuscini (scheda B4). Chi assiste: piedi divaricati, ginocchia piegate, schiena dritta.

Cosa non si deve mai fare

  • Non girarla mai tirando un braccio o i vestiti.
  • Non torcerle mai la schiena: spalla e fianco girano insieme.
  • Non fare mai lo sforzo con il letto basso o con la schiena piegata.

Quando chiedere aiuto

Se pesa più di quanto puoi spostare da sola in sicurezza, o non collabora, fallo in due o con un sollevatore. Anche la tua schiena conta.

7Tirare su la persona verso la testiera

Il problema

Con le ore, la persona scivola verso i piedi del letto. Il riflesso è tirarla su per le ascelle, e questo fa male alle sue spalle e alla tua schiena.

Cosa succede dentro

Non bisogna sollevarla, bisogna farla scivolare verso l'alto con il telo, mentre lei spinge con i piedi se può. Quasi sempre è in due, uno per lato. La pelle non si trascina mai.

Passo dopo passo

  1. Abbassa la testiera in piano, se la persona lo tollera. Alza il letto alla tua altezza e blocca le ruote.
  2. Togli il cuscino da sotto la testa e mettilo contro la testiera perché non ci sbatta.
  3. Chiedi alla persona di piegare le ginocchia, appoggiare i piedi e, se può, sollevare un po' la testa.
  4. Ogni assistente prende il telo all'altezza della spalla e del fianco. Al conto di tre, la fanno scivolare verso la testiera mentre la persona spinge con i piedi.
  5. Fallo in vari movimenti brevi invece di uno grande. Fai attenzione che i talloni non si trascinino.

Cosa non si deve mai fare

  • Non tirarla mai su per le ascelle né per un solo braccio.
  • Non trascinare mai la pelle contro il lenzuolo senza un telo ad alto scorrimento.
  • Non farlo mai da sola se la persona non può collaborare.

Quando chiedere aiuto

Se non c'è una seconda persona e la persona non può spingere con i piedi, usa un sollevatore o chiedi aiuto. Davanti a pelle ferita su talloni o sacro, consulta.

8Far sedere la persona sul bordo del letto

Il problema

Sedersi sul bordo è il passo prima di alzarsi o di passare alla sedia, ed è dove molti hanno capogiri o cadono di lato.

Cosa succede dentro

Il modo sicuro non è tirare la persona su di fronte, ma rotolarla di lato e usare il peso delle gambe che scendono come contrappeso per sollevare il tronco. Alzandosi di colpo la pressione può abbassarsi e dare capogiri, perciò si fa lentamente e con una pausa.

Passo dopo passo

  1. Gira la persona di lato, rivolta verso il bordo da cui si siederà (scheda B6).
  2. Passa un braccio sotto le sue spalle e l'altro sopra le ginocchia o gli stinchi.
  3. Mentre fai scendere le sue gambe fuori dal letto, solleva il tronco verso il lato. Il peso delle gambe aiuta a sollevare il corpo.
  4. Lasciala seduta con i piedi appoggiati a terra e le mani ai lati. Resta davanti, sostenendola.
  5. Aspetta qualche secondo per assicurarti che non abbia capogiri prima di continuare. Se sta per alzarsi o passare alla sedia, vedi il capitolo dei Trasferimenti.

Cosa non si deve mai fare

  • Non farla mai sedere tirandola su di fronte, per le braccia o per il collo.
  • Non lasciarla mai appena si siede: può cadere di lato.
  • Non alzarla mai di colpo se ha capogiri.

Quando chiedere aiuto

Se ha molti capogiri, impallidisce o non regge il tronco da seduta, rimettila sdraiata e consulta. Se non riesce a sostenere il proprio peso per passare alla sedia, questo si fa con un sollevatore o in due.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

I trasferimenti

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Prima di trasferire: decidere e preparare

Il problema

La maggior parte degli incidenti nel passare qualcuno dal letto alla sedia non avviene per mancanza di forza, ma per mancanza di preparazione: una sedia non frenata, un pavimento scivoloso, calze senza suola. Preparare bene è metà del lavoro.

Cosa succede dentro

Prima c'è una decisione: questo è un trasferimento o un sollevamento? Se la persona può sostenere almeno una parte del proprio peso su una gamba e collaborare, è un trasferimento e si può fare guidandola. Se non sostiene nulla del proprio peso, è un sollevamento, e quello si fa con un sollevatore o tra due persone addestrate, mai a forza (vedi il capitolo del Sollevatore).

Passo dopo passo

  1. Libera il percorso: senza tappeti che scivolano, cavi od ostacoli tra il letto e la sedia.
  2. Metti la sedia dal lato forte della persona, accostata al letto e a un angolo di circa 30-45 gradi. Blocca i freni e provali spingendo la sedia.
  3. Togli o solleva le pedane poggiapiedi e, se è d'intralcio, il bracciolo dal lato da cui passerà.
  4. Se è un letto regolabile, mettilo alla stessa altezza della seduta della sedia o appena più alto.
  5. Falle indossare scarpe chiuse con suola antiscivolo. Mai scalza, in calze lisce o in ciabatte larghe.
  6. Tieni la cintura di trasferimento a portata di mano prima di iniziare (scheda C2).

Cosa non si deve mai fare

  • Non trasferire mai qualcuno che non sostiene nulla del proprio peso tirandolo a forza: quello è un sollevamento e si fa con il sollevatore.
  • Non iniziare mai con la sedia non frenata o con il percorso pieno di ostacoli.
  • Non farlo mai con la persona scalza o in calze senza suola.

Quando chiedere aiuto

Se non sei sicura che la persona possa sostenere il proprio peso, chiedi al fisio o al terapista qual è il suo livello di trasferimento e quanto aiuto serve. Se pesa più di quanto puoi spostare in sicurezza, fallo in due o con il sollevatore.

2La cintura di trasferimento

Il problema

Il riflesso di afferrare la persona per le braccia, le ascelle o i vestiti fa male a entrambi. La cintura di trasferimento dà un punto fermo per sostenerla senza tirare il suo corpo.

Cosa succede dentro

La cintura si mette attorno alla vita e ti dà dove afferrare con entrambe le mani, distribuendo la forza, senza appenderti alla sua spalla o al suo braccio. Non serve a sollevare chi non sostiene il proprio peso; serve a guidare e stabilizzare chi collabora.

Passo dopo passo

  1. Mettila aderente attorno alla vita, sopra i vestiti, mai sulla pelle nuda.
  2. Deve restare ferma ma non stretta: le tue dita devono passare sotto. Infila l'eccedenza perché non penzoli.
  3. Afferrala con entrambe le mani da sotto, con i palmi verso l'alto, ai lati della vita.
  4. Usala per guidare il movimento, non per tirare verso l'alto di colpo.

Cosa non si deve mai fare

  • Non metterla mai sulla pelle nuda né così lenta da risalire al petto.
  • Non usarla mai per sollevare chi non sostiene il proprio peso.
  • Non usarla mai se la persona ha una ferita all'addome, un intervento recente o certi problemi di cuore: in quei casi va usato un altro metodo. Chiedi al professionista.

Quando chiedere aiuto

Se hai dubbi sul fatto che la cintura sia sicura per quella persona viste le sue condizioni, consulta l'infermiere, il fisio o il medico prima di usarla.

3Alzarsi, dalla sedia o dal letto

Il problema

Alzarsi è il momento di maggior rischio: la persona va in avanti, ha capogiri o si appende a chi assiste. Fatto bene, si alza quasi da sola e tu la guidi soltanto.

Cosa succede dentro

Per alzarsi, il centro del peso deve arrivare sopra i piedi. Per questo prima va sul bordo, si inclina in avanti (il naso sopra le punte dei piedi) e spinge con le mani. Chi assiste non la solleva: la accompagna.

Passo dopo passo

  1. Porta la persona sul bordo della seduta o del letto, con i piedi ben appoggiati e un po' indietro, sotto le ginocchia.
  2. Chiedile se ha capogiri. Aspetta qualche secondo prima di continuare; alzandosi la pressione può abbassarsi.
  3. Mettiti di fronte, con i tuoi piedi all'esterno dei suoi e un ginocchio pronto a bloccare i suoi, perché non scivolino.
  4. Afferra la cintura di trasferimento con entrambe le mani. Chiedile di inclinarsi in avanti, il naso sopra le punte dei piedi, e di spingere con le mani dalla seduta o dai braccioli.
  5. Al conto di tre, la guidi ad alzarsi. Non sollevarla tu: la spinta è sua.
  6. Una volta in piedi, aspetta che trovi l'equilibrio prima di continuare.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciare mai che si appenda al tuo collo o alle tue spalle: dirigi le sue mani alla seduta o ai braccioli.
  • Non alzarla mai di colpo né mentre ha capogiri.
  • Non sollevarla mai a forza se non può spingere: quello è un sollevamento e si fa con il sollevatore.

Quando chiedere aiuto

Se non riesce a spingere con le gambe o va all'indietro, non insistere a forza. Fallo in due o con il sollevatore, e consulta il fisio per vedere di quale aiuto ha bisogno.

4Dal letto alla sedia

Il problema

Il passaggio dal letto alla sedia unisce due rischi: alzarsi e girare. Fatto in fretta o torcendo il corpo, è dove ci sono più cadute.

Cosa succede dentro

Non si gira la persona torcendole la schiena: la si fa perno facendo piccoli passi sulla gamba più forte, finché la parte dietro delle ginocchia tocca la seduta. Solo allora si siede.

Passo dopo passo

  1. Prepara tutto (scheda C1): sedia dal lato forte, frenata, a 30-45 gradi; cintura messa; calzature con suola.
  2. Alza la persona seguendo la scheda C3.
  3. In piedi e stabile, chiedile di fare piccoli passi girando verso la sedia, o guidala a fare perno spostando i talloni a poco a poco. Non torcerle mai la schiena: il corpo gira intero.
  4. Quando sente la seduta dietro le ginocchia, chiedile di cercare con la mano il bracciolo più lontano.
  5. Che si inclini in avanti e scenda lentamente, usando i braccioli. Tu controlli la discesa con la cintura (scheda C6).

Cosa non si deve mai fare

  • Non torcerle mai la schiena per girarla: che giri con piccoli passi o facendo perno intera.
  • Non lasciarla mai cadere di colpo sulla sedia.
  • Non fare mai il perno con la sedia non frenata.

Quando chiedere aiuto

Se non riesce a fare i passi né a fare perno in sicurezza, non forzarla: fallo in due o con il sollevatore.

5Dalla sedia al letto

Il problema

Tornare a letto sembra più facile, ma il letto cede e non ha braccioli, perciò è facile che la persona vada all'indietro o di lato.

Cosa succede dentro

È lo stesso perno in piedi, al contrario: alzarsi dalla sedia, fare perno sulla gamba forte fino a sentire il bordo del letto dietro le ginocchia, e sedersi lentamente. Poiché il letto non si frena da solo, bisogna assicurarlo e controllare la discesa.

Passo dopo passo

  1. Prepara: se il letto ha le ruote, bloccale. Avvicina la sedia dal lato forte, ben accostata al letto.
  2. Alza la persona dalla sedia (scheda C3).
  3. Guidala a fare perno con piccoli passi finché la parte dietro delle ginocchia tocca il bordo del letto.
  4. Chiedile di appoggiare le mani sul letto, ai lati, e di inclinarsi un po' in avanti mentre scende.
  5. Controlla la discesa con la cintura finché è seduta, e solo dopo aiutala a sollevare le gambe e a sdraiarsi (vedi il capitolo del Letto).

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciarla mai sedersi di colpo né andare all'indietro senza controllo.
  • Non farlo mai con il letto a ruote non bloccato.
  • Non lasciarla mai appena tocca il letto: può andare di lato.

Quando chiedere aiuto

Se il letto è molto alto, molto morbido o molto basso e non ottieni un trasferimento sicuro, consulta il terapista; forse serve regolare l'altezza o usare un altro metodo.

6Sedersi lentamente e con controllo

Il problema

Sedersi male, lasciandosi cadere, urta la colonna, può ribaltare la sedia all'indietro e fa male a chi cerca di fermare il colpo.

Cosa succede dentro

Sedersi è il contrario di alzarsi: il peso torna lentamente indietro e in basso, controllato dalle braccia della persona e dalle tue gambe, non dalla tua schiena. Scendere di colpo è ciò che fa male.

Passo dopo passo

  1. Assicurati che la parte dietro delle ginocchia tocchi la seduta prima di iniziare a scendere.
  2. Chiedile di cercare entrambi i braccioli (o il letto ai lati) con le mani.
  3. Che si inclini un po' in avanti e scenda lentamente, frenando con le braccia.
  4. Tu accompagni la discesa con la cintura, con le ginocchia piegate e la schiena dritta, senza reggere il suo peso con la vita.
  5. Una volta seduta, controlla che resti ben indietro e comoda (sulla sedia, vedi la postura della scheda A2).

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciarla mai lasciarsi cadere di colpo.
  • Non cercare mai di fermare da sola tutto il suo peso con la schiena: se va giù, accompagna la discesa, non opporti.
  • Non toglierle mai la cintura finché non è ben seduta e stabile.

Quando chiedere aiuto

Se senti che dovresti reggere il suo peso perché non cada, è segno che ti serve una seconda persona o un sollevatore. E se la persona inizia ad andare a terra, non trattenerla a forza: accompagnala lentamente a terra proteggendole la testa, e chiedi aiuto (vedi il capitolo Dopo una caduta).

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Camminare e la marcia

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Prima di camminare: in piedi e saldi

Il problema

Molte cadute avvengono nei primi secondi dopo essersi alzati, prima del primo passo: la persona si alza, ha un capogiro e inizia a camminare senza essere salda.

Cosa succede dentro

Alzandosi, la pressione può abbassarsi e arrivare un capogiro che dura qualche secondo. Camminare richiede che il corpo sia in equilibrio e lo sguardo in avanti. Se la persona ha capogiri, è instabile o molto debole quel giorno, non è il momento di camminare.

Passo dopo passo

  1. Che si alzi bene prima (vedi il capitolo dei Trasferimenti): sul bordo, il naso sopra le punte dei piedi, spingendo con le mani dalla seduta, non dal bastone né dal deambulatore.
  2. Una volta in piedi, che aspetti qualche secondo per trovare l'equilibrio prima di avanzare.
  3. Che guardi avanti, non i piedi, con la schiena dritta.
  4. Scarpe chiuse con suola antiscivolo, mai scalza né in ciabatte larghe.
  5. Il percorso libero: senza tappeti che scivolano, cavi o pavimenti bagnati.

Cosa non si deve mai fare

  • Non spingerla mai a camminare appena si alza, senza aspettare l'equilibrio.
  • Non lasciarla mai camminare con capogiri, molto debole o sul pavimento bagnato.
  • Non usare mai il bastone o il deambulatore per tirarla su mentre si alza.

Quando chiedere aiuto

Se ha spesso capogiri quando si alza, o ogni giorno cammina con più insicurezza, consulta il medico o il fisio. Prima di far camminare qualcuno che è stato a letto o dopo un intervento, chiedi quanto peso può sostenere e quanto aiuto serve.

2Il bastone

Il problema

Il bastone aiuta solo se è all'altezza giusta e nella mano giusta. Usato male, sbilancia invece di sostenere.

Cosa succede dentro

Il bastone dà un punto d'appoggio in più e allarga la base, ma sostiene poco peso: serve per un'instabilità lieve, quando basta una mano. Va nella mano dal lato opposto alla gamba debole, per distribuire il peso come nel passo naturale.

Passo dopo passo

  1. Altezza: in piedi e dritta, l'impugnatura del bastone deve arrivare alla piega del polso, con il gomito leggermente piegato.
  2. Lo tiene con la mano dal lato opposto alla gamba debole o lesionata (se la gamba debole è la destra, il bastone va nella mano sinistra).
  3. Lo porta di lato, non davanti al corpo, a pochi centimetri dal piede.
  4. Per camminare: avanza il bastone e la gamba debole insieme, e poi la gamba forte.
  5. Per alzarsi o sedersi non si appoggia al bastone: usa il bracciolo della sedia con l'altra mano.

Cosa non si deve mai fare

  • Non portarlo mai nella mano dello stesso lato della gamba debole.
  • Non usarlo mai per spingersi ad alzarsi o a sedersi: l'equilibrio non è affidabile così.
  • Non usarlo mai se il puntale di gomma in fondo è consumato o allentato.

Quando chiedere aiuto

Se con il bastone resta insicuro, o compare dolore alla schiena, alla spalla o al polso, consulta il fisio: forse serve un'altra altezza, un bastone a quattro punte o un deambulatore.

3Il deambulatore

Il problema

Il deambulatore dà più stabilità del bastone, ma anche più modi di usarlo male: mettere il piede troppo all'interno, tirarlo per alzarsi, avanzarlo troppo lontano.

Cosa succede dentro

Il deambulatore si usa quando servono entrambe le mani per camminare in sicurezza. Dà una base ampia, ma sostiene solo se le quattro gambe o ruote sono appoggiate al momento del passo e la persona resta dentro il deambulatore, non sospesa in avanti.

Passo dopo passo

  1. Altezza: come il bastone, le impugnature all'altezza della piega del polso, il gomito leggermente piegato.
  2. Per alzarsi: il deambulatore davanti, con l'apertura verso la persona e le quattro gambe a terra. Che si inclini in avanti e spinga con le braccia dalla seduta, senza tirare il deambulatore.
  3. Le quattro gambe o ruote devono toccare il pavimento prima di fare il passo (con il deambulatore semplice, lo si appoggia e solo allora si cammina).
  4. La persona cammina dentro il deambulatore, senza mettere il piede troppo all'interno né avanzarlo troppo lontano.
  5. Guarda avanti, non i piedi, e va lentamente.

Cosa non si deve mai fare

  • Non tirare mai il deambulatore né appoggiarsi ad esso per alzarsi: può ribaltarsi.
  • Non avanzarlo mai al punto che la persona resti sospesa in avanti.
  • Non usarlo mai sulle scale (vedi il capitolo delle Scale).

Quando chiedere aiuto

Per scegliere il deambulatore (semplice, con ruote, con sedile) e regolare l'altezza, consulta il fisio o chi ha fornito l'attrezzatura. Se la persona si appende al deambulatore o lo trascina, conviene rivedere la tecnica con un professionista.

4Camminare con il deambulatore, passo dopo passo

Il problema

Camminare con il deambulatore ha un ordine. Farlo al contrario, avanzando la gamba forte per prima o mettendo il piede fuori dalla base, sbilancia.

Cosa succede dentro

Il deambulatore va per primo, poi la gamba debole, poi la forte. Così il corpo ha sempre la base d'appoggio davanti prima di caricare il peso. La gamba debole entra per prima perché il deambulatore la protegge.

Passo dopo passo

  1. Avanza il deambulatore di una breve distanza, con le quattro gambe o ruote a terra.
  2. Fa' il passo prima con la gamba debole, verso il centro del deambulatore, non oltre la barra davanti.
  3. Poi fa' il passo con la gamba forte, portandola dove c'è la debole o un po' più avanti.
  4. Ripeti: deambulatore, gamba debole, gamba forte.
  5. Per girare, fa' piccoli passi attorno, senza incrociare i piedi né torcere il corpo di colpo.

Cosa non si deve mai fare

  • Non avanzare mai la gamba forte per prima.
  • Non mettere mai il piede oltre la barra davanti del deambulatore.
  • Non girare mai di colpo facendo perno sui piedi: fa' piccoli passi.

Quando chiedere aiuto

Se si stanca subito, resta senza fiato o le gambe cedono mentre cammina, fermati e consulta. Il fisio può indicare distanze e pause sicure.

5Accompagnare qualcuno che cammina

Il problema

Accompagnare male, afferrando il braccio o camminando davanti e tirando, toglie stabilità alla persona invece di darle sicurezza.

Cosa succede dentro

La persona cammina più sicura se è lei a dare il ritmo e tu la accompagni da dietro e dal lato più debole, pronto a stabilizzarla senza tirare. La cintura di trasferimento dà un punto fermo se serve sostenere.

Passo dopo passo

  1. Se la persona è instabile, mettile la cintura di trasferimento prima di iniziare.
  2. Cammina mezzo passo dietro e dal lato più debole, con una mano vicino alla cintura o alla vita.
  3. Lascia che sia lei a dare il ritmo e la distanza. Non metterle fretta.
  4. Mantieni il percorso libero e avvisala dei dislivelli, dei gradini e dei pavimenti bagnati.
  5. Se si stanca, cerca un posto sicuro perché riposi seduta.

Cosa non si deve mai fare

  • Non condurla mai tirandola per il braccio né camminando davanti a lei.
  • Non lasciarla mai camminare da sola su un pavimento bagnato o con ostacoli.
  • Non lasciare mai la cintura in un tratto difficile, come una rampa o un gradino.

Quando chiedere aiuto

Se per camminare ha bisogno che tu la sostenga con entrambe le mani, accompagnarla non basta più: chiedi al fisio se è il caso di un deambulatore o di più aiuto.

