Parte 1 · Mover y cuidar el cuerpo
La grúa
Contenido en revisión profesional antes de su publicación.
1Cuándo se usa la grúa
El problema
Cuando una persona no puede sostener nada de su peso, levantarla a pulso lastima a quien cuida y a ella. La grúa hace ese trabajo sin que nadie se lastime la espalda, y con más dignidad.
Qué pasa por dentro
La grúa levanta a la persona con una eslinga (una tela resistente que la sostiene) colgada de un brazo mecánico. Sirve cuando la persona no puede pararse ni colaborar en una transferencia. Si todavía sostiene algo de su peso, muchas veces alcanza con una transferencia común (mira el capítulo de Transferencias).
Paso a paso
- Usa la grúa cuando la persona no puede sostener su peso ni ayudar a pasar de la cama a la silla.
- Siempre que se pueda, hazlo entre dos personas: una maneja la grúa y otra acompaña y cuida a la persona.
- Antes de usarla la primera vez, pide que alguien con experiencia (terapeuta, enfermería o quien entregó el equipo) te enseñe en persona.
- Avísale a la persona qué vas a hacer en cada paso, aunque parezca que no entiende. Sentirse manipulada sin aviso da miedo.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca levantes a pulso a alguien que no sostiene su peso: para eso es la grúa.
- Nunca uses la grúa por primera vez sin que alguien te haya enseñado.
- Nunca la uses sola si la persona es pesada o no colabora: hazlo entre dos.
Cuándo pedir ayuda
Para saber si corresponde una grúa, qué modelo y qué eslinga, consulta al terapeuta o a enfermería. Ellos también indican cuántas personas hacen falta para esa persona en particular.
2Antes de usarla: elegir y revisar
El problema
La mayoría de los accidentes con grúa vienen de una eslinga equivocada, gastada o mal enganchada, o de pasar el peso máximo. Revisar antes evita casi todos.
Qué pasa por dentro
La eslinga tiene que ser del tamaño y el tipo correctos para esa persona y para lo que vas a hacer (hay eslingas distintas para bañar, para ir a la poceta, para la cama). Y tanto la eslinga como la grúa tienen un peso máximo que nunca hay que pasar.
Paso a paso
- Usa la eslinga del tamaño y el tipo indicados para esa persona. Una eslinga equivocada puede lastimar.
- Fíjate en el peso máximo de la eslinga y de la grúa. Nunca lo superes.
- Revisa la eslinga antes de cada uso: si tiene la tela deshilachada, rota, con agujeros o con costuras sueltas, no la uses y reemplázala.
- Si la grúa es eléctrica, asegúrate de que la batería esté cargada y de que el botón de parada de emergencia funcione.
- Despeja el camino entre el punto de partida y el destino antes de empezar.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca uses una eslinga gastada, rota o con costuras sueltas.
- Nunca pases el peso máximo de la eslinga o de la grúa.
- Nunca uses una eslinga de un tipo distinto al indicado solo porque es la que está a mano.
Cuándo pedir ayuda
Para elegir la eslinga correcta y aprender a revisarla, consulta a quien entregó el equipo o al terapeuta. Las grúas necesitan un mantenimiento periódico (en general cada seis meses); pregunta quién lo hace.
3Colocar la eslinga y elevar
El problema
Una eslinga mal puesta o un enganche mal hecho pueden hacer que la persona quede mal sostenida o resbale. La colocación es lo que más cuidado pide.
Qué pasa por dentro
La eslinga reparte el peso de la persona. Si está bien centrada y las tiras quedan planas y bien enganchadas, sostiene parejo. Muchas eslingas traen una etiqueta con el dibujo de cómo colocarlas según la columna.
Paso a paso
- Centra la eslinga con la persona: el centro va alineado con su columna, según la etiqueta de la eslinga.
- Pasa las tiras de las piernas bien planas, sin que la tela quede doblada ni arrugada.
- Engancha cada tira a la barra de la grúa exactamente como indica el manual de ese equipo.
- Eleva despacio y parejo, manteniendo a la persona lo más baja posible mientras la mueves. La barra nunca debe golpearle la cara.
- En las grúas de piso con ruedas, durante el movimiento las ruedas van libres (no frenadas) para que la grúa se acomode al peso, salvo que el manual de tu equipo indique lo contrario. Sigue siempre el manual.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca enganches las tiras de forma despareja o distinta a lo que dice el manual.
- Nunca dejes la tela de las piernas doblada o arrugada bajo la persona.
- Nunca subas a la persona más alto de lo necesario ni la muevas a los tirones.
Cuándo pedir ayuda
Si no estás segura de cómo centrar la eslinga o enganchar las tiras en tu modelo, no improvises: pide que te lo muestren. Cada grúa y cada eslinga tienen su forma exacta.
4Comodidad, piel y vigilancia
El problema
La eslinga sostiene a la persona apretando la tela contra el cuerpo. Si una tira queda mal puesta, puede comprimir y lastimar, y la persona no siempre lo va a decir.
Qué pasa por dentro
Algunas personas, sobre todo con cambios cognitivos o con menos sensibilidad, no se quejan aunque algo les moleste o les apriete. Por eso quien cuida no espera a que avise: revisa de forma activa que la eslinga esté cómoda y que ninguna tira esté comprimiendo.
Paso a paso
- Antes de elevar, comprueba que las tiras quedaron planas y que la tela no aprieta ni se enrolla en ningún lado.
- Mírale la cara mientras la elevas: un gesto de dolor o incomodidad es una señal, aunque no diga nada.
- No la dejes colgada en la eslinga más tiempo del necesario: solo el que dura la transferencia.
- Nunca la dejes sola mientras está en la grúa.
- Al bajarla, hazlo despacio y revisa la piel donde estuvieron las tiras, sobre todo si la usas seguido.
Lo que nunca hay que hacer
- Nunca asumas que está cómoda solo porque no se queja: revisa.
- Nunca la dejes sola ni suspendida en el aire más de lo necesario.
- Nunca ignores un gesto de dolor en su cara.
Cuándo pedir ayuda
Si ves piel roja, marcada o lastimada donde apoyan las tiras, o si la persona se queja al usar la eslinga, para y consulta al terapeuta o a enfermería. Quizás haga falta otra eslinga o ajustar cómo se coloca.
¿Y la casa?
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Conocer iliapp.com- Este contenido tiene fines educativos y de orientación general. No constituye consejo médico, de enfermería ni terapéutico, y no reemplaza la evaluación presencial de un profesional de la salud calificado ni el entrenamiento en persona para usar una grúa.
- Cada persona y cada situación son distintas. Toda técnica descrita debe ser revisada y adaptada por un fisioterapeuta, terapeuta ocupacional o el profesional tratante antes de aplicarse.
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