6Se perde l'equilibrio o inizia a cadere

Il problema

Il riflesso di trattenere la persona a forza perché non cada è ciò che fa più male a entrambi. Non si tratta di evitare la caduta a ogni costo, ma di renderla controllata.

Cosa succede dentro

Nessuno può fermare di colpo il peso di un corpo che va giù. Se provi a trattenerlo, ti fai male alla schiena e la persona cade comunque, ma peggio. La cosa sicura è accompagnare la discesa lentamente e proteggere la testa.

Passo dopo passo

  1. Se la tieni con la cintura e inizia ad andare giù, non sollevarla: avvicinala al tuo corpo e lasciala scendere lentamente, scivolando contro la tua gamba fino a terra.
  2. Guidala verso il pavimento libero, lontano da mobili, tavoli o dal bordo della sedia.
  3. Proteggi la sua testa: è la prima cosa. Che non sbatta contro nulla di duro.
  4. Una volta a terra, non metterle fretta per rialzarsi. Resta con lei e controlla se si è fatta male.
  5. Per rialzarla, segui il capitolo Dopo una caduta: se ha battuto la testa, non riesce a muoversi o ha molto dolore, non muoverla e chiama i soccorsi.

Cosa non si deve mai fare

  • Non provare mai a fermare tutto il suo peso a forza perché non cada.
  • Non lasciarla mai cadere verso un mobile o il bordo della sedia.
  • Non rialzarla mai di colpo da terra senza prima controllare se si è fatta male.

Quando chiedere aiuto

Se ha battuto la testa, non riesce a muoversi, ha un dolore forte o non riesci a rialzarla in sicurezza, chiama i soccorsi o chiedi aiuto. Non rialzarla mai da sola da terra a forza.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Bagno e igiene

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Il bagno sicuro, prima di aprire l'acqua

Il problema

Il bagno è il luogo con più cadute della casa: pavimento bagnato, superfici dure e poco spazio. La maggior parte degli incidenti si evita prima di aprire l'acqua, preparando il luogo.

Cosa succede dentro

L'acqua sulle piastrelle è quasi come ghiaccio, e la pelle anziana sente meno la temperatura, perciò l'acqua molto calda scotta senza che la persona se ne accorga in tempo. Per questo si preparano gli appoggi, il pavimento e la temperatura prima di iniziare.

Passo dopo passo

  1. Maniglioni di appoggio saldi, avvitati al muro, accanto al water e dentro la doccia. Non usare mai il portasciugamani né maniglioni a ventosa: non reggono il peso.
  2. Tappetini antiscivolo dentro e fuori dalla doccia, e sul pavimento. Togli i tappeti che scivolano.
  3. Una sedia da doccia o uno sgabello per lavarsi seduti (scheda E2). Una doccetta a mano aiuta a risciacquare senza che la persona debba girarsi.
  4. Temperatura: abbassa lo scaldabagno a un massimo di 49 °C (120 °F). Prima di iniziare, prova l'acqua sulla parte interna del polso: tiepida, mai calda.
  5. Tieni tutto a portata di mano prima di aprire l'acqua: sapone, due asciugamani, vestiti puliti. Togli il chiavistello della porta per poter entrare se serve.

Cosa non si deve mai fare

  • Non usare mai il portasciugamani o un maniglione a ventosa come appoggio: cedono e la persona cade.
  • Non lasciarla mai lavarsi senza aver provato prima la temperatura dell'acqua.
  • Non lasciare mai tappeti che scivolano né oggetti sul pavimento del bagno.

Quando chiedere aiuto

Per posizionare i maniglioni nel punto e all'altezza giusti, conviene un installatore o un terapista occupazionale. Se il bagno è molto piccolo o ha un gradino alto per entrare nella doccia, una valutazione della casa aiuta a trovare la soluzione migliore.

2La sedia da doccia e lo sgabello da vasca

Il problema

Lavarsi in piedi, su un pavimento bagnato e per diversi minuti, stanca e sbilancia. Sedersi toglie quasi tutto il rischio di caduta.

Cosa succede dentro

La sedia da doccia permette di lavarsi seduti dentro la doccia. Lo sgabello da vasca scavalca il bordo della vasca: la persona si siede dal lato esterno e scivola verso l'interno, senza dover passare la gamba sopra il bordo, che è dove si cade di più.

Passo dopo passo

  1. Scegli il sedile in base al bagno: sedia con schienale e piedi antiscivolo per la doccia; sgabello che scavalca il bordo per la vasca.
  2. Se ha ruote o freni, assicurati che siano bloccati prima di sedersi.
  3. Per la vasca: che la persona si sieda sulla parte dello sgabello che resta fuori, e poi scivoli a poco a poco fino a stare dentro, facendo entrare una gamba per volta.
  4. Che resti con i piedi appoggiati a terra e ben indietro sul sedile.
  5. Usa la doccetta a mano per bagnare e risciacquare senza chiederle di girarsi né di alzarsi.

Cosa non si deve mai fare

  • Non usare mai una sedia comune o di plastica leggera dentro la doccia: scivola e si ribalta.
  • Non chiederle mai di passare la gamba sopra il bordo della vasca stando in piedi.
  • Non lasciarla mai sola e in piedi sul pavimento bagnato.

Quando chiedere aiuto

Per scegliere il sedile giusto e l'altezza, consulta il terapista o chi ha fornito l'attrezzatura. Se la persona non riesce a stare seduta senza aiuto, il bagno si fa in due o, se non può lasciare il posto, a letto (scheda E6).

3Lavare con dignità, passo dopo passo

Il problema

Per un adulto, essere lavato da un altro può essere la cosa più difficile da accettare. Fatto in fretta o senza cura, si sente come un'umiliazione; fatto con rispetto, resta un momento di dignità.

Cosa succede dentro

La pelle anziana è sottile e si secca, perciò l'acqua tiepida, il sapone delicato e asciugare bene proteggono tanto quanto la pulizia. E il pudore conta quanto il corpo: coprire ciò che non si sta lavando cambia completamente come la persona vive quel momento.

Passo dopo passo

  1. Scalda il bagno prima e chiudi la porta. Spiega cosa stai per fare, passo dopo passo.
  2. Copri con un asciugamano ciò che non stai lavando in quel momento, e lascia che si lavi da sola tutto ciò che può.
  3. Lava dal più pulito al più sporco: prima il viso, poi il corpo e per ultime le parti intime. Nella donna, sempre dal davanti all'indietro.
  4. Usa un sapone delicato e senza profumo. Risciacqua bene perché non resti sapone sulla pelle.
  5. Asciuga con tocchi delicati, soprattutto nelle pieghe (sotto il seno, l'inguine, tra le dita). Se la pelle è secca, una crema idratante aiuta.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciarla mai nuda ed esposta più del necessario: copri ciò che non stai lavando.
  • Non usare mai acqua calda né saponi forti che seccano la pelle.
  • Non lasciare mai le pieghe umide: l'umidità lì danneggia la pelle.

Quando chiedere aiuto

Se compare pelle rossa, lesa o maleodorante nelle pieghe, o se la persona rifiuta sempre il bagno, consulta il professionista. Il rifiuto di lavarsi a volte ha dietro una causa di salute o di umore.

4Andare al water

Il problema

Sedersi e alzarsi dal water è un trasferimento in più, con l'aggravante della fretta, dei vestiti e del pudore. È uno dei momenti in cui si cade di più.

Cosa succede dentro

Un water basso obbliga a scendere e salire molto, e questo è difficile per ginocchia e fianchi anziani. Un rialzo per water e maniglioni di appoggio a lato accorciano quel percorso e danno a cosa tenersi.

Passo dopo passo

  1. Se il water è basso, metti un rialzo. Metti maniglioni di appoggio saldi a lato, avvitati, mai il portasciugamani.
  2. Per sedersi, che la persona si avvicini finché la parte dietro delle gambe tocca il water.
  3. Che si tenga al maniglione di appoggio (non a te né al portasciugamani) e scenda lentamente, come in ogni trasferimento (vedi il capitolo dei Trasferimenti).
  4. Seduta, i suoi piedi devono toccare il pavimento. Se restano penzoloni, il sedile è troppo alto ed è instabile.
  5. Dalle privacy se può restare sola in sicurezza, e lascia il maniglione e, se c'è, il pulsante di chiamata a portata di mano.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciarla mai tenersi al portasciugamani o al portarotolo per sedersi o alzarsi.
  • Non metterle mai fretta né lasciarla senza nulla a cui aggrapparsi.
  • Non usare mai un sedile così alto che i piedi restino in aria.

Quando chiedere aiuto

Per mettere il rialzo e i maniglioni, consulta il terapista. Se inizia a perdere il controllo della pipì o si vergogna a chiedere aiuto in tempo, vedi il capitolo sull'incontinenza, che tratta quel tema con rispetto.

5Il cambio e l'igiene intima

Il problema

L'igiene intima e il cambio del pannolone sono ciò che genera più imbarazzo, per entrambi. La chiave è la rapidità, il rispetto e la cura della pelle, che lì si lede facilmente.

Cosa succede dentro

La pelle della zona intima, a contatto con l'umidità, si irrita e si apre in fretta. Pulire bene, asciugare e cambiare in tempo previene ferite dolorose. E il rispetto (avvisare, coprire, non esporre più del necessario) fa sì che la persona non lo viva come un'umiliazione.

Passo dopo passo

  1. Tieni tutto pronto prima: panni o salviette, acqua tiepida, crema protettiva, il cambio pulito. Mettiti i guanti.
  2. Avvisa cosa stai per fare e copri con un asciugamano ciò che non stai pulendo.
  3. Pulisci sempre dal davanti all'indietro, soprattutto nella donna, per non trascinare germi.
  4. Asciuga bene con tocchi delicati e applica una crema protettiva se la pelle è irritata.
  5. Cambia il pannolone o i vestiti appena sono umidi, senza aspettare. Controlla la pelle a ogni cambio.

Cosa non si deve mai fare

  • Non pulire mai dall'indietro al davanti.
  • Non lasciare mai la persona con il pannolone bagnato a lungo: la pelle si lede.
  • Non esporla mai né fare commenti che la mettano in imbarazzo.

Quando chiedere aiuto

Se compare pelle rossa, vesciche, ferite o cattivo odore, consulta il professionista. Se la persona ha una sonda o un catetere, quella cura è indicata e supervisionata dall'infermiere.

6Il bagno a letto

Il problema

Quando la persona non può andare fino al bagno, bisogna comunque tenere la pelle pulita. Il bagno a letto lo permette, senza che prenda freddo né si leda.

Cosa succede dentro

Stare molto tempo a letto e con umidità secca e lede la pelle. Un bagno a letto, fatto a parti e mantenendo il calore, pulisce senza raffreddare la persona né stancarla troppo.

Passo dopo passo

  1. Scalda la stanza. Tieni due bacinelle (o usa salviette senza risciacquo), sapone delicato, asciugamani e il cambio pulito.
  2. Copri la persona con un asciugamano o un lenzuolo sottile e scopri solo la parte che stai lavando in ogni momento.
  3. Lava dal più pulito al più sporco: viso, collo, braccia, petto, addome, gambe, schiena e per ultime le parti intime (nella donna, dal davanti all'indietro).
  4. Asciuga bene ogni zona prima di passare alla successiva, soprattutto le pieghe. Controlla la pelle mentre lavi.
  5. Cambia il lenzuolo se serve (vedi il capitolo del Letto) e lascia la persona comoda e al caldo.

Cosa non si deve mai fare

  • Non scoprire mai tutto il corpo in una volta: la persona si raffredda e si sente esposta.
  • Non lasciare mai le pieghe o la schiena umide.
  • Non usare mai la stessa acqua o lo stesso panno per il viso e per le parti intime.

Quando chiedere aiuto

Se la persona non riesce a girarsi da sola per lavarle la schiena, fallo in due (vedi il capitolo del Letto). Davanti a pelle lesa o piaghe, fermati e consulta.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Vestire e alimentare

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Mangiare nella posizione corretta

Il problema

Mangiare sdraiati o appoggiati all'indietro fa andare il cibo per la via dell'aria invece che dello stomaco. Questo si chiama aspirazione, ed è una causa frequente di polmonite nelle persone anziane.

Cosa succede dentro

Quando si deglutisce, una piccola valvola chiude la via dell'aria perché il cibo vada allo stomaco. Se la persona è inclinata all'indietro o con la testa penzoloni, quella valvola non protegge bene e parte del cibo o del liquido entra nei polmoni. Stare seduti e dritti lascia che la gravità aiuti.

Passo dopo passo

  1. Fa' sedere la persona ben dritta, il più vicino possibile a 90 gradi. Se è a letto, solleva la testiera fino a farla stare seduta.
  2. Il mento va leggermente in avanti, verso il petto, non all'indietro. Inclinare la testa all'indietro rende più difficile deglutire ed è pericoloso.
  3. Se un lato del viso è più debole, siediti da quel lato e metti il cibo sul lato forte della bocca.
  4. Spegni la televisione e la radio. Un ambiente tranquillo aiuta a concentrarsi sul mangiare.
  5. Dopo aver mangiato, che resti seduta almeno 30 minuti prima di sdraiarsi.

Cosa non si deve mai fare

  • Non darle mai da mangiare sdraiata o con la testa all'indietro.
  • Non sdraiarla mai appena finisce di mangiare.
  • Non metterle mai fretta né parlarle perché risponda con la bocca piena.

Quando chiedere aiuto

Se tossisce, le viene la voce gorgogliante o si soffoca mentre mangia o beve, fermati e consulta. Chi valuta e dà le indicazioni sicure di deglutizione è il logopedista (terapista del linguaggio e della deglutizione) insieme al medico.

2Aiutare a mangiare, passo dopo passo

Il problema

Dare da mangiare in fretta, con bocconi grandi o senza aspettare che deglutisca, è ciò che porta al soffocamento. La chiave è la pazienza.

Cosa succede dentro

Deglutire è un lavoro coordinato che nella persona anziana va più lento. Bocconi piccoli, una cosa per volta e tempo tra un boccone e l'altro danno al corpo la possibilità di deglutire bene prima del successivo.

Passo dopo passo

  1. Lascia che la persona mangi da sola tutto ciò che può: controlla meglio la dimensione e il ritmo del boccone.
  2. Dai bocconi piccoli e alterna cibo con sorsi di liquido. Usa un cucchiaio piccolo.
  3. Aspetta che abbia deglutito del tutto prima del boccone successivo. Controlla che non resti cibo nascosto nella guancia.
  4. Offri il cibo all'altezza dei suoi occhi o un po' più in basso, senza che debba alzare la testa.
  5. Cura la bocca: denti e dentiera puliti e ben sistemati. Una bocca sporca è una causa importante di infezione al polmone.

Cosa non si deve mai fare

  • Non mettere mai un boccone prima che abbia deglutito il precedente.
  • Non usare mai la cannuccia se il professionista non l'ha indicata: può farla deglutire troppo in fretta.
  • Non darle mai da mangiare se è assonnata o non è ben sveglia.

Quando chiedere aiuto

Se mangia sempre meno, perde peso o fatica di più a deglutire, consulta. Esistono posate e bicchieri speciali (manico spesso, bicchiere con coperchio) che aiutano a mangiare da soli; il terapista occupazionale può consigliarli.

3Quando deglutire è difficile

Il problema

A volte la difficoltà a deglutire (si chiama disfagia) avanza lentamente e la famiglia se ne accorge tardi. Riconoscere i segnali in tempo evita soffocamenti e polmoniti.

Cosa succede dentro

Quando i muscoli della bocca e della gola non si coordinano bene, il cibo o il liquido possono andare al polmone senza che la persona lo senta. I liquidi sottili, come l'acqua, sono tra i più difficili da controllare.

Passo dopo passo

  1. Osserva i segnali: tosse mentre mangia o beve, voce gorgogliante dopo aver deglutito, cibo che resta in bocca, bava o paura di mangiare.
  2. Se compaiono, non insistere a forza né cambiare tu il cibo di tua iniziativa: avvisa il medico o il logopedista.
  3. Il professionista decide se addensare i liquidi o cambiare la consistenza del cibo. Non deciderlo da sola.
  4. Mantieni sempre la posizione dritta e il mento in avanti (scheda F1).
  5. Cura molto l'igiene della bocca, che riduce il rischio di infezione se qualcosa va al polmone.

Cosa non si deve mai fare

  • Non dare mai liquidi sottili a chi si soffoca con essi senza consultare prima.
  • Non addensare mai i liquidi di tua iniziativa senza indicazione: la consistenza esatta la definisce il professionista.
  • Non obbligare mai a mangiare chi rifiuta per paura o per una difficoltà reale.

Quando chiedere aiuto

Davanti a uno qualsiasi di questi segnali, consulta il medico o il logopedista. Se la persona smette di mangiare o bere, si disidrata o perde peso in fretta, cerca aiuto presto.

4Se si soffoca

Il problema

Il soffocamento può chiudere la via dell'aria in pochi secondi. Sapere cosa fare, e cosa no, in quel momento può salvare una vita.

Cosa succede dentro

Se la persona tossisce forte, l'aria passa ancora e la tosse è il modo migliore per far uscire ciò che si è bloccato. Il problema grave è quando non riesce a tossire, parlare né respirare: lì la via è chiusa e bisogna agire in fretta e chiamare i soccorsi.

Passo dopo passo

  1. Se tossisce con forza, incoraggiala a continuare a tossire. Non darle colpi né metterle le dita in bocca.
  2. Se non riesce a tossire, parlare né respirare, o diventa viola, chiedi che qualcuno chiami i soccorsi subito.
  3. Inclinala un po' in avanti e dalle fino a cinque colpi decisi con la base della mano, tra le scapole.
  4. Se non esce, fa' compressioni sulla bocca dello stomaco (manovra di Heimlich): abbracciala da dietro, un pugno sopra l'ombelico, e spingi verso l'interno e verso l'alto, fino a cinque volte.
  5. Alterna cinque colpi sulla schiena e cinque compressioni finché esce o arriva l'aiuto. Se perde conoscenza, segui le indicazioni dei soccorsi.

Cosa non si deve mai fare

  • Non metterle mai le dita alla cieca in bocca: potresti spingere più in fondo ciò che si è bloccato.
  • Non darle mai da bere per spingere giù ciò che la soffoca.
  • Non lasciarla mai sola mentre si soffoca.

Quando chiedere aiuto

Chiama i soccorsi appena la persona non riesce più a tossire, parlare o respirare. E anche se si risolve, conviene che un medico la visiti. L'ideale è che chi assiste faccia un corso di primo soccorso con pratica: leggerlo non sostituisce averlo praticato.

5Vestire e svestire con un lato debole

Il problema

Vestire qualcuno con un braccio o una gamba debole, o con dolore, diventa una lotta se si fa nell'ordine sbagliato. C'è una regola semplice che cambia tutto.

Cosa succede dentro

La regola è: il lato debole entra per primo ed esce per ultimo. Nel vestire, il vestito entra prima nel braccio o nella gamba debole, che ha meno movimento; nello svestire, esce prima dal lato forte, che collabora.

Passo dopo passo

  1. Che la persona sia seduta e salda, meglio con braccioli.
  2. Per vestire: infila prima il braccio o la gamba del lato debole nella manica o nella gamba dei pantaloni, e poi il lato forte.
  3. Per svestire: togli prima il vestito dal lato forte, e per ultimo quello del lato debole.
  4. Scegli vestiti facili: larghi, che si aprono davanti, con velcro o elastico invece di bottoni piccoli e cerniere difficili.
  5. Per i piedi, calzature chiuse con suola antiscivolo; un calzascarpe a manico lungo evita che la persona si pieghi troppo.

Cosa non si deve mai fare

  • Non iniziare mai a vestire dal lato forte: il debole poi non entra bene e fa male.
  • Non forzare mai un braccio o una gamba doloranti o rigidi: vai piano.
  • Non lasciarla mai stare in piedi su un solo piede per vestirsi: che lo faccia seduta.

Quando chiedere aiuto

Se vestirsi le causa molto dolore, o una spalla o un'anca non si lasciano muovere, consulta il medico o il fisio. Il terapista occupazionale può mostrare tecniche e abbigliamento adattato per ogni caso.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Il sollevatore

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Quando si usa il sollevatore

Il problema

Quando una persona non riesce a sostenere nulla del proprio peso, sollevarla a forza fa male a chi assiste e a lei. Il sollevatore fa quel lavoro senza che nessuno si faccia male alla schiena, e con più dignità.

Cosa succede dentro

Il sollevatore solleva la persona con un'imbragatura (un tessuto resistente che la sostiene) appesa a un braccio meccanico. Serve quando la persona non riesce ad alzarsi né a collaborare a un trasferimento. Se sostiene ancora una parte del proprio peso, spesso basta un trasferimento comune (vedi il capitolo dei Trasferimenti).

Passo dopo passo

  1. Usa il sollevatore quando la persona non riesce a sostenere il proprio peso né ad aiutare a passare dal letto alla sedia.
  2. Ogni volta che è possibile, fallo in due: uno manovra il sollevatore e l'altro accompagna e si prende cura della persona.
  3. Prima di usarlo per la prima volta, chiedi a qualcuno con esperienza (terapista, infermiere o chi ha fornito l'attrezzatura) di mostrartelo di persona.
  4. Avvisa la persona di ciò che stai per fare a ogni passo, anche se sembra non capire. Sentirsi manipolata senza preavviso fa paura.

Cosa non si deve mai fare

  • Non sollevare mai a forza chi non sostiene il proprio peso: è per questo che c'è il sollevatore.
  • Non usare mai il sollevatore per la prima volta senza che qualcuno te l'abbia mostrato.
  • Non usarlo mai da sola se la persona è pesante o non collabora: fallo in due.

Quando chiedere aiuto

Per sapere se serve un sollevatore, quale modello e quale imbragatura, consulta il terapista o l'infermiere. Indicano anche quante persone servono per quella persona in particolare.

2Prima di usarlo: scegliere e ispezionare

Il problema

La maggior parte degli incidenti con il sollevatore viene da un'imbragatura sbagliata, consumata o mal agganciata, o dal superare il peso massimo. Ispezionare prima li evita quasi tutti.

Cosa succede dentro

L'imbragatura deve essere della misura e del tipo giusti per quella persona e per ciò che stai per fare (ci sono imbragature diverse per il bagno, per il water, per il letto). E sia l'imbragatura sia il sollevatore hanno un peso massimo che non si deve mai superare.

Passo dopo passo

  1. Usa l'imbragatura della misura e del tipo indicati per quella persona. Un'imbragatura sbagliata può ferire.
  2. Controlla il peso massimo dell'imbragatura e del sollevatore. Non superarlo mai.
  3. Ispeziona l'imbragatura prima di ogni uso: se il tessuto è sfilacciato, strappato, bucato o con cuciture allentate, non usarla e sostituiscila.
  4. Se il sollevatore è elettrico, assicurati che la batteria sia carica e che il pulsante di arresto di emergenza funzioni.
  5. Libera il percorso tra il punto di partenza e la destinazione prima di iniziare.

Cosa non si deve mai fare

  • Non usare mai un'imbragatura consumata, strappata o con cuciture allentate.
  • Non superare mai il peso massimo dell'imbragatura o del sollevatore.
  • Non usare mai un'imbragatura di un tipo diverso da quello indicato solo perché è quella a portata di mano.

Quando chiedere aiuto

Per scegliere l'imbragatura giusta e imparare a ispezionarla, consulta chi ha fornito l'attrezzatura o il terapista. I sollevatori hanno bisogno di una manutenzione periodica (in genere ogni sei mesi); chiedi chi la fa.

3Posizionare l'imbragatura e sollevare

Il problema

Un'imbragatura mal posizionata o un aggancio mal fatto possono lasciare la persona mal sostenuta o farla scivolare. Il posizionamento è ciò che richiede più attenzione.

Cosa succede dentro

L'imbragatura distribuisce il peso della persona. Se è ben centrata e le cinghie restano piatte e ben agganciate, sostiene in modo uniforme. Molte imbragature hanno un'etichetta con il disegno di come posizionarle rispetto alla colonna.

Passo dopo passo

  1. Centra l'imbragatura con la persona: il centro è allineato con la sua colonna, secondo l'etichetta dell'imbragatura.
  2. Passa le cinghie delle gambe ben piatte, senza che il tessuto resti piegato o arricciato.
  3. Aggancia ogni cinghia alla barra del sollevatore esattamente come indica il manuale di quell'apparecchio.
  4. Solleva lentamente e in modo uniforme, tenendo la persona il più in basso possibile mentre la sposti. La barra non deve mai colpirle il viso.
  5. Nei sollevatori a pavimento con ruote, durante lo spostamento le ruote restano libere (non frenate) perché il sollevatore si adatti al peso, salvo che il manuale del tuo apparecchio indichi il contrario. Segui sempre il manuale.

Cosa non si deve mai fare

  • Non agganciare mai le cinghie in modo irregolare o diverso da quanto dice il manuale.
  • Non lasciare mai il tessuto delle gambe piegato o arricciato sotto la persona.
  • Non sollevare mai la persona più in alto del necessario né spostarla a strattoni.

Quando chiedere aiuto

Se non sei sicura di come centrare l'imbragatura o agganciare le cinghie sul tuo modello, non improvvisare: chiedi che te lo mostrino. Ogni sollevatore e ogni imbragatura hanno il loro modo esatto.

4Comfort, pelle e vigilanza

Il problema

L'imbragatura sostiene la persona premendo il tessuto contro il corpo. Se una cinghia è mal posizionata, può comprimere e ferire, e la persona non sempre lo dirà.

Cosa succede dentro

Alcune persone, soprattutto con cambiamenti cognitivi o con minore sensibilità, non si lamentano anche se qualcosa le infastidisce o le stringe. Per questo chi assiste non aspetta che avvisino: controlla in modo attivo che l'imbragatura sia comoda e che nessuna cinghia stia comprimendo.

Passo dopo passo

  1. Prima di sollevare, verifica che le cinghie siano piatte e che il tessuto non stringa né si arrotoli da nessuna parte.
  2. Guardale il viso mentre la sollevi: un'espressione di dolore o disagio è un segnale, anche se non dice nulla.
  3. Non lasciarla appesa nell'imbragatura più tempo del necessario: solo quanto dura il trasferimento.
  4. Non lasciarla mai sola mentre è nel sollevatore.
  5. Quando la abbassi, fallo lentamente e controlla la pelle dove c'erano le cinghie, soprattutto se lo usi spesso.

Cosa non si deve mai fare

  • Non dare mai per scontato che stia comoda solo perché non si lamenta: controlla.
  • Non lasciarla mai sola né sospesa in aria più del necessario.
  • Non ignorare mai un'espressione di dolore sul suo viso.

Quando chiedere aiuto

Se vedi pelle rossa, segnata o lesa dove poggiano le cinghie, o se la persona si lamenta quando si usa l'imbragatura, fermati e consulta il terapista o l'infermiere. Forse serve un'altra imbragatura o regolare come si posiziona.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Le scale

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Prima della scala: la regola e la sicurezza

Il problema

La scala unisce tutti i rischi: il dislivello, l'equilibrio e, in discesa, la possibilità di cadere in avanti per diversi gradini. Per questo conviene preparare la scala e conoscere la regola prima di far salire o scendere qualcuno.

Cosa succede dentro

C'è una regola semplice che ordina il movimento: per salire, prima la gamba forte; per scendere, prima il bastone e la gamba debole. Così la gamba forte carica sempre il peso sul gradino saldo e la debole resta protetta.

Passo dopo passo

  1. Corrimano saldo, meglio da entrambi i lati. Se c'è solo da un lato, assicurati che sia solido e ben fissato.
  2. Buona luce, con interruttori in alto e in basso della scala. Segna il bordo dei gradini se è difficile vederli.
  3. Strisce antiscivolo su ogni gradino. Togli tappeti o passatoie che scivolano.
  4. La scala libera: senza oggetti, senza vasi, senza cavi.
  5. Un gradino per volta, senza fretta. La persona si tiene al corrimano con una mano e, se usa il bastone, lo porta nell'altra.

Cosa non si deve mai fare

  • Non salire né scendere mai con cose in mano: entrambe le mani vanno al corrimano e al bastone.
  • Non farlo mai con poca luce o con la scala piena di oggetti.
  • Non andare mai veloce né saltando gradini.

Quando chiedere aiuto

Se la persona si stanca, ha capogiri o si sente insicura sulla scala, non insistere: fermati e cerca un altro modo (scheda H4). Per mettere un secondo corrimano o le strisce, qualsiasi installatore può aiutare.

2Salire la scala

Il problema

Salire stanca e, se si fa nell'ordine sbagliato, la gamba debole deve spingere tutto il peso e cede. La regola della gamba forte per prima lo risolve.

Cosa succede dentro

Per salire, la gamba forte sale per prima sul gradino e tira il corpo verso l'alto; la debole la segue dopo, senza dover spingere da sola. Il bastone sale per ultimo. Chi assiste sta dietro per sostenere se la persona va all'indietro.

Passo dopo passo

  1. La persona si tiene al corrimano con una mano e porta il bastone nell'altra (o il secondo corrimano).
  2. Mettiti dietro di lei e un po' verso il lato debole, con una mano sulla cintura di trasferimento.
  3. Che salga prima la gamba forte sul gradino.
  4. Poi che salga la gamba debole fino allo stesso gradino, e per ultimo il bastone.
  5. Entrambe le gambe e il bastone restano sullo stesso gradino prima di passare al successivo. Un gradino per volta.

Cosa non si deve mai fare

  • Non farla mai salire prima con la gamba debole.
  • Non metterti mai davanti mentre sali: se cade, cade verso di te e all'indietro.
  • Non salire mai due gradini insieme.

Quando chiedere aiuto

Se la persona non riesce a spingere con la gamba forte per salire, o resta senza fiato, fermati. Forse serve un'altra soluzione (scheda H4) o salire in due.

3Scendere la scala

Il problema

Scendere è la direzione più pericolosa: una caduta in avanti sulla scala può essere di diversi gradini. Qui l'ordine e la posizione di chi assiste contano ancora di più.

Cosa succede dentro

Per scendere, prima scende il bastone al gradino di sotto, poi la gamba debole, e per ultima la forte, che controlla la discesa dall'alto. Chi assiste va davanti e un gradino più in basso, per frenare se la persona va in avanti.

Passo dopo passo

  1. La persona si tiene al corrimano con una mano e porta il bastone nell'altra.
  2. Mettiti davanti a lei, un gradino più in basso e verso il lato debole, con una mano sulla cintura di trasferimento.
  3. Che scenda prima il bastone al gradino di sotto.
  4. Poi che scenda la gamba debole su quel gradino.
  5. Per ultima che scenda la gamba forte. Un gradino per volta, senza fretta.

Cosa non si deve mai fare

  • Non farla mai scendere prima con la gamba forte.
  • Non metterti mai dietro mentre scendi: se va in avanti, non riesci a frenarla.
  • Non lasciarla mai guardare il telefono o portare cose mentre scende.

Quando chiedere aiuto

Se una gamba cede in discesa, se ha capogiri o se non vi sentite sicuri entrambi, non scendete. È la situazione in cui un montascale o un'altra soluzione conviene di più (scheda H4).

4Quando non provarci e cosa fare invece

Il problema

A volte la scala smette di essere sicura, e forzarla è uno dei rischi più grandi in una casa. Sapere quando fermarsi e quali alternative ci sono evita una caduta grave.

Cosa succede dentro

Portare qualcuno in braccio su per le scale, o farlo scendere a forza, è pericoloso per entrambi ed è una causa frequente di cadute serie. Quando la persona non può più usare la scala in sicurezza, la soluzione non è insistere, ma cambiare il modo.

Passo dopo passo

  1. Non provate la scala se la persona non sostiene il proprio peso, è molto instabile, resta senza fiato o se non vi sentite sicuri entrambi.
  2. Non portarla mai in braccio su per le scale per risolvere in fretta.
  3. Prima i miglioramenti semplici: un secondo corrimano, strisce antiscivolo, più luce, mezzi gradini.
  4. Se la scala resta un problema, valuta un montascale (la sedia motorizzata su una guida) o una rampa dove è possibile.
  5. La soluzione più sicura a volte è spostare ciò che la persona usa su un solo piano: che la camera, il bagno e la cucina siano sullo stesso livello.

Cosa non si deve mai fare

  • Non portare mai la persona in braccio su per le scale.
  • Non farla mai scendere o salire a forza se uno dei due ha paura.
  • Non lasciarla mai usare la scala da sola se ha già rischiato di cadere lì.

Quando chiedere aiuto

Per decidere tra montascale, rampa o riorganizzare la casa su un livello, una valutazione della casa aiuta a vedere cosa conviene e cosa è possibile. Il terapista e un installatore possono orientarti secondo il caso.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Il benessere di chi assiste

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Non sei sola e non sei una cattiva persona

Il problema

Prendersi cura di qualcuno che ami può lasciarti esausto, irritabile e in colpa per sentirti così. Molti credono di essere gli unici a sentirsi sopraffatti. Non lo sono: il carico è reale ed è studiato.

Cosa succede dentro

La ricerca su chi assiste un familiare è chiara: circa uno su tre arriva ad avere una depressione, e più della metà attraversa un esaurimento a un certo punto. Non è per debolezza né per amare poco la persona: è perché assistere, protratto nel tempo e spesso in solitudine, logora chiunque.

Passo dopo passo

  1. Riconosci i segnali in te: una stanchezza che il sonno non guarisce, dormire male, irritarti per piccole cose, ammalarti spesso, perdere interesse per ciò che ti piaceva, sentire risentimento o voglia di piangere senza un motivo chiaro.
  2. Renditi conto che la colpa, la rabbia e la tristezza sono normali in chi assiste. Provarle non ti rende una cattiva persona.
  3. Dai un nome a quelle emozioni, invece di ingoiarle. Parlarne con qualcuno di fiducia già allevia.
  4. Accetta di non poter fare tutto né farlo alla perfezione. Assistere abbastanza bene è assistere bene.
  5. Tratta il tuo esaurimento come un segnale per chiedere sostegno, non come un fallimento.

Cosa non si deve mai fare

  • Non pretendere mai da te di non sentire mai rabbia, colpa o stanchezza: fanno parte dell'assistere.
  • Non isolarti mai con quei sentimenti pensando che non capiti a nessuno.
  • Non parlarti mai con durezza perché hai bisogno di aiuto o di riposo.

Quando chiedere aiuto

Se ti senti senza speranza, se niente ti dà sollievo, o se compaiono pensieri di farti del male, è un segnale per cercare aiuto adesso: un medico, un professionista della salute mentale o una linea di sostegno del tuo paese. Meriti cura quanto la persona che assisti.

2Prenderti cura di te non è egoismo

Il problema

Molti di chi assistono smettono di dormire, di mangiare bene e di vedere persone, convinti che riposare sia abbandonare la persona. È il contrario: senza di te in piedi, l'assistenza crolla.

Cosa succede dentro

Nessuno può versare da una tazza vuota. Il riposo, anche breve, abbassa l'esaurimento e ti restituisce pazienza e lucidità per assistere. Non è un lusso: è ciò che rende sostenibile la cura.

Passo dopo passo

  1. Cerca brevi pause durante il giorno: qualche minuto per respirare, uscire all'aria, prendere qualcosa con calma.
  2. Cura il minimo del tuo corpo: dormire quel che puoi, mangiare agli orari, muoverti un po'.
  3. Mantieni, anche se ridotta, una cosa che ti piace: leggere, camminare, vedere un'amica, la tua musica.
  4. Considera il sollievo (respiro): qualche ora di un assistente a domicilio, un centro diurno, o un familiare che ti sostituisce per riposare davvero.
  5. Tratta quei momenti come parte della cura, non come tempo rubato.

Cosa non si deve mai fare

  • Non rimandare mai la tua salute a quando ci sarà tempo: quel tempo non arriva da solo.
  • Non usare mai l'alcol, la sigaretta o il cibo come unico modo per resistere.
  • Non sentire mai che riposare sia tradire la persona che assisti.

Quando chiedere aiuto

Se non riesci ad avere alcun riposo perché non c'è nessuno con cui lasciare la persona, chiedi dei servizi di sollievo nella tua zona (centri diurni, assistenti a domicilio, soggiorni brevi). In molti posti esistono, e a volte ci sono opzioni a basso costo.

3Chiedere aiuto e non restare solo

Il problema

La solitudine è ciò che fa più male a chi assiste. Molti portano tutto in silenzio, senza chiedere nulla, finché il corpo o il morale si spezzano.

Cosa succede dentro

Condividere il carico e parlare con altri che vivono lo stesso abbassa il senso di solitudine e, secondo gli studi, migliora il morale di chi assiste. Chiedere aiuto non è debolezza: è ciò che regge nel tempo.

Passo dopo passo

  1. Fai una lista di compiti concreti che altri possono fare (spesa, cucinare, tenere compagnia un po', accompagnare a una visita) e distribuisci richieste precise tra famiglia e amici.
  2. Accetta l'aiuto che offrono, anche se non lo fanno esattamente come te. Fatto è meglio che perfetto.
  3. Cerca un gruppo di supporto di chi assiste, in presenza o online. Parlare con chi capisce allevia molto.
  4. Parla con il medico o un professionista della salute mentale se il morale non si solleva. Chiedere quell'aiuto è prenderti cura di te.
  5. Se ci sono più familiari, dividetevi i turni e le decisioni, perché non ricada tutto su una sola persona.

Cosa non si deve mai fare

  • Non portare mai tutto da solo pensando che sia tuo dovere farlo senza aiuto.
  • Non rifiutare mai ogni aiuto per non disturbare: la maggior parte vuole aiutare e non sa come.
  • Non chiuderti mai nel silenzio con ciò che senti.

Quando chiedere aiuto

Se senti di non farcela più, di essere solo in questo o che il morale è molto basso, parla con il tuo medico e cerca un gruppo di supporto. Ci sono reti di chi assiste e servizi di orientamento in quasi tutti i paesi; informarsi è un buon primo passo.

4Prenderti cura del tuo corpo: la schiena

Il problema

Spostare, girare e sollevare un'altra persona è la causa più comune di lesioni alla schiena in chi assiste. Una schiena lesa lascia due persone senza cura.

Cosa succede dentro

La schiena si lede quando porta peso piegata o torta. La forza sicura viene dalle gambe, non dalla vita. Le tecniche dei capitoli precedenti (trasferimenti, letto, sollevatore) non sono solo per la persona: proteggono il tuo corpo.

Passo dopo passo

  1. Avvicinati alla persona prima di spostarla: più è lontana, più la tua schiena soffre.
  2. Piega le ginocchia e tieni la schiena dritta. La forza viene dalle gambe.
  3. Usa la cintura di trasferimento e le attrezzature (lenzuolo scorrevole, sollevatore) invece della tua sola forza.
  4. Non torcere la vita con il peso: muovi i piedi per girare tutto il corpo.
  5. Se qualcosa pesa più di quanto puoi spostare in sicurezza, fallo in due o con il sollevatore. Non è debolezza: è non farti male.

Cosa non si deve mai fare

  • Non sollevare mai con la schiena piegata o torta.
  • Non sollevare mai a forza ciò che dovrebbe andare con il sollevatore o in due.
  • Non ignorare mai un dolore alla schiena che compare o cresce: è un allarme.

Quando chiedere aiuto

Se compaiono dolore alla schiena, formicolio o debolezza alle gambe, consulta il medico. Un fisioterapista può insegnarti a spostare la persona proteggendo il tuo corpo, adattato al tuo caso.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Salire e scendere dall'auto

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Prima di salire o scendere: preparare l'auto

Il problema

Salire e scendere da un'auto è un trasferimento in più, con l'aggravante che il sedile è basso, lo spazio è ridotto e bisogna girare. Avere fretta o aggrapparsi alla portiera è dove si cade di più.

Cosa succede dentro

L'auto obbliga ad abbassarsi, girare e infilare le gambe quasi insieme. Se il posto è preparato e la persona ha a cosa tenersi saldamente, il movimento diventa sicuro. La portiera non serve da appoggio: si muove da sola.

Passo dopo passo

  1. Parcheggia su pavimento piano e regolare, lontano dal traffico, e apri la portiera il più possibile.
  2. Arretra il sedile per far spazio alle gambe, e reclinalo un po' se aiuta a entrare.
  3. Prepara un punto d'appoggio saldo: una maniglia di appoggio per auto (di quelle che si incastrano nella serratura della portiera) o lo schienale del sedile. Mai la portiera.
  4. Tieni a portata di mano la cintura di trasferimento e, se usa bastone o deambulatore, lasciali vicino, non nel bagagliaio.
  5. Se la persona è pesante o non sostiene il proprio peso, fallo in due o con un sedile girevole o una tavola di trasferimento. Non forzare da sola.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciarla mai appoggiarsi alla portiera per entrare o uscire: si muove e la persona cade.
  • Non sollevarla mai per le braccia né per le ascelle: usa la cintura di trasferimento, con l'altra mano sulla sua schiena.
  • Non farlo mai con l'auto in discesa o su pavimento irregolare.

Quando chiedere aiuto

Se ogni volta è più difficile o la persona ormai quasi non sostiene il proprio peso, consulta il terapista sugli ausili: cuscino girevole, tavola di trasferimento, o un'auto più alta o adattata. Per i casi senza appoggio del peso, esistono sollevatori per auto.

2Salire in auto senza torcersi

Il problema

L'errore più comune è entrare di fronte, abbassandosi e torcendo la vita. Così si perde l'equilibrio e si forza la schiena di entrambi.

Cosa succede dentro

Il modo sicuro è prima il sedere, poi le gambe: la persona si siede prima, di spalle al sedile, e solo dopo infila le gambe. Così non deve girare in piedi né entrare piegata.

Passo dopo passo

  1. Che la persona stia di spalle al sedile e arretri finché sente il bordo del sedile dietro le gambe.
  2. Che si tenga con la mano forte alla maniglia di appoggio o allo schienale (non alla portiera) e scenda lentamente a sedersi, abbassando la testa per non sbatterla contro il telaio.
  3. Una volta seduta e ben indietro sul sedile, che infili una gamba per volta dentro l'auto, girando il corpo a poco a poco in avanti.
  4. Un cuscino girevole sul sedile facilita quella rotazione senza torcere l'anca.
  5. Sistemala dritta e allacciale la cintura di sicurezza.

Cosa non si deve mai fare

  • Non farla mai entrare di fronte, prima le gambe: si torce e cade.
  • Non lasciarla mai tenersi alla portiera per scendere sul sedile.
  • Non dimenticare mai di proteggerle la testa mentre si siede, perché non sbatta sul telaio.

Quando chiedere aiuto

Se non riesce a sedersi e a girare le gambe senza che tu carichi il suo peso, fallo in due o con un cuscino girevole o una tavola di trasferimento. Il terapista può mostrare la tecnica per la tua auto.

3Scendere dall'auto in sicurezza

Il problema

Nello scendere, la persona tende a uscire di fronte, alzarsi di colpo e aggrapparsi alla portiera. È la parte in cui si cade di più.

Cosa succede dentro

Scendere è salire al contrario: prima escono le gambe a terra, poi ci si tiene a un punto saldo e solo allora ci si alza. Uscire con le gambe fuori e i piedi ben appoggiati evita la rotazione forzata.

Passo dopo passo

  1. Slacciale la cintura di sicurezza e apri bene la portiera.
  2. Che giri il corpo a poco a poco e tiri fuori le gambe dall'auto fino ad appoggiare entrambi i piedi a terra, rivolta verso l'esterno.
  3. Che si tenga con la mano forte alla maniglia di appoggio o al telaio (non alla portiera) e, con i piedi ben appoggiati, si alzi spingendo con le gambe.
  4. Tu la accompagni con una mano sulla cintura di trasferimento e l'altra pronta vicino alla sua schiena. Piega le ginocchia, non la vita.
  5. Una volta in piedi, aspetta che trovi l'equilibrio prima di darle il bastone o iniziare a camminare.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciarla mai alzarsi prima di avere entrambi i piedi ben appoggiati a terra.
  • Non tirarla mai verso l'alto a forza: la forza la fa lei, con le gambe.
  • Non lasciarla mai uscire tenendosi alla portiera.

Quando chiedere aiuto

Se non riesce a spingere con le gambe per alzarsi, non sollevarla a forza: fallo in due, con un sollevatore per auto o con un sedile girevole. Davanti a dolore o capogiro nello scendere, aspetta seduta e consulta.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 1 · Muovere e curare il corpo

Dopo una caduta

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Per prima cosa: non rialzarla di colpo

Il problema

Il riflesso di rialzare subito chi è caduto può peggiorare una lesione che ancora non si vede, come una frattura dell'anca o un colpo alla testa. La prima cosa non è rialzare: è guardare.

Cosa succede dentro

Una caduta può lasciare una lesione che non si nota sul momento. Spostare la persona prima di controllare può aggravare una frattura o una lesione della colonna. Per questo si respira, ci si calma e si controlla prima di fare qualsiasi cosa.

Passo dopo passo

  1. Mantieni la calma e resta con la persona. Non rialzarla subito.
  2. Chiedile se le fa male qualcosa, se riesce a muovere le braccia e le gambe, e se ha battuto la testa.
  3. Controlla se c'è sangue, gonfiore, un arto in posizione strana, o se è confusa o molto assonnata.
  4. Se ha battuto la testa, ha perso conoscenza anche solo per un istante, non riesce a muoversi, ha un dolore forte (soprattutto all'anca o alla schiena), o è più confusa del solito: non spostarla e chiama i soccorsi. Coprila perché non prenda freddo e resta con lei dov'è.
  5. Caso particolare: se prende anticoagulanti (farmaci per fluidificare il sangue) e ha battuto la testa, cerca assistenza medica anche se si sente bene. Il sanguinamento dentro la testa può comparire ore dopo.

Cosa non si deve mai fare

  • Non rialzarla mai in fretta senza prima controllare se si è fatta male.
  • Non spostare mai qualcuno con un dolore forte, che non riesce a muovere un arto o con sospetto di frattura.
  • Non minimizzare mai un colpo alla testa, soprattutto se prende anticoagulanti.

Quando chiedere aiuto

Davanti a qualsiasi dubbio, chiama i soccorsi: è meglio aspettare l'aiuto a terra che spostare la persona e peggiorare una lesione. Resta con lei, parlale con calma e tienila al caldo.

2Se non si è fatta male: aiutarla a rialzarsi per fasi

Il problema

Anche quando la persona sta bene, sollevarla a forza è ciò che più fa male alla schiena di chi assiste, e può far cadere entrambi. Il modo sicuro è per fasi, con lei che fa quasi tutto il lavoro.

Cosa succede dentro

Una persona a terra non può essere sollevata senza rischio. Ma può rialzarsi passo dopo passo, appoggiandosi a una sedia salda, mentre chi assiste la guida e la stabilizza, senza caricare il suo peso.

Passo dopo passo

  1. Se hai controllato ed è senza lesioni e si sente bene, lascia passare qualche minuto a terra perché passi ogni capogiro.
  2. Avvicina una sedia salda (senza ruote) e, se ce l'hai, un cuscino per appoggiare le ginocchia.
  3. Che la persona si giri sul fianco e si metta a quattro zampe (mani e ginocchia), e che gattoni fino alla sedia.
  4. Che appoggi entrambe le mani sul sedile e sollevi la gamba forte fino a poggiare il piede ben piatto a terra (resta come inginocchiata su una gamba sola).
  5. Che spinga con la gamba e le braccia per rialzarsi, si giri e si sieda sulla sedia. Tu la guidi con una mano sulla cintura di trasferimento o sull'anca, in piedi vicino, senza sollevarla tu.

Cosa non si deve mai fare

  • Non sollevarla mai a forza da terra: la forza la fa lei, con le gambe e le braccia.
  • Non usare mai una sedia con le ruote o che possa ribaltarsi come appoggio.
  • Non metterle mai fretta: ogni fase a suo tempo.

Quando chiedere aiuto

Se è molto pesante, non riesce a mettersi a quattro zampe, o è confusa, non insistere: chiama un vicino, un familiare o i soccorsi. Per chi cade spesso, esiste un cuscino di sollevamento gonfiabile che la solleva da terra senza sforzo. E conviene esercitarsi con questo metodo della sedia quando tutto è tranquillo, soprattutto se la persona vive da sola.

3Dopo: sorvegliare e prevenire la prossima

Il problema

Una caduta non finisce quando la persona si rialza. Possono comparire disturbi ore dopo e, soprattutto, bisogna scoprire perché è caduta perché non si ripeta.

Cosa succede dentro

Alcune lesioni e alcuni sintomi (dolore, capogiro, confusione) compaiono solo dopo un po'. E una caduta ha quasi sempre una causa (pressione bassa, un farmaco, un'infezione, vista scarsa, squilibrio) che, se non si cerca, fa cadere di nuovo.

Passo dopo passo

  1. Dopo averla rialzata, che riposi, e osservala nei giorni seguenti: un dolore nuovo, capogiri, più confusione, o che eviti di appoggiare una gamba sono segnali che qualcosa è sfuggito.
  2. Avvisa il medico, anche se la caduta sembra lieve. Conviene una visita per verificare perché è successo.
  3. Controlla la casa: togli tappeti scivolosi e cavi, migliora la luce, metti maniglioni di appoggio dove serve (vedi i capitoli del bagno e delle scale).
  4. Lascia un telefono a portata da terra, o meglio, un pulsante di allarme che la persona possa usare se cade ed è sola (vedi la parte sui pulsanti di allarme).
  5. Restare a lungo a terra è pericoloso di per sé: per questo il pulsante di allarme conta tanto in chi vive da solo.

Cosa non si deve mai fare

  • Non trattare mai una caduta come se non fosse successo nulla senza avvisare il medico.
  • Non lasciare mai la causa irrisolta: la prossima caduta può essere peggiore.
  • Non lasciare mai una persona che cade e vive da sola senza un modo per chiedere aiuto da terra.

Quando chiedere aiuto

Se dopo la caduta compaiono dolore, capogiro, vomito, confusione o evita di muovere una parte del corpo, consulta senza indugio. E per capire perché cade e come prevenirlo, il medico e il fisioterapista possono valutare l'andatura, la pressione e i farmaci.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 2 · Salute e farmaci

Dare i farmaci in sicurezza

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1La lista e l'ordine: il sistema che evita gli errori

Il problema

Molti anziani prendono diversi farmaci al giorno, a orari diversi, alcuni con il cibo e altri no. Senza un sistema, è facile saltare una somministrazione, ripeterne un'altra o confondere compresse simili.

Cosa succede dentro

Gli errori di farmaci vengono quasi sempre dal disordine, non dalla cattiva intenzione. Un sistema semplice, una lista aggiornata e un portapillole, rende la dose corretta quella facile, e tiene tutto pronto per un'emergenza.

Passo dopo passo

  1. Prepara una lista aggiornata di tutto ciò che prende: nome, a cosa serve, chi l'ha prescritto, e anche vitamine, erbe e farmaci da banco. Annota le allergie. Conservala stampata e sul telefono.
  2. Porta quella lista (o le scatole) a ogni visita e a qualsiasi accesso al pronto soccorso. Aggiornala dopo ogni visita dal medico.
  3. Usa un portapillole settimanale con scomparti per giorno e per momento (mattina, mezzogiorno, sera). Riempilo in un luogo tranquillo e ben illuminato, senza fretta.
  4. Ciò che non è nel portapillole, conservalo nella scatola originale: l'etichetta ha il nome, la dose e la scadenza.
  5. Usa sempre la stessa farmacia: così individuano gli incroci tra farmaci e i rinnovi sono più facili. Chiedi il rinnovo una settimana prima che finisca.
  6. Conserva i farmaci in un luogo sicuro, sotto chiave se serve, lontano dai bambini, e controlla le scadenze.

Cosa non si deve mai fare

  • Non mescolare mai farmaci sfusi senza etichetta: se non sai quale sia, chiedi in farmacia.
  • Non riempire mai il portapillole in fretta o davanti alla televisione: è lì che si infilano gli errori.
  • Non conservare mai i farmaci a portata di bambini o di una persona confusa.

Quando chiedere aiuto

Se la lista è lunga o cambia spesso, il farmacista può aiutarti a ordinarla e a vedere se un farmaco si incrocia con un altro. Per chi si confonde con le somministrazioni, esistono portapillole con allarme che segnalano l'ora.

2Dare i farmaci senza errori

Il problema

Dare un farmaco sembra semplice, ma darlo all'ora sbagliata, spezzato quando non si deve, o cambiando la quantità di propria iniziativa, può fare male. La regola è seguire alla lettera ciò che il medico ha indicato.

Cosa succede dentro

Il tuo ruolo è accompagnare la somministrazione, non decidere su di essa. Quando consegni il farmaco giusto, alla persona giusta, nella quantità che il medico ha indicato, all'ora indicata e nel modo indicato, il farmaco fa ciò che deve fare.

Passo dopo passo

  1. Prima di ogni somministrazione, conferma cinque cose: che sia la persona giusta, il farmaco giusto, la quantità che il medico ha indicato, l'ora indicata e il modo indicato (per bocca, sulla pelle, ecc.).
  2. Chiedi al farmacista se ogni farmaco va con il cibo o senza cibo, e a quale ora conviene.
  3. Consegna il farmaco e accompagna, ma lascia che la persona lo prenda da sola se può. Resta vicino e osserva che lo deglutisca bene.
  4. Non spezzare, triturare né aprire mai una compressa senza chiedere prima al farmacista: molte hanno un rivestimento speciale e spezzarle può essere pericoloso o lasciarle senza effetto.
  5. Se fa fatica a deglutire, non improvvisare: chiedi al farmacista se quel farmaco esiste in liquido, cerotto o altra forma.

Cosa non si deve mai fare

  • Non cambiare mai la quantità, non saltare una somministrazione né sospendere un farmaco di tua iniziativa: lo decide il medico.
  • Non triturare mai una compressa perché passi meglio senza consultare prima.
  • Non dare mai un nuovo farmaco da banco senza avvisare il medico o il farmacista: può incrociarsi con quelli che già prende.

Quando chiedere aiuto

Davanti a qualsiasi dubbio su come, quando o con cosa dare un farmaco, chiedi al farmacista: è gratuito e non serve appuntamento. Se la persona rifiuta il farmaco o non riesce a deglutirlo, avvisa il medico invece di forzare.

3Sorvegliare gli effetti e quando chiamare

Il problema

Anche preso bene, un farmaco può dare effetti indesiderati o incrociarsi con un altro. Chi assiste è di solito il primo a notare un cambiamento, e avvisare in tempo evita problemi seri.

Cosa succede dentro

Negli anziani, gli incroci tra farmaci (o tra farmaco e alcol) possono dare sonnolenza, capogiri o più rischio di cadute. Notare e segnalare questi cambiamenti fa parte della cura.

Passo dopo passo

  1. Tieni un quaderno semplice: annota qualsiasi cambiamento dopo aver iniziato o cambiato un farmaco (sonnolenza, capogiro, nausea, eruzione cutanea, umore, confusione).
  2. Se compare qualcosa di strano, avvisa il medico o il farmacista che l'ha prescritto. Non aspettare la prossima visita se sei preoccupato.
  3. Evita l'alcol con i farmaci, a meno che il medico dica che va bene.
  4. Tieni a portata i numeri dei soccorsi e del centro antiveleni. Se sospetti che ne abbia preso troppo, chiama prima di fare qualsiasi cosa.
  5. Vai alle visite con la persona, con la lista o le scatole, e chiedi: a cosa serve ogni farmaco, fino a quando, cosa fare se salta una somministrazione, e se ce n'è uno che non serve più.

Cosa non si deve mai fare

  • Non ignorare mai un effetto nuovo pensando che passerà da solo.
  • Non mescolare mai l'alcol con i farmaci senza consultare.
  • Non aspettare mai se sospetti che ne abbia preso troppo: chiama il centro antiveleni o i soccorsi.

Quando chiedere aiuto

Se compare una reazione forte (gonfiore al viso, difficoltà a respirare, eruzione che si estende), chiama i soccorsi. Per dubbi su effetti o incroci, il farmacista e il medico sono il tuo miglior supporto.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 2 · Salute e farmaci

Segnali di allarme: quando chiamare i soccorsi

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Riconoscere un ictus: il test rapido

Il problema

In un ictus ogni minuto conta: il trattamento che evita un danno permanente ha una finestra di poche ore. Riconoscerlo in fretta e chiamare subito è ciò che cambia l'esito.

Cosa succede dentro

Un ictus compare di colpo. Esiste un test rapido e facile da ricordare che controlla cinque cose. Se anche una sola fallisce, si chiamano i soccorsi immediatamente.

Passo dopo passo

  1. Equilibrio: ha perso all'improvviso l'equilibrio o fa fatica a camminare?
  2. Occhi: ha perso o annebbiato la vista di colpo, in uno o entrambi gli occhi?
  3. Viso: chiedile di sorridere. Le cade un lato del viso?
  4. Braccia: chiedile di alzare entrambe le braccia. Una le cade o non riesce ad alzarla?
  5. Parola: chiedile di ripetere una frase semplice. Parla in modo confuso o non le esce?

Tempo: se compare uno qualsiasi di questi segnali, anche se poi passa, chiama i soccorsi subito. Annota a che ora sono iniziati i sintomi: quel dato aiuta il medico a scegliere il trattamento.

Cosa non si deve mai fare

  • Non aspettare mai per vedere se passa: in un ictus il tempo perso è danno.
  • Non portarla mai tu in ospedale in auto: chiama l'ambulanza, che inizia a curare lungo la strada.
  • Non darle mai da mangiare, da bere né farmaci mentre aspetti.

Quando chiedere aiuto

Davanti a uno di questi segnali, chiama il numero di emergenza del tuo paese subito. Anche se i sintomi durano poco e spariscono, bisogna comunque farla controllare: può essere stato l'avviso di qualcosa di più grave.

2Riconoscere un infarto e un arresto cardiaco

Il problema

Un infarto non è sempre il portarsi le mani al petto dei film. Negli anziani, nelle donne e nelle persone con diabete, i segnali possono essere lievi o insoliti, e per questo vengono ignorati.

Cosa succede dentro

L'infarto è una mancanza di sangue al cuore. I segnali classici e quelli lievi valgono lo stesso: nel dubbio, si chiama. Se il cuore si ferma (arresto), la persona crolla e smette di rispondere: lì ogni secondo conta.

Passo dopo passo

  1. Segnali di infarto: fastidio al petto (pressione, oppressione, peso o dolore) che dura più di qualche minuto o va e viene; dolore che si irradia al braccio, alla schiena, al collo, alla mascella o alla bocca dello stomaco; mancanza di fiato; sudore freddo, nausea o capogiro.
  2. Negli anziani, nelle donne e nelle persone con diabete, può esserci solo una stanchezza strana, mancanza di fiato o nausea, senza dolore al petto. Va preso sul serio lo stesso.
  3. Davanti a questi segnali, chiama i soccorsi immediatamente. Non portarla tu in auto e non aspettare per vedere se migliora.
  4. Non darle aspirina né alcun altro farmaco di tua iniziativa: solo se il personale dei soccorsi o il medico te lo indicano.
  5. Arresto: se la persona crolla, non risponde e non respira normalmente, chiama i soccorsi subito. Chi risponde al telefono può guidarti passo dopo passo finché arriva l'ambulanza.

Cosa non si deve mai fare

  • Non minimizzare mai segnali lievi in un anziano: possono essere un infarto lo stesso.
  • Non portarla mai tu in ospedale in un possibile infarto o arresto: chiama l'ambulanza.
  • Non darle mai farmaci di tua iniziativa mentre aspetti.

Quando chiedere aiuto

Chiama i soccorsi davanti a qualsiasi sospetto di infarto o arresto. E fatti un favore: seguire un corso di primo soccorso e di rianimazione ti prepara a quei minuti in cui l'aiuto è ancora in arrivo.

3Altre urgenze e cosa fare mentre arriva l'aiuto

Il problema

Ci sono altre situazioni che non aspettano, e in tutte il primo passo è lo stesso: chiamare i soccorsi e accompagnare bene finché arriva l'aiuto.

Cosa succede dentro

In un'urgenza, ciò che fai nei primi minuti conta, ma fare troppo può nuocere. Quasi sempre la cosa migliore è chiamare, mantenere la calma e non spostare né dare nulla di tua iniziativa.

Passo dopo passo

  1. Chiama i soccorsi immediatamente davanti a: forte difficoltà a respirare, sanguinamento che non si ferma, una reazione allergica con gonfiore al viso o alla gola, una persona che non risponde, una convulsione, o un soffocamento che non si risolve (vedi il capitolo dell'alimentazione).
  2. Anche davanti a una caduta con un colpo alla testa o sospetto di frattura (vedi il capitolo "Dopo una caduta").
  3. Mentre aspetti: resta con la persona, parlale con calma, allenta i vestiti stretti e tienila al caldo e comoda dov'è.
  4. Non darle da mangiare, da bere né farmaci, a meno che i soccorsi te lo indichino.
  5. Tieni a portata la lista dei farmaci e le condizioni di salute (la cartella d'emergenza del capitolo dei farmaci), e lascia la porta aperta perché l'ambulanza entri in fretta.

Cosa non si deve mai fare

  • Non esitare mai a chiamare per paura di disturbare: è meglio essere valutati che vedere l'aiuto arrivare troppo tardi.
  • Non spostare mai la persona se sospetti una lesione della colonna o una frattura.
  • Non darle mai cibo, bevande o farmaci mentre aspetti, salvo indicazione.

Quando chiedere aiuto

La regola semplice: nel dubbio, chiama. Il personale dei soccorsi preferisce una chiamata che non porta a nulla a un aiuto che arriva troppo tardi.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 2 · Salute e farmaci

Idratazione e cura quotidiana della salute

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1L'idratazione: perché è difficile e come aiutare

Il problema

Molti anziani bevono poca acqua, non perché non vogliano, ma perché con l'età la sete si sente meno. Possono essere disidratati senza avere sete, e la disidratazione porta capogiri, cadute, confusione e problemi ai reni.

Cosa succede dentro

Con gli anni, il corpo trattiene meno acqua e il segnale della sete si indebolisce. Per questo non ci si può fidare solo del "se ha sete, beve". Bisogna offrire liquidi durante il giorno, senza aspettare che lo chieda.

Passo dopo passo

  1. Offri piccole quantità di liquido spesso durante il giorno: ai pasti, con i farmaci e tra le attività.
  2. Lascia sempre un bicchiere o una bottiglia a portata, vicino al letto o alla poltrona dove passa il giorno.
  3. Varia: acqua, infusi delicati, brodi, gelatine, e frutta ricca d'acqua (anguria, melone, arancia). Aggiungi liquido senza che sia solo bere acqua.
  4. Nei giorni di caldo, con febbre o se è indisposta, offri di più.
  5. Se evita di bere per non andare tanto in bagno, organizza andate in bagno sicure e a orario invece che beva meno.

Cosa non si deve mai fare

  • Non fidarti mai della sete come unico segnale: a quest'età può non comparire.
  • Non forzare mai grandi quantità in una volta: meglio poco e spesso.
  • Non cambiare mai di tua iniziativa la quantità di liquido se la persona ha il cuore o i reni delicati: in quei casi, il medico indica quanto.

Quando chiedere aiuto

Segnali di disidratazione: bocca secca, urina scura o molto scarsa, stanchezza, capogiro o confusione. Se compare confusione, urina pochissimo, non trattiene i liquidi o sviene, consulta senza indugio: può essere un'emergenza.

2Prendersi cura della pelle: prevenire le piaghe

Il problema

Restare a lungo nella stessa posizione, a letto o in poltrona, può danneggiare la pelle dove l'osso preme contro la superficie. Così compaiono le piaghe da decubito, che fanno male, si infettano e sono difficili da guarire.

Cosa succede dentro

La pelle sopra le parti ossee (l'osso sacro, i fianchi, i talloni, i gomiti, le spalle, la nuca) riceve tutto il peso. Se la pressione non viene alleviata ogni tanto, il tessuto si lede dall'interno. Cambiare posizione e controllare la pelle lo previene.

Passo dopo passo

  1. Cambia posizione spesso: a letto, più o meno ogni due ore; in poltrona, allevia il peso ogni ora (o che lei stessa si risistemi ogni tanto se può).
  2. Usa cuscini per separare le parti ossee e perché i talloni non poggino contro il materasso.
  3. Controlla la pelle ogni giorno, soprattutto sulle parti ossee. Il segnale precoce è un arrossamento che non schiarisce quando lo premi (su pelle più scura, una zona più scura, più calda o più dura).
  4. Tieni la pelle pulita e asciutta; cura in particolare l'umidità da incontinenza (vedi la parte sulla dignità intima).
  5. Se passa molto tempo a letto o in poltrona, un cuscino o un materasso speciale che ridistribuisce la pressione aiuta molto.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciare mai la persona per ore nella stessa posizione senza alleviare il peso.
  • Non massaggiare mai una zona arrossata sopra un osso: può peggiorare il danno.
  • Non trattare mai di tua iniziativa una piaga già aperta: la vede un professionista della salute.

Quando chiedere aiuto

Se compare un arrossamento che non passa, una vescica o una ferita sopra una parte ossea, avvisa il medico o l'infermiere. Prima viene trattata, più è facile.

3L'osservazione quotidiana: febbre, infezione e cambiamenti

Il problema

Molti problemi di salute avvisano con piccoli cambiamenti prima di diventare gravi. Chi assiste, che vede la persona ogni giorno, è chi meglio può notarli in tempo.

Cosa succede dentro

Negli anziani, un'infezione non sempre dà febbre alta: a volte il primo segnale è una confusione nuova, più sonno, meno voglia di mangiare o una caduta. Notare il cambiamento e avvisare è ciò che anticipa la cura.

Passo dopo passo

  1. Osserva ogni giorno l'essenziale: come mangia e beve, l'umore, il sonno, l'urina e le feci, il respiro e la pelle.
  2. Tieni un quaderno semplice e annota i cambiamenti: serve a te e a mostrarlo al medico.
  3. Prendi sul serio una confusione nuova, più sonnolenza o una caduta senza causa chiara: possono essere il primo avviso di un'infezione. Avvisa il medico.
  4. Davanti a una febbre, non dare farmaci di tua iniziativa (vedi il capitolo dei farmaci): consulta cosa fare.
  5. La mancanza di liquido peggiora la stitichezza; se passano vari giorni senza evacuare, con dolore o gonfiore, avvisa il medico prima di dare nulla.

Cosa non si deve mai fare

  • Non ignorare mai un cambiamento brusco di umore o di lucidità pensando che sia l'età.
  • Non dare mai un farmaco per la febbre di tua iniziativa senza consultare.
  • Non trattare mai la stitichezza con lassativi o rimedi di tua iniziativa senza chiedere.

Quando chiedere aiuto

Se compare febbre con confusione, difficoltà a respirare, dolore forte, o un cambiamento brusco che non capisci, consulta senza indugio. Davanti a segnali di allarme seri, chiama i soccorsi (vedi il capitolo dei segnali di allarme).

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 3 · Mente e comunicazione

La demenza: come parlare e capire

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Entrare nel suo mondo: la regola d'oro

Il problema

Quando una persona con demenza dice qualcosa che non è reale (che la madre già deceduta la aspetta, che deve andare al lavoro, che qualcuno l'ha derubata), il primo impulso è correggere. E correggere finisce quasi sempre in angoscia, rabbia o discussione.

Cosa succede dentro

La demenza cambia il cervello: la memoria, l'orientamento e il ragionamento non funzionano più come prima. La persona non lo fa apposta né per dare fastidio: la sua realtà è reale per lei, e non può cambiarla perché qualcuno gliela spiega. Con la malattia non si vince mai una discussione.

Passo dopo passo

  1. Non discutere, non correggere e non metterla alla prova. La regola d'oro è: convalidare ciò che sente e reindirizzare con dolcezza.
  2. Rispondi all'emozione, non al fatto. Se chiede di qualcuno che è deceduto, non darle di nuovo la notizia: accompagna l'affetto ("si vede quanto le vuoi bene") e porta la conversazione verso un bel ricordo o un'altra attività.
  3. Se insiste "devo andare al lavoro" o "devo andare a casa", non contraddirla: convalida ("hai lavorato tanti anni, ti sei meritata il riposo") e reindirizza verso qualcosa di confortante ("andiamo a prendere un tè insieme").
  4. Accetta la colpa anche se non ce l'hai: "scusa, ho dimenticato di avvisarti" calma più di "te l'ho già detto mille volte".
  5. Non prenderla sul personale. Se ti accusa di qualcosa o non ti riconosce, è la malattia che parla, non la persona.

Cosa non si deve mai fare

  • Non discutere mai né cercare di convincerla della verità quando quella verità la angoscia.
  • Non chiederle mai se si ricorda: la mette alla prova e la fa vergognare.
  • Non ricordarle mai che dimentica ("te l'ho già detto", "come fai a non ricordare").

Quando chiedere aiuto

Se le situazioni difficili diventano frequenti o ti superano, chiedi orientamento al medico e, se puoi, a un gruppo di supporto per chi assiste persone con demenza. Imparare questi modi con altri allevia molto.

2Come parlare perché sia più facile

Il problema

Man mano che la demenza avanza, le parole si complicano: è difficile trovarle, seguire una frase lunga o elaborare più cose insieme. Parlare come prima genera frustrazione in entrambi.

Cosa succede dentro

La persona capisce meglio ciò che è semplice, lento e caloroso. E legge molto il tono e il viso: se tu sei tranquillo, lei si tranquillizza; se ti irrigidisci, lei si irrigidisce.

Passo dopo passo

  1. Avvicinati di fronte e alla sua altezza, piano, e dille chi sei ("ciao, mamma, sono Ana, tua figlia"). La demenza riduce la visione laterale, e comparire all'improvviso spaventa.
  2. Parla con frasi brevi, un'idea per volta, e dai molto tempo per rispondere. Poi, dai ancora più tempo.
  3. Offri scelte semplici, di sì o no, o tra due: "vuoi un tè?" invece di "cosa vuoi bere?".
  4. Se non capisce una parola, dilla in un altro modo o con un gesto. Se ripete la stessa domanda, ripeti la stessa risposta breve, con calma, come se fosse la prima volta.
  5. Invece di "ti ricordi quando...?", usa "io mi ricordo quando...". E ricordare cose di tanti anni fa (la giovinezza, il lavoro, i figli da piccoli) di solito le dà sicurezza e gioia.

Cosa non si deve mai fare

  • Non parlarle mai da lontano, da dietro o con il viso coperto dalla mano.
  • Non incatenare mai più domande o istruzioni insieme.
  • Non usare mai un tono di rimprovero né parlarle come a un bambino.

Quando chiedere aiuto

Se noti che non sente o non vede bene, controllare apparecchi acustici e occhiali aiuta più di quanto sembri: la sordità e la vista scarsa peggiorano la confusione. Parlane con il medico.

3Quando si agita: il comportamento è un messaggio

Il problema

A volte la persona diventa irrequieta, cammina senza fermarsi, ripete, si arrabbia o grida. Non lo fa per capriccio: quando le parole non bastano più, il comportamento è il suo modo di dire qualcosa.

Cosa succede dentro

Dietro l'agitazione c'è quasi sempre un bisogno: dolore, fame, sete, bisogno di andare in bagno, stanchezza, o troppo rumore e stimolo intorno. Il dolore, soprattutto, passa inosservato. Chi assiste diventa un po' detective.

Passo dopo passo

  1. Davanti all'agitazione, chiediti di cosa può avere bisogno: le fa male qualcosa? ha fame o sete? ha bisogno del bagno? è stanca? c'è troppo rumore?
  2. Abbassa gli stimoli: spegni la televisione, abbassa le luci forti, togli il disordine, lascia una o due persone invece di tante.
  3. Parla piano, senza discutere. Se è molto agitata o aggressiva, fai un passo indietro, dalle spazio e riavvicinati con calma tra un momento.
  4. Reindirizza verso qualcosa che la calmi: una musica che le piace, un'attività semplice, fare un giro, qualcosa di buono da bere.
  5. Se cammina molto, dalle un posto sicuro per farlo, e fai in modo che beva e mangi qualcosa.

Cosa non si deve mai fare

  • Non trattenerla mai a forza né alzare la voce: aumenta la paura e l'agitazione.
  • Non discutere mai né pretendere che si calmi solo perché sì.
  • Non supporre mai che sia capriccio: quasi sempre è un bisogno o un fastidio che non riesce a nominare.

Quando chiedere aiuto

Un cambiamento brusco di comportamento può essere dolore o un'infezione (vedi il capitolo della cura quotidiana): avvisa il medico. E se l'agitazione è molto forte, frequente o pericolosa, il medico può aiutare a trovare la causa e la migliore gestione.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 3 · Mente e comunicazione

Quando vede cose, accusa o si agita al calar della sera

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Quando vede o sente cose che non ci sono

Il problema

La persona può vedere, sentire o percepire cose che non ci sono: qualcuno nella stanza, un animale sul muro, una voce che la chiama. Per lei sono del tutto reali, e discuterne la spaventa solo di più.

Cosa succede dentro

Quelle visioni vengono dal cambiamento nel cervello, e compaiono di più al calar della sera. A volte si scatenano per poca luce, ombre, riflessi in specchi o finestre, o per confondere ciò che passa in televisione con la realtà.

Passo dopo passo

  1. Non discutere se ciò che vede è reale o no. Per lei lo è.
  2. Rispondi all'emozione: se ha paura, dalle calma e compagnia ("sono qui con te, sei al sicuro").
  3. Se la visione non la spaventa e non è pericolosa, a volte basta accompagnarla e cambiare argomento o attività.
  4. Controlla l'ambiente: accendi più luce per cancellare le ombre, copri i riflessi di specchi o finestre, e spegni la televisione se la confonde.
  5. Cura gli occhiali e gli apparecchi acustici: vedere e sentire male alimenta le confusioni.

Cosa non si deve mai fare

  • Non discutere mai con lei né dirle che lì non c'è niente: la lasci sola con la sua paura.
  • Non deriderla mai né assecondarla con cose che aumentino la sua paura.
  • Non lasciare mai la stanza al buio e piena di ombre al calar della sera.

Quando chiedere aiuto

Se le visioni compaiono di colpo, cambiano molto o la angosciano, avvisa il medico: possono venire da un'infezione, da un cambio di farmaco o da un'altra causa. Non dare né cambiare farmaci di tua iniziativa.

2Quando accusa o diffida

Il problema

È molto comune che la persona accusi di derubarla, di nasconderle cose o di volerle fare del male, spesso proprio chi più la assiste. Fa male, ma non è contro di te: è la malattia.

Cosa succede dentro

La persona ripone le cose in posti sicuri e poi non ricorda dove. Poiché non trova l'oggetto, la spiegazione che le resta è che qualcuno l'ha preso. Non mente: è la memoria che le viene meno.

Passo dopo passo

  1. Non prenderla sul personale e non metterti sulla difensiva.
  2. Rispondi al sentimento: "che brutto sentire che qualcosa è sparito, ti aiuto a cercarlo".
  3. Cercalo con lei, senza litigare su chi ha ragione. Trovarlo insieme calma più che discutere.
  4. Impara i suoi nascondigli preferiti (cassetti, borse, sotto il materasso) per individuare ciò che sparisce.
  5. Tieni dei doppioni di ciò che si perde di più (occhiali, chiavi) per abbassare l'angoscia.

Cosa non si deve mai fare

  • Non discutere mai per dimostrare che non l'hai derubata: non si vince e la ferisci.
  • Non darle mai della bugiarda né offenderti: è la memoria, non la persona.
  • Non lasciarla mai sola con l'angoscia senza accompagnarla a cercare.

Quando chiedere aiuto

Se le accuse sono molto frequenti, molto angoscianti o si accompagnano a paura intensa, parlane con il medico. E appoggiati a un gruppo di supporto: sentire che lo stesso capita ad altri allevia.

3Il calar della sera e la deambulazione

Il problema

Molte persone con demenza diventano più confuse, irrequiete o angosciate al calar della sera. È così comune che ha un nome: il calar della sera, o sundowning. E quell'irrequietezza spesso porta a camminare senza sosta o a voler uscire.

Cosa succede dentro

A fine giornata si sommano la stanchezza, l'orologio interno sregolato e le ombre che crescono con la poca luce. Tutto questo confonde ancora di più un cervello che sta già lavorando troppo.

Passo dopo passo

  1. Cura la routine: sveglia, pasti e sonno a orari regolari. Metti le attività impegnative (bagno, uscite, medico) al mattino.
  2. Durante il giorno, luce naturale e movimento; evita i sonnellini lunghi e tardivi e la caffeina dal pomeriggio inoltrato.
  3. Prima che faccia buio, accendi bene le luci per cancellare le ombre e chiudi le tende. La sera, abbassa il rumore e gli stimoli (televisione alta, faccende) e metti musica dolce e familiare.
  4. In piena crisi, non discutere: dalle calma, accompagnala e portala verso qualcosa di tranquillo (guardare foto, musica, qualcosa di buono). Se vuole camminare, lasciala fare in un posto sicuro.
  5. Per la deambulazione: che le uscite siano sicure (un chiavistello in alto, un campanello o un sonaglio alla porta), che porti un documento con un numero di telefono, e avvisa vicini di fiducia. Soddisfa ciò che cerca: bagno, fame, o "andare a casa".

Cosa non si deve mai fare

  • Non trattenerla mai a forza perché smetta di camminare: aumenta la paura e il rischio di farsi male.
  • Non lasciarla mai al calar della sera in una stanza buia e piena di ombre.
  • Non chiuderla mai in un modo che sarebbe pericoloso in caso di incendio: al sicuro, ma mai intrappolata.

Quando chiedere aiuto

Se il calar della sera è molto intenso, se non riesce a dormire, o se la deambulazione diventa pericolosa, avvisa il medico per cercare la causa e il modo migliore di gestirla. Un cambiamento brusco può anche essere dolore o un'infezione.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 3 · Mente e comunicazione

La quotidianità con la demenza: il bagno, i pasti e l'attività

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Il bagno senza litigare

Il problema

Il bagno è il momento che genera più conflitto nella demenza. La persona si oppone, si spaventa o si arrabbia. Quasi mai è un capriccio: l'acqua, il freddo, sentirsi nuda ed esposta, o non capire cosa sta succedendo, fanno paura.

Cosa succede dentro

Per chi non ricorda il perché, essere svestita e bagnata può sembrare un'invasione. Se il bagno è caldo, familiare, senza fretta e dignitoso, la paura cala e il litigio scompare.

Passo dopo passo

  1. Non discutere se ha bisogno di lavarsi o no. Prepara tutto prima: asciugamani, sapone, shampoo e vestiti a portata, e l'acqua pronta a una temperatura tiepida gradevole.
  2. Scalda il bagno qualche minuto prima. Il freddo è una delle cause più comuni del rifiuto.
  3. Parla con calma e di' "andiamo a lavarci" invece di "devi lavarti": accompagni, non ordini. Racconta ogni passo prima di farlo.
  4. Cura il pudore: copri con un asciugamano le parti che non stai lavando, e lascia che si lavi ciò che può.
  5. Sii flessibile: se oggi non vuole la doccia, offri un lavaggio a parti o riprova più tardi. Un bagno completo non deve essere quotidiano; tra un bagno e l'altro bastano i lavaggi.

Cosa non si deve mai fare

  • Non costringerla mai né metterle fretta: la fretta e la forza scatenano la paura.
  • Non lasciarla mai nuda e al freddo ad aspettare.
  • Non discutere mai per convincerla con le ragioni: non funziona e la fa arrabbiare.

Quando chiedere aiuto

Per la parte di sicurezza (maniglioni, sedia da doccia, acqua che non scotta), vedi il capitolo del bagno. Se il rifiuto è molto forte o compare dolore nel muoversi, parlane con il medico o il terapista.

2I pasti senza litigare

Il problema

Con la demenza, mangiare si complica: a volte la persona non riconosce il cibo, non sa usare le posate, si distrae, o non ha fame. Costringerla finisce in litigio e in meno cibo.

Cosa succede dentro

Il cervello non organizza più la scena del pasto come prima. Se il momento è tranquillo, semplice e senza pressione, la persona mangia meglio e con più piacere.

Passo dopo passo

  1. Abbassa il rumore e le distrazioni: spegni la televisione, buona luce, tavolo sgombro. Servi una sola cosa per volta nel piatto.
  2. Usa un piatto di un colore che faccia contrasto con il cibo, perché lo veda bene.
  3. Offri cibo che si possa mangiare con le mani (panini, pezzi di pollo, frutta morbida): restituisce indipendenza e dignità quando le posate confondono.
  4. Taglia a pezzi piccoli, non avere fretta e mangia con lei: la compagnia invita a mangiare.
  5. Se mangia poco, offri porzioni piccole e spesso, e i suoi cibi preferiti. Qualsiasi alimento è meglio di niente: non fare del momento una battaglia.

Cosa non si deve mai fare

  • Non costringerla mai a mangiare né metterle fretta.
  • Non servire mai il cibo molto caldo.
  • Non insistere mai con le posate se la confondono: passa al cibo da mangiare con le mani.

Quando chiedere aiuto

Se fa fatica a deglutire, tossisce o si strozza mangiando, non addensare i liquidi di tua iniziativa: consulta un logopedista (vedi il capitolo del vestire e nutrire). Se perde molto peso o non mangia quasi nulla, avvisa il medico.

3La routine e le attività che hanno senso

Il problema

Senza nulla da fare, la persona con demenza si annoia, si angoscia e si agita. E le giornate senza ordine la confondono di più. Una routine e attività semplici le danno calma e senso.

Cosa succede dentro

Il prevedibile rassicura: sapere cosa viene adesso abbassa l'ansia. E un'attività su misura per lei la fa sentire utile e connessa, anche se non può più fare cose complesse.

Passo dopo passo

  1. Mantieni una routine regolare: lavarsi, vestirsi e mangiare più o meno agli stessi orari ogni giorno.
  2. Offri attività semplici e con senso per lei: piegare asciugamani, guardare foto, ascoltare la sua musica, annaffiare le piante, camminare, sistemare le cose.
  3. Punta al piacere del fare, non al risultato. Non importa se piega l'asciugamano storto: importa che si senta bene e accompagnata.
  4. Dividi ogni compito in un passo per volta, e lascia che faccia da sola tutto ciò che può. Conservare ciò che può ancora fare protegge la sua dignità.
  5. Collega con ciò che è stata la sua vita: il vecchio lavoro, i gusti, le canzoni. Questo risveglia bei ricordi e la calma.

Cosa non si deve mai fare

  • Non riempire mai la sua giornata di pretese né di compiti difficili che la frustrino.
  • Non fare mai tutto al posto suo per andare più in fretta: perde ciò che può ancora fare.
  • Non lasciarla mai l'intera giornata senza nulla da fare: la noia alimenta l'agitazione.

Quando chiedere aiuto

Un terapista occupazionale può aiutarti a scegliere attività su misura per la persona e per la fase. E se noti che si annoia o si agita molto, ripensare la giornata con un professionista aiuta.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 4 · Dignità intima

L'incontinenza con dignità

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1L'incontinenza non è colpa di nessuno

Il problema

Perdere il controllo della pipì o delle feci fa molta vergogna, e molte famiglie lo vivono in silenzio, come se fosse una "cosa da vecchi" inevitabile. Non lo è: è un problema di salute, comune e spesso trattabile.

Cosa succede dentro

L'incontinenza è un sintomo, non un destino. Può venire da un'infezione urinaria, stitichezza, prostata, diabete, un farmaco, muscoli indeboliti, o dal non arrivare in tempo al bagno per la mobilità o la memoria. Molte di quelle cause si trattano o persino si curano.

Passo dopo passo

  1. Non prenderla come qualcosa di normale dell'età: per quanto minima, è bene che un medico ne cerchi la causa.
  2. Tieni un registro semplice: quando capita, quanto beve, cosa è cambiato. Questo aiuta il medico.
  3. Cura la dignità: parlane con naturalezza, senza rimprovero né faccia di disgusto. "Può capitare a chiunque" calma; "ti sei fatta la pipì addosso" umilia.
  4. Usa parole da adulto, non da bambino, per parlare del bagno. Rispetta il suo pudore e la sua intimità il più possibile.
  5. Attenzione a un segnale chiave negli anziani: un'infezione urinaria spesso non dà bruciore, ma confusione improvvisa, più sonno o agitazione. Un cambiamento brusco così merita una visita.

Cosa non si deve mai fare

  • Non rimproverarla mai né farla sentire in colpa per un incidente.
  • Non parlarle mai come a un bambino né mostrare disgusto.
  • Non dare mai per scontato che "è l'età" senza che un medico ne cerchi la causa.

Quando chiedere aiuto

Ogni caso di incontinenza merita una visita medica. Avvisa presto se compare di colpo, se c'è bruciore, sangue, febbre o dolore alla schiena, o se c'è confusione nuova: può essere un'infezione.

2La routine del bagno per prevenire gli incidenti

Il problema

Molti incidenti non capitano per mancanza di controllo, ma perché la persona non arriva in tempo: non trova il bagno, non riesce a togliersi i vestiti, o non avvisa. Una routine semplice ne previene gran parte.

Cosa succede dentro

Se il corpo non avvisa in tempo, aiuta anticipare: offrire il bagno a orario, prima che diventi urgente. E se il percorso verso il bagno è facile, sicuro e veloce, si evitano incidenti e cadute.

Passo dopo passo

  1. Offri il bagno a orario: al risveglio, più o meno ogni due ore durante il giorno, dopo ogni pasto e prima di dormire.
  2. Osserva quando tendono a capitare gli incidenti e portala in bagno un po' prima di quell'ora.
  3. Impara i suoi segnali (irrequietezza, camminare avanti e indietro, tirare i vestiti, restare in silenzio): possono voler dire che ha bisogno di andare.
  4. Rendi il percorso facile: una luce notturna, un passaggio sgombro, maniglioni vicino al water, e vestiti facili da abbassare (elastico, velcro). Per la notte o la poca mobilità, una sedia con water accanto al letto aiuta.
  5. Non toglierle i liquidi del giorno (disidratarsi peggiora tutto); riduci solo poco prima di dormire, e abbassa il caffè e l'alcol, che irritano la vescica.

Cosa non si deve mai fare

  • Non metterle mai fretta né farla trattenere: la fretta causa incidenti e cadute.
  • Non restringerle mai l'acqua durante il giorno perché urini di meno.
  • Non lasciare mai il percorso verso il bagno al buio o con ostacoli.

Quando chiedere aiuto

Se gli incidenti aumentano nonostante la routine, parlane con il medico: può esserci una causa nuova. Un terapista può suggerire come adattare il bagno e i vestiti.

3Il cambio con dignità e la cura della pelle

Il problema

Quando serve usare un pannolone o biancheria intima assorbente, il cambio può essere vissuto come qualcosa di umiliante. Fatto con rispetto e per tempo, protegge la pelle e, soprattutto, la dignità.

Cosa succede dentro

L'umidità intrappolata contro la pelle la irrita e la danneggia in fretta, e aggiunge rischio di infezione e di piaghe. Cambiare presto, pulire bene e proteggere la pelle evita tutto questo. E il tono con cui si fa segna la differenza tra sentirsi accudita o umiliata.

Passo dopo passo

  1. Cura l'intimità: chiudi la porta, scalda l'ambiente, raccontale ogni passo e copri ciò che non stai pulendo.
  2. Cambia presto ogni volta che serve. Non lasciarla con l'umidità addosso.
  3. Pulisci con acqua tiepida e un sapone delicato o salviette, sempre dal davanti verso il dietro (questo previene le infezioni urinarie).
  4. Asciuga con tocchi delicati, senza strofinare, e quando la pelle è asciutta, metti una crema barriera se te l'hanno consigliata.
  5. Scegli la taglia e l'assorbenza giuste (aderente senza segnare né stringere), lascia che aiuti in ciò che può, e smaltisci l'usato in modo igienico. Lavati le mani o usa i guanti.

Cosa non si deve mai fare

  • Non mostrare mai disgusto né trattarla come un oggetto: è una persona, fallo con calma e rispetto.
  • Non lasciarla mai bagnata o sporca "per dopo": la pelle si danneggia in fretta.
  • Non pulire mai dal dietro verso il davanti: trascina batteri e causa infezioni.

Quando chiedere aiuto

Se la pelle si arrossa, si spella, compare una ferita che non si chiude, o compare la febbre, avvisa il medico o l'infermiere. E ricorda: non devi farcela da solo in tutto; chiedere aiuto o un assistente a domicilio per questa parte è valido e sano.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 4 · Dignità intima

Il pudore, l'intimità e l'autonomia: assistere senza umiliare

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1La dignità in ogni momento intimo

Il problema

Lavarsi, vestirsi o andare in bagno con l'aiuto di un'altra persona può essere vissuto come perdere la dignità, soprattutto per qualcuno che è stato indipendente per tutta la vita e ha avuto cura degli altri. Il modo di aiutare cambia tutto.

Cosa succede dentro

Mettiti un secondo al suo posto: immagina che, dopo tutta una vita a decidere per te, qualcuno debba aiutarti a lavarti. La paura e la vergogna sono reali. Curare il pudore calma quella paura.

Passo dopo passo

  1. Bussa alla porta e aspetta prima di entrare, anche se è aperta. È il suo spazio.
  2. Nel momento del bagno o del cambio, chiudi la porta e le tende, e copri con un asciugamano ciò che non stai curando. Che non resti mai esposta più del necessario.
  3. Racconta ogni passo prima di farlo e chiedi il permesso prima di toccare il suo corpo o le sue cose.
  4. Parla a voce bassa e con rispetto. Non commentare la sua situazione intima con i vicini né davanti ad altri come se non ci fosse.
  5. Se qualcosa la mette a disagio, fermati e chiedile come preferisce che tu faccia.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciarla mai nuda o esposta più del necessario.
  • Non parlare mai delle sue intimità (pannoloni, incidenti) davanti ad altre persone.
  • Non entrare mai di colpo né spostare le sue cose senza avvisare.

Quando chiedere aiuto

Se la cura intima genera molta tensione in te o nella persona, un professionista o un assistente con esperienza può mostrarti modi di farlo con più calma e rispetto.

2Lasciar decidere: l'autonomia cura la dignità

Il problema

Quando qualcuno ha bisogno di aiuto, è facile cominciare a decidere tutto al posto suo per andare più in fretta. Ma togliergli le decisioni, anche le piccole, gli toglie la dignità.

Cosa succede dentro

Scegliere i vestiti, l'orario o il cibo le ricorda che è ancora padrona della propria vita. E fare da sé ciò che può ancora la mantiene capace e con autostima.

Passo dopo passo

  1. Offri scelte reali: quali vestiti mettere, a che ora lavarsi, cosa mangiare. Anche piccole, contano.
  2. Lascia che faccia da sola tutto ciò che può, anche se ci mette di più. Accompagna, non sostituire.
  3. Spiega cosa stai per fare e chiedi il suo accordo. Ha il diritto di dire no.
  4. Chiamala per nome o come le piace essere chiamata. Niente soprannomi infantili né parlarle come a un bambino.
  5. Parla con lei, non di lei. Anche se le è difficile comunicare, resta una persona presente.

Cosa non si deve mai fare

  • Non decidere mai tutto al posto suo solo per risparmiare tempo.
  • Non parlarle mai come a un bambino né usare diminutivi che non ha scelto.
  • Non parlare mai di lei in terza persona come se non fosse lì.

Quando chiedere aiuto

Se una sua decisione sembra rischiosa (per esempio, acqua troppo calda per la sua pelle), non imporla con la forza: offrile un'alternativa e, se serve, consulta il medico o il terapista.

3L'affetto e l'intimità non finiscono con l'età

Il problema

Si pensa spesso che con la vecchiaia o la malattia scompaia il bisogno di affetto, di vicinanza o di intimità. Non è così, e negarlo ferisce anch'esso la dignità.

Cosa succede dentro

Il bisogno di sentirsi amata, accompagnata e rispettata non si spegne. Il contatto gentile (una mano, un abbraccio, sedersi vicino) calma, dà sicurezza ed è parte della cura.

Passo dopo passo

  1. Offri un contatto caloroso e rispettoso: tenere la mano, un abbraccio, pettinare, una carezza sulla spalla. Accompagna senza invadere.
  2. Rispetta i legami della persona: se ha un compagno, cura la sua intimità e la sua privacy come quella di qualsiasi adulto.
  3. Non deridere né trattare come una cosa strana le sue manifestazioni di affetto o il suo desiderio di compagnia.
  4. Cura anche il rispetto sociale: potersi sistemare, vestirsi a suo gusto e avere un bell'aspetto la aiuta a sentirsi se stessa.
  5. Nella demenza, accompagna il bisogno di affetto con calma; le situazioni intime difficili o che generano dubbi conviene parlarne con la famiglia e un professionista.

Cosa non si deve mai fare

  • Non ridicolizzare mai né mettere in imbarazzo la persona per il bisogno di affetto o compagnia.
  • Non trattare mai la sua intimità di coppia come qualcosa che non le spetta per l'età.
  • Non usare mai il contatto in modo brusco o senza avvisare.

Quando chiedere aiuto

Se sorgono situazioni intime che generano dubbi sulla cura o sulla capacità della persona di decidere (soprattutto con la demenza), conviene parlarne con la famiglia e con un professionista della salute.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 5 · Sicurezza ed emergenze

Emergenze in casa: il fuoco, il gas e come uscire

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Gli allarmi che avvisano in tempo

Il problema

In un incendio possono esserci solo uno o due minuti per uscire. Senza un allarme che avvisi, il fumo raggiunge la persona addormentata prima che si svegli. La maggior parte delle morti per incendio in casa avviene dove non c'era un allarme o non funzionava.

Cosa succede dentro

Una persona anziana o con mobilità ridotta impiega più tempo a reagire e a uscire. Per questo l'avviso precoce salva la vita: dà il tempo di cui il corpo ha bisogno.

Passo dopo passo

  1. Metti rilevatori di fumo in ogni camera, fuori da ogni zona notte e a ogni piano della casa. Se possibile, che siano collegati tra loro: ne suona uno, suonano tutti.
  2. Metti anche rilevatori di monossido di carbonio (un gas che non si vede né si sente all'olfatto), fuori dalle camere e a ogni piano.
  3. Prova tutti gli allarmi una volta al mese con il tasto di prova, e cambia le batterie quando lo segnalano. Sostituisci l'apparecchio ogni 10 anni.
  4. Se la persona sente poco, procurati allarmi con luce lampeggiante o con un vibratore per il letto.
  5. Se non può provare gli allarmi da sola, fallo tu: fa parte della cura.

Cosa non si deve mai fare

  • Non togliere mai la batteria di un allarme perché smetta di suonare lasciandolo senza sostituirla.
  • Non mettere mai l'allarme di fumo attaccato alla cucina: i falsi allarmi spingono a scollegarlo. Lascialo ad almeno 3 metri (10 piedi) dal fuoco.
  • Non ignorare mai un rilevatore di monossido che suona: fai uscire tutti all'aria aperta e chiama le emergenze.

Quando chiedere aiuto

Molti corpi dei vigili del fuoco installano allarmi gratis o aiutano a controllare la casa. Se la persona vive sola, chiedilo: è un servizio che esiste in molti luoghi.

2Il piano di uscita

Il problema

Quando l'allarme suona non è il momento di pensare, ma di uscire. Se nessuno ha previsto come, una persona che cammina piano o usa la sedia può restare intrappolata.

Cosa succede dentro

Uscire in fretta dipende da due cose: l'avviso precoce e un piano provato. Avere il percorso pensato prima fa risparmiare i secondi che decidono tutto.

Passo dopo passo

  1. Pensa a due uscite da ogni stanza, e controlla che i corridoi siano liberi e che porte e finestre si aprano facilmente. Se usa il deambulatore o la sedia, misura che passi dalle porte.
  2. Assegna una persona che aiuti a uscire chi ha mobilità ridotta, e una seconda nel caso la prima non ci sia.
  3. Se possibile, che la camera sia al piano terra e vicino a un'uscita.
  4. Di notte, lascia accanto al letto gli occhiali, gli apparecchi acustici, il bastone o la sedia e il telefono, per prenderli all'istante.
  5. Concorda un punto d'incontro fuori, a distanza sicura, per tutti. Non usare mai l'ascensore in un incendio: solo le scale. Se c'è fumo, abbassati e avanza al di sotto.

Cosa non si deve mai fare

  • Non rientrare mai a prendere le cose: una volta fuori, si resta fuori.
  • Non usare mai l'ascensore durante un incendio.
  • Non bloccare mai le uscite con mobili o scatole.

Quando chiedere aiuto

Se la persona ha bisogno di un aiuto speciale per uscire, avvisa prima i vigili del fuoco e vicini di fiducia. Se il fumo ti chiude dentro e non puoi uscire: chiudi le porte tra te e il fuoco, tappa le fessure con asciugamani, chiama le emergenze con la tua posizione esatta e fatti vedere alla finestra con una torcia o un panno chiaro.

3Il gas, l'ossigeno e la cucina

Il problema

Il fuoco non comincia sempre con fiamme visibili. Una fuga di gas, una distrazione in cucina o l'ossigeno medicale gestito male possono essere pericolosi quanto un incendio.

Cosa succede dentro

Il gas e il monossido non si vedono; l'ossigeno fa bruciare tutto più in fretta. Conoscere questi pericoli silenziosi evita la maggior parte degli incidenti.

Passo dopo passo

  1. Se senti odore di gas: non accendere né spegnere luci o apparecchi (basta una scintilla), non accendere fiamme, apri le finestre, esci di casa e chiama la compagnia del gas o le emergenze da fuori.
  2. Se la persona usa ossigeno medicale, che nessuno fumi vicino e tieni l'ossigeno lontano dal fuoco, ad almeno 1,5 metri (5 piedi) da stufe, fornelli o candele.
  3. In cucina, non lasciare pentole sul fuoco senza sorveglianza. Usa un timer che ricordi che qualcosa sta cuocendo, soprattutto se ci sono dimenticanze.
  4. Controlla che stufe, scaldabagni e bracieri siano ben ventilati: il monossido viene da apparecchi a gas, legna o carbone mal ventilati.
  5. Non usare mai un generatore, un barbecue o un motore a combustione dentro casa o nel garage chiuso.

Cosa non si deve mai fare

  • Non accendere mai un fiammifero, un accendino né una luce se sospetti una fuga di gas.
  • Non fumare mai vicino all'ossigeno medicale.
  • Non lasciare mai la cucina accesa senza sorveglianza.

Quando chiedere aiuto

Davanti a mal di testa, nausea o sonnolenza insoliti in più persone della casa nello stesso momento, sospetta il monossido: fai uscire tutti all'aria aperta e chiama le emergenze. Per controllare gas, scaldabagni e ventilazione, chiama un tecnico abilitato.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 5 · Sicurezza ed emergenze

La porta, gli sconosciuti e le truffe

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1La porta e gli sconosciuti

Il problema

Si presenta qualcuno alla porta: dice di essere della luce, dell'acqua, un tecnico o un venditore. Spinge per entrare, per farsi pagare una riparazione o per far firmare qualcosa sul momento. Spesso è una truffa, e mira a chi vive solo o si confonde facilmente.

Cosa succede dentro

Il truffatore usa la fretta e l'autorità: "è urgente", "sono della compagnia". Una persona anziana e gentile tende a fidarsi e a non voler fare brutta figura. Fermarsi e verificare taglia l'inganno.

Passo dopo passo

  1. Non aprire la porta a chi non aspettavi. Parla dallo spioncino o dalla finestra.
  2. Chiedi un documento, ma un tesserino non basta: se dice di essere di un'azienda, chiamala tu al numero ufficiale (quello della bolletta o del sito), mai quello che quella persona ti dà.
  3. Non pagare né firmare mai nulla sul momento. Un'azienda vera ti lascia verificare con calma e con la famiglia.
  4. Se insiste o fa pressione, chiudi la porta e, se serve, chiama la polizia o un vicino.
  5. Per chi vive solo: lascia attaccato accanto alla porta un cartello con i numeri della famiglia e delle emergenze.

Cosa non si deve mai fare

  • Non far entrare mai uno sconosciuto che arriva senza avvisare.
  • Non pagare mai una riparazione "urgente" in contanti alla porta.
  • Non firmare mai carte che non hai letto con calma e con qualcuno di fiducia.

Quando chiedere aiuto

Se qualcuno ha gironzolato intorno alla casa o ha fatto pressione sulla persona, parlane con la famiglia e, se è il caso, con la polizia. Se c'è un dubbio su un pagamento reale, chiama tu l'azienda al numero ufficiale.

2Il telefono e gli schermi

Il problema

Per telefono, messaggio o internet arrivano inganni molto ben costruiti: qualcuno che dice di essere della banca o del governo e minaccia, un presunto nipote che chiede denaro urgente, un "premio" che bisogna pagare per riscuotere, o un amore che compare online e finisce per chiedere denaro.

Cosa succede dentro

Usano tutti la stessa cosa: urgenza, paura, segreto e un pagamento strano (carte regalo, bonifici, criptovalute, contanti). Oggi imitano persino la voce di un familiare. La regola d'oro è una sola: fermarsi e verificare per un'altra via.

Passo dopo passo

  1. Davanti a una chiamata o un messaggio inatteso che chiede denaro o dati, non fare nulla a caldo. Riattacca e respira.
  2. Verifica per conto tuo: chiama la banca, l'ente o il familiare al numero che già conosci, mai quello che ti hanno dato nella chiamata o nel messaggio.
  3. Non spostare mai denaro "per proteggerlo" né dare password, e non pagare mai con carte regalo o criptovalute: nessun ente vero lo chiede.
  4. Non aprire link di messaggi inattesi; scrivi tu l'indirizzo ufficiale nel browser.
  5. Concordate in famiglia una parola chiave segreta: se chiama un "nipote" chiedendo denaro, gliela chiedono. Il truffatore non la sa.

Cosa non si deve mai fare

  • Non dare mai dati, password o numeri di carta a chi ha chiamato o scritto senza che tu lo aspettassi.
  • Non pagare mai in anticipo per riscuotere un premio: se è vero, non si paga.
  • Non mantenere mai il segreto che ti chiede uno sconosciuto: il segreto è la trappola.

Quando chiedere aiuto

Se ci sono dubbi, fermati e consulta la famiglia o la banca prima di pagare qualcosa. Un secondo paio di occhi ferma quasi tutte le truffe.

3Come proteggere e cosa fare se è già successo

Il problema

Chiunque può cascarci, anche persone preparate: i truffatori sono molto bravi. La solitudine e le dimenticanze aumentano il rischio. E la vergogna fa sì che molti non lo raccontino, il che li fa perdere ancora di più.

Cosa succede dentro

Proteggere non è controllare né trattare la persona come incapace. È accompagnare, parlare del tema senza rimproveri e mettere poche barriere semplici che frenino il danno.

Passo dopo passo

  1. Parlatene spesso e senza vergogna: sapere come sono le truffe è la difesa migliore.
  2. Concordate una persona di fiducia da consultare prima di spostare denaro o davanti a qualcosa di "urgente".
  3. Con il permesso della persona, rivedete insieme i movimenti della banca ogni tanto, per notare qualcosa di strano in tempo.
  4. Chiedi alla banca avvisi sui movimenti e limiti o doppia conferma per le operazioni grandi.
  5. Se è già successo: non colpevolizzarla. Chiama subito la banca per bloccare il conto, cambia le password, raccogli i messaggi e le ricevute, e denuncialo alla polizia e all'ente di tutela del consumatore.

Cosa non si deve mai fare

  • Non trattare mai la persona da sciocca per esserci cascata: il rimprovero la fa tacere la volta dopo.
  • Non lasciar mai passare il tempo se sospetti una frode: ogni ora conta per la banca.
  • Non toglierle mai l'autonomia di colpo "per il suo bene": accompagna, non controllare.

Quando chiedere aiuto

I numeri e gli enti per denunciare variano a seconda del paese (polizia, tutela del consumatore, linee anti-frode, la banca stessa). Informati su quelli del tuo luogo e tienili a portata. Denunciare aiuta a fermare il truffatore e a proteggere altri.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 6 · Vivere soli e tecnologia

Vivere da soli e la tecnologia che si prende cura

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Il pulsante di allarme e il rilevamento delle cadute

Il problema

Una caduta quando si è soli può passare da uno spavento a un'emergenza grave. Non è tanto il colpo: è il tempo a terra senza poter chiedere aiuto, che può portare disidratazione, piaghe, freddo e complicazioni serie.

Cosa succede dentro

Più l'aiuto tarda, peggiore è l'esito. Per questo esiste un piccolo apparecchio semplice che avvisa all'istante: un pulsante che si porta addosso e che, premuto, mette in contatto con qualcuno che manda aiuto.

Passo dopo passo

  1. Procurati un pulsante di allarme (ciondolo, braccialetto o orologio) che, premuto, chiami un servizio o la famiglia, con voce nei due sensi per parlare.
  2. Scegline uno con rilevamento automatico delle cadute: se la persona cade e non riesce a premere, l'apparecchio avvisa da solo. Molti che cadono non riescono a premere il pulsante.
  3. Che lo porti sempre, anche in bagno e nella doccia, dove avvengono molte cadute. Cercane uno resistente all'acqua.
  4. Se esce di casa, un modello con GPS e segnale cellulare serve anche fuori, senza dipendere dal Wi-Fi.
  5. Esercitatevi a premerlo una volta per perdere la paura, e tieni aggiornati i numeri di contatto.

Cosa non si deve mai fare

  • Non tenerlo mai in un cassetto "perché non si consumi": un pulsante nel cassetto non salva nessuno.
  • Non fidarti mai del solo pulsante: continua a rendere la casa sicura dalle cadute (vedi il capitolo del camminare e quello del dopo una caduta).
  • Non lasciare mai i dati di contatto senza aggiornarli.

Quando chiedere aiuto

Se la persona vive sola o ha già avuto cadute, un pulsante con rilevamento delle cadute è tra le prime cose da aggiungere. Informati sulle opzioni che esistono nel tuo paese.

2Sensori, promemoria e la casa che avvisa

Il problema

Vivere da soli porta dimenticanze e momenti senza compagnia: un farmaco non preso, un fornello acceso, una caduta senza testimoni. C'è tecnologia semplice che aiuta senza togliere l'indipendenza.

Cosa succede dentro

Usata bene, la tecnologia è una rete di sicurezza, non una gabbia. La chiave è scegliere ciò che risolve il problema più urgente e rispettare sempre la dignità e la decisione della persona.

Passo dopo passo

  1. Per i farmaci: portapillole che avvisano con luce o suono all'ora giusta, o che avvisano la famiglia se la dose non viene presa (vedi il capitolo dei farmaci).
  2. Un altoparlante vocale può ricordare appuntamenti e medicine, fare chiamate a mani libere e, in alcuni, chiedere aiuto parlando.
  3. Sensori di movimento o di porta avvisano se qualcosa esce dal solito; scegli quelli che tutelano l'intimità (di movimento o di calore) invece delle telecamere.
  4. Se si usano telecamere, solo con il permesso della persona e mai in bagno né in camera. L'intimità non si negozia.
  5. Comincia da un solo apparecchio, quello del bisogno più grande, e padroneggialo prima di aggiungerne un altro.

Cosa non si deve mai fare

  • Non mettere mai telecamere senza avvisare né senza permesso: sorvegliare di nascosto umilia e rompe la fiducia.
  • Non riempire mai la casa di apparecchi tutti in una volta: confondono più di quanto aiutino.
  • Non usare mai la tecnologia per controllare; usala per accompagnare.

Quando chiedere aiuto

Un terapista occupazionale o un tecnico possono aiutarti a scegliere ciò che è giusto per quella casa e quella persona. La telemedicina (una visita per video) fa anche risparmiare viaggi difficili.

3Anche la solitudine va curata

Il problema

Vivere da soli non è lo stesso che sentirsi soli, ma spesso vanno insieme. E la solitudine prolungata non è solo tristezza: fa male alla salute quanto molte malattie.

Cosa succede dentro

La solitudine lunga si associa a più depressione, declino della memoria e problemi del cuore. Al contrario, fare cose con altri e sentirsi utili allunga la vita e migliora l'umore. La tecnologia aiuta, ma non sostituisce il contatto umano.

Passo dopo passo

  1. Crea una routine di contatto: una telefonata o una visita in giorni fissi, perché nessuno passi troppo tempo senza parlare con qualcuno.
  2. Usa le videochiamate per vedere volti cari, soprattutto se la famiglia vive lontano. Vedere è più che sentire.
  3. Cerca attività con altri su misura per lei: un gruppo, un club, la chiesa, un laboratorio, o compiti che la facciano sentire utile.
  4. Cura ciò che apre il mondo: occhiali, apparecchi acustici e un modo per spostarsi. La vista scarsa, la sordità e il non poter uscire rinchiudono.
  5. Se noti che si isola, si spegne o perde interesse, non lasciar passare: accompagnala e, se serve, cerca un aiuto professionale.

Cosa non si deve mai fare

  • Non usare mai gli schermi come unica compagnia: una telefonata non sostituisce un abbraccio.
  • Non minimizzare mai l'isolamento come se fosse un dettaglio: è un rischio di salute reale.
  • Non decidere mai al posto suo senza tenere conto di ciò che vuole e le piace.

Quando chiedere aiuto

Se compaiono tristezza profonda, svogliatezza che non cede o segnali di depressione, parlane con il medico. E per chi assiste e si sente solo anche lui, il capitolo del benessere di chi assiste è per te.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 7 · Chi assiste

Ci sono altri percorsi, aiuti e diritti

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Gli aiuti esistono e sono un diritto

Il problema

Molte famiglie credono che assistere sia qualcosa che si fa da soli, in silenzio e con le proprie forze. E si sfiniscono senza sapere che, in molti luoghi, esistono aiuti che spettano loro e di cui nessuno ha parlato.

Cosa succede dentro

Chiedere aiuto non è fallire: è assistere meglio e durare di più. Il primo passo non è risolvere tutto, ma scoprire cosa esiste nel tuo luogo.

Passo dopo passo

  1. Informati su quali sostegni ci sono nel tuo paese o nella tua città. A seconda del luogo, possono esistere: aiuto di assistenti a domicilio, centri diurni, cura di sollievo (qualcuno che ti dà il cambio per un po'), ausili tecnici (sedia, letto, maniglioni) e sussidi o agevolazioni.
  2. Cerca per più vie: l'assistente sociale del centro di salute o dell'ospedale, l'ufficio o l'ente per gli anziani o per la disabilità della tua zona, e le associazioni di pazienti (di Alzheimer, di Parkinson e altre).
  3. Chiedi sempre "quali aiuti esistono per questa situazione?": molti non vengono offerti da soli, bisogna chiederli.
  4. Annota ciò che scopri e conserva i contatti: queste pratiche richiedono tempo ed è bene avere tutto insieme.
  5. Appoggiati ad altre famiglie che sono già passate per questo: spesso conoscono scorciatoie che nessun opuscolo spiega.

Cosa non si deve mai fare

  • Non dare mai per scontato che "non c'è nulla": spesso c'è, ma non è in vista.
  • Non accontentarti mai di un solo "no": chiedi altrove, le risposte variano.
  • Non portare mai tutto da solo fino a sfinirti: questo finisce per danneggiare entrambi.

Quando chiedere aiuto

L'assistente sociale è la persona chiave per orientarti su aiuti e pratiche. I sostegni e i requisiti cambiano molto da un paese all'altro: cerca quelli del tuo luogo.

2L'équipe di professionisti che puoi mettere insieme

Il problema

A volte ci si aspetta che un solo medico risolva tutto. Ma assistere bene una persona anziana o con mobilità ridotta richiede spesso più sguardi, ciascuno esperto in qualcosa di diverso.

Cosa succede dentro

Non è lo stesso curare una malattia e prendersi cura della persona intera: il corpo, la mente, la casa e l'umore. Un'équipe copre ciò che una sola persona non può.

Passo dopo passo

  1. Il geriatra è il medico specializzato per le persone anziane: gestisce più malattie insieme, cura la funzione e la qualità della vita, e distingue ciò che è malattia da ciò che è parte dell'età.
  2. Il terapista occupazionale aiuta a rendere la vita quotidiana più facile e sicura: come lavarsi, vestirsi, muoversi in casa e cosa adattare.
  3. Il fisioterapista lavora la forza, l'equilibrio e il camminare, e aiuta a prevenire le cadute.
  4. Il logopedista lavora il parlare e, molto importante, il deglutire sicuro quando compare la difficoltà a mangiare.
  5. L'assistente sociale orienta su aiuti, pratiche e risorse; l'infermieristica insegna le cure e le medicazioni a casa.

Cosa non si deve mai fare

  • Non pensare mai che chiedere più sguardi sia "disturbare": è la cura che la persona merita.
  • Non mettere mai da parte il deglutire, l'umore o la casa occupandoti solo della malattia.
  • Non restare mai senza chiedere a quale professionista possono indirizzarti.

Quando chiedere aiuto

Se la persona ha più malattie, molti farmaci o ha perso autonomia, chiedi che la veda un geriatra e costruisci a poco a poco la sua équipe. Il medico di base può aiutarti con gli invii.

3Cambiare percorso e professionista è un tuo diritto

Il problema

Molte famiglie restano con il primo medico, la prima diagnosi o la prima risposta, anche quando qualcosa non funziona del tutto, per paura di offendere o di fare brutta figura.

Cosa succede dentro

Cercare un altro parere o cambiare professionista non è sfiducia: è cercare la cura migliore. È un diritto della persona e della sua famiglia.

Passo dopo passo

  1. Se qualcosa non convince o non migliora, chiedi un secondo parere. Un buon professionista non si offende: capisce.
  2. Per una persona anziana, spesso conviene passare dal medico di famiglia a un geriatra, che guarda l'insieme e non solo una parte.
  3. Se un professionista non ascolta, mette fretta o tratta senza rispetto, hai il diritto di cambiarlo.
  4. Porta alle visite una lista di dubbi e dei farmaci che prende: aiuta a farsi capire e a decidere meglio.
  5. Sii la voce della persona quando lei non può: chiedere, richiedere e farsi spiegare fa parte dell'assistere.

Cosa non si deve mai fare

  • Non restare mai con una cura che non funziona "per non fare storie".
  • Non cambiare mai i farmaci di tua iniziativa quando cambi professionista: che lo prescriva un medico.
  • Non lasciare mai la persona senza voce: accompagnarla a decidere è rispettarla.

Quando chiedere aiuto

Se non sai a chi rivolgerti o come cambiare, l'assistente sociale o un'associazione di pazienti possono orientarti. Nessuno deve restare con il primo percorso se ce n'è uno migliore.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 7 · Chi assiste

Le cure che evitano danni gravi

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1La postura che scivola: il pericolo della piaga sacrale

Il problema

Una persona seduta che a poco a poco scivola in avanti e resta sprofondata nella sedia, con la schiena a forma di C, sembra comoda e tranquilla. In realtà è una delle posture più pericolose, e molti non la riconoscono.

Cosa succede dentro

Scivolando, il bacino va indietro e tutto il peso cade sull'ossicino in basso (l'osso sacro e il coccige). La pelle resta intrappolata contro la seduta mentre l'osso si muove, e quella pressione e quello sfregamento sull'osso possono aprire una piaga molto difficile da guarire.

Passo dopo passo

  1. Impara a riconoscerla: la persona scivolata in avanti, seduta sul coccige invece che sui glutei, con la schiena arrotondata.
  2. Non lasciarla così anche se sembra comoda: più tempo passa, maggiore è il rischio di piaga e di scivolare dalla sedia.
  3. Risistemala bene indietro nella seduta, con il coccige contro lo schienale e la schiena appoggiata e dritta (vedi il capitolo della sedia a rotelle).
  4. Controlla spesso come è seduta, soprattutto se non può risistemarsi da sola.
  5. Se c'è già un'area rossa sul coccige che non scompare, togline la pressione e avvisa l'équipe sanitaria.

Cosa non si deve mai fare

  • Non confondere mai "ferma e sprofondata" con "comoda e sicura".
  • Non lasciarla mai per ore in quella postura senza risistemarla.
  • Non ignorare mai un segno rosso sull'osso sacro: è il primo segnale di una piaga.

Quando chiedere aiuto

Se scivola di continuo, quasi sempre la sedia o il cuscino non sono adeguati. Un terapista occupazionale o un fisioterapista può regolarli. Davanti a un rossore che non scompare o a una ferita, consulta l'équipe sanitaria.

2Sedersi bene per non farsi male

Il problema

La maggior parte delle persone non è seduta bene sulla propria sedia, e ciò si nota solo quando compare il dolore o la piaga. Una buona postura non è un lusso: previene ferite gravi.

Cosa succede dentro

Se i piedi non appoggiano bene, se la seduta è troppo profonda o le ginocchia restano più alte dei fianchi, il corpo scivola in avanti. Sostenere bene il bacino è ciò che evita questo scivolamento.

Passo dopo passo

  1. La base ferma e un buon cuscino che distribuisce la pressione sono la chiave; una seduta di tela che affonda tira il bacino indietro (vedi il capitolo della sedia a rotelle).
  2. Fianchi e ginocchia ad angolo retto, più o meno a 90 gradi, con il bacino ben indietro nella seduta.
  3. Che le ginocchia non restino più alte dei fianchi: quando sono più in alto, il peso va sull'osso sacro e la persona scivola.
  4. I piedi ben appoggiati, a terra o sui poggiapiedi all'altezza giusta, senza vuoti sotto le cosce.
  5. Se nonostante tutto scivola, un cuscino a cuneo o una cintura pelvica ben messi aiutano a sostenerla.

Cosa non si deve mai fare

  • Non usare mai una sedia qualsiasi per chi passa molte ore seduto.
  • Non lasciare mai i piedi penzoloni né i poggiapiedi a un'altezza che alzi le ginocchia.
  • Non scegliere mai il cuscino né regolare la sedia a occhio per chi è a rischio: che lo guidi un professionista.

Quando chiedere aiuto

La sedia e il cuscino si scelgono su misura per ogni persona, e il corpo cambia nel tempo. Un terapista occupazionale o un fisioterapista esperto in posizione seduta è chi li regola meglio.

3Riposizionare, controllare la pelle e l'imbragatura

Il problema

Restare molte ore senza muoversi, una pelle che nessuno guarda e un'imbragatura messa male sono tre cause silenziose di danno. Chi assiste può prevenirle tutte e tre con gesti semplici.

Cosa succede dentro

La pressione prolungata su un osso taglia la circolazione della pelle; in poche ore comincia il danno. Spostare il peso e guardare la pelle in tempo lo evita.

Passo dopo passo

  1. Aiuta a spostare il peso spesso: piegarsi in avanti, inclinarsi da un lato e dall'altro, o alzarsi un momento. Piccoli cambiamenti ogni tanto alleviano molto.
  2. Non lasciarla seduta senza muoversi per ore; se non può risistemarsi da sola, fallo tu di tanto in tanto (vedi il capitolo dell'idratazione e della cura quotidiana per il riposizionamento a letto).
  3. Controlla la pelle sopra le ossa: coccige (osso sacro e coccige), glutei, fianchi, talloni, gomiti. Un'area rossa che non scompare togliendo la pressione è l'allarme.
  4. Con il sollevatore, controlla che l'imbragatura sia ben messa, senza pieghe né parti che stringono. La persona con demenza può non lamentarsi anche se le dà fastidio: controlla tu (vedi il capitolo del sollevatore).
  5. Nei trasferimenti, solleva senza trascinare: lo sfregamento sulla pelle apre anche le piaghe (vedi il capitolo dei trasferimenti).

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciare mai la persona per molte ore nella stessa posizione.
  • Non dare mai per scontato che "se non si lamenta sta bene": molte non riescono a segnalare il dolore.
  • Non lasciare mai qualcuno seduto sull'imbragatura di trasferimento se non è fatta per questo.

Quando chiedere aiuto

Davanti a un rossore che non scompare, a una vescica o a una ferita, avvisa subito l'équipe sanitaria (personale infermieristico, medico). Una piaga si previene facilmente e si guarisce molto difficilmente.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 7 · Chi assiste

Quando rifiuta di ricevere aiuto

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Perché dice di no

Il problema

Molte famiglie sbattono contro un muro: il padre o la madre non accetta aiuto, non vuole che entri nessuno, insiste che sta bene. E ogni tentativo finisce in discussione. Fa male e sfinisce.

Cosa succede dentro

Quasi mai è capriccio o testardaggine. Dietro il no di solito c'è la paura di perdere l'indipendenza, la vergogna, o il non voler accettare che qualcosa è cambiato. Chiedere aiuto, per chi se l'è cavata da solo tutta la vita, può sembrare perdere il controllo della propria vita.

Passo dopo passo

  1. Capisci che il rifiuto parla delle sue paure, non di te: non è che dubiti del tuo affetto.
  2. Chiedi di cosa ha paura e cosa le importa di più preservare. Ascoltare apre più porte che insistere.
  3. Inizia la conversazione presto, prima di una crisi, finché non c'è ancora fretta né lite.
  4. Non metterla di fronte a un elenco di tutto ciò che non può più fare: riconosci prima ciò che gestisce bene.
  5. Avanza a poco a poco: un piccolo cambiamento accettato vale più di un piano perfetto rifiutato.

Cosa non si deve mai fare

  • Non darle mai della testarda o dell'esagerata: la chiude di più.
  • Non decidere mai tutto sopra la sua testa se è lucida: è la sua vita.
  • Non aspettare mai una caduta o un'urgenza per parlarne solo allora.

Quando chiedere aiuto

Se il rifiuto la mette a rischio reale e non c'è modo di avanzare, il medico, un geriatra o un assistente sociale possono aiutare a sbloccare la conversazione da un punto più neutro.

2Come avvicinare l'aiuto senza litigare

Il problema

Anche se serve, mettere un assistente o un cambiamento nella routine tutto in una volta di solito finisce in un no netto. Il modo di proporlo cambia tutto.

Cosa succede dentro

La persona accetta meglio ciò che sente di scegliere e che non la lascia fuori. Quando l'aiuto arriva piano e con rispetto, la paura cala e la porta si apre.

Passo dopo passo

  1. Inizia in piccolo: una visita breve, un aiuto puntuale, una persona che passa un po' a dare una mano.
  2. Presenta l'assistente a poco a poco: prima un caffè o una chiacchierata, poi accompagnare dal medico, e solo più avanti i compiti.
  3. Inquadralo in un modo che non ferisca: "è un aiuto per me" o "qualcuno che ti tenga compagnia", invece di "non ce la fai più da solo".
  4. Offri opzioni vere perché mantenga il controllo: chi, quali giorni, a che ora.
  5. Scegli le battaglie: non tutto è ugualmente urgente. Cura ciò che riguarda la sicurezza e lascia andare ciò che è solo abitudine o gusto.

Cosa non si deve mai fare

  • Non imporle mai un assistente senza che partecipi alla decisione.
  • Non toglierle mai di colpo tutto ciò che faceva: lasciala continuare a fare ciò che può.
  • Non trasformare mai ogni dettaglio in lite: che vinca la sicurezza, non l'orgoglio di nessuno dei due.

Quando chiedere aiuto

L'obiettivo non è prendere il controllo della sua vita, ma che decida con l'informazione e l'accompagnamento di cui ha bisogno. Un assistente sociale o un geriatra possono aiutarti a costruire questo passo dopo passo.

3La guida e i limiti della sicurezza

Il problema

C'è un punto in cui la libertà della persona si scontra con la sua sicurezza e quella degli altri. Il caso più tipico e più difficile è continuare a guidare quando non è più sicuro.

Cosa succede dentro

Guidare è indipendenza pura; chiederle di smettere tocca qualcosa di molto profondo. Per questo, prima e con più rispetto se ne parla, meglio va.

Passo dopo passo

  1. Parlane presto, prima che sia un'urgenza, e controlla spesso la vista e l'udito.
  2. Se ci sono già dubbi, proponi una valutazione di guida con un professionista o un terzo obiettivo, invece che sia un giudizio della famiglia. A un estraneo costa meno accettarlo.
  3. Offri alternative perché non perda il suo mondo: portarla tu, un servizio di trasporto, accompagnarla nelle uscite.
  4. Distingui ciò che è gusto da ciò che è pericolo reale: l'autonomia non scompare con l'età, e una decisione poco prudente resta sua se è lucida.
  5. Quando la sicurezza pesa più di tutto (si perde, cade, viene truffata), coinvolgi il medico e l'assistente sociale per valutare il rischio con calma.

Cosa non si deve mai fare

  • Non toglierle mai le chiavi di nascosto come prima mossa: rompe la fiducia.
  • Non usare mai la forza né l'inganno per convincerla.
  • Non dimenticare mai che, se è lucida, la decisione finale sulla sua vita è sua.

Quando chiedere aiuto

Se c'è un rischio serio e la persona non riesce a vederlo (per esempio per un declino che sta iniziando), il medico, un geriatra o un assistente sociale possono orientare sui passi, che cambiano a seconda del paese.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 7 · Chi assiste

Condividere la cura: i fratelli e chiedere aiuto

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Quando uno si carica tutto

Il problema

In quasi tutte le famiglie c'è un figlio o una figlia che finisce per fare quasi tutto, mentre gli altri compaiono poco. Questo porta stanchezza, rabbia e una strana colpa per il sentire quella rabbia.

Cosa succede dentro

La rabbia e perfino l'invidia (verso i fratelli che continuano la loro vita, verso chi ha ricevuto di più) sono normali e molto comuni. Non dicono che sei una persona cattiva: parlano di un carico ripartito in modo ingiusto. Accettare più aiuto allevia il peso e abbassa il risentimento.

Passo dopo passo

  1. Datti il permesso di sentire ciò che senti: la rabbia e la stanchezza non fanno di te un cattivo figlio o una cattiva figlia.
  2. Metti in parole ciò che porti: spesso gli altri non dimensionano tutto ciò che fa una sola persona.
  3. Lascia andare l'idea che "nessuno lo fa come me": delegare in modo imperfetto è meglio che fare tutto e bruciarsi.
  4. Chiedi aiuto concreto prima di arrivare al limite, non dopo.
  5. Se i tuoi fratelli non possono o non vogliono, allarga il cerchio: altri parenti, vicini, amici, servizi.

Cosa non si deve mai fare

  • Non tenere mai tutto dentro fino a esplodere: il silenzio ingrandisce la rabbia.
  • Non aspettarti mai che indovinino ciò di cui hai bisogno: bisogna chiederlo.
  • Non misurarti mai con un metro impossibile: stai già facendo moltissimo.

Quando chiedere aiuto

Se la rabbia o la tristezza ti vincono spesso, parla con qualcuno: un gruppo di chi assiste, un terapeuta, o il capitolo del benessere di chi assiste di questo manuale. Non devi sostenerlo in solitudine.

2Come chiedere aiuto ai fratelli senza finire in lite

Il problema

"Aiutate di più" non funziona quasi mai: è vago e suona come un rimprovero. Chiedere bene è ciò che cambia le cose.

Cosa succede dentro

Le persone rispondono meglio a una richiesta chiara, concreta e fattibile che a una lamentela generale. E ognuno aiuta in modo diverso: uno con il tempo, un altro con il denaro, un altro con le pratiche.

Passo dopo passo

  1. Chiedi cose concrete e gestibili: "puoi portare la mamma dal medico martedì?" invece di "aiutami di più".
  2. Dai a ogni fratello un compito su misura e secondo le sue possibilità: chi vive lontano può occuparsi di documenti, conti o appuntamenti per telefono.
  3. Riunite la famiglia per ripartire, meglio di persona o in videochiamata, tutti insieme.
  4. Se qualcuno non risponde ai messaggi, prova qualcosa di diverso: una lettera scritta a mano sorprende e a volte sblocca ciò che la chat non ottiene.
  5. Ringrazia per ciò che fanno: il riconoscimento porta più mani del rimprovero.

Cosa non si deve mai fare

  • Non chiedere mai aiuto in generale: chiedi un compito con giorno e ora.
  • Non trasformare mai la richiesta in un elenco di colpe: chiude le porte.
  • Non scartare mai l'aiuto diverso: il denaro, le pratiche o le telefonate sono anch'essi cura.

Quando chiedere aiuto

Se le liti tra fratelli bloccano tutto, un assistente sociale o un mediatore familiare possono aiutare a ordinare la conversazione senza che degeneri.

3Ripartire e organizzare la cura

Il problema

Senza una ripartizione chiara, tutto ricade sulla stessa persona e nessuno sa bene chi fa cosa. Un po' di organizzazione alleggerisce moltissimo.

Cosa succede dentro

Non tutti possono dare lo stesso: alcuni hanno tempo, altri denaro, altri vivono vicino o lontano. Ripartire in base a ciò che ognuno può dare è più giusto e più sostenibile.

Passo dopo passo

  1. Fate una lista di tutto ciò che serve: cura quotidiana, medici, spesa, conti, pulizie, compagnia.
  2. Ripartite in base a ciò che ognuno può dare davvero: ore, denaro, pratiche, telefonate, fine settimana.
  3. Concordate chi è il contatto principale e chi lo sostituisce se manca, perché ci sia sempre qualcuno.
  4. Alternate il sollievo: che chi si carica di più abbia veri giorni liberi, coperti da un altro o da un servizio.
  5. Annotate il piano in un luogo condiviso e rivedetelo di tanto in tanto: i bisogni cambiano.

Cosa non si deve mai fare

  • Non lasciare mai tutto alla memoria e alla buona volontà: ciò che è scritto si realizza di più.
  • Non mettere mai il sollievo su una sola persona: anche chi assiste ha bisogno di riposare.
  • Non lasciare mai il piano fisso per sempre: rivedetelo quando qualcosa cambia.

Quando chiedere aiuto

Se la famiglia è piccola, vive lontano o non basta, vedi il capitolo dei percorsi, degli aiuti e dei diritti: ci sono sostegni e servizi che possono aggiungere mani. Un assistente sociale orienta.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 7 · Chi assiste

La colpa, la rabbia e le notti insonni

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1La colpa e la rabbia sono normali

Il problema

Quasi ogni persona che assiste prova, a un certo punto, rabbia, risentimento o il desiderio che questo finisca, e subito dopo un'enorme colpa per averlo provato. Questo andirivieni sfinisce dentro.

Cosa succede dentro

La colpa e la rabbia non fanno di te una persona cattiva né un cattivo figlio. Sono la risposta prevedibile a un carico molto grande e spesso ingiusto. La colpa, proprio, di solito viene da quanto ci tieni.

Passo dopo passo

  1. Nominala invece di ingoiarla: "sono stanco", "sono arrabbiato", "ho bisogno di una pausa". Dare un nome abbassa la pressione.
  2. Scambia la colpa con qualcosa di più giusto: invece di "sono un cattivo figlio", "sono in una situazione difficile e faccio quello che posso".
  3. Datti il permesso di non essere perfetto: nessuno assiste bene ventiquattro ore senza sbagliare mai.
  4. Lascia andare il metro impossibile: stai già facendo moltissimo, anche se certi giorni vanno male.
  5. Parla di ciò che senti con qualcuno di fiducia o un gruppo di chi assiste: nominarlo con altri allevia.

Cosa non si deve mai fare

  • Non punirti mai per sentire ciò che chiunque sentirebbe al tuo posto.
  • Non tenere mai tutto in silenzio: la colpa taciuta cresce.
  • Non misurare mai il tuo affetto da quanto sei perfetto: si misura da ciò che stai facendo.

Quando chiedere aiuto

Se la colpa o la tristezza non si allentano, parlare con un professionista aiuta davvero. Non è debolezza: è prenderti cura di te per poter assistere.

2Curare il tuo riposo non è egoismo

Il problema

Molti che assistono sentono che riposare è abbandonare chi dipende da loro. Così arrivano allo sfinimento, e lì la cura e chi assiste vanno a rischio.

Cosa succede dentro

Il riposo non è un premio per aver assistito bene: è la condizione per poter continuare ad assistere. Nessuno dà bene dal vuoto. E chi assiste sfinito sbaglia di più.

Passo dopo passo

  1. Proteggi un momento regolare solo per te, anche venti o trenta minuti: comincia a restituirti qualcosa di tuo.
  2. Chiedi turni di sollievo veri: che un'altra persona o un servizio copra perché tu possa dormire o uscire.
  3. Cura la tua salute di base: mangiare, muoverti, dormire. Non è un lusso, è ciò che ti sostiene.
  4. Prendi sul serio la stanchezza: dormire pochissimo altera il giudizio un po' come l'alcol, e compaiono errori con i farmaci o alla guida.
  5. Accetta che riposare ti rende un assistente migliore, non peggiore: la persona che assisti ha bisogno di te intero anche l'anno prossimo.

Cosa non si deve mai fare

  • Non trattare mai il tuo riposo come qualcosa che non ti sei meritato.
  • Non guidare mai né dare farmaci al limite dello sfinimento: il rischio è reale.
  • Non rimandare mai la tua salute a "quando ci sarà tempo": quel tempo va creato.

Quando chiedere aiuto

Se non ottieni nessun sollievo per quanto ci provi, il capitolo dei percorsi, degli aiuti e dei diritti ti mostra appoggi possibili. Un assistente sociale può aiutarti a ottenere turni di sollievo.

3Le notti e quando cercare aiuto

Il problema

Le notti sono tra le cose più dure: la persona si sveglia, si alza, va accompagnata, e chi assiste non dorme quasi. La stanchezza si accumula e pesa su tutto.

Cosa succede dentro

Che la persona si svegli molto di notte può avere una causa che si può trattare: dolore, un'infezione urinaria, un effetto di qualche farmaco, o la confusione della sera. Non è sempre "è così e basta".

Passo dopo passo

  1. Se si sveglia spesso di notte, dillo al medico: a volte c'è una causa trattabile dietro (vedi il capitolo dei farmaci e quello della demenza).
  2. Dividi le notti se puoi: che qualcun altro ne copra alcune, o un servizio notturno, perché tu dorma di seguito a tratti.
  3. Cura il tuo sonno: una routine, meno schermo prima di dormire, approfittare dei pisolini quando la persona riposa.
  4. Presta attenzione al tuo umore: una tristezza che non si allenta, lo scoraggiamento o il sentirti senza speranza sono segnali per chiedere aiuto. La depressione di chi assiste è comune e ha un trattamento.
  5. Non aspettare di toccare il fondo: chiedere aiuto presto è più facile e più efficace.

Cosa non si deve mai fare

  • Non dare mai per scontato che il risveglio notturno non abbia soluzione senza farlo controllare.
  • Non portare mai tutte le notti da solo, mese dopo mese, senza cercare un cambio.
  • Non ignorare mai i segnali di depressione in te: meritano attenzione come ogni altra salute.

Quando chiedere aiuto

Se ti senti senza speranza, molto triste o sopraffatto la maggior parte del tempo, parla con un professionista della salute o con qualcuno di fiducia. È un tema delicato e non devi attraversarlo da solo; aiuto e supporto sono disponibili.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 7 · Chi assiste

Mettere i documenti in ordine prima della crisi

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1Perché farlo prima della crisi

Il problema

Molte famiglie scoprono, proprio quando ne hanno più bisogno, che non possono prendere decisioni legali né economiche per il loro caro, perché i documenti non sono mai stati firmati. E a quel punto, a volte, è già tardi.

Cosa succede dentro

La maggior parte di questi documenti si firma mentre la persona capisce ancora e decide da sé. Dopo un ictus grave o una demenza avanzata, può non essere più in grado di firmarli, e la famiglia resta senza strumenti, a volte di fronte a pratiche lente e costose.

Passo dopo passo

  1. Inizia presto, quando la persona sta bene e può decidere con calma. Non è affrettare la fine: è organizzarsi per assistere meglio.
  2. Parlane senza drammatizzare: sono documenti che conviene avere a qualsiasi età, non qualcosa solo per i malati.
  3. Lascia scegliere la persona: chi designa, cosa vuole e cosa no. È la sua voce che deve essere messa agli atti.
  4. Annota dove sono i documenti importanti e chi li ha.
  5. Consulta un professionista del tuo paese (avvocato o notaio): ogni luogo ha le proprie regole e i propri nomi.

Cosa non si deve mai fare

  • Non aspettare mai l'urgenza per pensarci solo allora.
  • Non decidere mai al posto della persona se può ancora decidere: il documento mette agli atti la sua volontà, non la tua.
  • Non copiare mai ciò che ha fatto un'altra famiglia di un altro paese: le regole cambiano.

Quando chiedere aiuto

Un avvocato, un notaio o un assistente sociale della tua zona ti dice quali documenti esistono e quali convengono nel tuo caso. È la persona indicata per questo.

2Cosa conviene avere in ordine

Il problema

Quando arriva un problema di salute serio, la famiglia ha bisogno di poter agire: pagare, decidere, gestire. Senza i documenti adeguati, anche la cosa più semplice si blocca.

Cosa succede dentro

Esistono documenti pensati proprio per questo: mettere per iscritto chi decide e cosa si vuole, nel caso la persona un giorno non possa farlo. I nomi e le forme cambiano a seconda del paese, ma l'idea è la stessa.

Passo dopo passo

  1. Un documento che dica chi può decidere su questioni di denaro e legali se la persona non può (di solito si chiama "procura", ma il nome cambia da paese a paese).
  2. Un documento sui desideri di salute: quali trattamenti vuole o no, e chi parla per lei se non può (le "direttive" o "disposizioni anticipate").
  3. Avere chiaro dove sono i documenti chiave: identità, salute, banca, assicurazioni, proprietà.
  4. Risolvere in modo legale l'accesso ai conti e il pagamento delle spese, con aiuto professionale, mai per conto proprio.
  5. Una lista a portata di mano di medici, farmaci, diagnosi e contatti di emergenza.

Cosa non si deve mai fare

  • Non gestire mai il denaro di un'altra persona senza una base legale: espone te e lei.
  • Non dare mai per scontato che "se ne è già parlato" basti: ciò che vale è quello che è messo per iscritto e in regola.
  • Non usare mai un modello di internet senza farlo verificare da un professionista del tuo paese.

Quando chiedere aiuto

Quali documenti si applicano, come si firmano e che validità hanno è qualcosa che definisce un avvocato o un notaio del tuo luogo. Portagli la lista di ciò che ti preoccupa.

3Come parlarne e con chi

Il problema

Tirare fuori il tema dei documenti può suonare come "stai già morendo" e chiudere la conversazione. Il modo di proporlo è ciò che apre o chiude la porta.

Cosa succede dentro

La persona lo accetta meglio quando sente che decide lei e che questo la protegge, non che la si mette da parte. È un atto di cura, non di esproprio.

Passo dopo passo

  1. Inquadralo come qualcosa per tutti e a qualsiasi età: "anch'io dovrei avere questo in ordine".
  2. Metti il fuoco sulla sua volontà: si tratta di rendere chiaro ciò che vuole, perché sia rispettato.
  3. Fallo in più chiacchierate tranquille, non in una sola e di fretta.
  4. Includila in ogni passo finché può decidere: è lei che sceglie chi designa e cosa vuole.
  5. Cerca un professionista neutro (avvocato, notaio, assistente sociale) che metta tutto in ordine secondo le regole del tuo paese.

Cosa non si deve mai fare

  • Non usare mai la paura per convincerla.
  • Non prendere mai il controllo delle sue cose alle sue spalle: rompe la fiducia e può essere illegale.
  • Non lasciare mai la persona fuori dalle decisioni sulla propria vita se è lucida.

Quando chiedere aiuto

Se il tema crea tensione o non sai da dove iniziare, un assistente sociale o un avvocato della tua zona possono guidare la conversazione e la pratica. Ogni paese ha la sua strada.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com

Parte 7 · Chi assiste

Dall'ospedale a casa

Contenuto in revisione professionale prima della pubblicazione.

1La dimissione arriva di colpo: cosa chiedere prima di uscire

Il problema

La dimissione di solito arriva da un giorno all'altro: ti consegnano una pila di fogli e istruzioni rapide mentre fai salire la persona in auto. Passare dalla sorveglianza dell'ospedale a casa, così di colpo, è uno dei momenti più delicati di tutta la guarigione.

Cosa succede dentro

Ciò che si capisce e si organizza prima di uscire fa la differenza tra una buona guarigione e un ritorno in ospedale. Non è il momento di affrettarsi né di restare con dubbi.

Passo dopo passo

  1. Chiedi per iscritto il riepilogo della dimissione: cosa è successo, cosa è cambiato e cosa bisogna continuare a fare.
  2. Chiedi la lista completa e aggiornata dei farmaci, con dosi, orari e cosa è cambiato rispetto a prima. Gli errori con i farmaci sono la causa più comune di ritorno in ospedale.
  3. Chiedi i segnali di allarme, ma concreti: quali chiamano il pronto soccorso subito e quali vanno solo sorvegliati. Chiedi che te li chiariscano.
  4. Procurati un telefono diretto dell'équipe che l'ha curata, non il centralino dell'ospedale.
  5. Prima di uscire, fai fissare la visita di controllo (idealmente nella prima settimana) e chiedi se hanno indicato assistenza infermieristica, fisioterapia o terapia occupazionale a domicilio. Se devi fare una medicazione o un compito, chiedi che te lo mostrino ed esercitati lì.

Cosa non si deve mai fare

  • Non uscire mai con dubbi per non "far perdere tempo": chiedere fa parte della cura.
  • Non accontentarti mai di istruzioni dette a voce: che resti tutto per iscritto.
  • Non lasciare mai la visita di controllo "da chiamare dopo": fissala prima di uscire.

Quando chiedere aiuto

L'équipe di dimissione (medico, infermieristica, assistente sociale dell'ospedale) è lì per questo. Se qualcosa non è stato chiaro, chiedilo prima di andare, non a casa alle otto di sera.

2Preparare la casa e l'aiuto prima che arrivi

Il problema

Molte famiglie organizzano tutto dopo che la persona è già arrivata, ed è lì che compaiono i problemi: non entra in bagno, non riesce a salire le scale, manca il letto o la sedia. Preparare prima evita il caos.

Cosa succede dentro

La persona torna diversa da come è uscita: più debole, forse con meno mobilità. La casa deve essere pronta a riceverla così, non com'era prima.

Passo dopo passo

  1. Decidi dove dormirà: se la stanza è al piano di sopra e non ce la fa con le scale, prepara un posto al piano terra prima del giorno della dimissione (vedi il capitolo delle scale).
  2. Libera i passaggi e rendi sicuro il bagno: togli ciò che fa inciampare, controlla la luce e gli appigli (vedi i capitoli delle cadute e dell'igiene).
  3. Procurati per tempo l'attrezzatura che serve: letto, sedia a rotelle, deambulatore, sgabello da doccia, sedia con water. Ci mette tempo ad arrivare, quindi comincia subito.
  4. Organizza aiuto per i primi giorni: qualcuno che accompagni o un servizio, per non restare solo con tutto in una volta (vedi i capitoli dei fratelli e di chi assiste).
  5. Abbi i farmaci comprati e cibo in casa prima che arrivi.

Cosa non si deve mai fare

  • Non aspettare mai che arrivi per vedere solo allora dove farla sdraiare.
  • Non lasciare mai le scale come unica via se non riesce a salirle.
  • Non ordinare mai l'attrezzatura lo stesso giorno: non arriva in tempo.

Quando chiedere aiuto

Se non sai quale attrezzatura serve né come procurarla, l'assistente sociale dell'ospedale o l'équipe di dimissione ti orientano. Chiedilo prima di uscire.

3I primi giorni a casa

Il problema

I primi giorni a casa sono quelli a maggior rischio. Il sollievo di essere tornati si mescola alla paura di non sapere cosa è normale e cosa è da preoccuparsi.

Cosa succede dentro

La guarigione continua a casa. Seguire bene i farmaci, andare al controllo e agire in tempo davanti a un segnale di allarme è ciò che evita una ricaduta.

Passo dopo passo

  1. Dai i farmaci esattamente secondo la lista nuova, non come si davano prima. Attenzione a ripetere lo stesso farmaco con due nomi diversi (vedi il capitolo dei farmaci).
  2. Tieni in vista i fogli della dimissione e la lista dei segnali di allarme, per esempio sulla porta del frigorifero.
  3. Non mancare alla visita di controllo: andarci nei primi giorni abbassa molto il rischio di tornare in ospedale.
  4. Se qualcosa non va (febbre, dolore che non cede, una ferita più rossa, cambiamenti nel respiro o nello stato mentale), chiama presto. Se il tuo istinto dice che qualcosa non va, ha quasi sempre ragione.
  5. Prenditi cura anche di te: alternati con altri, riposa, e accetta che sentirsi sopraffatti all'inizio è normale (vedi i capitoli di chi assiste e della colpa).

Cosa non si deve mai fare

  • Non mescolare mai il farmaco vecchio con quello nuovo senza confermarlo.
  • Non aspettare mai "a vedere se passa" davanti a un segnale di allarme chiaro: chiama.
  • Non portare mai i primi giorni in solitudine se puoi aggiungere mani: è meglio avere aiuto in più e lasciarlo dopo che restare a corto.

Quando chiedere aiuto

Davanti a un segnale di allarme, usa il telefono diretto dell'équipe o i servizi di emergenza della tua zona. Per il resto, il medico del controllo e l'assistente sociale ti accompagnano in questa fase.

E la casa?

Questa biblioteca è gratuita. iliapp.com è un servizio professionale che valuta la casa per renderla più sicura.

Scopri iliapp.com